VACANTIS APOSTOLICAE SEDIS

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LOS PROTESTANTES Y JANSENISTAS NIEGAN A LA SANTÍSIMA VIRGEN EL TÍTULO DE CORREDENTORA

Ramón J. de Muñana S.J.
LECCIONES MARIANAS
LA CORREDENTORA


Los protestantes y jansenistas niegan a la Santísima Virgen el título de Corredentora y lo que con él se significa.

Algunos teólogos católicos, admitiendo la doctrina, no quieren dar a María el título de Corredentora, por parecerles que pudiera ser esto en detrimento del honor de Cristo Redentor; pero todos los católicos reconocen las enseñanzas de la Iglesia sobre esta materia, y algunos creen que esta doctrina está contenida en el depósito de la revelación, confiado a la Iglesia por los Apóstoles.


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LA RAMERA DICE QUE ES SIEMPRE INOPORTUNO LLAMAR CORREDENTORA A LA SANTÍSIMA VIRGEN

"Non dubium est haeresis et schisma a diabolo, qui caput est malitiae, processisse; et ideo, quicquid ab haereticis geritur, eius instinctu fieri, qui eorum sensus mentes cogitationesque possedit, nulla dubitatio est."
Constantino el Grande

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Lo que dice la Ramera
del Apocalipsis


Bob Prevost
SUCESOR Vº DEL ANTICRISTO
DICASTERIO PARA LA DOCTRINA DE LA FE
Mater Populi fidelis
El Sumo Pontífice León XIV, el día 7 de octubre de 2025, Memoria Litúrgica de la Santísima Virgen del Rosario, ha aprobado la presente Nota, deliberada en la Sesión Ordinaria de este Dicasterio, con fecha 26 de marzo de 2025, y ha ordenado su publicación.

"Es siempre inoportuno
el uso del título de Corredentora 
para definir la cooperación de María."

22.«Teniendo en cuenta la necesidad de explicar el papel subordinado de María a Cristo en la obra de la Redención, es siempre inoportuno el uso del título de Corredentora para definir la cooperación de María. Este título corre el riesgo de oscurecer la única mediación salvífica de Cristo y, por tanto, puede generar confusión y un desequilibrio en la armonía de verdades de la fe cristiana...»

67. Algunos títulos, como por ejemplo el de Mediadora de todas las gracias, tienen límites que no facilitan la correcta comprensión del lugar único de María...

68. Por otro lado, el título de Mediadora de todas las gracias corre el peligro de ver la gracia divina como si María se convirtiera en una distribuidora de bienes o energías espirituales en desconexión con nuestra relación personal con Jesucristo.

Documento de la Ramera completo citando a los sucesores del Anticristo Ratzinger y Bergoglio y sus negativas a que la Santísima Virgen sea Corredentora y Mediadora.
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¡María Santísima es nuestra
Madre y Corredentora!

Lo que enseña la Esposa de Jesucristo
LA SANTÍSIMA VIRGEN CORREDENTORA

S.S.León XIII

...en su Encíclica Supremi apostolatus, de 1 de septiembre de 1883, nos presenta a «la Virgen, exenta de la mancha original, escogida para ser Madre de Dios, y asociada por lo mismo a la obra de la salvación del género humano.»

En la Encíclica Octobri mense, de 22 de septiembre de 1891, escribe: «Conviene escrutar los consejos divinos con gran piedad. Queriendo el Hijo de Dios Eterno tomar la naturaleza humana para redención y gloria del hombre, y habiendo de establecer cierto lazo místico con todo el género humano, no hizo esto sin haber explorado antes el libérrimo consentimiento de la designada para Madre suya, la cual representaba en cierto modo la personalidad del mismo género humano.» Esta representación la Virgen se la transmitió a Cristo, para que fuese nuestro Redentor, como representante de los hombres todos.

