VACANTIS APOSTOLICAE SEDIS

✠✠ "Sede Vacante Nihil Innovetur" ✠ "Ipsum Suprema Nostra auctoritate nullum et irritum declaramus" ✠ "Inferior non potest tollere legem superioris" ✠✠
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GINEBRA, 1969: EL ENVIADO DEL ANTICRISTO "PABLO VI" PIDE LA REHABILITACIÓN DEL HERESIARCA LUTERO ANTE EL CONSEJO ECUMÉNICO

"Non dubium est haeresis et schisma a diabolo, qui caput est malitiae, processisse; et ideo, quicquid ab haereticis geritur, eius instinctu fieri, qui eorum sensus mentes cogitationesque possedit, nulla dubitatio est."
Constantino el Grande

***

Johannes Willebrands
Cardenal de la secta de Montini
Enviado del Anticristo Montini
Consejo Ecuménico de Iglesias, Ginebra, 1969

"Debemos rehabilitar a Lutero"


Martín Lutero
Heresiarca

"Conservad esto solamente, el odio al Papa" 

Citado por Antonino Eymieu

"Conservad esto solamente, el odio al Papa", decía Lutero. Este era el fondo de su doctrina y el fondo de su alma. Es el único punto en que no ha variado. Es también el fondo del alma ortodoxa, el único punto en que se entienden las "Iglesias hermanas". En un fondo semejante las fábulas más groseras y más insensatas germinan...


