VACANTIS APOSTOLICAE SEDIS
ES MEJOR MORIR POR LAS LEYES DIVINAS
DEL PRIMADO DEL PAPA (DICTATUS GREGORII PAPAE)
- QUE LA IGLESIA ROMANA FUE FUNDADA SOLAMENTE POR EL SEÑOR.
Quod Romana Ecclesia a solo Domino sit fundata. - QUE SOLO EL PONTÍFICE ROMANO ES LLAMADO UNIVERSAL POR DERECHO.Quod solus Rom. Pontifex iure dicatur universalis.
- QUE ÉL SOLO PUEDE DEPONER O RECONCILIAR OBISPOS.Quod ille solus possit deponere Eppos vel reconciliare.
- QUE SU LEGADO PRESIDA SOBRE TODOS LOS OBISPOS EN UN CONCILIO, INCLUIDO SI ES DE MENOR RANGO, Y PUEDA DAR SENTENCIA DE DEPOSICIÓN CONTRA ELLOS.Quod legatus eius omnibus Eppis praesit in Concilio, etiam inferioris gradus, et adversus eos sententiam depositionis possit dare.
- QUE EL PAPA PUEDE DEPONER A LOS AUSENTES.Quod absentes Papa possit deponere.
- QUE CON LOS EXCOMULGADOS POR ÉL, ENTRE OTRAS COSAS, NI SIQUIERA DEBEMOS PERMANECER EN LA MISMA CASA.Quod cum excommunicatis ab illo inter cetera nec in eadem domo debemus manere.
- QUE A ÉL SOLO LE ES LÍCITO, SEGÚN LA NECESIDAD DEL TIEMPO, PROMULGAR NUEVAS LEYES, REUNIR NUEVAS COMUNIDADES, CONVERTIR UN CANONICATO EN ABADÍA, Y POR EL CONTRARIO, DIVIDIR UN OBISPADO RICO Y UNIR LOS POBRES.Quod illi soli licet pro temporis necessitate novas leges condere, novas plebes congregare, de canonica abbatiam facere, et e contra divitem episcopatum dividere, et inopes unire.
- QUE ÉL SOLO PUEDE USAR LAS INSIGNIAS IMPERIALES.Quod solus possit uti imperialibus insigniis.
- QUE TODOS LOS PRÍNCIPES BESEN LOS PIES SOLAMENTE DEL PAPA.Quod solius Papae pedes omnes Principes deosculentur.
- QUE SOLO SU NOMBRE SEA RECITADO EN LAS IGLESIAS.Quod illius solius nomen in Ecclesiis recitetur.
- QUE ES EL ÚNICO NOMBRE EN EL MUNDO.Quod unicum est nomen in mundo.
- QUE A ÉL LE ES LÍCITO DEPONER EMPERADORES.
Quod illi liceat Imperatores deponere. - QUE A ÉL LE ES LÍCITO TRASLADAR OBISPOS DE SEDE EN SEDE POR NECESIDAD APREMIANTE.Quod illi liceat de sede ad sedem necessitate cogente Eppos transmutare.
- QUE DE CUALQUIER IGLESIA PUEDE ORDENAR A CUALQUIER CLÉRIGO QUE QUIERA.Quod de omni Ecclesia quemcunque voluerit clericum valeat ordinare.
- QUE QUIEN ES ORDENADO POR ÉL PUEDE PRESIDIR OTRA IGLESIA, PERO NO SERVIR EN ELLA, Y QUE DE NINGÚN OBISPO DEBE RECIBIR UN GRADO SUPERIOR.Quod ab illo ordinatus alii Ecclesiae praeesse potest, sed non militare, et quod ab aliquo Eppo non debet superiorem gradum accipere.
- QUE NINGÚN SÍNODO DEBE SER LLAMADO GENERAL SIN SU PRECEPTO.Quod nulla Synodus absque praecepto eius debet generalis vocari.
- QUE NINGÚN CAPÍTULO NI NINGÚN LIBRO CANÓNICO SEA TENIDO POR VÁLIDO SIN SU AUTORIDAD.Quod nullum capitulum, nullusque liber canonicus habeatur absque illius auctoritate.
- QUE SU SENTENCIA NO DEBE SER RETRACTADA POR NADIE, Y QUE ÉL SOLO PUEDE RETRACTAR LAS DE TODOS.Quod sententia illius a nullo debeat retractari, et ipse omnium solus retractare possit.
- QUE ÉL MISMO NO DEBE SER JUZGADO POR NADIE.Quod a nemine ipse iudicari debeat.
