VACANTIS APOSTOLICAE SEDIS

✠✠ "Sede Vacante Nihil Innovetur" ✠ "Ipsum Suprema Nostra auctoritate nullum et irritum declaramus" ✠ "Inferior non potest tollere legem superioris" ✠✠
Mostrando entradas con la etiqueta Julio Santoral. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Julio Santoral. Mostrar todas las entradas

SAN IGNACIO DE LOYOLA, Confesor


31 de julio del Año del Señor
SAN IGNACIO DE LOYOLA,
Confesor

Haced todo a gloria de Dios.
(1 Cor., 10, 31).

La lectura de la vida de los santos inspiró a San Ignacio el amor a la santidad. Renunció a la gloria de las armas para alistarse bajo el estandarte de Cristo, y para trabajar por la gloria de Dios y la salvación de las almas. Se retiró a la, gruta de Manresa, en la que llevó una vida muy austera. Fue allí donde compuso su admirable libro de los Ejercicios espirituales. Comenzó a estudiar la lengua latina a la edad de 33 años, y durante su permanencia en la Universidad de París, atrajo a varios compañeros, con los que echó las bases de la Compañía de Jesús. Murió el año 1556.


ORACIÓN

Oh Dios, que, para la mayor gloria de vuestro Nombre, habéis dado por el bienaventurado Ignacio un nuevo socorro a vuestra Iglesia militante, haced, que después de haber combatido en la tierra, siguiendo su ejemplo y bajo su protección, merezcamos ser coronados con él en el cielo. Por J. C. N. S. Amén.


MEDITACIÓN SOBRE LA VIDA DE SAN IGNACIO

I. San Ignacio, en la soledad de Manresa, había trazado el plano del edificio espiritual que debía edificar durante toda su vida. Su libro de los Ejercicios espirituales es un resumen de lo que debe hacerse y de lo que él mismo hizo para llegar a la perfección. Comenzó por llorar sus pecados y expiarlos mediante ruda penitencia. Es el primer paso: lavar nuestros pecados con lágrimas. Así procedieron todos los santos; ¿los imitamos nosotros? Aunque no hubiésemos cometido sino un solo pecado mortal, seria suficiente para llorar hasta la muerte.

II. El segundo paso hacia la perfección, dice San Ignacio, es la imitación de Jesús que obra y sufre para la gloria de Dios y la salvación de los hombres. San Ignacio ha seguido paso a paso a este Modelo de los predestinados: después de su conversión llevó primero una vida escondida como Él; después se consagró por entero a la salvación del prójimo, sufriendo a causa de esto injurias, calumnias y prisión. ¿Cómo imitamos nosotros la vida oculta de Jesús, sus trabajos y sus sufrimientos? Sigamos la divisa de San Ignacio: Todo para la mayor gloria de Dios.

III. El tercer paso hacia la perfección, que tan alto elevó la santidad de San Ignacio, es la unión perfecta con Dios. Para llegar a ella, hay que desasirse del temor de todo lo que no sea Dios, y darse enteramente a Él. Tenemos amor para las cosas de este mundo, y no lo tenemos para Dios. ¡Todo amamos, todo buscamos, sólo Dios nada vale ante nuestros ojos! (Salviano).



Fuentes: Martirologio Romano (1956), Santoral de Juan Esteban Grosez, S.J. – Tomo III, Patron Saints Index.




31 de Julio del Año del Señor.
SAN IGNACIO DE LOYOLA,
Confesor
n. 1491 en Loyola, España;
† 31 de julio de 1556 en Roma, Italia

Patrono de los jesuitas y de la Compañía de Jesús; retiros espirituales; soldados.

Haced todo a gloria de Dios. (1 Cor. 10, 31).

+ En Roma, el nacimiento para el cielo de san Ignacio, Presbítero y Confesor, Fundador de la Compañía de Jesús, varón esclarecido en santidad y milagros, y celosísimo de propagar la religión católica por todo el mundo. El Sumo Pontífice Pío XI le constituyó en celestial Patrono de todos los Ejercicios espirituales.
+ En Milán, san Calimerio, Obispo y Mártir, el cual, en la persecución de Antonino, preso, acribillado de heridas, atravesada la cabeza con una espada y precipitado en un pozo, acabó la carrera de su martirio.
+ En Cesarea de Mauritania, el suplicio de san Fabio, Mártir, que, rehusando llevar las banderas del Presidente, fue primero encarcelado durante algunos días, y examinado después una y otra vez, como perseverase inconmovible en la confesión de Cristo, fue por el Juez condenado a pena capital.
+ En Sínada de Frigia Pacaciana, los santos Mártires Demócrito, Segundo y Dionisio.
+ En Siria, el martirio de trescientos cincuenta santos Monjes, que por defender el Concilio de Calcedonia, fueron muertos por los herejes.
+ En Ravena, el tránsito de san Germán, Obispo de Auxerre, muy esclarecido por su nacimiento, fe, sabiduría y gloriosos milagros, el cual libró enteramente la Gran Bretaña de las herejías de los Pelagianos.
+ En Tagaste de África, san Firmo, Obispo, ilustre por la gloria de su confesión.
+ En Sena de Toscana, la dichosa muerte de san Juan Columbino, que fue Fundador de la Orden de Jesuatos, y resplandeció en santidad y milagros.

+ Y en otras partes, otros muchos santos Mártires y Confesores, y santas Vírgenes.
R. Deo Gratias.

SANTOS ABDÓN y SENÉN, Mártires


30 de julio del Año del Señor
SANTOS ABDÓN y SENÉN,
Mártires


Todo lo tengo por pérdida en cotejo del
sublime conocimiento de mi Señor Jesucristo,
por quien he sacrificado todo.
(Filipenses, 3, 8).


Abdón y Senén, nobles persas, fueron acusados ante el emperador Decio de haber socorrido a los mártires, y de haber enterrado sus santos restos. Se los apremió a que renegaran de Cristo, se les recordó la nobleza de su cuna, pero respondieron que su mayor título de nobleza era ser servidores de Dios. Fueron desgarrados a latigazos, les echaron encima a dos leones y cuatro osos, pero estas bestias feroces se echaron a sus pies. Finalmente, el emperador los hizo decapitar, en Roma, hacia el año 250.


ORACIÓN

Oh Dios, que para elevar a la cumbre de la gloria a los bienaventurados Abd6n y Senén, enriquecisteis su corazón con la abundancia de vuestra gracia, conceded a vuestros servidores el perdón de sus pecados, y que la intercesión de vuestros santos mártires nos libre de toda adversidad. Por J. C. N. S. Amén.


MEDITACIÓN - BUENO ES SERVIR A DIOS y NO AL MUNDO

I. Muy pocas cosas pide Dios a sus servidores, y esas cosas son honrosas, útiles y agradables. Es honroso servir a Dios, aun en el mundo, porque los servidores de Dios son respetados desde que son conocidos. Es útil servirle: Dios no tiene necesidad de nosotros, nosotros no podemos pasarnos sin Él. Este servicio es agradable, porque la práctica de la virtud es conforme con la razón, y Dios colma de consuelos celestiales a quienes le sirven. Experimenta la verdad de lo que te digo: sirve a Dios fielmente, y pronto confesarás que el placer de servir a un Señor tan bondadoso excede al trabajo de guardar sus mandamientos.

II. Los adoradores del mundo, por el contrario, sufren intolerable servidumbre. ¿Acaso no es una vergüenza ser esclavo del demonio y de las propias pasiones? Los hombres voluptuosos desprecian, en el fondo de su corazón, a sus compañeros de libertinaje. La felicidad no puede reinar en un corazón desgarrado por los remordimientos de la conciencia y agitado por las tempestades de las pasiones. Un poco de oro, una falsa estima, que habrá de abandonarse muy pronto, he ahí las vanas recompensas con que premia el mundo a sus secuaces; y, con todo, hay que sufrir más para contentar al mundo que para contentar a Dios. (San Agustín).

III. ¿De dónde proviene que el mundo tenga más seguidores y Jesucristo tan pocos servidores? De que se dejan las enseñanzas de Jesucristo para no pensar sino en las máximas del mundo. ¡Quiérese gozar de los bienes presentes y se desprecian los de la vida futura! Se sigue la costumbre y el empuje de las pasiones, y no la doctrina infalible de Jesucristo. Llamóse Jesucristo Verdad y no costumbre. (Tertuliano).



Fuentes: Martirologio Romano (1956), Santoral de Juan Esteban Grosez, S.J. – Tomo III, Patron Saints Index.




30 de Julio del Año del Señor.
SANTOS ABDÓN Y SENÉN,
Mártires
n. en Persia;
† martirizados hacia el año 250 en Roma

Todo lo tengo por pérdida en cotejo del sublime conocimiento de mi Señor Jesucristo, por quien he sacrificado todo.
(Filipenses 3, 8 )

+ En Roma, los santos Mártires Abdón y Senén, Persas, los cuales, en tiempo de Decio, cargados de cadenas y conducidos a Roma, fueron primero, por confesar a Cristo, azotados con plomadas y luego pasados a cuchillo.
+ En Asís de Umbría, san Rufino, Mártir.
+ En Tuburbo Lucernario de África, el triunfo de las santas Vírgenes y Mártires Máxima, Donatila y Segunda: a las dos primeras, en la persecución de Valeriano y Galieno, hicieron beber hiel y vinagre, azotaron hasta llagarles todo el cuerpo, estiraron en el potro, quemaron en parrillas y frotaron con cal sus llagas; después, echadas con Segunda, Virgen de doce años, a las fieras, y no recibiendo daño, fueron las tres degolladas.
+ En Cesarea de Capadocia, santa Julita, Mártir, la cual, reclamando en juicio los bienes que le había usurpado un hombre poderoso, y alegando éste que, como Cristiana, no debía ser oída, mandó el Juez que ofreciese incienso a los ídolos para poder oírla; y rehusándolo ella constantemente, arrojada en el fuego, entregó su espíritu a Dios, sin que su cuerpo recibiese daño de las llamas. San Basilio el Magno celebró sus alabanzas en un excelente panegírico.
+ En Auxerre, san Urso, Obispo y Confesor.