En la Encíclica Jucunda, de 8 de septiembre de 1894, habla del «Rosario, donde se hace presente la parte que ha tomado la Virgen en la salvación de los hombres», y después añade: «Porque al ofrecerse a Dios como sierva para ser su Madre, y al consagrarse enteramente a Él en el Templo con su Hijo, en ambos actos se asoció a ese Hijo en laboriosa expiación por el género humano, y por esto no es dudoso que tomó en su alma gran parte de las amarguras, angustias y tormentos de su Hijo. En su presencia y a su vista debía consumarse el divino sacrificio, para el que generosamente alimentó la víctima... Movida de inmensa caridad hacia nosotros, para recibirnos por hijos, ofreció voluntariamente el suyo a la justicia divina, muriendo en su corazón con Él, traspasado el pecho de una espada de dolor.»

En la Encíclica Adjutricem, de 5 de septiembre de 1895, llama a María «Cooperadora de la obra maravillosa de la redención humana... Reparadora del mundo».

Y un año después, en la Encíclica Fidentem, de 20 de septiembre de 1896, añade: «Es imposible concebir que, para reconciliar a Dios y a los hombres, nadie haya podido o pueda en adelante obrar tan eficazmente como la Virgen, a los hombres que marchaban hacia su eterna perdición; les trajo un Salvador, al recibir la nueva de un Sacramento pacífico que el ángel anunció a la tierra, y dar su admirable consentimiento en nombre de todo el género humano. De Ella nació Jesús, Ella es su verdadera Madre, y por ende digna y gratísima Mediadora para con el Mediador. Como estos misterios se incluyen en el Rosario, y sucesivamente se ofrecen a la memoria y meditación de los fieles, se ve lo que significa María en la obra de nuestra reconciliación y salvación.»


S.S. San Pío X

...en su Encíclica Ad diem illum, de 2 de febrero de 1904, escribía: «Se ha de recordar en alabanza de la Santísima Madre de Dios, su misión de guardar, alimentar y presentar a su tiempo en el ara de la cruz la hostia divina, Jesucristo, a quien estuvo siempre unida en la vida y en los trabajos... Y cuando llegó el fin de la vida del Hijo, estaba su Madre junto a la cruz de Jesús, no mirando tan sólo aquel espectáculo, sino gozándose plenamente de que su Unigénito fuese inmolado por la salvación del género humano. Mas por esta mutua unión de dolores y voluntades entre Cristo y María, mereció ésta que dignísimamente fuese hecha Reparadora del mundo pecador y, por lo mismo, Dispensadora de todas las gracias que Jesús nos mereció con su sangre y pasión.»


S.S.Benedicto XV

...en sus Letras apostólicas Inter sodalitia, de 22 de marzo de 1918, escribía: «María sufrió tanto con el Hijo crucificado y moribundo, llegando casi a morir con Él, y renunció hasta tal punto a sus derechos de madre por la salvación de los hombres, y para aplacar la justicia divina hasta lo dio como víctima en cuanto de ella dependía, que con justo título podemos considerar que juntamente con Cristo, Ella redimió al género humano.»


S.S.Pío XI

...en su Encíclica Miserentissimus Redemptor, de 8 de Mayo de 1928, dice al fin: «La benignísima Madre de Dios... cuando nos dió a nuestro Redentor, cuando le alimentó, cuando al pie de la cruz lo ofreció como hostia, por su unión misteriosa con Cristo y singular gracia, fué y se llama piadosamente Reparadora. Cristo quiso asociar así a su Madre como abogada de los pecadores, dispensadora de la gracia y mediadora...»

Posteriormente, en varios discursos de los años 1933-1935, la da expresamente el título de Corredentora.

Decía en diciembre de 1933: «El Redentor no podía por menos de asociar a su Madre a su obra de la redención, y por eso la invocamos con el título de Corredentora.»

El 25 de marzo de 1934, hablando a 800 congregantes marianos, les decía: «María Santísima es nuestra Madre y Corredentora... El XIX Centenario de la Redención divina es también el XIX Centenario de María, el Centenario de su Corredención.»