- QUE NADIE SE ATREVA A CONDENAR A QUIEN APELA A LA SEDE APOSTÓLICA.Quod nullus audeat condemnare Apostolicam Sedem appellantem.
- QUE LAS CAUSAS MAYORES DE CUALQUIER IGLESIA DEBEN SER REFERIDAS A ELLA.Quod maiores causae cuiuscunque Ecclesiae ad eam referri debeant.
- QUE LA IGLESIA ROMANA NUNCA HA ERRADO, NI ERRARÁ EN PERPETUO, SEGÚN TESTIFICA LA ESCRITURA.
Quod Romana Ecclesia numquam erravit, nec in perpetuum Scriptura testante errabit. - QUE EL PONTÍFICE ROMANO, SI HA SIDO ORDENADO CANÓNICAMENTE, POR LOS MÉRITOS DEL BIENAVENTURADO PEDRO SE HACE INDUDABLEMENTE SANTO, TESTIFICANDO SAN ENNODIO, OBISPO DE PAVÍA, Y MUCHOS SANTOS PADRES A SU FAVOR, COMO SE CONTIENE EN LOS DECRETOS DEL BIENAVENTURADO PAPA SÍMACO.Quod Rom. Pontifex, si canonice fuerit ordinatus, meritis beati Petri indubitanter efficitur sanctus, testante S. Ennodio Papiensi Eppo, et multis SS. Patribus faventibus, sicut in decretis beati Symmachi Papae continetur.
- QUE CON SU PRECEPTO Y LICENCIA ES LÍCITO A LOS SÚBDITOS ACUSAR.Quod illius praecepto et licentia subiectis liceat accusare.
- QUE SIN REUNIÓN SINODAL PUEDE DEPONER Y RECONCILIAR OBISPOS.Quod absque synodali conventu possit Eppos deponere et reconciliare.
- QUE NO SEA CONSIDERADO CATÓLICO QUIEN NO CONCUERDE CON LA IGLESIA ROMANA.Quod catholicus non habeatur, qui non concordat Romanae Ecclesiae.
- QUE PUEDE ABSOLVER A LOS SÚBDITOS DE LA FIDELIDAD A LOS INICUOS.Quod a fidelitate iniquorum subiectos potest absolvere.
https://www.google.es/books/edition/Romanus_pontifex_tamquam_primas_ecclesia/kTtGAAAAYAAJ?hl=es&gbpv=1&dq=Quod+solus+Romanus+pontifex+iure+dicatur+universalis.&pg=PA369&printsec=frontcover
El debate sobre la autoría del Dictatus Papae sigue abierto. La mayoría de los historiadores modernos, como Horst Fuhrmann (1926-2011) y Rudolf Schieffer (1947-2018), tienden a favorecer la autoría directa o la supervisión de Gregorio VII.
S.S. SAN GREGORIO VII, PAPA Nº 157
SAN GREGORIO VII (1073-1085)
Llamado primeramente Hildebrando, de la familia de los Aldobrandescos, nació en Soana (Toscana) el año 1013.
Acompañó a Gregorio en su retiro a Alemania, y después de su muerte ingresó en la abadía de Cluny, donde se hizo monje. Se trasladó luego a Roma, donde contribuyó a la elección de León IX, que lo nombró cardenal. Después de adquirir gran influencia, fue legado pontificio en Francia, donde presidió los concilios de Lyón y de Tours, trabajó por la elección de los papas Víctor II, Esteban IX, Nicolás II y Alejandro II, y luego inspiró los esfuerzos que éstos hicieron por reformar la Iglesia.
Alejandro II lo nombró embajador cerca de la emperatriz Inés. Muerto éste, Hildebrando fue elegido papa, a pesar de la oposición de los obispos alemanes y longobardos, y de sus propios escrúpulos.
Mas, queriendo observar la constitución de Nicolás II, envió la nueva de su elección. al emperador, pidiéndole su asentimiento. Enrique IV de Alemania, a pesar de ver en él a un acérrimo enemigo, confirmó su elección.
El siguiente año (1074); Gregorio convocó un concilio en Roma en el que hizo aprobar dos decretos famosos: el primero contra los sacerdotes infractores de la ley sobre el celibato y el segundo contra la simonía, ordenando al pueblo que, bajo ningún pretexto, se comunicara con semejantes sacerdotes. Cuidó con energía de la observancia de estos decretos, y envió a todas partes legados y cartas, imponiendo a los obispos la celebración de concilios en los lugares donde promulgaban y hacían observar tales decretos.