+ Y en otras partes, otros muchos santos Mártires y Confesores, y santas Vírgenes.
R. Deo Gratias.

SANTA MARTA, Virgen


29 de julio del Año del Señor
SANTA MARTA
Virgen


Marta, Marta, te afanas y turbas por muchas cosas;
sin embargo, una sola es necesaria.
(Lucas, 10, 4-42).




Santa Marta, hermana de Marta Magdalena, tuvo la dicha de recibir a menudo en su casa a Jesucristo. Después de la Ascensión, los judíos la dejaron, con su hermano Lázaro y Santa Magdalena, en una barca sin remos ni timón en el mar; pero Dios les hizo de piloto y los hizo arribar a Provenza. Santa Marta construyó un convento en el que varias jóvenes, movidas por su ejemplo, consagraron a Dios su virginidad.



ORACIÓN


Escuchadnos, oh Dios Salvador nuestro, a fin de que la fiesta de Santa Marta, vuestra virgen, al mismo tiempo que regocija nuestra alma la enriquezca con una tierna devoción. Por J. C. N. S. Amén.

MEDITACIÓN SOBRE LA ÚNICA
COSA NECESARIA

I. Trabajas sin descanso en hacerte rico y sabio; sin embargo, no es éste el negocio importante; puedes ganar el cielo sin ser rico, sabio o estimado de los hombres. Deja esas ocupaciones, si ellas te impiden trabajar en tu salvación; da de mano las cosas del mundo para dedicarte a la sola cosa verdaderamente necesaria. Ojalá pudieses decir como Tertuliano: Me separé de la muchedumbre, no me ocupo ya sino de una sola cosa, no tengo ya sino un solo cuidado, ¡desembarazarme de todo cuidado!

II. La salvación es absolutamente necesaria para el bien de tu alma como para el de tu cuerpo. Hay que asegurar esta alma que es inmortal; hay que mortificar el cuerpo durante esta vida, para hacerle feliz durante la eternidad. Estos bienes, estos honores, estos placeres, que tú buscas con tanta avidez pasarán velozmente; pero lo que hayas hecho para tu salvación durará eternamente. Examina seriamente tu conciencia a este respecto, y encontrarás motivo para humillarte y confundirte.

III. Habrás perdido todo si no trabajas seriamente en el negocio de tu salvación durante tu vida; después de la muerte ya no hay manera. No tendrás sino una vida, un cuerpo y un alma; el hombre muere solamente una vez, y para el lado en que cae el árbol, allí queda eternamente. ¿Cómo has trabajado hasta ahora en tu salvación? ¡Ah! ¡te has ocupado de bagatelas, y has descuidado el único negocio de importancia! No hacemos caso de las cosas necesarias, no pensamos sino en cosas vanas y superfluas. (San Juan Crisóstomo).



Fuentes: Martirologio Romano (1956), Santoral de Juan Esteban Grosez, S.J. – Tomo III, Patron Saints Index.




29 de Julio del Año del Señor.
SANTA MARTA,
Virgen
† hacia el año 80

Patrona de las amas de casa; mayordomos; empleados domésticos; mucamas; criados; sirvientes; cocineros; dietistas; hosteleros; lavanderas; mujeres solteras; viajeros.

Marta, Marta, te afanas y turbas por muchas cosas; sin embargo una sola es necesaria. (Lucas 10, 41-42)

+ En Tarascón de la Galia Narbonense, santa Marta, Virgen, hospedadora de nuestro Salvador, y hermana de los santos María Magdalena y Lázaro.
+ En Roma, en la vía Portuense, los santos Mártires Félix, Simplicio, Faustino y Beatriz, en los tiempos del Emperador Diocléciano; los dos primeros, al cabo de muchos y diversos suplicios, fueron condenados a la pena capital; Beatriz, su hermana, por confesar a Cristo, fue ahorcada en la cárcel.
+ Allí mismo, los santos Mártires Lucila y Flora, Vírgenes, Eugenio, Antonino y Teodoro y dieciocho Compañeros; los cuales, en el imperio de Galieno, consumaron el martirio.
+ Asimismo en Roma, santa Serapia, Virgen, la cual, en tiempo del Emperador Adriano, fue entregada a dos jóvenes lascivos, y no pudiendo ser de ellos burlada, ni después abrasada con teas encendidas, por orden del Juez Dérilo fue apaleada y después degollada. Su cuerpo fue depositado por santa Sabina en el sepulcro que ésta tenía junto a un terreno de Vindiciano; pero la memoria de su martirio se celebra el 3 de Septiembre, en que el sarcófago de ambas fue allí mismo compuesto, y adornado, y aquel lugar consagrado a la oración.
+ En Gangres de Paflagonia, san Calinico, Mártir, el cual, azotado con varas de hierro y atormentado con otros suplicios, finalmente echado en un horno, entregó su alma a Dios.
+ En Noruega, san Olavo, Rey y Mártir.
+ En Troves de Francia, san Lupo, Obispo y Confesor, que, en compañía de san Germán, fue a Inglaterra a combatir la herejía de los Pelagianos, y con su continua oración defendió la ciudad de Troyes del furor de Atila, que devastaba las Galias; por fin, habiendo dignamente desempeñado cincuenta y dos años el cargo sacerdotal, descansó en paz.
+ En la ciudad de Brieuc, en Francia, san Guillermo, Obispo y Confesor.
+ También la dichosa muerte de san Próspero, Obispo de Orleáns.
+ En Todi de Umbría, san Faustino, Confesor.
+ En la ciudad de Mamia, santa Serafina.
+ En Roma, san Urbano II, Papa, el cual, siguiendo las pisadas de san Gregorio VII, resplandeció por el celo de la doctrina y de la religión, y excitó a los fieles cruzados a rescatar del poder de los infieles los Santos Lugares de Palestina. El culto que desde tiempo inmemorial se le tributaba fue ratificado y confirmado por el Sumo Pontífice León XIII.

+ Y en otras partes, otros muchos santos Mártires y Confesores, y santas Vírgenes.
R. Deo Gratias.


SANTOS NAZARIO y CELSO, Mártires; SAN VÍCTOR, Papa y Mártir; SAN INOCENCIO, Papa y Confesor


28 de julio del Año del Señor
SANTOS NAZARIO y CELSO,
Mártires

Yo tengo contra ti, que decaíste de tu primera caridad.
(Apocalipsis, 2, 4) .


La única información histórica que poseemos en relación a estos dos mártires es el descubrimiento de sus cuerpos por San Ambrosio. Paulinus (Vita Ambrosii, XXXII-XXXIII) relata que Ambrosio, en algún momento durante los tres últimos años de su vida, después de la muerte del Emperador Teodosio (m. 395), descubrió en un jardín fuera de los muros de Milán, el cuerpo de San Nazario, con su cabeza rígida y aún manchada con sangre y por él, fue enviada a la Basílica de los Apóstoles. En el mismo jardín, Ambrosio del mismo modo descubrió el cuerpo de San Celso por quien fue trasladado a la misma basílica. Obviamente, una tradición respecto a estos mártires existe en la comunidad Cristiana de Milán lo que llevó al descubrimiento de los dos cuerpos. Se ubica el martirio de estos testigos de la fe, durante la persecución de Nerón y describe con muchos detalles los supuestos viajes de San Nazario a través de la Galia e Italia. Es también relacionado con los dos mártires Gervasio y Protasio. Paulino dice claramente (1.c.) que la fecha en la cual Nazario sufrió su martirio es desconocida. El discurso elogiando a los dos santos, atribuido a San Ambrosio (Sermo lv, in P.L., XVII, 715 sqq.), no es genuino. San Paulino de Nola habla en alabanzas de San Nazario en su Poema XXVII (P.L., LXI, 658). Un magnífico relicario de plata con interesantes figuras que data del siglo cuarto, fue encontrado en la iglesia de San Nazario en Milán (Venturi, "Storia dell' arte italiana", I, Milan, 1901, fig. 445-49).




S.S. SAN VÍCTOR,
Papa y Mártir




San Víctor I (189-199)
El Liber Pontificalis le cita como oriundo de África e hijo de Félix. Su pontificado fue fecundo. La cuestión de la Pascua alcanzó bajo su pontificado su fase más aguda; para eliminar las divergencias expuso sus ideas a los obispos de Asia, e invitó a Polícrates, obispo de Efeso, a reunirlos para poderles consultar; más la contestación fue negativa. Entonces, Víctor, después de haber tomado en consideración el consentimiento casi unánime de las demás iglesias, quiso vencer la resistencia de los asiáticos separándolos de la comunidad eclesiástica, medida que fue mal mirada por los demás obispos, de los que San Ireneo se hizo intérprete.

Parece, sin embargo, que Víctor no realizó su propósito, pero fijó la Pascua para el domingo siguiente al plenilunio de marzo.

Las iglesias de Asia acabaron luego por adoptar el uso de Roma, y sólo un pequeño grupo se resistió y dio origen a la secta de los Cuartodecimanos. Bajo el reinado del Papa Víctor, Teodato el difundió su herejía contra la divinidad de Cristo.

