VACANTIS APOSTOLICAE SEDIS

✠✠ "Sede Vacante Nihil Innovetur" ✠ "Ipsum Suprema Nostra auctoritate nullum et irritum declaramus" ✠ "Inferior non potest tollere legem superioris" ✠✠
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PORQUE NO SE GOCE EL DEMONIO DE QUE LOS ENEMIGOS DEL EVANGELIO Y CRUZ DE CRISTO TOMEN UN NOMBRE CONTRARIO A SUS OBRAS

San Ignacio de Loyola
AL P. PEDRO CANISIO
Roma, 13 agosto 1554

Quien no se guardase de llamar a los herejes evangélicos, convendría pagase alguna multa, porque no se goce el demonio de que los enemigos del Evangelio y cruz de Cristo tomen un nombre contrario a sus obras; y a los herejes se los ha de llamar por su nombre, para que dé horror hasta nombrar a los que son tales, y cubren el veneno mortal con el velo de un nombre de salud.


S.S. GREGORIO XV, PAPA Nº 234

 GREGORIO XV (1621-1623)
ALEJANDRO LUDOVISI

Durante su breve pontificado, este papa, de origen boloñés, se esforzó en sofocar los tumultos que agitaban nuevamente Valtellina, donde el pueblo se había rebelado contra los grisones. Su acción fue más eficaz en Alemania y Francia contra los progresos del protestantismo. 

Para evitar las dificultades que especialmente en las últimas elecciones de los papas se habían presentado, habiéndose arrogado muchos Estados el derecho de exclusiva, ordenó que en los escrutinios los votos fuesen secretos (aun manteniendo la elección por acceso y por compromiso), que fuese elegido aquel que obtuviera los dos tercios de los votos de los cardenales presentes, y que cada cardenal, antes de poner la papeleta en el cáliz, jurase emitir el voto en conciencia. (La constitución de Gregorio XV con las modificaciones hechas posteriormente por Pio X y Pio XII es la que rige todavía en la elección del papa). 

Pero su más grande obra fue la fundación de la Congregación "De Propaganda Fide", encaminada a coordinar y vigilar el trabajo en las misiones y fundar nuevas; está compuesta por diecioche cardenales y numerosos prelados. 

Cuando Maximiliano de Baviera, durante la guerra contra los protestantes, tomó Heidelberg, Gregorió logró que la riquísima biblioteca de aquella ciudad, le fuese enviada, y él la unió a la ya famosa Biblioteca Vaticana, salvándola así de la dispersión. 

Socorrió con largueza a los pobres y abasteció a Roma de abundante trigo en tiempos de grave escasez. 

A él, apasionado del arte, se debe el edicto que prohibía demoler los antiguos edificios de la Roma imperial para las nuevas construcciones, como se acostumbraba a hacer. 

Gregorio XV canonizó a muchos santos; entre ellos a Santa Teresa, San Felipe Neri, San Ignacio y San Francisco Javier. 

Cuando fue elegido, a los setenta años, tenía ya quebrantada su salud, y murió el 8 de julio de 1623. 

Prescindiendo de su excesivo amor a los parientes, fue un papa de gran mérito y de santas costumbres.

Los Papas, desde San Pedro hasta Pío XII
Giuseppe Arienti
Con Licencia Eclesiástica 1945


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S.S. PAULO III, PAPA Nº 220

PAULO III (1534-1549)
ALEJANDRO FARNESE 


Cuando este papa subió al trono, a los 67 años, la paz del mundo católico estaba turbada por las luchas encarnizadas que sostenían protestantes y católicos, y por las rivalidades entre Carlos V y Francisco I. Paulo III no pensó más que en la unión de los príncipes y la pacificación de los ánimos, para poder combatir la herejía y rechazar las amenazas de los turcos; pero sus tentativas de paz se malograron y sólo logró concertar en Niza una tregua de diez años entre Francisco I y Carlos V. Con este acuerdo el papa favoreció también a su sobrino Octavio, para quien obtuvo la mano de Margarita de Austria, hija natural de Carlos V y viuda de Alejandro de Médicis. Excomulgó a Enrique VIII de Inglaterra, que se había entregado abiertamente a la apostasía y perseguía ferozmente a los que permanecían fieles a Roma.

Pero su mayor éxito fue la apertura del tan deseado y combatido concilio. Después de inútiles tentativas para reunirlo en Mantua (1537) y luego en Vicenza (1538), lo reunió en la ciudad de Trento, una vez concluída la paz de Crespi (1544), pero no se pudo abrir hasta el mes de diciembre de 1545. Habían sido invitados los protestantes, pero éstos rechazaron todo trato. 

Al terminar la octava sesión, a causa de la peste que se extendía en Trento y que ya había hecho víctimas entre los concurrentes al concilio, Paulo lo trasladó a Bolonia (1547); pero después de celebrar la segunda sesión fue prorrogado por tiempo indefinido. 

Mientras tanto, Carlos V publicó el "Interim" de Augusta, que en vez de frenar la herejía acrecentaba aún su audacia; luego provocó un tumulto en el que fue muerto Pedro Luis Farnese, hijo del Pontífice (el cual había sido casado antes de recibir las órdenes), y a quien su padre había investido de la señoría de Parma y Plasencia. Carlos V ocupó esta ciudad. 

Paulo III prodigó a sus parientes honores y beneficios, no siempre convenientemente distribuídos; mas, por otra parte, tiene grandes merecimientos: protegió a sabios y literatos, embelleció a Roma con nuevas calles y fuentes, como la "Paula", restauró la basílica de Letrán, construyó la capilla Paulina e hizo decorar con pinturas la capilla Sixtina. 

Durante su pontificado fue a Roma San Ignacio de Loyola con los primeros Jesuítas, y Paulo aprobó su regla. Se ocupó en la reforma de las costumbres del clero; reformó los tribunales eclesiásticos y fundó la Congregación del Santo Oficio contra la herejía. 

Afligido por la perversa conducta de sus parientes, a quienes él tanto había exaltado, murió el 10 de noviembre de 1549. 

Paulo III, según el común juicio de los historiadores, tuvo muchas buenas cualidades como papa y como príncipe.

Los Papas, desde San Pedro hasta Pío XII
Giuseppe Arienti
Con Licencia Eclesiástica 1945


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Fontana dell'Acqua Paola

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EJERCICIOS ESPIRITUALES DE SAN IGNACIO DE LOYOLA (21) por Aloysius Bellecius SJ

LOS EJERCICIOS ESPIRITUALES DE SAN IGNACIO DE LOYOLA 
(Aloysius Bellecius SJ, Madrid, 1867). 

                                                                  
Punto primero.

Habiendo sido criados por Dios y para Dios , la razon misma proclama que debemos servir á Dios y servirle de la manera que Él quiere ; toda vez que jamás podria serle agradable otra manera cualquiera.


*¡ Oh Señor Dios todopoderoso , criador de todas las cosas (1) ! Sí , yo lo confieso , como hombre, como esclavo vuestro , como cristiano , yo debo serviros , á Vos , mi Señor , mi Redentor y mi Dios ; y tambien confieso de todo corazon que el serviros es el fin del hombre , es un negocio importante , único , esencial , su último y principal negocio .


Mas cumplir este deber, precisamente de aquella manera que vos quereis , estar indiferente por todos los medios , por los cuales habeis resuelto conducirnos á nuestro último fin , he aquí el punto penoso y difícil ; porque yo confesaré contra mí mi iniquidad (2) , cuando de esto se trata , á la sola idea de esta entera dependencia , mi carne se rebela , mi amor propio y mi indómita naturaleza se resisten obstinadamente . No hay nada que mi inteligencia comprenda mejor que este principio , mas tampoco hay otra cosa en que mi voluntad se halle más débil . Yo reconozco , es verdad , la felicidad de esta divina indiferencia para todas las cosas , yo siento los fuertes impulsos de la gracia , que á ella me excitan ; pero tambien , ¡ miserable de mi ! yo siento en mis miembros una ley que contradice á la ley de mi conciencia (3) , la ley de la carne , que combate contra el bien , que mi razon aprueba .


* Sí , yo veo claramente los poderosos motivos de practicar esta virtud ; 1. ° porque una rigurosa justicia me obliga á ello , ¿ puedo negarlo ? Toda vez que ni un labrador sufre que su criado trabaje de una manera distinta de la que le ha mandado , ni nadie tuvo jamás por agradable un servicio que repugna á su voluntad : * 2.º mi utilidad lo exige, no puedo dudar de ello , como quiera que , rehusando esta subordinacion , todos mis trabajos son otros tantos pasos dados fuera del camino , y todas mis obras defectuosas , como inficionadas del vicio de la propia voluntad : * 3.º en fin , de ello depende evidentemente mi felicidad aun en esta vida , no pudiendo ser felices sino aquellos que siempre y en todo buscan como agradar á Dios . "


* Ah ! yo oigo á los réprobos exclamar en su desesperacion : ¿De qué nos ha servido nuestra soberbia? ¿qué nos resta de la ostentacion de nuestras riquezas (4) ? Y yo me repito á mí mismo: ¿De qué me sirve tener bienes en abundancia , si ellos me conducen á mi perdicion ? ¿ Y qué mal me habrán hecho las penas y las aflicciones , si ellas son la causa de mi salvacion ? Este pensamiento , semejante á una espada , viene á penetrar el corazon , haciendo en él una saludable herida . Sin embargo , ¡ qué debilidad la mia ! Convéncenme tales reflexiones , y yo me obstino en no querer practicar la celestial indiferencia . Sí, la confusion cubre mi rostro (5) , el dolor penetra mi corazon: ¡ oh Dios mio ! Vos , que mandais á los vientos y al mar (6) desplegad el poder de vuestro brazo , y someted mi rebelde voluntad.


Yo lo prometo , pues : escuchad , ¡ oh cielos ! mi firme resolucion , y que la tierra oiga las palabras , que voy á pronunciar (7) ; pues que vos sois mi Señor y mi Dios (8) y vuestras manos son las que me han hecho y me han formado (9) ; yo os serviré en adelante de la manera que vos querais , en el estado de vida á que me llameis (ó si estuviese ya hecha la eleccion) , yo me aplicaré á tal grado de perfeccion cual gusteis exigir de mí : estoy pronto á aceptar ó rehusar , á hacer ó padecer cualquiera cosa , segun os digneis mostrarme en estos dias ser de vuestra voluntad. ¡ Oh Criador todopoderoso ! De lo alto de vuestro trono (10) alargad la mano á vuestra criatura y á vuestra obra (11) .


