VACANTIS APOSTOLICAE SEDIS

✠✠ "Sede Vacante Nihil Innovetur" ✠ "Ipsum Suprema Nostra auctoritate nullum et irritum declaramus" ✠ "Inferior non potest tollere legem superioris" ✠✠

NUESTRA SEÑORA DEL PILAR

Patrona de la Hispanidad
(12 de octubre)

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S.S.Calixto III
BULA ETSI PROPHETA DOCENTE 
1456

Calixto, obispo, siervo de los siervos de Dios, a todos los fieles de Cristo que la presente carta leyeren, nuestro saludo y bendición apostólica. 

 « Aunque, según enseña el profeta, conviene alabar al Señor entre sus santos, sin embargo, en el caso de la gloriosa y bienaventurada María, siempre virgen, portadora de Cristo, gracias a la cual el género humano obtuvo la salvación eterna, conviene que Dios sea alabado y bendecido con mayor frecuencia y que las basílicas fundadas en honor de ella sean veneradas con mayor devoción por los fieles de Cristo por esta razón, porque la Virgen, convertida en la madre sacratísima de nuestro redentor, mereció ser venerada de un modo especialmente señalado en los cielos por delante del resto de los santos y además ser exaltada por encima de los coros de los ángeles. 

 « Así pues, dado que se sabe, según cuenta la tradición, que la iglesia del monasterio de la orden de San Agustín, que suele estar gobernado por un prior, denominada de la Santa María del Pilar de la ciudad de Zaragoza, fue, entre todas las restantes iglesias consagradas bajo la advocación de la mencionada bienaventurada María, la primera en ser fundada, en donde la mencionada bienaventurada María, antes de ser ascendida hasta los cielos en compañía de Jesucristo, su hijo y Señor nuestro, se apareció a Santiago el Mayor sobre una columna de mármol, y dado que, por esta razón, dicha iglesia tomó el nombre de Santa María del Pilar y allí mismo tienen lugar innumerables e infinitos milagros cada día gracias al permiso divino, y dado que, además, los fieles de Cristo honran y veneran con gran devoción y veneración la imagen de esta misma bienaventurada María y de su hijo en una casilla de esta misma iglesia, casilla que por mandato de la citada bienaventurada María fue fabricada por el bienaventurado Santiago, ya mencionado, y fue denominada y llamada Cámara Angélica de la Madre de Dios del Pilar, y con gran devoción no cesan de visitarla, y dado que muestran un afecto especial por esta Capilla nuestros dilectos hijos, el prior y la comunidad del mencionado monasterio, así como el señor Jimeno de Urrea, noble varón, y nuestra querida hija en Cristo, Beatriz de Bolea, por otro nombre de Urrea, noble mujer y esposa de dicho señor; 

Nos, en el deseo de que esta Capilla sea visitada con los pertinentes honores y que en sus estructuras y en el resto de la edificación se mantenga debidamente, se restaure y se conserve, y de que además los fieles acudan con mayor agrado a esta Capilla, movidos por la devoción hacia ella y con una disposición aún mejor ofrezcan su más estrecha colaboración para su manutención, reparación y conservación, a fin de que reconozcan que se han visto confortados allí mismo por el regalo de la gracia celestial; y con la confianza en la misericordia de Dios todopoderoso y en la autoridad de sus apóstoles, los bienaventurados Pedro y Pablo, a todos los auténticos penitentes y confesados de ambos sexos que visiten cada año devotamente la mencionada Capilla, desde las primeras vísperas hasta las segundas vísperas inclusive, en las festividades de la Anunciación, la Asunción, la Natividad, la Purificación, la Concepción, la Expectación, y la Visitación a Santa Isabel, y también de Santa María de las Nieves y de Santa Ana, y del mencionado Santiago el mayor y de San Braulio, cuyo cuerpo descansa en la citada iglesia, y presten su colaboración, según se indica, es decir, en cada una de estas siete festividades y además en cada uno de los días de las octavas de estas mismas festividades, les concedemos misericordiosamente en el Señor dos años y otras tantas cuarentenas de indulgencia en las penitencias que les hubieran impuesto, mientras que a los que acudan cada uno de los sábados, cuando se canta 'Salve Regina', les concedemos cien días de indulgencias, con validez para el presente y duraderas para tiempos futuros. 

 Dada en Roma, en Santa María la Mayor, en el año de la Encarnación del Señor de mil cuatrocientos cincuenta y seis, el noveno día antes de las calendas de octubre, segundo año de nuestro pontificado.

*(Traducción de María Narbona Cárceles y Ana Isabel Magallón García, Universidad de Zaragoza  https://papiro.unizar.es/ojs/index.php/aem/article/view/11839)

Calistus episcopus, seruus seruorum Dei, uniuersis Christi fidelibus presentes litteras inspecturis, salutem et apostolicam benedictionem.

Etsi, propheta docente, Dominum in sanctis suis deceat collaudare, in illa tamen per quam humano generi salus eterna apparuit gloriosa Beata Maria semper Virgine christifera eo celebrius Deum laudari et benedici fundatasque in ipsius honore basilicas a christifidelibus deuotius uenerari conuenit, quo ipsa Virgo, sacratissima redemptoris nostri mater effecta, meruit in celis pre ceteris sanctis sublimius uenerari et super choros angelorum etiam exaltari.

