VACANTIS APOSTOLICAE SEDIS

✠✠ "Sede Vacante Nihil Innovetur" ✠ "Ipsum Suprema Nostra auctoritate nullum et irritum declaramus" ✠ "Inferior non potest tollere legem superioris" ✠✠
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¿CUÁLES SON LOS OBISPOS CANÓNICAMENTE ORDENADOS? LOS INSTITUIDOS, CONFIRMADOS POR EL SUPREMO PASTOR DE LA IGLESIA

Revista Católica 
El Reparador
P. ANTOLÍN MONESCILLO
(Ulterior Arzobispo y Cardenal)
1842

4ª NOTA
 APOSTÓLICA

¿En qué consiste la apostolicidad de la Iglesia?
En que cree y enseña todo lo que los Apóstoles creyeron y enseñaron; en que es fundada por los Apóstoles, y principalmente por el príncipe de estos San Pedro, y es gobernada por un Supremo Pastor legítimo sucesor de San Pedro, y en que ha recibido su autoridad y mision de Jesu-Cristo por medio de los Apóstoles.

¿Por qué dice V. que la Iglesia cree y enseña todo lo que enseñaron los Apóstoles?
Porque subiendo de siglo en siglo se ve fácilmente que lo que cree y enseña la Iglesia, siempre lo ha creído y enseñado constantemente desde los Apóstoles hasta ahora; y esto queda tambien probado por lo que hemos visto hablando de su santidad.

¿Juzga V. que es apostólica porque es fundada por los Apóstoles, y principalmente por su príncipe el apóstol San Pedro?
Ciertamente asi lo juzgo; pues que aun hoy dia tiene la misma cátedra apostólica invariable, por lo que el Señor dijo al mismo Apóstol S. Pedro: tu eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia.

Pues ¿en qué sentido son los Apóstoles los fundadores de la Iglesia?
En que anunciaron por toda la tierra la fé del Crucificado y su Evangelio; en que hicieron discípulos de Jesu-Cristo á los hombres que antes eran judíos ó paganos; y en que de todos los convertidos formaron un gremio que se llama Iglesia de Jesu-Cristo, cual subsiste y subsistirá desde aquel tiempo hasta el fin de los siglos sin interrupcion alguna.

¿Y los Obispos son sucesores de los Apóstoles, y han recibido su autoridad y mision de Jesu-Cristo?
Sí lo son los canónicamente ordenados; porque estos fueron ordenados por otros Obispos, los cuales subieron de siglo en siglo por una sucesion no interrumpida, á los que habian sido ordenados por los Apóstoles, y habian sucedido á su autoridad y mision; esta autoridad y mision la recibieron los Apóstoles del mismo Jesu-Cristo, luego los canónicamente ordenados la recibieron de Jesu-Cristo por medio de los Apóstoles.

¿Cuáles son los Obispos canónicamente ordenados?
Los instituidos, confirmados por el Supremo Pastor de la Iglesia.

Ya teneis las cuatro notas por las que podeis conocer la verdadera Iglesia de Jesu-Cristo, en la cual solamente hay salud; cualquiera congregacion que carezca solamente de una de estas notas, no es la verdadera Iglesia, se debe tener por un cuerpo enteramente estraño, y por lo mismo no hay salud en él.

¿Y por qué la congregacion que carezca solamente de una de estas notas, no es verdadera Iglesia?
Porque estas notas tienen tan íntima conexion entre sí, que en faltando una, no hay ninguna.


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ETIQUETA APOSTOLICIDAD


PADRES Y DOCTORES EQUIPARANDO LA CONSUMACIÓN O EL FIN DE LA ERA O DEL MUNDO O FIN DE LOS SIGLOS Y EL REINADO DEL ANTICRISTO

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ESTABLECER EL MAL, LA LIBERTAD DE CULTOS, ES INTRÍNSECAMENTE MALO

Antolín Monescillo
Obispo de Jaén
29 DE DIEMBRE DE 1868


Pero ¡ah!, adulterada y empobrecida la rica lengua de Castilla, se lamenta, sin provecho en verdad, de los abusos que contra ella se cometen. No es ya un número determinado de palabras el que sufre violencia; rara es la que libra sin lesión de tal combate. Como si no bastara el daño inferido al buen uso de la lógica con el mal empleo de cien palabras en boga, llega el ardor de las suplantaciones hasta confundir los verbos establecer y tolerar, aplicados a la libertad de cultos.

