VACANTIS APOSTOLICAE SEDIS

✠✠ "Sede Vacante Nihil Innovetur" ✠ "Ipsum Suprema Nostra auctoritate nullum et irritum declaramus" ✠ "Inferior non potest tollere legem superioris" ✠✠

EL ANTICRISTO VENDRÁ EN LA "CONSUMMATIONE SEACULI"

De Fide Orthodoxa
San Juan Damasceno

 "En sentido propio y principal se llama Anticristo
aquel que viene en la consumación de los siglos" 


  "Verum proprie et praecipue Antichristusdicitur,
qui “in consummatione saeculi” venit" 

SOBRE EL ANTICRISTO

Conviene saber que es necesario que venga el Anticristo. Por lo tanto, todo aquel "que no confiesa que el Hijo de Dios y Dios ha venido en carne", y que es Dios perfecto y que se ha hecho hombre perfecto, permaneciendo al mismo tiempo Dios, es un anticristo. Pero en sentido propio y principal se llama Anticristo aquel que viene "en la consumación de los siglos". Es necesario, pues, que primero sea predicado el Evangelio a todas las gentes, como dijo el Señor, y entonces vendrá para confutación de los judíos, adversarios de Dios. Pues les dijo el Señor...

DE ANTICHRISTO

Decet scire quoniam oportet Antichristum venire. Ergo omnis quidem “qui non confitetur Filium Dei, et Deum venisse in carnem” et esse Deum perfectum, et factum esse hominem perfectum et manere Deum, Antichristus est. Verum proprie et praecipue Antichristus dicitur, qui “in consummatione saeculi” venit. Oportet igitur primum praedicatum esse evangelium in omnibus gentibus, sicut dixit Dominus, et tunc veniet in redargutionem adversariorum Dei Iudaeorum. Dixit enim eis Dominus...


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RELACIONADO

PREVOST Y EL DEMOCRATISMO E INDIFERENTISMO DE "LE SILLON" CONTRA LAS CONDENAS Y ADVERTENCIAS DE SAN PÍO X

"Non dubium est haeresis et schisma a diabolo, qui caput est malitiae, processisse; et ideo, quicquid ab haereticis geritur, eius instinctu fieri, qui eorum sensus mentes cogitationesque possedit, nulla dubitatio est."
Constantino el Grande

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Desde Metz, se alza la voz por una Europa
que sea una fuerza para la paz y la democracia.



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 Fragmento de "El llamamiento de Metz", una declaración interreligiosa firmada por los diversos líderes de falsas religiones franceses con motivo del viaje de prevost a Metz (Mosela), el 28 de septiembre de 2026.

Nosotros, líderes religiosos de Francia, reunidos hoy en Metz con Su Santidad el Papa León XIV, reafirmamos nuestro compromiso de servir juntos a toda la humanidad:

...Creemos firmemente que todo ser humano posee una dignidad inalienable. Nuestras respectivas tradiciones nos invitan a acoger a los demás no como una amenaza, sino como hermanos y hermanas en la humanidad. Como creyentes de diferentes credos, hacemos un llamado a nuestras comunidades para que cultiven una cultura de acogida y fraternidad. Mediante la escucha mutua, el servicio al bien común y un diálogo constante basado en nuestras vidas y prácticas espirituales, buscamos trabajar concretamente al servicio de la justicia y la paz.


https://www.la-croix.com/religion/texte-integral-pape-en-france-l-appel-de-metz-des-responsables-de-culte-francais-20260928

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Bob Prevost
SUCESOR Vº DEL ANTICRISTO

Discurso de Prevost a otras falsas religiones
25-28 DE SEPTIEMBRE DE 2026
ENCUENTRO INTERRELIGIOSO
Centro De Conferencias "Robert Schuman" de Metz

Queridos hermanos y hermanas,
queridos amigos representantes de las diferentes tradiciones religiosas:

Con una gran alegría, pero también con un vivo sentimiento de responsabilidad espiritual, me encuentro hoy entre ustedes en Metz, ciudad de fronteras y de encrucijadas, en el Centro de Congresos que lleva el nombre de Robert Schuman, uno de los padres fundadores de la Unión Europea. Este hombre de fe y de convicciones supo transformar las antiguas líneas de fractura en puntos de esperanza para toda Europa, y se convirtió en un verdadero embajador de la unidad en la diversidad. Siguiendo su ejemplo, nuestra responsabilidad común en cuanto mujeres y hombres religiosos, es la de testimoniar que, más allá de las fronteras, siempre es posible reencontrarse, establecer la amistad y construir la paz.

Dialogar no disminuye nuestra identidad, sino que la expresa con simplicidad y verdad, abriéndose a la diferencia del otro. Como decía mi Predecesor, el Papa Francisco: «El diálogo entre personas de distintas religiones no se hace meramente por diplomacia, amabilidad o tolerancia (…). El objetivo del diálogo es establecer amistad, paz» (Carta enc. Fratelli tutti, n. 271). Antes que él, el Papa san Juan Pablo II consideraba el diálogo como una exigencia intrínseca de la naturaleza misma del hombre (cfr. Mensaje para la Jornada Mundial de la Paz, 1 enero 2001, n. 10). Según Paul Ricœur, es el camino por el que reconocemos la alteridad como una promesa y no como una amenaza; es el arte del encuentro, del que nuestro mundo tiene una gran necesidad, en las antípodas de la agresividad y de la violencia.

En efecto, invocar el nombre de Dios para legitimar la violencia o la opresión es una profanación de este nombre. Nada de lo que desfigura la dignidad humana se puede reivindicar como una auténtica inspiración divina. El discurso religioso debe apelar constantemente a desarmar los corazones y las palabras. Esto comporta la responsabilidad directa de cada uno de nosotros (líderes religiosos de cualquier secta), en cuanto guardianes de nuestras respectivas tradiciones (falsas religiones).