  *** 
S.S.León X

Exsurge Domine

Errores y herejías de Martín Lutero
  • 1. Es opinión herética, pero común, que los sacramentos de la Nueva Ley dan la gracia perdonadora a quienes no ponen obstáculo.
  • 2. Negar que en un niño después del bautismo permanece el pecado es tratar con desprecio tanto a Pablo como a Cristo.
  • 3. Las fuentes inflamables del pecado, incluso si no hay pecado actual, retardan la entrada al cielo del alma que se separa del cuerpo.
  • 4. A quien está a punto de morir, la caridad imperfecta le trae necesariamente consigo un gran temor, que por sí solo basta para producir la pena del purgatorio e impide la entrada en el reino.
  • 5. Que la penitencia tiene tres partes: contrición, confesión y satisfacción, no tiene fundamento en la Sagrada Escritura ni en los antiguos doctores sagrados cristianos.
  • 6. La contrición, que se adquiere por la discusión, recopilación y detestación de los pecados, por la cual uno reflexiona sobre sus años en la amargura de su alma, ponderando la gravedad de los pecados, su número, su bajeza, la pérdida de la bienaventuranza eterna y la adquisición de la condenación eterna, esta contrición lo convierte en un hipócrita, más aún, en un pecador.
  • 7. Es un proverbio muy veraz, y la doctrina sobre las contriciones dadas hasta ahora es la más notable: “No hacerlo en el futuro es la penitencia más alta; la mejor penitencia, una nueva vida”.
  • 8. De ninguna manera debes pretender confesar los pecados veniales, ni siquiera todos los pecados mortales, porque es imposible que conozcas todos los pecados mortales. Por lo tanto, en la Iglesia primitiva solo se confesaban los pecados mortales manifiestos.
  • 9. Mientras queramos confesar todos los pecados sin excepción, no hacemos otra cosa que no querer dejar nada a la misericordia de Dios para su perdón.
  • 10. Los pecados no son perdonados a nadie, a menos que el sacerdote, al perdonarlos, crea que están perdonados; por el contrario, el pecado permanecería si no creyera que está perdonado; pues, en verdad, no basta la remisión del pecado y la concesión de la gracia, sino que es necesario también creer que ha habido perdón.
  • 11. De ninguna manera puedes tener la seguridad de ser absuelto por tu contrición, sino por la palabra de Cristo: «Lo que desatares, etc.». Por lo tanto, te digo: confía plenamente si has obtenido la absolución del sacerdote y crees firmemente que has sido absuelto, y serás verdaderamente absuelto, sea cual sea tu contrición.
  • 12. Si por una imposibilidad el que confesó no estaba contrito, o el sacerdote no absolvió seriamente, sino de manera jocosa, si, no obstante, cree que ha sido absuelto, queda verdaderamente absuelto.
  • 13. En el sacramento de la penitencia y de la remisión de los pecados, el Papa o el obispo no hacen más que el último sacerdote; de ​​hecho, donde no hay sacerdote, cualquier cristiano, aunque sea mujer o niño, puede igualmente hacer lo mismo.
  • 14. Nadie debe responder a un sacerdote que está contrito, ni el sacerdote debe preguntarle.
  • 15. Gran error cometen quienes se acercan al sacramento de la Eucaristía confiando en que han confesado, que no tienen conciencia de ningún pecado mortal, que han adelantado sus oraciones y se han preparado; todos estos comen y beben su propio juicio. Pero si creen y confían en que alcanzarán la gracia, solo esta fe los hace puros y dignos.
  • 16. Parece que se decidió que la Iglesia en común Concilio estableció que los laicos debían comulgar bajo ambas especies; los bohemios que comulgan bajo ambas especies no son herejes, sino cismáticos.
  • 17. Los tesoros de la Iglesia, de los cuales el Papa concede indulgencias, no son los méritos de Cristo y de los santos.
  • 18. Las indulgencias son fraudes piadosos de los fieles y remisiones de buenas obras; y están entre las cosas que se permiten, y no entre las que son ventajosas.
  • 19. Las indulgencias no aprovechan a quienes verdaderamente las ganan, para la remisión de la pena debida por el pecado actual ante la justicia divina.
  • 20. Son seducidos quienes creen que las indulgencias son saludables y útiles para el fruto del espíritu.
  • 21. Las indulgencias sólo son necesarias para los crímenes públicos y sólo se conceden debidamente a los duros e impacientes.
  • 22. Para seis clases de hombres las indulgencias no son necesarias ni útiles: por los muertos y los que están por morir, los enfermos, los legítimamente impedidos, los que no han cometido crímenes, los que han cometido crímenes, pero no públicos, y los que se dedican a cosas mejores.
  • 23. Las excomuniones son sólo penas externas y no privan al hombre de las oraciones espirituales comunes de la Iglesia.
  • 24. A los cristianos se les debe enseñar a apreciar las excomuniones en lugar de temerlas.
  • 25. El Romano Pontífice, sucesor de Pedro, no es el vicario de Cristo sobre todas las Iglesias del mundo entero, instituido por el mismo Cristo en el bienaventurado Pedro.
  • 26. La palabra de Cristo a Pedro: “Todo lo que desatares en la tierra”, etc., se extiende únicamente a aquellas cosas atadas por el mismo Pedro.
  • 27. Es cierto que no está en poder de la Iglesia ni del Papa decidir sobre los artículos de la fe, y mucho menos sobre las leyes de la moral o de las buenas obras.
  • 28. Si el Papa, con gran parte de la Iglesia, pensara así o así, no erraría; sin embargo, no es pecado ni herejía pensar lo contrario, especialmente en materia no necesaria para la salvación, hasta que una alternativa sea condenada y otra aprobada por un Concilio general.
  • 29. Se nos ha abierto un camino para debilitar la autoridad de los concilios, y para contradecir libremente sus acciones, y juzgar sus decretos, y confesar valientemente todo lo que parezca verdad, ya haya sido aprobado o desaprobado por cualquier concilio.
  • 30. Algunos artículos de Juan Hus, condenados en el Concilio de Constanza, son cristianísimos, totalmente verdaderos y evangélicos; la Iglesia universal no podía condenarlos.
  • 31. En toda buena obra el justo peca.
  • 32. Una obra buena hecha muy bien es pecado venial.
  • 33. Que los herejes sean quemados es contra la voluntad del Espíritu.
  • 34. Ir a la guerra contra los turcos es resistir a Dios que castiga nuestras iniquidades a través de ellos.
  • 35. Nadie está seguro de no estar siempre pecando mortalmente, a causa del vicio más oculto de la soberbia.
  • 36. El libre albedrío después del pecado es sólo una cuestión de título; y mientras uno hace lo que está en él, peca mortalmente.
  • 37. El purgatorio no puede probarse a partir de la Sagrada Escritura, que está en el canon.
  • 38. Las almas del purgatorio no están seguras de su salvación, al menos no todas, ni está probado con ningún argumento ni por las Escrituras que estén fuera del estado de merecer o de aumentar en la caridad.
  • 39. Las almas del purgatorio pecan sin interrupción, mientras buscan el descanso y aborrecen el castigo.
  • 40. Las almas liberadas del purgatorio por los sufragios de los vivos son menos felices que si hubieran hecho satisfacciones por sí mismas.
  • 41. Los prelados eclesiásticos y los príncipes seculares no obrarían mal si destruyeran todas las bolsas de dinero de los mendigos.
Nadie en su sano juicio ignora cuán destructivos, perniciosos, escandalosos y seductores son estos diversos errores para las mentes piadosas e ingenuas; cuán opuestos son a toda caridad y reverencia hacia la santa Iglesia Romana, madre de todos los fieles y maestra de la fe; cuán destructivos son para el vigor de la disciplina eclesiástica, es decir, la obediencia. Esta virtud fuente y origen de todas las virtudes, sin la cual fácilmente queda demostrado que se es infiel

Bula «Exsurge Domine»
del Papa León X
Condena de los errores y herejías de
Martín Lutero

15 de junio de 1520 
https://archive.org/details/exsurgedomine/mode/2up
DECET ROMANUM PONTIFICEM 
Excomunión perpetua a Lutero y los herejes protestantes

LA OBEDIENCIA AL PAPA FUENTE Y ORIGEN DE TODAS LAS VIRTUDES

S.S.León X

Exsurge Domine

La obediencia, que es fuente y origen de todas las virtudes, sin la cual fácilmente queda demostrado que se es infiel

"...obedientiam scilicet, quae fons est et origo omnium virtutum, sine qua facile unusquisque infidelis esse convincitur..."