En un segundo concilio (1075), que tendía a remediar los males de la Iglesia, habiendo visto. claramente que el origen de ellos estaba en las famosas investiduras y en sus anejos homenajes de obediencia, promulgó un decreto en que establecía "que los clérigos que recibiesen un beneficio eclesiástico de un príncipe secular por medio de la investidura, debían considerarse como no investidos y, aún más, excomulgados y prohibido su ingreso en la Iglesia; y que los príncipes que hubieran osado dar investiduras fuesen castigados con las mismas penas". Fue el comienzo de una dura lucha de la que la Iglesia saldrá luego libre y segura.
Enrique IV y el clero de Alemania y Lombardía se rebelaron contra el Papa, y éste citó a Enrique para que compareciese en Roma determinado día, amenazándole con la excomunión en caso de faltar.
Entonces Enrique convocó un concilio contra Gregorio en Worms, poniéndose de acuerdo con Cencio, prefecto de Roma, siendo cómplices de la conjuración el cardenal Hugo Cándido y Guiberto, arzobispo de Rávena. Cencio, en la noche de Navidad del año 1075, entró con sus hombres armados en Santa María la Mayor, donde el Papa oficiaba; lo arrancó del altar hiriéndole en la cabeza y se lo llevó preso. Más, pocas horas después, el pueblo había libertado a su pontífice.
Aliado con el arzobispo de Rávena y con Roberto Guiscardo, duque de Calabria, Enrique se preparaba a entrar en Italia, cuando Gregorio convocó un concilio (1076), en el que lo excomulgó solemnemente y declaró a los súbditos de Alemania e Italia desligados del juramento de fidelidad.
Escribió, empero, a los príncipes germanos que no abusasen de la excomunión del rey, antes bien, que procurasen su arrepentimiento. Gregorio logró el efecto deseado. La sentencia del Papa fue un golpe terrible para la causa de Enrique en Alemania; muchos de los señores sujetos a Enrique se le rebelaron y convocaron una dieta para nombrarle un sucesor.
Enrique, viendo el peligro, llegó a Italia para reconciliarse con el Papa (1077). Este, que había salido de Roma para asistir a la dieta de Augusta en Alemania, cuando supo el viaje de Enrique a Italia, marchó desde Mantua, donde se encontraba, al castillo de la condesa Matilde, en Canosa. Allí, después de una penitencia de tres días mantenida espontáneamente por el emperador, lo absolvió de la excomunión, aunque dejando a salvo las decisiones de la dieta acerca de la reintegración de la corona.
Pero Enrique IV no permaneció fiel a sus promesas, y a pesar de haberle prohibido el Papa su coronación como rey de Italia, se hizo coronar, e hizo cuanto pudo para que prevalecieran las decisiones de la dieta de Augusta.
Tomó las armas contra Rodolfo de Suabia, a quien los príncipes de Alemania, cansados del desgobierno de Enrique, habían elegido emperador. Rodolfo fue derrotado y muerto.
Como perseverase Enrique en su conducta, en el sínodo de Letrán del 7 de marzo de 1080, Gregorio pronunció contra él nuevas sentencias excomunión y de deposición.
Entró en Italia, y después de muchas vicisitudes y de derrotar el ejército de Matilde de Canosa, que intentó oponerse a su paso, llegó a Roma. Dos veces intentó entrar en ella, mas no lo logró.
La tercera vez, precio de oro, pudo entrar la ciudad asediando al papa en el Castillo de Santángelo. Roberto Guisardo, que poco antes se había reconciliado con el Papa por la intervención de Desiderio, abad de Monte Cassino, acudió en ayuda de Gregorio, obligando a Enrique a abandonar Roma. Pero el saqueo de la ciudad a que se entregaron los normandos sublevó al pueblo, que, instigado por la facción enemiga del papa, se alzó en armas.
Gregorio, abatido por el dolor, salió de Roma protegido por las armas de Roberto, dirigiéndose a Salerno, donde murió a fines del año 1085.
Ya en trance de muerte, levantó todas las excomuniones que había decretado, excepto las que estaban dirigidas contra el emperador y el antipapa.
Se dice que antes de morir exclamó: "Amé la justicia y odié la culpa; por esto muero en el destierro."
El celo de Gregorio, aun en medio de las cruentas luchas que turbaron su pontificado, se extendió por doquiera: España, Dalmacia, Mauritania, Polonia, Francia y Cartago fueron objeto de sus cuidados y sintieron su benéfica influencia.
A este pontífice se le cuenta con razón entre las más grandes figuras de la Edad Media.
Su política fue genial, su energía y austeridad fueron admirables en todas las vicisitudes de una vida rica en acontecimientos, que terminó su voto más ardiente: "que la Iglesia de Dios fuese más esclava".