Por otra parte, si la fecundidad de las tradiciones religiosas se manifiesta, ante todo, en su servicio a la paz y a la fraternidad, ella se expresa de igual forma en su capacidad de proteger, acompañar y servir a la vida. La grandeza de una civilización no se mide por sus éxitos materiales, sino por la manera en la que abraza, protege y eleva la persona humana. Las religiones (todas) son guardianas de la vida: ellas afirman su valor sagrado. Su fecundidad se demuestra en su presencia amorosa junto a las personas más vulnerables y más frágiles. Servir a la vida significa envolverla en cuidados, presencia y ternura, sobre todo en la prueba, hasta el final. A nosotros (líderes religiosos de cualquier secta), que estamos abiertos a la trascendencia, se nos encomienda la misión de ofrecer puntos de referencia sólidos, en particular a los jóvenes, para construir una comunión que respete y valore la dignidad de toda persona humana.

Queridos amigos, «la Iglesia considera compañeros de camino a todos aquellos que buscan sinceramente la verdad, la bondad y la belleza» (Carta enc. Magnifica humanitas, n. 23). Les agradezco una vez más su proximidad y su presencia. Que la bondad infinita de Dios y su sabiduría nos acompañen y nos enseñen a vivir cada vez más como hijos suyos y como hermanos y hermanas entre nosotros. Que podamos ser nosotros también, allí donde vivamos, artesanos de paz y testigos de una esperanza que no cese de crecer en nuestro mundo.

¡Que Dios les bendiga!


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Bob Prevost
SUCESOR Vº DEL ANTICRISTO
DISCURSO DEL 25 DE SEPTIEMBRE EN LA UNESCO (PARíS)
(UN FRAGMENTO)

Porque estamos convencidos de que la educación es el camino para superar la desconfianza mutua y que la ciencia puede estar al servicio de todo ser humano, sembrando hoy semillas que darán una abundante cosecha en el futuro. Esta confianza fortalece nuestra esperanza en la caridad, en el compromiso con el bien del prójimo. Porque si todos estamos firmemente comprometidos con la grandeza de nuestra humanidad común, la paz finalmente podrá florecer.

Al colaborar en esta labor, las tradiciones religiosas desempeñan un papel culturalmente necesario e insustituible. Las religiones dan voz a nuestras preguntas sobre el origen de la vida y su propósito. Abordan el significado último de nuestras vidas, que se refleja en nuestras decisiones cotidianas. Cuando hombres y mujeres de buena voluntad dirigen sus acciones hacia Dios, a su luz sus diferencias culturales no se disipan en el caos de Babel. En cambio, se encuentran unidos en una búsqueda compartida de sentido y orientados hacia un destino que no es la muerte. No nos dirigimos hacia el olvido. Por eso, el espíritu humano, en su relación con Dios, percibe con mayor intensidad el llamado a cultivar la paz mediante una alianza entre pueblos que reconocen ser hijos del mismo Padre, hermanos y hermanas entre sí.



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San Pío X
Notre charge apostolique
25 de agosto de 1910
(UN FRAGMENTO)

No, venerables hermanos, no hay verdadera fraternidad fuera de la caridad cristiana, que por amor a Dios y a su Hijo Jesucristo, nuestro Salvador, abraza a todos los hombres, para ayudarlos a todos y para llevarlos a todos a la misma fe y a la misma felicidad del cielo. 

Al separar la fraternidad de la caridad cristiana así entendida, la democracia, lejos de ser un progreso, constituiría un retroceso desastroso para la civilización.

Porque, si se quiere llegar, y Nos lo deseamos con toda nuestra alma, a la mayor suma de bienestar posible para la sociedad y para cada uno de sus miembros por medio de la fraternidad, o, como también se dice, por medio de la solidaridad universal, es necesaria la unión de los espíritus en la verdad, la unión de las voluntades en la moral, la unión de los corazones en el amor de Dios y de su Hijo Jesucristo.

Esta unión no es realizable más que por medio de la caridad católica, la cual es, por consiguiente, la única que puede conducir a los pueblos en la marcha del progreso hacia el ideal de la civilización.


[...]Queremos afirmar una vez más, siguiendo a nuestro predecesor, que hay un error y un peligro en enfeudar, por principio, el catolicismo a una forma de gobierno; error y peligro que son tanto más grandes cuando se identifica la religión con un género de democracia cuyas doctrinas son erróneas. Este es el caso del Sillon, el cual, comprometiendo de hecho a la Iglesia en favor de una forma política especial, divide a los católicos, arranca a la juventud, e incluso a los sacerdotes y a los seminaristas, de la acción simplemente católica y malgasta, a fondo perdido, las fuerzas vivas de una parte de la nación.

[Se niega a defender a la Iglesia atacada].

Y he aquí, venerables hermanos, una admirable contradicción. Es precisamente porque la religión debe trascender sobre todos los partidos por lo que, invocando este principio, se abstiene el Sillon de defender a la Iglesia atacada. Ciertamente no es la Iglesia la que ha bajado a la arena política; se la ha arrastrado hasta ésta para mutilarla y para despojarla. La obligación de todo católico, ¿no es la de usar las armas políticas que tiene a mano para defenderla (La Iglesia Católica), y también para forzar a la política a permanecer en su dominio y a no ocuparse de la Iglesia más que para darle lo que le es debido?

Pues bien, frente a la Iglesia así violentada, se tiene con frecuencia el dolor de ver a los sillonistas cruzarse de brazos, no ser que la defensa de la Iglesia redunde en ventaja del Sillon, ni se les ve dictar o sostener un programa que ni en parte alguna ni en grado alguno revela al católico. Lo cual no impide a estos mismos hombres, en plena lucha política, bajo el golpe de una provocación, alardear públicamente de su fe. ¿Qué significa esto sino que hay dos hombres en el sillonista: el individuo que es católico y el sillonista, hombre de acción, que es neutral?

