VACANTIS APOSTOLICAE SEDIS

✠✠ "Sede Vacante Nihil Innovetur" ✠ "Ipsum Suprema Nostra auctoritate nullum et irritum declaramus" ✠ "Inferior non potest tollere legem superioris" ✠✠
Mostrando entradas con la etiqueta Extra Ecclesiam nulla salus. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Extra Ecclesiam nulla salus. Mostrar todas las entradas

¿SEGÚN KURT KOCH DIOS SOLO CONDENA A LOS QUE RENIEGAN DEL CONCILIÁBULO VATICANO II Y SALVA A TODOS LOS INFIELES, PAGANOS, CISMÁTICOS Y HEREJES CON IGNORANCIA VENCIBLE?

"Non dubium est haeresis et schisma a diabolo, qui caput est malitiae, processisse; et ideo, quicquid ab haereticis geritur, eius instinctu fieri, qui eorum sensus mentes cogitationesque possedit, nulla dubitatio est."
Constantino el Grande


Kurt Koch
Cardenal de la Ramera del Apocalipsis


Creo que resulta difícil incluso desde una perspectiva teológica, porque la fórmula «extra ecclesiam nulla salus» (fuera de la Iglesia no hay salvación) se aplica naturalmente a los católicos convencidos de que la Iglesia Católica señala el camino a la salvación eterna. Pero ya contamos con la convicción fundamental, basada en la Sagrada Escritura y también en la tradición, de que Dios desea la salvación de todas las personas y que, además, encuentra otros caminos para que quienes nunca se han alineado con el Evangelio de Jesucristo alcancen la salvación.

Si la Sociedad (FSSPX) ahora prácticamente condena al infierno a todo aquel que no pertenece a la Iglesia Católica, entonces no sé cómo se puede justificar esta convicción fundamental de la Sagrada Escritura: que Dios quiere que todos se salven. Y el peligro, por supuesto, es que el juicio teológico se anteponga a la voluntad divina, lo cual considero teológicamente muy problemático.


***
S.S. San Pelagio II
Dilectionis vestrae
Año 585

"No pueden permanecer con Dios los que no quisieron estar unánimes en la Iglesia. Aun cuando ardieren entregados a las llamas de la hoguera; aun cuando arrojados a las fieras den su vida, no será aquélla la corona de la fe, sino la pena de falta de fidelidad; ni muerte gloriosa, sino perdición desesperada. Ese tal puede ser muerto; coronado, no puede serlo."


***

S.S.Inocencio III
EIUS EXEMPLO

"Creemos de corazón y profesamos con nuestros labios una sola Iglesia, NO LA DE LOS HEREJES, sino la santa Iglesia Romana, Católica y Apostólica, fuera de la cual creemos que nadie puede salvarse"

"De corde credimus et ore confitemur unam ecclesiam, non haereticorum, sed sanctam Romanam catholicam et apostolicam, extra quam neminem salvari credimus."


Enchiridion Symbolorum de Denzinger 423 DZ-H 792

 
***
S.S.Bonifacio VIII 
1302
Bula Unam Sanctam

Declaramos, decimos, definimos y pronunciamos
que someterse al Romano Pontífice
es de toda necesidad
para la salvación
de toda humana criatura."

Un Dios, una fe, una autoridad espiritual

La Iglesia , pues, que es una y única, tiene un sólio cuerpo, una sola cabeza, no dos, como un monstruo, es decir, Cristo y el Vicario de Cristo, Pedro y su sucesor, puesto que dice el Señor al mismo Pedro: “Apacienta a mis ovejas” ( Jn 21,17), “Mis ovejas”, dijo: y de modo general, no estás o aquellas en particular: por lo que se entiende que se las encomendó todas. Sí, pues, los griegos u otros dicen no haber sido encomendadas a Pedro y a sus sucesores, menester es que confiesen no ser de las ovejas de Cristo, puesto que dice el Señor en Juan que  “hay un solo rebaño y un solo pastor” ( Jn 10,16).

Ahora bien, esta potestad, aunque se ha dado a un hombre y se ejerce por un hombre, no es humana, sino antes divina, por boca divina dada a Pedro, y a él y a sus sucesores confirmada en Aquél mismo a quien confeso, y por ello fue piedra, cuando dijo el Señor al mismo Pedro: “Cuanto ligares”etc..( Mt 16,19). Quienquiera, pues a este poder así ordenado por Dios “resista, a la ordenación de Dios resiste”  (Rom. 13,2), a no ser que, como Maniqueo, imagine que hay dos principios , cosa que juzgamos falsa y herética, pues atestigua Moisés no que en los principios, sino “en el principio creó Dios el cielo y la tierra” Génesis 1,1.

Ahora bien, someterse al Romano Pontífice, lo declaramos, lo decimos, definimos y pronunciamos como de toda necesidad de salvación para toda humana criatura.


Pontífice Bonifacio VIII,
Bula unam sanctam
del 18 de noviembre de 1.302

***


S.S Eugenio IV
Concilio de Florencia
Cantate Domino
4 de febrero de 1442

La Iglesia Católica firmemente cree, profesa y predica que nadie que no esté dentro de la Iglesia católica, no sólo paganos, sino también judíos y herejes y cismáticos, puede hacerse partícipe de la vida eterna, sino que irá al fuego eterno «que está aparejado para el diablo y sus ángeles» [Mt 25, 41], a no ser que antes de su muerte se uniere con ella; y que es de tanto precio la unidad en el cuerpo de la Iglesia, que sólo a quienes en él permanecen les aprovechan para su salvación los sacramentos y producen premios eternos los ayunos, limosnas y demás oficios de piedad y ejercicios de la milicia cristiana. «Y que nadie, por más limosnas que hiciere, aun cuando derramare su sangre por el nombre de Cristo, puede salvarse, si no permaneciere en el seno y unidad de la Iglesia católica


***

S.S. León XII
Ubi primum
5 de mayo de 1824

Es imposible que el Dios verdadero, que es la Verdad misma, el mejor, el más sabio proveedor y el premiador de los buenos, apruebe todas las sectas que profesan enseñanzas falsas que a menudo son inconsistentes y contradictorias entre sí, y otorgue premios eternos a sus miembros […] porque por la fe divina confesamos un solo Señor, una sola fe, un solo bautismo. […] Por eso confesamos que no hay salvación fuera de la Iglesia. 