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Errores y herejías de Martín Lutero
  • 1. Es opinión herética, pero común, que los sacramentos de la Nueva Ley dan la gracia perdonadora a quienes no ponen obstáculo.
  • 2. Negar que en un niño después del bautismo permanece el pecado es tratar con desprecio tanto a Pablo como a Cristo.
  • 3. Las fuentes inflamables del pecado, incluso si no hay pecado actual, retardan la entrada al cielo del alma que se separa del cuerpo.
  • 4. A quien está a punto de morir, la caridad imperfecta le trae necesariamente consigo un gran temor, que por sí solo basta para producir la pena del purgatorio e impide la entrada en el reino.
  • 5. Que la penitencia tiene tres partes: contrición, confesión y satisfacción, no tiene fundamento en la Sagrada Escritura ni en los antiguos doctores sagrados cristianos.
  • 6. La contrición, que se adquiere por la discusión, recopilación y detestación de los pecados, por la cual uno reflexiona sobre sus años en la amargura de su alma, ponderando la gravedad de los pecados, su número, su bajeza, la pérdida de la bienaventuranza eterna y la adquisición de la condenación eterna, esta contrición lo convierte en un hipócrita, más aún, en un pecador.
  • 7. Es un proverbio muy veraz, y la doctrina sobre las contriciones dadas hasta ahora es la más notable: “No hacerlo en el futuro es la penitencia más alta; la mejor penitencia, una nueva vida”.
  • 8. De ninguna manera debes pretender confesar los pecados veniales, ni siquiera todos los pecados mortales, porque es imposible que conozcas todos los pecados mortales. Por lo tanto, en la Iglesia primitiva solo se confesaban los pecados mortales manifiestos.
  • 9. Mientras queramos confesar todos los pecados sin excepción, no hacemos otra cosa que no querer dejar nada a la misericordia de Dios para su perdón.
  • 10. Los pecados no son perdonados a nadie, a menos que el sacerdote, al perdonarlos, crea que están perdonados; por el contrario, el pecado permanecería si no creyera que está perdonado; pues, en verdad, no basta la remisión del pecado y la concesión de la gracia, sino que es necesario también creer que ha habido perdón.
  • 11. De ninguna manera puedes tener la seguridad de ser absuelto por tu contrición, sino por la palabra de Cristo: «Lo que desatares, etc.». Por lo tanto, te digo: confía plenamente si has obtenido la absolución del sacerdote y crees firmemente que has sido absuelto, y serás verdaderamente absuelto, sea cual sea tu contrición.
  • 12. Si por una imposibilidad el que confesó no estaba contrito, o el sacerdote no absolvió seriamente, sino de manera jocosa, si, no obstante, cree que ha sido absuelto, queda verdaderamente absuelto.
  • 13. En el sacramento de la penitencia y de la remisión de los pecados, el Papa o el obispo no hacen más que el último sacerdote; de ​​hecho, donde no hay sacerdote, cualquier cristiano, aunque sea mujer o niño, puede igualmente hacer lo mismo.
  • 14. Nadie debe responder a un sacerdote que está contrito, ni el sacerdote debe preguntarle.
  • 15. Gran error cometen quienes se acercan al sacramento de la Eucaristía confiando en que han confesado, que no tienen conciencia de ningún pecado mortal, que han adelantado sus oraciones y se han preparado; todos estos comen y beben su propio juicio. Pero si creen y confían en que alcanzarán la gracia, solo esta fe los hace puros y dignos.
  • 16. Parece que se decidió que la Iglesia en común Concilio estableció que los laicos debían comulgar bajo ambas especies; los bohemios que comulgan bajo ambas especies no son herejes, sino cismáticos.
  • 17. Los tesoros de la Iglesia, de los cuales el Papa concede indulgencias, no son los méritos de Cristo y de los santos.
  • 18. Las indulgencias son fraudes piadosos de los fieles y remisiones de buenas obras; y están entre las cosas que se permiten, y no entre las que son ventajosas.
  • 19. Las indulgencias no aprovechan a quienes verdaderamente las ganan, para la remisión de la pena debida por el pecado actual ante la justicia divina.
  • 20. Son seducidos quienes creen que las indulgencias son saludables y útiles para el fruto del espíritu.
  • 21. Las indulgencias sólo son necesarias para los crímenes públicos y sólo se conceden debidamente a los duros e impacientes.
  • 22. Para seis clases de hombres las indulgencias no son necesarias ni útiles: por los muertos y los que están por morir, los enfermos, los legítimamente impedidos, los que no han cometido crímenes, los que han cometido crímenes, pero no públicos, y los que se dedican a cosas mejores.
  • 23. Las excomuniones son sólo penas externas y no privan al hombre de las oraciones espirituales comunes de la Iglesia.
  • 24. A los cristianos se les debe enseñar a apreciar las excomuniones en lugar de temerlas.
  • 25. El Romano Pontífice, sucesor de Pedro, no es el vicario de Cristo sobre todas las Iglesias del mundo entero, instituido por el mismo Cristo en el bienaventurado Pedro.
  • 26. La palabra de Cristo a Pedro: “Todo lo que desatares en la tierra”, etc., se extiende únicamente a aquellas cosas atadas por el mismo Pedro.
  • 27. Es cierto que no está en poder de la Iglesia ni del Papa decidir sobre los artículos de la fe, y mucho menos sobre las leyes de la moral o de las buenas obras.
  • 28. Si el Papa, con gran parte de la Iglesia, pensara así o así, no erraría; sin embargo, no es pecado ni herejía pensar lo contrario, especialmente en materia no necesaria para la salvación, hasta que una alternativa sea condenada y otra aprobada por un Concilio general.
  • 29. Se nos ha abierto un camino para debilitar la autoridad de los concilios, y para contradecir libremente sus acciones, y juzgar sus decretos, y confesar valientemente todo lo que parezca verdad, ya haya sido aprobado o desaprobado por cualquier concilio.
  • 30. Algunos artículos de Juan Hus, condenados en el Concilio de Constanza, son cristianísimos, totalmente verdaderos y evangélicos; la Iglesia universal no podía condenarlos.
  • 31. En toda buena obra el justo peca.
  • 32. Una obra buena hecha muy bien es pecado venial.
  • 33. Que los herejes sean quemados es contra la voluntad del Espíritu.
  • 34. Ir a la guerra contra los turcos es resistir a Dios que castiga nuestras iniquidades a través de ellos.
  • 35. Nadie está seguro de no estar siempre pecando mortalmente, a causa del vicio más oculto de la soberbia.
  • 36. El libre albedrío después del pecado es sólo una cuestión de título; y mientras uno hace lo que está en él, peca mortalmente.
  • 37. El purgatorio no puede probarse a partir de la Sagrada Escritura, que está en el canon.
  • 38. Las almas del purgatorio no están seguras de su salvación, al menos no todas, ni está probado con ningún argumento ni por las Escrituras que estén fuera del estado de merecer o de aumentar en la caridad.
  • 39. Las almas del purgatorio pecan sin interrupción, mientras buscan el descanso y aborrecen el castigo.
  • 40. Las almas liberadas del purgatorio por los sufragios de los vivos son menos felices que si hubieran hecho satisfacciones por sí mismas.
  • 41. Los prelados eclesiásticos y los príncipes seculares no obrarían mal si destruyeran todas las bolsas de dinero de los mendigos.
Nadie en su sano juicio ignora cuán destructivos, perniciosos, escandalosos y seductores son estos diversos errores para las mentes piadosas e ingenuas; cuán opuestos son a toda caridad y reverencia hacia la santa Iglesia Romana, madre de todos los fieles y maestra de la fe; cuán destructivos son para el vigor de la disciplina eclesiástica, es decir, la obediencia. Esta virtud fuente y origen de todas las virtudes, sin la cual fácilmente queda demostrado que se es infiel

