(12 de octubre)
*(Traducción de María Narbona Cárceles y Ana Isabel Magallón García, Universidad de Zaragoza https://papiro.unizar.es/ojs/index.php/aem/article/view/11839)
El Cardenal Primado, doctor Pla y Deniel, pronunció anoche, en el Diario Hablado de Radio Nacional, la siguiente alocución:
A las tres horas y cincuenta y dos minutos de la madrugada de hoy ha entregado su alma al Señor el Sumo Pontífice Pío XII, que durante casi veinte años ha ocupado la Cátedra de Pedro, ejerciendo un continuado magisterio, no sólo con encíclicas y cartas apostólicas, sino con frecuentísimos discursos en las principales lenguas que en el mundo se hablan, dirigidos a toda suerte de personas y profesiones, y con radiomensajes enviados a todas partes del orbe.
Católicos y no católicos han visto en Pío XII el principal propugnador de la paz y de la justicia, que según su lema es obra de la paz: «Opus Justitiae pax». Y esta justicia y esta paz las ha procurado y propugnado no sólo en el orden internacional, sino entre las clases sociales, instituyendo la fiesta de San José Obrero y recibiendo numerosísimas representaciones obreras de muchas naciones.
En el orden dogmático ha definido la «Asunción de la Santísima Virgen en cuerpo y alma a los cielos» y ha instituído la fiesta de la Realeza de María. Ha velado por la pureza tradicional del dogma en la «Humani Generis» y ha defendido enérgicamente la autoridad del magisterio de la Iglesia, no sólo del Romano Pontífice, sino en su grado de los obispos, a la vez que ha dado orientaciones seguras en la encíclica «Divino afflante Spiritu» sobre los estudios de la Sagrada Escritura y en la «Mediator Dei» sobre la Sagrada Liturgia.
No se ha extendido su magisterio sólo al dogma, sino que ha abordado los problemas y cuestiones morales más delicados y de más actualidad. Ha sido también el maestro de todos los estados y profesiones: el Papa de la «Menti Nostrae» y de la «Sacra Virginitas» para los sacerdotes y religiosos, pero también el Papa que a los nuevos esposos se ha complacido en explicarles en detalle lo que ha de ser un hogar cristiano; y si ha defendido la dignidad de la persona en los obreros cristianos, ha adoctrinado también a los empresarios y agricultores, a los médicos y farmacéuticos, y a los maestros y a los estudiantes, a los juristas y a los diputados.
Ha promovido un ferviente apostolado sacerdotal con la actualización de rúbricas del oficio divino y de la santa misa, de la moderación del ayuno eucarístico para facilitar la comunión frecuente, de las misas vespertinas para que aun cuando los agricultores trabajan intensamente en los tiempos de recolección en días festivos, puedan oír la santa misa; de la restauración de la antigua liturgia de la Semana Santa.
Es el Papa ardiente promotor de las Misiones en su «Evangelii Praecones» y «Fidei Domum»; se ha preocupado de los emigrantes y del apostolado del mar, de las naciones que de colonias han pasado a ser naciones independientes o aspiran a ello. Ha surgido el apostolado seglar anhelando un «mundo mejor» con la conjunción del apostolado sacerdotal y el seglar, encomendando a este último la «consecratio mundi». Pío XII se ha afanado por esta «consecratio mundi»; «Pastor Angelicus» con optimista mirada angélica, en cada profesión, en cada invento ha visto su parte buena y cómo debían servir para llevar a los hombres a Dios y a una verdadera fraternidad entre sí.
Por ello es el Papa de la «Mirada prosus» sobre la radio, el cine y la televisión; pero previene a la vez sobre los peligros y la mala utilización de estos progresos. Es el Papa del equilibrio mental y espiritual. Por ello, sobre todo en estos últimos años, ha compuesto oraciones para los padres y los hijos, las doncellas y los maestros, para los presos y los diputados y políticos.
