VACANTIS APOSTOLICAE SEDIS

✠✠ "Sede Vacante Nihil Innovetur" ✠ "Ipsum Suprema Nostra auctoritate nullum et irritum declaramus" ✠ "Inferior non potest tollere legem superioris" ✠✠
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EL KATEJON COMO LA CRISTIANDAD Y SU CABEZA EL PAPA

P. Henry Edward Manning
The present crisis of the Holy See tested by prophecy
1861


Es la Cristiandad y su cabeza; y, por lo tanto, en la persona del Vicario de Jesucristo, y en esa doble autoridad con la que, por Providencia Divina, ha sido investido, vemos al antagonista directo del principio del desorden.

 "Hemos llegado ahora casi a la solución de aquello que expuse al principio, a saber: cómo es que el poder que impide la revelación del inicuo no es solo una persona sino un sistema, y no solo un sistema sino una persona. En una palabra, es la Cristiandad y su cabeza; y, por lo tanto, en la persona del Vicario de Jesucristo, y en esa doble autoridad con la que, por Providencia Divina, ha sido investido, vemos al antagonista directo del principio del desorden.

El inicuo, que no conoce ley, humana o divina, ni obedece a ninguna sino a su propia voluntad, no tiene en la tierra antagonista más directo que el Vicario de Jesucristo, quien ostenta al mismo tiempo el carácter de la realeza y del sacerdocio, y representa los dos principios del orden en el estado temporal y en el espiritual: el principio de la monarquía, si se quiere, o del gobierno, y el principio de la autoridad apostólica.

Encontramos, por lo tanto, las tres interpretaciones que extraje de los Santos Padres literalmente verificadas en esto. En el lento transcurso del tiempo, a medida que la obra de los Apóstoles maduraba y fructificaba, ha surgido lo que llamamos la Cristiandad, cumpliendo las predicciones al pie de la letra, manifestando aquello que el Apóstol predijo que impediría el desarrollo de este principio de anarquía y la revelación de la persona que habría de ser su jefe."

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LA APOSTASÍA Y LA DESTRUCCIÓN DE ROMA


P. Henry Edward Manning
The present crisis of the Holy See tested by prophecy

 La apostasía y destrucción de Roma

La apostasía de la ciudad de Roma del Vicario de Cristo, y su destrucción por el Anticristo, pueden ser pensamientos tan novedosos para muchos católicos que considero conveniente citar el texto de los teólogos de mayor renombre. En primer lugar, Malvenda, quien escribe expresamente sobre el tema, afirma como opinión de Ribera, Gaspar Melus, Viegas, Suárez, Bellarmino y Bosio, que Roma apostatará de la fe, expulsará al Vicario de Cristo y regresará a su antiguo paganismo. Las palabras de Malvenda son:

"Pero la misma Roma, en los últimos tiempos del mundo, volverá a su antigua idolatría, poder y grandeza imperial. Expulsará a su Pontífice, apostatará por completo de la fe cristiana, perseguirá terriblemente a la Iglesia, derramará la sangre de los mártires más cruelmente que nunca, y recuperará su antiguo estado de abundante riqueza, o incluso mayor de la que tuvo bajo sus primeros gobernantes."

Lessio dice: "En el tiempo del Anticristo, Roma será destruida, como vemos claramente en el capítulo decimotercero del Apocalipsis"; y de nuevo: "La mujer que viste es la gran ciudad, que tiene reino sobre los reyes de la tierra, en la cual se significa a Roma en su impiedad, tal como era en tiempos de San Juan, y volverá a ser al fin del mundo."

Y Bellarmino: "En el tiempo del Anticristo, Roma será desolada y quemada, como aprendemos del versículo decimosexto del capítulo decimoséptimo del Apocalipsis". Sobre estas palabras, el jesuita Erbermann comenta lo siguiente: "Todos confesamos con Bellarmino que el pueblo romano, poco antes del fin del mundo, volverá al paganismo y expulsará al Pontífice Romano."

Viegas, sobre el capítulo decimoctavo del Apocalipsis, dice: "Roma, en la última edad del mundo, después de haber apostatado de la fe, alcanzará un gran poder y esplendor de riqueza, y su dominio se extenderá ampliamente por todo el mundo y florecerá grandemente. Viviendo en el lujo y la abundancia de todas las cosas, adorará ídolos, y estará sumergida en toda clase de supersticiones, y rendirá honor a dioses falsos. Y debido a la vasta efusión de la sangre de los mártires que fue derramada bajo los emperadores, Dios los vengará de la manera más severa y justa, y ella será totalmente destruida y quemada por una conflagración de lo más terrible y afligidora."

Finalmente, Cornelio a Lapide resume lo que puede decirse que es la interpretación común de los teólogos. Al comentar el mismo capítulo decimoctavo del Apocalipsis, dice:

"Estas cosas han de entenderse de la ciudad de Roma, no de la que es, ni de la que fue, sino de la que será al fin del mundo. Pues entonces la ciudad de Roma volverá a su gloria anterior, e igualmente a su idolatría y otros pecados, y será tal como era en tiempos de San Juan, bajo Nerón, Domiciano, Decio, etc. Porque de cristiana volverá a ser pagana. Expulsará al Pontífice cristiano y a los fieles que se adhieran a él. Los perseguirá y los matará. Rivalizará con las persecuciones de los emperadores paganos contra los cristianos. Porque así vemos que Jerusalén fue primero pagana bajo los cananeos; segundo, fiel bajo los judíos; tercero, cristiana bajo los Apóstoles; cuarto, pagana otra vez bajo los romanos; 

Tal creen ellos que será la historia de Roma: pagana bajo los emperadores, cristiana bajo los Apóstoles, fiel bajo los Pontífices, apóstata bajo la Revolución y pagana bajo el Anticristo. Solo Jerusalén pudo pecar tan formalmente y caer tan bajo; porque solo Jerusalén ha sido tan elegida, iluminada y consagrada. Y así como ningún pueblo fue nunca tan intenso en sus persecuciones contra Jesús como los judíos, así temo que ninguno será nunca más implacable contra la fe que los romanos.


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LA FUENTE DEL PARAÍSO ES UNA

Santo Tomás de Canterbury
Al Obispo de Hereford
 S. Thomae Epist. LXXIV ad Suffraganeos, p. 167; Ep. CXXIV ad Robert. Heref. p. 277. Ed. Oxon. 1844.