Fue juzgado como un ser siniestro por escritores alemanes, cesaristas fanáticos, y por otros escritores, entre ellos algunos italianos adoradores del Estado laico. Pero todos coincidieron en reconocer en él grandes cualidades intelectuales y morales. Gregorovius, acérrimo adversario de los papas, escribió de él: "Frente a Gregorio VII, Napoleón no parece sino un bárbaro sanguinario".
Además de numerosos concilios y sínodos, dejó 363 cartas la mayor importancia histórica, entre las que se cuenta la que dirigió a los reyes de España exhortándoles a que abandonaran el rito gótico.
Fue sepultado en Salerno, en la iglesia de San Mateo.
Los Papas, desde San Pedro hasta Pío XII
Giuseppe Arienti
Con Licencia Eclesiástica 1945
JURAMENTO DE QUE DEBÍAN DE PRESTAR LOS OBISPOS ANTES DE SU CONSAGRACIÓN
- Ser fiel al Papa y sus sucesores.
- No atentar contra su vida, sus miembros y libertad, ni con hechos ni con consejos.
- No manifestar en daño suyo los secretos que le confiase personalmente, por escrito ó por medio de sus Nuncios. Estos tres artículos están tomados del libro II de los Feudos, tit. V y siguientes, y eran parte del juramento que prestaban al Príncipe los señores feudales.
- Defender el Pontificado y las reglas de los Santos Padres contra toda persona, salvo su orden. El Pontifical romano, en lugar de las palabras Reglas de los Santos Padres, pone Regalías de San Pedro, y esta versión parece ser la primitiva, según la opinión de D. Antonio Agustín, que dice se dió lugar á adulterarla por estar abreviadas las palabras: Reg. Sanc. P., copiando después los Escribientes Regulas Sanctorum Patrum, en vez de Regalia Sancti Petri.
- Ir á Sínodo cuando fuese llamado, á no ser que estuviese legítimamente impedido.
- Tratar con honor y atender en sus necesidades á los Legados de la Silla apostólica.
- Visitar los sagrados umbrales de los Santos Apóstoles todos los años personalmente, ó por medio de un enviado especial.
- defender, aumentar y promover los derechos, honores, privilegios y autoridad de la Silla romana;
- no obrar ni aconsejar contra el Romano Pontífice, ni maquinar contra su persona, honores y autoridad, impidiéndolo si pudiese, ó poniéndolo en su conocimiento lo antes posible;
- observar y hacer que otros observen las reservas, provisiones y mandatos apostólicos;
- impugnar y perseguir con todo su poder á los herejes, cismáticos y rebeldes al Romano Pontífice;
- no enajenar los bienes de la mitra, aun con el consentimiento del cabildo, inconsulto Romano Pontifice.
Instituciones
1882
COMPLETAMENTE INVÁLIDAS SEGÚN LOS DECRETOS DE LOS SANTOS PADRES, INOCENCIO II, LEÓN I, PELAGIO Y SU SUCESOR GREGORIO I
Traductor Google:
En el mismo sentido debe entender Urbano el canon del Sínodo de Placentino. En este Sínodo también los herederos de los simoníacos fueron completamente condenados, de modo que todo lo que se prometía en las obras de las Órdenes, en los asuntos del Eclesiastés ser entregado a Simoniacos, debería verse como adquirido por los Simoniacos, se consideraría nulo y sin valor, y se consideraría que no tiene poder.
Lo mismo debe afirmarse de este canon del Concilio de Quintilinebergen bajo Gregorio VII. Ambos se refieren a Berthold, en el mismo Sínodo la ordenación del invasor de Mogunt Sigefrid Auguftenfis, Norbert Cuvienfis; Por el contrario, todas las Órdenes dictadas por los Excomulgados son completamente inválidas según los decretos de los Santos Padres, INOCENCIO II, LEÓN I, PELAGIO Y SU SUCESOR GREGORIO I. Wecilus, o Nezelus, es quien había ordenado diácono, el antes mencionado Daibertus.
No podrían haber dicho nada más claramente, pero nos gustaría juzgar la mente de los autores por sus palabras, no por una opinión preconcebida.
Porque, ¿qué significan los latinismos, spes irrita, labor irritus, promisla irrita, irrita preces, tela irrita, testamentum irritum, ejusmodi. y cosas semejantes?
¿Qué quieren decir los Padres del Concilio de Cartago?
esto es, inválido,
como la misma palabra y el habla común requieren. Esto es especialmente claro cuando la palabra es usada de la misma manera acerca de las Ordenes como también acerca de los “beneficios eclesiásticos.”