Y el 29 de abril de 1935, en el mensaje radiado para clausurar las solemnidades del Año Santo de la Redención, la invocaba diciendo: «¡Oh Madre de piedad y de misericordia, que acompañaste a tu dulcísimo Hijo, como Compasiva y Corredentora, cuando consumaba la redención del género humano en el ara de la cruz, te rogamos que conserves en nosotros y los aumentes de día en día los preciosos frutos de la Redención y de tu Compasión.»

S.S.Pío XII

...en su Encíclica Ad Caeli Reginam, de 11 de octubre de 1954, dice «... si María, al participar activamente en la obra de la salvación, fue, por designio de Dios, asociada con Jesucristo, la fuente misma de la salvación, de manera comparable a como Eva fue asociada con Adán... si, además, puede afirmarse asimismo que esta gloriosa Señora fue elegida Madre de Cristo «para que pudiera ser partícipe en la redención del género humano»; Y si, en verdad, «fue ella quien, libre de la mancha del pecado actual y original, y siempre íntimamente unida a su Hijo, en el Gólgota ofreció a ese Hijo al Padre Eterno junto con el sacrificio total de sus derechos y amor maternales, como una nueva Eva, por todos los hijos de Adán...»

...en su Encíclica Haurietis Aquas, de15 de mayo de 1956, dice «Ha sido voluntad de Dios que, en la obra de la Redención humana, la Santísima Virgen María estuviese inseparablemente unida con Jesucristo; tanto, que nuestra salvación es fruto de la caridad de Jesucristo y de sus padecimientos, a los cuales estaban íntimamente unidos el amor y los dolores de su Madre.»





LECCIONES MARIANAS
Ramón J. de Muñana

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¡Madre nuestra amantísima
y dispensadora de todas las gracias!


Lo que enseña la Esposa de Jesucristo
LA SANTÍSIMA VIRGEN MEDIADORA


S.S. Benedicto XIV

en la bula Gloriosae Dominae, de 27 de septiembre de 1848, dice: La Virgen María «es como un río del cielo por donde pasa y llega hasta el abismo de las miserias humanas el torrente de todos los dones y de todas las gracias.»


S.S.Pío VII

en un documento de 1806 ampliando los privilegios de los Servitas, llama a la Virgen María «Madre nuestra amantísima y dispensadora de todas las gracias.»

S.S.Pío IX

expresa La misma idea en varios documentos de su pontificado, y aún en la misma bula Ineffabilis en que declaró dogma de fe el misterio de la Concepción Inmaculada de María; pero principalmente en su encíclica Ubi primum de 11 de febrero de 1849, donde dice: «Muy bien sabéis, Venerables Hermanos, que toda la razón de nuestra confianza está puesta en la Santísima, Virgen, puesto que Dios puso en María la plenitud de todo bien, para que conozcamos que, si hay en nosotros algo de esperanza, algo de gracia, algo de salvación, es lo que de Ella rebosa... Tal es la voluntad de Aquel que quiso que nosotros lo tuviéramos todo por María.»


S.S.León XIII

en su Encíclica Supremi apostolatus, de 1 de septiembre de 1883, dice: «Y creemos que nada puede conducir más eficazmente a este fin como hacernos propicia con la práctica de la religión y la piedad a la gran Madre de Dios, la Virgen María, que es la que puede alcanzarnos la paz y dispensarnos la gracia, colocada como está por su divino Hijo en la cúspide de la gloria y del poder, para ayudar con el socorro de su protección a los hombres que en medio de fatigas y peligros se encaminan a la Ciudad Eterna.»