Cum itaque, sicut accepimus, ecclesia monasterii per priorem soliti gubernari eiusdem Beate Marie de Pilari nuncupata ciuitatis Cesaraugustane ordinis sancti Augustini, inter ceteras sub uocabulo dicte Beate Marie ecclesias prima, Beate Marie de Pilari nuncupata, fundata fore noscatur, in qua dicta Beata Maria, antequam ad celos assumeretur cum Yhesuchristo filio suo et Domino nostro, beato Iacobo maiori in columpna marmorea apparuit, et ob hoc ipsa ecclesia nomen Beate Marie de Pilari assumpsit, ac inibi quamplurima et infinita miracula diuina permissione dietim fiunt, necnon christifideles cum magna deuotione et ueneratione ymaginem eiusdem Beate Marie et eius filii in quadam Capella ipsius ecclesie, que de mandato dicte Beate Marie per dictum beatum Iacobum fabricata et Camera Angelica Dei genitricis de Pilari nuncupata et appellata extitit, colunt et uenerantur. Ac cum magna deuotione uisitare non cessant et ad quam Capellam dilecti filii prior et conuentus dicti monasterii, necnon nobilis vir Ximinus d’Urrea baro ac dilecta in Christo filia nobilis mulier Beatrix de Bolea alias d’Urrea, ipsius baronis conthoralis, singularem gerunt affectum; nos, cupientes ut dicta Capella congruis honoribus frequentetur ac in suis structuris et edificiis debite manuteneatur, reparetur et conseruetur, necnon ipsi fideles eo libentius ad ipsam Capellam causa deuotionis ad ipsam confluant et ad manutentionem, reparationem et conservationem illius manus promptius porrigant adiutrices quo ex hoc ibidem dono celestis gratie uberius conspexerint se refectos, de omnipotentis Dei misericordia ac beatorum Petri et Pauli apostolorum eius auctoritate confisi, omnibus uere penitentibus et confessis utriusque sexus qui Annuntiationis, Assumptionis, Natiuitatis, Purificationis, Conceptionis, Expectationis, Visitationis ad beatam Elisabeth ac etiam in eiusdem beate Marie de Niue necnon sancte Anne et dicti beati Iacobi maioris ac sancti Brauli, cuius corpus in dicta ecclesia requiescit, festiuitatibus a primis uesperis usque ad secundas uesperas inclusiue dictam Capellam deuote uisitauerint annuatim ac manus porrexerint, ut prefertur, singulis uidelicet festiuitatum septem, necnon singulis diebus octauarum festiuitatum earundem, duos annos et totidem quadragenas, qui uero singulis diebus sabbatinis cum cantatur Salve Regina interfuerint, centum dies de iniunctis eis penitentiis in Domino misericorditer relaxamus, presentibus perpetuis futuris temporibus duraturis.

Data Rome apud Sanctam Mariam Maiorem, anno Incarnationis Dominice, millesimo quadringentesimo quinquagesimo sexto, nono kalendas octobris, pontificatus nostri anno secundo.


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ES IMPOSIBLE QUE EL DIOS VERDADERO APRUEBE TODAS LAS SECTAS

"Non dubium est haeresis et schisma a diabolo, qui caput est malitiae, processisse; et ideo, quicquid ab haereticis geritur, eius instinctu fieri, qui eorum sensus mentes cogitationesque possedit, nulla dubitatio est."
Constantino el Grande

BerGOGlio
Vº Líder Supremo de la Ramera del Apocalipsis
DOCUMENTO SOBRE LA FRATERNIDAD HUMANA
Abu Dabi, 4 de febrero de 2019


La libertad es un derecho de toda persona: todos disfrutan de la libertad de credo, de pensamiento, de expresión y de acción. El pluralismo y la diversidad de religión, color, sexo, raza y lengua son expresión de una sabia voluntad divina, con la que Dios creó a los seres humanos. Esta Sabiduría Divina es la fuente de la que proviene el derecho a la libertad de credo y a la libertad de ser diferente. Por esto se condena el hecho de que se obligue a la gente a adherir a una religión o cultura determinada, como también de que se imponga un estilo de civilización que los demás no aceptan.


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S.S. León XII
Ubi primum
5 de mayo de 1824

Es imposible que el Dios verdadero, que es la Verdad misma, el mejor, el más sabio proveedor y el premiador de los buenos, apruebe todas las sectas que profesan enseñanzas falsas que a menudo son inconsistentes y contradictorias entre sí, y otorgue premios eternos a sus miembros […] porque por la fe divina confesamos un solo Señor, una sola fe, un solo bautismo. […] Por eso confesamos que no hay salvación fuera de la Iglesia. 


(León XII. Encíclica Ubi primum, n. 14, 5 de mayo de 1824)


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S.S. Pío IX
ENCÍCLICA DOGMÁTICA
 "QUANTA CURA" 


Y, contra la doctrina de la Sagrada Escritura, de la Iglesia y de los Santos Padres, estas personas no dudan en afirmar que ‘la mejor forma de gobierno es aquella en la que no se reconozca al poder civil la obligación de castigar, mediante determinadas penas, a los violadores de la religión católica, sino en cuanto la paz pública lo exija’.

Y con esta idea de la gobernación social, absolutamente falsa, no dudan en consagrar aquella opinión errónea, en extremo perniciosa a la Iglesia católica y a la salud de las almas, nuestro predecesor de feliz memoria, GREGORIO XVI, llamaba delirio*, a saber: "Que la libertad de conciencia y de cultos es un derecho libre de cada hombre, que debe ser proclamado y garantizado en toda sociedad bien constituida, y que los ciudadanos tengan libertad omnimoda de manifestar alta y públicamente sus opiniones, cualesquiera sean, de palabra, por escrito u de otro modo, sin que la autoridad eclesiástica o civil puedan limitar libertad tan funesta." 

Esta libertad es de perdición. Ahora bien: al sostener estas afirmaciones temerarias, no piensan, ni consideran, que proclaman la libertad de la perdición**; y que si se permite siempre la plena manifestación de las opiniones humanas, nunca faltarán hombres, que se atrevan a resistir a la verdad, y a poner su confianza en la verbosidad de la sabiduría humana; vanidad en extremo perjudicial, y que la fe y la sabiduría cristiana deben evitar cuidadosamente, con arreglo a la enseñanza de Nuestro Señor Jesucristo...

[...]En consecuencia, todas y cada una de las diversas opiniones y doctrinas, que van señaladas detalladamente en las presentes Letras, Nos las reprobamos por Nuestra autoridad apostólica, las proscribimos, las condenamos; y queremos y mandamos, que todos los hijos de la Iglesia Católica las tengan por reprobadas, proscritas y condenadas... 