San Víctor fue sepultado en el Vaticano, cerca de la tumba de San Pedro. Reinó diez años y dos meses.




S.S. SAN INOCENCIO,
Papa y Confesor

San Inocencio estaba en Rávena cuando Alarico, rey de los godos, saqueó la ciudad de Roma. Después de la partida de los bárbaros, volvió a Roma a consolar a su afligido pueblo. La paciencia que inspiró a los cristianos en esas tristes circunstancias impresionó vivamente a los paganos y convirtió a gran número de ellos. Condenó los errores de los pelagianos y excomulgó al emperador Arcadio y a la emperatriz Eudocia, por haber desterrado a San Juan Crisóstomo. Murió en el año 417, después de 15 años de pontificado.


MEDITACIÓN SOBRE LA INOCENCIA

I. Hay que ser inocente para entrar en el cielo; nada sucio penetra en él. Si perdiste la inocencia bautismal, será menester no sólo recurrir al sacramento "de la penitencia, sino también expiar con lágrimas, oraciones y buenas obras, la pena debida por tus pecados mortales, aunque estén perdonados; si aquí abajo no pagas esa deuda, forzoso será que la pagues en las llamas del Purgatorio. Elige. Solamente hay dos caminos para llegar al cielo: la inocencia y la penitencia. El primer grado de la felicidad es no pecar; el segundo, reconocer las faltas. (San Cipriano).

II. Vela por la pureza de tus manos, de tu corazón, de tu lengua, es decir, de tus acciones, de tus pensamientos y de tus palabras. Tus palabras son el intérprete de tus pensamientos; serán puras si tus pensamientos son puros, porque de la abundancia del corazón habla la boca. La bondad, como la malicia de nuestras acciones, viene de nuestra voluntad: de ella proceden la vida y la muerte. Cuida, pues, con todo esmero, la pureza de tu corazón.

III. Si injustamente se te acusa de alguna maldad, regocíjate al verte tratado como lo fue Jesucristo. Consuélate con el testimonio de tu conciencia y con el pensamiento de que Dios conoce tu inocencia. Quéjate a Jesús crucificado, como un amigo a su amigo, de la injuria que se te hace. Dile: Señor, soy inocente de la maldad que se me imputa, pero he cometido muchas otras que merecen mayor castigo. Menos sufrimos de lo que en realidad merecemos. (Salviano).



Fuentes: Martirologio Romano (1956), Santoral de Juan Esteban Grosez, S.J. – Tomo III, Patron Saints Index.




28 de Julio del Año del Señor.
SANTOS NAZARIO Y CELSO,
Mártires
n. siglo I en Roma;
† decapitados hacia el año 68 en Milán, Italia

SAN VÍCTOR,
Papa y Mártir
n. en África;
† martirizado hacia el año 200

SAN INOCENCIO,
Papa y Confesor
n. en Albano, Italia;
† 12 de marzo del año 417 en Roma, Italia

Yo tengo contra ti que decaíste de tu primera caridad. (Apocalipsis 2, 4)

+ En Milán, el triunfo de los santos Mártires Nazario y el niño Celso, los cuales, por orden de Antolino y en la mayor furia de la persecución de Nerón, después de mucho tiempo atormentados y maltratados en la cárcel, fueron degollados.
+ En Roma, el martirio de san Víctor I, Papa y Mártir.
+ En Roma también, san Inocencio I, Papa y Confesor, que pasó al Señor el 12 de Marzo.
+ En la Tebaida de Egipto, la conmemoración de muchísimos santos Mártires, que padecieron en la persecución de Decio y Valeriano, cuando, anhelando los Cristianos ser por el nombre de Cristo degollados, el astuto enemigo inventaba suplicios que retardasen la muerte, intentando más bien matar las almas que los cuerpos. Uno de ellos, después de vencer el tormento del potro, las planchas de hierro y las sartenes candentes, untado con miel y atadas las manos atrás, fue expuesto a un sol abrasador, para que le punzasen las moscas y las avispas; otro, atado muellemente en un lecho de flores, acercándosele una desvergonzada ramera para excitarle a liviandad, cortándose con los dientes la lengua, la escupió a la cara de quien le acariciaba.
+ En Ancira de Galacia, san Eustaquio, Mártir, que, atormentado con varios géneros de suplicios y echado en un río, de donde le sacó un Ángel, finalmente, bajando una paloma del cielo, fue llamado a los premios eternos.
+ En Mileto de Caria, san Acacio, Mártir, que en tiempo del Emperador Licinio, después de diversas penalidades, arrojado en un horno, y por virtud divina conservado ileso, últimamente cortada la cabeza, consumó el martirio.
+ En la Bretaña Menor, el santo Obispo y Confesor Sansón.
+ En Lyon de Francia, san Peregrino, Presbítero, de cuya
bienaventuranza da testimonio la gloria de sus milagros.

+ Y en otras partes, otros muchos santos Mártires y Confesores, y santas Vírgenes.
R. Deo Gratias.

SAN PANTALEÓN, Mártir


27 de julio
SAN PANTALEÓN,
Mártir


Yo conozco tus obras, tienes
nombre de vivo, pero estás muerto.
(Apocalipsis, 3, I).


Hecho cristiano, San Pantaleón, médico rico de Nicomedia, no abandonó su profesión; no hizo sino ejercerla con más éxito: sanaba a los enfermos invocando el nombre de Jesús. Los médicos paganos, envidiosos de sus curaciones maravillosas que de este modo efectuaba, lo denunciaron al emperador Maximiano. Éste le hizo sufrir los más crueles tormentos; pero el santo, alentado por la aparición del Salvador mismo, los soportó con invencible valor. Fue por fin decapitado, hacia el año 305.


ORACIÓN

Haced, os lo rogamos, Dios omnipotente, que la intercesión de San Pantaleón, vuestro mártir, libre nuestro cuerpo de toda adversidad y purifique nuestras almas de todo mal pensamiento. Por J. C. N. S. Amén.


MEDITACIÓN SOBRE LAS ENFERMEDADES
DE NUESTRA ALMA

I. El pecador está ciego: no ve ni las recompensas del paraíso ni las penas del infierno, ni la belleza de la virtud ni la fealdad del vicio; no considera sino el falso brillo de las riquezas, los encantos falaces de los placeres, y el vano aparato de la gloria mundana. Pecador, abre por fin tus ojos; considera que esos tesoros te abandonarán a tu muerte, que esos placeres y esos honores se desvanecerán como un sueño. Di a la vanagloria: adiós, eres sólo falsía, y, en partiendo, eres nada. (San Clemente de Alejandría).

II. El pecador está enfermo. El desorden de los humores es la causa de las enfermedades del cuerpo; el desorden de las pasiones es la fuente de las enfermedades del alma; ellas turban nuestra razón y le impiden dirigirse a Dios. ¿De dónde provienen tus pecados? Del desorden de tus pasiones: amas lo que deberías odiar, te horroriza lo que deberías amar. Pasa revista a tus pasiones, examina tus deseos, tus inclinaciones y tus aversiones; y, después que hayas conocido su desorden, di a Dios: Señor, el que no os ama está enfermo.

III. El pecador no sólo está enfermo, sino que está muerto, puesto que ha perdido la gracia; es más difícil convertir a un pecador que resucitar a un muerto. ¡Oh supremo Médico de nuestras almas, Vos que habéis dado vuestra vida para librarnos de la muerte del pecado, resucitadnos! Hagamos todo lo que podamos para salir del pecado, y pidamos a Dios que tenga piedad de nosotros. Estoy enfermo, llamo al médico; estoy ciego, corro a la luz; estoy muerto, suspiro por la vida. Vos sois el Médico, la Luz y la Vida, ¡oh Dios de Nazaret! (San Agustín).



Fuentes: Martirologio Romano (1956), Santoral de Juan Esteban Grosez, S.J. – Tomo III, Patron Saints Index.




27 de Julio del Año del Señor.
SAN PANTALEÓN,
Mártir
† clavado en un árbol y decapitado hacia el año 305

Patrono de los médicos; víctimas de torturas. Protector contra la tuberculosis.

Yo conozco tus obras, tienes nombre de vivo, pero estás muerto. (Apocalipsis 3, 1)

+ En Nicomedia, el suplicio de san Pantaleón, médico; el cual, por la fe de Cristo, fue preso de orden del Emperador Maximiano, atormentado en el ecúleo y abrasado con hachas encendidas; pero apareciósele el Señor y le confortó entre los tormentos; por último, atravesado con la espada, consumó el martirio.
+ En Bisceglie de la Pulla, los santos Mártires Mauro, Obispo, Pantalemón y Sergio, que padecieron en tiempo de Trajano.
+ En Nicomedia, san Ermolao, Presbítero, por cuya doctrina se convirtió a la fe san Pantaleón; también los santos Ermipo y Ermócrates, hermanos, los cuales, al cabo de muchos padecimientos, fueron, en odio a Cristo, condenados a la pena capital por el Emperador Maximiano.
+ En Córdoba de España, los santos Mártires Jorge, Diácono, Aurelio y su mujer Natalia, Félix y su mujer Liliosa, en la persecución arábiga.
+ En Nola de Campania, los santos Mártires Félix, Julia y Jucunda.
+ En los Homeritas de Arabia, la conmemoración de los santos Mártires que, por sentencia del tirano Dunaán, en odio a la fe de Cristo, fueron quemados vivos.
+ En Éfeso, el nacimiento para el cielo de los siete santos Durmientes, a saber: Maximiano, Maleo, Martiniano, Dionisio, Juan, Serápión y Constantino.
+ En Roma, san Celestino I, Papa, que condenó a Nestorio, Obispo de Constantinopla, y arrojó a Pelagio; también por su autoridad se celebró el santo Concilio universal de Éfeso contra el mismo Nestorio.
+ En Auxerre, la dichosa muerte de san Eterio, Obispo y Confesor.
+ En Constantinopla, santa Antusa, Virgen, la cual, en tiempo de Constantino Coprónimo, por el culto de las sagradas Imágenes, azotada y condenada al destierro, descansó en el Señor.