En la Encíclica Octobri mense, de 22 de septiembre de 1891, dice: «Con toda verdad y propiedad puede afirmarse, que de aquel grandísimo tesoro de todas las gracias que trajo el Señor, puesto que gratia et veritas per Jesum Christum facta est, nada absolutamente nada se nos concede, según la voluntad de Dios, sino por María de suerte que a la manera que nadie puede llegar al Padre Supremo sino por el Hijo, casi del mismo modo nadie puede llegar a Cristo sino por la Madre,»

En la Encíclica Jucunda semper de 8 de septiembre de 1894 insiste en la misma idea diciendo: «El socorro que imploramos de María por nuestras oraciones tiene su fundamento en el oficio de mediadora de la divina gracia, que constantemente desempeña delante de Dios y en el supremo favor que obtiene por su dignidad y méritos, aventajando mucho en poder a todos los santos. Recuerda y hace suyas las palabras de San Bernardino de Siena, «Toda gracia que se comunica a este mundo llega por tres grados: pues de Dios a Cristo; de Cristo a la Virgen y de la Virgen a nosotros es dispensada con toda regularidad.» Y termina con estas palabras: «Venerables Hermanos; que el Dios que nos había reservado con toda su misericordiosa providencia tal Mediadora, y que ha querido que lo recibamos todo por María, se digne por medio de su poderosa intercesión atender a nuestros deseos y colmar nuestras esperanzas.»

Y en su Encíclica Adiutricem populi, de 5 de septiembre de 1895, añade: «Desde aquellas luminosas alturas, Ella comenzó a velar constantemente por la Iglesia y a otorgarnos su maternal protección; de tal modo que, después de haber sido cooperadora de la obra maravillosa de la redención humana, ha venido a ser la dispensadora de las gracias, frutos de su misma redención, habiendosela otorgado para ello un poder cuyos límites no pueden columbrarse.»


San Pío X

escribía en su Encíclica Ad diem ilum de 2 de febrero de 1904: «La consecuencia de esta comunidad de sentimientos y sufrimientos entre María y Jesús, es que María mereció ser reparadora dignísima del orbe perdido, y por tanto, la dispensadora de todos los tesoros que Jesús nos conquistó con su muerte y con su sangre. Seguramente no se puede decir que la disposición de esos tesoros no sea un derecho propio y particular de Jesucristo, porque son el fruto conseguido con su muerte, y Él mismo es por naturaleza el Mediador entre Dios y los hombres. Sin embargo, por razón de esta sociedad de dolores y de angustias ya mencionadas, entre la Madre y el Hijo, se ha concedido a la augusta Virgen que sea poderosísima mediadora y conciliadora de todo el orbe ante su unigénito Hijo. La fuente es por lo tanto Jesucristo y de su plenitud recibimos todos... Pero María, como lo hace observar acertadamente San Bernardo, es acueducto, o si se quiere, el cuello por medio del cual el cuerpo se une a la cabeza, y la cabeza transmite a todo el cuerpo su eficacia y sus influencias.»

S.S.Benedicto XV

escribía en sus Letras Apostólicas Inter Sodalitia, de 22 de marzo de 1918: «Y si por este motivo de la compasión de María con Cristo, las gracias que percibe el género humano del tesoro de la redención son distribuídas personalmente por la misma Virgen Dolorosa, claramente se deduce que de Ella se ha de esperar para los hombres el don de una santa muerte, ya que con esto se completa en cada uno eficaz y perpetuamente la obra de la redención humana.»

En carta al P. Becchi, director del Rosario Perpetuo en Italia, dice que «se dirige a Aquélla por cuyo medio plugo a Dios que nos llegasen todas las gracias.»


S.S.Pío XI

llama a la Virgen Santísima «Mediadora de todas las gracias», en su Encíclica Charitate Christi compulsi, de 3 de mayo de 1932. En sus Letras Apostólicas de 2 de marzo de 1922 y en las de 14 de mayo de 1926, la llama Depositaria de todas las gracias divinas», «Divina depositaria de todas las gracias». Y en carta al Cardenal Schüster, de 15 de agosto de 1922, la llama "Administradora de todas las gracias celestiales».