GRAN MAL ES QUE LAS IGLESIAS ESTÉN SIN PASTORES PROPIOS; PERO LO ES SIN COMPARACIÓN MAYOR QUE LO SEAN ILEGÍTIMOS


Mons. Basilio Antonio Carrasco Hernando
Obispo de Ibiza
Carta a S.M. Isabel II de España
sobre proyecto de arreglo del Clero de 1837, presentado en las Cortes por el Gobierno liberal


Al oír tales indicaciones se estremece el corazón recordando que Lutero proponía para empezar su reforma quitar la confirmación de los Obispos al Papa, y hacer que no se le pidiese el Palio por los Metropolitanos.

Por este medio se perpetuó el cisma en la desgraciada Iglesia de Utrecht; por él se consolidó en Francia en los espantosos días de su revolución, y vendrá a entronizarse entre nosotros, haciéndonos perder con la unidad el tesoro de la fe.

Gran mal es por cierto que las Iglesias estén sin Pastores propios; pero lo es sin comparación mayor que lo sean ilegítimos.


En las vacantes, la Iglesia tiene señalados medios para atender a las necesidades de los fieles; pero cuando los Pastores no tienen legítima misión, y no la tienen cuando no la reciben por el canal que la Iglesia tiene señalado o reconocido, que es el romano Pontífice, romanus Pontifex ex sui muneris officio Pastores singulis Ecclesiis praeficiat, que dice el Tridentino, entonces el pasto se convierte en veneno, las aguas salen emponzoñadas, y como el Pastor anda por despeñaderos, irremediablemente las ovejas también se precipitan.


La Voz de la Religión
Tomo 1
1838
***

P. Miguel Augusti
Monje Olivetano
Retratando al vivo, osea copia al natural
de Scipione de Ricci y de su doctrina
1845
De Ibiza (Diócesis). Obispo (1831-1852: Basilio Antonio)

"Pero sabían y saben todos que es mejor dejar sin guía las ovejas que entregarlas a la custodia de los lobos."



***
Relacionado:

San Ignacio de Loyola
   
«No debería tolerarse curas o confesores que estén tildados de herejía; y a los convencidos en ella habríase de despojar en seguida de todas las rentas eclesiásticas; que
MÁS VALE ESTAR LA GREY SIN PASTOR, QUE TENER POR PASTOR A UN LOBO.