+ Y en otras partes, otros muchos santos Mártires y Confesores, y santas Vírgenes.
R. Deo Gratias.

SANTA ANA, Madre de la Santísima Virgen María


26 de julio del Año del Señor
SANTA ANA,
Madre de la Santísima Virgen María

Por el fruto se conoce el árbol.
(Mateo, 12, 33).


Santa Ana, después de veinte años de infecundidad, obtuvo del Cielo, por sus lágrimas, sus ayunos y oraciones, el favor de ser madre. Educó a la Virgen María como a hija que le había concedido el Cielo para algún gran destino. Cuando la niña cumplió tres años, Ana la condujo al Templo y la ofreció al Señor. Poco tiempo después murió con la muerte de los justos, tan preciosa siempre ante los ojos de Dios.


ORACIÓN

Oh Dios, que os dignasteis conceder a Santa Ana la gracia de dar al mundo a la Madre de Vuestro Unigénito Hijo, haced, por vuestra misericordia, que nos ayude junto a Vos la intercesión de aquélla cuya fiesta celebramos. Por J. C. N. S. Amén.


MEDITACIÓN SOBRE TRES CONDICIONES
REQUERIDAS PARA QUE NUESTRAS ORACIONES
SEAN EFICACES

I. Sólo después de veinte años de súplicas y de mortificaciones, Santa Ana fue escuchada. No te desanimes si Dios no te concede de inmediato lo que le pides: persevera en la oración, obtendrás, siempre que pidas cosas buenas y que lo pidas con humildad y confianza. Aplazas el escuchar, oh Dios mío, a fin de enseñarnos a pedir; finges no oír, a fin de que perseveremos. (San Anselmo).

II. Un ángel vino a anunciar a Santa Ana que su oración había sido acogida, y ella creyó sin titubear. Nuestro Señor mismo ha dicho que todo lo que pidieres en su nombre, te será concedido; ¡y todavía lo dudas! Dios puede y quiere concederte las gracia que le pides; no carece de Poder ni de voluntad para esto, puesto que es omnipotente y más vivamente quiere hacernos don de sus mercedes que lo que nosotros mismos queremos tenerlas. Ruega, pues, pero hazlo con fe viva e inquebrantable; pide por los méritos de Jesucristo. ¿No es verdad, acaso, que te diriges a Dios sólo después de haber agotado todos los medios mundanos?

III. Santa Ana, agradecida por el favor que el cielo le había acordado, ofreció a Dios en el Templo, a la hija que le había dado. ¿Has agradecido tú las gracias que de Él has recibido? ¿Tal vez las has olvidado, acaso has abusado de ellas para ofender a Dios tu bienhechor? No es digno de recibir nuevos beneficios quien no agradece los que ha recibido. (San Bernardo).



Fuentes: Martirologio Romano (1956), Santoral de Juan Esteban Grosez, S.J. – Tomo III, Patron Saints Index.




26 de Julio del Año del Señor.
SANTA ANA,
Madre de la Santísima Virgen María

Patrona de abuelos; madres; amas de casa; mujeres embarazadas; matrimonios sin hijos; costureros; carpinteros; jinetes; mineros; torneros. Protectora contra la pobreza y la esterilidad.

Por el fruto se conoce el árbol. (Mateo 12, 33)

+ El tránsito de santa Ana, que fue madre de la Inmaculada Virgen María, Madre de Dios.
+ En Filipos de Macedonia, el triunfo de san Erasto, a quien el Apóstol san Pablo dejó por Obispo de aquella ciudad, donde fue coronado del martirio.
+ En Roma, en la vía Latina, los santos Mártires Sinfronio, Olimpio, Teodulo y Exuperia, los cuáles, como se lee en las Actas de san Esteban Papa, quemados en la hoguera, consiguieron la palma del martirio.
+ En el Puerto Romano, san Jacinto, Mártir, el cual, arrojado primeramente en la hoguera y luego precipitado en la corriente de un río, salió ileso; después, en el imperio de Trajano, por orden del Consular Leoncio, atravesado con la espada, acabó la vida. Sepultó su cuerpo la matrona Julia en una heredad propia junto a Roma.
+ En Verona, san Valente, Obispo y Confesor.
+ En Roma, san Pastor, Presbítero, de cuyo nombre existe un Título en el Viminal, junto a santa Pudenciana.
+ En el Monasterio de San Benito, campo de Mantua, san Simeón, Monje y Ermitaño, el cual, esclarecido con muchos milagros, descansó en buena vejez.
+ En Lóvere, Diócesis de Brescia, santa Bartolomea Capitanio, Virgen, Fundadora del Instituto de Hermanas de la Caridad, preclara por la educación de las niñas; a la cual el Papa Pío XII inscribió en el catálogo de las santas Vírgenes.

+ Y en otras partes, otros muchos santos Mártires y Confesores, y santas Vírgenes.
R. Deo Gratias.


SANTIAGO EL MAYOR, Apóstol


25 julio del Año del Señor
SANTIAGO EL MAYOR,
Apóstol

La paz os dejo, mi paz os doy: no os la doy Yo como
la da el mundo. No se turbe vuestro corazón, ni tema.
(Juan, 14, 27).


Santiago el Mayor, hijo de Zebedeo y hermano de San Juan, predicó el Evangelio en Jerusalén inmediatamente después de la ascensión de Jesucristo. Llevó después la antorcha de la fe a España; mas, no correspondiendo el éxito a sus esperanzas, volvió a Jerusalén donde, entre otras personas, convirtió al mago Hermógenes. Irritados los judíos, excitaron contra él a Herodes Agripa, y éste para complacerlos, hizo decapitar al santo Apóstol. Su cuerpo, enterrado en Jerusalén, fue después transportado a España; descansa en la catedral de Santiago de Compostela, en Galicia, y todos los años atrae a un número prodigioso de peregrinos.


ORACIÓN

Señor, santificad y proteged a vuestro pueblo, a fin de que ayudado por la asistencia de vuestro Apóstol Santiago, os sea agradable por su conducta y os sirva en perfecta tranquilidad de espíritu. Por J. C. N. S. Amén.


MEDITACIÓN SOBRE LA VIDA
DE SANTIAGO, APÓSTOL

I. Santiago dejó su barca, sus redes, su padre y todo lo que poseía, al primer llamado del Salvador . Jesús te llama a ti desde hace muchos años a una vida más santa, y todavía estás en medio de los estorbos del mundo. Tus inclinaciones, tus riquezas, tus empresas. son otras tantas redes que te impiden ir a Dios. Rompe tus ataduras; esas ocupaciones que te divierten y cautivan son indignas de un corazón hecho para amar a Dios.

II. Este santo Apóstol no vio siempre el éxito responder a sus esperanzas; pero sus decepciones no lo abatían, porque regulaba su conducta según la de Dios. Haz todo lo que esté en tu poder para cumplir dignamente la tarea que Dios te ha confiado. Si el éxito corona tus trabajos, bendice al Señor por ello y a Él refiere toda la gloria que provenga. Si no obtienes lo que esperas, no te quejes, es cosa de Dios proporcionar el éxito que a Él le plazca. Acaso te perdería la vanidad si llevases a buen fin todas tus empresas.

III. Santiago volvió a Jerusalén, su patria; y sus conciudadanos, como recompensa a sus trabajos, le dieron muerte. Prepárate a recibir el mal por el bien que haces a tu prójimo. Los sufrimientos y las aflicciones nunca faltarán a los que buscan a Dios; es una señal infalible de que Dios quiere recompensarlos en el otro mundo. No puede faltar la gloria a los justos que soportan el sufrimiento y las tribulaciones; espérales la corona eterna.



Fuentes: Martirologio Romano (1956), Santoral de Juan Esteban Grosez, S.J. – Tomo III, Patron Saints Index.





25 de Julio del Año del Señor.
SANTIAGO EL MAYOR,
Apóstol y Mártir
† hacia el año 44 en Jerusalén

Patrono de quienes sufren artritis y reumatismo; peregrinos; farmacéuticos; herreros; jinetes; caballeros; peleteros; obreros; soldados; veterinarios; Santiago de Chile; Compostela, España. Protector contra el reumatismo y la artritis.