S.S.Pío XII

en la encíclica Mediator Dei escribe el 20 de noviembre del año 1947 «Ella nos enseña todas las virtudes, nos entrega su Hijo, y juntamente con El nos ofrece los auxilios que necesitamos, puesto que Dios «quiso que todo lo tuviésemos por María»"

LECCIONES MARIANAS
Ramón J. de Muñana
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SAN PROCLO Y LA MADRE DE DIOS

San Proclo de Constantinopla

PROCLO, que había sido predicador en Constantinopla y era ahora Obispo de Cízico, fue invitado por Nestorio para predicar en una fiesta solemne de la Virgen, acaso el día mismo de la Anunciación. Contra lo que Nestorio esperaba, comenzó su sermón diciendo: «Homilía acerca de nuestra Señora la Madre de Dios.» A estas palabras el auditorio no pudo reprimir su entusiasmo y prorrumpió en aplausos y aclamaciones. Continuó SAN PROCLO: «La solemnidad de la Virgen, hermanos míos, provoca a nuestra lengua para que celebre sus alabanzas... Salte de júbilo la naturaleza, llénese de júbilo el linaje humano... porque donde abundó el pecado, allí sobreabundó la gracia. Hoy nos ha convocado aquí la Santísima Virgen y Madre de Dios, María, la joya inmaculada de la virginidad, el paraíso espiritual del segundo Adán, el asiento de la unión de las naturalezas, la plaza festiva del contrato de Redención, la cámara nupcial en que el Verbo se desposó con la carne, la zarza viviente de la naturaleza, que no fue consumida por el fuego del nacimiento divino, la nube en verdad resplandeciente, que llevó corporalmente al que tiene su trono sobre los querubines, el vellocino limpio del todo por la lluvia celestial, con el cual vistió el pastor a la oveja. María es esclava y madre, virgen y cielo, puente único por el cual viene Dios a los hombres, telar sublime de salvación, en el que fue tejido de un modo inefable el ropaje de la unión, cuyo tejedor es el Espíritu Santo, la hilandera es la virtud de lo alto que le da sombra; la lana el antiguo vellocino de Adán; la trama, la carne inmaculada de la Virgen; la tolva, la gracia inconmensurable de Gabriel el mensajero; el artista, la palabra que penetra por los oídos. ¿Quién ha visto, quién ha oído jamás que Dios se haya circunscrito al seno materno y que aquel a quien no pueden abarcar los cielos no encontrase estrecho el seno de su Madre?»



LECCIONES MARIANAS
Ramón J. de Muñana

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¿EL TRONO DE LA VIDA DARÍA RAMAS DE MUERTE?

San Ildefonso de Toledo
La Virginidad de Nuestra Señora

¿Qué osas decir, caos de locura, de aquella morada de Dios, de aquella corte del Rey de la Victoria, clarísima con el brillo del pudor, de aquel palacio del Emperador de las cosas celestiales, y asiento gloriosísimo de Aquel a quien no pueden comprender la plenitud y diversidad de los lugares? 

¿El trono de la vida daría ramas de muerte? 

¿El huerto cerrado en que brotó la flor de la virginidad peregrina, había de producir, abrojos y serpientes? 

¿La fuente de la vida, sellada con el pacto virginal, manaría el cieno de la impureza? 

Pido a Dios que el sepulcro de tu boca sea atormentado con el dolor; que en esa caverna quede tu lengua inmóvil, y que tus labios se cierren, para que no salga el hedor insoportable de tus palabras.



LECCIONES MARIANAS
Ramón J. de Muñana

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DE AQUÍ EL MÉRITO EXTRAORDINARIO DE LA VIRGINIDAD DE MARÍA



Durante aquellos siglos era el supremo anhelo de las jóvenes en el pueblo de Israel figurar entre las progenitoras del Mesías, o lo que es lo mismo, que de ellas, o de alguno de sus descendientes naciera el Cristo. Por eso aborrecían la virginidad; y la mujer que quedaba estéril dentro o fuera del matrimonio, no hallaba en los ojos, suficientes lágrimas para llorar su desgracia.
De aquí el mérito extraordinario
de la virginidad de María.