[Incurren en el indiferentismo]

Hubo un tiempo en que el Sillon, como tal, era formalmente católico. En materia de fuerza moral, no reconocía más que una, la fuerza católica, e iba proclamando que la democracia sería católica o no sería democracia. 

Vino un momento en que se operó una revisión. Dejó a cada uno su religión o su filosofía. Cesó de llamarse católico, y a la fórmula «La democracia será católica» sustituyó esta otra: «La democracia no será anticatólica», de la misma manera que no será antijudía o antibudista. Esta fué la época del plus grand Sillon. 

Se llamó para la construcción de la ciudad futura a todos los obreros de todas las religiones y de todas las sectas. Sólo se les exigió abrazar el mismo ideal social, respetar todas las creencias y aportar una cierta cantidad de fuerzas morales.

Es cierto, se proclamaba, «los jefes del Sillon ponen su fe religiosa por encima de todo. Pero ¿pueden negar a los demás el derecho de beber su energía moral allí donde les es posible? En compensación, quieren que los demás respeten a ellos su derecho de beberla en la fe católica. Exigen, por consiguiente, a todos aquellos que quieren transformar la sociedad presente en el sentido de la democracia, no rechazarse mutuamente a causa de las convicciones filosóficas o religiosas que pueden separarlos, sino marchar unidos, sin renunciar a sus convicciones, pero intentando hacer sobre el terreno de las realidades prácticas la prueba de la excelencia de sus convicciones personales. Tal vez sobre este terreno de la emulación entre almas adheridas a diferentes convicciones religiosas o filosóficas podrá realizarse la unión». Y se declara al mismo tiempo (¿cómo podía realizarse esto?) que el pequeño Sillon católico sería el alma del gran Sillon cosmopolita..

Recientemente, el nombre del plus grand Sillon ha desaparecido, y una nueva organización ha intervenido, sin modificar, todo lo contrario, el espíritu y el fondo de las cosas «para poner orden en el trabajo y organizar las diversas fuerzas de actividad. El Sillon queda siempre como un alma, un espíritu, que se mezclará a los grupos e inspirará su actividad». Y todos los grupos nuevos quedan en apariencia autónomos: a los católicos, a los protestantes, a los librepensadores se les pide que se pongan a trabajar. «Los camaradas católicos trabajarán entre ellos en una organización especial para instruirse y educarse. Los demócratas protestantes y librepensadores harán lo mismo por su parte. Todos, católicos, protestantes y librepensadores, tendrán muy en su corazón armar a la juventud, no para una lucha fratricida, sino para una generosa emulación en el terreno de las virtudes sociales y cívicas» .

Estas declaraciones y esta nueva organización de la acción sillonista provocan graves reflexiones.

He aquí, fundada por católicos, una asociación interconfesional para trabajar en la reforma de la civilización, obra religiosa de primera clase; porque no hay verdadera civilización sin la civilización moral, y no hay verdadera civilización moral sin la verdadera religión: ésta es una verdad demostrada, éste es un hecho histórico. Y los nuevos sillonistas no podrán pretextar que ellos trabajarán solamente «en el terreno de las realidades prácticas», en el que la diversidad de las creencias no importa. Su jefe siente tan claramente la influencia de la convicciones del espíritu sobre el resultado de la acción, que les invita, sea la que sea la religión a que pertenecen, a hacer en el terreno de las realidades prácticas la prueba de la excelencia de sus convicciones personales». Y con razón, porque las realizaciones prácticas revisten el carácter de las convicciones religiosas, de la misma manera que los miembros de un cuerpo hasta en sus últimas extremidades reciben su forma del principio vital que los anima..

Esto supuesto, ¿qué pensar de la promiscuidad en que se encontrarán colocados los jóvenes católicos con heterodoxos e incrédulos de toda clase en una obra de esta naturaleza? ¿Qué pensar de este llamamiento a todos los heterodoxos y a todos los incrédulos para probar la excelencia de sus convicciones en el terreno social, en una especie de concurso apologético, como este concurso no durase ya hace diecinueve siglos, en condiciones menos peligrosas para la fe de los fieles y con toda honra de la Iglesia católica?

¿Qué pensar de este respeto a todos los errores y de esta extraña invitación, hecha por un católico, a todos los disidentes para fortificar sus convicciones por el estudio y para hacer de ellos fuentes siempre más abundantes de fuerzas nuevas? ¿Qué pensar de una asociación en que todas las religiones e incluso el librepensamiento pueden manifestarse en alta voz, a su capricho? 

Porque los sillonistas, que en las conferencias públicas y en otras partes proclaman enérgicamente su fe individual, no pretenden ciertamente cerrar la boca a los demás e impedir al protestante afirmar su protestantismo y al escéptico su escepticismo.

¿Qué pensar, finalmente, de un católico que al entrar en su círculo de estudios abre su catolicismo a la puerta para no asustar a sus camaradas, «soñando en una acción social desinteresada, rechazan subordinar el triunfo de intereses, de grupos o incluso de convicciones, sean las que sean»? 

Tal es la profesión de fe del nuevo comité demócrata de acción social [sillonista], que ha heredado el defecto mayor de la antigua organización y que, dice, «rompiendo el equívoco mantenido en torno al plus grand Sillon, tanto en los medios reaccionarios como en los medios anticlericales», [dicen] está abierto a todos los hombres «respetuosos de las fuerzas morales y religiosas y convencidos de que ninguna emancipación social verdadera es posible sin el fermento de un generoso idealismo».


[Provoca una perturbación general].

Sí, por desgracia, el equívoco está deshecho; la acción social del Sillon ya no es católica; el sillonista, como tal, no trabaja para un grupo, y «la Iglesia, dice, no podrá ser por título alguno beneficiaria de las simpatías que su acción podrá suscitar». 

