LA SEDE APOSTÓLICA DE ROMA ES LA ÚNICA IGLESIA PARTICULAR A LA QUE SE LE HA HECHO LA PROMESA DE LA INDEFECTIBILIDAD PERPETUA.
Citamos al Reverendo Sylvester Berry, La Iglesia de Cristo (1910)
Páginas 56-57
“La noción general de indefectibilidad está indicada por la palabra misma, que se deriva del latín in (no) y deficere (fallar). Por lo tanto, la indefectibilidad es la incapacidad de fracasar, de quedarse corto, de perecer. Aplicado a la Iglesia, significa que ella no puede ser privada de ningún poder o cualidad esencial MIENTRAS CON
TINÚE EXISTIENDO. [...]
LA SEDE APOSTÓLICA DE ROMA ES LA ÚNICA IGLESIA PARTICULAR A LA QUE SE LE HA HECHO LA PROMESA DE LA INDEFECTIBILIDAD PERPETUA.. La perpetuidad es indefectibilidad de la existencia. En rigor, la indefectibilidad pertenece a las cualidades esenciales de la Iglesia; perpetuidad a Su existencia. Estos dos atributos, aunque realmente distintos, están tan íntimamente relacionados que es difícil trat
arlos por separado. Si la Iglesia es indefectible en sus cualidades esenciales y perpetua en su existencia, debe ser perpetuamente indefectible en todas las cualidades esenciales. Por lo tanto, los dos atributos pueden combinarse como indefectibilidad perpetua”
Fin de la cita
Citamos Extracto del prólogo de la obra de 3 Tomos Historia universal de la Iglesia de Johannes Baptist Alzog:
"PEDRO, ASÍ LLAMADO POR SU DIVINO CARÁCTER DE PIEDRA ANGULAR Y CENTRO DE GRAVITACIÓN EN LA INDESTRUCTIBLE FÁBRICA DEL CRISTIANISMO. COLUMNA ÚNICA, CENTRAL Y DE CORPULENTA MOLE. PE
DRO, COLUMNA PERPETUA DE LA IGLESIA."
Fin de la cita
Citamos a Dom Adrien Grea en La Iglesia y su divina Constitución:
"Ahora bien, aunque entre todas las Iglesias ninguna tiene, por ley común, la seguridad de permanecer en su integridad hasta el fin del mundo, hay, sin embargo, una que sustrayéndose a esta ley posee por privilegio singular esta seguridad, que se le ha garantizado con una promesa. Esta Iglesia es la santa Iglesia romana. Guardiana de la cátedra de san Pedro, debe conservar la herencia del vicario de Jesu
cristo como un depósito sagrado del que es responsable ante el mundo entero hasta el fin de los siglos. De esta manera el destino de esta santa Iglesia está estrechamente ligado al de la Iglesia Universal; participa de las promesas hechas a ésta y de su indefectible perpetuidad. Más aún: precisamente por medio de ella se cumplen las promesas hechas a la Iglesia universa l, y la firmeza de Pedro, es decir, la inquebrantable estabilidad de la Iglesia romana, que es la cátedra de Pedro, es su propia f irmeza. En efecto, es evidentemente necesario que este cuerpo de la Iglesia Universal tenga un centro inmutable, en torno al cual gravite todo lo demás y del que todas las partes reciban una misma vida. Mientras todos los pueblos que e ntran en este cuerpo pueden un día salir d e él y cesar de pertenecer por su infidelidad, mientras las Iglesias particulares pueden nacer y morir, es preciso que haya un punto inmutable, un principio de vida e identidad en este cuerpo cuyos elementos son móviles y por su primer origen participan de la incon stancia de las cosas humanas. La Iglesia romana es el centro necesario; de ella reciben todas las demás, con su comunión, la comunión de la Iglesia Un iversal; por la Iglesia romana pertenecen a la Iglesia universal, y ésta es la razón por la que se puede decir que la Iglesia Universal subsiste en la Iglesia romana . Por este singular y a dmirable privilegio, la Iglesia romana viene a ser en todo semejante a la Iglesia Universal. Al igual que esta, está dotada de eter na juventud; las decadencias no pueden abatirla; el Espíritu Santo la guarda con celosa solicitud; la cátedra de san Pedro hace irradiar sobre ella el vigor de la fe, única que vivifica, cura y reforma a todas las Iglesias del mundo, se purifica y se reforma así misma. De esta manera da al mundo la espléndida prueba de la asistencia omnipotente de Dios en ella. En efecto, la Iglesia romana presenta el hecho único y contrario a todas las leyes de la historia y de las cosas humanas, verdadero milagro en el orden moral, de una institución que halla
en sí misma la fuerza para restablecerse, que vuelve a erguirse cuando parece doblegarse, que por una energía intima recobra el vigor d e su primer origen y hace que revivan todos los principios de su constitución primitiva. Pero si ello es así, salta a la vista que la Iglesia romana, llamada con razón madre y maestra de todas las otras, ha de ofrecer a nuestros ojos a todo lo largo de este estudio el tipo principal de las Iglesias particulares y que en ella habremos de buscar los principios y las leyes constitutivas que rijan a las demás."