La paz os dejo, mi paz os doy: no os la doy Yo como la da el mundo. No se turbe vuestro corazón, ni tema. (Filipenses 2, 21)

+ Santiago Apóstol, que fue hermano de san Juan Evangelista, y degollado por Herodes Agripa, cerca de la fiesta de Pascua, fue el primero de los Apóstoles que recibió la corona del martirio. Sus sagrados huesos, trasladados en este día desde Jerusalén a España, y colocados en sus últimos confines en Galicia, son piadosamente venerados con singularísima devoción de aquellas gentes y de los fieles de toda la Cristiandad, que por devoción y por voto acuden a visitarlos.
+ En Licia, san Cristóbal, Mártir, el cual, en el imperio de Decio, magullado con varas de hierro, y preservado por la celestial virtud de Cristo, de la voracidad de las llamas, finalmente acribillado a saetas y cortada la cabeza, consumó el martirio.
+ En Barcelona de España, el triunfo de san Cucufate, Mártir, que, en la persecución de Diocleciano, siendo Presidente Daciano, superados muchísimos tormentos y muerto al filo de la espada, se fue vencedor al cielo.
+ En Palestina, san Pablo, Mártir, el cual, en la persecución de Maximiano Galerio, siendo Presidente Firmiliano, condenado a muerte y obtenido un corto espacio de tiempo para orar, rogó a Dios de todo corazón, primero por sus hermanos los Cristianos, después por los Judíos y Gentiles para que conociesen la verdad de la fe, luego por la muchedumbre de los circunstantes, últimamente por el Juez que le había condenado y por el verdugo que le iba a dar el golpe; y cortada la cabeza, recibió la corona del martirio.
+ En Furco de los Vestinos, los santos Mártires Florencio y Félix, naturales de Siponte.
+ En Córdoba de España, san Teodomiro, Monje y Mártir.
+ En Palestina, santa Valentina, Virgen, la cual, conducida al altar para que ofreciese sacrificio, y habiéndolo echado a tierra con los pies, fue primero cruelísimamente atormentada, y arrojada luego en la hoguera con otra Virgen compañera suya, voló al Esposo.
+ En Tréveris, san Magnerico, Obispo y Confesor.

+ Y en otras partes, otros muchos santos Mártires y Confesores, y santas Vírgenes.
R. Deo Gratias.

SANTA CRISTINA, Virgen y Mártir


24 de julio del Año del Señor
SANTA CRISTINA,
Virgen y Mártir


Todos buscan sus propios intereses
y no los de Jesucristo.
(Filipenses, 2, 21).


Santa Cristina demostró ya a la edad de doce años cuán a pecho tomaba los intereses de Jesucristo. Rompió los ídolos de su padre sin preocuparse por los castigos a que la exponía este acto de celo. Su padre la hizo azotar y abofetear brutalmente por sus sirvientes. Fue arrojada en una hoguera y salió de ella sana y salva; se le cortó la lengua, y siguió alabando a Dios. Murió finalmente, atravesada con flechas. Sus reliquias son veneradas en Palermo de Sicilia.


ORACIÓN

Que la bienaventurada Cristina, virgen y mártir, implore por nosotros vuestra misericordia, Señor, ella que siempre os fue agradable por el mérito de su castidad y por la valentía en confesar vuestro santo Nombre. Por J. C. N. S. Amén.


MEDITACIÓN - TODOS BUSCAN SUS INTERESES

I. Cada cual procura sus intereses. El avaro busca las riquezas; el voluptuoso, los placeres; el soberbio, los honores. Saca de esta verdad dos conclusiones: la primera, que no hay que contar con la abnegación de los hombres, sino que hay que confiar en la bondad de Dios; la segunda, que debes deplorar la ceguera del mundo que se adhiere enteramente a bienes pasajeros, mientras descuida los bienes eternos. Que la gloria de Dios sea el fin de todas tus acciones, y no tu gloria propia o tu placer.

II. Muy pocas personas hay que busquen la gloria de Jesucristo; hasta es lo más frecuente que los que parecen consagrados a los intereses de Dios, busquen todavía su propia gloria o algún interés temporal. ¿Cuál es el fin que persigues en todo lo que emprendes? En vano pretenderás trabajar por Dios: tu conducta y tus acciones desmienten tus palabras. ¿Puede acaso la lengua negar lo que hace la mano y la palabra destruir lo que ejecutan los actos ? (Tertuliano).

III. El mejor medio que hay para procurar tus intereses y trabajar para ti mismo es servir a Dios, porque es el medio que tienes para poner orden en tu negocio más grande, que es la salvación de tu alma. Dios mío, ¡cuán bueno sois! Nada puedo hacer por ti sin trabajar para mi. Y, a la vez, ¡cuán culpable soy para querer más perderme ofendiéndoos que salvarme sirviéndoos! Dios puede ser feliz sin mí, sin Él yo no puedo ser sino desgraciado. Dios no tiene necesidad de tenernos por servidores, y nosotros tenemos necesidad de tenerlo por Señor. (San Agustín).



Fuentes: Martirologio Romano (1956), Santoral de Juan Esteban Grosez, S.J. – Tomo III, Patron Saints Index.





24 de Julio del Año del Señor.
SANTA CRISTINA,
Virgen y Mártir
n. siglo III probablemente en Roma;
† hacia el año 250 cerca del Lago Bolsena (Toscana), Italia

Patrona de los arqueros, marineros y molineros.

Todos buscan sus propios intereses y no los de Jesucristo.
(Filipenses 2, 21)

+ En Tiro de Toscana, junto al lago Bolsena, santa Cristina, Virgen y Mártir, la cual, creyendo en Cristo, hizo pedazos los ídolos de oro y plata de su padre, y distribuyó su valor entre los pobres; por lo cual, de orden de su mismo padre, fue despedazada a azotes, atormentada con otros cruelísimos suplicios y echada con una gran piedra en un lago, de donde la sacó un Ángel. Más tarde, en tiempo de otro Juez, sucesor de su padre, sufrió con gran constancia más duros tormentos; por fin, siendo Presidente Juliano, arrojada en un horno encendido, donde permaneció ilesa durante cinco días, y superadas por virtud divina las mordeduras de las serpientes, cortada la lengua y asaeteada, terminó el curso de su martirio.
+ En Roma, en la vía Tiburtina, san Vicente, Mártir.
+ En Amiterno de los Vestinos, el martirio de ochenta y tres santos soldados.
+ En Mérida de España, san Víctor, militar, que, en la persecución de Diocleciano, juntamente con dos hermanos suyos, Estercacio y Antinógenes, con diversos suplicios consumó el martirio.
+ Igualmente, los santos Mártires Meneo y Capitón.
+ En Licia, las santas Mártires Niceta y Aquilina, las cuales, convertidas a Cristo por la predicación de san Cristóbal Mártir, y cortada la cabeza, recibieron la corona del martirio.
+ En Sens, san Ursicino, Obispo y Confesor.

+ Y en otras partes, otros muchos santos Mártires y Confesores, y santas Vírgenes.
R. Deo Gratias.

SAN APOLINARIO DE RAVENA, Obispo y Mártir


23 de julio del Año del Señor
SAN APOLINARIO DE RÁVENA,
Obispo y Mártir

Vosotros, hermanos míos, corregid a los inquietos,
consolad a los pusilánimes, sostened a los débiles,
sed pacientes con todos.
(1 Tesalonicenses, 5, 14).


San Apolinario fue consagrado obispo por San Pedro, cuyo discípulo era, y enviado a Rávena para predicar allí el Evangelio. Sanó a muchos enfermos y convirtió a gran número de paganos. El demonio excitó contra él a los sacerdotes de los ídolos, que lo hicieron echar de la ciudad. Volvió a Rávena y ocultóse en ella durante largo tiempo, menos por evitar el martirio que para instruir a sus neófitos y confirmarlos en la fe.


ORACIÓN

Oh Dios, remunerador de las almas fieles, que habéis consagrado este día por el martirio del bienaventurado Apolinario, vuestro pontífice, haced, os lo imploramos, que la intercesión de aquél cuya solemnidad celebramos, nos obtenga el perdón de nuestras faltas. Por J. C. N. S. Amén.


MEDITACIÓN SOBRE LA CARIDAD
PARA CON EL PRÓJIMO

I. Corrige a los que se desordenan en sus costumbres o en sus palabras. Si son tus inferiores, es un deber de justicia, y serás castigado si faltas a ella. Si son tus iguales, también a ello te obliga la caridad todas las veces que lo puedas hacer prudentemente. Cuando hayas advertido a tu hermano, deja que Dios haga el resto; reza por él, y, suceda lo que suceda, no te inquietes. Reprueba a tus iguales, suplica a los ancianos, reprende a los jóvenes. (San Agustín).

II. Consuela a los que están afligidos, compadeciendo sus sufrimientos y poniéndoles remedio; es éste un acto de caridad que tendrás todos los días ocasión de realizar respecto de los enfermos, los pobres, tus vecinos y, a menudo, en tu misma casa. Esta compasión no te hará más pobre y te procurará muchos méritos. Teme afligir a alguien, sea quien sea, y consuela siempre a todos los que te consultan en sus penas. La amistad exige que prestes servicios a tus amigos, y la caridad te obliga a proceder lo mismo con tu prójimo.

III. Sé paciente con todo el mundo. Los hombres te proporcionarán numerosas ocasiones de ejercitar la paciencia, unos por malicia, otros con buena intención; aprovecha todas esas ocasiones, son preciosas. El avaro no inquiere de qué mina ha sido extraído el oro que se le da; no te afanes por saber de dónde provienen esas pruebas tan fecundas en méritos: conténtate con aprovecharlas, y sabe que, si mucho hay que sufrir en esta vida, la paciencia es un remedio para todos los males.



Fuentes: Martirologio Romano (1956), Santoral de Juan Esteban Grosez, S.J. – Tomo III, Patron Saints Index.




23 de Julio del Año del Señor.
SAN APOLINARIO
DE RAVENA,
Obispo y Mártir
n. en Antioquía;
† hacia el año 79 en Ravena, Italia

Protector contra la epilepsia y la gota.