 La fuente del Paraíso es una, pero dividida en muchos arroyos, para que sus aguas puedan regar a toda la tierra.
¿Quién duda que la Iglesia de Roma es la cabeza de todas las Iglesias, y la fuente de la verdad católica? ¿Quién ignora que las llaves del reino de los Cielos fueron confiadas a Pedro?
¿La estructura de la Iglesia entera no se levanta acaso sobre la fe y la doctrina de Pedro?
Sea cualquiera el que riegue a plante, a ninguno da Dios incremento, sino a el que planta en la fe de Pedro y descansa en su doctrina.

De la Silla Apostólica nadie retiró su fe y obediencia, mas que los incrédulos, herejes y cismáticos.


PASTORAL DEL EXMO S. MANNING, ARZOBISPO DE WESTMINSTER SOBRE LA INFALIBILIDAD DEL PAPA.
EDICIÓN DE MONS. JOHN BAPTIS SCANDELLA
1870
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PARA QUE POR SU AUTORIDAD SEA CORREGIDO


San Anselmo de Canterbury
 S. Ansel. De fide Trin. Dedic. p. 41. Ed. Paris, 1721
 Epist. ad Humbertum. lib. III. 65, p. 391.

S. Anselmo al dedicar al Papa (Gregorio VII) su libro acerca de la SSma Trinidad (Proslogion) escribe. 

"Habiendo escogido la Providencia a Vuestra Santidad para confiar a su custodia la vida y  la fe de los Cristianos y el gobierno de su Iglesia, a ninguno puede mejor y con mayor razón acudirse, si en la Iglesia sucediere algo contrario a la fe católica, para que por su autoridad sea corregido; y lo que se escribiere contra tales  errores, a nadie puede ser mejor sometido, para que por  su prudencia lo examine"  

"Los  que desprecian los decretos del Vicario de Pedro y en él los  decretos de Pedro y de Cristo, busquen otras puertas del  reino del cielo; porque sin duda alguna no entraran en el  por aquellas cuyas llaves tiene el Apóstol Pedro." 




PASTORAL DEL EXMO S. MANNING, ARZOBISPO DE WESTMINSTER SOBRE LA INFALIBILIDAD DEL PAPA.
EDICIÓN DE MONS. JOHN BAPTIS SCANDELLA
1870

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LOS OBISPOS ESPAÑOLES Y LA INFALIBILIDAD PAPAL EN EL CONCILIO VATICANO (1869-1870)


Nuestros Obispos eran, en conjunto, insignes, como formados en la escuela de San Antonio María Claret. A él se debió más que a nadie aquel episcopado excelente que supo afrontar con admirable sabiduría y entereza los embates de la revolución septembrina. Distinguiéronse especialmente: Lluch, de Salamanca; Monescillo, de Jaén; García Gil, de Zaragoza; Montserrat, de Barcelona; Caixal, de Urgel; Martínez, de La Habana...

Un testigo tan imparcial y desapasionado como el santo autor del “Diario del Concilio Vaticano I”, León Dehón, no duda en afirmar que estos Padres eran “verdaderos teólogos, que el episcopado español sobrepujaba a todos los demás”

Cardenal Manning: 
«Los Obispos españoles se puede decir que son la guardia imperial del Papa»

ROMA REGRESARÁ AL PAGANISMO, Y APARTARÁ AL ROMANO PONTÍFICE


P. Henry Edward Manning
LA CRISIS ACTUAL DE LA SANTA SEDE PROBADA POR LA PROFECÍA
1861
(Ulteriormente Cardenal Henry Edward Manning)


La apostasía de la ciudad de Roma del Vicario de Cristo, y la destrucción del Anticristo, pueden ser pensamientos tan nuevos para muchos Católicos, que considero bien recitar el texto de teólogos de la mejor reputación. Primero, Malvenda, quien escribe expresamente sobre el tema, declara junto a la opinión de Ribera, Gaspar Melus, Viegas, Suarez, Belarmino, y Bosio, que Roma apostatará de la fe, expulsará al Vicario de Cristo, y regresará a su antiguo paganismo. Las palabras de Malvenda son: “Pero Roma en los últimos tiempos del mundo regresará a su antigua idolatría, poder, y grandeza imperial. Echará fuera a su Pontífice, apostatará del todo de la fe Cristiana, perseguirá terriblemente a la Iglesia, derramará la sangre de mártires más cruelmente que antes, y recobrará su estado de abundante riqueza, o hasta más de lo que tuvo bajo sus primeros gobernantes.”


Lessius dice: “En el tiempo del Anticristo, Roma será destruida, como vemos abiertamente en el capítulo trece del Apocalipsis;” y de nuevo: “La mujer que viste es la gran ciudad, que tiene imperio sobre los reyes de la tierra, lo que representa a Roma en su impiedad, tal como era en el tiempo de San Juan, y será otra vez en el fin del mundo.” Y Belarmino: “En el tiempo del Anticristo, Roma será desolada y quemada, como aprendemos del versículo dieciséis del capítulo diecisiete del Apocalipsis.” De cuyas palabras el Jesuita Erbermann comenta como sigue: “Todos confesamos con Belarmino que el pueblo romano, un poco antes del fin del mundo, regresará al Paganismo, y apartará al Romano Pontífice.”


Viegas, sobre el capítulo dieciocho del Apocalipsis dice: “Roma, en la última edad del mundo, tras haber apostatado de la fe, alcanzará un gran poder y esplendor de riqueza, y su influencia se extenderá por todo el mundo, y florecerá grandemente. Al vivir en el lujo y la abundancia de todas las cosas, adorará ídolos y estará empapada de toda clase de supersticiones, y pagará honores a dioses falsos. Y por la vasta efusión de la sangre de los mártires derramada bajo los emperadores, Dios los vengará más justa y severamente, y será totalmente destruida , y quemada por una conflagración de lo más terrible y fulminante.”


Finalmente, Cornelio a Lapide resume lo que se puede decir que es la interpretación común de teólogos. Al comentar sobre el mismo capítulo dieciocho del Apocalipsis, él dice: “Estas cosas han de ser entendidas de la ciudad de Roma, no lo que es, no lo que fue, si no lo que será en el fin del mundo. Porque entonces la ciudad de Roma regresará a su antigua gloria, y a su antigua idolatría y otros pecados, y será tal como fue en los tiempos de San Juan, bajo Nerón, Domiciano, Decio, etc. Pues de Cristiana volverá a ser pagana. Echará fuera al Pontífice Cristiano, y a los fieles que se adhieran a él. Los perseguirá y los matará... Esta persecución será rival de las de los emperadores paganos contra los Cristianos... Pues vemos a Jerusalén que fue pagana primero con los Cananeos; por segundo fue fiel con los Judíos; por tercero, Cristiana con los Apóstoles; por cuarto, pagana otra vez con los Romanos; quinto, Sarracena con los Turcos.”


