El Reparador
(Ulterior Arzobispo y Cardenal)
1842
"Los Papas han condenado en todo tiempo las malas doctrinas,
y sus condenaciones, como infalibles,
han sido obedecidas como leyes en toda la Iglesia.
Pio IX acaba de condenar
ochenta proposiciones impías (Syllabus),
y esta condenación permanecerá eternamente."
"Si se desea hacer un diagnóstico del texto Gaudium et Spes en su conjunto, podríamos decir que (en relación con los textos sobre la libertad religiosa y las religiones del mundo) se trata de una revisión del Syllabus de Pío IX, una especie de contra-syllabus.
Harnack, como sabemos, interpretó el Syllabus de Pío IX como nada menos que una declaración de guerra contra su generación.
Esto es correcto en la medida en que el Syllabus estableció una línea de demarcación contra las fuerzas determinantes del siglo XIX: contra la visión científica y política del mundo del liberalismo. En la lucha contra el modernismo esta doble delimitación fue ratificada y reforzada.
Desde entonces muchas cosas han cambiado. La nueva política eclesiástica de Pío XI produjo una cierta apertura hacia la concepción liberal del Estado. En una lucha silenciosa pero persistente, la exégesis y la historia de la Iglesia adoptaron cada vez más los postulados de la ciencia liberal, y también el liberalismo se vio obligado a sufrir muchos cambios significativos en las grandes convulsiones políticas del siglo XX.
En consecuencia, la unilateralidad de la posición adoptada por la Iglesia bajo Pío IX y Pío X en respuesta a la situación creada por la nueva fase de la historia inaugurada por la Revolución Francesa fue corregida en gran medida vía facti , especialmente en Europa Central, pero todavía no se había establecido la relación que existiría entre la Iglesia y el mundo que se había creado después de 1789. De hecho, una actitud que era en gran parte prerrevolucionaria continuó existiendo en países con fuertes mayorías católicas.
Casi nadie negará hoy que los Concordatos español e italiano intentaron preservar en exceso una visión que ya no correspondía a los hechos.
Casi nadie negará hoy que, en el campo de la educación y con respecto al método histórico-crítico en la ciencia moderna, existían anacronismos que correspondían estrechamente a esta adhesión a una relación Iglesia-Estado obsoleta.
Sólo una investigación cuidadosa de las diferentes maneras en que se logró la aceptación de la nueva era en varias partes de la Iglesia podría desentrañar la complicada red de causas que formaron el trasfondo de la "Constitución Pastoral", y sólo así puede salir a la luz la dramática historia de su influencia.
Contentémonos con decir que el texto sirve de contrarreloj y, como tal, representa, por parte de la Iglesia, un intento de reconciliación oficial con la nueva era inaugurada por la Revolución Francesa."
Un Papa que solo fuera centro sin acción, sin potestad suprema, sin autoridad infalible y sin juicio inapelable, ó un Episcopado sin vigilancia ni participación, con el Pontífice, y por el Pontífice, en la cura Pastoral, seria el bello ideal del Jansenismo; mas no puede ser forma en la Iglesia católica, Ese Papa y ese episcopado serian expresa imagen de la Divinidad que se fingen los deístas. Papa sin Gobierno, equivale á Dios sin Providencia.
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"Los Papas han condenado en todo tiempo las malas doctrinas, y sus condenaciones, como infalibles, han sido obedecidas como leyes en toda la Iglesia. Pio IX acaba de condenar ochenta proposiciones impías (Syllabus), y esta condenación permanecerá eternamente."
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Hasta ahora, tomando acta de los testimonios alegados(de los Santos Padres), preguntaremos: Si solo S. Pedro ha recibido las llaves para comunicarlas a los demás obispos de quien las recibirán estos si ya no quieren recibirlas de Pedro?
¿Será de la Iglesia universal? Más la Iglesia universal en cuanto se le atribuye la jurisdicción, es otra cosa que el cuerpo de los prelados? Serán pues los pastores los que se darán a sí mismos las llaves: y puesto que las dan, las tienen, y al mismo tiempo no las tienen, puesto que se trata de saber de quien las recibirán. ¿Se puede idear contradicción más palpable? y observad este encadenamiento; solo Pedro recibe las llaves, no para darlas enteramente, sino para comunicar su uso a los demás prelados. Luego los demás obispos están privados de las llaves hasta que las han recibido de Pedro. Admitiendo el principio no puede negarse lu consecuencia, y acabamos de ver el principio establecido por Tertuliano, S. Cipriano, S. Optato Milevilano, S. Agustin, S. Efrem, S. Gregorio Niseno, S. Inocencio y S. León.
Sin embargo, se pasa sobre ellas y se dice: la Iglesia dará las llaves a los obispos ¿más quién se las dará a la misma Iglesia? Los mismos Padres nos lo dicen; Jesucristo ha dado las llaves a Pedro, y por él a la Iglesia. No se adelanta nada con recurrirá la Iglesia, si no se presupone el consentimiento de Pedro. No importa; olvidemos por un momento la máxima de Tertuliano, solamente preguntemos cual es esta Iglesia dotada de jurisdicción, esta Iglesia de quien los prelados reciben las llaves? No hay que titubear, son los mismos obispos.
Así se sostienen al mismo tiempo estas dos proposiciones: los pastores no tienen las llaves; los pastores se dan las llaves. Se pone la plenitud de jurisdicción donde se supone la carencia de toda jurisdicción, y por no reconocer los derechos de la Santa Sede, se ultrajan sin conciencia los del buen sentido. Guardemonos de ello; sin embargo, no nos detengamos donde se quiere poner un falso principio. El error es como aquellas plantas parásitas, que suben sin cesar hasta que han llegado a la cúpula del árbol que oprimen y ahogan con sus mortales abrazos. ¿Quién impedirá por ejemplo, que esten- diendo un poco el sistema cuya absurda inconsecuencia acabamos de probar, los sacerdotes no se crean autorizados para instituir sacerdotes y conferirles sus facultades? ¿Por qué han de estar más estrechamente obligados a recibirlos de los obispos, que los obispos para recibirlos del papa?...
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