EL PONTIFICADO DEL INDIGNO S.S.BENEDICTO IX
...diácono-cardenal, hijo de Alberico, conde de Tusculum, sobrino de los dos anteriores pontifices de la familia Conti. Fué elegido Papa en 9 de Diciembre de 1033, cuando contaba únicamente diez años de edad, según Bury, si bien Novaes afirma que tenía ya diez y ocho años ó veinte, sino que copistas ignorantes, escribieron decennis en vez de vicennis. Aunque intruso, dice Montor, su familia sembró con tanta liberalidad el oro, que los romanos le recibieron como pontífice legítimo. Sea como quiera, es de lamentar el escándalo de que la más sublime dignidad de la Iglesia estuviese a merced de los poderosos de Roma, y que un joven inexperto fuese sentado en la cátedra de San Pedro.
Este hecho, dice Moreno Cebada nos sugirió las siguientes reflexiones que estampamos en nuestra obra primitiva:
»San Pedro Damiano vitupera en este Pontífice su inmoralidad desde que fué elevado a la Silla de San Pedro, y hace notar como un especial beneficio de la Providencia que en tiempo. de los papas viciosos ó ineptos no se han visto turbulencias ni herejías y que la Iglesia ha disfrutado de una tranquilidad que no tuvo en tiempo de los más sabios pontífices. En efecto, es admirable en esta parte, la Providencia de Dios justamente cuando por una parte los magnates y poderosos de Roma elevaban a la cátedra de San Pedro a hombres indignos de tan elevada dignidad y aun a jóvenes inexpertos y viciosos como Benedicto IX, indignos de poner su mano en el timón de la nave de la Iglesia: (cuando el feudalismo de la edad media daba las altas dignidades de la Iglesia al mejor postor, sin atender para nada al mérito ni a las circunstancias de las personas; cuando la simonía y la incontinencia afligían de un modo extraordinario a la Iglesia, abría los ojos a la luz del mundo en la Soana, ciudad de la Toscana, el gran Hildebrando, que más tarde veremos ocupar la Silla del príncipe de los apóstoles, conjurando todos los males que deploraba la Iglesia y que hacían derramar lágrimas de desconsuelo a los buenos. Nos vamos acercando a esta época regeneradora, en la que veremos aparecer à la Iglesia vigorosa y con su virilidad primitiva, renovando su juventud como la del águila sirviéndoos de una expresión de los libros santos.
» A pesar de su corta edad, Benedicto algún tiempo antes de su pontificado era ya diácono cardenal y había dado grandes escándalos a causa de la depravación de su conducta. Como quiera que en vez de corregirse se hizo aún más disoluto al verse elevado a la suprema dignidad de la Iglesia, los romanos llegaron a despreciarle y en el año 1038 no obstante la autoridad que gozaban en la ciudad sus criminales parientes, le arrojaron de su Silla; empero cuando había pasado un año de su deposición, el emperador Conrado que pasó a Italia para disipar las grandes turbulencias que la agitaban, le colocó nuevamente en su Silla: poco después murió el mismo Emperador, sucediéndole su hijo Enrique III llamado el Negro, que un año antes había sido coronado rey. El papa Benedicto a quien no sirvió de lección el haber sido depuesto y arrojado de Roma a causa de sus excesos, volvió nuevamente a ellos confitándose la indignación pública de tal modo, que a principios del año 1044 fué segunda vez arrojado de Roma y Ptolomeo hizo proclamar papa a Silvestre III, el cual ocupó la silla como unos tres meses, después de los cuales Benedicto consiguió ser restablecido en ella con el auxilio de sus parientes. Más como continuase viviendo en los mismos escándalos y se viese despreciado del clero y del pueblo, se resolvió a abandonar el pontificado para entregarse mejor a los vicios. Para conseguir esto, los descontentos le entregaron una crecida suma de dinero y Benedicto cedió el pontificado al arcipreste Juan Graciano que tomó el nombre de Gregorio VI, pero al poco tiempo el inconstante Benedicto volvió à apoderarse del pontificado, siempre con el auxilio de sus parientes, ocupando esta última vez la Silla desde el 8 de Noviembre de 1047 al 17 de Julio de 1048, de suerte que arrojado y restablecido duró su pontificado el espacio de más de diez años. De este modo Roma contaba tres pontífices a un mismo tiempo, Benedicto IX, Silvestre III y Gregorio VI.
El antipapa Silvestre III, que debió su efímero poder a Ptolomeo, murió en la oscuridad. Gregorio fué como hemos dicho el Sucesor de Benedicto.»