(León XII. Encíclica Ubi primum, n. 14, 5 de mayo de 1824)

***

S.S.Pío IX
Singulari quidem
17 de marzo de 1856


Que así como no hay más, que un solo Dios, un solo Cristo, y un solo Espíritu Santo, así tampoco no hay más, que una sola verdad divinamente revelada, una sola fé divina, principio de la salud del hombre, y fundamento de toda justificación, la fé, de que vive el justo, y sin la cual es imposible agradar a Dios, ni pertenecer a la sociedad de sus hijos; una sola Iglesia verdadera y santa, la Iglesia Católica, Apostólica, Romana, una sola Cátedra fundada sobre Pedro por la palabra del Señor, Cátedra, fuera de la cual no puede hallarse ni la verdadera fé, ni la salud eterna, pues el que no tiene por madre a la Iglesia no puede tener por padre a Dios, y es en vano lisonjearse de pertenecer a la Iglesia, cuando se ha dejado la Cátedra de Pedro, que es el cimiento sobre el cual está fundada aquella. 

No hay pues, ni puede haber pecado mayor ni ignominia más vergonzosa, que el sublevarse contra Jesucristo, desgarrar las entrañas de la Iglesia, fundada y comprada con su sangre, y conculcar la caridad evangélica, combatiendo con furor impío la unión y concordia del pueblo de Dios.




La Iglesia declara abiertamente que la única esperanza de salud para el hombre está colocado en la fé cristiana, la cual enseña la verdad, disipa las tinieblas de la ignorancia con el resplandor de su luz, y obra la caridad; y que esta esperanza está puesta en la Iglesia Católica, que conservando el verdadero culto, es el refugio sólido de esta fé, y el templo único de Dios, fuera del cual nadie, a menos que no le excuse una ignorancia invencible, puede tener esperanza de vida y salvación eterna. 



***
Suprema haec sacra
SAGRADA CONGREGACIÓN DEL SANTO OFICIO
 8 de agosto de 1949

Dios, en su infinita misericordia, ha querido que, tratándose de aquellos medios de salvación que se ordenan al fin último del hombre, no por intrínseca necesidad, sino sólo por institución divina, los efectos saludables puedan también obtenerse en ciertas circunstancias cuando tales medios se han puesto sólo de deseo o de voto. Esto lo vemos claramente establecido en el Concilio de Trento, tanto respecto del sacramento del bautismo como de la penitencia (Denzinger, nn. 797, 807).

Lo mismo, en su escala, debe afirmarse de la Iglesia, en cuanto constituye un auxilio general para salvarse. Por tanto, para que una persona obtenga su eterna salvación, no siempre se requiere que esté de hecho incorporada a la Iglesia como miembro, sino que es necesario que por lo menos se haya unido a ella por el deseo o voto.

Sin embargo, este voto no se precisa siempre que sea explícito, como en los catecúmenos; sino que cuando una persona se encuentra en ignorancia invencible, Dios acepta también un deseo implícito, así llamado porque se incluye en aquella buena disposición del alma por la cual una persona desea que su voluntad se conforme con la de Dios.

Estas cosas están claramente dichas en aquella carta dogmática publicada por el Soberano Pontífice Papa Pío XII, en 29 de junio de 1943, sobre el Cuerpo Místico de Jesucristo» (AAS., vol. 35, an. 1943, p. 193 ss.) Porque en esta carta el Soberano Pontífice distingue claramente entre los que están actualmente incorporados en la Iglesia como miembros y los que sólo se han unido a ella por el deseo.

Hablando de los miembros que integran aquí en la tierra el Cuerpo Místico, el mismo augusto Pontífice dice: Realmente sólo deben incluírse como miembros de la Iglesia aquellos que han sido bautizados y profesan la verdadera fe y que no fueron tan desgraciados como para separarse por sí mismos de la unidad del Cuerpo Místico o para ser excluídos por la autoridad legítima a causa de faltas graves cometidas.»

Hacia la última parte de esta misma carta encíclica, cuando con el mayor afecto invita a la unidad a aquellos que no pertenecen al cuerpo de la Iglesia católica se refiere a los que «están adheridos al cuerpo Místico del Redentor mediante cierto inconsciente anhelo y deseo». Y a estos tales de forma alguna los excluye de la salvación eterna, pero por otro lado afirma que se encuentran en unas condiciones «en las que no pueden estar ciertos de salvarse», ya que «aún permanecen privados de aquellos abundantes dones y auxilios celestiales de que sólo se goza en la Iglesia católica» (AAS., loc. cit., 243).

Con estas sabias palabras reprueba tanto a aquellos que excluyen de la salvación eterna a todos los unidos a la Iglesia sólo por el deseo implícito y a quienes afirman con falsedad que los hombres pueden salvarse igual en todas las religiones (cf. Papa Pío IX: Alocución «Singulari quadam», Denzinger, nn. 1.641 y ss.; asimismo, Papa Pío IX en la carta encíclica «Quanto conficiamur moerore», v. Denzinger, n. 1.677).




***

LA SANTA IGLESIA CATÓLICA Y APOSTÓLICA, QUE FUÉ FUNDADA POR EL MISMO JESUCRISTO

S.S.San León III

Quien no creyere según la recta fe, a éste lo condena la Santa Iglesia Católica y Apostólica, que fué fundada por el mismo Jesucristo Señor Nuestro, a quien sea gloria por los siglos.