Vosotros, hermanos míos, corregid a los inquietos, consolad a los pusilánimes, sostened a los débiles, sed pacientes con todos. (1 Tesalonicenses 5, 14)

+ En Ravena, el triunfo de san Apolinar, Obispo, el cual, ordenado en Roma por el Apóstol san Pedro y enviado a Ravena, padeció por la fe de Cristo muchos y diversos tormentos; después, predicando el Evangelio en la Emilia, apartó muchas gentes del culto de los ídolos; por fin, vuelto a Ravena, en tiempo del César Vespasiano, consumó un glorioso martirio.
+ En Mans de Francia, san Liborio, Obispo y Confesor.
+ En Roma, el tránsito, de santa Brígida, Viuda, la cuál, después de muchas peregrinaciones hechas a los Santos Lugares, inspirada del divino Espíritu, descansó. Su fiesta se celebra el día 8 de Octubre.
+ Allí mismo, san Rásifo, Mártir.
+ También en Roma, el suplicio de santa Primitiva, Virgen y Mártir.
+ Igualmente, los santos Mártires Apolonio y Eugenio.
+ El mismo día, el triunfo de los santos Mártires Trófimo y Teófilo, los cuales, en tiempo del Emperador Diocleciano, apedreados, echados en el fuego, y, al fin, cortada la cabeza, fueron coronados del martirio.
+ En Bulgaria, muchísimos santos Mártires, a quienes el impío Emperador Nicéforo, que asolaba las Iglesias de Dios, quitó la vida con diversos géneros de muerte: con la espada, y en la horca, con saetas, larga prisión y hambre.
+ En Roma, las santas Vírgenes Rómula, Redenta y Erundina, de quienes escribe san Gregorio Papa.

+ Y en otras partes, otros muchos santos Mártires y
Confesores, y santas Vírgenes.
R. Deo Gratias.

SANTA MARÍA MAGDALENA, Penitente


22 de julio del Año del Señor
SANTA MARÍA MAGDALENA,
Penitente


Le son perdonados muchos pecados,
porque ha amado mucho.
(Lucas, 7, 47).


Mirad a esta ilustre penitente bañando con sus lágrimas los pies del Salvador y enjugándolos con sus cabellos. Es Magdalena, otrora, esclava del amor profano, y ahora esposa de Jesús. Lo acompaña en el Calvario; corre a la tumba para perfumar su cuerpo; se prosterna a los pies de Jesús resucitado; y después de su gloriosa ascensión, se retira a la soledad para llorar hasta la muerte pecados que sabía ella le habían sido perdonados. Si tú has imitado sus extravíos, imita su penitencia. Ama mucho, para que se te perdone mucho.


ORACIÓN

Oh Dios, que al ruego de la bienaventurada María Magdalena habéis resucitado a su hermano Lázaro, muerto hacía ya cuatro días, haced que experimentemos los efectos de su poderosa intercesión. Vos que, siendo Dios, vivís y reináis por los siglos de los siglos. Amén.


MEDITACIÓN SOBRE LAS LAGRIMAS
DE SANTA MARÍA MAGDALENA

I. Las primeras lágrimas de Magdalena fueron lágrimas de contrición. Impelida por el dolor de haber ofendido a Dios, busca a Nuestro Señor, lo encuentra en la casa del fariseo y en ella hace una confesión pública de sus pecados. A partir de ese instante renuncia a sus criminales placeres y cambia de vida. ¡Dichosas lágrimas, que borrasteis los pecados de Magdalena! Ojos míos, ¿cuándo lloraréis los desórdenes de mi juventud? ¿Por qué retardar mi conversión? Mundo, placeres, honores, os dejo para siempre: dejadme en adelante llorar mis pecados, ¡dejadme un instante a fin de que gima! (Job).

II. Magdalena vertió lágrimas de compasión cuando vio a Jesús en manos de los verdugos. Lo acompañó hasta el Calvario; se mantuvo al pie de la cruz y mezcló su llanto con la Sangre adorable de Jesús. Nosotros vemos todos los días a nuestro divino Salvador clavado en la cruz, todos los días meditamos sobre su Pasión; ¿por qué, pues, nuestro corazón permanece insensible ante sus sufrimientos? ¿Por qué nuestros ojos no vierten lágrimas? ¡Ah! es porque no tenemos por Jesús el mismo amor que Magdalena. La fe de esta mujer fue grande, su amor ardiente, su arrepentimiento sincero. (San Lorenzo Justiniano).

III. El deseo de ver a Jesús, después de su resurrección, le hizo bañar en lágrimas la tumba del divino Maestro. El deseo de contemplarlo en el cielo la hizo suspirar y gemir en la gruta a la que se había retirado. Llora ella noche y día porque su exilio se prolonga, y no se le permite unirse a su Bienamado. Viértense lágrimas por una bagatela; mas, ¿quién llora de haber perdido a Jesús? ¿Quién llora por su extravío?



Fuentes: Martirologio Romano (1956), Santoral de Juan Esteban Grosez, S.J. – Tomo III, Patron Saints Index.




22 de Julio del Año del Señor.
SANTA MARÍA MAGDALENA,
Penitente
† siglo I

Patrona de los conversos; pecadores arrepentidos; mujeres; quienes llevan una vida contemplativa; peluqueros; farmacéuticos; personas ridiculizadas por su piedad; perfumerías y fabricantes de perfumes; fabricantes de guantes. Se la invoca en las tentaciones (en especial las que atentan contra la virtud de la pureza).

Le son perdonados muchos pecados, porque ha amado mucho. (Lucas 7, 47)

+ En Marsella de Francia, el nacimiento para el cielo de santa María Magdalena, de la cual lanzó el Señor siete demonios, y fue la primera que mereció ver al mismo Salvador resucitado.
+ En Lisboa de Portugal, el triunfo de san Lorenzo de Brindis, Confesor, de la orden de los hermanos menores capuchinos, al cual, por la predicación de la palabra de Dios, por la doctrina celeste y por las legaciones pontificias, y esclarecido en las cosas para la gloria de Dios y para utilidad de la Iglesia, el Papa León XIII declaró doctor de la Iglesia universal y mandó que su fiesta se celebrara el día de ayer.
+ En Filipos de Macedonia, santa Síntiques, de quien hace mención san Pablo Apóstol.
+ En Ancira de Galacia, el triunfo de san Platón, Mártir, el cual, siendo Lugarteniente Agripino, fue azotado, desgarrado con uñas de hierro y atormentado con otros géneros de atroces suplicios; y por fin, cortada la cabeza, entregó su invencible alma a Dios. De sus milagros en socorrer a los cautivos hablan las Actas del segundo Concilio Niceno.
+ En Chipre, san Teófilo, Pretor, que, apresado por los árabes, y no pudiendo ser reducido ni con dones ni con amenazas a renegar de Cristo, fue degollado.
+ En Antioquía, san Cirilo, Obispo, célebre en santidad y doctrina.
+ En Menat, territorio de Auvernia, san Meneleo, Abad.
+ En el monasterio de Fontenelle en Francia, san Vandregísilo, Abad, esclarecido en milagros; cuyo cuerpo fue llevado después al monasterio Blandino en Flandes.
+ En Escitópolis de Palestina, san José, Conde.

+ Y en otras partes, otros muchos santos Mártires y Confesores, y santas Vírgenes.
R. Deo Gratias.

SANTA PRÁXEDES, Virgen


21 de julio del Año del Señor
SANTA PRÁXEDES,
Virgen


Quien se avergonzare de Mí y de mis palabras, de ese
tal se avergonzará el Hijo del hombre, cuando venga
en su majestad.
(Lucas, 9, 26).


Santa Práxedes, hermana de Santa Prudenciana, edificó a Roma por su gran piedad. Los cristianos en carcelados por orden de Marco Antonio eran, sobre todo, el objeto de su solicitud. Los visitaba y les procuraba socorro y consuelo. Deseaba vivamente compartir sus sufrimientos, pero Dios lo había dispuesto de otro modo. Viendo que la persecución seguía encarnizándose, pidió a Dios la hiciera morir. Su ruego fue escuchado: fue al cielo a recibir la recompensa de su caridad.



ORACIÓN

Escuchadnos, oh Dios Salvador nuestro, y que la fiesta de la bienaventurada Práxedes, vuestra virgen, regocijando nuestra alma, la enriquezca con sentimientos de tierna devoción. Por J. C. N. S. Amén.



MEDITACIÓN SOBRE TRES TENTACIONES

I. Muchos cristianos se dejan apartar de la práctica de la virtud por dificultades puramente imaginarias. Para ser santo, no es menester poseer ni un gran espíritu ni una larga experiencia; tampoco es preciso sufrir las fatigas que temes. En un momento, si quieres, puedes ser amigo de Dios. Tu vida es demasiado corta para que llegues a ser un gran filósofo; pero es suficientemente larga como para llegar a ser un gran santo, Si ya el mundo tuvo la primera parte, que la última al menos esté consagrada al Señor . Respeta tu vejez, reconoce a Dios al término de tu existencia, y que el fin de tu vida sea el comienzo de tu salvación. (San Clemente de Alejandría).

II. No te dejes detener por el cúmulo de dificultades que se presentarán a tu imaginación; piensa en hacer bien la acción que has comenzado. Para vivir santamente, hay que emplear bien el tiempo presente, y hacer sin demora lo que Dios quiere que hagas. A cada día le basta su malicia; no pienses en el mañana; vive como si hubieras de morir hoy.

III. Pero, ¿qué dirán si cambio de vida? Qué dirá Jesucristo si temes más las palabras de los hombres que sus amenazas? ¿Qué dirán los santos de verte temer una burla, más que lo que ellos temieron los suplicios? ¿Qué dirás tú, en el día del juicio, si eres condenado por haber temido exponerte a los que te menosprecian y te hacen burla, y te envidian por hacer el bien? Mas tú ignóralos y haz el bien, y deja que hablen los impíos. Los que te menosprecian y te hacen burla ahora, te envidiarán y te respetarán durante toda la eternidad.