Fin de la cita
Citamos a Su Santidad Pío IX en Amantissimus:
“De hecho esta cátedra de Pedro ha sido siempre reconocida y proclamada como la única, la primera por los dones recibidos, brillando por toda la tierra en el primer rango, raíz y madre del único sacerdocio,
que es para las otras Iglesias no solamente la cabeza, sino la madre y maestra,centro de la religión, fuente de la integridad y de la perfecta estabilidad del cristianismo"
Fin de la cita
Citamos a San Antonio María Claret:
"El Papa es la cabeza visible de la Iglesia y superior a toda ella."
Citamos Segunda de Tesalonicenses 2, 5-6
"non retinetis quod cum adhuc essem apud vos hæc dicebam vobis et nunc quid detineat scitis ut reveletur in suo tempore.
¿No os acordáis que ya os dije esto cuando estuve entre vosotros? Vosotros sabéis qué es lo que ahora le retiene, para que se manifieste en su momento oportuno."
Fin de la cita.
Citamos a Victorino de Pettau, Obispo, primer exegeta latino, Padre de la Iglesia y mártir, en el Capítulo XV de su Comentario al Apocalipsis:
"et vidi aliud signum magnum et mirabile, angelos septem, habentes plagas septem novissimas: quia in ipsis consummata est indignatio Dei. Semper enim ira. Dei percutic populum contumacem septem plagis; id est perfecte, ut in Levitico dicit, quae in ultimo future sunt, cum Ecclesia de medio exiret.
Y vi otra señal grande y maravillosa, siete ángeles que tenían las siete plagas postreras; porque en ellos se consuma la indignación de Dios . Porque la ira de Dios siempre golpea al pueblo obstinado con siete plagas, es decir, perfectamente, c
omo está dicho en Levítico; y estos serán en el tiempo postrero, cuando la Iglesia haya salido de en medio."
Fin de la cita.
Citamos a Su Santidad Pío IX, Alocución a los superiores religiosos, junio de 1872:
"Que Dios os dé la gracia necesaria para defender los derechos del Soberano Pontífice y de la Santa Sede; porque sin el Papa no hay Iglesia, y no hay Sociedad Católica sin la Santa Sede".
Fin de la cita.
Citamos a Mauro Cappellari, ulteriormente Su Santidad Gregorio XVI, en su obra El Triunfo De La Santa Sede Y De La Iglesia Contra Novadores:
"Pedro fundamento está tan intrínsecamente conexo con la iglesia, que esta no puede existir sin la unión actual con Pedro. [...] Debe pues reconocerse una relación intrínseca entre Pedro fundamento y
la Iglesia ed ificio; y por consecuencia será Pedro una parte necesaria y esencial de aquel todo, al cual prometió Cristo el privilegio de la infalibilidad. [...] El raciocinio no tienen réplica. Iglesia sin el influjo actual de Pedro es un verdadero ente imaginario a que no corresponde ningún objeto externo. Con todo nuestros novadores no se inquietan con esto y replican orgullosos, y más duros y tenaces que una roca y un diamant
e: NO; PEDRO NO ES LA PIEDRA ESENCIAL, PUES SOLAMENTE LO ES CRISTO: ÉL NO ES MÁS QUE E L FUNDAMENTO CON LOS DEMÁS, Y COMO TODOS LOS APÓSTOLES, de donde sacan por consecuencia que no es Pedro el fundamento necesario, porque no es la piedra esencial."