LECCIONES MARIANAS
Ramón J. de Muñana

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LA FIESTA DE LA PURIFICACIÓN ES DE ORIGEN APOSTÓLICO, LA LEY DE PURIFICACIÓN LEVÍTICA A MARÍA NO LE OBLIGABA

2 de febrero del Año del Señor
FIESTA DE LA PURIFICACIÓN

Cumplido asimismo el tiempo de la purificación de la
madre, según la ley de Moisés, llevaron el niño
a Jerusalén, para presentarlo al Señor.
(Luc. 2, 22)

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De acuerdo a la ley mosaica, una madre que había dado a luz a un hijo varón era considerada impura por siete días; además debía permanecer treinta y tres días "en purificación de su sangre"; pero si daba a luz a una niña, se duplicaba el tiempo que excluía a la madre del santuario. Al cumplirse el tiempo de su purificación (cuarenta u ochenta días) la madre debía traer al Templo un cordero para el holocausto y un pichón de paloma o una tórtola por el pecado"; si no era capaz de ofrecer un cordero, podía presentar dos tórtolas o dos pichones; el sacerdote oraba por ella y entonces quedaba limpia. (Levítico 12,2-8).
Enciclopedia Católica 1908

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 ¿Pero por qué una mujer era tenida por impura después del parto? ¿por qué esta diferencia de tiempos después del nacimiento de un niño y el de una niña? ¿por qué este sacrificio por el pecado? ¿Era un crimen el haber dado á luz un niño? Aun cuando nada pudiéramos responder á estas cuestiones, no se deduciría que la ley era absurda, sino que ignoramos las razones físicas y morales en que estaba fundada. Algunos autores han creído que era relativa al clima y á las incomodidades á que estaban sujetas las mujeres asiáticas después del parto, y han citado como prueba de esto la opinión que reinaba entre los griegos y demás orientales, relativa á la impureza de las mujeres en este estado; lo que hay de cierto es, que aun entre nosotros reina la persuasión de que durante los cuarenta días que siguen al parto, las mujeres están sujetas á varios accidentes; era pues un rasgo de sabiduría por parte del legislador de los hebreos, el haberlas obligado á estar en casa y á separarse de toda sociedad durante aquel tiempo. En cuanto al sacrificio que debían ofrecer después por el pecado, esta expresión en el texto hebreo no significa siempre un pecado propiamente dicho, sino un defecto, una imperfección, una impureza legal; así que tal es el sentido de la ley de que hablamos, puesto que añade inmediatamente y esta mujer se purificará de este modo del flujo de su sangre. Levit., XII, 7 y 8. ¿No se puede añadir, como han hecho algunos comentadores, que este sacrificio por el pecado estaba destinado á hacer recordar á las mujeres que habían dado á luz un niño manchado con el pecado original?

Diccionario Enciclopédico De Teología Abate Bergier 




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S.S. Benedicto XIV,
S.S. San Gelasio & S.S. San Sergio I

Opina Benedicto XIV que es de origen apostólico. En los escritos de los Santos Padres de los siglos IV y V se hace mención de ella. En el Oriente mandaron que se celebrase los emperadores Justino y Justiniano, con ocasión de una peste, y señalaron para ello el 2 de febrero. En Occidente la instituyó el Papa Gelasio hacia el año 495, pues nos habla de ella en sus escritos. Según el Liber Pontificalis puede asegurarse que el Pontífice Sergio (687-701) mandó se celebrase con procesión esta festividad.