Gregorio VI es reconocido como papa legítimo, en cuanto San Gregorio VII al tomar este número y no el anterior, manifestó aprobar el advenimiento de Gregorio VI. Este gobernó la Iglesia. dos años y nueve meses.
debo ser separado del pontificado romano."
https://pioxiivacantisapostolicaesedis.blogspot.com/p/el-indigno-benedicto-ix-y-el-concilio.html
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Tomo IV
S.S.SAN GREGORIO VII EXCOMULGA AL REY ENRIQUE IV
"Todo el mundo sabe cómo ha entregado Enrique los obispados y abadías á lobos rapaces , y no á pastores; cómo traficaba vergonzosamente con ellos, y todo lo manchaba con la infame herejía de Simón... Pero este príncipe , irritándose contra la corrección, no cesó hasta obligar á casi todos los obispos de Italia , y en Alemania á cuantos pudo , á renunciar á la obediencia de la Santa Sede. Viendo, pues , que su impiedad había llegado al colmo , le excomulgamos por dos razones principales : por no haber querido alejar á los reos de dilapidaciones y simonías que habían sido condenados por la Santa Sede; por no haber querido hacer penitencia de sus crímenes , y por haber desgarrado con un cisma el cuerpo de Jesucristo, es decir, la unidad de la Iglesia."
El equilibrio entre las dos potestades.
Tomo 1
Página 240
https://books.google.es/books?id=d6s4AQAAMAAJ&printsec=frontcover&hl=es#v=onepage&q=240&f=false
APOSTASÍA REITERADA
Montini alias "Pablo VI", Discurso , 9 de septiembre de 1972:
“También nos gustaría que supiera que la Iglesia reconoce las riquezas de la fe islámica, una fe que nos une al único Dios ”.
Montini alias "Pablo VI", Discurso , 18 de septiembre de 1969:
“… los musulmanes… junto con nosotros adoramos al Dios único y misericordioso, que en el último día juzgará a la humanidad”
Montini alias "Pablo VI", Discurso al embajador musulmán , 4 de junio de 1976:
“... musulmanes marroquíes ... nuestros hermanos en la fe en un solo Dios. Siempre serás bienvenido y encontrarás aquí estima y comprensión ”.
Montini alias "Pablo VI", Discurso , 2 de diciembre de 1977:
“… los musulmanes (que) profesan tener la fe de Abraham, y junto con nosotros adoran al único Dios misericordioso, juez de la humanidad en el último día, como el Concilio Vaticano II (Lumen Gentium) solemnemente declarado ".
Montini alias "Pablo VI", Discurso , agosto de 1969:
“… ¿Nuestro vivo deseo de saludar, en vuestras personas, a las grandes comunidades musulmanes esparcidas por África? Así nos permites manifestar aquí nuestro alto respeto por la fe que profesas ... Recordando a los mártires católicos y anglicanos, recordamos con gusto también a aquellos confesores de la fe musulmana que fueron los primeros en sufrir la muerte ... ”
Montini alias "Pablo VI", Discurso del Ángelus, 3 de agosto de 1969:
“ Se reconocieron veintidós mártires, pero hubo muchos más, y no solo católicos. También había anglicanos y algunos mahometanos ". (Contra la sentencia dogmática de S.S. Eugenio IV en el Concilio de Florencia, DZ 714)
***
EL AL-CORÁN
NEGACIÓN DE LA SANTÍSIMA TRINIDAD
¡Oh, vosotros, Gente del Libro! No os extralimitéis en vuestra religión. No digáis acerca de Allah sino la verdad: Ciertamente el Mesías Jesús hijo de María, es el Mensajero de Alá y Su palabra [¡Sea!] que depositó en María, y un espíritu que proviene de Él. Creed pues, en Alá y en Sus Mensajeros. No digáis que es una trinidad, desistid, pues es lo mejor para vosotros. Por cierto que Alá es la única divinidad. ¡Glorificado sea! Es inadmisible que tenga un hijo. A Él pertenece cuanto hay en los cielos y la Tierra. Es suficiente Alá como protector.
Corán 4:171.