Fin de la
Afirmamos, contra intrusos y acusadores, que en esta obediencia debida a Su Santidad Pío XII, la Iglesia aún conserva sus elementos visibles e invisibles, Y SU INDEFECTIBILIDAD, sin pasar a ser un ente pneumático, debido a que Cristo y SU VICARIO aún gobiernan VISIBLEMENTE mediante la Doctrina y Disciplina legada del Papa Pacelli, DISCIPLINA AC
Recordemos que siempre fue así, el Colegio Apostólico, se regía por el legado del difunto Papa (o el legado que mantuvo o ratificó de sus predecesores), ergo, el gobierno de Su Santidad Pío XII continua al no tener sucesor canónicamente electo, sobre todo mediante la Vacantis Apostolicae Sedis, que tiene plenísimo vigor, dado que el objeto de la Constitución Apostólica sigue existiendo al encontrarnos aún en la vacancia posterior a su defunció
Citamos al P. Timoteo Zapalena, SJ, en De Ecclesia Christi:
“Durante el tiempo de la vacante, la Iglesia permanece firmemente establecida, que es fruto del ejercicio del primado. [...] Durante el tiempo del asiento vacante, la Iglesia y su unidad permanecen firmemente en su lugar con el ejercicio preexistente del primado, así como la ley y providencia actual de Cristo, que pro
híbe la transformación de la monarquía en gobierno colegiado o la disolución de la una Iglesia en varias autocéfalias. [...] Extraída de la in fluencia dinámica del papado, más pronto que tarde se convierte fatalmente en desintegración y división, ya sea en el protestantismo quebrado o en la desintegración del autocefalismo nacional en el orientalismo .”
Fin de la cita.
Citamos al Padre Remigio Vilariño Ugarte:
"Nuestro Señor, que sin duda quiere que conozcamos la verdadera religión y que todo el mundo se salve y pueda guardar sus leyes, ha puesto en su verdadera Iglesia algunas señales por las cuales se puede con
ocer cuál es la verdadera Iglesia. A estas señales llamamos Notas. Y podemos decir que son Notas de la Iglesia: «los caracteres sensibles, propios y permanen tes, por los cuales todo hombre puede conocer de modo fácil y cierto cuál sea la verdadera Iglesia de Jesucristo. Sensibles, es decir, perceptibles exteriormente. Propios, es decir, especiales de la Iglesia, y no comunes a toda asociación religiosa. Permanentes, es decir, constantes en todos los siglos y tiempos. La indefectibilidad y la infalibilidad de la Iglesia son caracteres de la Iglesia; pero, como no son perceptibles exteriormente, no son sensibles , no pueden servir de notas, al menos de notas positivas». Porque hay, además de las notas positivas, notas también negativas, que s
on aquellas propiedades que, si faltan en una religión, demuestran que aquélla no es la verdadera, aun cuando no basten para descubrir cuál s ea la verdadera. Así, por ejemplo, la indefectibilidad, la infalibilidad, la invariabilidad y otras varias. Si alguna iglesia es defectible y concluye, no fué la verdadera; si alguna iglesia se engaña alguna vez, tampoco es la verdadera; si varía en sus enseñanzas, tampoco. Porque Jesucristo dijo que su Iglesia sería perpetua, infalible, y, en fin, verdadera, y donde se cree hoy una cosa y mañana otra no hay verdad."
Citamos al cardenal Ceferino González y Díaz Tuñón:
"¿nos preguntamos si es lógico también el atribuir la indefectibilidad, la verdad y la infalibilidad a la Iglesia Romana, al mismo tiempo que se niegan estas prerrogativas a los Sumos Pontífices?"
Fin de la cita.
Así es, los anómicos apelantes dicen que negamos la indefectibilidad de la iglesia, algo absolutamente falso, como venimos diciendo, mientras ellos no solo niegan esta, sino la verdad y la infalibilidad al Romano
Los Anómicos, inválidos e ilícitos, guiados por el espíritu del jansenismo, el espíritu del non serviam, en una suerte de jurisdicción episcopaliana e incluso presbiterianista, rompiendo con la obedienci
Este autocéfalismo lo advertimos en las sectas que funcionan sin este legado del Papa
Citamos la Constitución dogmática «Pastor aeternus» sobre la Iglesia de Cristo, Concilio Vaticano Primero:
"Canon: Así, pues, si alguno dijere que el Romano Pontífice tiene tan sólo un oficio de supervisión o dirección, y no la plena y suprema potestad de jurisdicción sobre toda la Iglesia, y esto no sólo en materia de fe y costumbres, SINO TAMBIÉN EN LO QUE CONCIERNE A LA DISCIPLINA, y gobierno de la Iglesia dispersa por todo el mundo; o que tiene sólo las principales partes,
pero no toda la plenitud de esta suprema potestad; o que esta potestad suya no es ordinaria e inmediata tanto sobre todas y cada una de las Iglesias como sobre todos y cada uno de los pastores y fieles: sea anatema."
