VACANTIS APOSTOLICAE SEDIS

✠✠ "Sede Vacante Nihil Innovetur" ✠ "Ipsum Suprema Nostra auctoritate nullum et irritum declaramus" ✠ "Inferior non potest tollere legem superioris" ✠✠
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LIBERIO FUE RECIBIDO CON TRASPORTES DE ALEGRÍA Y COMO UN TRIUNFADOR

Cardenal Joseph Hergenröther
HISTORIA DE LA IGLESIA
TOMO II
Vuelta de Liberio a Roma

Propalaron por entonces los sectarios del arrianismo que el papa Liberio, cansado de los sufrimientos del destierro, y cediendo a las reiteradas instancias de sus partidarios, concluyó por suscribir la tercera fórmula de Sirmio (El Hijo ere semejante al Padre rechazando la expresión esencia), obteniendo de este modo licencia para volver a Roma. Los católicos contemporáneos creyeron esta afirmación, y muchos la han admitido después sin vacilación. Si esto hubiera sido así, Liberio habría cedido a la fuerza del temor. Por lo demás, no pronunció decisión alguna dogmática ni impuso herejía alguna a la Iglesia. Cediendo, habría sólo cometido una falta personal. Añádase que esta narración no se halla en manera alguna demostrada, y se funda en documentos apócrifos; está combatida por razones intrínsecas y extrínsecas, y la vuelta de Liberio a Roma puede explicarse por otros motivos. 

Durante la permanencia de Constancio en Roma, donde el partido arriano había instituido por Obispo al diácono Félix, la mayor parte de las damas romanas gestionaron cerca de él para obtener la vuelta del papa Liberio, porque los católicos rehusaban reconocer a Félix, el cual, sinceramente adicto al símbolo de Nicea, comunicaba, sin embargo, con los arrianos. 

El Emperador, cediendo a sus ruegos, permitió que Liberio y Félix gobernasen en común la Iglesia de Roma. Cuando el pueblo, que estaba reunido en el Circo, supo esta noticia, gritó lleno de cólera: «Un solo Dios, un solo Cristo, un solo Obispo.» Como la fermentación aumentaba cada vez más en Roma y se temía un tumulto, Constancio volvió a llamar a Liberio, y Félix fue expulsado de la ciudad. 

Los romanos estaban de tal manera unidos a la fe católica que evitaban todo contacto hasta con aquellos que, aun enseñando la doctrina de Nicea, no evitaban la comunión de Félix, siempre afecto a los arrianos.

Liberio fue recibido con trasportes de alegría y como un triunfador, lo cual no hubiera tenido lugar sin duda alguna si hubiese obtenido su regreso mediante alguna concesión en detrimento de la fe católica. 

Vuelto a Roma, encontramos a Liberio inquebrantable en la fe y celebrado en la Iglesia como santo. Le vemos más tarde someter a penitencia a los Obispos prevaricadores y hablar, sin embargo, de la moderación empleada por él, lo que ciertamente no se hubiera atrevido a hacer si él mismo hubiese dado ejemplo de aquella flaqueza. 

Sabemos también que Eudoxio y los aecianos esparcieron el rumor de que Liberio había suscrito la condenación de la palabra «consustancial »; pero se decía lo mismo con igual injusticia de Osio; nada tiene, pues, de extraño que otros hayan sido también inducidos a error. No es inverosímil que Liberio pudiese volver a Roma sin condiciones; la misma licencia fue concedida un año más tarde a San Hilario de Poitiers, únicamente porque los arrianos temían su presencia en Oriente y el vigor de su dialéctica. Constancio se engañaba creyendo era tan fácil destruir la verdad como el mudar la voluntad de los hombres. Los Obispos católicos predicaban en su destierro y escribían sabias obras, y se adquirían el afecto y estimación de todos.