San Ignacio de Loyola, Carta a San Pedro Canisio. 13 de Agosto de 1554
http://www.fondazioneintorcetta.info/pdf/biblioteca-virtuale/documento1204/Obras.pdf

***

Relacionado:

LOS THUCISTAS SON LOBOS

***

SEPARADOS DE ROMA, PRESA DEL DIABLO Y LA INMORALIDAD

Martín Lutero
Heresiarca

"Esta predicación debería ser aceptada y escuchada con gran alegría, y todo el mundo debería mejorarse y hacerse más piadoso. Pero, por desgracia, ahora sucede lo contrario y cuanto más dura, peor se vuelve el mundo; esto es obra del mismo diablo, pues ahora vemos a la gente volverse más infame, más avara, más despiadada, más impía y en todos los ordenes peor de lo que era bajo el Papado"

Luther
Hartmann Grisar S.J.
***

 James Pilkington
Obispón Anglicano


"Hemos roto las ligaduras que nos tenían sujetos al Papa, para vivir a nuestro capricho, sin que nadie nos acuse. Cuando los ministros se proponen corregir nuestros abusos, nos reímos y mofamos de ellos. Para mí tengo que el Señor se va a irritar un día y va a tomar venganza con su mano. ¿Quién, ¡ay!, le resistirá?"
(Nehemiah, 388)


Rev. Bertrand Louis Conway
Buzón de preguntas
***

S.S. LEÓN X, PAPA Nº 217


LEÓN X (1513-1521)
JUAN DE MÉDICIS


Hijo de Lorenzo de Médici, el Magnífico, nació en Florencia el 11 de diciembre de 1475. Fue discípulo de Calcondila, Poliziano, Eginota y Bibiena, y creció en medio del fausto de la casa de Médicis que le inspiró el amor al lujo y a la prodigalidad, y aquella pasión por las artes, que tanto distinguieron su pontificado.

A los trece años fue nombrado cardenal, y en Roma, cuatro años después, recibía con solemne pompa las sagradas órdenes.

Al morir su padre dejó aquella ciudad, permaneciendo en Florencia durante todo el pontificado de Alejandro VI y la invasión de Carlos VIII. 

Habiendo su familia caído en desgracia bajo Alejandro VI, viajó por Alemania, Francia y Flandes, conociendo a muchos de los hombres ilustres de aquella época. Regresó a Roma durante el pontificado de Julio II, y el papa, si bien enemigo de los Médicis, le nombró gobernador de Perusa. 

Al morir Julio II fue elegido papa el 11 de marzo de 1513, a la edad de treinta y siete años. El pontificado de León X duró sólo nueve años; pero fue tanto el esplendor a que llegaron durante aquel período las artes y las letras italianas, y tanto hizo el papa para favorecerlas, que el siglo en que él vivió se recuerda con su nombre. 

Más los primeros desvelos del nuevo Pontífice fueron de índole militar; Luis XII preparaba una nueva invasión de Italia, y León le opuso Enrique VIII de Inglaterra y el ejército suizo, logrando impedir una alianza entre Francia, Austria y España. Más tarde, después de haber firmado con Francisco I, vencedor en Meriñán (1515), el concordato de 1516, procuró tener a raya a las fuerzas de Venecia, las del emperador Carlos V y las del rey de Francia, aliándose ora con unos, ora con otros. Italia se había convertido en campo de batalla de los extranjeros, y, como Julio II, León X con su política prosiguió el plan de asegurar la independencia de Italia, esforzándose en hacer que los italianos conquistaran su propia independencia.

Su carácter pacífico no le permitió tomar una parte más activa en los diversos movimientos de su tiempo; su política fue una continua vacilación, tanto más cuanto que entonces se debía desconfiar de amigos y enemigos. Su actividad, pues, se limitó a sostener el Estado pontificio. 

En 1517 la vida de León corrió un grave peligro por una conjuración a la que no eran ajenos algunos cardenales; más fue descubierta a tiempo, y los más sospechosos fueron castigados con la pena de muerte.

En el campo religioso continuó el V Concilio lateranense, no concluído por Julio II: fueron constituídas tres comisiones para la reforma de las costumbres, la paz universal y la defensa de la fe; se aprobaron los Montes de Piedad para evitar la usura, y se aprobó también el Concordato entre la Santa Sede y el rey de Francia. En la última sesión fue decretado el diezmo a pagar durante tres años, que iría a aumentar los fondos necesarios para la guerra contra los turcos. 

El 16 de marzo de 1517 se cerró el concilio, mientras en Alemania se desencadenaba la tormenta protestante. La predicación de las indulgencias a favor de la obra de San Pedro no fue más que un pretexto. Lutero preparaba ya desde mucho antes la rebelión, y sólo esperaba la ocasión y el momento oportuno. No es verdad, históricamente, que León tomase a la ligera la acción de Lutero, sino que adoptó inmediatamente medidas, procurando primero atraer con buenos consejos al rebelde, a quien excomulgó luego el 15 de junio de 1520. La dieta de Worms (febrero de 1521) agravó todavía más la cuestión religiosa en Alemania.