*Gregorio XVI Encicl. Mirari vos, 15-VIII1832. en esta Colecc.: Encicl. 3, pág. 37-44. 
**S. Aquustin, Epist. 105 (alias 166) (Migne PL. 33 (Epist. 105 n. 9) col. 399).

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Mons. François Louis Michel Maupied
Prelado de la Casa de Su Santidad Pío IX .Teólogo en el Concilio del Vaticano .Canónigo de Reims, de Quimper y de S. Brieuc. Doctor en Teología y en Derecho Canónico de la Universidad Romana.Doctor en Ciencias de la Academia de París. Antiguo Profesor de la Facultad de Teología de la Sorbona. Rector de Saint-Martin de Lamballe (Côtes-du-Nord).


PROPOSICIÓN XV. — «Todo hombre es libre de abrazar y de profesar la religión que juzgue verdadera, guiado por la luz de la razón.»
Alocución Multíplices ínter 10 de junio 1851. — Aloc. Máxima quidem, 9 de junio 1862.

PROPOSICIÓN XVI. — «Los hombres pueden encontrar el camino de la salvación eterna y obtener la salvación eterna en el culto de cualquier religión.»
Encícl. Qui pluribus, 9 de nov. 1846. — Aloc. Ubi primum, 17 de diciembre 1847; encícl. Singulari quidem, 17 de marzo 1856.

PROPOSICIÓN XVII. — «Al menos se debe tener una buena esperanza de la salvación eterna de todos aquellos que no viven en absoluto dentro de la verdadera Iglesia de Cristo.»
Aloc. Singulari quadam, 9 de diciembre 1854. — Encícl. Quanto conficiamur, 17 de agosto 1863.

PROPOSICIÓN XVIII. — «El protestantismo no es otra cosa que una forma diversa de la misma verdadera religión cristiana, y en él se puede agradar a Dios tan bien como en la Iglesia católica.»


Estas cuatro proposiciones son heréticas.

He aquí el gran medio de seducción que emplea la francmasonería. Es la doctrina que Cromwell comenzó a poner por obra, cuando quiso constituir sobre una nueva base la secta anticristiana para llegar a la dominación universal. Esta misma doctrina fue el arma infernal de Voltaire y de J. J. Rousseau, estos dos corifeos de la masonería. Es ella la que más ha contribuido a formar el mundo moderno, en el cual Jesucristo ya no tiene ningún lugar, no es conocido. Es el triunfo de Satán.

VERDADERA MADRE DE DIOS


La Maternidad de la Virgen María
(11 octubre)

Esta festividad, recientemente elevada al rito doble de segunda clase, como recuerdo del XV centenario del Concilio de Efeso, honra a la Virgen María en el privilegio inefable de su divina Maternidad.

No habiendo en el Hombre-Dios más que una persona, y siendo ésta divina, la Madre de Jesucristo es verdadera Madre de Dios. Dignidad excelsa es, por consiguiente, la de María, pues confina con la del Verbo Encarnado, Hijo de Dios, e Hijo verdadero de María. 

Profesemos y confesemos que María es verdadera «Dei Génitrix», «Engendradora de Dios», para que seamos ayudados con su poderosa intercesión en todos los momentos de nuestra vida.



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S.S.PÍO XII (2 DE MARZO DE 1939 - 9 DE OCTUBRE DE 1958)


S.S.Pío XII
2 de marzo de 1939 - 9 de octubre de 1958

ALOCUCIÓN DEL CARDENAL PRIMADO

El Cardenal Primado, doctor Pla y Deniel, pronunció anoche, en el Diario Hablado de Radio Nacional, la siguiente alocución:

A las tres horas y cincuenta y dos minutos de la madrugada de hoy ha entregado su alma al Señor el Sumo Pontífice Pío XII, que durante casi veinte años ha ocupado la Cátedra de Pedro, ejerciendo un continuado magisterio, no sólo con encíclicas y cartas apostólicas, sino con frecuentísimos discursos en las principales lenguas que en el mundo se hablan, dirigidos a toda suerte de personas y profesiones, y con radiomensajes enviados a todas partes del orbe. 

Católicos y no católicos han visto en Pío XII el principal propugnador de la paz y de la justicia, que según su lema es obra de la paz: «Opus Justitiae pax». Y esta justicia y esta paz las ha procurado y propugnado no sólo en el orden internacional, sino entre las clases sociales, instituyendo la fiesta de San José Obrero y recibiendo numerosísimas representaciones obreras de muchas naciones.

En el orden dogmático ha definido la «Asunción de la Santísima Virgen en cuerpo y alma a los cielos» y ha instituído la fiesta de la Realeza de María. Ha velado por la pureza tradicional del dogma en la «Humani Generis» y ha defendido enérgicamente la autoridad del magisterio de la Iglesia, no sólo del Romano Pontífice, sino en su grado de los obispos, a la vez que ha dado orientaciones seguras en la encíclica «Divino afflante Spiritu» sobre los estudios de la Sagrada Escritura y en la «Mediator Dei» sobre la Sagrada Liturgia.

No se ha extendido su magisterio sólo al dogma, sino que ha abordado los problemas y cuestiones morales más delicados y de más actualidad. Ha sido también el maestro de todos los estados y profesiones: el Papa de la «Menti Nostrae» y de la «Sacra Virginitas» para los sacerdotes y religiosos, pero también el Papa que a los nuevos esposos se ha complacido en explicarles en detalle lo que ha de ser un hogar cristiano; y si ha defendido la dignidad de la persona en los obreros cristianos, ha adoctrinado también a los empresarios y agricultores, a los médicos y farmacéuticos, y a los maestros y a los estudiantes, a los juristas y a los diputados.

Ha promovido un ferviente apostolado sacerdotal con la actualización de rúbricas del oficio divino y de la santa misa, de la moderación del ayuno eucarístico para facilitar la comunión frecuente, de las misas vespertinas para que aun cuando los agricultores trabajan intensamente en los tiempos de recolección en días festivos, puedan oír la santa misa; de la restauración de la antigua liturgia de la Semana Santa.