¡Institución verdaderamente extraña! Se teme que la Iglesia se aproveche de la acción social del Sillon con un fin egoísta e interesado, como si todo lo que aprovecha a la Iglesia no aprovechase a la humanidad. Extraña inversión de ideas: es la Iglesia la que sería la beneficiaria de la acción social, como si los más grandes economistas no hubieran reconocido y demostrado que es esta acción social la que, para ser seria y fecunda, debe beneficiarse de la Iglesia.

Pero más extraña todavía, tremendas y dolorosas a la vez, son la audacia y la ligereza de espíritu de los hombres que se llaman católicos, que sueñan con volver a fundar la sociedad en tales condiciones y con establecer sobre la tierra, por encima de la Iglesia católica, «el reino de la justicia y del amor», con obreros venidos de todas partes, de todas las religiones o sin religión, con o sin creencias, con tal que olviden lo que les divide: sus convicciones filosóficas y religiosas, y que pongan en común lo que les une: un generoso idealismo y fuerzas morales aplicadas «donde les sea posible».

Cuando se piensa en todo lo que ha sido necesario de fuerzas, de ciencia, de virtudes sobrenaturales para establecer la ciudad cristiana, y los sufrimientos de millones de mártires, y las luces de los Padres y de los doctores de la Iglesia, y la abnegación de todos los héroes de la caridad, y una poderosa jerarquía nacida del cielo, y los ríos de gracia divina y todo lo edificado, unido, compenetrado por la Vida y el Espíritu de Jesucristo, Sabiduría de Dios, Verbo hecho hombre; cuando se piensa, decimos, en todo esto, queda uno admirado de ver a los nuevos apóstoles esforzarse por mejorarlo con la puesta en común de un vago idealismo y de las virtudes cívicas.

¿Qué van a producir? ¿Qué es lo que va a salir de esta colaboración? Una construcción puramente verbal y quimérica, en la que veremos reflejarse desordenadamente y en confusión seductora las palabras de libertad, justicia, fraternidad y amor, igualdad y exaltación humana, todo basado sobre la dignidad humana mal entendida. Será una agitación tumultuosa, útil para el fin pretendido y que aprovechará a los agitadores de las masas menos utopistas. Sí, verdaderamente se puede afirmar que el Sillon se ha hecho compañero de viaje del socialismo, puesta la mirada sobre una quimera.

Nos tememos algo todavía peor. El resultado de esta promiscuidad en el trabajo, el beneficiario de esta acción social cosmopolita no puede ser otro que una democracia que no será ni católica, ni protestante, ni judía; una religión (porque el sillonismo, sus jefes lo han dicho, es una religión) más universal que la Iglesia católica, reuniendo a todos los hombres, convertidos, finalmente, en hermanos y camaradas en «el reino de Dios». «No se trabaja para la Iglesia, se trabaja para la humanidad».

[«Le Sillon» se ha desviado!].

Y ahora, penetrados de la más viva tristeza, Nos nos preguntamos, venerables hermanos, en qué ha quedado convertido el catolicismo del Sillon. Desgraciadamente, el que daba en otro tiempo tan bellas esperanzas, este río límpido e impetuoso, ha sido arrastrado en su marcha por los enemigos modernos de la Iglesia y se forma ya en adelante más que un miserable afluente del gran movimiento de apostasía, organizado, en todos los países, para el establecimiento de una Iglesia universal que no tendrá ni dogmas, ni jerarquía, ni regla para el espíritu, ni freno para las pasiones, y que, so pretexto de libertad y de dignidad humana, consagraría en el mundo, si pudiera triunfar, el reino legal de la astucia y de la fuerza y la opresión de los débiles, de los que sufren y trabajan.





[Deformación del Evangelio]

 Nos queremos llamar vuestra atención, venerables hermanos, sobre esta deformación del Evangelio y del carácter sagrado de Nuestro Señor Jesucristo, Dios y hombre, practicada en el Sillon y en otras partes. 

Cuando se aborda la cuestión social, está de moda en algunos medios eliminar primeramente la divinidad de Jesucristo y luego no hablar más que de su soberana mansedumbre, de su compasión por todas las miserias humanas, de sus apremiantes exhortaciones al amor del prójimo y a la fraternidad.

 Ciertamente, Jesús nos ha amado con un amor inmenso, infinito, y ha venido a la tierra a sufrir y morir para que, reunidos alrededor de El en la justicia y en el amor, animados de los mismos sentimientos de caridad mutua, todos los hombres vivan en la paz y en la felicidad. 

Pero a la realización de esta felicidad temporal y eterna ha puesto, con una autoridad soberana, la condición de que se forme parte de su rebaño, que se acepte su doctrina, que se practique su virtud y que se deje uno enseñar y guiar por Pedro y sus sucesores. 

Porque, si Jesús ha sido bueno para los extraviados y los pecadores, no ha respetado sus convicciones erróneas, por muy sinceras que pareciesen; los ha amado a todos para instruirlos, convertirlos y salvarlos. 

Si ha llamado hacia sí, para aliviarlos, a los que padecen y sufren, no ha sido para predicarles el celo por una igualdad quimérica. 

Si ha levantado a los humildes, no ha sido para inspirarles el sentimiento de una dignidad independiente y rebelde a la obediencia. 

Si su corazón desbordaba mansedumbre para las almas de buena voluntad, ha sabido igualmente armarse de una santa indignación contra los profanadores de la casa de Dios, contra los miserables que escandalizan a los pequeños, contra las autoridades que agobian al pueblo bajo el peso de onerosas cargas sin poner en ellas ni un dedo para aliviarlas. 

Ha sido tan enérgico como dulce; ha reprendido, amenazado, castigado, sabiendo y enseñándonos que con frecuencia el temor es el comienzo de la sabiduría y que conviene a veces cortar un miembro para salvar al cuerpo. 

Finalmente, no ha anunciado para la sociedad futura el reino de una felicidad ideal, del cual el sufrimiento quedara desterrado, sino que con sus lecciones y con sus ejemplos ha trazado el camino de la felicidad posible en la tierra y de la felicidad perfecta en el cielo: el camino de la cruz. 