Pero lo que más contribuyó a hacer ilustre este papa y a que se le cuente entre los más grandes italianos, fue el que reuniera a su alrededor, alentándoles y protegiéndoles, a los mayores ingenios de la época. Baste nombrar a Miguel Ángel, Rafael, Ariosto, Maquiavelo y Bembo. León X enriqueció la Biblioteca Vaticana, fundó la Laurenciana en Florencia, confiando su ejecución a Miguel Angel, envió por doquier a sabios exploradores en busca de antigüedades, adquirió manuscritos latinos que se hallaban en el extranjero, contribuyó al desenvolvimiento y a la difusión de la imprenta e instituyó escuelas y universidades que alcanzaron gran celebridad por los hombres que puso a su cabeza. 

Tuvo en todas sus cosas una inspiración genial y generosa; y cuando murió (1 de diciembre de 1521) a los cuarenta y seis años, se produjo en toda la Europa intelectual una sincera consternación. 

Su rápido fin y el misterio en que estuvo envuelto fue objeto de muchas suposiciones alrededor de las cuales nunca se hizo la luz. 

Entre las mejores obras de Rafael se cita siempre el retrato de León.

Este, si no fue un Pontífice irreprensible, fue ciertamente un gran príncipe y uno de los italianos más ilustres, inmortal en la historia de la civilización.

Los Papas, desde San Pedro hasta Pío XII
Giuseppe Arienti
Con Licencia Eclesiástica 1945


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Bula «Exsurge Domine»
del Papa León X
Condena de los errores y herejías de
Martín Lutero

15 de junio de 1520 
https://archive.org/details/exsurgedomine/mode/2up
DECET ROMANUM PONTIFICEM 
Excomunión perpetua a Lutero y los herejes protestantes

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Retrato de Su Santidad León X por Rafael Sanzio

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EL ODIO AL PAPA/PAPADO ÚNICO ENTENDIMIENTO ENTRE LAS FALSAS IGLESIAS


Martín Lutero
Heresiarca

"Conservad esto solamente, el odio al Papa" 

Citado por Antonino Eymieu

"Conservad esto solamente, el odio al Papa", decía Lutero. Este era el fondo de su doctrina y el fondo de su alma. Es el único punto en que no ha variado. Es también el fondo del alma ortodoxa, el único punto en que se entienden las "Iglesias hermanas". En un fondo semejante las fábulas más groseras y más insensatas germinan...


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LUTERO Y LOS NEO JANSENISTAS SEDEVACANTISTAS

 

Errores y herejías de Martín Lutero

27. Es cierto que no está absolutamente en manos de la Iglesia o del Papa, establecer artículos de fe, mucho menos leyes de costumbres o de buenas obras.

29. Tenemos caminos abiertos  para enervar la autoridad de los Concilios y contradecir libremente sus actas y juzgar sus decretos y confesar confiadamente  lo que nos parezca verdad, ora haya sido aprobado, ora reprobado por cualquier Concilio.


S.S.León X, Bula Exsurge Domine del 15 de junio de 1520

https://www.papalencyclicals.net/leo10/l10exdom.htm

EXCOMUNIÓN PERPETUA A LUTERO Y LOS HEREJES PROTESTANTES




Decet Romanum Pontífice
Bula papal de excomunión de Martín Lutero y sus seguidores
S.S. León X 
 1521


Preámbulo

Por el poder que Dios le ha dado, el Romano Pontífice ha sido designado para administrar las penas espirituales y temporales, según lo merezca cada caso individualmente. El fin de esto es la represión de los malvados designios de los hombres extraviados, que han sido cautivados por el impulso degradante de sus malvados propósitos, como para olvidar el temor del Señor, para despreciar los decretos canónicos y los mandamientos apostólicos, y para osar formular dogmas nuevos y falsos e introducir el mal del cisma en la Iglesia de Dios, o apoyar, ayudar y adherirse a tales cismáticos, que se dedican a romper el manto sin costuras de nuestro Redentor y la unidad de la fe ortodoxa. Por lo tanto, conviene al Pontífice, para que el barco de Pedro no parezca navegar sin piloto ni remero, tomar medidas severas contra tales hombres y sus seguidores, y mediante la multiplicación de las medidas punitivas y por otros remedios adecuados para asegurarse de que estos mismos hombres autoritarios, entregados como están a propósitos del mal, junto con sus adherentes, no deben engañar a la multitud de los simples con sus mentiras y sus artimañas engañosas, ni arrastrarlos a compartir su propio error y ruina, contaminándolos con lo que equivale a un contagioso enfermedad. Corresponde también al Pontífice, habiendo condenado a los cismáticos, asegurar su confusión aún mayor, mostrando públicamente y declarando abiertamente a todos los fieles cristianos cuán formidables son las censuras y castigos a que tal culpa puede conducir; con el fin de que por tal declaración pública ellos mismos puedan volver, en confusión y remordimiento, a su verdadero yo, haciendo un retiro incondicional de la conversación prohibida, el compañerismo y (sobre todo) la obediencia a tales malditos excomulgados; por este medio pueden escapar de la venganza divina y de cualquier grado de participación en su condenación.

