VACANTIS APOSTOLICAE SEDIS

✠✠ "Sede Vacante Nihil Innovetur" ✠ "Ipsum Suprema Nostra auctoritate nullum et irritum declaramus" ✠ "Inferior non potest tollere legem superioris" ✠✠
Mostrando entradas con la etiqueta Sarracenos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Sarracenos. Mostrar todas las entradas

S.S. CALIXTO II, PAPA Nº 162

CALIXTO II (1119-1124)
GUIDO DE BORGOÑA

Guido, hijo de Guillermo Testardita y hermano de los condes de Borgoña, fue elegido papa en Cluny, el 2 de febrero de 1119, después de haber sido arzobispo de Viena.

Hombre docto y prudente, quiso tener antes los votos de los cardenales que quedaban en Roma, y del pueblo romano; reunió un concilio en Tolosa, el 7 de junio de 1119, y en él condenó la simonía y las investiduras; en Reims celebró un concilio, excomulgando al antipapa y al emperador, que en vano había solicitado ponerse en paz con la Iglesia.

Marchóse después a Italia, donde fue acogido triunfalmente; entró en Roma, el mes de junio de 1120, y expulsó al antipapa, que se refugió en Sutri. Allí el antipapa fue detenido por los soldados normandos y recluído en el monasterio de Cava, donde murió impenitente. 

Calixto se puso entonces a trabajar por la paz de la Iglesia, y después de largas negociaciones pudo, el 22 de septiembre, estipular con Enrique V el célebre concordato de Worms o pacto de Calixto, que daba finalmente la libertad a la Iglesia; Enrique V fue absuelto. 

Calixto pudo celebrar tranquilamente el IX concilio ecuménico en Letrán, el 18 de marzo de 1123, en el que fue confirmado solemnemente el acuerdo entre la Iglesia y el imperio, se proveyó a la restauración de la disciplina eclesiástica, tan decaída, y en el canon 11 se equiparó a una Cruzada la guerra santa contra los sarracenos y moros.

Murió el 13 de diciembre de 1124 y fue sepultado en Letrán.

Los Papas, desde San Pedro hasta Pío XII
Giuseppe Arienti
Con Licencia Eclesiástica 1945


***

S.S. MARINO I, PAPA Nº 110


 MARINO I (882-884)
(o MARTIN II)

Marín I (que en algunas listas de pontífices figura con el nombre de Martín II) fué el sucesor de Juan VIII. Era legado pontificio en Constantinopla y había observado de cerca el proceder de Focio, contra el cual se había declarado.

 Entregó nuevamente el obispado de Porto a Formoso, quien, unido a la facción tosco-espoletana, se había puesto contra Juan VIII que le excomulgó. 

Renovó la condenación de Focio, creándose la enemistad de Basilio, que no quiso reconocerle como papa. 

Su breve pontificado se vió turbado por la guerra que le hizo Guido, duque de Espoleto, quien había usurpado los bienes de la Santa Sede, lucha que no cesó ni aun con la intervención de Carlos el Calvo, que él había llamado en su auxilio. 

Tuvo el dolor de ver Monte Cassino destruída por los sarracenos y a sus monjes asesinados. 

Es recordado como un pontífice sabio y piadoso. 

Murió en 884, y le sucedió Adriano III.

Los Papas, desde San Pedro hasta Pío XII
Giuseppe Arienti
Con Licencia Eclesiástica 1945


***

S.S. JUAN VIII, PAPA Nº 109

JUAN VIII (872-882)

El sucesor de Adriano II coronó en Roma (875) a Carlos el Calvo, a quien se dirigió luego para obtener ayuda contra las correrías de los sarracenos. Pero muerto Carlos y perdida toda esperanza de un socorro eficaz, Juan VIII convino en pagar a los sarracenos un tributo anual para librarse de ellos.

Fué atacado luego por Lamberto, duque de Espoleto, que habiendo llegado a Roma bajo el pretexto de ayudar al Papa quería adueñarse de la ciudad. 

Juan hizo un viaje a Francia para pedir socorros a Luis el Tartamudo, y celebró un concilio en Troyes, aunque sin resultado. 

De vuelta a Italia y habiéndosele malogrado las tentativas de separar a los príncipes italianos de la alianza con los sarracenos, recurrió al emperador Basilio, quien, al morir el patriarca San Ignacio, había restituído a Focio en la sede de Constantinopla y pedía la aprobación del Pontifice.

Engañado por falsas cartas y traicionado por los legados que había enviado a Oriente a examinar los hechos, Juan reconoció a Focio en un concilio de Roma (879), pero mediante condiciones que Focio ni publicó ni observó. 

En estas condiciones, mientras Oriente se dirigía irremisiblemente hacia el cisma, ninguna ayuda llegó a Italia, devastada por los sarracenos. 

Entonces el Papa pidió ayuda a Carlos el Gordo, al que confirió la corona imperial (881), pero tampoco esta vez obtuvo ningún resultado apreciable. 

En 882, informado por el diácono Marino, que volvía de Constantinopla, de la perfidia de los orientales, pronunció contra Focio una solemne excomunión. 

En Roma y en aquel mismo año, sus enemigos instigaron contra él a un pariente suyo, el cual lo envenenó y remató de un martillazo en la sien el 15 de diciembre de 882.

Espíritu justo y viril, vió los males de la Iglesia y de la sociedad y quiso constantemente su remedio; pero su obra fué impedida y traicionada por aquellos que le habrían debido ayudar.

Los Papas, desde San Pedro hasta Pío XII
Giuseppe Arienti
Con Licencia Eclesiástica 1945


***

S.S. ADRIANO II, PAPA Nº 108

ADRIANO II (867-872)

Adriano, sacerdote titular de San Marcos de Roma, fué elegido Papa a los setenta y seis años, inmediatamente después de la muerte de Nicolás I, y fué consagrado el 14 de diciembre de 867. 

Logró el arreglo de las cuestiones jurisdiccionales surgidas en Francia bajo el pontificado de Nicolás I, puso freno a Lotario II, que tenía alejada a su legítima consorte, y contuvo los atropellos del partido tosco-napolitano, que eran el tormento de Roma. 

El hecho más importante de su pontificado fué el IV concilio constantinopolitano propuesto por San Ignacio y por el emperador Basilio. 

Después de reunir un concilio en Roma, en el que condenó a Focio y todos sus actos, decidió la convocación del concilio, al que mandó sus legados. Este fué abierto el 5 de octubre de 869 en Santa Sofía de Constantinopla; tuvo diez sesiones y terminó el 28 de febrero de 870. Focio fué definitivamente condenado. 

Durante los últimos años de su pontificado los sarracenos invadieron la Italia Meridional, devastándola horriblemente.

Murió en noviembre de 872.

Los Papas, desde San Pedro hasta Pío XII
Giuseppe Arienti
Con Licencia Eclesiástica 1945


***

S.S. SAN LEÓN IV, PAPA Nº 105

SAN LEÓN IV (847-855)

Había sido nombrado cardenal por Sergio II. 

Apenas elegido papa proveyó a la defensa de Roma, amenazada por los sarracenos, circundándola de fuertes murallas. 

Realizó el proyecto de Gregorio IV de construir una ciudad junto a la iglesia de San Pedro, y aquella ciudad o suburbio de Roma tomó el nombre de Leonina. 

En el año 849 los sarracenos aparecieron en la desembocadura del Tiber; pero las obras de defensa allí construídas y la ayuda de los ciudadanos de Amalfi, Nápoles y Gaeta unidos a los romanos bastó para mantenerlos lejos. 

Más tarde, volviendo los sarracenos a infestar la costa, León reunió a los habitantes de la antigua Centumcellae en una nueva ciudad, cuya construcción había iniciado él mismo y a la que dió el nombre de Leópolis. Pero éstos volvieron luego a Centumcellae, que desde entonces se llamó Civitavecchia. 

En Roma reprimió la acción imperial con energía, pero también con suma prudencia, no enemistarse con el emperador; y, por el contrario, habiendo éste llamado a Luis II a participar en el imperio, León lo consagró en San Pedro el día de Pascua del año 850. 