Carta enviada a los Monjes de Palestina con ocasión de las querellas suscitadas por la inserción en el Símbolo de la partícula Filioque. Es una paráfrasis del símbolo bautismal, en la cual se desarrolla la doctrina relativa a la Trinidad.
— Texto: MANSI, 13, 978-979. — Cf., E. AMANN, DTC 9, 304-312.


***



NO LA DE LOS HEREJES


S.S.Inocencio III
EIUS EXEMPLO

"Creemos de corazón y profesamos con nuestros labios una sola Iglesia, NO LA DE LOS HEREJES, sino la santa Iglesia Romana, Católica y Apostólica, fuera de la cual creemos que nadie puede salvarse"

"De corde credimus et ore confitemur unam ecclesiam, non haereticorum, sed sanctam Romanam catholicam et apostolicam, extra quam neminem salvari credimus."

Enchiridion Symbolorum de Denzinger 423 DZ-H 792

***

SI ALGUNO SIGUE A UN CISMÁTICO, NO HEREDARÁ EL REINO DE DIOS

San Ignacio de Antioquía
Carta a los Filadelfos 3,2-4,1

No os dejéis engañar, hermanos míos. Si alguno sigue a un cismático, no heredará el reino de Dios. Si alguno anda en doctrina extraña, no tiene comunión con la pasión.

***

EL VERDADERO CULTO DE DIOS ESTÁ ÚNICAMENTE EN LA RELIGIÓN CATÓLICA

S.S. Gregorio XVI
Summo Jugiter
27 de mayo de 1832

"La Santa Iglesia Universal predica  que a Dios no se le puede honrar con verdad sino dentro de ella...por lo tanto adoctrinarlos en el verdadero culto de Dios, que está únicamente en la Religión Católica."



PUEDEN SALVARSE LOS QUE DE BUENA FE SE HALLAN EN EL CISMA O EN LA HEREJÍA


Ramiro Fernández Valbuena
CANONIGO PENITENCIARIO DE LA SANTA IGLESIA PRIMADA DE TOLEDO
RECTOR DEL SEMINARIO CONCILIAR CENTRAL DE SAN ILDEFONSO
Obispo Auxiliar de Santiago de Compostela
Senador Español

La Iglesia fundada por Cristo, desde los primeros siglos recibió el nombre de Católica, que equivale a Universal. Esta universalidad abraza tres conceptos, el concepto del tiempo, el del espacio y el de la verdad. 

Es católica en cuanto al tiempo; puesto que abarca todos los siglos desde la creación del hombre hasta la eternidad en la cual triunfará con Cristo su Cabeza sin temor de la muerte ni de los males. 

En cuanto al espacio: porque sus límites son los de la tierra y por eso envía sus Apóstoles a todas las latitudes y a todos los climas. 

Es católica en cuanto a la verdad religiosa y moral; porque no se dá ninguna de esas verdades que a ella no haya sido entregada y de la cual no sea depositaria. «Os enseñará, decía el Salvador a sus Apóstoles, toda la verdad», (S. Juan XVI-13) refiriéndose al' Espíritu Santo. 

Entendida como se debe la catolicidad de la Iglesia en esos tres órdenes, se comprenden perfectamente otras verdades cristianas, que dependen de aquella inteligencia. 

Se comprende de qué manera nadie se salva fuera de la Iglesia y cómo todos cuantos se salvaron antes y se salvarán en los siglos futuros pertenecieron y pertenecerán a la Iglesia, comparada por los PP. al arca de Noé, fuera de la cuál todos se ahogaron. 

Se comprende bien cómo pueden salvarse los que de buena fe se hallan en el cisma ó en la herejía; y por eso decía S. Agustín que la Iglesia pare hijos para Cristo por medio de sus esclavas, per ancillarum sinus.


LA HEREJÍA LIBERAL
1907

***

S.S. SAN PÍO V, PAPA Nº 225

SAN PÍO V
MIGUEL GHISLIERI (1566-1572)

Nació en Bosco, cerca de Alejandría, en 1504. Entró en la orden dominicana; en 1556 fue nombrado obispo y poco después cardenal, con el título de inquisidor general de los Estados Romanos. Elegido papa, defendió a la Iglesia contra tres enemigos: la herejía, las malas costumbres y el mahometismo.

Contra la herejía difundió la doctrina del Concilio Tridentino, haciendo compilar el Catecismo Romano; fomentó la cultura del clero; ayudó a Carlos VIII en la lucha contra los hugonotes; excomulgó a Isabel de Inglaterra y defendió, por medio de misioneros, a los indios de América contra los traficantes de carne humana.

Contra las malas costumbres, combatió el nepotismo; frenó el lujo; impuso una severa disciplina a los eclesiásticos, dando él mismo el ejemplo, llevando al trono pontificio la sencillez austera del religioso; combatió toda clase de escándalos velando para que fuesen impedidos los antiguos abusos.

Contra el mahometismo, después de haber tratado inútilmente de llevar a los príncipes cristianos a la guerra santa, unidas las flotas pontificia, veneciana y española, inflingió a los turcos la famosa derrota de Lepanto (7 de octubre de 1571), frenando por mucho tiempo su audacia. Quiso recordar la victoria con la fiesta de Nuestra Señora de las Victorias, que después, bajo el pontificado de Gregorio XIV, fue llamada la fiesta de Nuestra Señora del Rosario. Murió el 1 de mayo de 1572.

Papa de inagotable caridad, amigo de sabios y estudiosos, fundó en Pavía el Colegio Ghislieri para acoger a los estudiantes pobres. 

Fue beatificado por Clemente X en 1672, y canonizado por Clemente XI en 1712.