I [Aquí el Papa relata su anterior Bula Exsurge Domine y continúa]

II Se nos ha informado que después de haber sido exhibida públicamente esta misiva anterior y haber transcurrido el intervalo o intervalos prescritos [60 días] —y por la presente notificamos solemnemente a todos los fieles cristianos que estos intervalos han transcurrido y han transcurrido— muchos de esos quienes habían seguido los errores de Martin tomaron conocimiento de nuestra misiva y sus advertencias y mandatos; el espíritu de un consejo más sensato los hizo volver en sí mismos, confesaron sus errores y abjuraron de la herejía a nuestra instancia, y volviendo a la verdadera fe católica obtuvieron la bendición de la absolución con que los mismos mensajeros habían sido facultados; y en varios estados y localidades de dicha Alemania los libros y escritos de dicho Martín fueron quemados públicamente, como habíamos ordenado.

Sin embargo, el mismo Martín, y nos produce gran pena y perplejidad decir esto, esclavo de una mente depravada, se ha burlado de revocar sus errores dentro del plazo prescrito y enviarnos la noticia de tal revocación, o venir a nosotros él mismo; es más, como una piedra de tropiezo, no ha temido escribir y predicar cosas peores que antes contra nosotros y esta Santa Sede y la fe católica, e inducir a otros a hacer lo mismo.

Ahora ha sido declarado hereje; y así también otros, cualquiera que sea su autoridad y rango, que no se han preocupado por su propia salvación sino públicamente y ante los ojos de todos los hombres se convierten en seguidores de la secta perniciosa y herética de Martín, y le brindan abierta y públicamente su ayuda, consejo y favor, animándolo en medio de ellos en su desobediencia y obstinación, o impidiendo la publicación de nuestra dicha misiva: tales hombres han incurrido en los castigos establecidos en esa misiva, y deben ser tratados legítimamente como herejes y evitados por todos los cristianos fieles, como dice el Apóstol ( Tito 3:10-11).

tercero Nuestro propósito es que tales hombres se clasifiquen legítimamente con Martín y otros malditos herejes y excomulgados, y que así como se han alineado con la obstinación en pecar de dicho Martín, también compartirán sus castigos y su nombre, soportando con ellos en todas partes el título "luterano" y los castigos que incurre.

Nuestras instrucciones anteriores fueron tan claras y tan eficazmente publicitadas y nos adheriremos tan estrictamente a nuestros presentes decretos y declaraciones, que no les faltará prueba, advertencia o citación.

Nuestros decretos que siguen se dictan contra Martín y otros que lo siguen en la obstinación de su depravado y maldito propósito, como también contra aquellos que lo defienden y protegen con una escolta militar, y no temen sostenerlo con sus propios recursos o en de cualquier otra manera, y tienen y presumen de ofrecer y prestar ayuda, consejo y favor hacia él. Todos sus nombres, apellidos y rangos, por muy alta y deslumbrante que sea su dignidad, queremos que se tengan por incluidos en estos decretos con el mismo efecto que si estuvieran inscritos individualmente y pudiesen estarlo en su publicación, que debe promoverse con una energía acorde con sus contenidos.

Sobre todos estos decretamos las sentencias de excomunión, de anatema, de nuestra condena perpetua e interdicto; de privación de dignidades, honores y bienes sobre ellos y sus descendientes, y de ineptitud declarada para tales posesiones; del decomiso de sus bienes y del delito de traición a la patria; y estas y las demás sentencias, censuras y castigos que se infligen por derecho canónico a los herejes y se exponen en nuestra mencionada misiva, decretamos que han caído sobre todos estos hombres para su condenación.

IV Agregamos a nuestra presente declaración, por nuestra autoridad apostólica, que los estados, territorios, campamentos, pueblos y lugares en los que estos hombres han vivido temporalmente o han visitado por casualidad, junto con sus posesiones, ciudades que albergan catedrales y metropolitanos, monasterios y otros lugares religiosos y sagrados, privilegiados o no privilegiados, todos y cada uno están bajo nuestro interdicto eclesiástico, mientras dure este interdicto, sin pretexto de indulgencia apostólica (excepto en los casos en que la ley lo permite, e incluso allí, por así decirlo, con las puertas cerradas y excluidos los que están bajo excomunión y entredicho) aprovecharán para permitir la celebración de la misa y los demás oficios divinos. Prescribimos y ordenamos que los hombres en cuestión sean en todas partes denunciados públicamente como excomulgados, malditos, condenados, interdictos, privados de bienes e incapaces de poseerlos. Deben ser estrictamente evitados por todos los cristianos fieles.