En Roma celebró un concilio, en el que se promulgaron muchos cánones relativos a la disciplina y en el que excomulgó al sacerdote Anastasio, que había abandonado su lugar y no quería volver a él a pesar de los muchos requerimientos que se le hicieron. 

San León murió el 17 de julio del año 855.

Los Papas, desde San Pedro hasta Pío XII
Giuseppe Arienti
Con Licencia Eclesiástica 1945


***

S.S. SERGIO II, PAPA Nº 104

SERGIO II (844-847)

Nacido en Roma, fue educado bajo la vigilancia del papa León III. Ordenado sacerdote por Pascual I, fue nombrado arcipreste de la Iglesia Romana por Gregorio IV, a cuya muerte fue llamado a sucederle (10 de febrero de 844), a pesar de que un tal Juan, diácono, al frente de algunos revoltosos se había adueñado del palacio de Letrán. La consagración de Sergio se realizó sin ninguna intervención o consentimiento imperial, por lo cual Lotario consideró lesionados sus derechos y ordenó a su hijo Luis, creado por él rey de Italia, que fuese a Roma. Sergio, prudentemente, recibió con grandes honores a Luis, y después de asegurarse de las intenciones pacíficas del rey, lo introdujo en San Pedro, donde el domingo siguiente (15 de junio de 844) lo coronó rey de Italia. Mas la buena armonía duró poco, pues a las pretensiones de Lotario, que quería que la coronación del Papa fuese hecha en presencia de los mensajeros imperiales, Sergio opuso una rotunda negativa, como también se opuso a que los romanos prestaran juramento de fidelidad a Luis, permitiendo solamente que lo hicieran al emperador Lotario. Luis salió de Roma no muy contento, y dejó que su soldadesca devastase los alrededores de la ciudad. 

En 846 los sarracenos desembarcaban en Ostia y se acercaban a Roma: las murallas fueron defendidas; pero no se pudo impedir que cayeran en manos de los bárbaros las basílicas de San Pedro y San Pablo, en donde hicieron estragos. 

Sergio murió abatido por el dolor el 27 de enero del año 847 y fue sepultado en San Pedro. 

Gregorovio llama a Sergio "hombre de fuerte espíritu y papa sin ventura".

Los Papas, desde San Pedro hasta Pío XII
Giuseppe Arienti
Con Licencia Eclesiástica 1945


***

S.S. SAN GREGORIO IV, PAPA Nº 103

 SAN GREGORIO IV (827-844)

Hijo del romano Juan, era sacerdote de la basílica de San Marcos.

Su elección fue la primera que se hizo según la constitución de Lotario, y así empezaba la funesta intromisión de la autoridad civil en la elección del Pontífice, explicable quizás por los tumultos que con tanta facilidad se producían a cada vacante de la Santa Sede. 

Su pontificado no fue tranquilo. Los sarracenos y los moros se adentraban en el Mediterráneo amenazando Italia; Gregorio, temiendo por la seguridad de Roma, se puso a reedificar Ostia y empezó las murallas transtiberianas, que fueron terminadas por León VI. 

Más importantes eran, sin embargo, los acontecimientos en Francia, donde Pipino de Aquitania, Luis de Baviera y Lotario de Italia se habían rebelado contra su padre, Ludovico Pío. 

Gregorio fue a Francia para arreglar las cosas; pero después de tratados y convenios nada pudo concluir y su acción no fue afortunada como la de otros Pontífices; tuvo que volver a Roma, y allí, libre de toda influencia, dejó oír su voz en defensa de Ludovico, que había sido depuesto por sus hijos. 

Gregorio instituyó la fiesta de Todos los Santos, fijando para ella el primer día del mes de noviembre; se hizo benemérito de Roma con la restauración del agua trajana, cuidó la agricultura, dando impulso al saneamiento de la campiña romana y fundando la colonia agrícola del Dragón, cerca de Ostia. 

Murió el 25 de enero del año 844. 

Durante su pontificado empezó la conversión de Dinamarca y Suecia, y se descubrió en España el cuerpo del apóstol Santiago.

Los Papas, desde San Pedro hasta Pío XII
Giuseppe Arienti
Con Licencia Eclesiástica 1945


***

SAN LADISLAO, Rey y Confesor


27 de Junio del Año del Señor
SAN LADISLAO,
Rey y Confesor

Todo árbol bueno produce buenos frutos, y todo
árbol malo da frutos malos.
(Mateo, 7, 17).


Ladislao, primer rey de Hungría, unía a sus cualidades de héroe las virtudes de un santo. Fue padre para su pueblo sostén para la Iglesia, y protector para los desventurados. Consagraba todo su tiempo a los deberes de su cargo y a los ejercicios de piedad. Su reputación de sabiduría y de valentía hizo que se le encomendase el mando de la gran cruzada contra los sarracenos. En momentos en que se preparaba para ir a libertar la Tierra Santa, lo llamó Dios a la celestial Jerusalén, el año 1095.



ORACIÓN

Oh Dios, que todos los años nos dais un nuevo motivo de alegría con la solemnidad del bienaventurado Ladislao, vuestro confesor, haced que celebrando su nacimiento al cielo, imitemos sus obras. Por J. C. N. S. Amén.



MEDITACIÓN EL CRISTIANO
DEBE HACER MUCHAS BUENAS OBRAS

I. Hay árboles que producen hojas y flores, pero nunca frutos. Los hipócritas son semejantes a estos árboles: tienen una devoción de escaparate y de alarde. Todo lo que hacen, lo hacen únicamente para parecer virtuosos y atraerse las alabanzas de los hombres. El vicio es horrible bajo cualquier color que se presente: pero es infinitamente más horrible aun cuando se oculta bajo las exterioridades de la virtud. (San Jerónimo).


II. Algunos árboles no dan frutos, o los dan pero son malos frutos. Son los cristianos que se entregan a sus pasiones, y no se preocupan en absoluto de corresponder a las gracias y a las inspiraciones que Dios les envía. Para hacerlos volver en sí, Dios los prueba mediante la enfermedad, los reveses de fortuna, la pérdida de un pariente o de un amigo. No te asombres si cada día eres más probado, pues cada día te haces más malo. (Salviano).


III. Hay árboles que dan fruto, pero en pequeña cantidad. ¿No eres tú del número de estos árboles mezquinos para con la mano que los ha plantado? ¿No es verdad, acaso, que no produces sino pocas obras buenas, que no haces sino aquello que estás obligado a hacer? y aun en esto faltas a menudo. ¿Dónde estarías tú si Dios te tratase del mismo modo? ¿Estaba obligado acaso a crearte, a conservarte, a redimirte, a colmarte de tantas gracias de elección? ¡Oh Dios mío, cuán generoso sois conmigo y cuán mezquino soy yo con vos! ¡Cómo si no fuese trabajar para nosotros mismos el serviros!

Fuentes: Martirologio Romano (1956), Santoral de Juan Esteban Grosez, S.J. - Tomo I, Patron Saints Index.

SAN PEDRO y CINCO COMPAÑEROS: WALABONSO, SABINIANO, WISTREMUNDO, ABENCIO, y JEREMÍAS, Mártires


7 de Junio del Año del Señor
SAN PEDRO y CINCO
COMPAÑEROS: WALABONSO,
SABINIANO, WISTREMUNDO,
ABENCIO, y JEREMÍAS,
Mártires

He venido a poner fuego en la tierra:
y ¿qué he de querer sino que arda?
(Lucas, 12, 49).