Estas son enseñanzas que se intentaría equivocadamente aplicar solamente a la vida individual con vistas a la salvación eterna; son enseñanzas eminentemente sociales, y nos demuestran en Nuestro Señor Jesucristo algo muy distinto de un humanitarismo sin consistencia y sin autoridad.  


https://archive.org/details/doctrinapontific02unse/page/400/mode/2up

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MONTINI ELIMINÓ EL EVANGELIO DE S. JUAN Y LAS PRECES FINALES DE LA MISA, ENTRE ELLAS LA DE PROTECCIÓN DE SAN MIGUEL ARCÁNGEL, PRESCRITAS POR LEÓN XIII

Giovanni Battista Montini
EL ANTICRISTO
26 de septiembre de 1964

"Ultimum Evangelium omittitur ;
preces Leonianae supprimuntur."

"Se omite el Último Evangelio; se suprimen las preces Leoninas."


La oración a San Miguel Arcángel (junto con las demás oraciones finales que se rezaban de rodillas que componían las llamadas Preces Leoninas) fue eliminada de la conclusión de la Misa mediante la Instrucción Inter Oecumenici. 

  • Fecha de emisión: 26 de septiembre de 1964.   
  • Documento/Decreto: Instrucción Inter Oecumenici (Sacra Congregatio Rituum), específicamente en su numeral 48 j, aprobada por el jamás Papa Montini para aplicar las directrices del Conciliábulo Vaticano II.   
  • Entrada en vigor: El 7 de marzo de 1965 (primer Domingo de Cuaresma de ese año).


S.S. León XIII
Oración a San Miguel Arcángel

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Sancte Michael Archangele, defende nos in proelio,

contra nequitiam et insidias diaboli esto praesidium.

Imperet illi Deus, supplices deprecamur:

tuque, Princeps militiae caelestis,

Satanam aliosque spiritus malignos,

qui ad perditionem animarum pervagantur in mundo,

divina virtute, in infernum detrude.

Amen.

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San Miguel Arcángel, defiéndenos en batalla,

sé nuestro amparo contra las maldades y asechanzas del diablo,

que Dios le reprenda, es nuestra humilde súplica;

y tú, Príncipe de las huestes celestiales,

por el poder de Dios,

arroja al Infierno a Satanás y a los demás espíritus malignos,

que rondan por el mundo buscando la ruina de las almas.

Amén.



Dedicación de San Miguel, Arcángel
(29 septiembre) 

Vindicador del honor divino, el Arcángel San Miguel acaudilló a las milicias angélicas en su lucha contra Satanás y los ángeles rebeldes. La Sagrada Escritura lo representa como el protector de la Sinagoga, y lo es, con más razón, de la Iglesia católica, figurada por aquélla.

La liturgia lo conmemora con mucha frecuencia; así, en las misas rezadas se le invoca al principio en el «Confiteor»; también se le invoca en las preces finales que se rezan de rodillas, al pie del altar, prescritas por León XIII.

Este mismo Pontífice mandó invocarle en los exorcismos contra los poderes infernales.



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¿QUÉ PASA SI EL ROMANO PONTÍFICE, COMO PERSONA PRIVADA, ABRAZA PÚBLICAMENTE UNA HEREJÍA?

Guido Cocchi, CM 
Codicem Iuris Canonici ad Usum Scholarum
1931

¿Qué pasa si el R. P., como persona privada, abraza públicamente una herejía?

Se dan cinco opiniones de los Doctores (DD.): 
  • a) están quienes niegan que el Papa, como persona privada, pueda convertirse en un hereje público, sentencia que Wernz califica de piadosa y probable, pero no ciertamente segura; 

  • b) están quienes dicen que el Papa, incluso por una herejía privada pero oculta, pierde ipso facto su oficio, pues queda fuera de la Iglesia, la cual, por ende, ya no puede gobernar; sin embargo, falsamente se afirma que por una herejía oculta alguien se separe por completo del cuerpo de la Iglesia; 

  • c) están quienes quieren que el Papa no pierda su oficio ni siquiera por una herejía notoria, sentencia que Belarmino califica de muy improbable; 

  • d) están quienes quieren que no caiga ipso facto de su oficio, sino que deba ser depuesto mediante una sentencia declaratoria del delito, sentencia que Belarmino enseña que con derecho no se puede defender; 

  • e) Belarmino (y comúnmente todos) opina que este cae ipso facto de su oficio y potestad; pues no puede ser cabeza quien ya no es miembro de la Iglesia, y el Papa que públicamente se convirtiera en hereje dejaría ipso facto de ser miembro de la Iglesia .
A nosotros ( dice Guido Cocchi, CM), en verdad, nos parece que hoy se debe afirmar del todo, atenta la experiencia de tantos siglos, que, por especial Providencia divina, el caso de un Papa públicamente hereje (como persona privada) no puede acontecer.


Guido Cocchi, CM, Codicem Iuris Canonici ad Usum Scholarum, Vol. II, 1931,
De Romano Pontifice, n. 150, págs.25, 26

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PREVOST DA SU BENDICIÓN A LA SATÁNICA REVOLUCIÓN FRANCESA Y SU LEMA MASÓNICO


Bob Prevost
SUCESOR Vº DEL ANTICRISTO
Palacio del Elíseo (París)
Viernes 25 de septiembre de 2026

Francia aportó al mundo auténticos logros; entre ellos, el reconocimiento de los “Derechos Humanos” inscritos en la naturaleza de la persona humana, en particular el de la libertad religiosa.

Esta atención permanente a la dignidad inherente a toda persona humana encuentra eco en su lema nacional. La libertad, la igualdad y la fraternidad no son simples palabras grabadas en los frontones de sus edificios públicos, sino que remiten a exigencias éticas universales que encuentran también en el mensaje evangélico una fuente inagotable de inspiración y plenitud.