Aprovechémonos todos, aun después de su muerte, del grande don que ha hecho a la Iglesia y a todo el mundo Dios Nuestro Señor con el altísimo y amplísimo magisterio de Pío XII; pero de todo su magisterio, tan tradicional como moderno y actualísimo, no tomando de él sólo fragmentos parciales sin el equilibrio ponderado de sus normas.
Y nosotros, los españoles, no olvidemos sus mensajes especiales para España: desde el que, recién elevado al Supremo Pontificado, en 1939, al fin de nuestra guerra de Liberación y Cruzada dirigió a todos los españoles, en el cual así se expresaba: «Con inmenso gozo nos dirigimos a vosotros, hijos queridísimos de la católica España, para expresaros nuestra paternal congratulación por la paz y la victoria con que Dios se ha dignado coronar el heroísmo cristiano de vuestra fe y de vuestra caridad, probadas en tantos y tan generosos sufrimientos», al mensaje que en 1948 dirigió a la peregrinación mundial de los jóvenes de Acción Católica a Santiago de Compostela; el mensaje que en 1951 dirigió a los empresarios, técnicos y trabajadores españoles; el que en 1952 nos dirigió con motivo del Congreso Eucarístico Internacional de Barcelona; el que en 1954 nos dirigió con motivo del Congreso Mariano Nacional de Zaragoza, y, por fin, el año último con motivo del Congreso Eucarístico Nacional de Granada.
Durante veinte años Pío XII ha hecho del Vaticano una Pentecostés viviente con la afluencia de gentes de todas las razas y naciones, y han oído casi todos al Sucesor de Pedro hablar en sus propias lenguas hasta que el Señor le ha llamado a recibir la corona de tan prolongados, tan esforzados y tan eficaces trabajos apostólicos.
Por si alguna reliquia de humana fragilidad quedase en su espíritu al abandonar este mundo, dediquémosle nuestras filiales plegarias y sufragios; pero encomendémonos también a él para que junto a Jesús, de quien ha sido Vicario, siga rogando por la Iglesia y por el mundo, tan falto de paz y de orientación salvadora.
—Arriba, 10-X-58, 11.
El Protestantismo, que ha pretendido hacer progresar al individuo y a la sociedad destruyendo la unidad religiosa e introduciendo en las creencias y en las instituciones la multiplicidad y movilidad del
"...en el loco intento de emanciparse de Dios, la sociedad civil rechazó lo sobrenatural y la revelación divina, substrayéndose así a la vivificante eficiencia del cristianismo, es decir, a la más sólida garantía del orden, al más poderoso vínculo de fraternidad, a la fuente inexhausta de las virtudes individuales y públicas; y depende de esta bosquejada apostasía el trastorno de la vida práctica.
Al seno del cristianismo debe, por tanto, retornar la sociedad extraviada si quiere el bienestar, el reposo, la salud....el retorno al cristianismo no será remedio verdadero y completo si no significa retorno y amor a la Iglesia una, santa, católica, apostólica."
Cesa la potestad del Sumo Pontífice bien por muerte, bien por renuncia por causa legítima —renuncia para la cual de ningún modo se requiere que sea aceptada ni por los cardenales ni por cualesquiera otros, según nos enseña el canon 221—; bien por demencia perpetua y total, o bien, finalmente, por una herejía notoria en la que, según la sentencia más probable, el Papa podría caer en cuanto persona privada¹.
Pero se cree piadosamente que Dios, por su paterna Providencia, jamás permitirá eso, y hasta el presente los autores no pueden probar ningún hecho cierto de tal herejía.
¹ Cf. Prümmer, q. 95; Cocchi, III, n. 155; Wernz II, n. 612 sqq.; Vermeersch-Creusen, I, n. 246.
Conviene saber que es necesario que venga el Anticristo. Por lo tanto, todo aquel "que no confiesa que el Hijo de Dios y Dios ha venido en carne", y que es Dios perfecto y que se ha hecho hombre perfecto, permaneciendo al mismo tiempo Dios, es un anticristo. Pero en sentido propio y principal se llama Anticristo aquel que viene "en la consumación de los siglos". Es necesario, pues, que primero sea predicado el Evangelio a todas las gentes, como dijo el Señor, y entonces vendrá para confutación de los judíos, adversarios de Dios. Pues les dijo el Señor...