¿Qué tienen de común? ¿Qué de recíprocos? ¿Qué de afines? 

Establecer el mal es intrínsecamente malo, y está prohibido por derecho natural, por derecho divino y humano, hasta por el buen sentido. 

Tolerar el mal puede ser conveniente, puede ser provechoso y puede exigirlo el deber y la virtud de la prudencia; que sufrir lo que es imposible evitar, lleva consigo ejercicios meritorios, paciencia y resignación. 

Véase qué género de esenciales diferencias se encuentran entre pedir se establezca la libertad de cultos, y entre tolerarla donde se halle establecida. 

Se tolera lo que daña y mortifica; se establece lo que es de honra y provecho. Establecer la libertad de cultos rasgando la unidad católica, es, además de una injusticia notoria, un crimen de Estado que sembraría la discordia entre las familias, la ansiedad en los ánimos y la perturbación permanente en medio de la sociedad pública.



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Conciliábulo Vaticano II
Dignitatis humanae

2. Este Concilio Vaticano  II declara que la persona humana tiene derecho a la libertad religiosa. Esta libertad consiste en que todos los hombres han de estar inmunes de coacción, tanto por parte de individuos como de grupos sociales y de cualquier potestad humana, y esto de tal manera que, en materia religiosa, ni se obligue a nadie a obrar contra su conciencia, ni se le impida que actúe conforme a ella en privado y en público, sólo o asociado con otros, dentro de los límites debidos. Declara, además, que el derecho a la libertad religiosa está realmente fundado en la dignidad misma de la persona humana, tal como se la conoce por la palabra revelada de Dios y por la misma razón natural . Este derecho de la persona humana a la libertad religiosa ha de ser reconocido en el ordenamiento jurídico de la sociedad, de tal manera que llegue a convertirse en un derecho civil.

Todos los hombres, conforme a su dignidad, por ser personas, es decir, dotados de razón y de voluntad libre, y enriquecidos por tanto con una responsabilidad personal, están impulsados por su misma naturaleza y están obligados además moralmente a buscar la verdad, sobre todo la que se refiere a la religión. Están obligados, asimismo, a aceptar la verdad conocida y a disponer toda su vida según sus exigencias. Pero los hombres no pueden satisfacer esta obligación de forma adecuada a su propia naturaleza, si no gozan de libertad psicológica al mismo tiempo que de inmunidad de coacción externa. Por consiguiente, el derecho a la libertad religiosa no se funda en la disposición subjetiva de la persona, sino en su misma naturaleza. Por lo cual, el derecho a esta inmunidad permanece también en aquellos que NO cumplen la obligación de buscar la verdad y de adherirse a ella, y su ejercicio, con tal de que se guarde el justo orden público, no puede ser impedido.
[...]
4. La libertad o inmunidad de coacción en materia religiosa, que compete a las personas individualmente, ha de serles reconocida también cuando actúan en común. Porque la naturaleza social, tanto del hombre como de la religión misma, exige las comunidades religiosas.


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RELACIONADO
TOLERANCIA≠DERECHO Y LIBERTAD

LIBERTAD DE CULTO E INDIFERENTISMO

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LOS OBISPOS ESPAÑOLES Y LA INFALIBILIDAD PAPAL EN EL CONCILIO VATICANO (1869-1870)


Nuestros Obispos eran, en conjunto, insignes, como formados en la escuela de San Antonio María Claret. A él se debió más que a nadie aquel episcopado excelente que supo afrontar con admirable sabiduría y entereza los embates de la revolución septembrina. Distinguiéronse especialmente: Lluch, de Salamanca; Monescillo, de Jaén; García Gil, de Zaragoza; Montserrat, de Barcelona; Caixal, de Urgel; Martínez, de La Habana...

Un testigo tan imparcial y desapasionado como el santo autor del “Diario del Concilio Vaticano I”, León Dehón, no duda en afirmar que estos Padres eran “verdaderos teólogos, que el episcopado español sobrepujaba a todos los demás”

Cardenal Manning: 
«Los Obispos españoles se puede decir que son la guardia imperial del Papa»

LA RAMERA, RECONCILIACIÓN OFICIAL CON LA NUEVA ERA INAUGURADA POR LA REVOLUCIÓN FRANCESA

DIFERENCIAS ENTRE UN CARDENAL CATÓLICO
Y UN "CARDENAL" DE LA GRAN BABILONIA

Cardenal Antolín Monescillo
Pastoral 2 de febrero de 1865 como Obispo de Calahorra

"Los Papas han condenado en todo tiempo las malas doctrinas,
y sus condenaciones, como infalibles,
han sido obedecidas como leyes en toda la Iglesia.

