VACANTIS APOSTOLICAE SEDIS

✠✠ "Sede Vacante Nihil Innovetur" ✠ "Ipsum Suprema Nostra auctoritate nullum et irritum declaramus" ✠ "Inferior non potest tollere legem superioris" ✠✠
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ESTE ES EL VERDADERO PADRE DEL JANSENISMO

Jean-Ambroise Duvergier de Hauranne
Jansenista

Con este nombre de Sanciran (Saint-Cyran) se titula en Francia una Abadía en la diócesis de Bourges, de que fue Abad Juan de Verger de Hauranne. 
Este es el verdadero Padre del Jansenismo, y el que lo instiló el primero á muchos discípulos suyos, y lo propagó en Francia de palabra y por escrito en muchas obras publicadas al intento, que fueron condenadas. El ruido que excitaron las doctrinas heréticas de Sanciran en la Francia, movió al Cardenal de Richelieu, entonces primer Ministro, á encerrarlo en una prisión, donde se le formó causa, y se verificaron las máximas erróneas, que an- daba esparciendo entre sus confidentes. Salió al fin de la prisión por empeño particular de sus protectores, y murió poco después en París el 1643.


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Marcel Lefebvre
Neo-Jansenista

La abadía de Saint-Cyran-en-Brenne,​ también llamada desde 1975 abadía de Saint-Michel-en-Brenne, es una abadía ubicada en la localidad de Saint-Michel-en-Brenne en el departamento de Indre, antes provincia de Berry.
En junio de 1975, la abadía de Saint-Cyran en Brenne fue adquirida por la hermana del arzobispo Marcel Lefebvre, quien luego la rebautizó como abadía de Saint-Michel. Esta se convirtió en la casa madre de las Hermanas de la Fraternidad de San Pío X.2​ El 8 de septiembre de 1977 se incorporaron al grupo inicial las primeras postulantes.


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EL JURAMENTO ANTIJANSENISTA DE S.S. ALEJANDRO VII


S.S. Alejandro VII


S.S.Alejandro VII para oponer un dique á los progresos del Jansenismo, prescribió un Formulario al cual debían suscribir todos los eclesiásticos, y las personas sospechosas. En la suscripción del dicho Formulario se hace una profesión pública, y con juramento, de condenar la doctrina del libro de Jansenio intitulado Augustinus, como que contiene la herejía de las cinco proposiciones. 

Yo me someto, decía este formulario, sinceramente á la constitución del papa Inocencio X del 31 de » mayo de 1653, según el verdadero sentido que ha sido de terminado por la constitución de nuestro santísimo padre Alejandro VII del 10 de octubre de 1656. 

Reconozco que  estoy obligado en conciencia á obedecer á estas constituciones; y condeno de boca y de corazón la doctrina de las cinco proposiciones de Jansenio, contenidas en su libro titu» lado Augustinus, que estos dos papas y los obispos han » condenado, cuya doctrina no es la de san Agustín, que ha  explicado mal Jansenio contra el verdadero sentido de este doctor.


Los Jansenistas para eludir las intenciones del Papa y de los Obispos que exigían la suscripción, inventaron la distinción del Hecho Y el Derecho, ofreciéndose á condenar como heréticas las cinco proposiciones (que era según ellos el Derecho); pero negándose obstinadamente á confesar que la doctrina de tales proposiciones se hallase en el libro de Jansenio (y este era el Hecho). Esta fraudulenta distinción fue desechada desde luego por el Papa y los Obispos, y no se permitió que ninguno suscribiese con ella. De todos los Obispos de Francia, solo cuatro aprobaron la suscripción del Formulario con la distinción sobredicha en su vista el Papa mandó que se les formase causa canónicamente para condenarlos según las reglas de la Iglesia : mas habiendo interpuesto su mediación otros muchos Prelados, para acabar pacíficamente este negocio, los cuatro Obispos, por cartas propias, y por sus mediadores también, aseguraron é hicieron asegurar muchas veces al Papa, que entonces era Clemente IX, que habían abandonado el proyecto de la distinción del Hecho y del Derecho, y hecho subscribir á sus eclesiásticos en los Sínodos congregados al efecto pura y simplemente el Formulario, y sin añadir la mencionada distinción. A pesar de eso el Papa dió aún algunas treguas paÁ ra asegurarse plenamente si en efecto era así lo que los cuatro Obispos protestaban, y no habiendo hallado motivo para dudar de la verdad del hecho, les escribió un Breve en el cual, alabando su obediencia, los admitía nuevamente en su comunión, y los reconciliaba con la Iglesia. Esta reconciliación es lo que se llama la Paz de Clemente IX.