En la sangrienta persecución que suscitó contra los cristianos el rey de los sarracenos Abderramán III en Córdoba, capital de su reino en España, entre otros ilustres mártires que dieron su vida en defensa de la fe de Cristo, señaláronse mucho por su admirable valor "los santos mártires Pedro, Walabonso, Sabiniano, Wistremundo, Abencio y Jeremías. Pedro fue natural de Ecija y ordenado de sacerdote; Walabonso era diácono, y nacido en Lipula, lugar llamado hoy Peñaflor; Sabiniano era monje ya entrado en edad, y natural de Froniano en la sierra de Córdoba; Wistremundo era todavía mozo, natural de Ecija y monje en la abadía de san Zoilo; Abencio era hijo de Córdoba y había tomado el hábito en el monasterio, de san Cristóbal; y Jeremías era también natural de Córdoba, casado con Isabel, y hombre muy rico y poderoso que había fundado el monasterio llamado Tabanense a dos leguas de aquélla ciudad. Todos estos seis fervorosos varones, oyendo que acababan de ser martirizados los santos Isaac y Sancho, se presentaron delante del rey moro y le dijeron: Nosotros también, oh juez, somos cristianos como nuestros hermanos Isaac y Sancho, y tenemos la misma fe, por la cual has mandado darles la muerte: confesamos como ellos a Jesucristo por verdadero Dios, y afirmamos que vuestro "profeta" Mahoma es precursor del Anticristo: y decimos que los que profesan la fe de Jesucristo gozarán de la felicidad del cielo, y que los que siguen la falsa doctrina de Mahoma padecerán los eternos tormentos del infierno. Al oír el tirano, tan espontánea y clara confesión, mandó luego prender a los valerosos mártires y pronunció contra ellos sentencia de muerte, ordenando que fuese cruelmente azotado el santo viejo Jeremías, por haber blasfemado, como decía el juez , del "profeta" Mahoma. Azotaron pues con tanto rigor al venerable anciano, que cuando le llevaron a degollar, no podía ir por sus pies. Pero todos los demás caminaron al lugar del suplicio con tanta ligereza y alegría de sus almas como si fuesen a un espléndido banquete. San Pedro y Walabonso fueron los primeros en ser degollados, y después sus cuatro compañeros, y así dieron todos sus benditas almas a Dios. Tomando después los sayones aquellos sagrados cadáveres los ataron a unos palos, y pasando algunos días los quemaron y echaron las cenizas en el río.


REFLEXIÓN

Mucho vale una santa y pronta resolución cuando se ve que para ella inspira y anima el Espíritu Santo, como es cierto inspiró a estos gloriosos mártires, para que sin temor alguno de la muerte; todos unidos y conformes, se fuesen a reprender al inicuo juez, que cuatro días antes había quitado la vida al glorioso san Isaac, y después a Sancho y a otros santos mártires. No seamos pues tardos y perezosos en ejecutar la voluntad divina cuando se nos manifiesta claramente por las divinas inspiraciones, que todo nuestro provecho o daño espiritual depende de ponerlas o de no ponerlas por obra. Pongámonos delante de los ojos los ejemplos de los santos: los cuales por su fidelidad en poner por obra los altos pensamientos e inspiraciones de la divina gracia, llegaron a ser tan grandes en el reino de los cielos. ¡Oh cómo reprenden y condenan nuestra flojedad y cobardía: cómo nos cubrirán de vergüenza en el día del Juicio, donde se descubrirá el mal uso que hemos hecho de las inspiraciones de Dios y de los beneficios de la gracia!


ORACIÓN

Oh Dios, que nos alegras en la anual solemnidad de tus santos Pedro, Sabiniano y sus compañeros mártires, concédenos propicio que así como gozamos de sus merecimientos, así nos movamos a imitar sus virtudes. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.



MEDITACIÓN SOBRE EL FERVOR

I. Tener fervor en el servicio de Dios, es hacer todo lo que Dios nos pide con ardor, con prontitud y con alegría. Un hombre fervoroso vuela allí donde le llama el deber. Busca grandes ocasiones de dar a Dios pruebas de su amor; no desprecia las pequeñas; nada le parece difícil, por nada tiene lo que ya ha hecho, arde en deseos de hacer algo más heroico en lo por venir para la gloria de Jesucristo. ¿Te hallas en estas disposiciones? Estuviste en ellas, ¿por qué no has perseverado? Vuelve lo antes posible a ese primer estado de fervor del que te relajaste.

II. Un hombre fervoroso resiste generosamente a todas las tentaciones; un hombre tibio y flojo sucumbe en ellas. Nada cuesta a un cristiano que está animado de este hermoso fuego: todo incomoda a un cristiano frío, todo le parece difícil e insoportable. El hombre fervoroso está siempre feliz y siempre contento, porque Dios derrama en su alma consolaciones celestiales para recompensarlo por los placeres del mundo que le sacrifica; el cristiano flojo y tibio no goza de los consuelos del Cielo, porque no es lo suficientemente fiel a Dios como para merecer los.

III. El medio para encender el fervor en tu corazón es, en primer lugar, servir a Dios cada día como si cada día comenzases a servirle; es olvidar el poco bien qué ya hayas hecho, es considerarte como un servidor inútil. Compara lo que has hecho por Dios con lo que Jesucristo ha hecho por ti. En segundo lugar, cada día sirve a Dios como si fuese el último de tu vida. ¿Qué harías ahora si estuvieras seguro de morir mañana?

Fuentes: Martirologio Romano (1956), Santoral de Juan Esteban Grosez, S.J. - Tomo I, Patron Saints Index.

APARICIÓN DE SANTIAGO APÓSTOL


23 de Mayo del Año del Señor
APARICIÓN DE
SANTIAGO APÓSTOL


Entre los innumerables y señalados beneficios que ha recibido España de su bienaventurado apóstol y defensor Santiago, es digno de eterna recordación y agradecimiento el que alcanzó en Clavijo. Porque dominando aún en España los sarracenos y oprimiendo a los pueblos cristianos con graves y deshonrosos tributos, el rey Rainiro, que había subido al trono de León, rechazó sus injuriosas demandas y procuró con toda sus fuerzas enflaquecer el poder de los moros y librar a nuestra patria de aquella tan dura servidumbre. Hizo pues un llamamiento general a las armas, y juntando un poderoso ejército se entró en las tierras de los enemigos. Abderramán lleno de coraje, llamó en su auxilio hasta las tropas africanas, para salir a su vez al encuentro de los cristianos. Encontráronse los ejércitos cerca de Avelda y en aquella comarca se dio la batalla de poder a poder, y pelearon con dudoso suceso, hasta que cerrando la noche, mandó don Ramiro re tirar sus tropas cansadas y destrozadas al vecino collado llamado Clavijo, donde se fortificó lo mejor que pudo e hizo curar a los heridos. El rey, oprimido de tristeza y de cuidado, se quedó adormecido, y entre sueños se le apareció un varón celestial de gran majestad y grandeza, y preguntándole el rey quién era: "soy, respondió, Santiago Apóstol, a quien ha con fiado Dios la protección de España. ¡Buen ánimo! mañana te ayudaré y alcanzarás ilustre victoria de tus enemigos". Despertó el rey con esta visión y dio cuentas de ella a los obispos que seguían su campo y a los capitanes del ejército; y al amanecer, dada la señal del combate, bajaron las huestes españolas del monte; y como bravos leones se arrojaron sobre los bárbaros, invocando el nombre de Santiago. Asombráronse los sarracenos al ver el ímpetu y valor con que los acometían unos enemigos a quienes contaban por vencidos, y creció más su confusión con los favores que nos vinieron del cielo. Porque Santiago, cumpliendo la palabra que había dado al rey, se dejó ver en el aire, cercado de una luz resplandeciente, que a los cristianos infundía grande confianza y fortaleza, y a los moros terror y espanto. Venía el santo Apóstol montado en un blanco corcel en una mano traía un estandarte blanco en medio del cual campeaba una cruz roja, y con la otra mano blandía una espada fulminante que parecía un rayo. Capitaneando así nuestra gente se alcanzó la más ilustre victoria. Unos setenta mil sarracenos cayeron muertos en el campo, quedando humillada desde aquel día la soberbia de los moros, y España libre del ignominioso tributo.


REFLEXIÓN

Desde este tiempo comenzaron los soldados españoles a invocar en las guerras al glorioso apóstol como a su valeroso y singular defensor, lo cual hacen en todas las batallas, y la señal para acometer y cerrar con el enemigo, hecha oración y la señal de la cruz, es invocar al santo y decir: "¡Santiago, cierra España!" Y por este singular patrocinio del santo apóstol han tenido felicísimas sucesos y acabado cosas tan extrañas y heroicas que humanamente no parece que se podían hacer. Invoquemos también nosotros al santo para que nos defienda de nuestros enemigos visibles e in visibles y especialmente de los demonios y hombres diabólicos que causan la perdición temporal y eterna de los hombres.