Los Papas, desde San Pedro hasta Pío XII
Giuseppe Arienti
Con Licencia Eclesiástica 1945


***


Regnans in Excelsis
Excomulgación de Isabel I de Inglaterra
Papa San Pío V - 1570

Pío Obispo, siervo de los siervos de Dios, en memoria perpetua del hecho.

El que reina en lo alto, a quien se le ha dado todo poder en el cielo y en la tierra, ha encomendado a uno solo en la tierra, a Pedro, el primero de los apóstoles, y a su sucesor, el Papa de Roma, la Iglesia, una, santa, católica y apostólica, fuera de la cual no hay salvación, para que sean gobernados por él con plenitud de poder. A él solo lo ha puesto por gobernante sobre todos los pueblos y reinos, para arrancar, destruir, esparcir, dispersar, plantar y edificar, a fin de preservar a su pueblo fiel (unido con el cinturón de la caridad) en la unidad del Espíritu y presentarlo seguro e inmaculado a su Salvador.

En obediencia a este deber, Nos (que por la bondad de Dios estamos llamados al gobierno de la Iglesia) no escatimamos esfuerzos y trabajamos con todas nuestras fuerzas para que la unidad y la religión católica (que su Autor, para prueba de la fe de sus hijos y corrección nuestra, permitió que se afligiera con tan grandes dolores) se conserven íntegras. Pero el número de los impíos ha crecido tanto en poder que no queda lugar en el mundo que no hayan tratado de corromper con sus más perversas doctrinas; y entre otras, ha ayudado a esto Isabel, la pretendida reina de Inglaterra y sierva del crimen, en la que como en un santuario han encontrado refugio los más perniciosos de todos. Esta misma mujer, habiéndose apoderado de la corona y usurpado monstruosamente el lugar de cabeza suprema de la Iglesia en toda Inglaterra para reunir la autoridad y jurisdicción principales que le corresponden, ha reducido una vez más a este mismo reino, que ya había sido restaurado a la fe católica y a los buenos frutos, a una ruina miserable.

Prohibiendo con mano dura el uso de la verdadera religión, que después de su anterior derrocamiento por Enrique VIII (un desertor de ella), María, la legítima reina de célebre memoria, había restaurado con la ayuda de esta Sede, ha seguido y abrazado los errores de los herejes. Ha eliminado el Consejo real, compuesto por la nobleza de Inglaterra, y lo ha llenado de hombres oscuros, siendo herejes; ha oprimido a los seguidores de la fe católica; ha instituido falsos predicadores y ministros de la impiedad; ha abolido el sacrificio de la misa, las oraciones, los ayunos, la elección de las carnes, el celibato y las ceremonias católicas; y ha ordenado que se propusieran en todo el reino libros de contenido manifiestamente herético y que los ritos e instituciones impíos según el gobierno de Calvino, celebrados y observados por ella, también sean observados por sus súbditos. Ella se ha atrevido a expulsar a los obispos, rectores de iglesias y otros sacerdotes católicos de sus iglesias y beneficios, a otorgar estas y otras cosas eclesiásticas a los herejes y a determinar causas espirituales; ha prohibido a los prelados, al clero y al pueblo reconocer a la Iglesia de Roma u obedecer sus preceptos y sanciones canónicas; ha obligado a la mayoría de ellos a aceptar sus leyes perversas, a abjurar de la autoridad y obediencia del Papa de Roma y a aceptarla, bajo juramento, como su única señora en asuntos temporales y espirituales; ha impuesto penas y castigos a quienes no accedieron a esto y los ha exigido a quienes perseveraron en la unidad de la fe y la obediencia mencionada; ha arrojado a los prelados y párrocos católicos a la prisión donde muchos, agotados por largo languidecer y dolor, han terminado miserablemente sus vidas. Todo esto importa y es manifiesto y notorio entre todas las naciones; Están tan bien probados por el testimonio contundente de muchos hombres que no queda lugar para excusas, defensas o evasiones.

Nos, viendo que las impiedades y los crímenes se multiplican uno tras otro, la persecución de los fieles y las aflicciones de la religión cada día se hacen más severas bajo la guía y por la actividad de la dicha Isabel, y reconociendo que su mente es tan fija y resuelta que no sólo ha despreciado las piadosas oraciones y amonestaciones con las que los príncipes católicos han tratado de curarla y convertirla, sino que ni siquiera ha permitido que los nuncios enviados a ella en este asunto por esta Sede crucen a Inglaterra, nos vemos obligados por la necesidad a tomar contra ella las armas de la justicia, aunque no podemos dejar de lamentar el tener que volvernos contra alguien cuyos antepasados ​​han merecido tanto de la comunidad cristiana. Por lo tanto, apoyándonos en la autoridad de Aquel cuyo placer fue colocarnos (aunque incapaces de soportar tal carga) en este supremo asiento de justicia, Nos, en la plenitud de nuestro poder apostólico, declaramos que la susodicha Isabel es hereje y favorecedora de herejes, y que sus partidarios en los asuntos antes mencionados han incurrido en la sentencia de excomunión y han sido separados de la unidad del cuerpo de Cristo.

Y además (declaramos) que ella queda privada de su pretendido título a la mencionada corona y de todo señorío, dignidad y privilegio cualesquiera.

Y también (declaramos) que los nobles, súbditos y pueblo de dicho reino y todos los demás que de cualquier manera le hayan jurado juramentos, quedan absueltos para siempre de tal juramento y de cualquier deber que surja del señorío, la lealtad y la obediencia; y, por la autoridad de la presente, los absuelvemos y privamos a la misma Isabel de su pretendido título a la corona y de todos los demás asuntos antes mencionados. Ordenamos y demandamos a todos y cada uno de los nobles, súbditos, pueblos y otros antes mencionados que no se atrevan a obedecer sus órdenes, mandatos y leyes. A quienes actúen en contra, los incluimos en la misma sentencia de excomunión.