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RELACIONADO

EL CASO DE S.S. HONORIO (Arzobispo Víctor Dechamps)


Arzobispo Víctor Dechamps

EXTRACTO DE LA CARTA DE DECHAMPS ARZOBISPO DE MALINES A DUPANLOUP OBISPO DE ORLEANS

¡Ojalá la hubieses aprovechado también, no para aumentar, sino para disipar las dificultades que yo llamo nubes, y que unas doctrinas por cierto muy poco autorizadas presentan contra la infalibilidad de la Santa Sede, con motivo de ciertos actos de los Papas en los cuales jamás ha habido la menor sombra de definiciones de fe! ¿Cómo habéis tenido, monseñor, valor para recordar aun las cuestiones juzgadas de Liberio, Vigilio y Honorio? Yo por mi parte no lo tengo para probar ahora nuevamente lo que es de todo punto evidente, a saber: que Liberio no redactó nunca cosa alguna que fuera contraria a la fe, y que si pecó fue redactando una fórmula de fe incompleta; cuyo espíritu ó letra creyéndolo Vigilio atribuido a Ibas, aprobado por el Concilio de Calcedonia, se equivocó únicamente en una cuestión de hecho, pero de ningún modo dogmática para él, toda vez que reprobó de la manera más explícita los errores contenidos en aquel documento, y que Honorio no enseñó bajo manera alguna el monotelismo en sus cartas a Sergio, pues lo que enseñó muy formalmente fue lo contrario, y que lejos de definir cosa alguna contra la fe, su falta consistió precisamente en no querer definir nada, como él mismo lo dice, contra una novedad cuyo veneno le había ocultado el astuto patriarca de Constantinopla.

Tengo a la vista todos los textos, monseñor; pero os son conocidos, y por lo tanto os dispenso de ellos en este lugar, así como de las magníficas palabras de León II al emperador Constantino y los obispos de España, palabras que siguieron bien de cerca a toda aquella controversia y que demuestran de un modo tangible que nunca el Concilio VI ecuménico pensó en condenar á Honorio como personalmente culpable de herejía, sino tan solamente como culpable de negligencia.

EL CASO DE S.S. JUAN XXII, DIFAMADO POR LOS HEREJES DE AYER Y HOY

 

Hay un error bastante común y muy antiguo entre los armenios y los griegos cismáticos, y consiste en creer que los justos y santos que salen de este mundo no gozarán de la visión intuitiva de Dios hasta después de la resurrección y el juicio universal; y que mientras se verifica, gozan de tranquilidad con la esperanza de ser bienaventurados. Este error fue condenado en el concilio de Florencia celebrado el año de 1439, en el cual se decidió que las almas de los justos que no tienen nada que purgar, gozan de la visión beatífica inmediatamente después de su separación del cuerpo. El concilio de Trento (1545- 1563) confirmó esta misma doctrina.

La misma cuestión se había agitado con mucho calor en Francia en el siglo XIV. El Papa Juan XXII, natural de Francia, y que residió en Aviñón, propendía a la creencia de los griegos, porque le parecía fundada en muchos pasages de los Padres antiguos: aventuró la publicación de esta doctrina en algunos de sus sermones, y manifestó deseos de que se mirase como una opinión problemática; pero nada decidió jamás sobre esta materia como Sumo Pontífice, y cabeza de la Iglesia, ni dió decreto alguno sobre ella; y aun retractó a la hora de la muerte lo que había podido decir o pensar con poca exactitud sobre este asunto.

Todos estos hechos están sólidamente probados en la Historia de la Iglesia Galicana tomo 13, libro 38, año de 1333 y 1334, por las memorias que conservamos de aquellos tiempos, y por los documentos originales de la disputa.

Pero los protestantes, siempre obstinados en su propósito de calumniar a los Papas, sostienen que Juan XXII incurrió en la censura de casi toda la Iglesia Católica, que su opinión fue condenada unánimemente por todos los teólogos de París en el año de 1333; que si se retractó antes de morir, no por eso renunció enteramente su opinión; y que si se sometió al juicio de la Iglesia, solo fué por el temor de que le tuviesen por hereje después de su muerte. Mosheim Hist. Eccles. siglo xiv, parte. 2, cap. 2, §. 9. También se atrevió Calvino a acusarle de haber negado la inmortalidad del alma.

Para deshacer todas estas imputaciones basta que aleguemos dos o tres hechos innegables.