Decimos con el Padre Remigio Vilariño Ugarte:
"cómo estamos obligados a obedecer al Papa, por ser superior de todos, y en todo. Y si bien debemos obedecer a los sacerdotes y a los Obispos, es en cuanto están en unión con el Papa; porque si estuviesen separados de él, y mucho más si él ordenare algo en contra de éstos, deberíamos obedecer al Papa, y no a
los Obispos, ni sacerdotes, ni a nadie contra aquel"
Fin de la cita.
Citamos a Su Santidad León Magno:
"EL QUE MENOSPRECIE NUESTROS MANDATOS, SE ORDENARE... NO TENDREMOS POR VÁLIDA SU ORDENACIÓN (episcopal)"
Citamos a Gregorio XVI en Quo Graviora:
"Para conciliar la fe con su error, perversamente y con no escasa habilidad para el engaño, se apoyan en la autoridad de los teólogos católicos que frecuentemente enseñan ser ésta la diferencia entre la doctrina y disciplina de la Iglesia, mientras aquélla es perpetuamente una e inmutable y no susceptible de cambio algun
o. Una vez sentado esto afirman que hay indudablemente muchas cosas en la actual disciplina, gobernación y culto externo de la Iglesia que no se acomodan a la índole de nuestros tiempos y que como perjudiciales para el incremento, conviene cambiar sin que se siga de ello detrimento alguno para la fe y las costumbres. Así, ostentando celo por la Religión y bajo la apariencia de piedad acumulan novedades, meditan reformas y realizan la regeneración de la Iglesia."
Citamos al Cardenal Ceferino González y Díaz Tuñón
"La historia eclesiástica nos enseña que desde la fundación de la Iglesia de Cristo hasta nuestros días , las iglesias particulares apelaban a Roma en las causas mayores, acudían y acuden a Roma en demanda de decisiones sobre puntos trasc
endentales del culto y disciplina , acudían y acuden a Roma en demanda de defini ciones sobre la verdad y el error, a cudían y acuden a Roma par a la verificación de la verdad católica y condenación de las herejías; pero es el caso que esa misma historia eclesiá stica y hasta la experiencia de cada día nos enseñan que las iglesias particulares, y los obispos , y los eclesiásticos, y los legos, y los príncipes , y los pu eblos , al acudir a Roma en todas las causas y ocasiones indicadas, no se dirigían ni consultaban al pueblo ni al clero de Roma, sino al obispo de Roma, que es a la vez Vicario de Jesucristo , obispo universal y cabeza de toda la Iglesia Católica."
Fin de la c
Citamos a Su Santidad Pío XII
"La costumbre de consultar a la Santa Sede no sólo en asuntos doctrinales, sino también en asuntos de gobierno y disciplina, ha florecido desde los primeros tiempos del cristianismo. Muchas pruebas y ejemplos se encuentran en los registros históricos antiguos. Cuando se les preguntó por su decisión, los Romanos Pontífices no respondieron como teólogos particulares, sino en virtud de su autoridad y conscientes del poder que recibieron
de Cristo para gobernar sobre todo el rebaño y cada una de sus partes. Lo mismo se deduce de los casos en que los Romanos Pontífices, sin ser consultados, resolvieron disputas surgidas o mandaron que dubia (dudas) ser llevados a ellos para ser resueltos. Esta unión, por tanto, y comunicación armoniosa con la Santa Sede no surge de una especie de deseo de centralizar y unificar todo, sino por derecho divino y en razón de un elemento esencial de la constitución de la Igle sia de Cristo."
Fin de la cita.
Anómicos no se dirigen a Pedro, no ellos se dirigen a sí mismos, y a sus espurias intenciones y deciden 23 años después de que falleciera al que llaman el último Papa, siendo miembros durante 16 años de la Babilonia la Grande, dicen que han decidido cambiar la disciplina vigente, como si pudieran, desobedeciendo esta Constitución Apostólica ex-
Y así Bossuet a los protestantes les argüía de este modo invicto: «Vosotros variáis; luego no sois la verdad, no sois la religión verdadera de Cristo».