Aquí se renovarán los afectos indicados al fin de la primera meditacion , pero esforzándose á producirlos con más fervor .


(1) Machab . , I , 24. (2) Ps . XXXI , 5. (3) Rom. , VII , 23. (4) Sap . , V, 8. (5) Ps . LXVIII , 8 . (6) Luc. , I , 51 . (7) Deut . , XXXII , 1 . (8) Joan. , XX , 28. (9) Ps . CXVIII , 73 . (10) Eccli . , I , 8 . (11) Job , XIV , 15.

Continuará...

EJERCICIOS ESPIRITUALES DE SAN IGNACIO DE LOYOLA (XX) por Aloysius Bellecius SJ


LOS EJERCICIOS ESPIRITUALES DE SAN IGNACIO DE LOYOLA 
(Aloysius Bellecius SJ, Madrid, 1867). 


TERCERA MEDITACION.


REPETICION DE LAS DOS PRECEDENTES.


Advertencia.


I. Esta meditacion será la repeticion de las dos primeras , las más importantes de los Ejercicios . Así nos conformaremos á la intencion de S. Ignacio , que quiere que se repitan las meditaciones principales , á fin de penetrarnos mejor de las verdades fundamentales que han hecho su objeto ; de . confirmar más y más nuestra voluntad en las resoluciones que ha tomado ya ; en una palabra , de obtener en más abundancia y en perfecta madurez los frutos que nuestras primeras reflexiones hubiesen comenzado á producir .


II. Estas repeticiones son una nueva aplicacion de nuestra alma á lo que hemos meditado en los ejercicios ó actos precedentes . Al hacerlas , debemos : 1. ° repasar principalmente aquellos puntos de que hemos sacado más luz ó más fervor : aquellos que han excitado en nuestro corazon más vivos sentimientos de consuelo , de dolor , ó de cualquiera otro piadoso afecto ; y aún debemos volver á los que nos han dejado en la aridez , á fin de probar si podemos conseguir de ellos algun sentimiento , algo movimiento de piedad ; porque muchas veces sucede que la renovacion de las reflexiones que en un principio nos habian causado poca impresion , produce , en fin , luces y consolaciones más abundantes : 2.° dar á la consideracion mucho ménos tiempo que á los afectos , que deben ser el principal fruto de la repeticion . Es preciso , pues , como nos encarga el Directorio , dejar los largos razonamientos , volver á tomar y recorrer brevemente los puntos que se han meditado ya , teniendo cuidado de aplicarse ménos á las reflexiones del entendimiento que á los afectos de la voluntad . Tal es , sin duda el motivo por el cual nuestro santo autor prescribe un número mayor de coloquios en este Ejercicio que en los precedentes.


III . Entre una nueva consideracion sobre un mismo misterio , sobre una misma verdad , y la repeticion de las reflexiones que se han propuesto ya una vez sobre la misma materia , hay la diferencia de que en la repeticion es preciso detenerse muchas veces en los primeros pensamientos sobre que se habia discurrido anteriormente , con la precaucion de notar siempre y de profundizar más los puntos que en un primer ejercicio nos hubiesen dado alguna luz ó algun testimonio de consuelo ó de dolor .


Al contrario , en el caso de una nueva consideracion , meditemos la misma verdad ó el mismo misterio, sin atender en manera alguna á las reflexiones que nos habiamos ya propuesto sobre la misma materia, absolutamente como si no hubiésemos ejercitado antes nuestro entendimiento sobre ese punto. La meditacion siguiente será un modelo del ejercicio de las repeticiones : las estrellitas que se encuentran en varios puntos indican que es preciso detenerse en ellos , si son aquellos en que , durante las otras meditaciones , hemos recibido más luz , sentido más consuelo , ó experimentado más dolor . No hay que temer que este retorno á nuestras primeras reflexiones nos absorba demasiado tiempo en perjuicio de los afectos ; toda vez que la abundancia de las luces y de los sentimientos piadosos de consolacion y de dolor rara vez corresponderá al número de pasajes indicados por las estrellas .


Continuará...

EJERCICIOS ESPIRITUALES DE SAN IGNACIO DE LOYOLA (XIX) por Aloysius Bellecius SJ



LOS EJERCICIOS ESPIRITUALES DE SAN IGNACIO DE LOYOLA 
(Aloysius Bellecius SJ, Madrid, 1867). 

EXAMEN sobre los obstáculos á la indiferencia.


Como lo hemos advertido ya al principio de la precedente consideracion , desea S. Ignacio que el dia de hoy nos ocupemos únicamente del ejercicio, que llama el fundamento , y de la indiferencia que es su resultado necesario . Conformándonos con sus intenciones , continuaremos esta materia en el presente exámen , y en él inquiriremos los principales obstáculos de la indiferencia , a fin de trabajar en su destruccion , y de facilitar la adquisicion de esta virtud celestial.


El momento conveniente para este examen sería un tiempo libre , ó el último cuarto de hora de la consideracion ó de la lectura espiritual ; y no deberia hacerse en tiempo alguno destinado á los otros ejercicios del dia . Esta observacion debe aplicarse tambien á los exámenes de los dias siguientes.


Interroguemos á nuestra conciencia :


1.º ¿ De qué objeto criado , de qué afecto desordenado nos hallamos más preocupados ? ¿ Cuál es la dificultad que más nos espanta y nos detiene en el camino de la santidad ? ¿ Cuál es el obstáculo que nos impide servir a Dios de la manera que nos exige ; abrazar el estado de vida a que nos llama , ó si este estado lo tenemos ya escogido , elevarnos en él al grado de perfeccion , a que una voz interior nos impele a dirigirnos ?


2.º ¿ Cuál es la poderosa razon que nos aparta de la celestial y saludable indiferencia , que S. Ignacio nos recomienda tan instantemente ? ¿ Es la concupiscencia de la carne , ó la concupiscencia de los ojos , ó la soberbia de la vida ; ó en otros términos , el deseo de los honores , la sed de los placeres , la necesidad de procurarnos todo lo que es cómodo y aun superfluo ? ¿Es la aversión del trabajo , el temor de las penas y de los desprecios, que será preciso padecer ? ¿Hemos estimado la indiferencia en su justo valor ? ¿Hemos llegado a comprender su necesidad ? ¿ Experimentamos un deseo ardiente de adquirirla ?

3.º ¿ A qué lugar , a qué oficio , nos inspiran deseo ó repugnancia nuestra soberbia , nuestra sensualidad ó el amor de los honores y de las satisfacciones? ¿ No rehusamos ó no solicitamos tal residencia ó tal ministerio , bajo el especioso pretexto de conservar ó de recobrar nuestra salud ? ¿Por temor acaso de abreviar nuestra vida , no nos excusamos con vanos pretextos de soportar tales ó cuales trabajos por la salvación de las almas , o de encontrarnos en tales ó cuales ocasiones de procurar la gloria de Dios ?

4.º ¿ Estamos dispuestos á aceptar ó rehusar, á hacer ó padecer, sea lo que fuere , segun la voluntad que se digne Dios manifestarnos en estos dias ? ¿No nos encontramos , al contrario , determinados á fijar los límites de la gracia , más allá de los cuales no quisiéramos ir, ni recibir sus luces para no tener que obedecer á sus divinos movimientos , y avanzar en la virtud ? ¿ Conservamos las disposiciones que hemos debido traer á los Ejercicios , y que tenemos explicadas en la introduccion ?

Si hallamos difícil todo eso que se nos pide , acordémonos que hemos sido criados por Dios y para Dios , y que debemos servirle de la manera que á Él le place . ¿ Y quiénes somos nosotros para apartarnos de la única regla del bien , y para retardar el cumplimiento de lo que la soberana Majestad nos manda hacer ?


Continuará... 

EJERCICIOS ESPIRITUALES DE SAN IGNACIO DE LOYOLA (XVIII) por Aloysius Bellecius SJ


LOS EJERCICIOS ESPIRITUALES DE SAN IGNACIO DE LOYOLA 
(Aloysius Bellecius SJ, Madrid, 1867). 


CONSIDERACIÓN.
Sobre la indiferencia a todo lugar, todo empleo, todo estado de salud y grado de perfección. (Final)

III. A fin de que no se debilite con el tiempo nuestra resolucion , creamos firmemente que , a excepcion del pecado , todo lo que sucede en el universo , lejos de ser el efecto de un ciego acaso, es el cumplimiento de la voluntad de nuestro Padre celestial , que no solamente lo prevee todo, sino que amándonos sin medida , todo lo dispone, notémoslo bien , todo con suavidad (1 ) , equidad y sabiduría , con una moderacion y prudencia infinitas . Por consiguiente , tengamos por cierto que es Dios quien por medio de nuestros superiores nos señala tal lugar , tal ministerio , tal ocupacion : que su mano paternal es la que nos envia tal enfermedad , tales adversidades : en una palabra , que Dios , sí , Dios es quien quiere que vivamos en tal lugar, que desempeñemos tal cargo , que trabajemos en la adquisicion de tal grado de perfeccion , y que padezcamos tales dolores corporales , tales aflicciones espirituales .


Pero no , se dice , nada menos que la voluntad de Dios : no es más que una intriga de los que me tienen envidia , es una fatal prevencion de los superiores , una cuestion de partido , una pura acepcion de personas : es una venganza , un rencor , un odio , una rivalidad , he aquí la causa del mal . Tal es la opinion que uno se forma en la precipitacion de sus juicios , pero acaso con menos fundamento que temeridad ; porque muy á menudo se engaña nuestro espíritu , entregado á sus penas , y lo que nuestra imaginacion recelosa presume que ha podido suceder , lo creemos ya un hecho consumado.


Supongamos sin embargo que la cosa es como se pretende : demos que la malicia de los hombres es la fuente corrompida de las adversidades , cuya amargura experimentamos : ¿ qué se sigue de aquí ? Confieso que obran mal , que la santidad de Dios reprueba su conducta , y que su justicia les muestra el suplicio que la ha de castigar ; con todo , yo digo y sostengo que el soberano Señor del universo , aunque no quiere el pecado , quiere sin embargo su efecto y que ese lugar, ese oficio , esa enfermedad , esos disgustos , toda vez que no son pecados , son por consiguiente el objeto de la divina voluntad , por más que sean la consecuencias de las faltas de otros .