1º Es constante que desde el 28 de diciembre de 1333, hasta el 2 de enero de 1334, tuvo este Papa en Aviñón un consistorio en el cual protestó solemnemente que "sobre la cuestión de suspenderse la visión beatífica jamás había hablado sino por vía de conversación, y no con ánimo de definir nada, y que para él sería una verdadera satisfacción el que se le manifestasen las autoridades favorables a la opinión contraria. Que por lo demás si se le había escapado alguna cosa fuera de razón, estaba pronto a retractarla." Al día siguiente 3 de enero dictó esta misma declaración por ante notarios. Entonces aún no había recibido el decreto de los Doctores de París.

2º En la junta que celebraron estos Doctores en Vincennes a presencia del Rey y de muchos prelados hacia fines del mismo diciembre de 1333, declararon unánimemente la creencia católica, que en el día seguimos. Esta declaración fue confirmada en otra junta celebrada en París el 26 de diciembre, y se escribió, firmó y selló el 2 de enero de 1334. Los Doctores sin perjuicio del respeto debido al Papa dicen, que saben por testimonios fidedignos que todo lo que el Santo Padre aventuró sobre esta cuestión no fue en forma de aserto ni de opinión, sino solamente por vía de narración." Escribieron al Papa en los mismos términos, suplicándole se sirviese confirmar con su autoridad el sentir de ellos como doctrina de todo el pueblo cristiano.

La declaración que hizo Juan XXII el 3 de diciembre siguiente, conociéndose cercano a la muerte, ó más bien la profesión de fé, que hizo en presencia de los cardenales, es en un todo conforme a la de los Doctores de París, y está concebida en los términos más claros. No solo es temerario, sino también malicioso el no tenerla por sincera, y el sostener que este Papa no renunció del todo su propia opinión, y que obró así solo por el temor de que le tuviesen por hereje después de su fallecimiento. Benedicto XII, su sucesor y testigo de vista de su última voluntad, le hizo más justicia, publicándola en una bula del 17 de marzo de 1335. Las calumnias sembradas contra él en Francia y en Alemania por los partidarios de su enemigo declarado Luis de Barriere, ó por los fratricelos, sectarios rebeldes contra su autoridad, nada prueban ni merecen crédito de los hombres sensatos.

Finalmente aun cuando fuese cierto que este Papa sostuvo una opinión falsa, y que solo la retractó por el temor de escandalizar a la Iglesia, sería de desear que todos los heresiarcas y sectarios hubiesen hecho lo mismo; y de este modo no hubiera cismas, ni se habrian seguido los males y escándalos que han causado.




Diccionario Enciclopédico de Teología Bergier Tomo X AÑO 1788
Edición 1832-1835
Retrato añadido
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La Enciclopedia Católica


En los últimos años del pontificado de Juan surgió un conflicto dogmático sobre la Visión Beatífica , provocado por él mismo y que sus enemigos aprovecharon para desacreditarlo. Antes de su ascenso a la Santa Sede , había escrito una obra sobre esta cuestión, en la que afirmaba que las almas de los bienaventurados difuntos no ven a Dios hasta después del Juicio Final. Tras convertirse en Papa , promovió la misma enseñanza en sus sermones . En este sentido, se encontró con una fuerte oposición por parte de muchos teólogos , que se adherían a la opinión habitual de que los bienaventurados difuntos sí veían a Dios antes de la Resurrección del Cuerpo y el Juicio Final, llegando incluso a calificar su punto de vista de herética . Se despertó una gran conmoción en la Universidad de París cuando el General de los Minoritas y un dominico intentaron difundir allí la opinión del Papa . El papa Juan escribió al rey Felipe IV sobre el asunto (noviembre de 1333) y enfatizó que, mientras la Santa Sede no emitiera una decisión, los teólogos gozaban de total libertad al respecto. En diciembre de 1333, los teólogos de París , tras una consulta sobre la cuestión, se pronunciaron a favor de la doctrina de que las almas de los difuntos veían a Dios inmediatamente después de la muerte o tras su completa purificación; al mismo tiempo, señalaron que el papa no había emitido ninguna decisión sobre esta cuestión, sino que solo había expresado su opinión personal, y ahora le solicitaban que confirmara su decisión. Juan nombró una comisión en Aviñón para estudiar los escritos de los Padres y debatir más a fondo la cuestión en disputa. En un consistorio celebrado el 3 de enero de 1334, el papa declaró explícitamente que nunca había tenido la intención de enseñar nada contrario a las Sagradas Escrituras ni a la regla de fe y que, de hecho, no había tenido intención de emitir decisión alguna. Antes de morir se retractó de su anterior opinión y declaró su creencia de que las almas separadas de sus cuerpos disfrutaban en el cielo de la Visión Beatífica .