Pio IX acaba de condenar
ochenta proposiciones impías (Syllabus),
y esta condenación permanecerá eternamente."




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"Non dubium est haeresis et schisma a diabolo, qui caput est malitiae, processisse; et ideo, quicquid ab haereticis geritur, eius instinctu fieri, qui eorum sensus mentes cogitationesque possedit, nulla dubitatio est."
San Optato de Mileve

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"Cardenal" de Montini,
 Joseph Ratzinger

"Gaudium et Spes representa, por parte de la Iglesia, un intento de reconciliación oficial con la nueva era inaugurada por la Revolución Francesa"

"Si se desea hacer un diagnóstico del texto Gaudium et Spes en su conjunto, podríamos decir que (en relación con los textos sobre la libertad religiosa y las religiones del mundo) se trata de una revisión del Syllabus de Pío IX, una especie de contra-syllabus. 

Harnack, como sabemos, interpretó el Syllabus de Pío IX como nada menos que una declaración de guerra contra su generación. 

Esto es correcto en la medida en que el Syllabus estableció una línea de demarcación contra las fuerzas determinantes del siglo XIX: contra la visión científica y política del mundo del liberalismo. En la lucha contra el modernismo esta doble delimitación fue ratificada y reforzada. 

Desde entonces muchas cosas han cambiado. La nueva política eclesiástica de Pío XI produjo una cierta apertura hacia la concepción liberal del Estado. En una lucha silenciosa pero persistente, la exégesis y la historia de la Iglesia adoptaron cada vez más los postulados de la ciencia liberal, y también el liberalismo se vio obligado a sufrir muchos cambios significativos en las grandes convulsiones políticas del siglo XX. 

En consecuencia, la unilateralidad de la posición adoptada por la Iglesia bajo Pío IX y Pío X en respuesta a la situación creada por la nueva fase de la historia inaugurada por la Revolución Francesa fue corregida en gran medida vía facti , especialmente en Europa Central, pero todavía no se había establecido la relación que existiría entre la Iglesia y el mundo que se había creado después de 1789. De hecho, una actitud que era en gran parte prerrevolucionaria continuó existiendo en países con fuertes mayorías católicas. 

Casi nadie negará hoy que los Concordatos español e italiano intentaron preservar en exceso una visión que ya no correspondía a los hechos. 

Casi nadie negará hoy que, en el campo de la educación y con respecto al método histórico-crítico en la ciencia moderna, existían anacronismos que correspondían estrechamente a esta adhesión a una relación Iglesia-Estado obsoleta. 

Sólo una investigación cuidadosa de las diferentes maneras en que se logró la aceptación de la nueva era en varias partes de la Iglesia podría desentrañar la complicada red de causas que formaron el trasfondo de la "Constitución Pastoral", y sólo así puede salir a la luz la dramática historia de su influencia.

Contentémonos con decir que el texto sirve de contrarreloj y, como tal, representa, por parte de la Iglesia, un intento de reconciliación oficial con la nueva era inaugurada por la Revolución Francesa."

(Joseph RATZINGER, Les Principes de la théologie catholique, París: Téqui, 1985, págs. 426-427).

"Cardenal" Joseph Ratzinger, 
Principios de teología católica,
(San Francisco: Ignatius Press, 1987) pp. 381-2.

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Francisco Tiburcio Arribas O.F.M.

