VACANTIS APOSTOLICAE SEDIS

✠✠ "Sede Vacante Nihil Innovetur" ✠ "Ipsum Suprema Nostra auctoritate nullum et irritum declaramus" ✠ "Inferior non potest tollere legem superioris" ✠✠
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SAN GREGORIO III, PAPA Nº 91

SAN GREGORIO III  (731-741)

Natural de Siria, continuó la lucha contra los iconoclastas y contra los emperadores de Oriente que los protegían. Condenó a unos y a otros en el concilio de 733, por cuyo motivo León usurpó a la Iglesia las posesiones que ésta tenía en Calabria y en Sicilia, y separó la Italia inferior del patriarcado de Roma. Amenazado, al igual que su predecesor, por los longobardos, invocó la ayuda de Carlos Martel, mas las negociaciones con éste quedaron sin resultado.

Pero Liutprando, quizás por respeto al Pontífice, no tomó a Roma y se contentó con saquear los alrededores, combatiendo contra los duque de Espoleto y Benevento. Bajo este pontificado continuaron los progresos del catolicismo en Alemania, y éste se propagó hasta Bohemia e Inglaterra. Murió en 741 y le sucedió San Zacarías.

El Liber Pontificalis hace un bellísimo elogio de Gregorio III: "Papa de incomparable dulzura, unía una profunda sabiduría a la ciencia de las Sagradas Escrituras. Conocía el griego y el latín, recitaba de memoria todos los salmos y había estudiado a fondo el espíritu de éstos. Hablaba elocuentemente, como demostró en las homilías que dirigió al pueblo. Poseía el arte de la persuasión; amaba la santa pobreza; rescataba a los esclavos; alimentaba a las viudas y a los huérfanos; fomentó en gran manera la vida religiosa"...

Este pontífice y su antecesor fueron los papas más grandes del siglo octavo.

Los Papas, desde San Pedro hasta Pío XII
Giuseppe Arienti
Con Licencia Eclesiástica 1945


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EL PAPA LE HONRÓ CON LA FACULTAD DE CONSAGRAR NUEVOS OBISPOS


S.S. San Gregorio III

S.S.Pío XII
Ecclesia Fastos

Los felices éxitos de Bonifacio fueron referidos a este mismo Predecesor Nuestro, que lo llamó al solio pontificio, y a pesar de su humilde resistencia «declaró que quería conferirle la dignidad episcopal para que pudiese con mayor firmeza corregir y traer al camino de la verdad a los errantes, para que se sintiese sostenido por la mayor autoridad de la dignidad apostólica y fuere tanto más afecto a todos en el oficio de la predicación cuanto más aparecía que precisamente por este motivo había sido ordenado por el Supremo Pastor» .

Consagrado, pues, «Obispo regional» por el mismo Sumo Pontífice, volvió a las inmensas regiones a él confiadas, donde, con la nueva dignidad y autoridad, reemprendió las fatigas apostólicas con el más vivo empeño.

Lo mismo que fue muy querido para este Pontífice por el esplendor de su virtud y por el vivísimo celo de dilatar el reino de Cristo, lo fue también para sus sucesores; así, San Gregorio III, que por sus méritos lo nombró Arzobispo y le honró con el sacro palio, dándole la facultad de constituir legítimamente y reformar la Jerarquía eclesiástica en aquellas regiones y de consagrar nuevos Obispos «para iluminar a la estirpe germánica», también San Zacarías, que con una carta afectuosísima lo confirmó en su cargo y le rindió cumplidas alabanzas; finalmente, Esteban III, el cual apenas elegido y próximo al término de esta vida mortal le escribió una carta llena de devota estima.