Parecerá increíble que en médio de esto los cuatro Obispos mintiesen solemnemente y engañasen al Romano Pontífice, y tratasen de engañar á toda la Iglesia, en un asunto de tanta importancia para la Religión; sin embargo así fue, y los Anales del Jansenismo nos dan una prueba auténtica de una mentira tan solemne y vergonzosa. Los sobredichos Obispos habían insertado con mil artificiosos rodeos, y admitido y aprobado la famosa distinción, y bajo ella hecho la suscripción del Formulario; pero de tal manera, que estuviese oculto su amaño á las gentes. Mas luego que se publicó el Breve de Clemente IX, cantaron el triunfo, é hicieron, salir al público, como otros tantos trofeos ó estandartes de su victoria, las actas verbales de las suscripciones con la distinción aneja, gloriándose y pretendiendo que por último el Papa lo había aprobado así. Esta es la historia, que hace alusión el pasage á que se refiere esta nota. El hecho en los términos referidos es bien conocido de todos, y se conservan las pruebas auténticas é indubitables de su certeza en varias obras publicadas en Francia.


¿LOS JANSENISTAS SON O NO JACOBINOS?
Nota pp 295 ss


Historia general de la Iglesia
Joseph Épiphane Darras
Formulario en página 292

https://www.google.es/books/edition/Historia_general_de_la_Iglesia/BsdQAAAAcAAJ?hl=es&gbpv=1

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LA CONFIGURACIÓN DE LA SILLA PESTILENTE DE UTRECHT


Dominique Marie Varlet
Obispo de Babilonia
Jansenista

Con la introducción del Calvinismo en Holanda se interrumpió la série de Obispos en la Silla de Utrech, y el Papa Gregorio XIII. nombró un Vicario Apostólico que cuidase de la misión de aquellos países el 1589, dándole el título de Obispo in partibus. Por los años de 1633 el segundo de estos Vicarios (Felipe Rovenio, Arzobispo de Filipos), instituyó una especie de Colegio de Sacerdotes para que le ayudasen, a quién se empezó a dar el nombre de Vicariato. 

Por desgracia dió entrada a las ideas del Jansenismo, semilla que brotó luego con mayor fuerza en tiempo de su sucesor Juan Nercassel, quinto Vicario. Apostólico, y Obispo de Castoria (autor del Amor pœnitens), quien abiertamente acogió a Quesnel, Gerberon y demás apóstatas y refractarios; y mucho más aún bajo su inmediato sucesor Pedro Coddé (sexto Vicario Apostólico), Arzobispo de Sebaste, el que abiertamente se negó a subscribir el Formulario de Alejandro VII; y despues de mil ocurrencias, llamado a Roma', oído, vista su causa y su obstinación, fue en 1703 suspenso y entredicho. Durante su ida a Roma, los Clérigos del Vicariato de propia autoridad se arrogaron el título y: derecho de Cabildo de Utrech y de Harlem, y bajo la autoridad de Quesnel, Whitte y Van Espen decidieron que Coddé, aunque depuesto, debía mirarse como Vicario legítimo, y gozar de toda su jurisdicción. El no quiso usarla, pero tampoco suscribir al Formulario (Antijansenista de S.S.Alejandro VII), y murió impenitente el 1710. 

A estas turbaciones favorecidas por los Estados de Holanda, siguió el destierro de los subsiguientes Vicarios Apostólicos: que continuaron hasta el 1725, siendo el noveno y último de ellos Juan Bylevet, quedando desde entonces el cuidado y gobierno de la misión de Holanda a cargo del Nuncio de Bruselas. En el entretanto los Cabildos rebeldes apelaron de la Bula Unigenitus, se arrogaron el nombramiento de Obispos, ó al menos el proponer tres sujetos, de los cuales precisamente el Papa había de elegir, uno que lo fuese sin dependencia de los Nuncios, ni con título de Vicario Apostólico, sino Obispo con jurisdicción ordinaria, amenazando que si el Papa no lo confirmaba, no faltarían Obispos celosos que lo hiciesen.