Nosotros como Católicos, en esta Sede vacante, nos preguntamos a quién debemos ir a consultar y que hacer en este interregno, y vamos a Pedro, preguntamos al Vicario de nuestro Señor Jesucristo, dirigiéndonos a la Constitución Apostólica ex-cathedra para la Sede vacante, Vacantis Apostolicae Sedis
Citamos unos extractos de la Constitución Apostólica Vacantis Apostolicae Sedis:
"Las leyes dadas por los Romanos Pontífices no pueden ser corregidas o cambiadas por la reunión de los cardenales de la Iglesia Romana [la Sede] estando vacante; ni se puede quitar o añadir nada, NI SE PUEDE HACER DISPENSACIÓN ALGUNA SOBRE LAS LEYES MISMAS O
ALGUNA PARTE DE ELLAS. Esto es muy evidente en las Constituciones pontificias [sobre]... la elección del Romano Pontífice. PERO SI SE PRODUCE O SE INTENTA POR CASUALIDAD ALGO CONTRARIO A ESTE PRECEPTO, LO DECLARAMOS POR NUESTRA SUPR EMA AUTORIDAD NULO. Mientras la sede apostólica esté vacante, que el Sagrado Colegio Cardenalicio no tenga ningún poder ni jurisdic
ción en lo que le pertenezca al Papa en vida… pero que todo quede reservado para el futuro Papa . Y así decretamos que cualquier poder o jurisdicción que perten ezca al Romano Pontífice, mientras esté vivo (a menos que esté expresamente permitido en esta, Nuestra Constitución), la misma reunión de Carden ales pueda haber tomado por ejercicio, es nula y sin efecto. Asimismo, ordenamos que el Sagrado Colegio Cardenalicio no pueda disponer de las leyes de la Sede Apostólica y de la Iglesia Romana de la forma que desee, ni podrá intentar desvirtuar las leyes de la misma, ni directa
mente o indirectamente a través de una especie de connivencia, o mediante el disimulo de delitos perpetrados contra las mismas leyes , ya sea después d e la muerte del Pontífice o en tiempo de vacante, [sin embargo] puede parecer que se intenta. De hecho, queremos que deba proteger y defender contra el mismo argumento de todos los hombres. [...]Por lo tanto, que no se permita a nadie debilitar esta página de Nuestra constitución,
ordenanza, abrogación, mandamiento, orden vinculante, advertencia, prohibición, precepto y voluntad, o que vaya o ir en contra de ella por una empresa imprudente. Además, si alguien se atreve a intentar esto, que sepa que incurrirá por ello en la ira de Dios Todo poderoso y de los benditos Apóstoles Pedro y Pabl o."
"DESOBEDECER AL PAPA ES DESOBEDECER A JESUCRISTO,
ES DESOBEDECER A DIOS."
Citamos a Su Santidad Pío XII el 3 de junio de 1956:
"Hay cánones que están integrados en la estructura misma de la Iglesia por Su Divino Fundador y que, de hecho, están en directa conformidad con su naturaleza. Estos incluyen formas de organización del Cuerpo Místi
co de Cristo como las leyes que regulan la constitución de la Iglesia y las que de finen los poderes del Papa y de los Obispos. Cristo fundó su Iglesia no como un movimiento espiritua l sin forma, sino c omo una asociación fuertemente organizada"
Fin de la cita.
Citamos de nuevo al Padre Timoteo Zapalena:
“Durante el tiempo de la vacante, la Iglesia permanece firmemente establecida, que es fruto del ejercicio del primado. [...] Durante el tiempo del asiento vacante, la Iglesia y su unidad permanecen firmemente en su lugar con el ejercicio preexistente del primado, así como la ley y providencia actual de Cristo, que pro
híbe la transformación de la monarquía en gobierno colegiado o la disolución de la una Iglesia en varias autocéfalias.”
Fin de la cita.
Citamos al Padre Sylvester Berry:
"LA SEDE APOSTÓLICA DE ROMA ES LA ÚNICA IGLESIA PARTICULAR A LA QUE SE LE HA HECHO LA PROMESA DE LA INDEFECTIBILIDAD PERPETUA."