V Quisiéramos hacer saber a todos la pequeña tienda que Martín, sus seguidores y los demás rebeldes han puesto en Dios y su Iglesia con su obstinada y desvergonzada temeridad. Protegeríamos a la manada de un animal infeccioso, para que su infección no se propague a los sanos. Por lo tanto, imponemos el siguiente mandato a todos y cada uno de los patriarcas, arzobispos, obispos, a los prelados de las iglesias patriarcales, metropolitanas, catedralicias y colegiadas, y a los religiosos de todas las órdenes, incluso los mendicantes, privilegiados o no privilegiados, dondequiera que estén destinados. : que en la fuerza de su voto de obediencia y bajo pena de la sentencia de excomunión, deberán, si así se requiere en la ejecución de estos presentes, anunciar públicamente y hacer que otros anuncien en sus iglesias, que este mismo Martín y los demás son excomulgados, malditos, condenados, herejes, endurecidos, interdictos, privados de bienes e incapaces de poseerlos, y así se enumeran en el cumplimiento de estos presentes. Se darán tres días: pronunciamos apercibimiento canónico y permitimos un día de preaviso el primero, otro el segundo, pero el tercero ejecución perentoria y definitiva de nuestra orden. Esto tendrá lugar un domingo o algún otro festival, cuando una gran congregación se reúna para adorar. Se izará el estandarte de la cruz, se tocarán las campanas, se encenderán las velas y después de un tiempo se apagarán, se arrojarán al suelo y se pisotearán, y las piedras se arrojarán tres veces, y se observarán las demás ceremonias que son habituales en tales casos. A los cristianos fieles, todos y cada uno, se les ordenará estrictamente que eviten a estos hombres.

Ocasionaríamos aún mayor confusión sobre dicho Martín y los otros herejes que hemos mencionado, y sobre sus adherentes, seguidores y partidarios: por lo tanto, en la fuerza de su voto de obediencia ordenamos a todos y cada uno de los patriarcas, arzobispos y todos los demás prelados, que así como fueron designados por la autoridad de Jerónimo para disipar los cismas, ahora en la presente crisis, como su oficio los obliga, se convertirán en un muro de defensa para su pueblo cristiano. No callarán como perros mudos que no pueden ladrar, sino que gritarán sin cesar y alzarán la voz, predicando y haciendo predicar la palabra de Dios y la verdad de la fe católica contra los artículos detestables y herejes antedichos.

VI A todos y cada uno de los rectores de las iglesias parroquiales, a los rectores de todas las Órdenes, incluso a los mendicantes, privilegiados o no privilegiados, encomendamos en los mismos términos, en virtud de su voto de obediencia, a los que el Señor designe como han de ser como nubes, rociarán lluvias espirituales sobre el pueblo de Dios, y no tendrán miedo de dar la más amplia publicidad a la condenación de los artículos antedichos, como les obliga su oficio. Está escrito que el amor perfecto echa fuera el temor. Asuman todos y cada uno de vosotros la carga de tan meritorio deber con total devoción; mostraos tan puntillosos en su ejecución, tan celosos y ávidos de palabra y obra, que de vuestro trabajo, por el favor de la gracia divina, salga la esperada mies, y que con vuestra devoción no sólo ganéis aquella corona de gloria que es la debida recompensa de todos los que promueven las causas religiosas, pero también obtengan de nosotros y de la dicha Santa Sede el elogio ilimitado que su probada diligencia merecerá.

VII Sin embargo, dado que sería difícil entregar la presente misiva, con estas declaraciones y anuncios, a Martín y los demás declarados excomulgados en persona, por la fuerza de su facción, nuestro deseo es que el clavado público de esta misiva en las puertas de dos catedrales, ya sea ambas metropolitanas, o una catedral y una metropolitana de las iglesias en dicha Alemania—por un mensajero nuestro en esos lugares, tendrá tal fuerza vinculante que Martín y los otros que hemos declarado serán condenados en cada punto tan decisivamente como si la misiva hubiera sido dada a conocer personalmente y presentado a ellos.

VIII También sería difícil transmitir esta misiva a todos los lugares donde su publicación pudiera ser necesaria. Por lo tanto, nuestro deseo y decreto autorizado es que las copias de él, selladas por algún prelado eclesiástico o por uno de nuestros mensajeros antes mencionados, y refrendadas por la mano de algún notario público, tengan en todas partes la misma autoridad que la producción y exhibición del original mismo. .

IX Las constituciones y órdenes apostólicas no ponen ningún obstáculo a nuestros deseos, ni nada en nuestra misiva anterior antes mencionada que no deseemos interponerse en el camino, o cualquier otro pronunciamiento en contrario.

X Nadie podrá infringir esta nuestra decisión escrita, declaración, precepto, mandato, cesión, testamento, decreto; o contravenirlo precipitadamente. Si alguien se atreve a intentar tal cosa, que sepa que incurrirá en la ira de Dios Todopoderoso y de los bienaventurados Apóstoles Pedro y Pablo.

Escrito en San Pedro, Roma, el 3 de enero de 1521, en el octavo año de nuestro pontificado.

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LEÓN X
1521


Bula «Exsurge Domine» del Papa León X condenando los errores y herejías de Martín Lutero

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