EN EL CORÁN:
Sura Al-Baqara Escrita en MEDINA orden cronológico 87 de 114 suras
Decid: «Creemos en Alá y en lo que se nos ha revelado, en lo que se reveló a Abraham, Ismael, Isaac, Jacob y las tribus, en lo que Moisés, Jesús y los profetas recibieron de su Señor. No hacemos distinción entre ninguno de ellos y nos sometemos a É». (136)
Sura Al-i-Imran Escrita en MEDINA orden cronológico 89 de 114 suras
Para Alá, Jesús es semejante a Adán, a quien creó de tierra y a quien dijo:«¡Sé!» y fue. (59)
Di «Creemos en Alá y en lo que se nos ha revelado, en lo que se ha revelado a Abraham, Ismael, Isaac, Jacob y las tribus, en lo que Moisés, Jesús y los profetas han recibido de su Señor. No hacemos distinción entre ninguno de ellos y nos sometemos a Él». (84)
Sura Al-Ahzab Escrita en MEDINA orden cronológico 90 de 114 suras
Y cuando concertamos un pacto con los profetas, contigo, con Noé, con Abraham, con Moisés y con Jesús, hijo de María -pacto solemne, (7)
Sura An-Nisa Escrita en MEDINA orden cronológico 92 de 114 suras
y por haber dicho: «Hemos dado muerte al Ungido, Jesús, hijo de María, el enviado de Alá», siendo así que no le mataron ni le crucificaron, sino que les pareció así. Los que discrepan acerca de él, dudan. No tienen conocimiento de él, no siguen más que conjeturas. Pero, ciertamente no le mataron, (157)
¡Gente de la Escritura ! ¡No exageréis en vuestra religión! ¡No digáis de Alá sino la verdad: que el Ungido, Jesús, hijo de María, es solamente el enviado de Alá y Su Palabra, que Él ha comunicado a María, y un espíritu que procede de Él! ¡Creed, pues, en Alá y en Sus enviados! ¡No digáis "Tres'! ¡Basta ya, será mejor para vosotros! Alá es sólo un Dios Uno. ¡Gloria a Él Tener un hijo...Suyo es lo que está en los cielos y en la tierra... ¡Alá basta como protector! (171)
Sura Al-Hadid Escrita en MEDINA orden cronológico 94 de 114 suras
Tras ellos, mandamos a Nuestros otros enviados, así como Jesús, hijo de María, a quien dimos el Evangelio. Pusimos en los corazones de quienes le siguieron mansedumbre, misericordia y monacato. Este último fue instaurado por ellos -no se lo prescribimos Nosotros- sólo por deseo de satisfacer a Alá, pero no lo observaron como debían. Remuneramos a quienes de ellos creyeron, pero muchos de ellos fueron unos perversos. (27)
Sura As-Saff Escrita en MEDINA orden cronológico 109 de 114 suras
Y cuando Jesús, hijo de María, dijo: «¡Hijos de Israel! Yo soy el que Alá os ha enviado, en confirmación de la Tora anterior a mí, y como nuncio de un Enviado que vendrá después de mí, llamado Ahmad». Pero, cuando vino a ellos con las pruebas claras, dijeron: «¡Esto es manifiesta magia!» (6)
Sura Al-Maeda Escrita en MEDINA orden cronológico 112 de 114 suras
Y cuando dijo Alá: «¡Jesús, hijo de María! ¡Eres tú quien ha dicho a los hombres: '¡Tomadnos a mí y a mi madre como a dioses, además de tomar a Alá!'?». Dijo: «¡Gloria a Ti! ¿Cómo voy a decir algo que no tengo por verdad? Si lo hubiera dicho, Tú lo habrías sabido. Tú sabes lo que hay en mí, pero yo no sé lo que hay en Ti. Tú eres Quien conoce a fondo las cosas ocultas. (116)
Lumen gentium Montiniana:
"Sed propositum salutis et eos amplectitur, qui Creatorem agnoscunt, inter quos imprimis Musulmanos, qui fidem Abrahae se tenere profitentes, nobiscum Deum adorant unicum, misericordem, homines die novissimo iudicaturum."
Catecismo Wojtyliano:
841 Las relaciones de la Iglesia con los musulmanes. "El designio de salvación comprende también a los que reconocen al Creador. Entre ellos están, ante todo, los musulmanes, que profesan tener la fe de Abraham y adoran con nosotros al Dios único y misericordioso que juzgará a los hombres al fin del mundo" (LG 16; cf. NA 3).
I Juan, 2
I Juan, 2
"Jesús les respondió: «Si Dios fuera vuestro Padre, me amaríais a mí, porque yo he salido y vengo de Dios; no he venido por mi cuenta, sino que él me ha enviado."
Juan, 8
"El que me odia, odia también a mi Padre."
Juan, 15
"Está escrito en los profetas: Todos serán enseñados por Dios.
Todo el que escucha al Padre y acepta su enseñanza viene a mí."