En efecto, el Obispo de Babilonia, Francisco Varlet, partidario declarado del Jansenismo, suspenso y entredicho de toda autoridad por la Silla Apostólica, fue el Focio que puso las manos sacrílegas a Cornelio Stenoven, primer Arzobispo intruso de Utrech el 15 de octubre de 1724, sirviéndole de asistentes dos de los falsos Canónigos; y de esa manera empezó este miserable cisma que desde entonces ha continuado llevando sobre sí los anatemas de la Iglesia, sucesivamente por todos los Pontífices que ha habido hasta el presente. Este es uno de los grandes frutos que ha dado el Jansenismo. 

Al fin del tercer tomo de la Historia grande se halla la série de los Vicarios Apostólicos, la de los Arzobispos intrusos, los Pontífices que los han anatematizado, y la clave para la inteligencia de los nombres fingidos con que todos estos sectarios se comunicaban entre sí, para no ser conocidos en caso de ser halladas sus cartas.

¿LOS JANSENISTAS SON O NO JACOBINOS?
Nota pp 251 ss

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INSTRUCCIONES DE LOS MONASTERIOS JANSENISTAS

Religiosas Jansenistas de Port-Royal
Mère Agnès Arnauld y Mère Angélique Arnauld

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He aquí en compendio las máximas que en forma de Constituciones se dieron a aquellas Religiosas, y con las cuales los Confesores Jansenistas formaron el espíritu de las de Port-Royal.

Se ordena que no deben extrañar, ni tener dificultad alguna, en seguir las proposiciones de Jansenio y su doctrina, aunque estén formalmente condenadas por muchos Papas; pues habiendo visto por la Historia Eclesiástica, que se ha leído en sus refectorios, que los Papas Liberio, Honorio y otros habían caído en herejía, puede muy bien suceder que sus sucesores hayan errado también, condenando la doctrina de Jansenio.

Deben extrañar mucho menos que los Prelados, Obispos, Doctores de las universidades, y otras personas de mérito conocido, se hayan sometido en tanto número a las Constituciones Apostólicas que condenan esta doctrina, y por lo tanto hayan abandonado las verdades jansenísticas; pues fácilmente encontrarán en las santas Escrituras que Caifás, sumo Sacerdote de la ley antigua, y los Fariseos, que eran los Doctores de la ley, y todo el pueblo judaico, que formaba la Iglesia de aquel tiempo, abandonaron y crucificaron al Hijo de Dios, que era la verdad eterna.

No debe causarles admiración ni cuidado el verse obligadas a no obedecer al Papa, a su Arzobispo, y demás Superiores y Directores que tuvieren esta condenación por verdadera; pues el Hijo de Dios enseña en el Evangelio, que si un ciego guia a otro ciego, los dos caerán en el precipicio

Deberán servirse para regla de su conducta de las luces y sublimes verdades que les enseñarán sus nuevos Confesores, las cuales ignoraban todos los otros, debiendo traer a la memoria lo que dice la Escritura que en los últimos siglos apenas habrá fé en los hombres; por lo mismo deben llenarse de consuelo, y dar gracias al Señor de que se ha complacido escogerlas, en el corto número predestinado a seguir al Hijo de Dios, cuando a tantas ha dejado vagar por el camino ancho que conduce a la perdición y a la muerte eterna. [Los Jansenistas son predistinacionistas como los Calvinistas]

Deben estar seguras de permanecer en la Unidad de la verdadera Iglesia, aun cuando no obedezcan al Papa y a los Obispos que las quisieren obligar a suscribir el Formulario, contrario a la doctrina jansenística; pues la verdadera Iglesia no es mas que la "Congregación de los fieles unidos entre sí por el vínculo de la fé y de la caridad, que inspira y manda nuestro Legislador Jesucristo."

Deben con una generosa elevación de espíritu y grandeza de ánimo no hacer caso alguno de las excomuniones que les intimen, ó con que les amenacen el Papa y los Obispos; pues éstas recaerán más bien sobre los que las fulminaren, y ellas, a pesar suyo, y no obstante aquellas censuras, vivirán invisiblemente unidas a Jesucristo.

Deben sufrir con toda paciencia la privación de los Sacramentos [Los confesores las obligaban a no comulgar en una suerte de Donatismo] y de la Divina palabra, acordándose de lo que dice el Profeta, que Dios por sí mismo enseña a todos los hombres: que el justo vive por la fé; que el espíritu es el que vivifica, y la carne de nada aprovecha; que santa María Egipciaca, y muchísimos otros Anacoretas, pasaron la mayor parte de su vida sin comulgar; que los Sacramentos son comunes a los buenos y a los malos, y el amor suple por todo; y por respecto a sí, estén seguras de que viven de este amor, y esta comida les basta para su vida espiritual: que en virtud de este amor santo, aunque estuviesen por la excomunión, exteriormente separadas de la Comunión de la Iglesia, son dignas de asistir al Altar invisible en el Cielo, sobre el cual Jesucristo, Pontífice Sumo, se ofrece continuamente a su Eterno Padre a sí mismo, y a todos los que son miembros vivos de su cuerpo por la fé y por la caridad.