Tal creen que será la historia de Roma: pagana con los emperadores, Cristiana con los Apóstoles, fiel con los Pontífices, apóstata con una Revolución, y pagana con el Anticristo. Solo Jerusalén podía pecar tan formalmente y caer tan bajo; porque solo Jerusalén ha sido escogida, ¡Iluminada y consagrada. Y como no hubo pueblo que fuera tan intenso en la persecución de Jesús como los Judíos, así temo que nadie será más implacable contra la fe que los romanos.


PADRES Y DOCTORES EQUIPARANDO
LA CONSUMACIÓN DE LOS SIGLOS
O EL FIN DE LA ERA O DEL MUNDO
Y EL REINADO DEL ANTICRISTO

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EL PAPA ES EL ORÁCULO, EL ÓRGANO Y LA VOZ VIVIENTE DEL ESPÍRITU SANTO, (Cardenal Manning, 2 y final)

P. Henry Edward Manning

EL PAPA ES EL ORÁCULO, EL ÓRGANO Y LA VOZ VIVIENTE DEL ESPÍRITU SANTO 
(Cardenal Manning)

Extraído del Sermón The Church, the Spirit and the Word, por el Cardenal Henry Edward Manning, Lanark, 1859.

Entonces, si Roma era el centro, desde la antigüedad, de ese cuerpo apostólico que era la morada del Espíritu Santo y el órgano de su voz, ¿cuál es hoy ese centro? ¿Y cuál es ahora la Iglesia? ¿Cuál es el centro y la circunferencia de esa única Iglesia de Dios que rige a las naciones del mundo en este momento? Todas las controversias durante trescientos años nos dicen que es la sede de Roma. Mejor dicho, a través de la boca de historiadores controvertidos nos llega el hecho que, durante los últimos 1200 años, el Obispo de Roma, en la amplitud de sus pretensiones, en la vasta extensión de su poder espiritual, en esa poderosa e inimaginable aspiración al pontificado universal, ha gobernado con autoridad sobre toda la Iglesia de Dios. Tenemos, por tanto, al principio y al final, la misma cabeza y el mismo centro. Ni tampoco será difícil entrelazar esta larga línea de muchos eslabones, desde el martirio de San Pedro hasta el pontificado de S.S. Pío IX.


Si tuviéramos la oportunidad de ver uno de esos ríos vastos y caudalosos, de los que se nos dice que, en alguna parte de su curso se entierran en las cavidades y huecos de la tierra, y después brotan exuberantemente a alguna distancia río abajo, ¿algún hombre sería reputado como razonable si mantuviera que el río que se sumergió era un arroyo, y que el río que brotó después era otro, sin continuidad y sin identidad? ¿No deberíamos afirmar enseguida que era la misma agua poderosa abriéndose paso primero por debajo de la tierra y después saliendo de ella hacia afuera? ¿Cómo pueden, pues, el único arroyo que fluye de la primera fuente, la única Iglesia sobre la cual esta inmortal línea de Soberanos Pontífices, desde la cruz de San Pedro hasta el trono de S.S. Pío IX, haber reinado soberanos y supremos, y no ser otros que la única Iglesia de Dios? Por esa larga cadena de Pontífices, más de 250, unidos en perfecta continuidad, entrelazados tan indisolublemente como las generaciones de hombres y la sucesión de las épocas, estamos hoy en contacto directo, a través de la persona del noveno Pío, con San Pedro, el Príncipe de los Apóstoles y el Vicario de Jesucristo.


Nunca hubo ninguna otra Iglesia aparte de ésta. ¿Sabemos acaso cuándo nacieron las demás "iglesias"? Cualquier otro cuerpo separado tuvo su origen en algún punto de esa larga línea de la historia, y está señalado y fechado en la corriente del tiempo. Podemos encontrar allí el triste día en que una Bula Papal fue quemada en una ciudad de Alemania; podemos hallar incluso el momento en que se lanzó alguna protesta reciente contra la Santa Iglesia de Dios; conocemos el instante en que cada comunidad separada que afirmaba ser una iglesia nació. ¿Dónde, pregunto entonces, dónde queda la promesa del profeta? "Mi espíritu que está sobre ti, y mi palabra que está en tu boca, no se marcharán de tu boca, ni de la boca de tu simiente, ni de la boca de la simiente de tu descendencia, dijo el Señor, desde hoy y por toda la eternidad". ¿Ha sido acaso la única Iglesia Apostólica de Dios desheredada, destronada o "desungida"? ¿Ha sido la divina palabra retirada de sus labios? ¿Cómo podrá esa palabra pasar lejos de su boca si el Espíritu Santo no se ha mudado de Su tabernáculo? Si el Espíritu Santo todavía habita en el templo que Dios eligió para Sí el día de Pentecostés, entonces ese templo es divino. Entonces esa misma voz de Dios Espíritu Santo habla hoy con los mismos acentos infalibles e inquebrantables que los que habló aquel santo día.; y por tanto se sigue que el único órgano del Espíritu Santo a través del mundo entero en el momento presente es la Santa Iglesia Católica Romana; esa única Iglesia Romana; Romana todavía, a pesar de estar extendida por todo el mundo en su vasto episcopado; Católica todavía, cuando se reúne en concilio, al igual que en esa sala superior en Jerusalén; Católica en la persona de su Pontífice; pues se trata de toda la Iglesia la que habló a través de los labios del Vicario de Cristo, quien el otro día definió al mundo por medio de Su voz infalible la Inmaculada Concepción de Nuestra Santísima Madre, a quien, bajo este privilegio de su gloria, se dedica hoy este santuario. Jesucristo habla, pues, a través del mismo cuerpo hoy como entonces, y los dones del cuerpo son los privilegios de la cabeza, la luz y la guía que el Espíritu Santo transmitió al Colegio Apostólico residían sobre todo en aquél que era el jefe de todos. Esta es la promesa de Nuestro divino Señor cuando dijo "Simón, Simón, Satanás ha pedido zarandearos" -es decir, a todos vosotros- "como se zarandea al trigo, pero Yo he rogado por ti" -esto es, por Pedro- "para que tu fe no desfallezca, y cuando te hallas convertido, confirma a tus hermanos". (1) Esta promesa es el juramento de la estabilidad perpetua en la fe, y del mismo modo que los dones del cuerpo son los privilegios de la cabeza, así la iluminación que se difunde por todo el cuerpo de la Iglesia reside eminentemente en el episcopado, pero preeminentemente y por encima de todos en el jefe de los Obispos, el Pastor de los Pastores, el Vicario del Verbo Encarnado. Aquí tenemos, pues, el cumplimiento de la profecía, ¿pues qué es el Vicario de Jesucristo sino su representante -el testigo verdadero, especial y personal-, la misma presencia, por así decir, del Hijo de Dios en la tierra?


