VACANTIS APOSTOLICAE SEDIS
EXCOMUNIÓN DE ISABEL I DE INGLATERRA
S.S. SIXTO V, PAPA Nº 227
Hijo de una familia pobre, nació en un pequeño país cerca de Grottamare, en 1521. Era porquerizo cuando fue recogido por los frailes menores de Ascoli. Terminados los estudios, tomó el hábito franciscano y llegó a ser profesor de teología. Fue predicador elocuente; y habiendo sido enviado a Venecia para introducir reformas en el convento de los franciscanos, fue arrojado del Senado de la Serenísima por la severidad de sus actos. Se retiró a Roma, donde fue elegido cardenal por Pío V (1570).
En 1585 sucedió a Gregorio XIII, habiendo sido elegido en el conclave porque nunca había intrigado por ascender al pontificado y era hombre de costumbres irreprensibles y firmes propósitos.
Apenas elegido, el nuevo papa, que tomó el nombre de Sixto V, desplegó una batalladora actividad; ante todo desembarazó los Estados pontificios de los bandidos que los infestaban; indujo a Felipe II, rey de España, hacia el cual no sentía, ciertamente, una particular simpatía, a hacerse campeón del catolicismo y a tomar las armas contra los protestantes de Inglaterra y Francia. Excomulgó a Enrique III, como culpable del asesinato de Enrique de Guisa; mas cuando Enrique IV, aun protestante, fue hecho rey de Francia (1589), le trató con tal moderación que sorprendió a todos; quizás había adivinado en él a un hombre de genio destinado a grandes cosas. Renovó la excomunión de Pio V contra Isabel de Inglaterra, que había hecho decapitar a María Estuardo.
Amigo de las artes, Sixto V hizo terminar la cúpula de la basílica de San Pedro, restaurar muchos monumentos y construir el magnífico acueducto del agua Marcia. Favoreció la agricultura, la industria de la seda ordenando plantaciones de moreras, estableció graneros, alentó el comercio e intentó desecar los pantanos de Orvieto y las Pontinas. Siguió con amor el movimiento científico de su tiempo.
Se ocupó con verdadero celo en la reforma de las órdenes religiosas y organizó de manera definitiva las congregaciones romanas. Fijó el número de cardenales en setenta, divididos en tres órdenes: obispos, sacerdotes y diáconos.
Cuando le sorprendió la muerte, estaba preparando una gran cruzada para arrojar a los turcos de Europa, libertar Palestina y conquistar Egipto.
A pesar las importantes cantidades que invirtió para embellecer a Roma, depositó en el Castillo de Santángelo una enorme suma para ser utilizada sólo casos gravísimos indicados por él mismo.
Murió 27 de agosto de 1590. Amado y temido, admirado y denigrado, formáronse a su alrededor numerosas leyendas.
Su severidad y los impuestos con que gravó la ciudad, movió al pueblo a intentar derribar su estatua en el Capitolio, pero ello fue impedido por el Condestable Colonna y por el Nuncio Sforza.
Los Papas, desde San Pedro hasta Pío XII
Giuseppe Arienti
Con Licencia Eclesiástica 1945
S.S. SAN PÍO V, PAPA Nº 225
Nació en Bosco, cerca de Alejandría, en 1504. Entró en la orden dominicana; en 1556 fue nombrado obispo y poco después cardenal, con el título de inquisidor general de los Estados Romanos. Elegido papa, defendió a la Iglesia contra tres enemigos: la herejía, las malas costumbres y el mahometismo.
Contra la herejía difundió la doctrina del Concilio Tridentino, haciendo compilar el Catecismo Romano; fomentó la cultura del clero; ayudó a Carlos VIII en la lucha contra los hugonotes; excomulgó a Isabel de Inglaterra y defendió, por medio de misioneros, a los indios de América contra los traficantes de carne humana.
Contra las malas costumbres, combatió el nepotismo; frenó el lujo; impuso una severa disciplina a los eclesiásticos, dando él mismo el ejemplo, llevando al trono pontificio la sencillez austera del religioso; combatió toda clase de escándalos velando para que fuesen impedidos los antiguos abusos.
Contra el mahometismo, después de haber tratado inútilmente de llevar a los príncipes cristianos a la guerra santa, unidas las flotas pontificia, veneciana y española, inflingió a los turcos la famosa derrota de Lepanto (7 de octubre de 1571), frenando por mucho tiempo su audacia. Quiso recordar la victoria con la fiesta de Nuestra Señora de las Victorias, que después, bajo el pontificado de Gregorio XIV, fue llamada la fiesta de Nuestra Señora del Rosario. Murió el 1 de mayo de 1572.
Papa de inagotable caridad, amigo de sabios y estudiosos, fundó en Pavía el Colegio Ghislieri para acoger a los estudiantes pobres.
Fue beatificado por Clemente X en 1672, y canonizado por Clemente XI en 1712.
Los Papas, desde San Pedro hasta Pío XII
Giuseppe Arienti
Con Licencia Eclesiástica 1945
S.S.PÍO IV, PAPA Nº 224
Nació en Milán, en 1499. Era hermano de Medeghino, duque de Mariñán, y fue elegido papa por aclamación el 26 de diciembre de 1559, después de dos meses y medio de cónclave.
