"Non dubium est haeresis et schisma a diabolo, qui caput est malitiae, processisse; et ideo, quicquid ab haereticis geritur, eius instinctu fieri, qui eorum sensus mentes cogitationesque possedit, nulla dubitatio est."
Sus ideas principales sobre el alma se resumen en los siguientes puntos:
Origen cultural, no bíblico original: Grygiel señala que el concepto de un alma inmortal y separada del cuerpo proviene principalmente de la filosofía griega (el dualismo platónico y aristotélico) y no del Antiguo Testamento. Explica que el término hebreo original (Nephesh) no hacía una distinción rígida entre alma y cuerpo, sino que se refería a la totalidad del ser vivo, a la persona como una unidad.
Una propiedad emergente del cerebro: Apoyándose en los avances de las neurociencias, Grygiel sugiere que lo que históricamente hemos llamado "alma" puede entenderse científicamente como una propiedad emergente del cerebro humano altamente evolucionado. A medida que la ciencia avanza, la brecha del dualismo (separar mente/alma de materia) tiende a borrarse.
El borrado de la frontera con los animales: Desde una perspectiva evolutiva y neurocientífica, argumenta que la separación tajante que la teología clásica hacía entre el "alma animal" y el "alma humana" se ha vuelto sumamente difusa.
Apertura al cambio en la Iglesia: En entrevistas recientes de alto impacto, ha afirmado que la Iglesia Católica e incluso sus documentos teológicos actuales no impiden que, en el futuro (a medida que se desarrolle una antropología mejor fundamentada en la ciencia), se pueda considerar el abandono total del término "alma" dentro del discurso eclesiástico, sin que ello signifique destruir la fe o la existencia de la Iglesia.
En lugar de buscar a Dios o a la espiritualidad en los "huecos" que la ciencia aún no explica (la llamada teología de los huecos), Grygiel propone reformular la teología para armonizarla con la evolución y la neurociencia actual.
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Concilio de Vienne
EL ALMA
Naturaleza del alma humana. Es racional e intelectual: 148, 216, 255, 290, 338, 344, 393, 422, 429, 480, 738. No es una parte de la divina sustancia ni forma una sola cosa con el Verbo: 20, 31, 235, 348, 511 ss. Es sustancia: 295. Se une al cuerpo no accidentalmente: 1911 s, 1914; sino que es forma del cuerpo verdaderamente, por sí misma y esencialmente: 480 s, 738, 1655. No es una sola para todos: 738; sino que cada uno tiene la suya: 338. No es buena o mala ya por naturaleza: 236, 243, 642. No es el único objeto de conocimiento evidente: 557.
Origen del alma humana. No es increada o increable: 527; sino que es creada por Dios: 20, 144*, 170, 527, 2327; de la nada: 348; sin que preexista a la infusión en el cuerpo: 203, 236. No es engendrada por los padres: 170, 533, 1910; ni evoluciona pasando de sensitiva a intelectual: 1910 ss. Es infundida ya antes del parto: 1185.
Propiedades. Es inmortal: 1 ss, 16, 40, 86, 738. Está dotada de libertad: 129 s, 133 ss, 140, 174, 181, 186, 316 s, 322, 325, 348, 373, 776, 793, 797, 1027 s, 1039, 1065 ss, 1093 ss, 1291, 1360 s, 1912, 1914; la cual libertad puede ser demostrada por la Escritura: 1041, y por la razón: 1650.