Del mismo modo que se cumplió la profecía de Isaías cuando el Hijo de Dios se encarnó y surgió en la ciudad de Nazaret, ungido por el Espíritu Santo, de la misma manera Su representante y Vicario se levanta ahora en medio del mundo, el heredero verdadero y especial de esas promesas, y sobre su ungida cabeza reposa eternamente el Espíritu Santo, y en su boca se halla la Palabra de Dios que jamás partirá de él. Él es el oráculo, el órgano y la voz viva a través de la cual el Espíritu de Dios cumple hasta esta hora la profecía de Isaías.

Lucas 22, 31-32.


FIN
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EL PAPA ES EL ORÁCULO, EL ÓRGANO Y LA VOZ VIVIENTE DEL ESPÍRITU SANTO (Cardenal Manning)


P. Henry Edward Manning

EL PAPA ES EL ORÁCULO, EL ÓRGANO Y LA VOZ VIVIENTE DEL ESPÍRITU SANTO 
(Cardenal Manning)

Extraído del Sermón The Church, the Spirit and the Word, por el Henry Edward Manning, Lanark, 1859.


(...) He ahí cumplida ante vosotros y ante mí esta promesa del Señor hecha al profeta; hay ahora una senda y un camino, el cual es el camino de la santidad -una vía en la que los simples y poco formados no errarán. He ahí una voz a nuestras espaldas diciendo "He aquí el camino, caminad por él", para que no nos desviemos ni a izquierda ni a derecha. Hay ahora un maestro infalible entre los hombres. Hay una voz que habla a través del mundo entero, para que quienes la sigan caminen siempre en la verdad. Dios no ha abandonado a su Iglesia; Jesús no la ha dejado. Aunque ahora se halle entronizado en el Cielo, Él sigue en ella todavía. La misma Iglesia representa a Jesús enseñando y reinando en la tierra: por Su Espíritu y Su Palabra, Él sigue estando presente, y lo estará hasta la consumación del mundo (consummationem saeculi).


¿Y dónde se encuentra hoy esta Iglesia? Ojalá pudiéramos encontrarla, ojalá pudiéramos saber dónde se ha de escuchar la divina voz, ojalá pudiésemos descubrir dónde se halla este órgano, pues toda controversia cesaría, los hombres convertirían sus espadas en rejas de arado, y sus lanzas en podaderas; ya no habría más estridencias de espadas, no más choque de argumentos, no más batalla de razonamientos, no más conflicto de inteligencias, ni más esfuerzos de voluntades acaloradas en el fragor de la animosidad religiosa. Todas estas cosas se extinguirían, y las armas de la batalla espiritual se transformarían en útiles utensilios de labranza y ganadería para la viña del Señor. ¿Dónde, pues, debemos buscar esta Iglesia? Hay una prueba muy cierta para encontrarla. Los Apóstoles estaban unidos a San Pedro. Él era el primero entre ellos. Él era la Cabeza de todos. Ellos no tomaban ninguna deliberación separados de él. No enseñaban ninguna otra doctrina que la doctrina de Pedro. No pusieron ningún otro cimiento. Todos sus privilegios los tenían en común con él. Las llaves del Reino de los Cielos que llevaban fueron primeramente dadas a Pedro y puestas en sus manos por Cristo Nuestro Señor. Ellos habían estado presentes y habían escuchado de labios del mismo Verbo Encarnado, ungido por el Espíritu Santo: "Tú eres Pedro, y sobre esta roca edificaré mi Iglesia, y las puertas del infierno no prevalecerán contra ella; y a ti te daré las llaves del reino de los Cielos, y lo que atares en la tierra quedará atado en el Cielo". (1)


Pedro era, entonces, su Cabeza -su jefe en ese Colegio Apostólico que fue el órgano del Espíritu Santo en el día de Pentecostés. ¿Ha cesado acaso alguna vez de ser esa Cabeza y ese jefe? ¿Quién se encuentra en el lugar de San Pedro en esta hora? ¿Hay alguno? El mundo entero creyó de antaño que Lino, Obispo de Roma, sucedió a Pedro, cuando éste ascendió desde la cruz de su martirio hasta el trono de su Señor. Roma era el centro de esa única Iglesia universal de todas las naciones. Esto es indiscutible y no admite controversia. La tranquila página de la historia en aquellos primeros días, a la cual algunos profesan apelar, da fe del hecho de que no había nada más que una sola Iglesia sobre la tierra. No había ninguna otra como ella ni al lado de ella; y el centro y la cabeza de esa Iglesia era el centro y la cabeza del mundo. Era en la ciudad de Roma, y en esa ciudad de Roma la Sede de Roma, el santo trono apostólico en el que se sentaban los Sucesores del primero de los Apóstoles de Jesucristo. 


Nadie duda de esta verdad histórica en el pasado, pero lamentablemente la historia del pasado parece no tener jurisdicción sobre muchas conciencias de hoy. Muchos tratan la historia como si de una página ociosa se tratara, la cual pueden leer para su entretenimiento, pero rechazar como guía para sus conciencias. Y sin embargo es indudable que la única Iglesia de Dios, cuya circunferencia descansaba en la salida del sol y en su puesta, tenía un centro, y ese centro estaba en Roma. Tomadlo como una mera cuestión de hecho. El omnipotente Arquitecto, al establecer Su brújula para describir el circuito de Su Reino en la tierra, puso un pie en la ciudad de Roma, y con el otro pie trazó una circunferencia que incluía al mundo entero. Los anales sucesivos de la Iglesia reconocen al Obispo que se sentaba en la Silla de Pedro como la Cabeza de los Obispos del mundo entero. No necesito fatigaros con más testimonios. Cualquiera que coja la página de la historia puede leerlo. No hago ninguna afirmación sobre nada más allá de este hecho indisputable.