Citamos a Su Santidad Pío XII:
"Las leyes dadas por los Romanos Pontífices no pueden ser corregidas o cambiadas por la reunión de los cardenales de la Iglesia Romana [la Sede] estando vacante; ni se puede quitar o añadir nada, NI SE PUEDE HACER DISPENSACIÓN ALGUNA SOBRE LAS LEYE
S MISMAS O ALGUNA PARTE DE ELLAS. Esto es muy evidente en las Constituciones pontificias [sobre]... la elección del Romano Pon tífice. PERO SI SE PRODUCE O SE INTENTA POR CASUALIDAD ALGO CONTRARIO A ESTE PRECEPTO, LO DECLARAMOS POR N UESTRA SUPREMA AUTORIDAD NULO"
Fin de la cita.
Citamos este extracto sobre la indefectibilidad de la Iglesia en el Repertorio de párrocos, tomo 4, página 298:
"La verdadera fe no faltará en el mundo hasta la venida del Supremo Juez. Por esta razón tampoco faltará la verdadera Iglesia de Cristo; porque la Iglesia según los teólogos se forma de la
reunión de fieles que convienen en la profesión de la verdadera fe, a la que son llamados por beneficio especial de D ios."
Fin de la cita.
Debemos recordar a anómico, que todo bautizado válidamente queda constituido en miembro de la Santa Iglesia Católica Apostólica Romana, y que solo se separa de ella llegada la edad de la razón por medio de la herejía, el cisma y la apostasía, por tanto todos los millones de niño
Citamos esta frase de San Ireneo citada por su Santidad Pío IX en la encíclica Qui Pluribus:
"LOS FIELES QUE VI
VEN EN TODOS LOS LUGARES CONSTITUYEN TODA LA IGLESI A"
Citamos a Su Santidad Bonifacio VIII:
"Ahora bien, declaramos, decimos, definimos y pronunciamos que someterse al Romano Pontífice es de toda necesidad para la salvación de toda humana criatura."
Fin de la cita.
Citamos a San Jerónimo:
“Entonces entendemos que la Iglesia puede ser perseguida hasta el fin del mundo, pero nunca puede ser derribada, puede ser atacada, pero nunca derrotada. Y esto porque el Señor Dios Todopoderoso, su Dios, ha prometido que se encargará de ello, y su promesa es la ley misma d
e la naturaleza."
Citamos a Mauro Cappellari (Papa Gregorio XVI) en su libro contra jansenistas intitulado El Triunfo De La Santa Sede Y De La Iglesia contra novadores:
"La promesa con que Cristo juró asistir perpetuamente a los Apóstoles y a sus sucesores, es decir a toda la Iglesia: Ego vobiscum sum usque ad con
summationem saeculi, ...CRISTO PUES ESTÁ PERPETUAMENTE CON SUS DISCÍPULOS, CUANDO HACE QUE ES TÉN PERPETUAMENTE UNIDOS CON SU CENTRO [ el Papa]"
Citamos a Fray Gual:
"sin la misión canónica dada por la Silla apostólica no hay obispos verdaderos, no hay pastores legítimos. Esta es la doctrina definida y enseñada por el concilio de Trento."
Fin de la cita.
Porque si ustedes se pueden saltar todo lo que quieran, se lo puede saltar cualquiera, como ocurre en estos tiempos de la Anomia; evidentemente también saltan fuera del Arca de Salvación.
Citamos Mystici Corporis Christi del 29 de junio de 1943, Su Santidad Pío XII:
"Puesto que no todos los pecados, aunque
graves, separan por su misma naturaleza al ho mbre del Cuerpo de la Iglesia, como lo hacen el cisma, la herejía o la apostasía."
Citamos a su Santidad Pío IX en Quae in Patriarchatu:
"¿De qué sirve proclamar en voz alta el dogma de la supremacía de San Pedro y sus sucesores? ¿De qué sirve repetir una y otra vez las declaraciones de fe en la Iglesia Católica y de obediencia a la Sede Apostólica cuando las acciones des
mienten estas bellas palabras? Además, ¿la rebelión no se vuelve más inexcusable por el hecho de que la obediencia se reconoce co mo un deber? Una vez más, la autoridad de la Santa Sede no se extiende, como sanción, a las medidas que nos hemos visto obligados a toma r, o es s uficiente estar en comunión de fe con esta Sede sin agregar la sumisión de la obediencia, - una cosa que no se puede mantener sin dañar la fe católica? De hecho, Venerables Hermanos e hijos amados, se trata de reconocer el poder [de esta Sede], incluso sobre sus Iglesias, no solo en lo que respecta a la fe, sino ta
mbién en lo que concierne a la disciplina. El que negaría esto es un hereje; El que reconoce esto y se niega obstinadamente a obedecer es digno de anat ema."