Había sido arzobispo de Ragusa bajo Paulo III, y legado pontificio bajo Julio III.
Su bondad y dulzura, después de la impulsiva severidad de su predecesor, le granjearon una general estima, pudiendo así realizar obras insignes en la Iglesia.
Su primer acto fue el de entregar a la justicia a los parientes de su predecesor, que eran acusados de extorsión y homicidio. Más el proceso no fue regular, ya que el abogado fiscal, Palentieri, que odiaba a los Carafa, había falsificado las actas del proceso. Pío V hizo revisar estas actas y rehabilitó la memoria de los principales condenados.
Durante su pontificado se registraron graves acontecimientos; los desórdenes de los hugonotes en Francia, la persecución de Isabel en Inglaterra y la continua amenaza de los turcos.
Pero lo que dió importancia al pontificado de Pío IV fue la nueva convocación y clausura del concilio de Trento. Este fue abierto nuevamente el 15 de enero de 1562, y fue cerrado el 14 de diciembre de 1563 después de nueve sesiones. Pío IV aprobó los decretos del concilio el 26 de enero de 1564 y puso luego en práctica las reformas empezando por Roma, siendo ayudado por su pariente Carlos Borromeo, a quien había elevado a la púrpura.
Felipe II tuvo el honor de declarar leyes del reino los cánones del Concilio de Trento.
Restableció las órdenes de Malta y de San Lázaro, puso freno al lujo y privilegios de los cardenales, fundó en Roma una imprenta, que confió a Pablo Manuzio, abrió nuevas calles, y fortificó y embelleció Ancona, Ostia y Civitavecchia.
Favoreció las letras, cultivando un sano humanismo. Son célebres las Noches Vaticanas, que se celebraban bajo la presidencia de Borromeo y que reunían a sabios y literatos de aquel tiempo.
Murió asistido por San Felipe Neri y San Carlos Borromeo, su pariente y principal consejero, el 9 de diciembre de 1565.
Los Papas, desde San Pedro hasta Pío XII
Giuseppe Arienti
Con Licencia Eclesiástica 1945
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S.S. PAULO IV, PAPA Nº 223
PAULO IV (1555-1559)
JUAN PEDRO CARAFA
Nacido en Nápoles de una familia nobilísima, entró joven en la carrera eclesiástica y le fueron confiadas importantes misiones diplomáticas. En 1524 renunció a todo cargo o título para fundar, junto con san Cayetano, la orden de los Teatinos. En 1536 fue nombrado cardenal por Paulo III, y a la avanzada edad de 79 años fue elegido Papa. Sus precedentes austeros hacían esperar un Pontífice enérgico y fuerte.
Contrario a la dominación española, tuvo un gran ideal, loable en sí mismo, pero que por su mala aplicación provocó grandes conflictos. Quiso unir en una fuerte alianza a todos los príncipes italianos para arrojar a los españoles; pero al no ser secundado, se dirigió a los franceses con el propósito de arrojar luego también a éstos: Italia para los italianos, he aquí su gran ideal.
Pero dominado por su sobrino el cardenal Carlos Carafa, y por los demás parientes a quienes había confiado cargos militares en Roma, su política fue débil y vacilante, no recogiendo sino disgustos y enemistándose con todos los príncipes de su tiempo.
Para conquistar el reino de Nápoles, Paulo IV se unió con el rey de Francia Enrique II. Este envió a Italia un ejército mandado por el duque de Guisa; pero el único resultado de esta expedición fue la devastación del reino de Nápoles, habiendo sido reclamado el duque para hacer frente a la invasión inglesa.
Entretanto, moría en Inglaterra María Tudor, a la que sucedió Isabel, que reanudó el cisma y la persecución de los católicos.
No fue más afortunado con la reforma de las costumbres; promulgó excelentes leyes y se esforzó por impedir los abusos; pero pocos le siguieron.
Renovó los antiguos castigos contra la herejía y dió un notable desarrollo a la Inquisición, presidiéndola personalmente, y no tuvo consideraciones ni aun a los cardenales.
El último año de su vida fue para él de profundo dolor. El duque de Guisa abrió los ojos al Pontífice sobre la escandalosa conducta de sus parientes a quienes tanto favorecía. Su reacción fue terrible. Les quitó el cargo y sueldo y los desterró de Roma, y ni en trance de muerte les admitió en su presencia.
Murió el 19 de agosto de 1559; el pueblo de Roma se sublevó indignado contra la memoria del papa y arrojó al Tiber la estatua que le habían erigido en el Capitolio.
Paulo estuvo lleno de ardiente celo, pero fue imprudentísimo; rígido consigo y con los demás, no conoció aquella justa medida que conviene a quien está tan elevado.
La guerra contra los españoles le impidió dedicarse a la obra de la reforma y puso a Italia y a Roma en graves conflictos.
Comprometió su buen nombre por haber favorecido más de lo justo a sus parientes.
Los Papas, desde San Pedro hasta Pío XII
Giuseppe Arienti
Con Licencia Eclesiástica 1945