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Cardenal Joseph Hergenröther

Fundados en varios testimonios de antiguos escritores eclesiásticos, sostenían la última opinión algunos teólogos occidentales y de la Iglesia griega; entre ellos se contaba el Pontífice reinante que había escrito un libro en pro de la expresada hipótesis antes de su exaltación; y la sostuvo además en el púlpito y en discusiones teológicas para lo cual le asistía perfecto y legítimo derecho, toda vez que la Iglesia no había emitido aún su fallo sobre el asunto.

Los doctores de París...hicieron notar que J.XII se limitó a aemitir su opinión personal en un sentido aun no condenado



HISTORIA DE LA IGLESIA
TOMO IV
PAG 301-302


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RELACIONADO

EL CASO DE S.S. SAN LIBERIO, DIFAMADO POR LOS HEREJES DE AYER Y HOY

S.S. SAN LIBERIO, PAPA Nº 37

SAN LIBERIO (353-366)

Fue romano, e hijo de Augusto, Tuvo un pontificado laborioso. A pesar de las calumnias de que se le hizo objeto fue apreciado y elogiado por grandes santos, como San Ambrosio. Edificó la basílica de Santa María la Mayor, en el Esquilino.

El hecho más saliente de su pontificado fue la persecución que sufrió en defensa de la fe. La herejía de Arrio, protegida por los emperadores, intentaba invadir toda la cristiandad, y la lucha desencadenada contra San Atanasio envolvió también al Pontífice. El emperador Constancio pretendió hacer condenar a Atanasio en un concilio de Milán, en el año 335; pero chocó con la firme oposición de los legados papales. Después de castigar a éstos con el destierro, hizo sitiar a Liberio en Roma, haciendo presión cerca de él para obtener la pretendida condenación. Viendo que el Pontífice se mostraba inconmovible, lo hizo conducir a Milán, y después de inútiles amenazas lo desterró a Berea (Tracia). 

Los sufrimientos de la deportación y los malos tratos a que fue sometido debieron hacer flaquear sus fuerzas y, hábilmente asediado, parece que subscribió una fórmula poco precisa que los herejes presentaron en el concilio de Sirmio y que tendía a atenuar la fórmula nicena. Se le acusó de haber claudicado; pero en realidad distó mucho de ello. 

Pudo luego volver a Roma, y fue acogido con gran júbilo. Mientras tanto el emperador quiso, por iniciativa propia, convocar un concilio en Rimini en el que triunfó la fórmula arriana. El concilio fue condenado por Liberio.

San Liberio murió durante el reinado de Joviniano, sucesor de Juliano el Apóstata, quien a su vez había sucedido a Constancio. Fue sepultado en el cementerio de Priscila.

ANTIPAPA FELIX II (363-365)

Durante el destierro de Liberio el partido imperial nombró Papa al archidiácono Félix, mas el pueblo no lo quiso acoger. A pesar de que la Cronotassi oficial lo considere como uno de los pontífices legítimos, debe ser considerado con la mayoría de los historiadores como un antipapa.

Los Papas, desde San Pedro hasta Pío XII
Giuseppe Arienti
Con Licencia Eclesiástica 1945


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LA INFALIBILIDAD DE LOS PAPAS SEGÚN LA HISTORIA (El Caso de S.S. San Liberio)

Paul Mury S.J

Por su parte los escritores de Port-Royal (Jansenistas) despliegan una verdadera elocuencia para deplorar la caída del Pontífice Romano. "Nada hay más lamentable, dice Hermandad, que ver al primer Obispo del mundo, que antes había defendido la verdad con tanta energía y esplendor, reducido por su propia prevaricación a ir firmando de ciudad en ciudad todo lo que exigía de él el partido victorioso, sin más consideración que la de adquirirse por esta bajeza una vuelta más ignominiosa, ante Dios y ante la Iglesia, que lo que su destierro lo había sido ante los hombres ; pero Dios sabe sacar bien del mal, y hacer que las mayores faltas de sus elegidos sirvan para su santificación."