DE ANTICHRISTO
Decet scire quoniam oportet Antichristum venire. Ergo omnis quidem “qui non confitetur Filium Dei, et Deum venisse in carnem” et esse Deum perfectum, et factum esse hominem perfectum et manere Deum, Antichristus est. Verum proprie et praecipue Antichristus dicitur, qui “in consummatione saeculi” venit. Oportet igitur primum praedicatum esse evangelium in omnibus gentibus, sicut dixit Dominus, et tunc veniet in redargutionem adversariorum Dei Iudaeorum. Dixit enim eis Dominus...
[...]Queremos afirmar una vez más, siguiendo a nuestro predecesor, que hay un error y un peligro en enfeudar, por principio, el catolicismo a una forma de gobierno; error y peligro que son tanto más grandes cuando se identifica la religión con un género de democracia cuyas doctrinas son erróneas. Este es el cas
[Se niega a defender a la Iglesia atacada].
Y he aquí, venerables hermanos, una admirable contradicción. Es precisamente porque la religión debe trascender sobre todos los partidos por lo que, invocando este principio, se abstiene el Sillon de defender a la Iglesia atacada. Ciertamente no es la Iglesia la que ha bajado a la arena política; se la ha arrastrado hasta ésta para mutilarla y para despojarla. La obligación de todo católico, ¿no es la de usar las armas políticas que tiene a mano para defenderla (La Iglesia Católica), y también para forzar a la política a permanecer en su dominio y a no ocuparse de la Iglesia más que para darle lo que le es debido?
Pues bien, frente a la Iglesia así violentada, se tiene con frecuencia el dolor de ver a los sillonistas cruzarse de brazos, no ser que la defensa de la Iglesia redunde en ventaja del Sillon, ni se les ve dictar o sostener un programa que ni en parte alguna ni en grado alguno revela al católico. Lo cual no impide a estos mismos hombres, en plena lucha política, bajo el golpe de una provocación, alardear públicamente de su fe. ¿Qué significa esto sino que hay dos hombres en el sillonista: el individuo que es católico y el sillonista, hombre de acción, que es neutral?
[Incurren en el indiferentismo]
Hubo un tiempo en que el Sillon, como tal, era formalmente católico. En materia de fuerza moral, no reconocía más que una, la fuerza católica, e iba proclamando que la democracia sería católica o no sería democracia.
Vino un momento en que se operó una revisión. Dejó a cada uno su religión o su filosofía. Cesó de llamarse católico, y a la fórmula «La democracia será católica» sustituyó esta otra: «La democracia no será anticatólica», de la misma manera que no será antijudía o antibudista. Esta fué la época del plus grand Sillon.
Se llamó para la construcción de la ciudad futura a todos los obreros de todas las religiones y de todas las sectas. Sólo se les exigió abrazar el mismo ideal social, respetar todas las creencias y aportar una cierta cantidad de fuerzas mo
Es cierto, se proclamaba, «los jefes del Sillon ponen su fe religiosa por encima de todo. Pero ¿pueden negar a los demás el derecho de beber su energía moral allí donde les es posible? En compensación, quieren que los demás respeten a ellos su derecho de beberla en la fe católica. Exigen, por
Recientemente, el nombre del plus grand Sillon ha desaparecido, y una nueva organización ha intervenido, sin modificar, todo lo contrario, el espíritu y el fondo de las cosas «para poner orden en el trabajo y organizar las diversas fuerzas de actividad. El Sillon queda siempre como un alma, un espíritu, que se mezclará a los grupos e inspirará su actividad». Y todos los grupos nuevos quedan en apariencia autónomos: a los católicos, a los protestantes, a los librepensadores se les pide que se pongan a trabajar. «Los camaradas católicos trabajarán entre ellos en una organización especial para instruirse y educarse. Los demócratas protestantes y librepensadores harán lo mismo por su parte. Todos, católicos, pr
Estas declaraciones y esta nueva organización de la acción sillonista provocan graves reflexiones.