MEDITACIÓN SOBRE
LAS TRES PRUEBAS DE LA
INMORTALIDAD DE NUESTRA ALMA

I. Existe Dios, y este Dios es infinitamente justo; es menester, pues, que recompense la virtud y que castigue el crimen; ahora bien, sucede a menudo en este mundo que la impiedad es dichosa y la virtud perseguida: es menester pues que el alma sea inmortal y que Dios recompense y castigue en la otra vida. Que me maltraten los impíos, que me enlode la calumnia, poco importa: Dios sabrá hacerme justicia. Suframos, alma mía, suframos sin pena, y no envidiemos la prosperidad de los malvados: la eternidad es lo bastante larga como para cargarlos de oprobios y para colmamos de gloria.

II. Todos los bienes de aquí abajo no son capaces de colmar los deseos del corazón humano. Cuanto más posee, más desea: es preciso, pues, que no haya sido creado para estos bienes, puesto que no podrían hacerlo feliz. Además, nuestro espíritu nunca está satisfecho de sus conocimientos: cuanto más aprendemos, más deseamos aprender; cuanto más conocemos a Dios, más lo amamos, más deseamos conocerlo y amarlo. Nos habéis hecho para Vos, oh Dios mío, y nuestro corazón estará inquieto hasta que no descanse en Vos. (San Agustín).

III. Por más dichosos que seamos, suspiramos siempre tras los bienes por venir. ¿Cuál es el hombre que con verdad puede decir: Una vez en mi vida he estado plenamente satisfecho, y mi corazón no ha deseado nada más? Alma mía, esta inquietud y este impulso hacia lo por venir, ¿no te dicen que debes des preciar todo lo que posees y lo que ves para elevarte hacia ese bien que los bienaventurados ven y desean ver siempre, que poseen sin inquietud, y del cual se sacian sin hastío? (San Agustín).


ORACIÓN

Omnipotente Dios, mirad nuestra flaqueza, ved cómo nos agobia el peso de nuestros pecados, y fortificadnos por la gloriosa intercesión de vuestro Apóstol Santiago.Por J. C. N. S. Amén.

Fuentes: Martirologio Romano (1956), Santoral de Juan Esteban Grosez, S.J. - Tomo I, Patron Saints Index.

SAN MACARIO, Obispo y Confesor


10 de abril del Año del Señor
SAN MACARIO,
Obispo y Confesor

Bienaventurados los que lloran, porque ellos
serán consolados.
(Mateo, 5, 5).


A causa de sus extraordinarias virtudes fue elevado San Macario a la dignidad de patriarca de Antioquía. Con el fin de huir de los honores, abandonó esta ciudad yendo en peregrinación a Jerusalén. Capturado por los sarracenos, logró escapar y se fue a Flandes donde murió gloriosamente cuidando enfermos de peste. Tenía siempre a mano un pañuelo, para secarse las lágrimas que le hacían derramar los pecados de su pueblo. Murió en Gante, el 10 de abril de 1012, en el monasterio de San Bávon. Se lo invoca contra la peste.


ORACIÓN

Haced, oh Dios omnipotente, que la augusta solemnidad del bienaventurado Macario, vuestro confesor y pontífice, aumente en nosotros el espíritu de piedad y el deseo de la salvación. Por J. C. N. S.


MEDITACIÓN
SOBRE CUÁL DEBE SER EL MOTIVO
DE NUESTRAS LÁGRIMAS

I. Llora tus miserias: el mundo es un valle de lágrimas, lleno de innúmeras calamidades, donde los placeres mismos son fuente de mucho llanto; nuestros cuerpos son la prisión de nuestras almas; nuestras enfermedades son los verdugos de nuestro cuerpo; no es nuestra vida sino una serie continua de dolores y aflicciones. Nacemos y vivimos en lágrimas, morimos en dolores, suspiros y sollozos. Con todo amamos esta vida, y huimos de la muerte que debe poner término a nuestros dolores y a nuestras lágrimas.

II. Llora tus pecados como David, que bañaba el lecho con sus lágrimas, que mojaba su pan en llanto. ¡Si lloras la pérdida de un amigo, de un pariente, de un pleito, qué lágrimas no deberá arrancarte la pérdida del paraíso, que tus pecados te arrebataron! Llora también los pecados de los demás si amas a Nuestro Señor Jesucristo, porque esos pe cados de nuevo lo crucifican.

III. Consuélate, tú, que lloras por tus miserias y tus pecados. Pasa el tiempo de tu exilio, inadvertidamente te acercas a la patria. Dios enjugará todas tus lágrimas en el cielo; ya desde esta vida calma tu llanto, si mana del dolor de tus pecados. ¿Qué gozo puede compararse, en este mundo, al gozo de llorar nuestros pecados? Si es tan deleitoso llorar por Jesús, ¿qué no será regocijarse con Él? (San Agustín).

Fuentes: Martirologio Romano (1956), Santoral de Juan Esteban Grosez, S.J. - Tomo I, Patron Saints Index.

SAN EULOGIO DE CÓRDOBA, Mártir


11 de marzo del Año del Señor
SAN EULOGIO DE CÓRDOBA,
Mártir

No resistas al que te maltrate; antes, si alguno te
hiriere en la mejilla derecha, vuelve
también la otra.
(Mateo, 5,39).


Mientras se conducía a San Eulogio para martirizarlo, recibió una bofetada; ofreció el santo la otra mejilla para cumplir el consejo del Evangelio. Había antes dejado la espada para aceptar el episcopado en lo más recio de la persecución, Resistió valerosamente al rey de los moros. Se le amenazó con los azotes, pero él pidió que, más bien, se le hiciese morir, pues los látigos eran tan impotentes para arrancarle la fe del corazón como para separar su alma de su cuerpo. Se le hizo decapitar, en el año 859.


ORACIÓN

Dios omnipotente, haced, os suplicamos, que la intercesión del bienaventurado Eulogio, vuestro mártir, cuyo nacimiento al cielo hoy celebramos, nos fortifique en el amor de vuestro Santo Nombre. Por J. C. N. S. Amén.


MEDITACIÓN
SOBRE LOS TRES GRADOS
DE LA PACIENCIA

I. El primer grado de la paciencia consiste en sufrir con resignación todo lo que nos acaece, sea de parte de Dios, sea por la malicia de los hombres o por nuestra propia culpa. ¿Es así como sufres? El santo varón Job soportó las mayores desgracias, repitiendo: El señor me había dado todo, Él me quitó todo: bendito sea su santo nombre. Medita estas hermosas palabras, repítelas en las aflicciones que te embarguen; no te inquietes, no murmures contra tu prójimo. Has de cansar la malicia de tus enemigos con tu paciencia. (Tertuliano).

II. El segundo grado es desear ardientemente sufrir, y buscar las ocasiones para ello. Así, San Eulogio presentó la otra mejilla para recibir una segunda bofetada, y pidió que se le hiciese morir . Así es como tantos mártires anhelaron la muerte, como tantos penitentes buscaron el padecer. ¿No es verdad, acaso, que el fin de todos tus esfuerzos es evitar el sufrimiento? No te engañes, no hay otro medio para llegar al cielo que el de la cruz; si existiese otro más corto y agradable, Jesucristo nos lo hubiera enseñado.

III. El tercer grado de la paciencia es sufrir con alegría. Los apóstoles se regocijaban en los trabajos y tribulaciones; andaban llenos de gozo cuando habían sido reputados dignos de sufrir por Jesucristo. "Regocijaos -decía Nuestro Señor- si el mundo os aborrece, porque me ha aborrecido a mí antes que a vosotros". Qué bello espectáculo es para Dios ver a un cristiano en lucha con el dolor. (Minucio Félix).

Fuentes: Martirologio Romano (1956), Santoral de Juan Esteban Grosez, S.J. - Tomo I, Patron Saints Index.


11 de Marzo del Año del Señor.
SAN EULOGIO,
Mártir
† decapitado hacia el año 859 en Córdoba, España
Patrono de carpinteros y trabajadores del cobre.