Así , aunque el Señor de las virtudes ( 2 ) hubiese detestado la venta de José , aprobó sin embargo su permanencia en Egipto y el cargo que allí desempeñó . Dios me ha enviado, lo confiesa él mismo , Dios me ha enviado delante de vosotros á Egipto (3) . Notémoslo : Dios , no la envidia de sus hermanos , sino la providencia de lo alto . Lo mismo , aunque todas las miserias y calamidades que vinieron sobre Job , procedian de la malicia de Satanás , todas eran sin embargo el objeto del eterno beneplácito de Dios . El Señor me lo ha dado , el Señor me lo ha quitado (4) : tal es el testimonio del mismo Job . Hagámonos cargo de sus palabras : no Satanás , sino el Señor . En fin , el Padre celestial condenó el furor de los judíos , y sin embargo , Él mismo habia decretado la muerte de su Hijo ; así decia Jesucristo á S. Pedro : ¿ No quieres que beba el cáliz que me ha dado mi Padre (5) ? No dice el cáliz de los judíos , sino el cáliz que le ha dado su Padre.


Por una conducta semejante pues , la santidad de Dios condenará la malevolencia de nuestros compañeros , la imprudencia de nuestros superiores , la envidia de nuestros rivales ; pero con todo , Él exige de nosotros esta posicion , este infortunio , esta opresion , que es su resultado . ¡ Oh religioso ! no es la envidia de tus hermanos , sino la Providencia del cielo ; no es Satanás , sino el Señor ; no es el odio , sino tu Padre quien te ha relegado á Egipto , quien te ha enviado esos males , quien te ha alargado ese cáliz .


Dios , Dios quiere que estés en ese puesto , que desempeñes ese cargo , que padezcas esa enfermedad , que estés como escondido y envilecido en ese rincon , que te aflijan esa adversidad , ese desprecio , esa persecucion . Sí , Dios lo quiere : que el mundo razone , que el amor propio se queje : Dios lo quiere.


Y lo quiere proponiéndose siempre nuestro mayor bien : Él procura , ¡ oh ! suplid , espíritus bienaventurados , nuestra insuficiencia para adorar las bondades del Criador; Él procura en toda ocasion nuestra propia utilidad con una caridad tan previsora que , si se descorriese el velo , si nos fuese dado penetrar los secretos de la divina Providencia sobre nosotros , aprobariamos sin reserva lo que ahora nos da tanta pena , y no hariamos uso de nuestra libertad sino para escoger lo que nos sucede por permision del cielo .


¿ Cómo podria suceder otra cosa ? El Ser infinitamente perfecto , á cuyos ojos no hay nada oculto ( 6 ) , sabe lo que nos es más ventajoso , y puede tambien dárnoslo , toda vez que puede todo lo que quiere (7) . Él nos lo dará pues , porque nos ama como la pupila de sus ojos (8) : Él nos lleva en su seno como una nodriza suele llevar al pequeñuelo (9) ; por consiguiente todo lo que nos sucede por disposicion suya , nos sucede para nuestro mayor bien .


Sí , el Dios de las virtudes no solamente ordena todas las cosas en número peso y medida ( 10 ) , sino que además nos gobierna con grande miramiento (11) , cambiando por nosotros el mal en bien (12) , y haciéndonos sacar provecho hasta de la misma tentacion (13) . Arrojémonos , pues , enteramente , con una perfecta indiferencia para todo , en los brazos de un padre , que nos conduce con tanto amor, y digamos con S. Ignacio de Loyola : Haced de mi como sabeis que me conviene , y como quereis, porque ya sé que me amais . Que este grito de victoria : ¡ Dios lo quiere ! sea el celestial é impenetrable escudo con que rechacemos los asaltos de nuestro indócil corazón , y no aflojemos un punto hasta que hayamos llegado a la perfección de la dichosa indiferencia .


(1 ) Sap. , VIII. , 1. (2) Ps . XLVI , 8. ( 3 ) Génesis , XLV , 5 . (4) Job , I , 21. (5) Joan. , XVIII , 11 . (6) Eccli. , XXXIX , 24. (7) Sap . XIV , 18 . (8) Deut . , XXXII , 10 . (9) Núm . , XI , 12 . (10 ) Sap . , XI , 21 . (11) Ibid. , XII , 18 . (12) Génesis , L , 20. (13) 1 Corinth . , X , 3.


Continuará...

EJERCICIOS ESPIRITUALES DE SAN IGNACIO DE LOYOLA (XVII) por Aloysius Bellecius SJ


LOS EJERCICIOS ESPIRITUALES DE SAN IGNACIO DE LOYOLA 
(Aloysius Bellecius SJ, Madrid, 1867). 


CONSIDERACIÓN.
Sobre la indiferencia a todo lugar, todo empleo, todo estado de salud y grado de perfección. (Continuación)



II. Un motivo poderoso para abrazar la indiferencia , es la consideración de la felicidad que el alma encuentra en la práctica de esta virtud : ella goza en este valle de lágrimas de un triunfo anticipado , toda vez que sin ambición , como sin pusilanimidad nada desea , y á nada se niega : de esta manera entra en las dulzuras de una paz sobrenatural , se encuentra libre de las dos afecciones que más atormentan el corazón del hombre, el insaciable deseo de poseer y el temor inquieto de perder lo que se ha obtenido : y como no hay nada más grande sobre la tierra que no tener ni necesidades , ni deseos , así ejerce el dominio más extenso . Ella tiene una fuerza soberana , porque es poderosa sobre sí misma : es superior á sus superiores , porque estando indiferente á todas las cosas , no mendiga el favor de nadie ; goza de un dulce consuelo interior , porque segura de hallarse en el lugar y empleo en que su Criador quiere que viva , al sobrevenirle alguna aflicción , alguna dificultad ó alguna desgracia , ella se acoge con confianza á Dios , bien persuadida de hallar amparo en Él : ella duerme tranquila en el seno de la divina Providencia , y canta con el Profeta : El Señor me gobierna y nada me faltará ( 1 ) . En fin , ella es el émulo de los ángeles , llevando sobre la tierra una vida toda celestial ; porque lo mismo que los ángeles de Dios están siempre prestos á oír la voz de sus voluntades (2) , á velar en la guarda del pobre ó del rico , del aldeano ó del príncipe , del enfermo ó del sano , del infiel como del cristiano , y á ofrecer en el cielo el incienso de las oraciones de los santos (3), ó á derramar sobre la tierra las siete copas llenas de la ira de Dios (4) ; así ella está dispuesta á obedecer á la primera señal del soberano Señor , como que el beneplácito de Dios es la única regla de sus acciones . Apreciemos ahora la felicidad y la dignidad de una alma religiosa que sabe llevar el heroísmo hasta una perfecta indiferencia.


Pero al contrario , ¡ qué digno es de compasión aquel que se encuentra desprovisto de esta virtud ! como un mar borrascoso está siempre agitado por las olas de sus turbaciones y de sus pesadumbres . No hay uno á quien deje de prodigar sus lisonjas á trueque de ser favorecido , ó al menos de no ser contrariado en sus deseos ambiciosos . Si experimenta alguna adversidad no se atreve á implorar el auxilio del cielo , convenciéndole su conciencia por los remordimientos , que es afligido muy justamente por haber obtenido por sus bajas solicitaciones el oficio , el puesto que le causan tales pesadumbres .


Interrumpido para él el curso de una providencia particular , fluctúa en una continua inquietud , y se siente penetrado de un dolor punzante que no le deja descansar . No está contento de vivir en aquel lugar, en aquel ministerio que tanto ha ambicionado , porque Dios derrama en ellos la amargura y castiga así en justas represalias las satisfacciones procuradas con tanto empeño á la propia voluntad . ¡ Acaso tú que lees esto te acuerdas de haber hecho de ello una triste experiencia..., y sin embargo aún no escarmientas !


No temes pues , oh imprudente ! ¿ no temes que la justicia de Dios permita que seas tentado más violentamente en el puesto que ambicionas , y des en él una caída mortal , mientras que en otra parte hubieras sido preservado de tal pecado ? ¿ No temes que el Señor te retire las gracias que te hubiera concedido en otra parte , y que aún cercene las que son especialmente necesarias al cargo que codicias ?


¿Y cómo te atreves á vivir en un puesto , y en una ocupación que te ha marcado la Providencia ? No eres sino un hueso dislocado , y siempre te encontrarás mal , y sobre todo al fin de tu vida (5); porque ¿ qué consuelo te dará entonces el haber tenido siempre lo que has deseado , el haber hecho lo que has querido ? ¿ De qué te servirá el haber seguido constantemente , no la divina voluntad, sino la tuya ? ¿ Qué recompensa podrás reclamar por un trabajo emprendido á impulsos del amor propio , y no pedido por el Señor ? Sí por cierto , si tales pensamientos no nos determinan á esta heroica indiferencia , temamos oír un día este terrible anatema : Maldito el hombre que se apoya en brazo de carne (6) .


Renovemos , pues , en este momento con generosidad la resolución fundamental , que con tanta frecuencia hemos debido ya formar , de servir á Dios en adelante en el estado de vida á que nos quiera llamar ; y si la elección de este estado hubiere tenido ya lugar , la de servirle en el grado de perfección , en el lugar ó empleo , y en el estado de salud , que nos haga conocer que es de su agrado . Formemos también el firme propósito de rehusar ó aceptar, de hacer ó padecer cualquiera cosa , sin excepción , según la voluntad que el Criador se digne hacernos conocer en estos Ejercicios .


( 1 ) Ps . XXII , 1 . (2) Ps . CII , 20. ( 3 ) Apoc . , VIII , 3 . (4) Ibid. , XV , 7. ( 5 ) Eccli , III , 27. (6) Jerem. , XVII , 5.


Continuará...

EJERCICIOS ESPIRITUALES DE SAN IGNACIO DE LOYOLA (XVI) por Aloysius Bellecius SJ


LOS EJERCICIOS ESPIRITUALES DE SAN IGNACIO DE LOYOLA 
(Aloysius Bellecius SJ, Madrid, 1867). 


CONSIDERACIÓN.
Sobre la indiferencia a todo lugar, todo empleo, todo estado de salud y grado de perfección.


La práctica de esta perfecta indiferencia es tan difícil que espanta y alborota al amor propio , y sin embargo es la base de tal manera indispensable de la vida religiosa , que faltando ella , no puede menos de venirse á tierra el edificio espiritual que pretendemos levantar en estos Ejercicios . He aquí por qué he reunido en este lugar los motivos que me han parecido más poderosos para determinarnos á abrazar esta virtud , á fin de que acosada nuestra voluntad por tantas razones , y atacada en sus más fuertes atrincheramientos , se vea obligada á rendirse á discreción . No hago en esto sino seguir la mente de S. Ignacio , que , según lo atestigua Lancicio , quiere que el dia de hoy nos ocupemos únicamente de esta materia , á fin de no debilitar nuestra atención sobre un punto tan capital , aplicándola á otras reflexiones . Si alguno hallare demasiado larga la materia tratada en esta consideración , podrá reservar el segundo punto para el tiempo de la lectura espiritual , de la que sin embargo nada deberá suprimirse .