EL ANTICRISTO COMO LÍDER DE LA REVOLUCIÓN



Si desde el tiempo de los Apóstoles se viene presentando por los sábios y tradición, que el Anticristo será un ente real y hombre perversísimo, ¿a qué venir en los tiempos modernos con esa novedad y singular explicación del ente moral, que solo serviría para aumentar mas y mas la ceguedad de la multitud, para no conocerle en medio de las más evidentes señales? Además cualquiera, a poco que reflexione, conocerá que el Anticristo tiene que ser evidentemente el ente real y el ente moral, en el sentido que uno y otro se presenta, pues no se concibe este sin aquel ni aquél sin éste; de modo que los que confiesan y defienden uno, implícitamente lo hacen del otro. Porque cualquiera que recuerda a un Arrio, Mahoma, Focio, Lutero, Voltaire, que son entes reales de conjuraciones diversas contra Jesucristo, no puede concebirlos sin la doctrina herética, sensualista, cismática, apóstata é impía, que son los entes morales; ni estas conjuraciones contra la verdad se pueden suponer combatiendo, sin acaudillarlas los gefes ó promotores de la doctrina perversa. Pues del mismo modo la Revolución, en su último período de oposición, debe tener un jefe principal y supremo, según está profetizado, y ese será el Anticristo, que la dirigirá; quien no puede menos de apoyarse y tener una bandera ó credo diabólico para que lo sigan sus ejércitos: de modo que tenemos demostrado tan claro como la luz, que en el fin habrá ente moral persiguiendo moralmente al Catolicismo, pero también un ente real, un temible tirano, que será el Anticristo. Quiero pues, amados jóvenes, que os fijeis bien en estas reflexiones, porque son de grande trascendencia. Cada vez entiendo menos cómo talentos tan aventajados han suscitado esa opinión, en mi juicio peligrosa, pues está contra la tradición y aun contra el sentido natural de la Escritura, y trae el perjuicio de que la multitud no conozca al grande Impío aunque se halle en lo sumo del poder. Visto ya lo que el Anticristo es y será


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PAPA SIN GOBIERNO, EQUIVALE A DIOS SIN PROVIDENCIA

  Antolín Monescillo
Obispo de Calahorra
Pastoral 2 de febrero de 1865
Cardenal desde 1885

Un Papa que solo fuera centro sin acción, sin potestad suprema, sin autoridad infalible y sin juicio inapelable, ó un Episcopado sin vigilancia ni participación, con el Pontífice, y por el Pontífice, en la cura Pastoral, seria el bello ideal del Jansenismo; mas no puede ser forma en la Iglesia católica, Ese Papa y ese episcopado serian expresa imagen de la Divinidad que se fingen los deístas. Papa sin Gobierno, equivale á Dios sin Providencia.

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ESTA CONDENACIÓN PERMANECERÁ ETERNAMENTE

 Antolín Monescillo
Obispo de Calahorra
Pastoral 2 de febrero de 1865

"Los Papas han condenado en todo tiempo las malas doctrinas, y sus condenaciones, como infalibles, han sido obedecidas como leyes en toda la Iglesia. Pio IX acaba de condenar ochenta proposiciones impías (Syllabus), y esta condenación permanecerá eternamente."




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DE LA CONVERSIÓN DE LOS JUDÍOS


Abbé
Nicolas-Sylvestre Bergier

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Cardenales
Thomas Gousset y Antolín Monescillo

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DICCIONARIO DE TEOLOGÍA DEL ABATE BERGIER
AMPLIADO POR EL CARDENAL GOUSSET
y enriquecido bajo la dirección de
Monseñor Antolín Monescillo

De la futura conversión de los judíos. 

La última cuestión es saber si está predicho por los autores sagrados que todos los judíos deben convertirse al fin del mundo; esta es una opinión bastante común entre los comentadores modernos, y los judíos no han dejado de prevalerse de ella. Este sentir de los doctores cristianos, dicen, viene evidentemente de lo que han dicho que las antiguas profecías que anuncian, que cuando aparezca el Mesías se reunirán á él todos los judíos, no se han cumplido á la venida de Jesucristo; este es un subterfugio que han hallado para atacar las esperanzas de los judíos, y alejar las consecuencias que siguen evidentemente de estas mismas profecías. Amica collatio, P. 133.
Es cierto que S. Pablo, en la Epístola á los romanos, 11, 27 y sig., testifica que espera la conversión de los judíos; se funda en una predicción de Isaías, que anuncia que vendrá un Redentor para Sión y para los hijos de Jacob que abandonen sus prevaricaciones, LIX, 20. Estas últimas palabras ponen una restricción á la promesa de Dios; no se pueden extender à todos los judíos.
S. Pablo no da más extensión á su profecía.

1° Dice que si los judíos no perseveran en la incredulidad, serán restituidos á su antiguo trono, que Dios es bastante poderoso para de nuevo colocarlos en él; luego, cuando añade que será salvo todo Israel, se debe siempre entenderse si no perseveran en la incredulidad. 