(1) Mateo 16,19.

Continuará...

HENRY EDWARD MANNING Y EL PRINCIPIO DE NO INTERVENCIÓN

Mons. Henry Edward Manning
Sermón en la Misa de Réquiem 
por los que cayeron en defensa de Roma.
1867

"Durante los últimos treinta años, la doctrina de las nacionalidades y la no intervención se ha predicado con una sutileza y una confianza que ha seducido a muchos y asombrado a muchos más. Los hombres han tenido miedo de levantar la cabeza contra la reivindicación del derecho de una nación a hacer revoluciones. 

La doctrina que la Reforma Protestante utilizó como cuña para separar a las naciones de la unidad de la Iglesia se ha aplicado desde entonces como palanca para derribar tronos y destruir los derechos internacionales. Ahora se utiliza para derrocar a la Santa Sede. 

Se nos dice que la unidad más elevada y última de la tierra es la unidad de una nación; que cada nación pueda aislarse a voluntad tanto en religión como en política; y que la no intervención es un deber recíproco y universal de todas las naciones entre sí. 

Contra este sistema de supremacía nacional, anticristiano e inmoral, protestamos en nombre de la cristiandad. 

Hay una unidad más elevada que la unidad de cualquier nación, en la que está ligado el bienestar de todas las naciones: la unidad del mundo cristiano."

"[...]Los soberanos no pierden sus derechos porque estén cerca de potencias más fuertes. Si la proximidad, la geografía y la unidad del idioma constituyen un derecho de las grandes potencias a absorber a las más débiles, entonces Bruselas puede ser anexionada legalmente por Francia y Ámsterdam por Alemania."


DIOS HA HECHO AL PAPA JUEZ SUPREMO DEL BIEN Y DEL MAL


Mons. Manning
Arzobispo de Westminster
Catedral de Kensington, sermón sobre el Syllabus
Último Domingo de Octubre 1869

Dios no le ha hecho súbdito de nadie sobre la tierra,
 y, por el contrario, le ha hecho soberano,
 le ha hecho director, maestro del aldeano, lo mismo que del monarca, 
le ha hecho juez supremo del bien y del mal.

*** *** ***
(«I acknowledge no civil superior ; I am the subject of no prince ; and I claim more than this : I claim to be the supreme judge on earth, and director of the consciences of men — of the peasant that tills the field, and the prince that sits on the throne — of the household that lives in the shade of privacy, and the legislature that makes laws for kingdoms. I am the sole last supreme judge on earth of what is right and wrong. Your progress is departure from Christian civilisation ; in that path you may have many companions, but me you will not find.’») 

 Arzobispo de Westminster. Catedral de Kensington, sermón sobre el Syllabus. 
Último Domingo de Octubre 1869.

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EL OFICIO DE PEDRO Y SUS SUCESORES


Mons. Henry Edward Manning
Pastoral ... sobre la Infalibilidad del Papa

El oficio de Pedro no es el de ser confirmado por sus hermanos, sino el de confirmarlos; y ese mismo es el de su sucesor, aun prescindiendo de toda convocación o consulta del Episcopado como cuerpo, congregado ó disperso.


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LAS DOS LLAVES DE JURISDICCIÓN Y DE DOCTRINA INTRÍNSECAMENTE INSEPARABLES


Mons. Henry Edward Manning
Pastoral ... sobre la Infalibilidad del Papa

Hemos llegado al período de la unidad no dividida, cuando todo el mundo consideraba a la Silla de Pedro como el manantial de la autoridad suprema tanto en jurisdicción come en fé. Las dos llaves de jurisdicción y de doctrina intrínsecamente inseparables se encuentran visiblemente en las manos de S.León. Las dos grandes prerrogativas de Pedro: « Apacienta mis ovejas, » y « Yo he rogado por ti para que tu fe no desfallezca », fueron reconocidas en el Concilio de Calcedonia tan explícitamente como. lo son hoy por nosotros.



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HENRY EDWARD MANNING CONFERENCIA IV: PASIÓN Y “MUERTE” DE LA IGLESIA


P. Henry Edward Manning
Conferencia IV: 
Pasión y “Muerte” de la Iglesia
1861

Ahora bien, es contra esa persona [el Papa] eminente y enfáticamente, como antes se dijo, que el espíritu del mal y de la falsedad dirige su asalto; porque si la cabeza del cuerpo es herida, el cuerpo mismo debe morir. “Hiere al pastor, y las ovejas se dispersarán”, fue la antigua astucia del maligno, que hirió al Hijo de Dios para dispersar el rebaño. Pero ese oficio ya fue probado una vez y frustrado para siempre; porque en la muerte que hirió al Pastor, el rebaño fue redimido; y aunque el pastor que está constituido en lugar del Hijo sea herido, el rebaño ya no podrá ser dispersado. Trescientos años el mundo se esforzó por cortar el linaje de los Soberanos Pontífices; pero el rebaño nunca fue esparcido: y así será hasta el fin. Es, sin embargo, contra la Iglesia de Dios, y sobre todo contra su Cabeza,

Ahora la Iglesia ha tenido que sufrir ya dos persecuciones, una de mano de los judíos y otra también de mano de los paganos; así los escritores de las primeras épocas, los Padres tanto de Oriente como de Occidente, predijeron que, en la última época del mundo, la Iglesia tendrá que sufrir una tercera persecución, más amarga, más sangrienta, más inquisitiva y más cruel. más ardiente que cualquiera que haya experimentado hasta ahora, y que de manos de un mundo infiel se rebeló contra el Verbo Encarnado….