Fuentes: Martirologio Romano (1956), Santoral de Juan Esteban Grosez, S.J. – Tomo III, Patron Saints Index.



21 de Julio del Año del Señor.
SANTA PRÁXEDES,
Virgen
† hacia el año 164 en Roma, Italia
Patrona de las mujeres solteras.

Quien se avergonzare de Mí y de mis palabras, de ese tal se avergonzará el Hijo del hombre, cuando venga en su majestad. (Lucas 9, 26)

+ En Roma, santa Práxedes, Virgen, la cual, instruida en la perfecta castidad y en la ley divina, después de pasar la vida en continuas vigilias, oraciones y ayunos, descansó en Cristo y fue sepultada juntó a su hermana Pudenciana en la vía Salaria.
+ En Babilonia, san Daniel, Profeta.
+ En Comana de Armenia, san Zótico, Obispo y Mártir, que fue coronado en el imperio de Severo.
+ En Marsella de Francia, el triunfo de san Víctor, el cual, siendo soldado y no queriendo ni seguir la milicia ni sacrificar a los ídolos, primero fue echado a la cárcel, donde le visitó un Ángel; castigado después con diferentes suplicios, y últimamente triturado con una rueda de molino, consumo el martirio. Padecieron también con él tres soldados, a saber: Alejandro, Feliciano y Longinos.
+ En Troyes de Francia, el suplicio de los santos Claudio, Justo, Jucundiano y cinco Compañeros, siendo Emperador Aureliano.
+ Allí mismo, santa Julia, Virgen y Mártir.
+ En Estraburgo, san Argobasto, Obispo, esclarecido en milagros.
+ En Siria, san Juan, Monje, que fue colega de san Simeón.

+ Y en otras partes, otros muchos santos Mártires y Confesores, y santas Vírgenes.
R. Deo Gratias.


SAN JERÓNIMO EMILIANI


20 de julio del Año del Señor
SAN JERÓNIMO EMILIANI,
Confesor


Sed sobrios y vigilad, porque vuestro adversario el
diablo ronda como león rugiente buscando a quién
devorar. Resistidle firmes en la fe.
(1 Pedro, 5, 8-9).


Jerónimo siguió primero la carrera militar. Siendo gobernador del castillo de Castelnuovo, fue tomado prisionero y cargado de cadenas. En su infortunio, invocó a la Santísima Virgen, y esta bondadosa Madre rompió sus hierros y lo condujo, a través de los enemigos, hasta Treviso. Una vez entrado en la ciudad suspendió sus armas ante el altar de su libertadora. Después de haber sido alcalde de Treviso, volvió a Venecia, su ciudad natal, donde se consagró muy especialmente al cuidado de los huérfanos. Estableció para ellos hospicios en Venecia, Bérgamo y en Brescia. Asoció a su obra algunos abnegados laicos y echó así las bases de la Orden de los Somascos. Murió el 8 de febrero de 1537, de una enfermedad que había contraído cuidando enfermos.


ORACIÓN

Oh Dios Padre de las misericordias, por los méritos e intercesión del bienaventurado Jerónimo que disteis como sostén y padre a los huérfanos, concedednos la gracia de conservar fielmente el espíritu de adopción, en virtud del cual nos llamamos, y en efecto lo somos, hijos vuestros. Por J. C. N. S. Amén.


MEDITACIÓN SOBRE LAS TENTACIONES
y LOS MEDIOS PARA VENCERLAS

I. Dios permite al demonio que nos tiente, a fin de probar nuestra virtud y aumentar nuestra recompensa; pero nunca permite que seamos tentados más allá de nuestras fuerzas. Podemos resistir, si lo queremos; el demonio puede inducirnos al mal, pero no puede constreñimos a cometerlo; conservamos siempre la libertad y las gracias necesarias para resistirle. El demonio puede muy bien ladrar, excitar, pero no puede mordernos, nos tienta por la persuasión y no por la violencia; no fuerza nuestro consentimiento, lo pide. (San Agustín).

II. Nosotros mismos nos tentamos concediendo toda clase de libertades a nuestros sentidos, halagando a nuestro cuerpo y dejándolo en la ociosidad y las delicias. Tentamos a los demás, incitándolos al pecado con nuestras palabras y nuestros ejemplos. Forzamos al demonio a que nos tiente proporcionándole las ocasiones de hacerlo: porque él se sirve de lo que hemos visto, dicho u oído, para llevarnos al pecado. ¿Por qué habremos de oír lo que no se puede hacer sin pecado? (Tertuliano).

III. San Pedro nos indica tres medios para resistir las tentaciones: la sobriedad, la vigilancia y la fe. Sé sobrio, y alejarás casi todas las tentaciones contra la castidad; vigila, tus acciones, y fácilmente descubrirás las asechanzas que el demonio te arma; en fin. sé hombre de la fe y la fe te dará la victoria sobre todos tus enemigos: porque no puede ser vencido quien cree en el infierno, que es castigo del pecado, y en el cielo, que es recompensa de la virtud.


Fuentes: Martirologio Romano (1956), Santoral de Juan Esteban Grosez, S.J. – Tomo III, Patron Saints Index.




20 de Julio del Año del Señor.
SAN JERÓNIMO EMILIANO,
Confesor
n. 1481 en Venecia, Italia;
† 8 de Febrero de 1537 en Italia

Patrono de huérfanos y personas abandonadas.

Sed sobrios y vigilad, porque vuestro adversario, el diablo, ronda como león rugiente buscando a quién devorar. Resistidle firmes en la fe. (1 Pedro 5, 8-9)

+ San Jerónimo Emiliano, Confesor, Fundador de la Congregación de Somasca, celestial Patrono de todos los huérfanos y de la juventud desamparada; el cual descansó en el Señor el día 8 de Febrero.
+ En Antioquía, el suplicio de santa Margarita, Virgen y Mártir.
+ En el monte Carmelo, san Elías, Profeta.
+ En Judea, el nacimiento para el cielo de san José, por sobrenombre el Justo, a quien propusieron los Apóstoles con san Matías para ocupar en el apostolado el lugar del traidor Judas; y aunque recayó la suerte en Matías, él, sin embargo, se dedicó, a la predicación del Evangelio y a la santidad, y habiendo padecido de parte de los judíos por la fe de Cristo cruel persecución, descansó con glorioso fin. De este santo se refiere también que, confiado en Dios, bebió el veneno que le dieron sus enemigos, sin recibir daño alguno.
+ En Córdoba de España, san Pablo, Diácono y Mártir, que por reprender a los príncipes Mahometanos por la feroz impiedad de su secta, y predicar constantísimamente a Cristo, de orden de los mismos martirizado, pasó, a los premios del cielo.
+ En Damasco, los santos Mártires Sabino, Julián, Máximo, Macrobio, Casia y Paula, con otros diez.
+ En Portugal, santa Wilgefortis o Librada, Virgen y Mártir, la cual, peleando denodadamente por la fe de Cristo y por la castidad, crucificada, consiguió un glorioso triunfo.
+ El mismo día, el tránsito de los santos Flaviano II, Obispo de Antioquía, y Elías, Obispo de Jerusalén; los cuales, por defender el Concilio de Calcedonia, desterrados por el Emperador Anastasio, pasaron victoriosos al Señor.
+ En una aldea de Boloña en Francia, san Vulmaro, Abad, varón de admirable santidad.
+ En Tréveris, santa Severa, Virgen.

+ Y en otras partes, otros muchos santos Mártires y Confesores, y santas Vírgenes.
R. Deo Gratias.



SAN VICENTE DE PAUL, Confesor


19 de julio del Año del Señor
SAN VICENTE DE PAUL,
Confesor


Quien diere a uno de estos pequeñuelos un vaso de
agua fresca solamente por razón de ser discípulo
mío, os doy mi palabra que no perderá su recompensa.
(Mateo, 10, 42).


¡Cómo hablar de todos los infortunios que este santo ha aliviado! Ninguno, al parecer, podría sustraerse de los ardores de su caridad. Expósitos, jóvenes extraviados, niñas en peligro de perderse, mujeres pervertidas, galeotes, cautivos de los moros, obreros inválidos, alienados, mendigos sin techo, todos los infortunados, fueron objeto de su infatigable solicitud. ¡Cuántas obras ha fundado, cuántas se han establecido bajo su patrocinio después de su muerte! ¡Ah! ¡sí, un vaso de agua dado a un pobre da derecho a una recompensa, cuál no debe ser la gloria de Vicente en el cielo!



ORACIÓN

Oh Dios, que para evangelizar a los pobres y realzar el brillo del sacerdocio cristiano, habéis revestido al bienaventurado Vicente de una caridad y una fortaleza verdaderamente apostólicas, haced, os lo suplicamos, que honrando sus méritos, seamos fortificados por el ejemplo de sus virtudes. Por J. C. N. S Amén.



MEDITACIÓN SOBRE EL AMOR AL PRÓJIMO

I. Dios promete recompensar a los que dieren por amor a Él un vaso de agua al prójimo. ¡Qué recompensa no dará a los que hayan hecho grandes limosnas y aliviado a sus hermanos en sus necesidades temporales y espirituales! ¡Cuántas ocasiones dejamos escapar de ejercer la caridad! Jesucristo nos pedirá cuenta de ello en el día del juicio. Parece que nuestra salvación depende únicamente del bien o del mal que hubiéramos hecho a nuestro prójimo.