Juan, 6
"Nadie puede venir a mí si el Padre que me envió no lo trae,
y yo lo resucitaré en el último día"
Juan, 6
Algunos liberales objetaran mostrando la carta XXI de San Gregorio VII al Rey musulmán Anzir en 1076, cuando es obvio que S.S. San Gregorio VII en esta carta privada hace una distinción clara al añadir licet diverso modo, donde no ignora las diferencias esenciales, como la naturaleza de Dios Uno y Trino o la figura de Jesucristo que niega el Alcoran.:
"...qui unum Deum, licet diverso modo, credimus et confitemur .Et quotidie laudamus et veneramur."
"Te has complacido en dar la libertad a los cristianos que eran esclavos... Este buen pensamiento te fue inspirado por el Señor, sin el cual no podemos hacer nada bueno: Dios, que ilumina a todo hombre que viene al mundo, ha iluminado también tu mente... Nosotros debemos tener mayor caridad por tu nación que por las otras, pues creemos y confesamos, aunque de manera diversa, a un solo Dios, a quien alabamos y adoramos cada día como creador de los siglos y gobernador de este mundo: Qui unum Deum, licet diverso modo, credimus et confitemur, qui eum creatorem saeculorum et gubernatorem hujus mundi cotidie laudamus et veneramur... Esta gracia te ha sido concedida por el Señor; y muchos próceres romanos, a quienes nosotros mismos hemos contado estos hechos, están admirados por tu bondad y virtud... Que Dios te conduzca al seno de la bienaventuranza de Abrahán, después de largos años de vida." (Ep. 1. 3. Ep. 21, p. 450; ed. Migne).
« Ti sei compiaciuto di rendere la libertà ai cristiani che erano schiavi.... Questo buon pensiero ti fu ispirato dal Signore, senza del quale non possiamo far nulla di buono: Iddio, che illumina ogni uomo che viene al mondo, ha illuminato pure la tua mente.... Noi dobbiamo avere maggior carità per la tua nazione, che per le altre, perocchè crediamo e confessiamo, sebbene in maniera diversa, un solo Dio, cui lodiamo e adoriamo ogni giorno come creatore dei secoli, e governatore di questo mondo: Qui unum Deum, licet diverso modo credimus et confitemur, qui eum creatorem sacculorum et gubernatorem hujus mundi quotidie laudamus et veneramur.... Questa grazia ti è stata impartita dal Signore; e molti maggiorenti romani, a' quali noi stessi abbiamo contato questi fatti, son presi di ammirazione per la tua bontà e virtù.... Ti conduca Iddio nel seno della beatitudine di Abramo, dopo lunghi anni di vita. » (Ep. 1. 3. Ep. 21, p. 450; ed. Migne).
https://archive.org/details/patrologiaecurs02unkngoog/page/n228/mode/2up
Fin de la nota.
https://archive.org/details/cu31924029388067/page/238/mode/2up
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El peligro de las visiones y el lenguaje latitudinarios (indiferentismo liberal) es, sin duda, algo muy temido en nuestra época y país; sin embargo, incluso el más ortodoxo puede evitar prudentemente en el trato social todo lo que pueda herir innecesariamente los sentimientos. El principio puede mantenerse en todo su rigor, aunque no se proclame de forma contundente en circunstancias desfavorables. Evitar expresar verdades dolorosas cuando no es probable que surja ningún bien de su enunciación, no es disimularlas, y mucho menos traicionarlas. Alabar las buenas acciones, cualidades y disposiciones de sectarios o incrédulos no implica reconocer que no les falta nada para asegurar su salvación. La gratitud por la bondad, la admiración por las virtudes morales, los buenos deseos para aquellos que están fuera de la comunión de la Iglesia, pueden disponerlos a acercarse a nosotros con un espíritu de confianza.
Una carta de un Papa del siglo XI, el famoso Hildebrando (San Gregorio VII), dirigida a Anzir, rey de Mauritania, sirve para demostrar la corrección de estos puntos de vista. Agradece a este príncipe mahometano su buena voluntad hacia los cristianos, algunos de los cuales había liberado del cautiverio, y los regalos que le había enviado al propio Papa. Anzir también había manifestado su deseo de que se promoviera al episcopado a un sacerdote que él recomendaba encarecidamente. El Papa, satisfecho del mérito del candidato, se complació en satisfacer sus deseos. Las expresiones de esta carta, de otra pluma, podrían parecer latitudinarias, pero no pueden entenderse así, viniendo del férreo defensor de la fe católica. Muestran cómo la caridad y la prudencia se combinan para moderar y suavizar el intercambio literario y social, sin perjuicio de la ortodoxia



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