Es el Papa ardiente promotor de las Misiones en su «Evangelii Praecones» y «Fidei Domum»; se ha preocupado de los emigrantes y del apostolado del mar, de las naciones que de colonias han pasado a ser naciones independientes o aspiran a ello. Ha surgido el apostolado seglar anhelando un «mundo mejor» con la conjunción del apostolado sacerdotal y el seglar, encomendando a este último la «consecratio mundi». Pío XII se ha afanado por esta «consecratio mundi»; «Pastor Angelicus» con optimista mirada angélica, en cada profesión, en cada invento ha visto su parte buena y cómo debían servir para llevar a los hombres a Dios y a una verdadera fraternidad entre sí.

Por ello es el Papa de la «Mirada prosus» sobre la radio, el cine y la televisión; pero previene a la vez sobre los peligros y la mala utilización de estos progresos. Es el Papa del equilibrio mental y espiritual. Por ello, sobre todo en estos últimos años, ha compuesto oraciones para los padres y los hijos, las doncellas y los maestros, para los presos y los diputados y políticos.

Aprovechémonos todos, aun después de su muerte, del grande don que ha hecho a la Iglesia y a todo el mundo Dios Nuestro Señor con el altísimo y amplísimo magisterio de Pío XII; pero de todo su magisterio, tan tradicional como moderno y actualísimo, no tomando de él sólo fragmentos parciales sin el equilibrio ponderado de sus normas.

Y nosotros, los españoles, no olvidemos sus mensajes especiales para España: desde el que, recién elevado al Supremo Pontificado, en 1939, al fin de nuestra guerra de Liberación y Cruzada dirigió a todos los españoles, en el cual así se expresaba: «Con inmenso gozo nos dirigimos a vosotros, hijos queridísimos de la católica España, para expresaros nuestra paternal congratulación por la paz y la victoria con que Dios se ha dignado coronar el heroísmo cristiano de vuestra fe y de vuestra caridad, probadas en tantos y tan generosos sufrimientos», al mensaje que en 1948 dirigió a la peregrinación mundial de los jóvenes de Acción Católica a Santiago de Compostela; el mensaje que en 1951 dirigió a los empresarios, técnicos y trabajadores españoles; el que en 1952 nos dirigió con motivo del Congreso Eucarístico Internacional de Barcelona; el que en 1954 nos dirigió con motivo del Congreso Mariano Nacional de Zaragoza, y, por fin, el año último con motivo del Congreso Eucarístico Nacional de Granada.

Durante veinte años Pío XII ha hecho del Vaticano una Pentecostés viviente con la afluencia de gentes de todas las razas y naciones, y han oído casi todos al Sucesor de Pedro hablar en sus propias lenguas hasta que el Señor le ha llamado a recibir la corona de tan prolongados, tan esforzados y tan eficaces trabajos apostólicos.

Por si alguna reliquia de humana fragilidad quedase en su espíritu al abandonar este mundo, dediquémosle nuestras filiales plegarias y sufragios; pero encomendémonos también a él para que junto a Jesús, de quien ha sido Vicario, siga rogando por la Iglesia y por el mundo, tan falto de paz y de orientación salvadora.

—Arriba, 10-X-58, 11.


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EL PROTESTANTISMO HA DESNATURALIZADO LA CIVILIZACIÓN EUROPEA

P. Jaime Balmes y Urpiá

El Protestantismo, que ha pretendido hacer progresar al individuo y a la sociedad destruyendo la unidad religiosa e introduciendo en las creencias y en las instituciones la multiplicidad y movilidad del pensamiento privado, ha acarreado por doquiera la confusión y el desorden, y ha desnaturalizado la civilización europea, inoculando en sus venas un elemento desastroso, que le ha causado y le causará todavía gravísimos males. 

Protentastismo Tomo II

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EL RETORNO AL CRISTIANISMO NO SERÁ REMEDIO VERDADERO SI NO SIGNIFICA RETORNO A LA IGLESIA CATÓLICA


S.S. León XIII
ANNUM INGRESI
19 de marzo de 1902

"...en el loco intento de emanciparse de Dios, la sociedad civil rechazó lo sobrenatural y la revelación divina, substrayéndose así a la vivificante eficiencia del cristianismo, es decir, a la más sólida garantía del orden, al más poderoso vínculo de fraternidad, a la fuente inexhausta de las virtudes individuales y públicas; y depende de esta bosquejada apostasía el trastorno de la vida práctica. 

Al seno del cristianismo debe, por tanto, retornar la sociedad extraviada si quiere el bienestar, el reposo, la salud....el retorno al cristianismo no será remedio verdadero y completo si no significa retorno y amor a la Iglesia una, santa, católica, apostólica." 


LA UNIÓN VERDADERA DE LOS CRISTIANOS ES LA UNIDAD DE FE Y JURISDICCIÓN

S.S. León XIII

Praeclara Gratulationis
20 de junio de 1894

"La unión verdadera de los cristianos es la querida y establecida por Jesucristo, y consiste en la unidad de fe y jurisdicción."   
"Vera coniunctio inter christianos est, quam auctor Ecclesiae Iesus Christus instituit voluitque, in fidei et regiminis unitate consistens."  




https://archive.org/details/doctrinapontific02unse/page/326/mode/2up

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POR UNA HEREJÍA NOTORIA EN CUANTO PERSONA PRIVADA CESA LA POTESTAD DEL SUMO PONTIFICE

Jean-Baptiste Raus
Institutiones Canonicae in Forma Compendii
1923

 Cesa la potestad del Sumo Pontífice bien por muerte, bien por renuncia por causa legítima —renuncia para la cual de ningún modo se requiere que sea aceptada ni por los cardenales ni por cualesquiera otros, según nos enseña el canon 221—; bien por demencia perpetua y total, o bien, finalmente, por una herejía notoria en la que, según la sentencia más probable, el Papa podría caer en cuanto persona privada¹.

Pero se cree piadosamente que Dios, por su paterna Providencia, jamás permitirá eso, y hasta el presente los autores no pueden probar ningún hecho cierto de tal herejía.