Porque, en verdad, puede resultar demasiado difícil llevar estos presentes a dondequiera que sea necesario, queremos que las copias hechas de mano de un notario público y selladas con el sello de un prelado de la Iglesia o de su corte tengan tanta fuerza y ​​confianza dentro y fuera de los procedimientos judiciales, en todos los lugares entre las naciones, como estos mismos presentes tendrían si fueran exhibidos o mostrados.

Dado en Roma, junto a San Pedro, el día 25 de febrero de 1570, día de la Encarnación, en el año quinto de nuestro pontificado.

Pío PP.

***
***

ES IMPOSIBLE QUE EL DIOS VERDADERO


S.S. León XII
Ubi primum

Es imposible que el Dios verdadero, que es la Verdad misma, el mejor, el más sabio proveedor y el premiador de los buenos, apruebe todas las sectas que profesan enseñanzas falsas que a menudo son inconsistentes y contradictorias entre sí, y otorgue premios eternos a sus miembros […] porque por la fe divina confesamos un solo Señor, una sola fe, un solo bautismo. […] Por eso confesamos que no hay salvación fuera de la Iglesia. 


(León XII. Encíclica Ubi primum, n. 14, 5 de mayo de 1824)

***

A PESAR DE SU ERROR ACCIDENTAL, SE HALLAN EN EL REDIL DE CRISTO



R.P. Jean-Vincent Bainvel S.J.

Ingresó en la Compañía de Jesús en 1877, fue ordenado sacerdote en 1889.
Profesor de teología fundamental en el Instituto Católico de París desde 1900.
Decano de la Facultad de Teología del Instituto Católico de París de 1913 a 1925.



b) Esta teoría se completa por la distinción del hecho y del deseo "Se ha dicho que, para ser salvado se debe pertenecer a la Iglesia; pero que no es necesario pertenecer a ella de hecho, re; basta tener el deseo de pertenecer a ella, de corazón, voto.

¿Cómo puede explicarse este deseo y qué realidad debe atribuírsele? Efectivamente, la cosa, a primera vista parece imposible, porque nadie puede desear lo que ignora, y las almas de que hablamos se hallan, por hipótesis, en la ignorancia invencible de la Iglesia o, cuanto menos, en la ignorancia invencible de sus títulos como única sociedad de salvación. Otra vez interviene aquí esta idea de intención divina y de realidad objetiva de las cosas de que hablábamos ahora mismo. Pero falta explicar la parte subjetiva de cada alma para entrar en esas realidades providenciales.

Bajo la influencia directa de Dios, el alma une su inteligencia a la verdad divina por la adhesión a lo que le ha sido manifestado ella une su voluntad a la voluntad divina para querer lo mismo que Dios quiere, para hacer lo que él manda, para obrar, en una palabra, según la luz de su conciencia. Esta luz es muy imperfecta; pero, en este caso, la voluntad va más lejos que la inteligencia: queriendo lo que Dios quiere, por esta unión de voluntad, entra plenamente en él, en todas sus miradas, en todos sus deseos. No tiene más que un deseo de conocer la voluntad de Dios para cumplirla. Este deseo, como se ve, es inherente al mismo acto de caridad.

En el caso presente, este deseo implica el de pertenecer a la Iglesia a medida de lo posible. El alma que quiere vivir de la vida divina, por lo mismo quiere vivir en el medio normal en que circula esta vida divina, allí donde actúe, como su propia esfera de acción, la influencia del Espíritu Santo. Ella quiere, pues, implícitamente, pertenecer al mismo cuerpo de la Iglesia. El deseo no es más que implícito, ya que el deseo explícito supondría ya conocida la Iglesia, y conocida como única sociedad de salvación. Pero, en este deseo implícito hay todo cuanto habría realmente en el mismo deseo explícito, ya que los límites de une como los del otro son determinados únicamente por la voluntad divina y la adhesión del alma a esa voluntad.

Se comprende ahora que se pueda pertenecer de corazón a la Iglesia sin sospechar siquiera que una Iglesia exista. Falta explicar cómo este deseo puede equivaler a la realidad.

Esta equivalencia no existe bajo el punto de vista humano. Mas, al considerarlo atentamente, vemos que el mismo deseo le es desconocido. A quien lo conociera, la equivalencia lo descubriría de pronto, por lo menos en su esencia. ¿No es lo que nosotros reconocemos espontáneamente en nuestros hermanos separados, entre los anglicanos, por ejemplo, o entre los rusos ortodoxos cuando los vemos unidos a Cristo por la fe y por las obras de la fe, pero en la ignorancia invencible de los derechos exclusivos de la Iglesia romana? Estas son las ovejas fieles, perdidas, sin sospecharlo, en un rebaño extraño; pero nosotros nos las miraremos como pertenecientes, en el fondo, al verdadero rebaño de Cristo, ya que, de corazón, y a pesar de su error accidental, se hallan en el redil de Cristo. Lo mismo sucede, guardando las debidas distancias, a los que viven ajenos a toda relación visible con el Cristo o con alguna de las sectas cristianas.

Y con mucha mayor razón es así mismo a la vista de Dios.

***

 Leer artículo completo pulsando imagen.






“Fuera de la Iglesia no hay salvación”: dogma y teología
Jean Vicente Bainvel · 1913

De Etudes.

R. BERINGER
REPERTORIO UNIVERSAL DEL PREDICADOR
XVIII
La Iglesia y el Papado
TRADUCCIÓN ESPAÑOLA POR EL RDO. JOSÉ SELVA, PBRO.

NIHIL OBSTAT: El censor
Agustín Mas Folch, C. O. 22 agosto 1932
IMPRIMASE: MANUEL, obispo de Barcelona
Por mandato de S. E. I. Dr. Ramón Baucells Serra
Canc. Scrio.