No resistas al que te maltrate; antes, si alguno te hiriere en la mejilla derecha, vuelve también la otra. (Mateo 5, 39)

+ En Cerdeña, san Eutimio, Obispo, que, por el culto de las sagradas Imágenes, de orden del Emperador Miguel Iconoclasta, fue desterrado, y, por último, en el imperio de Teófilo, bárbaramente azotado con nervios de buey, consumó el martirio.
+ En Córdoba de España, san Eulogio, Presbítero y Mártir; el cual, en la persecución de los Sarracenos, por su preclara e intrépida confesión de Cristo, azotado y abofeteado, y, por fin, degollado, mereció ser agregado a los Mártires de aquella ciudad, cuyos gloriosos combates por la fe había emulado en sus escritos.
+ En Cartago, los santos Mártires Heraclio y Zósimo.
+ En Alejandría, el martirio de los santos Cándido, Pipenón y otros veinte.
+ En Laodicea de Siria, los santos Mártires Trófimo y Talo; los cuales, en la persecución de Diocleciano, después de muchos y crueles tormentos, consiguieron las celestiales coronas.
+ En Antioquía, la conmemoración de muchísimos santos Mártires, los cuales, por orden del Emperador Maximiano, puestos unos sobre parrillas candentes, no para que al punto muriesen, sino para que, asados poco a poco, padeciesen más, y otros atormentados con varios y cruelísimos suplicios, alcanzaron todos la palma del martirio.
+ Asimismo, los santos Mártires Gorgonio y Firmo.
+ En Jerusalén, san Sofronio, Obispo.
+ En Milán, san Benito, Obispo.
+ En territorio de Amiens, san Fermín, Abad.
+ En Cartago, san Constantino, Confesor.
+ En Babuco de los Hérnicos, san Pedro, Confesor, insigne por la gloria de sus milagros.

+ Y en otras partes, otros muchos santos Mártires y Confesores, y santas Vírgenes.
R. Deo Gratias.

SAN GABINO, Mártir


19 de febrero del Año del Señor
SAN GABINO,
Mártir

No me avergüenzo del Evangelio.
(Romanos, 1, 16).


San Gabino, después de la muerte de su esposa, fue ordenado sacerdote. Fue de gran ayuda para el gobierno de la Iglesia, al lado de San Cayo, su hermano, que Sucedió al Papa Eutiquio. Recorría los bosques, penetraba en las cavernas, donde la persecución obligaba a refugiarse a los cristianos; con frecuencia pasaba las noches en el hueco de las rocas, y, para fortificar a esos generosos atletas, allí ofrecía el Sacrificio divino. Su celo le mereció la palma del martirio.


ORACIÓN

Dios todopoderoso, haced, os suplicamos, que celebrando el nacimiento al cielo del bienaventurado Gabino, vuestro mártir, seamos fortificados por sus oraciones en el amor de vuestro Nombre. Por J. C. N. S. Amén.


MEDITACIÓN
SOBRE EL EVANGELIO

I. Un cristiano debe creer todo lo que se dice en el Evangelio; debe escuchar cada una de sus palabras como si Jesucristo mismo le hablase, dice San Agustín. ¿Crees verdaderamente en todas las Verdades del Evangelio? ¿Crees que Jesucristo ha muerto por ti, que existe un infierno para los pecadores y un paraíso para los justos? ¡Ah! si tuvieses fe viva, si creyeses firmemente en estas verdades, ¿qué no harías para ganar ese paraíso y para evitar ese infierno?

II. No basta creer lo que nos enseña el Evangelio, es preciso que nuestra fe vaya acompañada de buenas obras, que mostremos con nuestros actos que creemos en el Evangelio. Crees por el testimonio del Evangelio que los pobres y los afligidos son bienaventurados, y rehúyes la pobreza y las aflicciones. ¡Veneras la cruz en los altares, y sientes horror por ella en tu corazón! ¿Hasta cuándo tus acciones desmentirán tu creencia? Toma el Evangelio, examina sus principales máximas: verás en este espejo el miserable estado de tu alma, y confesarás, con San Jerónimo, que nada es más fácil que parecer cristiano y nada más difícil que serlo en realidad. Lo que es grande, es ser cristiano, no el parecerlo. (San Jerónimo).

III. No hay que avergonzarse de tomar la defensa del Evangelio contra los infieles, los herejes, los impíos y los malos cristianos. Debes estar pronto para derramar toda tu sangre por el Evangelio, y temes a menudo decir una palabra, exponerte a una burla por defenderlo contra un libertino. No me avergüenzo del Evangelio. (San Pablo).

Fuentes: Martirologio Romano (1956), Santoral de Juan Esteban Grosez, S.J. – Tomo IV, Patron Saints Index


19 de Febrero del Año del Señor.
SAN GABINO,
Mártir
† martirizado hacia el año 295

No me avergüenzo del Evangelio. (Romanos 1, 16)

+ En Roma, el triunfo de san Gabino, Presbítero y Mártir, que fue hermano del Papa san Cayo, el cual, aherrojado largo tiempo en la cárcel por Diocleciano, con una preciosa muerte se granjeó los gozos celestiales.
+ En África, los santos Mártires Publio, Julián, Marcelo y otros.
+ En Palestina, la conmemoración de los santos Monjes y otros Mártires que, en odio a la fe cristiana, fueron cruelísimamente muertos por los Sarracenos que acaudillaba Almondir.
+ En Nápoles de Campania, san Quod-vult-Deus, Obispo de Cartago, el cual, junto con su Clero, puesto por el Rey Arriano Genserico en unas naves rotas, sin remos ni velas, llegó, contra toda esperanza, a Nápoles, y, allí desterrado, murió Confesor.
+ En Jerusalén, san Zambdas, Obispo.
+ En Soles de Chipre, san Auxibio, Obispo.
+ En Benevento, san Barbato, Obispo, que, célebre en santidad, convirtió a los Longobardos y a su Caudillo a la fe de Cristo.
+ En Milán, san Mansueto, Obispo y Confesor.

+ Y en otras partes, otros muchos santos Mártires y Confesores, y santas Vírgenes.
R. Deo Gratias.




SAN JUAN DE MATA, Confesor


8 de febrero del Año del Señor
SAN JUAN DE MATA,
Confesor

El mayor entre vosotros ha de ser
vuestro servidor.
(Mat. 23,11).


Este santo es el fundador de la orden de la Santísima Trinidad, destinada, al igual que la que más tarde fundó San Pedro Nolasco, al rescate de los cristianos cautivos de los moros. Tan baja opinión tenía de sí mismo y un respeto tan grande por el sacerdocio, que no consintió en ser ordenado sino por obediencia a los insistentes requerimientos del arzobispo de París. En el mismo día de su primera misa Dios le inspiró la generosa resolución de trabajar para la salvación de los cristianos que gemían en la esclavitud.


ORACIÓN

Oh Dios, que milagrosamente habéis instituido, por medio de San Juan de Mata, la orden de la Santísima Trinidad, para el rescate de los cautivos del poder de los sarracenos, haced, benignamente, que ayudados por sus méritos y por vuestra gracia, seamos librados de la cautividad del cuerpo y del alma. Por J. C. N. S. Amén.


MEDITACIÓN SOBRE LOS TRES MOTIVOS QUE DEBEN MOVERNOS A HUMILDAD

I. La verdadera humildad está basada sobre el conocimiento de sí mismo. ¿Qué eras antes de que Dios te creara? ¿Dónde estabas? ¿Qué hacías? Eras nada; Dios, por su bondad, hizo que fueses. Sin embargo, te glorías de ello; te crees necesario para la gloria de Dios y para la salvación de las almas, te crees indispensable para la familia o para la sociedad de que formas parte. Sin ti muy bien se las arreglaron Dios y los hombres antes de tu nacimiento; igualmente sucederá después de tu muerte.

II. ¿Y qué eres al presente? Tu cuerpo no es sino corrupción, tu alma, ignorancia y malicia. Tu vida es una llama que el menor soplo apaga. Cuida cuanto quieras tu salud, es preciso que, por fin, tu vida acabe, y que tus grandes proyectos se disipen en humo. ¡Oh hombre! si conocieses tu nada, conocerías la grandeza de tu Dios y serías humilde en su presencia. Para conocer a Dios, aprende a conocerte a ti mismo. (San Cipríano).