2ºAdvierte á los gentiles que no se envanezcan por su vocación, sino que teman que si Dios ha reprobado una parte de los judíos á pesar de sus promesas, puede también dejar caer á los gentiles en la incredulidad, á pesar de su vocación; es pues condicional la conversión futura de los judíos, lo mismo que la perseverancia de los gentiles. 

3º S. Pablo funda su esperanza en que Dios nunca se arrepiente de sus dones, ni de su vocación; más cuando los hombres hacen inútiles sus dones con su resistencia é infidelidad, no se deduce que Dios se haya arrepentido. 

Parece, pues, que S. Pablo no habla de una conversión general de los judíos al fin del mundo, sino de una conversión sucesiva y muy lenta, como se ha visto por el resultado. 

El Apóstol escribía á los romanos hacia el año 58 de nuestra era, doce años antes de la ruina de Jerusalén; en efecto, en esta época se convertían un gran número de judíos.

En vano se quieren adaptar á una conversión general de los judíos para el fin del mundo otras profecías de Miquéas, Oséas, de Malaquias, que dicen lo mismo que la de Isaías; estas predicciones, que evidentemente miran á los judíos vueltos de Babilonia, no pueden aplicarse á un acontecimiento mas remoto, sino en un sentido figurado y alegórico, que no es una prueba fuerte. Este mismo método autoriza el aferramiento de los judíos, y hacerles esperar, bajo un futuro Mesias, un cumplimientio mas perfecto de las promesas de Dios, que el que tuvo entonces lugar.

Cuando se añaden las predicciones de una segunda venida del profeta Elías sobre la tierra, han olvidado que el mismo Jesucristo ha prevenido esta objeción. Cuando le dijeron sus discípulos que debía venir Elías sobre la tierra, respondió que esta predicción miraba á S. Juan Bautista. Mat., xi, 14; xvi, 10; Luc., 1, 17. 

Lo que se saca del Apocalipsis para ilustrar los acontecimientos que deben preceder al fin del mundo, lejos de disipar la oscuridad, no sirve más que para aumentarla.

Más, se dice, este ha sido el sentimiento de los PP. y de los intérpretes de la Sagrada Escritura; y en el cristianismo es una especie de tradición de la que no es lícito separarse. Pref. sobre Malaq., Biblia de Aviñon, t. xi, p. 776 y sig.; t. XVI, p. 748 y sig. Desgraciadamente no se han citado más que tres PP. de la Iglesia, y tres ó cuatro comentadores modernos; ¿basta esto para fundar una tradición? Sabemos demasiado el abuso que se ha hecho en nuestro siglo de esta pretendida tradición. 

Aun cuando fuese más clara y terminante la futura conversión de los judíos, no podrían aún los rabinos sacar de ella ninguna ventaja. Las profecías que prometían á los judíos su vuelta de Babilonia eran generales, absolutas, sin excepción ni limitación expresa; sin embargo, un grandísimo número no volvieron, porque no quisieron volver. Probaría más una promesa de la redención general de los judíos en tiempo del Mesías, que la de la vuelta general de los judíos después de la cautividad? 

Toda promesa de Dios supone que el hombre no pondrá voluntariamente obstáculo á su entero cumplimiento; esto es lo que hicieron los judíos à la vuelta de Babilonia y á la venida del Mesías; sería absurdo suponer que bajo el pretendido Mesías venidero ningún judío tuviese libertad para quedar como estaba; que los que estén establecidos en América abandonaran sus posesiones y su estado, para ir á reunirse al Mesías en la tierra prometida. 



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Nota: San Roberto Belarmino dice que es herejía o error próximo a la herejía el decir que Enoc y Elías no vendrán al fin del mundo, como podemos observar hay discrepancias sobre estas exégesis que ningún Papa ha cerrado, por tanto no es herejía decir lo que aquí está exponiendo Monseñor Antolín Monescillo.
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NOTA: Bergier era un teólogo Galicano, la teología galicana discrepa en cuestiones sobre la Jurisdicción, la Iglesia y el Papado, esta teología fue superada en el Concilio Vaticano de 1869-1870 con el Dogma de la Infalibilidad del Papa decretada en Pastor Aeternus y la teología de la jurisdicción inmediata superada en Mystici Corporis Christi del Sumo Pontífice Pío XII sobre la jurisdicción ordinaria del Obispo a través del Papa (mediata).