He aquí, fundada por católicos, una asociación interconfesional para trabajar en la reforma de la civilización, obra religiosa de primera clase; porque no hay verdadera civilización sin la civilización moral, y no hay verdadera civilización moral
Esto supuesto, ¿qué pensar de la promiscuidad en que se encontrarán colocados los jóvenes católicos con heterodoxos e incrédulos de toda clase en una obra de esta naturaleza? ¿Qué pensar de este llamamiento a todos los heterodoxos y a todos los incrédulos para probar la excelencia de sus convicciones en el terreno social, en una especie de concurso apologético, como este concurso no durase ya hace diecinueve siglos, en condiciones menos peligrosas para la fe de los fieles y con toda honra de la Iglesia católica?
¿Qué pensar de este respeto a todos los errores y d
Porque los sillonistas, que en las conferencias públicas
¿Qué pensar, finalmente, de un católico que al entrar en su círculo
Tal es la profesión de fe del nuevo comité demócrata de acción social [sillonista], que ha heredado el defecto mayor de la antigua organización y que, dice, «rompiendo el equívoco mantenido en torno al plus grand Sillon, tanto en los medios reaccionarios como en los medios anticlericales», [dicen] está abierto a todos los hombres «respetuosos de las fuerzas morales y religiosas y convencidos de que ninguna emancipación social verdadera es posible sin el fermento de un generoso idealismo».
[Provoca una perturbación general].
Sí, por desgracia, el equívoco está deshecho; la acción social del Sillon ya no es católica; el sillonista, como tal, no trabaja para un grupo, y «la Iglesia, dice, no podrá ser por título alguno beneficiaria de las simpatías que su acción podrá suscitar».
¡Institución verdaderamente extraña! Se teme que la Iglesia se aproveche de la acción social del Sillon con un fin egoísta e interesado, como si todo lo que aprovecha a la Iglesia no aprovechase a la humanidad. Extraña inversión de ideas: es la Iglesia la que sería la beneficiaria de la acción social, como si los más grandes economistas no hubieran reconocid
Pero más extra
Cuando se piensa en todo lo que ha sido necesario de fuerzas, de ciencia, de virtudes sobrenaturales para establecer la ciudad cristiana, y los sufrimientos de millones de mártires, y las luces de los Padre
¿Qué van a producir? ¿Qué es lo que va a salir de esta colaboración? Una construcción puramente verbal y quimérica, en la que veremos reflejarse desordenadamente y en confusión seductora las palabras de libertad, justicia, fraternidad y amor, igualdad y exaltación humana, todo basado sobre la dignidad humana mal entendida. Será una agitación tumultuosa, útil para el fin pretendido y que aprovechará a los agitadores de las masas menos utopistas. Sí, verdaderamente se puede afirmar que el Sillon se ha hecho compañero de viaje del socialismo, puesta la mirada sobre una
Nos tememos algo todavía peor. El resultado de esta promiscuidad en el trabajo, el beneficiario de esta acción social cosmopolita no puede ser otro que una democracia que no será ni católica, ni prot
[«Le Sillon» se ha desviado!].
Y ahora, penetrados de la más viva tristeza, Nos nos preguntamos, venerables hermanos, en qué ha quedado convertido el catolicismo del Sillon. Desgraciadamente, el que daba en otro tiempo tan bellas esperanzas, este río límpido e impetuoso, ha sido arrastrado en su marcha por los enemigos modernos de la Iglesia y se forma ya en adelante más que un miserable afluente del gran movimiento de apostasía, organizado, en todos los países, para el establecimiento de una Iglesia universal que no tendrá ni dogmas, ni jerarquía, ni regla para el espíritu, ni freno para las pasiones, y q