Lecciones marianas
Padre Ramón de Muñana y Méndez
Año 1950

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San Bernardo de Claraval
A María no le obligaba 

SAN BERNARDO, siguiendo a la Vulgata, exclama en el sermón III de la Purificación de la Virgen María: «¿Quién no advierte que, según las palabras mismas de la ley, la Madre del Salvador estaba completamente exenta de este precepto? ¿Piensas que, habiendo de decir Moisés que la mujer que diera a luz un varón fuese impura, no temió incurrir en crimen de blasfemia contra la Madre del Señor, y que por eso precisamente añadió: habiendo usado del matrimonio? (suscepto semine). Porque si no hubiera previsto que sin usar del matrimonio y sin conocer varón, había de dar a luz la Virgen, ¿qué necesidad tenía de hacer mención de esto?» 

Con más acierto sigue el mismo Santo poco después: Piensas que no podía la Virgen quejarse y decir: qué necesidad tengo yo de purificación? ¿Por qué me he de abstener yo de la entrada en el templo, siendo así que mi seno, ignorando varón, fué hecho templo del Espíritu Santo? Por qué no he de entrar en el templo, siendo yo quien dí a luz al Señor del templo? Nada hubo en esta concepción, nada en este parto, que fuese impuro, nada hubo ilícito, nada que necesitase de purificarse, siendo este niño la fuente de la pureza, y el que ha venido a hacer la purificación de los delitos. ¿Qué tiene que purificar en mí la ceremonia legal, habiéndome hecho purísima en el mismo parto inmaculado?»
(J. PONS, Obras completas de San Bernardo, t. II, pág. 16.)

«El perfume de las rosas y el aliento de los ángeles eran menos olorosos que la fragancia virginal de María, La ley de la purificación no había sido hecha para Ella. No puede purificarse más quien está purificado del todo. No pueden sembrarse rosas dentro de las rosas mismas. El alma de María, desde que nació, era un vergel totalmente cubierto: entre unas y otras flores no había el más leve punto de tierra donde pudiera echarse la semilla de algún varal florido. Toda María hállase sembrada de gracias, de virtudes, de hermosuras.»
 (CALPENA, La luz de la fe en el siglo xx, t. II, pág. 27.)


Lecciones marianas
Padre Ramón de Muñana y Méndez
Año 1950

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EL DULCISIMO NOMBRE DE MARÍA


«Misteriosos, incógnitos rumores, que componéis la mágica armonía del globo universal; susurradores murmullos de la noche, melodías de los ecos del valle, zumbadores gemidos de las auras, poesía del son con que la hoja, el agua, el ave en lengua hablan a Dios, que El sólo sabe: prestad a mi garganta el acordado ruido de vuestra lengua santa, de El sólo comprendido; la voz que sólo para Dios levanta cuanto con voz por El creado ha sido; prestádmela un instante, porque la lengua mía como vosotros cante, y mi bárbara y tosca poesía embelese la tierra, procurando imitar la melodía, que en sus letras suavísimas encierra el dulcísimo nombre de María.»

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Lecciones marianas
Padre Ramón de Muñana y Méndez
Año 1950
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¿PARA QUÉ NACIÓ LA VIRGEN MARÍA?

 

Nos lo van a decir los Santos Padres:

1. Para ser Ella misma una morada santa y pura del Hijo de Dios.

SAN FULBERTO, Obispo de Chartrés, en su sermón del nacimiento de la Virgen María, exclama: «¡Oh bienaventurado alumbramiento, pues da a la tierra la Virgen que había de borrar la antigua ofensa de nuestros primeros padres, y enderezar el mundo encorvado bajo el yugo del más cruel enemigo; alumbramiento cuya única razón de ser fué preparar una morada santa y pura al Hijo del Altísimo. Porque, ¿a qué otro fin podía ser enderezado?» (MIGNE, P. L., t. CXLI, col. 326.)

2. Para ser la Emperatriz de cielos y tierra. 

En el Tratado sobre la Concepción de la Virgen María, escrito en la Edad Media, probablemente por ANSELMO, Obispo de Londres, leemos: «Dios Creador y Gobernador soberano de todas las cosas, te hizo Madre suya, te constituyó Señora y Emperatriz de los cielos, de la tierra y de todo lo que encierran cielo y tierra. He aquí lo que eres, y para serlo, en el primer instante de tu concepción, en el seno de tu madre fuiste creada por la operación del Espíritu Santo.» (MIGNE, P. L., t. CLIX, col. 306.)