III. ¿Qué serás durante toda la eternidad? ¿Quién lo sabe? Ignoras si serás víctima del infierno o heredero del paraíso. Puedes tener vanidad cuando te dices a ti mismo: Yo no sé adónde iré después de mi muerte; mi cuerpo descenderá a la tumba, pero, mi alma, ¿a dónde irá? Humíllate delante de los hombres. Ése que ahora te parece despreciable y malo, acaso un día esté más elevado que tú en el cielo. ¡Señor Jesús, haced que os conozca y que me conozca a mí mismo! (San Agustín).

Fuentes: Martirologio Romano (1956), Santoral de Juan Esteban Grosez, S.J. – Tomo IV, Patron Saints Index.


8 de Febrero del Año del Señor.
SAN JUAN DE MATA,
Confesor
n. 23 de junio de 1160 en Provenza, Francia;
† 12 de diciembre de 1223 en Roma, Italia

El mayor entre vosotros ha de ser vuestro servidor. (Mateo 23, 11)

+ San Juan de Mata, Presbítero y Confesor, que fue Fundador de la Orden de la Santísima Trinidad, Redención de cautivos, y durmió en el Señor el 17 de Diciembre.
+ En Somasca, territorio de Bérgamo, el tránsito de san Jerónimo Emiliano, Confesor, que fue Fundador de la Congregación de Somasca; el cual, ilustre en vida y después de la muerte, con muchos milagros, fue canonizado por el Sumo Pontífice Clemente XIII y elegido y declarado por el Papa Pío XI universal Patrono ante Dios de los huérfanos y de la juventud abandonada. Su fiesta se celebra el día 20 de Julio.
+ En Roma, los santos Mártires Paulo, Lucio y Ciríaco.
+ En la Armenia Menor, el triunfo de los santos Mártires Dionisio, Emiliano y Sebastián.
+ En Constantinopla, el triunfo de los santos Mártires, Monjes del monasterio de Dío, los cuales, por la defensa de la fe católica, y porque habían llevado cartas del Papa san Félix III contra Acacio, recibieron muerte cruelísima.
+ En Persia, la conmemoración de los santos Mártires, que en tiempo de Cábadas, Rey de los Persas, por la fe cristiana fueron muertos con diversos suplicios.
+ En Alejandría, el suplicio de santa Coínta, Mártir, en tiempo del Emperador Decio, a la cual arrebataron los Gentiles, y, conducida a los ídolos, la obligaban a adorarlos; mas rehusándolo ella con abominación, la ataron por los pies con una soga, y arrastrándola así atada por las plazas de la ciudad, la despedazaron con horrendo suplicio.
+ En Pavía, san Juvencio, Obispo, que trabajó valerosamente por el Evangelio.
+ En Milán, el dichoso tránsito de san Honorato, Obispo y Confesor.
+ En Verdún de Francia, san Pablo, Obispo, ilustre por; el don de milagros.
+ Junto a Muret, territorio de Limoges, el tránsito de san Esteban, Abad, Fundador de la Orden de Grandmont, ilustre en virtudes y milagros.
+ En el monasterio de Vallehumbrosa, el beato Pedro, Cardenal y Obispo de Albano, de la Orden de Vallehumbrosa, llamado el ígneo, porque pasó ileso por el fuego.

+ Y en otras partes, otros muchos santos Mártires y Confesores, y santas Vírgenes.
R. Deo Gratias.

SAN ROMUALDO, Abad

07 de Febrero del Año del Señor
SAN ROMUALDO, 
Abad

Velad y orad para que no caigáis en la tentación.
El espíritu en verdad está pronto,
pero la carne es flaca.
(Marcos 14, 38).

San Romualdo, fundador de los camaldulenses, vivió desordenadamente sus primeros años; empero, habiendo acompañado a su padre a un duelo, la muerte del adversario, que era un pariente, tan hondamente lo impresionó, que se retiró a un monasterio y persuadió a su padre a hacer otro tanto. Al trabajo manual unía rigurosos ayunos e increíble fervor de oración. No podía soportar que se rezase con tibieza. "Es mejor, decía, recitar con fervor un solo salmo, que no cien con indolencia". Murió en el año 1027.


ORACIÓN

Haced, os suplicamos, Señor, que la intercesión de San Romualdo, abad, nos haga agradables ante Vuestra Majestad, y que obtengamos, por sus oraciones, las gracias que no podemos esperar de nuestros méritos. Por J. C. N. S. Amén.


MEDITACIÓN
SOBRE LA ORACIÓN

I. Es preciso rezar a Dios varias veces durante el día, pero sobre todo por la mañana al levantarse, y por la noche antes de acostarse. Asimismo sería menester rezar a Dios en todos los momentos del día, porque a cada momento recibimos beneficios del cielo. ¡Encontramos tantas coyunturas para hablar a los hombres, y no las hallamos para hablar a Dios! ¿Cuántas veces por día rezas a Dios? Examínate, humíllate, determina el tiempo que quieres consagrar a la oración, y sé fiel a la resolución que hayas adoptado.

II. Dices que tienes muchas ocupaciones que te impiden dedicarte a orar como quisieras; te respondo con San Gregorio: "Cuanto más agobiado estés de trabajo, más debes orar, porque tienes necesidad del auxilio del cielo para hacerlo bien y para no pecar en las ocasiones en que te encontrares. Consulta a Dios en todas tus empresas; pídele sus luces y sus auxilios, y tendrás éxito".

III. Si te falta tiempo para tus ejercicios de piedad, sigue el consejo de Jesucristo: Vigilad y orad. Quítale una media hora a tu sueño, no te molestará; tantos lo hacen, y cumplen con sus deberes de estado tanto o mejor que tú. Con tanta frecuencia trasnochas para divertirte, o para ocuparte de tus negocios; quita algo a esas ocupaciones que te amargan la vida y que no te dejan tiempo para pensar en Dios. Desecha todo lo que te hace la vida presente corta para el trabajo y larga para el dolor. (San Euquerio).

Fuentes: Martirologio Romano (1956), Santoral de Juan Esteban Grosez, S.J. – Tomo IV, Patron Saints Index.

7 de Febrero del Año del Señor.
SAN ROMUALDO,
Abad
n. hacia el año 951 en Rávena, Italia;
† 19 de junio de 1027 en Val-di-Castro, Italia

Velad y orad para que no caigáis en la tentación. El espíritu en verdad está pronto, pero la carne es flaca. (Marcos 14, 38)

+ San Romualdo, Abad, Padre de los Monjes Camaldulenses, cuya muerte se conmemora el día 19 de Junio, pero su fiesta, por la Traslación de su cuerpo, se celebra principalmente en este día.
+ En Augusta de Bretaña, que ahora se llama Londres, el triunfo de san Áugulo, Obispo, el cual, coronando con el martirio el curso de su vida, mereció recibir los premios eternos.
+ En Frigia, san Adauco, Mártir, de esclarecido linaje italiano, a quien los Emperadores honraron con casi toda suerte de dignidades; y por fin, desempeñando aún el oficio de Cuestor, fue ennoblecido, por defender la fe, con la corona del martirio.
+ Allí mismo, el triunfo de muchísimos santos Mártires, todos conciudadanos, cuya cabeza era el mismo Adauco; los cuales, siendo todos Cristianos y persistiendo constantes en la confesión de la fe, fueron consumidos en las llamas por el Emperador Galerio Maximiano.
+ En Heraclea del Ponto, san Teodoro, jefe del Ejército, el cual, imperando Licinio, después de muchos tormentos, cortada la cabeza, voló vencedor al cielo.
+ En Egipto, san Moisés, Obispo venerable, que primero hizo en el yermo vida solitaria, y después, creado Obispo a petición de Mauvia, Reina de los Sarracenos, convirtió en gran parte a la fe aquella gente ferocísima, y, glorioso en méritos, descansó en paz.
+ En Luca de Toscana, el tránsito de san Ricardo, Rey de los Ingleses, que fue padre de san Villebaldo, Obispo de Eichstadt, y de santa Walburga Virgen.
+ En Bolonia, santa Juliana, Viuda.