I. El grande obstáculo á la indiferencia es el temor de los trabajos , de las incomodidades , de las enfermedades , de los menosprecios y de las aflicciones que nos esperan en tal lugar, en tal oficio ó empleo , ó lo que tendremos que sufrir para llegar á tal grado de perfeccion . Mas un serio exámen de los motivos que pueden tranquilizarnos contra semejante temor, tendrá por fruto el hacernos arrostrar con valor esta dificultad que alarma nuestro amor propio .


1. Comencemos por lo tocante á las aprehensiones de enfermar . Confesémoslo : ¿ no puede Dios visitarnos con enfermedades en tal lugar , en tal empleo que deseamos ; y al contrario , conservarnos la salud y las fuerzas en tal situacion , en tal cargo que rehusamos á pretexto de salud ? ... ¿ No podemos aún temer , y con fundamento , que Dios en castigo de nuestra resistencia nos envie el mal que aprehendemos ? ... ¿ Y no debemos esperar que en premio de nuestra indiferencia continuará conservándonos la salud ?


Por lo demás , si Dios nuestro Criador , árbitro de nuestra vida y de nuestra muerte , quiere que estemos enfermos más bien que sanos , ¿ quiénes somos nosotros , pura nada , vil barro para resistir al Todopoderoso , y oponer temerariamente nuestra voluntad á la suya ? ¿No es preferible padecer en una cama por voluntad del cielo , á conservar contra la voluntad de Dios toda la fuerza de una inalterable salud ? Es pues nulo este pretexto de enfermedad , no es sino una invencion del amor propio . Sin embargo , no nos está prohibido exponer al superior nuestros temores sobre el particular, cuando estan fundados en un motivo razonable, con tal que estemos dispuestos á sómeternos á lo que él determine despues de haber oido nuestras razones .


2.º La causa de nuestros terrores son los trabajos , las aflicciones , los cuidados embarazosos , los tedios que prevemos en tal lugar , en tal empleo , en tal ocupacion á que se nos llama ; pero ignoramos que el Señor puede en cambio de lo que padeciéremos por su amor , compensarnos abundantemente con el don de una oracion más sublime , con santas delicias y felices resultados , con la paz del alma y pureza del corazon , y librándonos de mil encuentros con nuestros superiores , ó de pesadumbres y angustias sin cuento , ¿que tendriamos que sufrir en otra situacion ? ...


Al contrario , ¿ no puede Dios reservarnos en aquel empleo , en aquel puesto que ambicionamos , contrariedades harto más penosas que las que hubiésemos encontrado en aquel ministerio que rehusa nuestra cobardía ? ... ¿ Y no podemos temer con razon que obre de esta manera para castigar así nuestra independencia ? Sí , nosotros somos nuestros propios enemigos , cuando como ciegos nos acarreamos mayores males , esforzándonos neciamente á evitar otros menores . Si queremos pues ser prudentes , seamos indiferentes á todo , y dejémonos conducir por sola la voluntad de Dios .


De este mismo modo podemos continuar razonando respecto de los desprecios , que tenemos en tal lugar, en tal empleo , en la práctica de tal grado de perfeccion ; porque , si los soportamos generosamente , pueden ser recompensados por las gracias más preciosas , por una salud constante , y librándonos de una infinidad de penas y cuidados que de otro modo nos podrian sobrevenir . Mas , al contrario , ¿ cuántos imprudentes hay que no encuentran sino las zarzas de las humillaciones donde se prometian no recoger sino los laureles de la gloria ? ¿ Cuántos todavía , que colocados al frente de otros , son un objeto de envidia y de aversion , y que no hubieran tenido sino amigos , á no haber tenido sino iguales ? Hubieran sido buenos ciudadanos , pero son malos cónsules .


Sí , por justo juicio de Dios se cae en un abismo queriendo evitar un precipicio ; y el mismo camino por donde se esperaba llegar á la comodidad , á los honores , á la salud , conduce á la enfermedad , al desprecio y á todo género de penas . Así es como Aman , llegado al rango de primer ministro , encuentra en esta misma elevacion la causa del vergonzoso suplicio en que viene á terminar su ambicion : Oh ! ¡ qué feliz hubiese sido , si contento de la vida privada , no hubiera deseado las grandezas de la corte ! Por sustraerse Lot á los disgustos que le ocasionaban las querellas de sus pastores con los de Abrahan , se separó de este santo patriarca, y escogió para su habitacion el rico y floreciente país de Sodoma : en un principio se hallaba de ello bien contento , y todo el mundo le felicitaba de haber pasado á esta nueva comarca ; mas la Escritura nos hace saber (1 ) que esta imprudente eleccion fué más tarde para él un manantial de desgracias . El impaciente Ocozías no queria padecer la enfermedad que una caida le ocasionara ; y el insensato se vió precisado á oir de la boca de Elías esta fulminante sentencia : Morirás sin remedio (2).


Qué ! al cabo de mil rodeos , despues de mil oposiciones , seguidas de dificultades y de penas infinitas , ¿ no será preciso , en fin , rendirnos y hacer entónces por fuerza lo que rehusamos ahora hacer de buena voluntad ? Porque por más recalcitrantes que estemos , no por eso dejarán de ser los decretos de la Providencia un paso inevitable en que necesariamente nos hemos de encontrar metidos .


Traigamos á la memoria el ejemplo de Jonás : habia recibido la órden de ir á la grande ciudad de Ninive y predicar en ella (3) ; pero temiendo que Dios perdonase á los ninivitas si hacian penitencia , y temblando ante la idea de pasar por un falso profeta , rehusó el lugar ý el ministerio que le estaban designados . Levantóse para huir de la presencia del Señor (4 ) ; pero su resistencia le fué inútil ; porque como dice Job , al que teme la escarcha , la nieve le vendrá encima (5) . Este profeta desobediente , que no se habia atrevido á parecer en las plazas públicas , es arrojado al mar : habia tenido miedo de los hombres , y es tragado por un pez : no habia querido predicar en una ciudad , y se ve reducido á estar encerrado en el vientre de la ballena : en fin , despues de haber rehusado hacer á la primera órden lo que una obediencia voluntaria hubiera facilitado , tuvo que someterse á la segunda , y habiéndole vuelto á hablar el Señor , se levantó , se fué (6) y predicó ; pero hizo con ménos mérito , y despues de muchas adversidades , lo que desde un principio hubiera podido cumplir con más consuelo y sin exponerse á tantas tribulaciones . Convengamos pues que el temor de los trabajos , de los desprecios y de las enfermedades , no es en realidad sino un débil obstáculo á la santa indiferencia : vano fantasma , que de léjos espanta y que visto de cerca se desvanece como el humo.


(1 ) Génesis , XIX , 24. (2) 4 Reg . , I , 16 . (3) Jonas , I , 2 . (4 ) Ibid . , I , 3 . ( 5) Job , VI , 16 . (6) Jonas , III , 1 .


Continuará...

EJERCICIOS ESPIRITUALES DE SAN IGNACIO DE LOYOLA (XV) por Aloysius Bellecius SJ



LOS EJERCICIOS ESPIRITUALES DE SAN IGNACIO DE LOYOLA 
(Aloysius Bellecius SJ, Madrid, 1867). 

SEGUNDA MEDITACIÓN.
DEL FIN DEL HOMBRE RELIGIOSO.
(Final)


AFECTOS. 

I. Deberán practicarse los actos siguientes : 1.º de acción de gracias por el beneficio de la vocación religiosa que nos ha sido concedido ... , de nuestra vocación á una orden favorecida de tantas prerrogativas , con preferencia á una infinidad de otros que lo merecían mucho mejor ... , y á pesar de tantos pecados que preveía en nosotros : 2.° de dolor , por la transgresión de nuestras reglas , la violación de nuestros votos , la negligencia de nuestra perfección ; en una palabra , por la omisión de los deberes de un estado tan santo y por nuestra grande tibieza en trabajar en la salvación de los demás : 3.º de alabanza y de amor de esta admirable y divina Providencia , que apartándonos de innumerables peligros nos ha conducido al puerto de la religión , á pesar de infinitas dificultades , á pesar de nuestras propias resistencias , y que nos ha conservado en ella con una benevolencia tan paternal : 4.º de firme propósito de servir á Dios en adelante en el estado que hemos escogido ya , de la manera que Él disponga , esto es , en tal grado de virtud á que desea que lleguemos , y según se digne hacérnoslo conocer durante estos Ejercicios .


II. Sin embargo , se detendrá poco en estos cuatro primeros afectos , y se pondrá toda la atención y todo el fervor de que uno es capaz , en hacer un acto de indiferencia para todo lugar , todo empleo , todo estado de salud , bien que de una manera general , evitando particularizar demasiado el día de hoy en una materia tan difícil y tan opuesta á nuestro amor propio ; porque estando la voluntad todavía débil y flaca , no conviene avanzar sino con prudencia , y á medida que va adquiriendo en el curso de los Ejercicios con la gracia mayor fuerza , y que va armándose contra las dificultades de las resoluciones particulares .


III . Será preciso también dar un tiempo considerable á este acto de fe , por el cual creemos firmemente que todo lo que nos sucede por disposición de los superiores ó de otra manera , nos viene de Dios , y nos sucede para mayor bien nuestro ; que esos sucesos son por consiguiente los medios más propios para conducirnos á nuestro fin ; pues que aquel , que ha dicho : Este es mi cuerpo (1 ) , ha dicho igualmente : Quien á vosotros oye , á mí me oye (2) . Si creemos la primera verdad , ¿ por qué dudaremos de la segunda ?


Creamos , pues , con una fe sobrenatural los artículos siguientes : 1.º Dios lo sabe todo , y así sabe el lugar, el empleo , el grado de perfección , el estado de salud , que más nos conviene : 2. todo lo puede, y puede darnos aquel medio que entre todos nos es más provechoso : 3.º en fin , su corazón está abrasado de un amor infinito á nosotros ; Él nos dará, pues , lo que puede conducirnos mejor al fin á que nos ha llamado . Una fe viva de estas verdades nos hará abrazar eficazmente esta indiferencia , cuya necesidad hemos visto , y que pediremos por una ferviente oración al Padre de las luces .