¹ Cf. Prümmer, q. 95; Cocchi, III, n. 155; Wernz II, n. 612 sqq.; Vermeersch-Creusen, I, n. 246.




 Jean-Baptiste Raus, Institutiones Canonicae in Forma Compendii, 1923, págs. 140, 141
https://archive.org/details/institutionescan0000pjbr/page/141/mode/1up

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DECLARANDO LA ELECCIÓN DE TAL HOMBRE COMO PAPA NULA E INVÁLIDA + CAE DEL PAPADO EL HEREJE

EL ANTICRISTO VENDRÁ EN LA "CONSUMMATIONE SEACULI"

De Fide Orthodoxa
San Juan Damasceno

 "En sentido propio y principal se llama Anticristo
aquel que viene en la consumación de los siglos" 


  "Verum proprie et praecipue Antichristusdicitur,
qui “in consummatione saeculi” venit" 

SOBRE EL ANTICRISTO

Conviene saber que es necesario que venga el Anticristo. Por lo tanto, todo aquel "que no confiesa que el Hijo de Dios y Dios ha venido en carne", y que es Dios perfecto y que se ha hecho hombre perfecto, permaneciendo al mismo tiempo Dios, es un anticristo. Pero en sentido propio y principal se llama Anticristo aquel que viene "en la consumación de los siglos". Es necesario, pues, que primero sea predicado el Evangelio a todas las gentes, como dijo el Señor, y entonces vendrá para confutación de los judíos, adversarios de Dios. Pues les dijo el Señor...

DE ANTICHRISTO

Decet scire quoniam oportet Antichristum venire. Ergo omnis quidem “qui non confitetur Filium Dei, et Deum venisse in carnem” et esse Deum perfectum, et factum esse hominem perfectum et manere Deum, Antichristus est. Verum proprie et praecipue Antichristus dicitur, qui “in consummatione saeculi” venit. Oportet igitur primum praedicatum esse evangelium in omnibus gentibus, sicut dixit Dominus, et tunc veniet in redargutionem adversariorum Dei Iudaeorum. Dixit enim eis Dominus...


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RELACIONADO

PREVOST Y EL DEMOCRATISMO E INDIFERENTISMO DE "LE SILLON" CONTRA LAS CONDENAS Y ADVERTENCIAS DE SAN PÍO X

"Non dubium est haeresis et schisma a diabolo, qui caput est malitiae, processisse; et ideo, quicquid ab haereticis geritur, eius instinctu fieri, qui eorum sensus mentes cogitationesque possedit, nulla dubitatio est."
Constantino el Grande

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Desde Metz, se alza la voz por una Europa
que sea una fuerza para la paz y la democracia.



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 Fragmento de "El llamamiento de Metz", una declaración interreligiosa firmada por los diversos líderes de falsas religiones franceses con motivo del viaje de prevost a Metz (Mosela), el 28 de septiembre de 2026.

Nosotros, líderes religiosos de Francia, reunidos hoy en Metz con Su Santidad el Papa León XIV, reafirmamos nuestro compromiso de servir juntos a toda la humanidad:

...Creemos firmemente que todo ser humano posee una dignidad inalienable. Nuestras respectivas tradiciones nos invitan a acoger a los demás no como una amenaza, sino como hermanos y hermanas en la humanidad. Como creyentes de diferentes credos, hacemos un llamado a nuestras comunidades para que cultiven una cultura de acogida y fraternidad. Mediante la escucha mutua, el servicio al bien común y un diálogo constante basado en nuestras vidas y prácticas espirituales, buscamos trabajar concretamente al servicio de la justicia y la paz.


https://www.la-croix.com/religion/texte-integral-pape-en-france-l-appel-de-metz-des-responsables-de-culte-francais-20260928

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Bob Prevost
SUCESOR Vº DEL ANTICRISTO

Discurso de Prevost a otras falsas religiones
25-28 DE SEPTIEMBRE DE 2026
ENCUENTRO INTERRELIGIOSO
Centro De Conferencias "Robert Schuman" de Metz

Queridos hermanos y hermanas,
queridos amigos representantes de las diferentes tradiciones religiosas:

Con una gran alegría, pero también con un vivo sentimiento de responsabilidad espiritual, me encuentro hoy entre ustedes en Metz, ciudad de fronteras y de encrucijadas, en el Centro de Congresos que lleva el nombre de Robert Schuman, uno de los padres fundadores de la Unión Europea. Este hombre de fe y de convicciones supo transformar las antiguas líneas de fractura en puntos de esperanza para toda Europa, y se convirtió en un verdadero embajador de la unidad en la diversidad. Siguiendo su ejemplo, nuestra responsabilidad común en cuanto mujeres y hombres religiosos, es la de testimoniar que, más allá de las fronteras, siempre es posible reencontrarse, establecer la amistad y construir la paz.

Dialogar no disminuye nuestra identidad, sino que la expresa con simplicidad y verdad, abriéndose a la diferencia del otro. Como decía mi Predecesor, el Papa Francisco: «El diálogo entre personas de distintas religiones no se hace meramente por diplomacia, amabilidad o tolerancia (…). El objetivo del diálogo es establecer amistad, paz» (Carta enc. Fratelli tutti, n. 271). Antes que él, el Papa san Juan Pablo II consideraba el diálogo como una exigencia intrínseca de la naturaleza misma del hombre (cfr. Mensaje para la Jornada Mundial de la Paz, 1 enero 2001, n. 10). Según Paul Ricœur, es el camino por el que reconocemos la alteridad como una promesa y no como una amenaza; es el arte del encuentro, del que nuestro mundo tiene una gran necesidad, en las antípodas de la agresividad y de la violencia.

En efecto, invocar el nombre de Dios para legitimar la violencia o la opresión es una profanación de este nombre. Nada de lo que desfigura la dignidad humana se puede reivindicar como una auténtica inspiración divina. El discurso religioso debe apelar constantemente a desarmar los corazones y las palabras. Esto comporta la responsabilidad directa de cada uno de nosotros (líderes religiosos de cualquier secta), en cuanto guardianes de nuestras respectivas tradiciones (falsas religiones).