***

AQUÉL ERA YA DE LOS NUESTROS AUN ANTES DE QUE CONVIVIESE CON NOSOTROS

San Gregorio Nacianceno
Oración fúnebre por su padre 

Aquél era ya de los nuestros aun antes de que conviviese con nosotros por la participación de una misma fe, pues su conducta le hacía nuestro. Porque así como no están con nosotros muchos de los nuestros que por su modo de vivir se disgregan del cuerpo de la comunidad, del mismo modo muchos de los que viven fuera de nuestra fe son en realidad nuestros, a saber: todos aquellos que antes de recibir la fe viven honestamente y a quienes sólo les falta el nombre de cristianos, cuando en la práctica se portan como tales. De éstos era mi padre; era cual rama de otro árbol, pero con sus costumbres se inclinaba más y más hacia nosotros. 



Fuente: La Iglesia de Jesucristo. Fuentes y Documentos para el estudio de su constitución e historia, año 1935, José Madoz S.J., página 147, citando a Jacques Paul Migne. Patrologiae Cursus Completus. Series Latina, Tomo 35, página 992.

***

RELACIONADO

LA SALVACIÓN DE LOS NO-CATÓLICOS
SAGRADA CONGREGACIÓN DEL SANTO OFICIO
8 DE AGOSTO DE 1949

https://pioxiivacantisapostolicaesedis.blogspot.com/2023/08/la-salvacion-de-los-no-catolicos.html

***

NECESIDAD DE PERTENECER A LA IGLESIA


P. José Madoz S.J.
1935
Necesidad de pertenecer a la Iglesia

Card. J. B. FRANZELIN: Theses de Ecclesia Christi. Roma, 1887; tesis 24; p. 424-437.-A. SEITZ: Die Heilsnotwendigkeit der Kirche nach der altchristlichen Literatur bis Augustin. Friburgo, 1903.-E. DUBLANCHY: "Eglise" DTC. 4. París, 1911.-J. V. BAINVEL: "Hors de l'Eglise pas de salut". París, 1913. 

Jesucristo fundó su Iglesia jerárquica como único organismo en que pudiera practicarse su religión. Tan necesario es, pues, pertenecer a la Iglesia para la salvación, como el practicar la Religión cristiana. De ahí el proverbio tradicional desde los primeros siglos: Fuera de la Iglesia no hay salvación. Y es que la Iglesia recibió la misión de perpetuar la obra del Redentor.

Trátase, pues, de una necesidad ineludible de entrar y pertenecer a la sociedad visible y jerárquica instituída por Jesucristo. Llámanla los teólogos necesidad de medio, para significar con esta expresión que la Iglesia ha sido establecida como medio que influye en razón de causa única conducente a la salvación. No es como un simple precepto, cuya obligación cesa ante la imposibilidad personal de su cumplimiento; así, si por ignorancia no se cumple el precepto de oír Misa, no se impide la salvación. El niño, por el contrario, que, aún sin culpa suya, no entra en la Iglesia por el bautismo, no puede obtener la salvación eterna. Y es que al hacer Jesucristo a la Iglesia la única depositaria de todos los medios de salvación, ha puesto en ella una razón de causa necesaria objetiva, cuya obligación no cesa ante las causas que excusan del cumplimiento de un simple precepto. Si su cumplimiento no se suple, se impide la salvación. Esto significa la expresión necesidad de medio.

Puede, sin embargo, si no excusarse, si suplirse el cumplimiento de pertenecer de hecho a la Iglesia jerárquica, con un acto de caridad y deseo, por lo menos implícito, de cumplir cuando sea posible con todos los medios necesarios para la salvación. Bien se ve que solamente entre adultos puede tratarse de tal recurso. Esta doctrina suele formularse en la sentencia de que el pertenecer a la Iglesia, de hecho o en deseo, es necesario de necesidad de medio.

Una sola excepción se señala a esta ley: la del niño, no bautizado, que muera mártir. Este tal, se salva sin pertenecer a la Iglesia de hecho, porque no está bautizado, ni en deseo, pues es incapaz de él. El martirio es para él bautismo de sangre que le abre las puertas del cielo.

Así entendida esta doctrina, no es odiosa, como algunos se han esforzado en presentarla. Al adulto bien dispuesto y de buena fe, nunca le faltará gracia para hacer un acto de caridad en que se incluya. implícitamente el deseo de entrar en la Iglesia. Y el niño que, sin su culpa, pierde este medio de salvación, no queda condenado a un castigo positivo, sino solamente privado de la felicidad sobrenatural, dos veces indebida, por sobrenatural y por perdida en el pecado de Adán.

Por otra parte, esta disposición de encomendar los tesoros de la Redención no a medios puramente internos e individuales, sino a un organismo visible y jerárquico, está muy conforme con la economía de la Encarnación y Redención.

De ahí también la obligación y responsabilidad para la jerarquía católica y para el pueblo cristiano de difundir y hacer fácil este organismo, al cual ha sido confiada la obra perenne de la Redención.


***

RELACIONADO

LA SALVACIÓN DE LOS NO-CATÓLICOS
SAGRADA CONGREGACIÓN DEL SANTO OFICIO
8 DE AGOSTO DE 1949

https://pioxiivacantisapostolicaesedis.blogspot.com/2023/08/la-salvacion-de-los-no-catolicos.html

***

FALSAS DOCTRINAS, CUYO FIN ES PROPAGAR LA INDIFERENCIA EN MATERIA DE RELIGIÓN



S.S. Pío IX
Alocución del 9 de diciembre de 1854
(Extracto)

Con dolor hemos sabido, que otro error no menos funesto se ha introducido en ciertas partes del mundo católico, apoderándose de las almas de muchos católicos. Arrastrados a esperar la salud eterna de todos aquellos, que se encuentran fuera de la verdadera Iglesia de Cristo, no cesan de preguntar con solicitud cuál será después de la muerte la suerte y condición de los hombres, que no están sometidos a la fe católica. Seducidos por vanos razonamientos, responden a tales preguntas conforme a esta perversa doctrina. 