(1) Math . , XXVI , 26 . 
( 2) Luc . , X , 16 .


Continuará...

EJERCICIOS ESPIRITUALES DE SAN IGNACIO DE LOYOLA (XIII) por Aloysius Bellecius SJ


LOS EJERCICIOS ESPIRITUALES DE SAN IGNACIO DE LOYOLA 
(Aloysius Bellecius SJ, Madrid, 1867). 


SEGUNDA MEDITACIÓN.
DEL FIN DEL HOMBRE RELIGIOSO.
(Continuación)


Punto segundo .

Un religioso que ha hecho profesion de la vida mista , encuentra en su estado un gran número de ' medios para llegar al fin de su vocacion : tales son , la observancia de sus reglas , el uso de los sacramentos , la aplicacion al recogimiento y á la oracion , la mortificacion de sus sentidos y de sus inclinaciones , y más particularmente todavía los diferentes cargos que le estan confiados , los lugares á que es enviado , el estado de salud ó los talentos del espíritu que ha recibido de Dios , los diversos grados de perfeccion á que debe aspirar .

Mas aquí se presentan tres importantes observaciones.

1.º Estos grados de perfeccion , estos oficios ó empleos , estos cambios de lugar, estas vicisitudes de la salud no son en el estado religioso sino otros tantos medios de trabajar en nuestra salvacion y perfeccion , en la salvacion y perfeccion del prójimo ; no debemos por consiguiente desearlos ó rechazarlos , sino en cuanto pueden ser útiles ó perjudiciales al cumplimiento y buen éxito de esta obra ; toda vez que los medios en sí mismos no tienen otra bondad que la de ser adecuados al fin ; y desearlos y aficionarse á ellos por un motivo diferente de esta conveniencia con el fin , sería un desórden verdadero , sería tomar el medio por el fin.

2. Cada una de estas circunstancias de lugar, empleo , grado de perfeccion , buena ó mala salud , son para un religioso un medio muy propio para llegar al fin de su vocacion , que es procurar su propia perfeccion y obrar su salvacion y la del prójimo , como quiera que puede cumplir este deber de la manera que Dios quiere en toda suerte de ocupaciones , en todo lugar y en cualquiera estado de salud que se encuentre . En efecto , como la razon y los ejemplos lo demuestran , podemos perfeccionarnos y salvarnos , y salvar al mismo tiempo á los demás , tanto teniendo un cargo como teniendo otro , lo mismo en la debilidad de nuestras fuerzas que en la robustez más completa , en una casa pobre igualmente que en una rica , en la enseñanza como en el trabajo de manos , formando á los niños como instruyendo á los sabios : como que todas estas diferentes circunstancias desde que estan en el órden de Dios sobre nosotros , son realmente medios propios para hacernos llegar á nuestro fin . Porque aunque hay entre ellos algunos que puedan lisonjear más nuestro amor propio , sin embargo , ninguno es en sí preferible al otro respectivamente al objeto á que debemos dirigirnos .

3. Entre todos los medios , aquel que la divina Magestad quiere que empleemos , es sin contradiccion el más apropósito para obtener el fin que nos está señalado ; es decir, que el mejor medio para prestar á Dios el servicio que le debemos , para llegar nosotros mismos á la santidad y á la felicidad eterna , y santificar á los demás , es precisamente aquel estado de salud , aquel empleo , aquel lugar , aquel grado de perfeccion que una sábia Providencia nos ha marcado por sí misma ó por medio de nuestros superiores : sí , en una posicion de esa clase es donde el cielo nos dará gracias necesarias para nuestro fin , incomparablemente más prontas , más abundantes y más eficaces que en toda otra posicion que fuese de nuestra eleccion .

Por consiguiente , aquellas disposiciones desagradables , aquellas mismas durezas de nuestros superiores , aquellos desprecios , aquellas penas , aquellas enfermedades , aquellas aflicciones y mil otras pruebas semejantes que tenemos que padecer , son medios sin género de duda los más propios de todos para llegar á nuestro fin , imaginados por Dios , pesados y escogidos desde la eternidad, y acomodados á nuestras fuerzas con la caridad más circunspecta.

Porque ello es cierto que la divina Providencia , llena de una solicitud y de una sabiduría infinita, escoge siempre los medios propios y áun los más propios al fin que se propone . Cuando quiere pues obrar nuestra salvacion y la de los demás por los medios de que acabamos de hablar , es señal de que son ciertamente los más propios de todos . ¡ Oh Señor ! concededme en vuestra misericordia una gracia victoriosa que reduzca mi voluntad rebelde , que le dé la fuerza de sujetar mi entendimiento á la creencia de estas verdades , y el imperio sobre sí misma para ponerlas en práctica con generosidad .

Continuará...

EJERCICIOS ESPIRITUALES DE SAN IGNACIO DE LOYOLA (XII) por Aloysius Bellecius SJ


LOS EJERCICIOS ESPIRITUALES DE SAN IGNACIO DE LOYOLA 
(Aloysius Bellecius SJ, Madrid, 1867). 


                                                        SEGUNDA MEDITACION. 
                                               DEL FIN DEL HOMBRE RELIGIOSO .


Punto primero .


El fin del hombre religioso que hace profesion de la vida activa y contemplativa , ó mixta , es aplicarse con el auxilio de la divina gracia á su propia salvacion y perfeccion , entregándose sin reserva á la salvacion del prójimo . Tal es el fin de un religioso llamado por Dios á este estado de vida , y sobre todo de un religioso de nuestra Compañía , su salvacion y perfeccion , la salvacion y la perfeccion del prójimo . Este fin es tan excelente y tan ventajoso , como propio para asegurar la felicidad de los que le llenan con fidelidad .


I. Es excelente : 1. ° porque las principales acciones exteriores de Dios , como hablan los teólogos , tales como la creacion , la vida de Jesucristo , su pasion y su muerte , la mision del Espíritu Santo se ordenan á este fin , y se han realizado con el objeto importante de salvar á todo el género humano : 2.° segun el testimonio de S. Dionisio , entre todas las obras sobrenaturales no hay otra más divina que la de cooperar con Dios en la salvacion de las almas : 3. este ejercicio eleva al hombre sobre la tierra , le hace superior á los ángeles , y le establece , como otro Jesucristo , mediador entre Dios y los hombres .


II. Es infinitamente ventajoso : 1.° á causa de los inmensos méritos de que es principio ; 2.º de las gracias innumerables que son su fruto ; 3.º de la gloria sublime que es su recompensa ; 4. ° porque nada hay más capaz de aplacar la justicia divina sobre nuestros propios pecados , que el poder presentar á su misericordia almas salvadas por nuestro celo .


III . Asegura la felicidad de los que le llenan . No hay otros , fuera de los que trabajan con celo en su perfeccion : 1. ° que vivan en reposo ; 2.° que mueran con tranquilidad ; 3.º que obtengan la plenitud de la felicidad celestial . ¡ Bendito sea pues el Dios fiel y verdadero , que nos ha llamado á la Compañía de su Hijo , nuestro Señor Jesucristo (1 ) , y que nos ha impuesto , mediante esta gloriosa vocacion , la obligacion de trabajar por un fin tan excelente , tan ventajoso y tan propio para hacernos felices !


Observemos que un religioso , obligado á procurar su salvacion y la del prójimo , no debe aventurarse á llenar este cargo sobrehumano segun sus ideas y su deseo ; sino al contrario , conformándose en todo al beneplácito de Dios , y haciendo uso de aquellos medios y con aquella medida que sean del agrado del soberano moderador de todas las cosas . No pertenece , pues , sino á la sola divina voluntad , regla infalible de todo bien , el determinar con precision la manera con que debemos practicar la virtud y el grado de perfeccion á que debemos aspirar , sin que nos sea permitido querer otra cosa : y así ni áun debemos querer arrancar al infierno otras almas , ni en mayor número , ni en otros lugares , ni en otros tiempos , ni por otra razon que conforme sea la voluntad de nuestro Criador : de otra suerte es evidente que ya no buscamos á Dios , sino á nosotros mismos , y que ponemos en nosotros nuestro último fin ; como quiera que la voluntad de Dios debe ser la regla , no solo de todas nuestras acciones , sino tambien de todas nuestras intenciones . El que de esto se aparta , lleva un camino errado .


Imprimamos pues profundamente en nuestra alma esta verdad fundamental , que el fin de un religioso , que hace profesion de la vida mixta , sobre todo de un religioso de nuestra Compañía , consiste en servir á la divina Majestad trabajando en su propia salvacion y perfeccion , y en la salvacion y perfeccion del prójimo , y esto haciendo uso de aquellos medios precisos y en la medida determinada por nuestro soberano Señor . ¡ Oh Jesus , que nos habeis enseñado esta doctrina de palabra y con el ejemplo haced que mi voluntad cumpla un deber que á mi entendimiento parece tan legítimo y tan razonable !


( 1 ) 1 Cor . , I , 19 .


Continuará...

EJERCICIOS ESPIRITUALES DE SAN IGNACIO DE LOYOLA (XI) por Aloysius Bellecius SJ


LOS EJERCICIOS ESPIRITUALES DE SAN IGNACIO DE LOYOLA 
(Aloysius Bellecius SJ, Madrid, 1867). 


LECTURA SOBRE EL PRIMER EJERCICIO , QUE S. IGNACIO LLAMA FUNDAMENTO. (Final)


III. La segunda meditacion de hoy sobre el fin del hombre religioso nos armará poderosamente contra estos obstáculos . No he querido diferir el tratar esta materia , ya porque el Directorio aconseja ponerla en este lugar , ya porque esta segunda meditacion , lo mismo que la primera , tiene una íntima y hasta necesaria conexion con las que siguen , pero sobre todo con la última , que trata del amor de Dios .


En efecto , sin esta indiferencia tan fuertemente recomendada en estas dos meditaciones , jamás llegaremos á la perfección de la caridad , que consiste en la conformidad de nuestra voluntad con la de Dios , es decir , en una extrema felicidad á hacer siempre lo que Dios quiere y como lo quiere ; porque la manera con que el soberano Señor exige que le sirvamos , y que debe hacer el objeto de nuestra indiferencia , es únicamente la de hacer lo que Él desea , y como quiere que lo hagamos : vivir, por ejemplo , en el lugar , en el empleo , en el grado de perfeccion á que nos ha destinado desde la eternidad : consentir en tener la medida de inteligencia ó el estado de salud que guste concedernos . Si no estamos indiferentes para todas estas cosas , jamás cumpliremos enteramente lo que la soberana Majestad quiere y como lo quiere ; jamás por consiguiente llegaremos á ser perfectos , ni habrá entre la divina voluntad y la nuestra aquella conformidad , que es la perfección de la caridad y que debe ser el objeto de los Ejercicios .