Por otra parte, si la fecundidad de las tradiciones religiosas se manifiesta, ante todo, en su servicio a la paz y a la fraternidad, ella se expresa de igual forma en su capacidad de proteger, acompañar y servir a la vida. La grandeza de una civilización no se mide por sus éxitos materiales, sino por la manera en la que abraza, protege y eleva la persona humana. Las religiones (todas) son guardianas de la vida: ellas afirman su valor sagrado. Su fecundidad se demuestra en su presencia amorosa junto a las personas más vulnerables y más frágiles. Servir a la vida significa envolverla en cuidados, presencia y ternura, sobre todo en la prueba, hasta el final. A nosotros (líderes religiosos de cualquier secta), que estamos abiertos a la trascendencia, se nos encomienda la misión de ofrecer puntos de referencia sólidos, en particular a los jóvenes, para construir una comunión que respete y valore la dignidad de toda persona humana.

Queridos amigos, «la Iglesia considera compañeros de camino a todos aquellos que buscan sinceramente la verdad, la bondad y la belleza» (Carta enc. Magnifica humanitas, n. 23). Les agradezco una vez más su proximidad y su presencia. Que la bondad infinita de Dios y su sabiduría nos acompañen y nos enseñen a vivir cada vez más como hijos suyos y como hermanos y hermanas entre nosotros. Que podamos ser nosotros también, allí donde vivamos, artesanos de paz y testigos de una esperanza que no cese de crecer en nuestro mundo.

¡Que Dios les bendiga!


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Bob Prevost
SUCESOR Vº DEL ANTICRISTO
DISCURSO DEL 25 DE SEPTIEMBRE EN LA UNESCO (PARíS)
(UN FRAGMENTO)

Porque estamos convencidos de que la educación es el camino para superar la desconfianza mutua y que la ciencia puede estar al servicio de todo ser humano, sembrando hoy semillas que darán una abundante cosecha en el futuro. Esta confianza fortalece nuestra esperanza en la caridad, en el compromiso con el bien del prójimo. Porque si todos estamos firmemente comprometidos con la grandeza de nuestra humanidad común, la paz finalmente podrá florecer.

Al colaborar en esta labor, las tradiciones religiosas desempeñan un papel culturalmente necesario e insustituible. Las religiones dan voz a nuestras preguntas sobre el origen de la vida y su propósito. Abordan el significado último de nuestras vidas, que se refleja en nuestras decisiones cotidianas. Cuando hombres y mujeres de buena voluntad dirigen sus acciones hacia Dios, a su luz sus diferencias culturales no se disipan en el caos de Babel. En cambio, se encuentran unidos en una búsqueda compartida de sentido y orientados hacia un destino que no es la muerte. No nos dirigimos hacia el olvido. Por eso, el espíritu humano, en su relación con Dios, percibe con mayor intensidad el llamado a cultivar la paz mediante una alianza entre pueblos que reconocen ser hijos del mismo Padre, hermanos y hermanas entre sí.



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San Pío X
Notre charge apostolique
25 de agosto de 1910
(UN FRAGMENTO)

No, venerables hermanos, no hay verdadera fraternidad fuera de la caridad cristiana, que por amor a Dios y a su Hijo Jesucristo, nuestro Salvador, abraza a todos los hombres, para ayudarlos a todos y para llevarlos a todos a la misma fe y a la misma felicidad del cielo. 

Al separar la fraternidad de la caridad cristiana así entendida, la democracia, lejos de ser un progreso, constituiría un retroceso desastroso para la civilización.

Porque, si se quiere llegar, y Nos lo deseamos con toda nuestra alma, a la mayor suma de bienestar posible para la sociedad y para cada uno de sus miembros por medio de la fraternidad, o, como también se dice, por medio de la solidaridad universal, es necesaria la unión de los espíritus en la verdad, la unión de las voluntades en la moral, la unión de los corazones en el amor de Dios y de su Hijo Jesucristo.

Esta unión no es realizable más que por medio de la caridad católica, la cual es, por consiguiente, la única que puede conducir a los pueblos en la marcha del progreso hacia el ideal de la civilización.


[...]Queremos afirmar una vez más, siguiendo a nuestro predecesor, que hay un error y un peligro en enfeudar, por principio, el catolicismo a una forma de gobierno; error y peligro que son tanto más grandes cuando se identifica la religión con un género de democracia cuyas doctrinas son erróneas. Este es el caso del Sillon, el cual, comprometiendo de hecho a la Iglesia en favor de una forma política especial, divide a los católicos, arranca a la juventud, e incluso a los sacerdotes y a los seminaristas, de la acción simplemente católica y malgasta, a fondo perdido, las fuerzas vivas de una parte de la nación.

[Se niega a defender a la Iglesia atacada].

Y he aquí, venerables hermanos, una admirable contradicción. Es precisamente porque la religión debe trascender sobre todos los partidos por lo que, invocando este principio, se abstiene el Sillon de defender a la Iglesia atacada. Ciertamente no es la Iglesia la que ha bajado a la arena política; se la ha arrastrado hasta ésta para mutilarla y para despojarla. La obligación de todo católico, ¿no es la de usar las armas políticas que tiene a mano para defenderla (La Iglesia Católica), y también para forzar a la política a permanecer en su dominio y a no ocuparse de la Iglesia más que para darle lo que le es debido?

Pues bien, frente a la Iglesia así violentada, se tiene con frecuencia el dolor de ver a los sillonistas cruzarse de brazos, no ser que la defensa de la Iglesia redunde en ventaja del Sillon, ni se les ve dictar o sostener un programa que ni en parte alguna ni en grado alguno revela al católico. Lo cual no impide a estos mismos hombres, en plena lucha política, bajo el golpe de una provocación, alardear públicamente de su fe. ¿Qué significa esto sino que hay dos hombres en el sillonista: el individuo que es católico y el sillonista, hombre de acción, que es neutral?