Como los impíos no prevalecieron contra Él [nuestro Señor Jesucristo] ni siquiera cuando lo ataron con cuerdas, lo arrastraron al juicio, le vendaron los ojos, se burlaron de Él como a un Rey falso, lo golpearon en la cabeza como a un falso Profeta, lo llevaron a Lo apartaron, lo crucificaron, y en el dominio de su poder parecían tener dominio absoluto sobre Él, de modo que yacía terrenal y casi aniquilado bajo sus pies; y como, en el mismo momento en que estaba muerto y sepultado fuera de su vista, fue vencedor sobre todo, y resucitó al tercer día, y ascendió al cielo, y fue coronado, glorificado e investido con su realeza, y reina. supremo, Rey de reyes y Señor de señores, así será con Su Iglesia: aunque por un tiempo perseguida y, a los ojos del hombre, derribada y pisoteada, destronada, despojada, burlada y aplastada, sin embargo, en ese tiempo elevado de triunfo las puertas del infierno no prevalecerán. A la Iglesia de Dios le espera una resurrección y una ascensión, una realeza y un dominio, una recompensa de gloria por todo lo que ha soportado. Como Jesús, debe sufrir en el camino hacia su corona; sin embargo, coronado estará con Él eternamente. Nadie, pues, se escandalice si la profecía habla de sufrimientos venideros. Nos gusta imaginar triunfos y glorias para la Iglesia en la tierra, que el Evangelio debe ser predicado a todas las naciones, y el mundo debe convertirse, y todos los enemigos sometidos, y no sé qué, hasta que algunos oídos se impacientan. de escuchar que a la Iglesia le espera un tiempo de terrible prueba: y así hacemos como los judíos de antaño, que buscaban un conquistador, un rey y prosperidad; y cuando su Mesías vino con humildad y pasión, no lo conocían. Entonces, me temo, muchos de nosotros intoxicamos nuestras mentes con visiones de éxito y victoria, y no podemos soportar la idea de que aún está por llegar un tiempo de persecución para la Iglesia de Dios...

La primera señal o marca de esta persecución venidera es la indiferencia hacia la verdad. Así como hay una calma absoluta antes de un torbellino, y como las aguas sobre una gran cascada corren como vidrio, así antes de un estallido hay un tiempo de tranquilidad. La primera señal es la indiferencia. El signo que presagia con mayor seguridad que ningún otro el estallido de una futura persecución es una especie de indiferencia desdeñosa hacia la verdad o la falsedad. La antigua Roma, en su poder y fuerza, adoptó todas las religiones falsas de todas las naciones conquistadas y les dio a cada una de ellas un templo dentro de sus muros. Era soberana y desdeñosamente indiferente a todas las supersticiones de la tierra. Los animó; porque cada nación tenía su propia superstición propia, y esa superstición propia era un modo de tranquilizar, de gobernar y de mantener en sujeción, la gente que se permitió construir un templo dentro de sus puertas. De la misma manera vemos en este momento a las naciones del mundo cristiano adoptando gradualmente toda forma de contradicción religiosa, es decir, dándole pleno alcance y, como se llama, perfecta tolerancia; sin reconocer ninguna distinción de verdad o falsedad entre una religión u otra, sino dejando que todas las formas de religión funcionen a su manera….

[E] aquí crece un odio intenso hacia lo que se llama dogmatismo, es decir, hacia cualquier verdad positiva, cualquier cosa definida, cualquier cosa final, cualquier cosa que tenga límites precisos, cualquier forma de creencia que se exprese en definiciones particulares; todo esto es completamente desagradable para los hombres que, por principio, fomentan todas las formas de opinión religiosa….

El siguiente paso es, entonces, la persecución de la verdad…. [En la antigua Roma] había todo tipo de cofradías, órdenes y sociedades sagradas, y no sé qué; pero había una sociedad a la que no se le permitía existir, y esa era la Iglesia del Dios viviente. En medio de esta tolerancia universal, se hizo una excepción con la más perentoria exactitud: excluir la verdad y la Iglesia de Dios del mundo. Ahora bien, esto es lo que inevitablemente debe suceder nuevamente, porque la Iglesia de Dios es inflexible en la misión que se le ha encomendado. La Iglesia Católica nunca transigirá en una doctrina; nunca permitirá que se enseñen dos doctrinas dentro de su ámbito; nunca obedecerá al gobernador civil que pronuncie sentencia en asuntos que son espirituales. La Iglesia Católica está obligada por la ley divina a sufrir el martirio antes que comprometer una doctrina u obedecer la ley del gobernador civil que viola la conciencia; y más aún, no sólo está obligada a ofrecer una desobediencia pasiva, que puede cometerse en un rincón y, por tanto, no ser detectada, y por no ser detectada, no castigada; pero la Iglesia católica no puede permanecer en silencio; no puede callarse; no puede dejar de predicar las doctrinas de la Revelación, no sólo de la Trinidad y de la Encarnación, sino también de los Siete Sacramentos, y de la infalibilidad de la Iglesia de Dios, y de la necesidad de la unidad y de la soberanía, ambas espiritual y temporal, de la Santa Sede; y porque no guardará silencio, ni podrá transigir, ni obedecerá en asuntos que son de su propia prerrogativa divina, por tanto, está solo en el mundo; porque no hay otra Iglesia así llamada, ni comunidad alguna que profese ser Iglesia, que no se someta, ni obedezca, ni calle, cuando los gobernadores civiles del mundo mandan….

Los santos Padres que han escrito sobre el tema del Anticristo y de las profecías de Daniel, sin excepción, que yo sepa, y son los Padres tanto de Oriente como de Occidente, los griegos y los La Iglesia latina, todos por unanimidad, dice que en el último fin del mundo, durante el reinado del Anticristo, cesará el santo sacrificio del altar. En la obra sobre el fin del mundo, atribuida a San Hipólito, después de una larga descripción de las aflicciones de los últimos días, leemos lo siguiente: “Las Iglesias se lamentarán con gran lamento, porque no se ofrecerá más oblación, ni incienso, ni culto acepto a Dios. Los edificios sagrados de las iglesias serán como chozas; y el precioso cuerpo y sangre de Cristo no será manifiesto en aquellos días; la Liturgia se extinguirá; cesará el canto de salmos; la lectura de la Sagrada Escritura no se oirá más. Pero habrá sobre los hombres oscuridad, y lamento sobre lamento, y ay sobre ay”. Entonces, la Iglesia será esparcida, arrojada al desierto, y será por un tiempo, como lo fue en el principio, invisible, escondida en catacumbas, en guaridas, en montañas, en escondites; por un tiempo será barrido, por así decirlo, de la faz de la tierra. Tal es el testimonio universal de los Padres de los primeros siglos... la Iglesia será esparcida, arrojada al desierto, y será por un tiempo, como lo era en el principio, invisible, escondida en catacumbas, en guaridas, en montañas, en escondites; por un tiempo será barrido, por así decirlo, de la faz de la tierra. Tal es el testimonio universal de los Padres de los primeros siglos... la Iglesia será esparcida, arrojada al desierto, y será por un tiempo, como lo era en el principio, invisible, escondida en catacumbas, en guaridas, en montañas, en escondites; por un tiempo será barrido, por así decirlo, de la faz de la tierra. Tal es el testimonio universal de los Padres de los primeros siglos...