IV. Desde el primer dia se producen actos de agradecimiento por el beneficio de la creacion , de amor á un Dios tan generoso , de esperanza y de deseo de poseer eternamente en Él nuestro último fin ; y se echan así como las primeras semillas de estos mismos afectos , que deberán abrasar nuestra alma en la cuarta semana , y sobre todo en la última meditacion . Es , pues , bien consolador para nosotros entrever ya esta conexion admirable de la primera y de la segunda meditacion , en que recogemos el fruto de una celestial indiferencia , con la última que enciende el fuego de una perfecta caridad .


Nos engañaríamos si creyésemos que estos sentimientos afectuosos no deben tener lugar en la primera semana : en primer lugar se detiene poco tiempo en ellos , segun la advertencia del Directorio , y luego la consideracion del último fin es como el preludio ó la base de las otras semanas : justo es , pues , que en ella se depositen ya los gérmenes de todos los afectos que deberán producirse sucesivamente con más efusion y más ardor en el curso de cada semana .


Así , por ejemplo , fijando el hombre su pensamiento sobre sí mismo , y considerando sus extravíos , su conducta relativamente á su propio fin y á los medios que ha tenido para llegar á él , el uso que ha hecho de las criaturas , etc. , adquiere ciertos conocimientos generales que le hacen comprender más claramente los desórdenes de su vida , que luego debe llorar más amargamente cuando medite sobre el pecado (1) ; he aquí lo que principalmente debe ocupar la primera semana. En la misma es tambien cuando se toma la resolucion de encaminarse á su último fin , y de servir á su Criador de la manera que Él disponga ; y como esta manera de servirle consiste en la imitacion de Jesucristo , se comienza entónces implícitamente á imitar y tomar por guia al que se nos propone por modelo en la segunda y tercera semana.


Fácil es pues desde este momento conocer cuán estrechamente ligado está todo en este sistema , cuánto preparan los primeros grados á los segundos , y éstos á los últimos , de suerte que el alma pueda elevarse progresivamente hasta la cima de la perfeccion. Una conexion tan maravillosa entre todas estas , meditaciones hace brillar con una viva luz la excelencia , la utilidad y la sabiduría de los Ejercicios , y no puede ménos de excitar y aumentar nuestra aplicacion á hacerlos bien .


( 1 ) Direct . , c . XII , núm. 5 .


Continuará...

EJERCICIOS ESPIRITUALES DE SAN IGNACIO DE LOYOLA (X) por Aloysius Bellecius SJ


LOS EJERCICIOS ESPIRITUALES DE SAN IGNACIO DE LOYOLA 
(Aloysius Bellecius SJ, Madrid, 1867). 


LECTURA SOBRE EL PRIMER EJERCICIO , QUE S. IGNACIO LLAMA FUNDAMENTO. (Continuación)


II. Mas si nos hallamos ya fijados en el estado religioso , Dios nos ha manifestado bastante claramente en qué género de vida quiere que le sirvamos , y no debemos ya querer extender nuestra indiferencia hasta la eleccion de un estado : toda idea de inconstancia y de cambio debe ser prontamente despreciada y desechada como una tentacion peligrosa é impía , toda vez que en un solo momento de incertidumbre puede uno dejarse engañar por los artificios del demonio , y perder todo el fruto de los Ejercicios ( 1 ) . Una vez asentado este principio que la eterna sabiduría nos ha llamado á servir á Dios en la sagrada órden en que hemos sido recibidos , solo nos resta animarnos á una perfecta indiferencia respecto de la manera de llenar nuestros deberes en el estado que hemos escogido ya, y segun la medida de la gracia que nos es concedida.

En segundo lugar , puesto que el estado religioso que profesamos y las obligaciones del santo hábito que vestimos , no nos permiten ya ser indiferentes respecto de la pobreza ó de las riquezas y dignidades mundanas , que solamente nos hemos obligado á huir , ya no nos resta otra cosa sino aplicar generosamente nuestra indiferencia á cosas más convenientes á nuestro estado presente , pero que tengan tambien alguna relacion con los cuatro principales puntos indicados por S. Ignacio .

Por ejemplo , debemos estar igualmente dispuestos : 1.º á desempeñar en el santo estado de la religion los primeros ó los últimos empleos , á ser profesos ó solo coadjutores (2) , á enseñar las clases superiores ó las inferiores : 2.º á vivir en una casa rica donde todo está cumplido , ó en una casa pobre , donde hay que padecer privaciones ; á tener una habitacion cómoda ú otra incómoda , á tener superiores bondadosos ó severos , compañeros amables ó desabridos : 3.º á gozar de salud ó á estar enfermos , sobre todo si nuestra enfermedad es ocasionada por nuestros empleos , por el aire del lugar en que vivimos , por los alimentos que se nos sirven , ó por mil otras causas semejantes : 4.º á llegar á una extrema vejez , ó á abreviar nuestra vida por los viajes , trabajos , y aun disgustos , y por todos los cargos que tengamos que llenar .

Mas , si entendiésemos sernos inútil el aplicarnos á adquirir la indiferencia respecto de estos cuatro puntos más particulares del estado religioso , ya porque hemos alcanzado la perfeccion que suponen , ya porque gozando de una salud completa y poseyendo con el afecto de los superiores una estimacion universal , no tenemos motivos para temer ni la enfermedad , ni una muerte cercana , ni los últimos empleos , ni el ser destinados á alguna de las casas de ménos importancia de nuestra Compañía ; pudiendo al contrario esperar con mucho fundamento , vivir dias felices , contentar nuestros deseos y obtener la distincion de los honores debidos á nuestro mérito ; debemos al ménos hacernos indiferentes para rehusar ó aceptar , para hacer ó padecer cualquiera cosa sin excepcion , segun se nos manifieste la voluntad de Dios ; sin fijar límite alguno á los movimientos del Espíritu Santo , ni consentir pacto alguno entre la naturaleza y la gracia , ni marcar un punto más allá del cual no queramos ir en la práctica de la virtud ; remitiéndonos enteramente á la disposicion y al beneplácito de nuestro Criador , con la resolucion de elevarnos en el estado que hemos escogido ya al grado de perfeccion á que , durante el curso de estos Ejercicios , nos inspire Dios que aspiremos.

Tales son los principales puntos que hacen el objeto de esta santa indiferencia , cuya adquisicion debe ser durante estos dias el término de los deseos y de los esfuerzos de un religioso . A fin de no olvidarlos , y para renovar más fácilmente su memoria , tendremos cuidado de marcar esta página con alguna señal particular y leerla con frecuencia.

Pero aún podemos compendiar estos cuatro puntos y reducirlos solamente á tres , que contienen la misma plenitud de perfeccion . Así debemos extender nuestra indiferencia : 1. ° á todo empleo , 2.º á todo lugar, 3.º á todo estado de salud. Sin embargo , á fin de conservar el número cuatro , consagrado por S. Ignacio , nos propondremos llevar nuestra indiferencia hasta el punto de querer encaminarnos á aquel grado de perfeccion que Dios exige de nosotros en el estado que hemos abrazado.

Esta disposicion consiste , como lo tenemos ya dicho , en una generosa prontitud para aceptar ó rehusar, hacer ó padecer cualquiera cosa , segun nos manifieste el Señor su voluntad en estos dias . La llamaremos en adelante indiferencia para todo grado de perfeccion , y añadiendo este punto á los tres primeros ya expresados , completaremos todo lo que puede hacer el objeto de la indiferencia religiosa más perfecta . Su práctica , es verdad , presenta extremas dificultades , pero tambien es cierto que cuanto la victoria sea más costosa , tanto más digna es de los esfuerzos de una alma heróica.

(1) El P. Aquaviva , en su obra dirigida á los superiores de su Compañía , y que tiene por título : Industriæ ad curandos anime morbos , mira la tentacion de un religioso , y sobre todo de un religioso anciano , contra su estado ó contra alguna de sus reglas , como una de las enfermedades espirituales más peligrosas y más difíciles de curarse : cap . XIII . - Nota del T. F.

(2) Los miembros de la Compañía de Jesus estan divididos en cuatro clases , de las cuales las dos principales son las de profesos y de coadjutores formados . Solo algunos de los coadjutores son admitidos á la profesion : aliqui admittuntur ut professionem faciant . Exam. gen . , cap . I , núm. 8. --- Nota del T. F.

Continuará...

LA IGLESIA NO CONOCE SEMEJANTE NECESIDAD

S.S. Pío XII
Vacantis Apostolecae Sedis
"Ipsum Suprema Nostra auctoritate nullum
et irritum declaramus."

***

Tertuliano
De corona militis

Non admittit status fidei allegationem necessitatis, nulla est necessitas delinquendi, disciplina Ecclesiæ non connivet necessitati. 

El estado de fe no admite la alegación de necesidad, no hay necesidad de transgresión, la disciplina de la Iglesia no conoce la necesidad.

https://www.documentacatholicaomnia.eu/1003/1001/Z_068_105_115_099_105_112_108_105_110_097.html

***


Félicité Robert de Lamennais
Tradition de l'Église sur l'institution des évêques
Contra el líbelo del jansenista Mathieu-Mathurin Tabaraud
1814
(Antes de que cayera este en la herejía liberal en 1834.)


Se creía sin duda allí que la elección canónica suplía la institución en casos de necesidad, lo que era un error muy grave, porque la Iglesia no conoce semejante necesidad: disciplina non connivet necessitati; sin embargo, este error presentaba aún una apariencia de respeto a las reglas eclesiásticas, pues al fin se hacia depender todo de la autoridad espiritual, aunque el tribunal que se proponía erigir fuese incompetente en la materia. 

***



P. Jaime Luciano Balmes y Urpiá

Obispo de Astorga (Félix Torres Amat) bien que sin nombrarle, decíamos: «Al tratarse del arreglo de los negocios eclesiásticos y de las desavenencias de la corte de Roma han hablado algunos de necesidades extremas, de restablecimiento de la antigua disciplina, de confirmación de los obispos por el metropolitano...

[...]Aun prescindiendo de los principios de dogma y de disciplina, aun dejando aparte el cisma, el evidente cisma en que se precipitaría la Iglesia española si consintiese la alteración de la disciplina universal sobre el negocio de la confirmación de los obispos...