[Incurren en el indiferentismo]

Hubo un tiempo en que el Sillon, como tal, era formalmente católico. En materia de fuerza moral, no reconocía más que una, la fuerza católica, e iba proclamando que la democracia sería católica o no sería democracia. 

Vino un momento en que se operó una revisión. Dejó a cada uno su religión o su filosofía. Cesó de llamarse católico, y a la fórmula «La democracia será católica» sustituyó esta otra: «La democracia no será anticatólica», de la misma manera que no será antijudía o antibudista. Esta fué la época del plus grand Sillon. 

Se llamó para la construcción de la ciudad futura a todos los obreros de todas las religiones y de todas las sectas. Sólo se les exigió abrazar el mismo ideal social, respetar todas las creencias y aportar una cierta cantidad de fuerzas morales.

Es cierto, se proclamaba, «los jefes del Sillon ponen su fe religiosa por encima de todo. Pero ¿pueden negar a los demás el derecho de beber su energía moral allí donde les es posible? En compensación, quieren que los demás respeten a ellos su derecho de beberla en la fe católica. Exigen, por consiguiente, a todos aquellos que quieren transformar la sociedad presente en el sentido de la democracia, no rechazarse mutuamente a causa de las convicciones filosóficas o religiosas que pueden separarlos, sino marchar unidos, sin renunciar a sus convicciones, pero intentando hacer sobre el terreno de las realidades prácticas la prueba de la excelencia de sus convicciones personales. Tal vez sobre este terreno de la emulación entre almas adheridas a diferentes convicciones religiosas o filosóficas podrá realizarse la unión». Y se declara al mismo tiempo (¿cómo podía realizarse esto?) que el pequeño Sillon católico sería el alma del gran Sillon cosmopolita..

Recientemente, el nombre del plus grand Sillon ha desaparecido, y una nueva organización ha intervenido, sin modificar, todo lo contrario, el espíritu y el fondo de las cosas «para poner orden en el trabajo y organizar las diversas fuerzas de actividad. El Sillon queda siempre como un alma, un espíritu, que se mezclará a los grupos e inspirará su actividad». Y todos los grupos nuevos quedan en apariencia autónomos: a los católicos, a los protestantes, a los librepensadores se les pide que se pongan a trabajar. «Los camaradas católicos trabajarán entre ellos en una organización especial para instruirse y educarse. Los demócratas protestantes y librepensadores harán lo mismo por su parte. Todos, católicos, protestantes y librepensadores, tendrán muy en su corazón armar a la juventud, no para una lucha fratricida, sino para una generosa emulación en el terreno de las virtudes sociales y cívicas» .

Estas declaraciones y esta nueva organización de la acción sillonista provocan graves reflexiones.

He aquí, fundada por católicos, una asociación interconfesional para trabajar en la reforma de la civilización, obra religiosa de primera clase; porque no hay verdadera civilización sin la civilización moral, y no hay verdadera civilización moral sin la verdadera religión: ésta es una verdad demostrada, éste es un hecho histórico. Y los nuevos sillonistas no podrán pretextar que ellos trabajarán solamente «en el terreno de las realidades prácticas», en el que la diversidad de las creencias no importa. Su jefe siente tan claramente la influencia de la convicciones del espíritu sobre el resultado de la acción, que les invita, sea la que sea la religión a que pertenecen, a hacer en el terreno de las realidades prácticas la prueba de la excelencia de sus convicciones personales». Y con razón, porque las realizaciones prácticas revisten el carácter de las convicciones religiosas, de la misma manera que los miembros de un cuerpo hasta en sus últimas extremidades reciben su forma del principio vital que los anima..

Esto supuesto, ¿qué pensar de la promiscuidad en que se encontrarán colocados los jóvenes católicos con heterodoxos e incrédulos de toda clase en una obra de esta naturaleza? ¿Qué pensar de este llamamiento a todos los heterodoxos y a todos los incrédulos para probar la excelencia de sus convicciones en el terreno social, en una especie de concurso apologético, como este concurso no durase ya hace diecinueve siglos, en condiciones menos peligrosas para la fe de los fieles y con toda honra de la Iglesia católica?

¿Qué pensar de este respeto a todos los errores y de esta extraña invitación, hecha por un católico, a todos los disidentes para fortificar sus convicciones por el estudio y para hacer de ellos fuentes siempre más abundantes de fuerzas nuevas? ¿Qué pensar de una asociación en que todas las religiones e incluso el librepensamiento pueden manifestarse en alta voz, a su capricho? 

Porque los sillonistas, que en las conferencias públicas y en otras partes proclaman enérgicamente su fe individual, no pretenden ciertamente cerrar la boca a los demás e impedir al protestante afirmar su protestantismo y al escéptico su escepticismo.

¿Qué pensar, finalmente, de un católico que al entrar en su círculo de estudios abre su catolicismo a la puerta para no asustar a sus camaradas, «soñando en una acción social desinteresada, rechazan subordinar el triunfo de intereses, de grupos o incluso de convicciones, sean las que sean»? 

Tal es la profesión de fe del nuevo comité demócrata de acción social [sillonista], que ha heredado el defecto mayor de la antigua organización y que, dice, «rompiendo el equívoco mantenido en torno al plus grand Sillon, tanto en los medios reaccionarios como en los medios anticlericales», [dicen] está abierto a todos los hombres «respetuosos de las fuerzas morales y religiosas y convencidos de que ninguna emancipación social verdadera es posible sin el fermento de un generoso idealismo».


[Provoca una perturbación general].

Sí, por desgracia, el equívoco está deshecho; la acción social del Sillon ya no es católica; el sillonista, como tal, no trabaja para un grupo, y «la Iglesia, dice, no podrá ser por título alguno beneficiaria de las simpatías que su acción podrá suscitar». 

¡Institución verdaderamente extraña! Se teme que la Iglesia se aproveche de la acción social del Sillon con un fin egoísta e interesado, como si todo lo que aprovecha a la Iglesia no aprovechase a la humanidad. Extraña inversión de ideas: es la Iglesia la que sería la beneficiaria de la acción social, como si los más grandes economistas no hubieran reconocido y demostrado que es esta acción social la que, para ser seria y fecunda, debe beneficiarse de la Iglesia.