Las sociedades secretas hace mucho tiempo que han socavado y acorralado a la sociedad cristiana de Europa, y en este momento están luchando hacia Roma, el centro de todo el orden cristiano en el mundo. El cumplimiento de la profecía aún está por llegar; y lo que hemos visto en las dos alas, lo veremos también en el centro; y ese gran ejército de la Iglesia de Dios, por un tiempo, será dispersado. Parecerá, por un tiempo, estar derrotada, y el poder de los enemigos de la fe prevalecerá por un tiempo. El sacrificio continuo será quitado y el santuario será derribado…. Si quieres entender esta profecía de desolación, entra en una iglesia: que una vez fue católica, donde ahora no hay señales de vida; está vacío, deshabitado, sin altar, sin tabernáculo, sin la presencia de Jesús….

Y así llegamos a la tercera marca, el derrocamiento del "Príncipe de la Fuerza"; es decir, la autoridad divina de la Iglesia, y especialmente de aquel en cuya persona se encarna, el Vicario de Jesucristo…. El destronamiento del Vicario de Cristo es el destronamiento de la jerarquía de la Iglesia universal, y el rechazo público de la Presencia y Reino de Jesús….
La tendencia directa de todos los acontecimientos que vemos en este momento es claramente esta: derrocar el culto católico en todo el mundo. Ya vemos que todos los gobiernos de Europa están excluyendo la religión de sus actos públicos. Los poderes civiles se están profanando: el gobierno no tiene religión; y si el gobierno carece de religión, la educación debe carecer de religión. Ya lo vemos en Alemania y Francia. Se ha intentado una y otra vez en Inglaterra. El resultado de esto no puede ser más que el restablecimiento de la mera sociedad natural; es decir, los gobiernos y los poderes del mundo, que durante un tiempo fueron sometidos por la Iglesia de Dios a la creencia en el cristianismo, a la obediencia a las leyes de Dios y a la unidad de la Iglesia, habiéndose rebelado contra y se han profanado, han recaído en su estado natural….

[Muchos] caerán de su fidelidad a Dios. ¿Y cómo sucederá esto? En primer lugar, por miedo, en parte por engaño, en parte por cobardía, en parte porque no pueden defender la verdad impopular frente a la falsedad popular; en parte porque la opinión pública dominante y desdeñosa, como en un país como este, y en Francia, somete y asusta tanto a los católicos, que no se atreven a confesar sus principios y, finalmente, no se atreven a sostenerlos...

La Palabra de Dios nos dice que hacia el fin de los tiempos el poder de este mundo se volverá tan irresistible y tan triunfante que la Iglesia de Dios se hundirá bajo sus manos, que la Iglesia de Dios no recibirá más ayuda de emperadores o reyes. , o príncipes, o legislaturas, o naciones, o pueblos, para oponer resistencia contra el poder y el poder de su antagonista. Estará privado de protección. Estará debilitado, desconcertado y postrado, y yacerá sangrando a los pies de los poderes de este mundo. ¿Parece esto increíble? ¿Qué vemos entonces en este momento? Mire a la Iglesia católica y romana en todo el mundo. ¿Cuándo se pareció cada vez más a su Divina Cabeza en la hora en que fue atado de pies y manos por quienes lo traicionaron? Miren a la Iglesia católica, todavía independiente, fiel a su mandato divino, y, sin embargo, rechazado por las naciones del mundo; al Santo Padre, Vicario de nuestro Divino Señor, en este momento burlado, despreciado, despreciado, traicionado, abandonado, despojado de lo suyo, e incluso asesinados los que lo defendían. ¿Cuándo, pregunto, estuvo alguna vez la Iglesia de Dios en una condición más débil, en un estado más débil a los ojos de los hombres, y en este orden natural, de lo que está ahora? ¿Y de dónde, pregunto, vendrá la liberación? ¿Existe en la tierra algún poder para intervenir? ¿Hay algún rey, príncipe o potentado que tenga el poder de interponer su voluntad o su espada para la protección de la Iglesia? Ni uno; y está predicho que así será. Tampoco necesitamos desearlo, porque la voluntad de Dios parece ser otra. despojado de los suyos, e incluso asesinados aquellos que lo defenderían. ¿Cuándo, pregunto, estuvo alguna vez la Iglesia de Dios en una condición más débil, en un estado más débil a los ojos de los hombres, y en este orden natural, de lo que está ahora? ¿Y de dónde, pregunto, vendrá la liberación? ¿Existe en la tierra algún poder para intervenir? ¿Hay algún rey, príncipe o potentado que tenga el poder de interponer su voluntad o su espada para la protección de la Iglesia? Ni uno; y está predicho que así será. Tampoco necesitamos desearlo, porque la voluntad de Dios parece ser otra. despojado de los suyos, e incluso asesinados aquellos que lo defenderían. ¿Cuándo, pregunto, estuvo alguna vez la Iglesia de Dios en una condición más débil, en un estado más débil a los ojos de los hombres, y en este orden natural, de lo que está ahora? ¿Y de dónde, pregunto, vendrá la liberación? ¿Existe en la tierra algún poder para intervenir? ¿Hay algún rey, príncipe o potentado que tenga el poder de interponer su voluntad o su espada para la protección de la Iglesia? Ni uno; y está predicho que así será. Tampoco necesitamos desearlo, porque la voluntad de Dios parece ser otra. ¿Príncipe o potentado que tiene el poder de interponer su voluntad o su espada para la protección de la Iglesia? Ni uno; y está predicho que así será. Tampoco necesitamos desearlo, porque la voluntad de Dios parece ser otra. ¿Príncipe o potentado que tiene el poder de interponer su voluntad o su espada para la protección de la Iglesia? Ni uno; y está predicho que así será. Tampoco necesitamos desearlo, porque la voluntad de Dios parece ser otra.