Lejos de nosotros, Venerables Hermanos el pretender limitar la misericordia divina, que es infinita. Lejos de nosotros el querer escudriñar los consejos y juicios misteriosos de Dios, abismo en donde al pensamiento humano no es dado penetrar.

Pero es deber de nuestro cargo apostólico excitar vuestro cuidado y vigilancia episcopal, para que hagáis todos los esfuerzos posibles por alejar del entendimiento de los hombres la opinión tan impía como funesta, según la cual en cualquiera religión puede encontrarse el camino de la salud eterna. 

Emplead todos los recursos de vuestra capacidad y ciencia en demostrar a los pueblos confiados a vuestros cuidados, que los dogmas de la fe católica en nada son contrarios a la misericordia y justicia divinas. 

La fe nos prescribe creer, que fuera de la Iglesia Apostólica Romana nadie puede salvarse, porque ella es la sola Arca de salud y que todo el que no entrare en ella perecerá en medio de las aguas del diluvio.

Por otra parte, es necesario tener igualmente por cierto, que la ignorancia de la verdadera Religión, si esta ignorancia es invencible, no es una falta a los ojos de Dios. Pero quién se atreverá a arrogarse el derecho de señalar los límites de semejante ignorancia teniendo en cuenta las diversas condiciones de los pueblos países, inteligencias, y la infinita multiplicidad de las cosas humanas.

Cuando libres de las ligaduras del cuerpo veamos a Dios tal como es, comprenderemos perfectamente, por qué admirable é indisoluble lazo están unidas la misericordia y justicia divina; pero mientras permanezcamos sobre la tierra encorvados bajo el peso de esta masa mortal, que abruma al alma, creamos firmemente que nos enseña la doctrina católica, a saber; que no hay mas que un Dios, una fe, y un bautismo. No es permitido intentar penetrar mas adelante.

Por lo demás, como la caridad exige, derramemos en presencia de Dios suplicas incesantes, para que partes todas las naciones se conviertan a Cristo, y trabajemos cuanto lo permitan nuestras fuerzas por la común salud de los hombres. El brazo del Señor no se ha acortado, y los dones de la gracia celeste jamás faltarán a aquellos, que quieren con sinceridad y piden el socorro de esta luz

Estas verdades deben estar profundamente grabadas en el entendimiento de los fieles, para que no se dejen corromper por las falsas doctrinas, cuyo fin es propagar la indiferencia en materia de religión: indiferencia, que vemos engrandecerse y difundirse por todas partes para perdición de las almas




***

NO HAY MÁS QUE UNA RELIGIÓN VERDADERA, Y ESTA SE LLAMA CATÓLICA, APOSTÓLICA Y ROMANA


S.S.Pío IX
Alocución del 18 de marzo de 1861
CONTRA LA LLAMADA CIVILIZACIÓN MODERNA

No hay en la tierra más que una sola Religión verdadera y santa, fundada e instituida por Nuestro mismo Señor Jesucristo, madre fecunda y nodriza de todas las virtudes, enemiga de los vicios que huyen espantados a su presencia, libertadora de las almas, manantial de la verdadera felicidad; y esta Religión se llama Católica, Apostólica, Romana. 



***


S.S. Bonifacio VIII

Impulsados ​​por la fe, estamos obligados a creer y sostener que la Iglesia es una, santa, católica y también apostólica. Creemos en ella firmemente y confesamos con sencillez que fuera de ella no hay salvación ni remisión de los pecados, como proclama la Esposa en los Cantares [Ct 6,8]: « Una es mi paloma, mi perfecta. Ella es la única, la elegida de la que la dio a luz », y representa un solo cuerpo místico cuya Cabeza es Cristo y la cabeza de Cristo es Dios [1 Cor 11,3]. En ella, pues, hay un solo Señor, una sola fe, un solo bautismo [Ef 4,5]. En el tiempo del diluvio había una sola arca de Noé, prefigura de la única Iglesia , la cual, habiéndose completado hasta un solo codo, tenía un solo piloto y guía, es decir, Noé, y leemos que, fuera de esta arca, todo lo que subsistía sobre la tierra fue destruido.

Veneramos a esta Iglesia como una sola , habiendo dicho el Señor por boca del profeta: « Libra, oh Dios, mi alma de la espada y a mi único de la mano del perro » (Sal 21,20). Ha rogado por su alma, es decir, por sí mismo, corazón y cuerpo; y a este cuerpo, es decir, a la Iglesia, lo ha llamado uno a causa de la unidad del Esposo, de la fe, de los sacramentos y de la caridad de la Iglesia . Ésta es la túnica del Señor, la túnica sin costura, que no se rasgó sino que fue echada a suertes (Jn 19,23-24). Por tanto, de la única Iglesia hay un solo cuerpo y una sola cabeza , no dos cabezas como un monstruo; es decir, Cristo y el Vicario de Cristo, Pedro y el sucesor de Pedro, ya que el Señor hablando al mismo Pedro dijo: ' Apacienta mis ovejas ' [Jn 21:17], es decir, mis ovejas en general, no éstas, ni aquellas en particular, de donde entendemos que Él le confió todo a él [Pedro]. Por lo tanto, si los griegos u otros dijeran que no están confiados a Pedro y a sus sucesores, deben confesar no ser ovejas de Cristo , ya que Nuestro Señor dice en Juan ' hay un solo rebaño y un solo pastor '.