II. Jesucristo mira como hecho a Él mismo todo el bien o todo el mal que hacemos a nuestro prójimo. Todos los cristianos forman un cuerpo cuya cabeza es Cristo; quien hiere los miembros hiere también la cabeza. ¡Cuál no sería tu dicha, si pudieses dar de comer a Jesucristo, vestirlo y consolarlo! Todo esto haces cuando realizas tus obras de caridad para con los pobres. Aviva tu fe a fin de ver siempre a Jesucristo en la persona de tu prójimo. Fácil te será entonces amarlo, honrarlo y hacerle el bien.

III. Parece que Dios ha querido hacernos dueños de nuestro destino cuando dijo, en varios lugares del Evangelio, que se nos tratará como nosotros hayamos tratado a nuestro prójimo. Se nos juzgará como hayamos juzgado a los demás; se nos dará si damos; se nos perdonará como hayamos perdonado. Así, pues, sobre nosotros mismos recaerá todo el bien o el mal que hacemos a los demás. ¡Cuán extraño, dice San Agustín, es ver a los hombres maltratarse recíprocamente! ¿Las otras creaturas no proporcionan ya bastantes ocasiones de sufrir?


Fuentes: Martirologio Romano (1956), Santoral de Juan Esteban Grosez, S.J. – Tomo III, Patron Saints Index.




19 de Julio del Año del Señor.
SAN VICENTE DE PAUL,
Confesor
n. 1581 en Landas, Francia;
† 1660 en París, Francia (su cuerpo se mantiene incorrupto)

Patrono de sociedades y trabajadores de caridad; hospitales y trabajadores de hospital; personas que necesitan o que brindan ayuda espiritual; voluntarios; leprosos; prisioneros; caballos. Se lo invoca contra la lepra y para encontrar artículos perdidos.

Quien diere a uno de estos pequeñuelos un vaso de agua fresca solamente por razón de ser discípulo mío, os doy mi palabra que no perderá su recompensa. (Mateo 10, 42)

+ San Vicente de Paúl, Presbítero y Confesor, Fundador de la Congregación de Presbíteros de la Misión y de las Hijas de la Caridad, celestial Patrono de todas las Asociaciones de caridad; el cual durmió en el Señor el 27 de Septiembre.
+ En Colosos de Frigia, el triunfo de san Epafra, a quien el Apóstol san Pablo llama su concautivo. Fue por el mismo Apóstol ordenado Obispo de Colosos, donde, ilustre por sus virtudes, defendiendo la grey a él confiada, consiguió en viril combate la palma del martirio. Su cuerpo está sepultado en Roma en la Basílica de santa María la Mayor.
+ En Tréveris, san Martín, Obispo y Mártir.
+ En Sevilla de España, el martirio de las santas Vírgenes Justa y Rufina, las cuales, detenidas por el Presidente Diogeniano, fueron primero estiradas en el potro, y despedazadas con uñas de hierro, y después probadas con cárcel, hambre y diversas torturas; finalmente, Justa expiró en la cárcel, y a Rufina, mientras confesaba a Jesucristo, rompieron la cerviz.
+ En Córdoba de España, santa Áurea, Virgen, hermana de los santos Mártires Adulto y Juan; la cual fue una vez inducida a la apostasía por el Juez Mahometano, mas luego, arrepentida de su culpa, en un nuevo combate venció al enemigo, derramando su sangre.
+ En Roma, san Símaco, Papa, que, vejado mucho tiempo por la facción de los cismáticos, por último, esclarecido en santidad, pasó al Señor.
+ En Verona, san Félix, Obispo.
+ En Escete, monte de Egipto, san Arsenio, Diácono de la Iglesia Romana, que en tiempo de Teodosio, se retiró a la soledad, y, consumado allí en toda virtud y enriquecido con el don de continuas lágrimas, entregó su espíritu a Dios.
+ En Capadocia, santa Macrina, Virgen, hija de los santos Basilio y Enmelia, y hermana de los santos Obispos Basilio el Grande, Gregorio Niseno y Pedro de Sebaste.

+ Y en otras partes, otros muchos santos Mártires y Confesores, y santas Vírgenes.
R. Deo Gratias.

SAN CAMILO DE LELIS, Confesor


18 de julio del Año del Señor
SAN CAMILO DE LELIS,
Confesor


Padre mío, si es posible, pase de mí este cáliz; sin
embargo, no se haga como yo quiero sino como tú quieres.
(Mateo, 26, 39).


Después de una juventud disipada, San Camilo se convirtió a la edad de 25 años, y más tarde comenzó sus estudios para llegar a ser sacerdote y poder así asistir más útilmente a los enfermos en trance de muerte. Fue con este objeto que fundó la Orden de los Clérigos regulares. soportó, a su vez, con inalterable paciencia, cinco enfermedades sumamente penosas, que él llamaba las misericordias del Señor. A menudo se lo oía repetir estas palabras de San Francisco de Asís: "Tan grande es la felicidad que espero, que todas las penas se convierten para mí en motivo de alegría". Se durmió en el Señor el 14 de julio de 1614, a la hora que él mismo había predicho.


ORACIÓN

Oh Dios, que habéis adornado a San Camilo con una caridad incomparable para las almas que luchan en la agonía, dignaos en vista de sus méritos, infundir en nosotros el espíritu de vuestro amor, a fin de que en nuestra hora postrera merezcamos triunfar del enemigo y alcanzar la corona celestial. Por J. C. N. S. Amén.


MEDITACIÓN DE CÓMO SACAR PROVECHO
DE LAS ENFERMEDADES

I. Dios nos envía a menudo enfermedades para retirarnos del pecado, para hacer que llevemos una vida más santa y, para que, mediante la meditación de la muerte, merezcamos una más alta recompensa. Agradezcámosle, pues, la enfermedad tanto como la salud, porque las aflicciones son presentes de Dios, menos agradables, sin duda, pero con frecuencia más útiles que la prosperidad. Repitamos con Job: Si hemos recibido los bienes de manos del Señor, ¿Por qué no habríamos de recibir también los males ?

II. Dirijámonos a Dios, y roguémosle como el mismo Jesucristo rogó al Padre eterno en el Huerto de los Olivos: "Padre mío, si ésa es vuestra voluntad, si vuestra gloria y mi salvación lo piden, cúrame, consuélame". Cuando así hayas invocado a Dios, déjalo hacer y confórmate con lo que pueda sucederte. Por duras y penosas que sean nuestras aflicciones, todavía sufrimos menos de lo que meremos. (Salviano).

III. Si Dios te deja en ese estado de sufrimiento, alábalo, agradécele, adora su amable Providencia; si te cura, acuérdate de que es para que lo sirvas. Cuídate de no pecar más; es la advertencia que daba Jesucristo a los enfermos que sanaba. Cumple todas las buenas resoluciones que hiciste y no pagues con ingratitud a tu amable bienhechor.



Fuentes: Martirologio Romano (1956), Santoral de Juan Esteban Grosez, S.J. – Tomo III, Patron Saints Index.



18 de Julio del Año del Señor.
SAN CAMILO
DE LELIS,
Confesor
n. 1550 en Abruzzi, Italia;
† 14 de julio de 1614 en Génova, Italia

Patrono de los hospitales y trabajadores de hospital; enfermeros; enfermos.

Padre mío, si es posible, pase de mí este cáliz; sin embargo, no se haga como yo quiero sino como tú quieres. (Mateo 26, 39)

+ San Camilo de Lelis, Presbítero y Confesor, Fundador de los Clérigos Regulares ministros de los enfermos, y celestial Patrono de los hospitales y enfermos; cuyo tránsito se celebra el día 14 de este mes.
+ En Tívoli, santa Sinforosa, mujer de san Getulio Mártir, con sus siete hijos: Crescente, Juliano, Nemesio, Primitivo, Justino, Estácteo y Eugenio; a la madre, imperando Adriano, por su inquebrantable constancia, primero abofetearon mucho tiempo, después la colgaron de los cabellos, y últimamente, atándole una piedra al cuello, la precipitaron en el río; los hijos, descoyuntados con garruchas en sendos palos, consumaron el martirio con diversos géneros de muerte. Sus cuerpos, trasladarlos después a Roma, fueron hallados, en tiempo del Papa Pío IV, en la Diaconía de san Ángel de la Pesquería.
+ En Utrecht, san Federico, Obispo y Mártir.
+ En Doróstoro de la Misia inferior, san Emiliano, Mártir, que en tiempo de Juliano Apóstata y del Presidente Capitalino, arrojado en un horno, recibió la palma del martirio.
+ En Cartago, santa Gundena, Virgen, la cual, de orden del Procónsul Rufino, cuatro veces en distintos tiempos, por confesar a Cristo, fue estirada en el potro y horriblemente despedazada con uñas aceradas, padeció largo tiempo la hediondez de un calabozo, y al cabo fue muerta al filo de la espada.
+ En Galicia de España, santa Marina, Virgen y Mártir.
+ En Milán, san Materno, Obispo, el cual, en el imperio de Maximiano, encarcelado por la fe de Cristo y por la Iglesia a él encomendada, y muchas veces azotado, al cabo, ilustre por tan repetidas confesiones, descansó en el Señor.
+ En Brescia, el triunfo de san Filastrio, Obispo de dicha ciudad; que, con su predicación y escritos, combatió valerosamente contra los herejes, principalmente Arrianos, de quienes sufrió muchas persecuciones, y al fin, esclarecido en milagros, Confesor descansó en paz.
+ En Metz de Francia, san Arnulfo, Obispo, que, ilustre por su santidad y milagros, escogió la vida eremítica y descansó con dichoso fin.
+ En Segni, san Bruno, Obispo y Confesor.
+ En Forlimpópoli de Emilia, san Rufino, Obispo de la misma Ciudad.

+ Y en otras partes, otros muchos santos Mártires y Confesores, y santas Vírgenes.
R. Deo Gratias.