Finalmente, para animarse a permanecer constantes en los buenos sentimientos que les fueren inspirados, deben considerar que tendrán la gloria de haber sostenido valerosamente los intereses de la verdadera Iglesia [Desobedeciendo al Papa], terminadas que sean las presentes persecuciones; y que la Iglesia reside más bien en las personas que conocen y aman la verdad, que no en todas las otras, de cualquier estado o carácter que sean, o puedan ser. 


Estas máximas escandalosas, impías, cismáticas y hereticales, se ven al pie de la letra sostenidas en ciertos folletos jansenísticos, en los cuales se hace un abuso sacrílego de la palabra de Dios para inspirar y afirmar en sus ciegos discípulos y secuaces la rebelión á la Iglesia. La lástima es que lo consiguen påra eterna ruina de muchas personas, que á la ninguna ó poquísima ciencia reúnen una gran dosis de presunción, lo que particularmente ha sucedido en algunos Eclesiásticos, y en otros que por un espíritu de soberbia desean distinguirse y singularizarse; lo que especialmente se ha verificado en las mujeres así seculares como religiosas.

Nota bene:
Es un resumen en forma de ficción de cómo actúan los jansenistas.

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¿LOS JANSENISTAS SON O NO JACOBINOS?
pp 227 ss

https://www.google.es/books/edition/Biblioteca_de_religi%C3%B3n_1828_375_p/rve74Lb9CHcC?hl=es&gbpv=0

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¿QUÉ PUEDEN PRETENDER CON ESTAS VISIBLES CONTRADICCIONES?


Giovanni Vincenzo Bolgeni S.J.
 

"...Jansenistas, ¿Qué pueden pretender con estas visibles contradicciones? aniquilar de hecho el Primado que no se atreven a negar de palabra, tascar el freno de toda autoridad para seguir el capricho de sus libertades."

Los Jansenistas ¿son o no Jacobinos?
Segunda Parte.


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DEL ROMANO PONTÍFICE ES NECESARIO QUE EL EPISCOPADO EMANE, COMO DE LA RAÍZ LA FRUTA, Y DE LA FUENTE EL RÍO, Y DEL SOL EL RAYO.

Giovanni Vincenzo Bolgeni S.J.

El episcopado es uno en toda la multiplicidad de los obispos, como la esencia divina es una en la Trinidad de las Personas divinas. La esencia divina es una, porque uno es el principio, el origen, la fuente de ella, que la comunica al Hijo y al Espíritu Santo. Por lo tanto, uno y el mismo debe ser el principio, el origen, la fuente del Episcopado, que lo comunica a los demás Obispos. Y este principio debe ser siempre visible entre nosotros, para que en el episcopado y en el gobierno de la Iglesia haya una unidad visible. Este principio visible, que subsiste en la sucesión de los siglos, es la Cabeza de la Iglesia, el Romano Pontífice, el Sucesor de San Pedro, el primer Obispo instituido por el mismo Jesucristo. Del Romano Pontífice, por lo tanto, es necesario que emane el Episcopado, y que cada Obispo deriva sus propiedades como de la raíz la fruta, y de la fuente el río, y del sol el rayo; (ducat proprìetates suas tanquam a radice frutex , a fonte fluuvius , a sole radius , ut nihìl a matrice alienetur)




L' Episcopato ossia della potestà di governar la Chiesa.
Giovanni Vincenzo Bolgeni 1789
Página 146


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PARA VOLVER A LAS PRÁCTICAS DE LOS PRIMEROS SIGLOS DE LA IGLESIA

Giovanni Vincenzo Bolgeni S.J.

La Constitución Civil del Clero, votada en la Asamblea Nacional francesa el 12 de julio de 1790, que pretendió hacer de la Iglesia católica un servicio público francés, independiente de la autoridad del Romano Pontífice, BAJO LAS REFORMAS DE LOS JANSENISTAS PARA VOLVER LAS COSAS A LAS PRÁCTICAS DE LOS PRIMEROS SIGLOS DE LA IGLESIA, según ellos.

Los Jansenistas ¿son o no Jacobinos?
Segunda Parte.
Página 101