(Papa Bonifacio VIII, Bula Unam Sanctam .)

***

S.S.Pío IX

…Todos los grupos enteramente separados de la comunión externa y visible con el Romano Pontífice y de la obediencia a él no pueden ser la Iglesia de Cristo, ni de ningún modo pueden pertenecer a la Iglesia de Cristo, es decir, a aquella Iglesia que, en el Credo después de la recomendación de la Trinidad, se propone creer como la santa Iglesia, la única Iglesia, la verdadera Iglesia, la Iglesia católica.

(Papa Pío IX, Carta del Santo Oficio a ciertos anglicanos puseyistas , 8 de noviembre de 1865)

Nadie puede negar ni dudar que el mismo Jesucristo, para aplicar los frutos de su redención a todas las generaciones de los hombres, edificó sobre Pedro su única Iglesia en este mundo, es decir, la Iglesia Una, Santa, Católica y Apostólica ; y que le dio todo el poder necesario, para que el depósito de la fe se conservase íntegro e inviolable, y para que la misma fe se enseñase a todos los pueblos, tribus y naciones; para que por el bautismo todos los hombres llegasen a ser miembros de su cuerpo místico, y para que la nueva vida de la gracia, sin la cual nadie puede merecer ni alcanzar la vida eterna, se conservase siempre y se perfeccionase en ellos; y para que esta misma Iglesia, que es su cuerpo místico , permaneciese siempre en su propia naturaleza firme e inmóvil hasta el fin de los tiempos, para que floreciese y suministrase a todos sus hijos todos los medios de salvación.

Ahora bien, quienquiera que examine y reflexione cuidadosamente sobre la condición de las diversas sociedades religiosas, divididas entre sí y separadas de la Iglesia Católica , la cual, desde los días de nuestro Señor Jesucristo y sus Apóstoles, nunca ha dejado de ejercer, por sus legítimos pastores, y todavía continúa ejerciendo, el poder divino encomendado a ella por este mismo Señor; no puede dejar de satisfacerse de que ni ninguna de estas sociedades por sí sola, ni todas ellas juntas, pueden de ninguna manera constituir y ser aquella Una Iglesia Católica que Cristo nuestro Señor edificó, estableció y quiso que continuara; y que de ninguna manera pueden decirse que son ramas o partes de esa Iglesia , ya que están visiblemente separadas de la unidad católica.

(Papa Pío IX, Carta Apostólica Iam Vos Omnes , 13 de septiembre de 1868)

***

S.S. Benedicto XV

Tal es la naturaleza del catolicismo, que no admite más o menos , sino que debe ser sostenido en su conjunto o rechazado en su conjunto: “Esta es la fe católica, que a menos que un hombre crea fiel y firmemente, no puede salvarse” (Credo de Atanasio).

(Papa Benedicto XV, Encíclica Ad Beatissimi , n. 24)

***

S.S. Pío XI

Un buen número de [los que se llaman cristianos], por ejemplo, niegan que la Iglesia de Cristo deba ser visible y aparente, al menos hasta tal grado que aparezca como un cuerpo de fieles, concordes en una misma doctrina bajo una misma autoridad docente y gobierno ; sino que, por el contrario, entienden una Iglesia visible como nada más que una Federación, compuesta de varias comunidades de cristianos, aunque se adhieran a doctrinas diferentes, que pueden incluso ser incompatibles entre sí....

Y aquí parece oportuno exponer y refutar cierta opinión falsa, de la que depende toda esta cuestión, así como ese movimiento complejo por el cual los no católicos tratan de lograr la unión de las iglesias cristianas. Porque los autores que apoyan esta opinión suelen, casi en innumerables ocasiones, citar estas palabras de Cristo: «Que todos sean uno... Y habrá un solo rebaño y un solo pastor» (Jn 17,21; 10,16), pero con este significado: que Cristo Jesús sólo expresó un deseo y una oración, que todavía no se ha cumplido. Pues opinan que la unidad de fe y gobierno, que es una característica de la única y verdadera Iglesia de Cristo, apenas ha existido hasta ahora y no existe hoy. Consideran que esta unidad puede ciertamente desearse y que incluso algún día se podrá lograr mediante la instrumentalidad de voluntades dirigidas a un fin común, pero que mientras tanto sólo puede considerarse como mero ideal. Añaden que la Iglesia en sí misma, o por su naturaleza, está dividida en secciones ; es decir, que se compone de varias iglesias o comunidades distintas, que sin embargo permanecen separadas, y aunque tienen ciertos artículos de doctrina en común, sin embargo difieren sobre el resto ; que todas éstas gozan de los mismos derechos; y que la Iglesia fue una y única desde, a lo sumo, la época apostólica hasta los primeros Concilios Ecuménicos.

…Pues siendo el cuerpo místico de Cristo, de la misma manera que su cuerpo físico, uno [1 Cor 12:12], compacto y convenientemente unido [Ef 4:16], sería necio y fuera de lugar decir que el cuerpo místico está formado por miembros que están desunidos y dispersos: quien, por tanto, no está unido con el cuerpo, no es miembro de él, ni está en comunión con Cristo su cabeza [cf. Ef 5:30; Ef 1:22].

(Papa Pío XI, Encíclica Mortalium Animos , nn. 6, 7, 10)

***

S.S. Pío XII

Algunos dicen que no están obligados por la doctrina, explicada en Nuestra Carta Encíclica [ Mystici Corporis ] de hace algunos años, y basada en las fuentes de la revelación, que enseña que el Cuerpo Místico de Cristo y la Iglesia Católica Romana son una y la misma cosa . Algunos reducen a una fórmula sin sentido la necesidad de pertenecer a la verdadera Iglesia para alcanzar la salvación eterna.

(Papa Pío XII, Encíclica Humani Generis , n. 27; cf. Mystici Corporis , n. 1.)

***