«En efecto, no es posible rebelarse contra ninguna verdad
católica, sin rechazar juntamente la autoridad de la Romana Iglesia, en
la cual se encuentra la sede del
irreformable magisterio de la fe, FUNDADO
POR EL REDENTOR DIVINO, y en la cual, por lo mismo, se ha CONSERVADO SIEMPRE LA TRADICIÓN que
nace en los Apóstoles. De aquí es que los antiguos herejes y
los protestantes modernos cuyas
opiniones, por otra parte, están muy
discordes, trabajen tan a una en impugnar la autoridad de la Sede Apostólica.»
—SU SANTIDAD PÍO IX, Nostis et Nobiscum.
ANALICEMOS LAS SIGUIENTES
CONJUNTURAS
PRIMERA: La secta conciliar del Vaticano II entiende
que son naturales las variaciones, en parte o en el todo, de los puntos que
constituyen el Magisterio irreformable de la Fe y a la Sagrada Tradición, dado
que el contenido doctrinal del conciliábulo del Vaticano II (y su posterior
desarrollo apostata hasta nuestros días) guarda una marcada contradicción y
negación hacia el Magisterio irreformable de la Fe y la Sagrada Tradición,
pasando a ser estos últimos reformables o mutables en razón de los tiempos,
como si su vigencia dependa o se agotara a causa de la pravedad de los siglos. Por
tanto, la Ramera Conciliar al no confesar la Fe de la Iglesia Católica, no es
la Esposa de Cristo, que enseña a sus hijos a viva voz LA IRREFORMABILIDAD ABSOLUTA DEL MAGISTERIO DE LA FE.
SEGUNDA: El lefebvrismo, que tiene como bandera la
guarda de la «tradición», por tanto del Magisterio irreformable de la Fe,
asevera que la Romana Sede de Pedro conserva la Fe y la Tradición de manera
discontinua, es decir, que hay periodos históricos donde la Santa Sede cesó en el
cumplimiento de su primera y elementar tarea (la guarda íntegra de la Fe y la
Tradición) dándole lugar a doctrinas extrañas, a actos de apostasía públicos, y
hasta combatiendo abiertamente a los santos y a quienes si guardan la Tradición
y la Fe. Se concluye palmariamente, que la secta de Lefebvre confiesa una
doctrina negatoria de aquello que creyó siempre la Iglesia Católica: LA SEDE ROMANA HA CONSERVADO SIEMPRE
LA TRADICÓN Y LA FE, ergo, la secta lefebvrista no es la Iglesia de
Cristo, ni guarda íntegra la Fe y la Tradición.
TERCERA: El thucismo y sus múltiples variantes autocefálicas,
argumentando que les es lícito impugnar la autoridad divina de la Romana Sede
dado el carácter de los tiempos, caen en la falacia modernista de la adaptación,
supresión y sometimiento de la Regla de la Fe a las circunstancias actuales.
Por consiguiente, estás numerosas congregaciones sectarias de raigambre
thucista expresan, de palabra y obra, que les está permitido y es una
obligación en razón de los tiempos el impugnar la autoridad de la Romana Sede, con
especial ahínco en aquello que les condena, tacha de intrusos y anula. Estas
sectas guardan sin dudas un linaje espurio y sacrílego, pero NO el Magisterio
irreformable de la Fe y la Sagrada Tradición, que enseña nítida y tajantemente
que es
típico de los herejes impugnar la autoridad de la Sede Apostólica,
por ende, lejos están de ser la Iglesia Católica.
✠ Contra las pretensiones de Babilonia la
Grande y la secta lefebvrista, en favor de la vacante actual de la Sede
Apostólica: https://www.facebook.com/share/p/1EBURtLjy1/
✠ Exposición de la pravedad herética de los
postulados thucistas, en favor de la Vacantis Apostolicæ Sedis: https://www.facebook.com/share/p/19KUeqyXUh/