Pero más extraña todavía, tremendas y dolorosas a la vez, son la audacia y la ligereza de espíritu de los hombres que se llaman católicos, que sueñan con volver a fundar la sociedad en tales condiciones y con establecer sobre la tierra, por encima de la Iglesia católica, «el reino de la justicia y del amor», con obreros venidos de todas partes, de todas las religiones o sin religión, con o sin creencias, con tal que olviden lo que les divide: sus convicciones filosóficas y religiosas, y que pongan en común lo que les une: un generoso idealismo y fuerzas morales aplicadas «donde les sea posible».

Cuando se piensa en todo lo que ha sido necesario de fuerzas, de ciencia, de virtudes sobrenaturales para establecer la ciudad cristiana, y los sufrimientos de millones de mártires, y las luces de los Padres y de los doctores de la Iglesia, y la abnegación de todos los héroes de la caridad, y una poderosa jerarquía nacida del cielo, y los ríos de gracia divina y todo lo edificado, unido, compenetrado por la Vida y el Espíritu de Jesucristo, Sabiduría de Dios, Verbo hecho hombre; cuando se piensa, decimos, en todo esto, queda uno admirado de ver a los nuevos apóstoles esforzarse por mejorarlo con la puesta en común de un vago idealismo y de las virtudes cívicas.

¿Qué van a producir? ¿Qué es lo que va a salir de esta colaboración? Una construcción puramente verbal y quimérica, en la que veremos reflejarse desordenadamente y en confusión seductora las palabras de libertad, justicia, fraternidad y amor, igualdad y exaltación humana, todo basado sobre la dignidad humana mal entendida. Será una agitación tumultuosa, útil para el fin pretendido y que aprovechará a los agitadores de las masas menos utopistas. Sí, verdaderamente se puede afirmar que el Sillon se ha hecho compañero de viaje del socialismo, puesta la mirada sobre una quimera.

Nos tememos algo todavía peor. El resultado de esta promiscuidad en el trabajo, el beneficiario de esta acción social cosmopolita no puede ser otro que una democracia que no será ni católica, ni protestante, ni judía; una religión (porque el sillonismo, sus jefes lo han dicho, es una religión) más universal que la Iglesia católica, reuniendo a todos los hombres, convertidos, finalmente, en hermanos y camaradas en «el reino de Dios». «No se trabaja para la Iglesia, se trabaja para la humanidad».

[«Le Sillon» se ha desviado!].

Y ahora, penetrados de la más viva tristeza, Nos nos preguntamos, venerables hermanos, en qué ha quedado convertido el catolicismo del Sillon. Desgraciadamente, el que daba en otro tiempo tan bellas esperanzas, este río límpido e impetuoso, ha sido arrastrado en su marcha por los enemigos modernos de la Iglesia y se forma ya en adelante más que un miserable afluente del gran movimiento de apostasía, organizado, en todos los países, para el establecimiento de una Iglesia universal que no tendrá ni dogmas, ni jerarquía, ni regla para el espíritu, ni freno para las pasiones, y que, so pretexto de libertad y de dignidad humana, consagraría en el mundo, si pudiera triunfar, el reino legal de la astucia y de la fuerza y la opresión de los débiles, de los que sufren y trabajan.





[Deformación del Evangelio]

 Nos queremos llamar vuestra atención, venerables hermanos, sobre esta deformación del Evangelio y del carácter sagrado de Nuestro Señor Jesucristo, Dios y hombre, practicada en el Sillon y en otras partes. 

Cuando se aborda la cuestión social, está de moda en algunos medios eliminar primeramente la divinidad de Jesucristo y luego no hablar más que de su soberana mansedumbre, de su compasión por todas las miserias humanas, de sus apremiantes exhortaciones al amor del prójimo y a la fraternidad.

 Ciertamente, Jesús nos ha amado con un amor inmenso, infinito, y ha venido a la tierra a sufrir y morir para que, reunidos alrededor de El en la justicia y en el amor, animados de los mismos sentimientos de caridad mutua, todos los hombres vivan en la paz y en la felicidad. 

Pero a la realización de esta felicidad temporal y eterna ha puesto, con una autoridad soberana, la condición de que se forme parte de su rebaño, que se acepte su doctrina, que se practique su virtud y que se deje uno enseñar y guiar por Pedro y sus sucesores. 

Porque, si Jesús ha sido bueno para los extraviados y los pecadores, no ha respetado sus convicciones erróneas, por muy sinceras que pareciesen; los ha amado a todos para instruirlos, convertirlos y salvarlos. 

Si ha llamado hacia sí, para aliviarlos, a los que padecen y sufren, no ha sido para predicarles el celo por una igualdad quimérica. 

Si ha levantado a los humildes, no ha sido para inspirarles el sentimiento de una dignidad independiente y rebelde a la obediencia. 

Si su corazón desbordaba mansedumbre para las almas de buena voluntad, ha sabido igualmente armarse de una santa indignación contra los profanadores de la casa de Dios, contra los miserables que escandalizan a los pequeños, contra las autoridades que agobian al pueblo bajo el peso de onerosas cargas sin poner en ellas ni un dedo para aliviarlas. 

Ha sido tan enérgico como dulce; ha reprendido, amenazado, castigado, sabiendo y enseñándonos que con frecuencia el temor es el comienzo de la sabiduría y que conviene a veces cortar un miembro para salvar al cuerpo. 

Finalmente, no ha anunciado para la sociedad futura el reino de una felicidad ideal, del cual el sufrimiento quedara desterrado, sino que con sus lecciones y con sus ejemplos ha trazado el camino de la felicidad posible en la tierra y de la felicidad perfecta en el cielo: el camino de la cruz. 

Estas son enseñanzas que se intentaría equivocadamente aplicar solamente a la vida individual con vistas a la salvación eterna; son enseñanzas eminentemente sociales, y nos demuestran en Nuestro Señor Jesucristo algo muy distinto de un humanitarismo sin consistencia y sin autoridad.  


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