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Libertad, igualdad, fraternidad o la muerte
LIBERTÉ ,EGALITÉ, FRATERNITÉ, OU LA MORT

En 1792, durante la proclamación de la República, los revolucionarios adoptaron este lema y, en 1793, la Comuna de París impuso la inscripción de "esta cita" en la fachada del ayuntamiento de Lagny-sur-Marne, en todos los edificios públicos de la ciudad y también en los monumentos conmemorativos de guerra.

Inicialmente, se solicitó que se eliminara la última parte de la fórmula, que está asociada con el Terror y que entonces se consideraba un símbolo revolucionario; este lema no sobrevivió al período del Imperio.

En 1880, el lema se cambió a "Libertad, Igualdad, Fraternidad". Aparece en las constituciones de 1946 y 1958
  • 1789: La Revolución francesa proclama la libertad y la igualdad como principios fundamentales.
  • 1790: Robespierre propone inscribir «Libertad, Igualdad, Fraternidad» en los uniformes y banderas de la Guardia Nacional. La propuesta no se aprueba.
  • 1792-93: Se populariza la forma: «Libertad, Igualdad, Fraternidad o la Muerte» «Liberté, Égalité, Fraternité, ou la mort».
  • 1848: La Segunda República, mediante la revolución, adopta oficialmente el lema y lo incorpora a su Constitución.
  • 1880: Se consolida bajo la Tercera República y se inscribe en los edificios públicos.
  • 1958: La Constitución de la Quinta República lo establece en su artículo 2 como lema de la República francesa.



Ayuntamiento de la ciudad de Troyes



Ayuntamiento de la ciudad de Lagny-sur-Marne

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En Notre charge apostolique San Pío X refuta el ideal del filosofismo realizado por la célebre trilogía:
libertad, igualdad, fraternidad.


San Pío X
Notre charge apostolique
25 de agosto de 1910

Nuestro cargo apostólico nos obliga a velar por la pureza de la fe y por la integridad de la disciplina católica y a preservar a los fieles de los peligros del error y del mal, especialmente cuando éstos se presentan con un lenguaje atrayente, el cual, velando la vaguedad de las ideas y el equívoco de las expresiones con el ardor del sentimiento y la sonoridad de las palabras, puede inflamar los corazones hacia causas tan seductoras como funestas.

Tales fueron ayer las doctrinas de los pseudofilósofos del siglo XVIII, las de la revolución y las del liberalismo, tantas veces condenadas; y tales son todavía hoy las teorías de Le Sillon, las cuales, bajo sus apariencias brillantes y generosas, carecen con frecuencia de claridad, de lógica y de verdad, y, desde este punto de vista, no arrancan ciertamente del espíritu católico y francés.

[...]que tienen una concepción especial de la dignidad humana, de la libertad, de la justicia y de la fraternidad, y que, para justificar sus sueños sociales, apelan al Evangelio interpretado a su manera, y, lo que es más grave todavía, a un Cristo desfigurado y mermado.   

[...]Le Sillon tiene la noble preocupación de la dignidad humana. Pero esta dignidad la entiende a la manera de ciertos filósofos a quienes la Iglesia está muy lejos de poder alabar.[...]Y he aquí la grandeza y la nobleza humana, ideal realizado por la célebre trilogía: libertad, igualdad, fraternidad.

[...]Lo mismo ocurre con la noción de la fraternidad, cuyo fundamento ponen en el amor de los intereses comunes ó por encima de todas las filosofías y de todas las religiones, en la simple noción de humanidad, englobando así en el mismo amor, y en una igual tolerancia, á todos los hombres con todas sus miserias, lo mismo intelectuales y morales que físicas y temporales. Pero la doctrina católica nos enseña que el primer deber de la caridad no está en la tolerancia de las doctrinas erróneas, por sinceras que sean, ni en la indiferencia teórica ó práctica para el error, ó el vicio en que vemos sumidos á nuestros hermanos, sino en el celo por su mejora intelectual y moral, no menos que por su bienestar material.

Esta misma doctrina católica nos enseña también que el origen del amor al prójimo se encuentra en el amor á Dios, padre común y fin común de toda la familia humana, y en el amor de Jesucristo, de quien somos los miembros, hasta el punto que consolar á un desgraciado es hacer bien al mismo Jesucristo. Todo otro amor es ilusión ó sentimiento estéril y pasajero. Seguramente ahí está la experiencia humana, en las sociedades paganas ó laicas de todos los tiempos, para probar que á ciertas horas la consideración de los intereses comunes ó de similitud de naturaleza pesa muy poco ante las pasiones y ambiciones del corazón. No, Venerables Hermanos, no hay verdadera fraternidad fuera de la caridad cristiana que por el amor de Dios y de su Hijo Jesucristo, nuestro Salvador, abraza á todos los hombres para consolarlos y para llevarlos á todos á la misma fe y á la misma dicha del cielo. Al separar la fraternidad de la caridad cristiana así entendida, la democracia, lejos de ser su progreso, constituiría un retroceso desastroso para la civilización.

Porque si se quiere llegar, y Nos lo deseamos con toda nuestra alma, á la mayor suma de bienestar posible para la sociedad y para cada uno de sus miembros por la fraternidad, ó, como también se dice, por la solidaridad universal, es precisa la unión de los espíritus en la verdad, la unión de las voluntades en la moral, la unión de los corazones en el amor de Dios y de su Hijo Jesucristo. Pero esta unión no es realizable sino por la caridad católica, la cual, por consiguiente, es la única que puede conducir á los pueblos por el camino del progreso hacia el ideal de la civilización.