Fin de la cita.
Recordamos a Su Santidad Benedicto XIV en el año 1757:
"Consideramos superfluo demostrar con muchas palabras cuán grave y horrendo crimen comete cualquiera que, no investido del orden sacerdotal, se atreva a celebrar el sacrifici
o de la Misa, ya que las razones por las cuales se considera justamente un crimen tan sacrílego que debe ser detestado y castigado con una rigu rosa aplicación de sanci ones."
Nos preguntamos cómo estos desobedientes sedevacantistas congregacionalistas, simuladores, inválidos, írritos, intrusos que no han entrado por la puerta del redil y sus telepredicadores de las fábulas, pueden atreverse sostener que obedecer a la Suprema Autoridad de Su Santidad Pío XII, el último Papa, en su constitución para la Sede Vacante signi
¿Acaso nos hemos separado del centro, nos hemos separado del Papa, hemos acaso desobedecido su Disciplina? La cual dice: "Por lo tanto, que no se permita a nadie debilitar esta página de Nuestra constitución, ordenanza, abrogación, man
O más bien han sido usted los que han decidido separase de la Cabeza y por ende del Cuerpo, y de forma grosera y pertinaz defender el cisma.
¿Qué pueden pretender con estas visibles contradicciones? Aniquilar de hecho el Primado, que incluso se atreven a negar de palabra, tascar el freno de toda autoridad para seguir el capricho de sus libertades.
Citamos de Biblioteca de la Religión, Tomo XVIII (1828), Bosquejo del Jansenismo, páginas 104-105:
"Tal sería, sin embargo, en el sistema Jansenístico, ya se le considere teórica, ya prácticamente. ¿Qué importa, pues, que los Jansenistas protesten que reconocen la autoridad de la Iglesia, si niegan con su
s obras y desconocen de hecho la de los primeros pastores, que por e spacio de dos siglos, poco menos, está n pronunciando contra ellos los juicios más solemnes? Figurémonos a unos hijos aviesos, díscolos y desobedientes, que para eludir constantemente la observancia de los preceptos paternos, usasen de estas fórmulas ó de otras semejantes:
'Nosotros reconocemos la autoridad paterna, y estamos prontos a respetarla y obedecerla; pero vosotros, que ahora nos mandáis, no sois nuestros pad
res.' 'Nosotros reconocemos vuestra autoridad de padres, y queremos someternos a ella; pero lo que nos mandáis en esta ocasión, no nos acomoda ni nos parece justo; haremos lo que nos mandasteis en otro tiempo y en otras circunstancias, ó lo que nos mandéis en adelante en tales y tales términos.'
Tal es cabalmente la conducta de los Jansenistas en orden a la autoridad de la Iglesia docente, esto es, del cuerpo de los Obispos con su Cabeza visible el Romano Pontífice.
Para infringir la Disciplina vigente se retiran a los siglos pasados; para resistir a las declaraciones y decisiones dogmáticas, apelan a los tiempos futuros.
Cuando la Iglesia les habla, los llama y los exhorta
, oyen su voz, pero niegan que sea suya: Tú no eres nuestra madre: así responden a todos sus clamores. Por este punto capital, escoll o del Jansenismo, como lo fue siempre, tarde ó temprano, de todas las herejías; por aquí, digo, quisiera yo empezar este mi discu rso para probar con los mismos hechos y escritos de la secta, y con la evidencia más irresistible, que los Jansenistas desconocen, atacan, destruyen y echan por tierra, en cuanto está de su parte, la autoridad visible é infalible de la Iglesia de JesuCristo; que sus teorías y sistemas acerca de la Jerarquía, jurisdicción y gobierno de la Iglesia Católica, vienen, y tienen que venir por precisión, a parar en una especie de Jacobinismo, destructor y subversivo de todo orden, subordinación y dependencia; que son, en fin, unos verdaderos anarquistas..."
HAYAN PERDIDO LA POTESTAD DE ORDEN,
DECIMOS QUE JAMÁS LA RECIBIERON