3. Para reformar la obra deformada por el pecado. 

El Sabio Idiota RAIMUNDO JORDÁN, escribe en sus Elevaciones a Maria, Parte IV, contem. 1.: «Entre todas las obras del Eterno Obrero, si exceptuamos la unión de la naturaleza humana con tu Hijo en unidad de persona, Tú eres la más singular y la más hermosa, joh bienaventurada Virgen María, porque si Dios te hizo, fué para que su primera obra, deformada por la malicia humana, fuese reformada por ti.»

4. Para la salvación de todo el mundo. 

SAN JUAN DAMASCENO le dice a María en su sermón I, de la Natividad de la Virgen: «Oh mujer, oh hija del Rey David, Madre de Dios, Rey de todas las cosas! Tú tendrás una vida muy por cima de la naturaleza; pero esta vida no la recibirás para ti misma, pues no es para ti para quien has nacido. La tendrás para Dios, porque has venido al mundo únicamente para servir a su gloria, es decir, para cooperar a la salvación del universo y realizar con Dios el decreto eterno de la encarnación del Verbo y de nuestra deificación.» (MIGNE, P. G., tomo XCV, col. 676.)

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LECCIONES MARIANAS
P.Ramón J. de Muñana

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MARÍA EN LA FIESTA DE PENTECOSTÉS



El día de Pentecostés.-También lo tratamos en otro lugar y es cosa generalmente admitida por todos los teólogos. Algunos llegaron a opinar, que las lenguas de fuego no se repartieron entre los apóstoles, sino después de haberse asentado todas, como reconcentradas en una sola hoguera, sobre la Madre de Dios.
Lo que sí es cierto, que todos los dones y gracias que en este día recibieron los Apóstoles, pasaron antes por María; y si cada apóstol recibió una parte o porción de dones y gracias, como una lengua de fuego, María recibió la totalidad de los dones y de las gracias, como una inmensa hoguera.
Ninguno de los apóstoles estaba tan preparado como la Virgen para recibir al Espíritu Santo, y nadie debió recibir las gracias en la medida de María.


María en la fiesta de Pentecostés. Cuando los Apóstoles se retiraron al Cenáculo, después de la subida de Cristo al cielo, para prepararse con el retiro y la oración para la venida del Espíritu Santo, nos dice el evangelista SAN LUCAS que «todos perseveraban unánimemente en la oración con María, Madre de Jesús».

Es ésta la última vez que se menciona a la Santísima Virgen en la Sagrada Escritura, y se nos muestra en actitud orante. La Virgen con sus ruegos atrajo sobre la naciente Iglesia la plenitud del Espíritu Santo. Así parece sugerirlo el texto sagrado y así lo creyeron nuestros más ilustres doctores.
Y así lo indica también el Papa LEÓN XIII cuando en su Encíclica Jucunda, de 8 de septiembre de 1894, escribe: «Y como la sagrada obra de la redención humana no terminará antes de la venida del Espíritu Santo, prometido por Cristo, Nos contemplamos a la Virgen en el Cenáculo, donde, orando con los Apóstoles y por los Apóstoles con inefables gemidos, prepara a la Iglesia para recibir la plenitud de este mismo Espíritu, don supremo de Cristo, tesoro que no faltará en ningún tiempo.»

Y lo que entonces hizo la Virgen, lo sigue haciendo desde el cielo a través de los siglos en favor de todos los cristianos. No cambia Dios en sus maneras de obrar, y como entonces toda la gracia del Divino Espíritu se dio por la intercesión de María, así ahora todas las gracias y dones que el Espíritu Santo derrama en nuestras almas, se nos conceden también por los ruegos de esta Madre, benditísima.

 



LECCIONES MARIANAS
P.Ramón J. de Muñana

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