+ Y en otras partes, otros muchos santos Mártires y Confesores, y santas Vírgenes.
R. Deo Gratias.

SAN RAIMUNDO DE PEÑAFORT, Confesor


23 de enero del Año del Señor
SAN RAIMUNDO DE PEÑAFORT,
Confesor

Sé fiel hasta la muerte, y te daré la corona de la vida.
(Apoc., 2, 10).

Este santo empleó una gran parte de su vida en la conversión de los sarracenos. Dios bendijo sus esfuerzos: en 1256 escribía el santo al general de su orden que diez mil sarracenos habían recibido el bautismo. Obró gran número de milagros. Como se le rehusase un navío para pasar de la isla de Mallorca a Barcelona, extendió su manto sobre las olas y recorrió así un trayecto de sesenta lenguas. Murió a los cien años de edad, el 6 de enero de 1275.


ORACIÓN

Oh Dios, que habéis elegido al bienaventurado Raimundo para hacer de él un ministro ilustre del sacramento del bautismo, y que le habéis hecho atravesar milagrosamente las aguas del mar, concedednos, por su intercesión, la gracia de que produzcamos frutos de penitencia y lleguemos un día al puerto de la salvación eterna. Por N. S. J. C. Amén.


MEDITACIÓN NUESTRA VIDA
ES UNA NAVEGAClÓN

I. El mundo es como un dilatado mar, nuestra vida es su travesía. Para arribar felizmente al puerto, es menester imitar a los pilotos, que ni miran el mar, ni la tierra, sino solamente el cielo. Así, durante todo el curso de tu vida, dirige tus miradas hacia lo alto: no consideres sino el cielo. Que tu amor y tu esperanza estén en el cielo: pídele valor, espera de él tu recompensa; que tu esperanza toda provenga de lo alto. (San Agustín).

II. Se está expuesto en el mar a las calmas y las tempestades, a los escollos, a los piratas y a otros mil peligros; pero se los evita, ora por la pericia del piloto, ora por los socorros del cielo. Nuestra vida es una mezcla de bienes y de males, de alegrías y de tristezas; tiene sus momentos de calma y sus días de tempestad; el demonio, nuestros enemigos, la carne, las pasiones, son para nuestra alma como rocas y escollos; los evitaremos sin embargo si imploramos el auxilio de Dios, y si seguimos los consejos de un director espiritual prudente y sabio.

III. La muerte es el puerto a que debemos arribar. A veces la nave naufraga en el puerto, otras da con playas cuyos habitantes son más peligrosos que los escollos y tempestades. ¡Ay! estamos en esta mar sin saber a ciencia cierta a qué puerto arribaremos; sin embargo, vivamos bien y no temeremos la muerte. Aquél que no quiere ir a Jesús, ése sólo debe temer la muerte. (San Cipriano).

Fuentes: Martirologio Romano (1956), Santoral de Juan Esteban Grosez, S.J. – Tomo IV, Patron Saints Index.


23 de Enero del Año del Señor.
SAN RAIMUNDO
DE PEÑAFORT,
Confesor
n. 1175 en Peñafort, España;
† 6 de enero de 1275 en Barcelona, España
Patrono de abogados y canonistas.

Sé fiel hasta la muerte, y te daré la corona de la vida.
(Apocalipsis 2, 10)

+ San Raimundo de Peñafort, de la Orden de Predicadores, Confesor cuyo tránsito se celebra el día 6 de este mes.
+ En Roma, santa Emerenciana, Virgen y Mártir, la cual, todavía catecúmena, mientras oraba junto al sepulcro de santa Inés, de quien había sido hermana de leche, fue apedreada por los Gentiles.
+ En Filipos de Macedonia, san Pármenas, uno de los siete primeros Diáconos; el cual, entregado a la gracia de Dios, y cumplido fidelísimamente el cargo de la predicación que sus hermanos le habían impuesto, alcanzó, imperando Trajano, la gloria del martirio.
+ En Ancira de Galacia, san Clemente, Obispo, el cual, muchas veces atormentado, por último, en tiempo del Emperador Diocleciano, consumó el martirio.
+ Allí mismo, san Agatángelo, que el mismo día fue martirizado por orden del Presidente Lucio.
+ En Cesárea de Mauritania, los santos Mártires Severiano y Áquila, su mujer, que murieron quemados.
+ En Antinóo, ciudad de Egipto, san Asclas, Mártir, que, al cabo de varios tormentos, precipitado en un río, entregó su alma, preciosa para Dios.
+ En Alejandría, san Juan el Limosnero, Obispo de aquella ciudad, celebérrimo por su misericordia con los pobres.
+ En Toledo de España, san Ildefonso, Obispo, el cual, por la singular integridad de vida, y por haber salido a la defensa de la virginidad de la santísima Madre de Dios contra los herejes que la combatían, fue de esta Señora regalado con una blanquísima vestidura, y, por último, célebre en santidad, llamado al cielo.
+ En la provincia de Valeria, san Martirio, Monje, de quien hace mención san Gregorio Papa.

+ Y en otras partes, otros muchos santos Mártires y Confesores, y santas Vírgenes.
R. Deo Gratias.

SAN MARCELO, Papa y Mártir


16 de enero del Año del Señor
SAN MARCELO,
Papa y Mártir

Todo lo que hay en el mundo es concupiscencia de la carne,
concupiscencia de los ojos y soberbia de la vida.
(1 Juan, 2, 16).


San Marcelo ejerció el sacerdocio bajo el Papa Marcelino, a quien sucedió en el año 308. Su epitafio, compuesto por el Papa San Dámaso, nos hace saber que por mantener la disciplina de los santos cánones se atrajo la hostilidad de los cristianos tibios, y que fue desterrado por el tirano Majencio en castigo de su severidad contra un apóstata. Murió en el año 309, después de haber gobernado a la Iglesia un poco más de siete meses solamente.


ORACIÓN

Os suplicamos, Señor, que escuchéis las oraciones de vuestro pueblo, y que el bienaventurado Marcelo, vuestro pontífice mártir, cuyos padecimientos honramos, nos preste el socorro de sus méritos. Por N. S. J. C. Amén.


MEDITACIÓN SOBRE LA CORRUPCIÓN
DEL MUNDO

I. La vanidad reina en el mundo; se quiere figurar o elevarse por sobre los demás. Esta vanidad se manifiesta en las palabras, en los actos, en las casas, en el vestir, y muy a menudo se la encuentra aun en las prácticas más santas de la religión. ¡Oh mundo, cuán henchido estás de orgullo! Se ve claramente que Satanás es tu señor, y que Jesucristo está ausente de tus máximas y de tus acciones. ¿Se pueden amar los vanos honores considerando a Dios que nace desconocido y que muere oprobiosamente en una cruz?

II. La voluptuosidad es un vicio tan común en el mundo, que parece que la mayoría de las profesiones que se ejercen en él no tienen otro objeto que el de satisfacerla. Inficiona todas las edades, todos los sexos, todas las condiciones. ¿Cómo resistir a esta corrupción universal? ¡Ah! más bien huye lo antes posible; retírate de Sodoma, no suceda que te veas envuelto en su ruina. Si no puedes abandonar el mundo, declara sin embargo que eres enemigo del mundo y de sus placeres.

III. La sed de riquezas es el tirano del mundo; por él trabájase noche y día, sacrificase la tranquilidad, el honor, la salud, la vida, la salvación. En una palabra, el oro es el dios del mundo; empero, para entrar al cielo es menester ser pobre, si no de hecho, por lo menos por el desasimiento de las riquezas. ¿Qué amor tienes por la pobreza, que Jesucristo amó tanto? Considera como cruz lo que el mundo ama, y adhiérete con toda la fuerza de tu amor a lo que el mundo considera como cruz. (San Bernardo).

Fuentes: Martirologio Romano (1956), Santoral de Juan Esteban Grosez, S.J. – Tomo IV, Patron Saints Index.