Pero hay un Poder que destruirá a todos los antagonistas; hay Una Persona que derribará y herirá, pequeños como el polvo de la era de verano, a todos los enemigos de la Iglesia, porque es Él quien consumirá a Sus enemigos “con el Espíritu de Su boca” y los destruirá “con el resplandor de su venida”. Parece como si el Hijo de Dios estuviera celoso de que alguien vindicara su autoridad. Él ha reclamado la batalla para sí mismo; Ha tomado la balanza que ha sido arrojada contra Él; y la profecía es clara y explícita de que el último derrocamiento del mal será suyo; que no será obra de ningún hombre, sino del Hijo de Dios; para que todas las naciones del mundo sepan que Él, y solo Él, es Rey, y que Él, y solo Él, es Dios….

Los escritores de la Iglesia nos dicen que en los últimos días la ciudad de Roma probablemente se volverá apóstata de la Iglesia y Vicaria de Jesucristo; y que Roma volverá a ser castigada, porque se apartará de ella; y el juicio de Dios caerá sobre el lugar desde donde una vez reinó sobre las naciones del mundo…. Roma apostatará de la fe, expulsará al Vicario de Cristo y volverá a su antiguo paganismo….

[Resumiendo,] el Anticristo y el movimiento anticristiano tienen estas marcas: primero, cisma de la Iglesia de Dios; en segundo lugar, la negación de su voz Divina e infalible; y tercero, la negación de la Encarnación. Es, por tanto, el enemigo directo y mortal de la Una, Santa Iglesia Católica y Romana, la unidad de la que se compone todo cisma; el único órgano de la Divina voz del Espíritu de Dios; el santuario y santuario de la Encarnación y del continuo sacrificio….

[FIN EXTRACTO]

The Pope and The Antichrist

PÁGINA 58 SS 

https://www.google.es/books/edition/The_Pope_and_The_Antichrist/O4BWN_phOV8C?hl=es&gbpv=1

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CARDENAL MANNING SOBRE EL ROMANO PONTÍFICE


Cardenal Manning

El Romano Pontífice es para toda la Iglesia juez supremo é inapelable.

 Ningún poder inferior al de Dios puede interponerse entre el Pastor supremo de la Iglesia y un miembro cualquiera de la grey de Cristo, desde el más encumbrado al más humilde.

Este primado ó supremo poder no se compone de muchas fracciones, como la soberanía de los Estados constitucionales, sino que reside plenamente en la persona del Sucesor de Pedro.


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QUÍTESE PUES LA INFALIBILIDAD DEL PAPA Y NUESTRA FÉ QUEDA EN EL AIRE DESTITUIDA DE SU MÁS SÓLIDO FUNDAMENTO.

Henry Edward Manning
Arzobispo de Westminster

"En cuanto a Pío IX, quien no recuerda la definición de la inmaculada Concepción de la Madre de Dios? Por ella (la infalibilidad del Papa) se elevó a dogma de nuestra fé, admitiéndose como tal en todas las Iglesias del mundo, lo que antes no era más que una piadosa creencia. Este acto fué exclusivo del supremo poder del Jefe de la Iglesia Católica, pues aunque interviniera la consulta a los Obispos, no fué en calidad de jueces, puesto que no se les pidió voto, sino de meros consejeros; así es que no se les preguntó una palabra siquiera sobre la verdad de la doctrina, sino solamente sobre la oportunidad de la definición. Quítese pues la infalibilidad del Papa y nuestra fé queda en el aire destituida de su más sólido fundamento. Sin duda el inocente galicanismo no vé esa ineludible consecuencia; pero la ve bien clara la impiedad, que por todas partes hace coro al galicanismo en sus ataques a la autoridad pontificia."


Pastoral ... sobre la Infalibilidad del Papa

Página 106

Henry Edward Manning 

Arzobispo de Westminster.

Año 1870

https://www.google.es/books/edition/Pastoral_sobre_la_Infalibilidad_del_Papa/SZteAAAAcAAJ?hl=es&gbpv=1

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SU USO REAL DEPENDE DE LA JURISDICCIÓN DIVINA Y SUPREMA DEL SUCESOR DE PEDRO

Mons. Manning
Arzobispo de Westminster

Que esta jurisdicción episcopal es divina en su origen y esencia, e inherente al episcopado; pero su uso real depende de la jurisdicción divina y suprema del sucesor de Pedro, quien es el único que tiene poder para asignar súbditos, designar diócesis y restringir la extensión y el ejercicio de la jurisdicción episcopal.

[...]

La doctrina del Episcopado así enunciada y defendida por Bolgeni se desarrolla plenamente en el siguiente pasaje: Volviendo a la superioridad de San Pedro, hemos dicho y probado que en él el poder episcopal estaba alojado por Jesucristo en toda su plenitud y plenitud. soberanía a diferencia de los demás Apóstoles, en quienes efectivamente se alojó en toda su plenitud, pero con subordinación y dependencia de S. Pedro.

1883  (60 años antes de la encíclica Mystici Corporis Christi de Su Santidad Pío XII )

The Pastoral office

https://archive.org/details/pastoraloffice00mannuoft/page/12/mode/2up

https://archive.org/details/pastoraloffice00mannuoft/page/n21/mode/2up


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PÍO XII 1943 MYSTICI CORPORIS CHRISTI

“ESTÁN PUESTOS BAJO LA AUTORIDAD DEL ROMANO PONTÍFICE, AUNQUE GOZAN DE JURISDICCIÓN ORDINARIA, QUE EL MISMO SUMO PONTÍFICE DIRECTAMENTE LES HA COMUNICADO”

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PÍO XII 1954 AD SINARUM GENTEM

“LA POTESTAD DE JURISDICCIÓN, ADEMÁS, QUE AL SUMO PONTÍFICE ES CONFERIDA DIRECTAMENTE POR DERECHO DIVINO, OTORGA A LOS OBISPOS DEL MISMO DERECHO, PERO SOLAMENTE MEDIANTE EL SUCESOR DE SAN PEDRO”

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PÍO XII 1958 AD APOSTOLORUM PRINCIPIS

“LA POTESTAD DE JURISDICCIÓN QUE SE CONFIERE DIRECTAMENTE POR DERECHO DIVINO AL SUMO PONTÍFICE LLEGA A LOS OBISPOS POR ESE MISMO DERECHO, PERO SÓLO A TRAVÉS DEL SUCESOR DE PEDRO”

“NINGUNO PUEDE CONFERIR LEGÍTIMAMENTE LA CONSAGRACIÓN EPISCOPAL SIN EL BENEPLÁCITO APOSTÓLICO”