La Enciclopedia editada por el Padre Ramón García Cónsul es la original, por tanto para leerla hay que tener conocimientos para saber descartar lo que quedó condenado y superado de la teología Galicana, la edición anotada por el Padre Antolín Monescillo (Después Obispo y Cardenal) corrige el galicanismo pese a ser también anterior al Concilio Vaticano.
Esta Enciclopedia NO esta en el Index.

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LA IGLESIA DARÁ LAS LLAVES A LOS OBISPOS ¿MÁS QUIÉN SE LAS DARÁ A LA MISMA IGLESIA? LOS MISMOS PADRES NOS LO DICEN, SAN PEDRO

DICCIONARIO DE TEOLOGÍA DEL ABATE BERGIER
AMPLIADO POR EL CARDENAL GOUSSET
y enriquecido bajo la dirección de
Monseñor Antolín Monescillo

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Abbé Nicolas-Sylvestre Bergier
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Cardenal Thomas Gousset
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Cardenal Antolín Monescillo
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Citando la obra  
Tradición de la Iglesia acerca de la confirmación de los obispos
de
Félicité Robert de Lamennais
antes de que cayera este en la herejía liberal.
Excelente  obra citada por el Cardenal Antolín Monescillo, por el Conde de Maistre, por Fray pedro Gual, por Emilio Moreno Cebada,por el Cardenal Pedro Inguanzo, por Donoso Cortés, y otros muchos.



LOS OBISPOS ESTÁN PRIVADOS DE LAS LLAVES
HASTA QUE LAS HAN RECIBIDO
DE PEDRO

Hasta ahora, tomando acta de los testimonios alegados(de los Santos Padres), preguntaremos: Si solo S. Pedro ha recibido las llaves para comunicarlas a los demás obispos de quien las recibirán estos si ya no quieren recibirlas de Pedro?


¿Será de la Iglesia universal? Más la Iglesia universal en cuanto se le atribuye la jurisdicción, es otra cosa que el cuerpo de los prelados? Serán pues los pastores los que se darán a sí mismos las llaves: y puesto que las dan, las tienen, y al mismo tiempo no las tienen, puesto que se trata de saber de quien las recibirán. ¿Se puede idear contradicción más palpable? y observad este encadenamiento; solo Pedro recibe las llaves, no para darlas enteramente, sino para comunicar su uso a los demás prelados. Luego los demás obispos están privados de las llaves hasta que las han recibido de Pedro. Admitiendo el principio no puede negarse lu consecuencia, y acabamos de ver el principio establecido por Tertuliano, S. Cipriano, S. Optato Milevilano, S. Agustin, S. Efrem, S. Gregorio Niseno, S. Inocencio y S. León.

Sin embargo, se pasa sobre ellas y se dice: la Iglesia dará las llaves a los obispos ¿más quién se las dará a la misma Iglesia? Los mismos Padres nos lo dicen; Jesucristo ha dado las llaves a Pedro, y por él a la Iglesia. No se adelanta nada con recurrirá la Iglesia, si no se presupone el consentimiento de Pedro. No importa; olvidemos por un momento la máxima de Tertuliano, solamente preguntemos cual es esta Iglesia dotada de jurisdicción, esta Iglesia de quien los prelados reciben las llaves? No hay que titubear, son los mismos obispos.


Así se sostienen al mismo tiempo estas dos proposiciones: los pastores no tienen las llaves; los pastores se dan las llaves. Se pone la plenitud de jurisdicción donde se supone la carencia de toda jurisdicción, y por no reconocer los derechos de la Santa Sede, se ultrajan sin conciencia los del buen sentido. Guardemonos de ello; sin embargo, no nos detengamos donde se quiere poner un falso principio. El error es como aquellas plantas parásitas, que suben sin cesar hasta que han llegado a la cúpula del árbol que oprimen y ahogan con sus mortales abrazos. ¿Quién impedirá por ejemplo, que esten- diendo un poco el sistema cuya absurda inconsecuencia acabamos de probar, los sacerdotes no se crean autorizados para instituir sacerdotes y conferirles sus facultades? ¿Por qué han de estar más estrechamente obligados a recibirlos de los obispos, que los obispos para recibirlos del papa?... 

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