[...]

¿es de admirar que Bossuet (Galicano), como él mismo lo confió a su secretario en una conversación íntima, haya borrado, en su tratado de la potestad eclesiástica, todo lo que se refiere al Papa Liberio, porque no probaba lo que quería establecer en ese lugar?

[...]

y es que la caída de Liberio debe ser negada pura y simplemente porque está en contradicción manifiesta con los testimonios de los Santos Padres y con las narraciones de los historiadores contemporáneos.

[...]

...si este Papa (Liberio) tuviera aún necesidad de mayor justificación, la encontraríamos, ya en las actas auténticas de su vida, durante la cual fue constantemente defensor esforzado y hábil de la Religión católica, ya en los elogios que le tributan los personajes mas eminentes de su tiempo. Si Liberio hubiera faltado, el gran Arzobispo de Milán ¿habría recordado con tanta efusión á su hermana Marcelina la dicha que había tenido de recibir el velo de manos de un Pontífice tan santo, y la obligación en que estaba de poner en práctica los saludables consejos que Su Santidad la dió en esta ocasión? A vista de un testimonio tan grande dado en favor de Liberio por el gran Doctor que convirtió a San Agustín, no creemos temerario lamentar, con los Bolandos, que Baronio haya eliminado á Liberio del catálogo de los o de los Santos.

LA INFALIBILIDAD DE LOS PAPAS SEGÚN LA HISTORIA
https://archive.org/details/la-infalibilidad-de-los-papas-segun-la-historia.

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S.S. San Liberio

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EL CASO DE S.S. SAN LIBERIO, DIFAMADO POR LOS HEREJES DE AYER Y HOY



S.S. San Liberio




S.S. Pío IX

17. Estos neocismáticos afirman que de ninguna manera se oponen a las instituciones de la Iglesia, sino que luchan por defender los derechos de sus Iglesias y de su nación, incluso de su propio Soberano, que fantasiosamente afirman haber sido violados. por Nosotros. Y en este punto no dudan en rechazar cualquier causa de perturbación de hoy sobre nosotros y la Sede Apostólica, como ya sucedió por los cismáticos acacios contra San Gelasio, Nuestro Predecesor , Y AÚN ANTES POR LOS ARRIANOS QUE CALUMNIARON AL PAPA LIBERIO, TAMBIÉN NUESTRO PREDECESOR, ANTE EL EMPERADOR CONSTANTINO, PORQUE SE NEGÓ A CONDENAR A SAN ATANASIO, OBISPO DE ALEJANDRÍA, Y PONERSE EN COMUNIÓN CON AQUELLOS HEREJES. ¡Y todos pueden afligirse por esto, pero no sorprenderse! Así, en efecto, el santísimo Pontífice Gelasio escribió al emperador Anastasio: " A menudo esta categoría de enfermos pretende acusar a los médicos que quieren devolverles la salud con justas recetas, en lugar de permitirles abandonar y volver a intentar sus apetitos nocivos ".

https://www.vatican.va/content/pius-ix/it/documents/enciclica-quartus-supra-6-gennaio-1873.html

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SS Benedicto XV

3.[...]  De hecho, por temor a que resultaran infieles a su deber, algunos se exiliaron sin miedo, como Liberius y Silverius y Martinus.

https://www.vatican.va/content/benedict-xv/en/encyclicals/documents/hf_ben-xv_enc_05101920_principi-apostolorum-petro.html

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S.S.Pío VI

14. [...] siguiendo el ejemplo de Ischira, que fue proclamado obispo (ilícito) de esa ciudad en el Concilio de Tiro, en compensación por el crimen que había cometido y la deferencia que había tenido al acusar y expulsar a San Atanasio de su sede.