[...]la exaltación de sus sentimientos, la ciega bondad de su corazón, su misticismo filosófico, mezclado con una buena cantidad de iluminismo, les han arrastrado hacia un nuevo evangelio, en el cual han creído ver el verdadero Evangelio del Salvador, hasta el punto de atreverse á tratar á Nuestro Señor Jesucristo con una familiaridad soberanamente irrespetuosa, y de que, siendo su ideal muy parecido al de la Revolución, no temen establecer entre el Evangelio y la Revolución contactos blasfemos que no tienen siquiera la excusa de ser fruto de alguna improvisación tumultuosa.



https://archive.org/details/doctrinapontific02unse/page/400/mode/2up

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LIBERTAD DE CULTO DE LA REVOLUCIÓN
BENDECIDA POR PREVOST

ASAMBLEA FRANCESA
DE 1789


Se propone otra enmienda, la de decir, opiniones, incluso religiosas. Esta enmienda es apoyada.

Se procede a la votación de las enmiendas una por una. Son adoptadas a pesar de las vivas reclamaciones de una parte de la Asamblea. Finalmente, se adopta la primera parte de la moción del Sr. de Castellane; lo que formó el siguiente artículo:

«Nadie debe ser inquietado por sus opiniones, incluso religiosas, siempre que su manifestación no altere el orden público establecido por la Ley».


CONSTITUCIÓN REVOLUCIONARIA DE 1791

LA ASAMBLEA NACIONAL, queriendo establecer la Constitución francesa sobre los principios que acaba de reconocer y declarar....
La Constitución garantiza igualmente, como derechos naturales y civiles:

  • La libertad de todo hombre de ir, permanecer y partir, sin poder ser arrestado ni detenido, sino según las formas determinadas por la Constitución;

  • La libertad de todo hombre de hablar, escribir, imprimir y publicar sus pensamientos, sin que los escritos puedan ser sometidos a ninguna censura ni inspección antes de su publicación, y de ejercer el culto religioso al que está adscrito;
  • La libertad de los ciudadanos de reunirse pacíficamente y sin armas, cumpliendo con las leyes de policía;

  • La libertad de dirigir a las autoridades constituidas peticiones firmadas individualmente.


S.S. PÍO VI CONTRA LA ASAMBLEA DE 1789
Y LA CONSTITUCIÓN DE 1791,
QUE BENDICE EL JAMÁS PAPA, PREVOST


S.S.Pío VI
QUOD ALIQUANTUM
10 de marzo de 1791
«...nil aliud ab illa spectari, atque agi, quam ut aboleretur catholica Religio...»

Tampoco debe sorprender a nadie que observe en la Constitución de la Asamblea (Asamblea Nacional Francesa) que NO PRETENDE OTRA COSA QUE LA ABOLICIÓN DE LA RELIGIÓN CATÓLICA, y con ella la abolición de la obediencia al Rey. 

Con tal designio se establece como principio de derecho natural que el hombre que vive en Sociedad debe ser plenamente libre, es decir, que en materia de Religión no debe ser molestado por nadie, y puede pensar libremente lo que le plazca, y puede escribir e incluso publicar en la prensa cualquier cosa en materia de Religión.


Que tales afirmaciones, ciertamente extrañas, desciendan propiamente y se deriven de la igualdad de los hombres entre sí y de la libertad natural, lo ha declarado la misma Asamblea (Asamblea Nacional  Francesa).

Pero, ¿qué mayor necedad puede imaginarse que considerar a todos los hombres iguales y libres de tal modo que nada se conceda a la razón, de la cual principalmente el hombre ha sido dotado por la naturaleza y por la cual se distingue de las bestias?

Cuando Dios creó al primer hombre y lo colocó en el Paraíso terrenal, ¿no le impuso al mismo tiempo la pena de muerte si probaba los frutos del árbol de la ciencia del bien y del mal? ¿Acaso no puso con este primer precepto un freno a la libertad? Y después de que el hombre, con su desobediencia, se había hecho culpable, ¿no añadió Dios muchos otros preceptos, que fueron promulgados por Moisés? «Aunque él había dejado al hombre en poder de sus propias decisiones, para que luego pudiera merecer premio o castigo, no obstante, le añadió leyes y mandamientos, para que, queriendo fielmente observarlos, le valieran para su salud».



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S.S. León XIII
HUMANUM GENUS

...por tanto, para extinguir el contagio de esas perversísimas sociedades. Auméntese, pues, cada día más esta Santa Hermandad, que, además de otros muchos frutos, puede esperarse de ella el insigne de que vuelvan los corazones a la libertad, fraternidad e igualdad, no como absurdamente las conciben los masones, sino como las alcanzó JESUCRISTO para el humano linaje y las siguió SAN FRANCISCO: esto es, la libertad de los hijos de Dios por la cual nos veamos libres de la servidumbre de Satanás y de las pasiones, nuestros perversísimos tiranos; la fraternidad que dimana del hecho de ser Dios Nuestro creador y Padre común de todos; la igualdad que, teniendo por fundamento la caridad y la justicia, no borra toda diferencia entre los hombres, sino que con la variedad de condiciones, deberes e inclinaciones forma aquella admirable y armoniosa concordia que pide la misma naturaleza para la utilidad y dignidad de la vida civil.

S.S. León XIII
SAPIENTAE CHRITIANAE

No permitir jamás que los derechos humanos sean antepuestos a los derechos de Dios


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S.S. León XIII
LIBERTAS

Esa libertad tan contraria a la virtud de la religión, la llamada libertad de cultos, libertad fundada en la tesis de que cada uno puede, a su arbitrio, profesar la religión que prefiera o no profesar ninguna. Esta tesis es contraria a la verdad.
... Y si se pregunta cuál es la religión que hay que seguir entre tantas religiones opuestas entre sí, la respuesta la dan al unísono la razón y naturaleza: la religión que Dios ha mandado, y que es fácilmente reconocible por medio de ciertas notas exteriores con las que la divina Providencia ha querido distinguirla, para evitar un error, que, en asunto de tanta trascendencia, implicaría desastrosas consecuencias. Por esto, conceder al hombre esta libertad de cultos de que estamos hablando equivale a concederle el derecho de desnaturalizar impunemente una obligación santísima y de ser infiel a ella, abandonando el bien para entregarse al mal. Esto, lo hemos dicho ya, no es libertad, es una depravación de la libertad y una esclavitud del alma entregada al pecado.