[...]Vano fuera hablar de necesidades extremas [para confirmar Obispos sin permiso del Papa], vano recordar la antigua disciplina, vanos todos los preámbulos de los decretos en que se prescribiese la sumisión a los intrusos, vanas todas las pláticas y pastorales y discursos de éstos para convencer de su legitimidad; mil y mil plumas demostrarían la infracción de los sagrados cánones, la subversión de la disciplina, el quebrantamiento de la unidad; mil y mil lenguas se emplearían pública u ocultamente en combatir el funesto error, y el pueblo español, católico por ideas, por costumbres, por hábitos; este pueblo dotado por la Providencia de un admirable tino para discernir al lobo aun cuando se cubra con la piel de oveja; el pueblo, repetimos, dirigiéndose a los falsos pastores, les diría: «Nosotros no sabemos de estas cosas tanto como vosotros; pero lo que no podemos ignorar es que no os hemos visto entrar por la puerta, y quien por ella no entra es un ladrón, según la enseñanza del divino Maestro.»





Contextualizamos: El tío de Felix Torres Amat (Obispo de Astorga) el Arzobispo de Palmira llamado Félix Amat de Palau y Pons, tenía tendencias galicanistas y jansenistas y una obra suya fue puesta en el Index Romano de libros prohibidos en 1825 por S.S.León XII, su sobrino hizo una obra en su defensa y una Pastoral en 1842 defendiendo esas tendencias, que también fue puesta en el Index Romano y no contento con ello siguió insistiendo de forma ofensiva en la defensa de su tío y en la de él mismo, contra lo dispuesto por el Papa.

P. Jaime Luciano Balmes y Urpiá
Obras completas 1925 volumen IX página 370-373
Estudios apologéticos


***

Pedro Inguanzo y Rivero
Arzobispo de Toledo, cardenal, canonista, consejero de Estado.

Ninguna causa ordinaria ni extraordinaria, por grave y urgente que sea, puede bastar, no existen ni han existido nunca tales derechos sino de un modo eventual y precario, y que una vez extinguidos no pueden revivir sin que de nuevo se los concedan. Por eso asiento ahora, y es una consecuencia forzosa, que ninguna causa que sobrevenga, por más urgente y extraordinaria que sea, puede ser suficiente para conceptuar habilitados a los Metropolitanos para conferir las confirmaciones, por el principio bien sabido de que para el valor y legitimidad de los actos no bastan las causas, ó que sean motivados por la necesidad y utilidad, si falta la potestad, que es el principal requisito. Esta regla, que es corriente para cualesquiera actos tocantes al derecho privado, debe ser mucho más inviolable y sagrada aplicada al derecho público, o cuando se trata de crear las principales autoridades que, como los Obispos, son el fundamento de sus Iglesias, y en ellos ha de estribar la firmeza y valor de su administración: pues que Ecclesia super Episcopum constituitur, como dice San Cipriano. ( Epist. 27.) Non enim esse Ecclesia sine Episcopo potest, repite el Crisóstomo. La naturaleza de las causas ni la mayor o menor gravedad de ellas no es capaz de subsanar la deficiencia de un requisito tan esencial como es la jurisdicción.




Discurso sobre la confirmación de los obispos
Pedro Inguanzo y Rivero
Arzobispo de Toledo, cardenal, canonista, consejero de Estado.

https://archive.org/details/discurso-sobre-la-confirmacion-de-los-ob/page/92/mode/1up

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Cardenal Camillo Mazzella

727. Los errores de los novadores en materia de Apostolicidad pueden reducirse a estos :

- 1) De palabra conceden la apostolicidad de la doctrina, pero pervierten su verdadero concepto: los errores son los mismos que los que enumeramos contra la unidad de la fe. 

- 2) En cuanto a la apostolicidad de la sucesión, se repiten principalmente los errores, que refutamos alegando la distinción en la ley divina entre laicos y clérigos, y excluyendo de la Iglesia la forma democrática de gobierno. 

- 3) Los que pertenecen al partido que llaman Alta Iglesia (High Church), se equivocan principalmente sobre la necesidad de la comunión con el centro de la unidad 

- 4) Así, el error más característico en esta materia es la misión extraordinaria, que han fabricado para encubrir la falta de apostolicidad de la misión y del origen en sus sectas. Pues cuando, dicen, el estado de la Iglesia es tal que, o bien nadie puede ser nombrado por vocación ordinaria para desempeñar las funciones eclesiásticas; o bien que los que son nombrados, están tan corrompidos en la fe y en las costumbres que no cabe esperar su enmienda; cuando es imposible una vocación ordinaria de hombres mejores de otras partes; entonces, dicen, nada prohíbe a los que no tienen vocación ordinaria asumir funciones apostólicas por vocación extraordinaria: en efecto, añaden, en tal estado de la Iglesia cualquiera está obligado en conciencia, por la fuerza de la vocación común de todos los cristianos, a desempeñar las funciones apostólicas en la medida de sus posibilidades. En efecto, los novadores afirman que esto ocurrió en Lutero y Calvino, quienes además fueron inspirados por un oculto movimiento divino, y por tanto por una vocación extraordinaria, para emprender la reforma de la Iglesia.


De Religione et Ecclesia: praelectiones scholastico-dogmaticae

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Cardenal Edward Aloysius Mooney
&
Mons. Gerard Van Noort 

Como los protestantes originales obviamente carecían de apostolicidad de gobierno, se refugiaron en una apelación a la teoría de la “misión extraordinaria”. Para decirlo brevemente, sostenían que Dios podría en algún momento levantar a un grupo de hombres con una vocación extraordinaria y conferirles funciones apostólicas si los pastores apostólicos actuales se corrompieran brutalmente. Éste fue el caso, afirmaron, de Lutero y los demás reformadores.

Está claro, sin embargo, que si Dios alguna vez concediera una misión tan extraordinaria, tendría que ser probada mediante milagros u otras marcas claramente divinas. Sin embargo, la pura verdad es que las propias promesas de Cristo descartan por completo la posibilidad de una misión tan extraordinaria. Entienda ahora, estamos hablando de una misión por la cual un hombre absolutamente aparte y completamente independiente de la sucesión apostólica recibiría de Dios el poder de gobernar (o reformar) la Iglesia.

Cristo confirió poderes sagrados sobre Sus Apóstoles y sus sucesores hasta el fin del mundo*. Además, les prometió Su perpetua e infalible asistencia. Consecuentemente, Cristo estaría contradiciéndose a Sí Mismo si alguna vez desproveyera a los legítimos sucesores de los apóstoles de su autoridad. Dado ese hecho, sería otra contradicción para Dios el conferir ese mismo poder o un poder similar sobre otros hombres que no estuviesen en unión con los sucesores ordinarios. En esa hipótesis habría dos sujetos de autoridad separados e independientes, ambos demandando, por derecho divino, obediencia de los mismos sujetos. La única cosa que podría resultar en tal hipótesis sería confusión y cisma en la Iglesia de Cristo. Y en tal evento, uno supondría que Dios Mismo, que quiso que Su Iglesia fuera unificada, estaría Él Mismo sembrando las semillas de una necesaria división. [...] Dios no tiene necesidad de legados extraordinarios, en el sentido afirmado más arriba, para preservar Su Iglesia de la corrupción.



Christ's Church

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RELACIONADO


EL GRITO DE GUERRA DE TODO CISMA

"SALUS POPULI SUPREMA LEX ESTO"
"La salvación de las personas sea la ley suprema" es el grito de guerra de todo cismático, para pretender implementar su cisma.

Contra El Panfleto Jansenista, Febroniano y Galicanista del Abate Genaro Céstari
Por la revista La Censura, año 1844

https://archive.org/details/contra-el-panfleto-jansenista-del-abate-genaro-cestari/mode/2up?q=SALUS+POPULI

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P. Pietro Ballerini

1847
CAPÍTULO IX. 
(Extracto)

2. Cuando se habla de aplicar un remedio en casos extraordinarios, para decir que esto puede ser realizado por alguien, primero debe probarse el derecho propio de ese alguien; pues no puede reivindicarse un derecho legítimo solo por el nombre de un remedio, por muy necesario que sea, para quien por sí mismo carece de ese derecho según otros documentos y pruebas ciertas. Además, un derecho de esa clase debe ser coactivo, de modo que en los casos mencionados el Pontífice, si se rehúsa, sea obligado a obedecer.

Cum de remedio in casibus extraordinariis adhibendo sermo est, ut hoc a quopiam praestari posse dicatur, jus ipsius proprium antea probandum est; neque enim solo remedii quantumvis necessarii nomine jus legitimum ei vindicari potest, qui per se ex aliis documentis certisque probationibus eo jure careat. 

https://archive.org/details/a546170800balluoft/page/n177/mode/2up?q=

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S.S.Pío VI


"...unos ministros sin misión y pastores sin jurisdicción, y por consiguiente párrocos intrusos, no harían sino actos nulos, y que todas las funciones que ejercieran serian otras tantas profanaciones.”

"...declaramos y decretamos que estas consagraciones fueron pecaminosas y son ilícitas, ilegales, sacrílegas y en desacuerdo con las regulaciones de los cánones sagrados. Dado que fueron elegidos imprudentemente e injustamente, carecen de toda jurisdicción eclesiástica y espiritual para guiar a las almas, y han sido suspendidos de todo ejercicio del cargo episcopal."

"...prohibimos severamente a los mal elegidos e ilícitamente consagrados, asumir la jurisdicción episcopal ya que nunca la han recibido. Tampoco deben nombrar, para la cura de almas y la administración de los sacramentos, bajo ningún pretexto de necesidad."



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S.S. Inocencio X

Con este motivo, y viéndose reducidos todos los Obispos de Portugal dentro y fuera de la península a uno solo, fueron repetidas las consultas que hizo este monarca y su reino a academias, universidades y a todo el clero de Francia, el cual se interpuso con una eficacísima súplica a los sumos Pontífices para que proveyesen los obispados por la presentación ó nómina regia del rey D. Juan de Portugal; pero sin tomar jamás en boca que los Obispos pudiesen hacerse independientemente del Papa.

Es verdad que no faltaron por ese tiempo algunas consultas, respuestas y memorias que afirmaban que en aquel caso de extrema necesidad se podían crear los Obispos por otros de Portugal, ó por un Patriarca que ellos eligiesen; y esta es la fuente donde han bebido sus doctrinas y argumentos los Pereiras y Cestaris (Jansenistas). Pero dentro del mismo Portugal fueron entonces censuradas estas doctrinas como heréticas y cismáticas, cuyo juicio confirmó Inocencio X por un breve que llenó de satisfacción y consuelo a todos los católicos. 