https://www.vatican.va/content/pius-vi/it/documents/breve-charitas-quae-13-aprile-1791.html

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Paul Mury S.J

Por su parte los escritores de Port-Royal (Jansenistas) despliegan una verdadera elocuencia para deplorar la caída del Pontífice Romano. "Nada hay más lamentable, dice Hermandad, que ver al primer Obispo del mundo, que antes había defendido la verdad con tanta energía y esplendor, reducido por su propia prevaricación a ir firmando de ciudad en ciudad todo lo que exigía de él el partido victorioso, sin más consideración que la de adquirirse por esta bajeza una vuelta más ignominiosa, ante Dios y ante la Iglesia, que lo que su destierro lo había sido ante los hombres ; pero Dios sabe sacar bien del mal, y hacer que las mayores faltas de sus elegidos sirvan para su santificación."

[...]

¿es de admirar que Bossuet (Galicano), como él mismo lo confió a su secretario en una conversación íntima, haya borrado, en su tratado de la potestad eclesiástica, todo lo que se refiere al Papa Liberio, porque no probaba lo que quería establecer en ese lugar?

[...]

y es que la caída de Liberio debe ser negada pura y simplemente porque está en contradicción manifiesta con los testimonios de los Santos Padres y con las narraciones de los historiadores contemporáneos.

[...]

...si este Papa (Liberio) tuviera aún necesidad de mayor justificación, la encontraríamos, ya en las actas auténticas de su vida, durante la cual fue constantemente defensor esforzado y hábil de la Religión católica, ya en los elogios que le tributan los personajes mas eminentes de su tiempo. Si Liberio hubiera faltado, el gran Arzobispo de Milán ¿habría recordado con tanta efusión á su hermana Marcelina la dicha que había tenido de recibir el velo de manos de un Pontífice tan santo, y la obligación en que estaba de poner en práctica los saludables consejos que Su Santidad la dió en esta ocasión? A vista de un testimonio tan grande dado en favor de Liberio por el gran Doctor que convirtió a San Agustín, no creemos temerario lamentar, con los Bolandos, que Baronio haya eliminado á Liberio del catálogo de los o de los Santos.

LA INFALIBILIDAD DE LOS PAPAS SEGÚN LA HISTORIA
https://archive.org/details/la-infalibilidad-de-los-papas-segun-la-historia.

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La Historia e Infalibilidad de los Papas, o Investigaciones Críticas e Históricas sobre los Hechos...
por Benjamín Marcelino Constant

Abbé Benjamin-Marcellin CONSTANT , Historia e Infalibilidad de los Papas , 1859, Tomo I, Capítulo 7: “Libre: ¿cayó en el arrianismo? », páginas 210 a 417:
  https://archive.org/details/lhistoireetlinf01consgoog/page/n214
Este trabajo fue recompensado con un Breve de Felicitaciones de Pío IX.

Abbé Louis-Nazaire BEGIN, futuro cardenal, doctor en teología, especialista en historia eclesiástica , La primacía e infalibilidad de los soberanos pontífices , 1873, capítulo 4: “El arrianismo y el Papa libera”, páginas 147 a 185:

Mons. Justin FÈVRE, Protonotario Apostólico, Historia apologética del papado, Volumen III: "Los Papas y la Iglesia Oriental", Capítulo 4: "Sobre la supuesta caída del Papa liberiano", páginas 138 a 182:

Extracto de Una lección de catecismo sobre la infalibilidad del Papa por el Padre Henri MONTROUZIER, SJ , sobre el tema del Papa Liberio:

Abbé Joseph-Epiphane DARRAS, Historia general de la Iglesia, volumen IX, páginas 433 a 516: https://archive.org/details/histoiregnralede09darr/page/416/mode/2up

Papa San Libera por – Extractos de los pequeños bolandistas y de la Revue des questiones historique : http://www.liberius.net/livre.php?id_livre=8

P. GLORIEUX, Hilaire y Libère:

Artículo “LIBRE (EL PAPA)” del Diccionario Apologético de la Fe Católica del Padre Adhémar d'ALÈS, SJ:

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