S.S.León XIII
 INMORTALE DEI

En materia religiosa, pensar que las formas de culto, distintas y aun contrarias, son todas iguales, equivale a confesar que no se quiere aprobar ni practicar ninguna de ellas. 

Esta actitud, si nominalmente difiere del ateísmo, en realidad se identifica con él. 

Los que creen en la existencia de Dios, si quieren ser consecuentes consigo mismos y no caer en un absurdo, han de comprender necesariamente que las formas usuales de culto divino, cuya diferencia, disparidad y contradicción aun en cosas de suma importancia son tan grandes, no pueden ser todas igualmente aceptables ni igualmente buenas o agradables a Dios.


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S.S. Pío IX
ENCÍCLICA DOGMÁTICA
"QUANTA CURA" 


Y, contra la doctrina de la Sagrada Escritura, de la Iglesia y de los Santos Padres, estas personas no dudan en afirmar que ‘la mejor forma de gobierno es aquella en la que no se reconozca al poder civil la obligación de castigar, mediante determinadas penas, a los violadores de la religión católica, sino en cuanto la paz pública lo exija’.

Y con esta idea de la gobernación social, absolutamente falsa, no dudan en consagrar aquella opinión errónea, en extremo perniciosa a la Iglesia católica y a la salud de las almas, nuestro predecesor de feliz memoria, GREGORIO XVI, llamaba delirio, a saber: "Que la libertad de conciencia y de cultos es un derecho libre de cada hombre, que debe ser proclamado y garantizado en toda sociedad bien constituida, y que los ciudadanos tengan libertad omnimoda de manifestar alta y públicamente sus opiniones, cualesquiera sean, de palabra, por escrito u de otro modo, sin que la autoridad eclesiástica o civil puedan limitar libertad tan funesta." 

Esta libertad es de perdición.

A
hora bien: al sostener estas afirmaciones temerarias, no piensan, ni consideran, que proclaman la libertad de la perdición**; y que si se permite siempre la plena manifestación de las opiniones humanas, nunca faltarán hombres, que se atrevan a resistir a la verdad,
y a poner su confianza en la verbosidad de la sabiduría humana; vanidad en extremo perjudicial, y que la fe y la sabiduría cristiana deben evitar cuidadosamente, con arreglo a la enseñanza de Nuestro Señor Jesucristo...

[...]En consecuencia, todas y cada una de las diversas opiniones y doctrinas, que van señaladas detalladamente en las presentes Letras, Nos las reprobamos por Nuestra autoridad apostólica, las proscribimos, las condenamos; y queremos y mandamos, que todos los hijos de la Iglesia Católica las tengan por reprobadas, proscritas y condenadas... 


*Gregorio XVI Encicl. Mirari vos, 15-VIII1832. en esta Colecc.: Encicl. 3, pág. 37-44. 
**S. Aquustin, Epist. 105 (alias 166) (Migne PL. 33 (Epist. 105 n. 9) col. 399).

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Syllabus
ERRORES CONDENADOS


XV. Todo hombre es libre para abrazar y profesar la religión que guiado de la luz de la razón juzgare por verdadera.
(Letras Apostólicas Multiplices inter, 10 junio 1851)
(Alocución Maxima quidem, 9 junio 1862)

XVI. En el culto de cualquiera religión pueden los hombres hallar el camino de la salud eterna y conseguir la eterna salvación.
(Encíclica Qui pluribus, 9 noviembre 1846)
(Alocución Ubi primum, 17 diciembre 1847)
(Encíclica Singulari quidem, 17 Marzo 1856)

XVII. Es bien por lo menos esperar la eterna salvación de todos aquellos que no están en la verdadera Iglesia de Cristo.
(Alocución Singulari quadam, 9 diciembre 1854)
(Encíclica Quanto conficiamur 17 agosto 1863)

XVIII. El protestantismo no es más que una forma diversa de la misma verdadera Religión cristiana, en la cual, lo mismo que en la Iglesia, es posible agradar a Dios.
(Encíclica Noscitis et Nobiscum 8 diciembre 1849)

LXXVII. En esta nuestra edad no conviene ya que la Religión católica sea tenida como la única religión del Estado, con exclusión de otros cualesquiera cultos.
(Alocución Nemo vestrum, 26 julio 1855)

LXXVIII. De aquí que laudablemente se ha establecido por la ley en algunos países católicos, que a los extranjeros que vayan allí, les sea lícito tener público ejercicio del culto propio de cada uno.
(Alocución Acerbissimum, 27 septiembre 1852)

LXXIX. Es sin duda falso que la libertad civil de cualquiera culto, y lo mismo la amplia facultad concedida a todos de manifestar abiertamente y en público cualesquiera opiniones y pensamientos, conduzca a corromper más fácilmente las costumbres y los ánimos, y a propagar la peste del indiferentismo.
(Alocución Nunquam fore, 15 diciembre 1856)


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Mons. Jean-Joseph Gaume

Cuestionad vuestros recuerdos. Sin el Papa, el mundo volverá a ser como era en Francia en 1795: Robespierre en la Convención, Fouquier-Tinville en el tribunal; Simon con su instrumento en la Place de la Révolution, Carrier en Nantes, Venus en Notre-Dame, la Bastilla por todas partes. A pesar de todos los certificados de probidad, honor y filantropía que nos gusta expedir en nuestro tiempo, no debemos jurar nada, excepto una cosa: sin el Papa no hay cristianismo. Y, sin el cristianismo, todo lo que se veía antes del cristianismo, todo lo que todavía se ve fuera del cristianismo, se puede volver a ver.



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LA PLURALIDAD
Y LIBERTAD DE CULTOS


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