José Ignacio Moreno y Santistevan
Ensayo sobre la supremacía del Papa.
Volumen 3 de 3

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Don José Ignacio Moreno y Santistevan
Arcediano de la Santa Iglesia Metropolitana de Lima
Supremacía del Papa- Tomo III -

De lo dicho resultan tres cosas: 

  1. Cuán cierta y arraigada ha sido la fe de los pueblos católicos en el poder único y exclusivo que después de las reservas tiene la Sede apostólica de crear los Obispos, pues que ni en el caso de extrema necesidad se atrevió alguno a apelar para esto a los Metropolitanos ú Obispos. 

  2. De cuán extremados males escusa a las iglesias esta misma reserva en las desavenencias que son tan frecuentes de los reyes y gobiernos temporales. Porque ¿Qué hubiera sucedido en las de Portugal si hubiesen estado independientes de la Silla apostólica las confirmaciones? Fácil es de percibir la confusión y las consecuencias que habrían resultado de los trances, vicisitudes y ardimiento de tales contiendas. 

  3. Cuánta fue la audacia de Pereira, que con las alas que le dio el ministro Carbalho no temió presentarse en la escena como un Novador de la fe solemnemente profesada hasta entonces por la nación portuguesa.

José Ignacio Moreno y Santistevan
Ensayo sobre la supremacía del Papa.

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NOTA: El autor Don José Ignacio Moreno y Santistevan, Arcediano de la Santa Iglesia Metropolitana de Lima, después de decir que es imposible el uso de extrema necesidad como los Jansenistas lo querían usar, deja la hipótesis (sic) para una Nación (estando el Papa en vida pero incomunicado); hipótesis del Legado del Papa con/y el Concilio Nacional formalmente celebrado (legítimo, canon 281-282) donde hipotéticamente podrían confirmar y consagrar provisionalmente Obispos bajo extrema necesidad conforme la intención del Sumo Pontífice. (Hipótesis inválidas e imposibles en estos tiempos.)

Observamos aquí que los Thucistas, que son interminables sectas separadas generadas en 1981 por el apóstata Thuc el cual no tenía potestad de jurisdicción alguna ni cargo eclesiástico alguno ya que lo perdió en 1965 al adherirse a la secta de Montini (can.188.4) y que saltándose la Constitución Ex-cátedra Vacantis Apostolicae Sedis, donde infaliblemente bajo la Suprema Autoridad del Papa se invalida toda usurpación del poder del Papa, así como se invalida todo cambio de la ley promulgado por el Papa en vida, los Thucistas lejos de hacer caso a los innumerables avisos de la invalidez de las usurpaciones, como la infalible invalidez fulminada por S.S. Pío XII con la Sede Vacante, estos siervos de la anomía y el non serviam, como los Jansenistas, pretenden dar lo que no tienen, esto es potestad alguna para elegir, consagrar y confirmar Obispos, citando al Cardenal Pedro Inguanzo y Rivero, la naturaleza de las causas ni la mayor o menor gravedad de ellas no es capaz de subsanar la deficiencia de un requisito tan esencial como es la jurisdicción, para el valor y legitimidad de los actos no bastan las causas, o que sean motivados por la necesidad y utilidad, si falta la potestad, que es el principal requisito.

Dicho lo cual ni las meras hipótesis anacrónicas de algunos autores podrían usarlas, no solo porque una hipótesis no puede cambiar las leyes promulgadas por la Suprema Autoridad del Papa con la Sede Vacante bajo pena infalible de invalidez y nulidad, bajo la Suprema autoridad de S.S.Pío XII, sino que ellos carecen de potestad alguna para poder hacerlo y nadie puede dar lo que no tiene o ha recibido.

Siguiendo con la hipótesis, inválida ("Ipsum Suprema Nostra auctoritate nullum et irritum declaramus."), de Don José Ignacio Moreno, preguntamos si hubo algún Concilio Nacional legítimo, donde los Obispos con jurisdicción ordinaria se reunieran finalizado el Conciliábulo el 8 de diciembre de 1965 , no, no hubo tal Concilio Nacional, sino que hubo una búsqueda en los años 1981-1982  de un ultra modernista y liberal (ver Acta Synodalia Vaticano II, vol. 2, parte 1, págs. 358-359, parte 3, pág. 513) otrora  Obispo Titular de Sesina y Vicario de Vinh-Long (ver Actas Apostólicas 1938 página 66 ) que en los años 1976-1978 este delincuente liberal sin potestad alguna (Can.188.4), "consagró" a los sectarios del Palmar de Troya, Manuel A. Corral, Francis Bernard Sandler, Camilo Estévez Puga de Maside, Clemente Domínguez y Gómez, Michael Thomas Donnelly y de 1976 a 1978 a los cismáticos Veterocátolicos, Labat d'Arnoux, Jean Laborie, Claude Nanta de Torrini,Michel Fernandez  y Roger Kozik; podemos observar que cualquier parecido con la hipótesis del año 1831 para una Nación incomunicada con el Papa en vida que propone como mera opinio theologorum Don José Ignacio Moreno  , en absolutamente nada se parece a las inválidas consagraciones thucistas de 1981 Michel Louis Guérard des Lauriers, Moisés Carmona-Rivera, y de 1982 Luigi Boni, Adolfo Zamora Hernandez con la Sede Vacante desde 1958, con una Constitución Apostólica Ex-Cathedra Vacantis Apostolicae Sedis que determina la disciplina a seguir y la Gran Apostasía del 8 de diciembre de 1965 a la cual el apóstata Thuc se unió siendo uno de los representantes del ala modernista y liberal, el cual tuvo la osadía de pedir la ordenación de mujeres en el Conciliábulo (Acta Synodalia Vaticani II, vol. 2, parte 3, págs. 513).

Por más que insistan sectarios Thucistas donde creen ver concordancia con la hipótesis, inválida, de Don José Ignacio Moreno, con los hechos y usurpaciones acaecidos en 1981 que hoy siguen, es propio de sectarios pertinaces que han perdido todo juicio y respeto al Vicario de Nuestro Señor Jesucristo, a la Santa Madre Iglesia Católica y a Dios Uno y Trino, más si cabe, esta turba se asemeja a aquellos novadores del Conciliábulo de Basilea contra S.S. Eugenio IV, o a los jansenistas españoles del Cisma del Interregno de 1799.

HIPÓTESIS 
DEL CONCILIO NACIONAL
DE  DON JOSÉ IGNACIO MORENO
AÑO 1831
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PALABRAS CLAVE CITADAS POR DON JOSÉ IGNACIO MORENO Y LA DISCIPLINA VIGENTE:
  1. VOLUNTAD TÁCITA DEL PAPA (cuando la voluntad se infiere indubitablemente de una actitud o de circunstancias de comportamiento que revelan su existencia.), INTENCIÓN DE LA SUPREMA CABEZA,  INTERPRETACIÓN PRUDENTE Y LEGAL:
    CANON 241, 953, 329, 330, 331, 332, 188,, VACANTIS APOSTOLICAE SEDIS, MYSTICI CORPORIS CHRISTI, SUPREMA CONGREGACIÓN DEL SANTO OFICIO DEL 9 DE ABRIL DE 1951.
  1. LEGADO APOSTÓLICO:
    CANONES 265-270


  2. CONCILIO NACIONAL:
  3. CANONES 281-282

    Noción.-
    Llámanse Concilios plenarios aquellos en que se reúnen los Ordinarios de varias provincias eclesiásticas (can. 281).Si se reúnen los de todas las provincias pertenecientes a toda y sola una nación, suelen llamarse nacionales, como lo fueron nuestros antiguos y celebérrimos Concilios Toledanos. Su competencia es más bien delegada, y, para que puedan reunirse, se necesita licencia del Papa, el cual designa un Legado suyo para convocar y presidir el dicho Concilio (can. 281).

    Quiénes deben asistir.-
    I. Han de asistir a ellos con sufragio deliberativo, además del Legado Apostólico, los Metropolitanos, Obispos residenciales, los Administradores Apostólicos de las diócesis, los Abades o Prelados nullius, los Vicarios Apostólicos, los Prefectos Apostólicos y los Vicarios Capitulares. Los Metropolitanos y Obispos residenciales que tengan Obispó Coadjutor o Auxiliar, quedan libres, si envían a éste (can. 282, § 1).
    II. Los Obispos titulares que residen en el territorio, tienen obligación de asistir, si el Legado Pontificio, siguiendo las instrucciones recibidas, los convoca; y en este caso tendrán sufragio deliberativo, si en la convocación no se dice otra cosa (can. 282, § 2).
    III. Las demás personas del clero secular o regular, que tal vez sean invitadas al Concilio, no tienen más sufragio que el meramente consultivo (can. 282, § 3).

RELACIONADO:

EL CISMA USURPADOR
DE LOS PODERES Y JURISDICCIÓN DEL PAPA
EN EL INTERREGNO DE 1799
https://pioxiivacantisapostolicaesedis.blogspot.com/search/label/Cisma%20de%20Urquijo
APOYADO POR LA TERCERA PARTE
DE LOS OBISPOS Y ARZOBISPOS DE LA NACIÓN

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S.S. Pío XII
Vacantis Apostolecae Sedis
"Ipsum Suprema Nostra auctoritate nullum
et irritum declaramus."
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S.S. Pío XII
DISCURSO PARA LA SEXTA SEMANA NACIONAL ITALIANA DE ACTUALIZACIÓN PASTORAL 
Viernes 14 de septiembre de 1956

El factor decisivo para el conocimiento de la verdad 
no es la opinio theologorum, 
sino el sensus Ecclesiae. 
De lo contrario, sería como convertir a los teólogos 
en casi magistri Magisterii; 
que es un error obvio. 
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San Ignacio de Loyola
   
«No debería tolerarse curas o confesores que estén tildados de herejía; y a los convencidos en ella habríase de despojar en seguida de todas las rentas eclesiásticas;
que MÁS VALE ESTAR LA GREY SIN PASTOR, QUE TENER POR PASTOR A UN LOBO.
Los pastores, católicos ciertamente en la fe, pero que con su mucha ignorancia y mal ejemplo de públicos pecados pervierten al pueblo, parece deberían ser muy rigurosamente castigados, y privados de las rentas por sus obispos, o a lo menos separados de la cura de almas; porque la mala vida e ignorancia de éstos metió a Alemania la peste de las herejías».
San Ignacio de Loyola, Carta a San Pedro Canisio. 13 de Agosto de 1554

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RELACIONADO

ES UN DOGMA QUE SIN LAS BULAS PAPALES SE ES UN OBISPO CISMÁTICO

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