***

SAN HILARIO, Obispo, Confesor


14 de enero del Año del Señor
SAN HILARIO,
Obispo y Confesor


¿Qué cosa es vuestra vida? Un vapor que por un
poco de tiempo aparece, y luego desaparece.
(Santiago, 4, 15).

San Hilario se convirtió a la fe cristiana leyendo la Sagrada Escritura. Tuvo la gloria de que fuera su discípulo el gran santo Martín, a quien comunicó su extraordinaria doctrina y su ardiente celo. Defendió la fe contra los herejes y fue desterrado por causa de la ortodoxia. Murió en el año 368.


ORACIÓN

Oh Dios, que habéis instruido a vuestro pueblo con las verdades de la salvación por ministerio del bienaventurado Hilario, haced, benignamente, que después de tenerlo en la tierra como doctor y guía, lo tengamos como intercesor en el cielo. Por N. S. J. C. Amén


MEDITACIÓN
SOBRE LA VIDA HUMANA

I. ¿Qué cosa es la vida humana? Es, dice el apóstol Santiago, un vapor que, casi al mismo tiempo, aparece y desaparece. ¡Qué corta es esta vida! Apenas comenzamos a vivir es menester, ya, pensar en morir. ¡Qué insegura es! No sabemos cuándo concluirá. Mas, ¡cuán llena está de miserias! ¿Puedes decir con verdad que has vivido un día siquiera sin disgusto? Sin embargo, amamos esta vida tan miserable, y tememos la muerte que debe abrirnos el paraíso: es que nuestra fe no es lo bastante viva.

II. Nuestra vida no debe ser considerada en sí misma solamente; debe, además, considerarse como un tránsito a la eternidad. No vivimos para siempre, sino para morir un día, y para merecer el cielo. En lo único en que debemos emplear el tiempo de nuestra vida es, pues, en trabajar para merecer, después de ella, una eternidad feliz. Examinemos en particular todas nuestras acciones. ¡Ay! ¡Trabajamos en hacer fortuna, en consolidar nuestra reputación en esta tierra, como si debiéramos vivir en ella eternamente!

III. Pronto terminará esta vida, y comenzará la eternidad, para ser recompensados o castigados, según el buen o mal uso que hayamos hecho de ella. ¡Tan poco tiempo tenemos para merecer una eternidad de dicha, y lo empleamos en otras cosas! No sabemos cuánto durará este tiempo; trabajemos, pues, seriamente. ¿Qué no se sufre para prolongar algunos instantes una vida miserable? ¡Y nada se quiere soportar para merecer una vida eterna y bienaventurada!

Fuentes: Martirologio Romano (1956), Santoral de Juan Esteban Grosez, S.J. – Tomo IV, Patron Saints Index.


14 de Enero del Año del Señor.
SAN HILARIO,
Obispo, Confesor y Doctor de la Iglesia
n. 315 en Poitiers, Francia ; † 368
Protector contra las mordeduras de serpientes.

¿Qué cosa es vuestra vida? Un vapor que por un poco de tiempo aparece, y luego desaparece. (Santiago 4, 15)

+ San Hilario, Obispo de Poitiers, Confesor y Doctor de la Iglesia, que tal día como ayer voló al cielo.
+ En Nola de Campania, el tránsito de san Félix, Presbítero, a quien, según escribe el Obispo san Paulino, primero atormentaron y echaron en una prisión los verdugos; mas, cuando le tenían atado y extendido sobre conchas y cascos, de noche un Ángel le desató y sacó libre; después, pasada la persecución, habiendo allí mismo convertido muchos con su santa vida y doctrina a la fe de Cristo, esclarecido en milagros, murió en paz.
+ En Judea, san Malaquías, Profeta.
+ En el monte Sinaí, treinta y ocho santos Monjes, martirizados por los Sarracenos, en odio a la fe de Cristo.
+ En la región de Raiti, en Egipto, cuarenta y tres santos Monjes, que, en odio a la religión Cristiana, fueron muertos por los Blemios.
+ En Milán, san Dacio, Obispo y Confesor, de quien hace mención san Gregorio Papa.
+ En África, san Eufrasio, Obispo.
+ En Neocesarea del Ponto, santa Macrina, discípula de san Gregorio Taumaturgo, y abuela de san Basilio, la cual educó en la fe al mismo Basilio.

+ Y en otras partes, otros muchos santos Mártires y Confesores, y santas Vírgenes.
R. Deo Gratias.


DONDE ESTÁN PUESTOS LOS FUNDAMENTOS DE LA VERDADERA FE

Esteban
Obispo de Dora

"¿Quién nos dará alas de paloma para que podamos volar y comunicar esto a tu Sede suprema, que gobierna y está sobre todo, para que la herida sea curada enteramente? Por esto el gran Pedro, Cabeza de los Apóstoles, ha acostumbrado a tratar con poder desde antiguo, por su autoridad apostólica o canónica; ya que manifiestamente no sólo él era el único entre todos los considerados dignos de que se le confiaran las llaves del reino de los cielos, para abrirlas y cerrarlas, dignamente a los creyentes, pero justamente a los incrédulos del Evangelio de la Gracia. Por no decir que él fue el primero en encargarse de apacentar las ovejas de toda la Iglesia Católica, porque Él dice: "Pedro, ¿me amas? Apacienta mis ovejas". Y nuevamente, de una manera especial y peculiar para él mismo, teniendo una fe más fuerte que todos en Nuestro Señor, e inmutable, para convertir y confirmar a sus compañeros y hermanos espirituales, cuando fueron sacudidos por la duda, habiendo tenido el poder y la autoridad sacerdotal confiados providencialmente a él por el mismo Dios Encarnado para nuestro bien. Sabiendo lo cual, Sofronio, de bendita memoria, Patriarca de la santa ciudad de Cristo nuestro Dios, me puso en el Santo Calvario, y allí me ató con lazos indisolubles, diciendo: "Darás cuenta a nuestro Dios, que en este lugar sagrado fue voluntariamente sacrificado en la carne por nosotros, en Su gloriosa y terrible aparición, cuando juzgará a los vivos y a los muertos, si demoras y descuidas Su Fe en peligro: aunque yo, como sabes, no puedo hacer esto personalmente, por la invasión de los sarracenos, que han irrumpido sobre nosotros por nuestros pecados. Ve, pues, con toda rapidez de un extremo a otro de la tierra, hasta llegar a la Sede Apostólica, donde están puestos los fundamentos de la verdadera fe. No una, ni dos, sino muchas veces, haz saber con precisión a los hombres santos de allí lo que se ha suscitado entre nosotros, y no dejes de suplicar y pedir con fervor, hasta que, con su sabiduría apostólica, lleven el juicio a la victoria.'"

Petición de Esteban, obispo de Dora, primer miembro del Sínodo del Patriarca de Jerusalén, leída en el Concilio de Letrán del Papa Martín (649 d.C.).
2. Mansi, X. 894.

***


S.S. San Martín
Concilio de Letrán

Thomas W. Allies, 
La Sede de San Pedro, pp. 140-142.

*** *** ****

SAN LÁZARO, Obispo


17 de diciembre del Año del Señor
SAN LÁZARO,
Obispo

Las hermanas de Lázaro enviaron a decir a Jesús:
Señor, aquél a quien amas está enfermo.
(Juan, II, 3).


San Lázaro, de Betania, hermano de Marta y de María, tuvo la dicha de ser resucitado por Jesucristo, que mucho lo amaba. Lleno de gratitud para con su benefactor, predicó su divinidad con tanto celo, que los judíos -dice la leyenda- lo desterraron junto con sus dos hermanas. Puesto en una embarcación sin remos ni timón, habría abordado en Marsella y llegado a ser el primer obispo de esta ciudad.


ORACIÓN

Dios, que por vuestro Hijo unigénito, sacasteis de la tumba a Lázaro muerto desde hacía cuatro días, hacednos surgir de la tumba de nuestros pecados, a fin de que merezcamos ser admitidos en la sociedad de vuestros elegidos. Por J. C. N. S. Amén.



MEDITACIÓN SOBRE LA RESURRECCIÓN DE LÁZARO

I. El ruego de las hermanas de Lázaro es admirable. Se dirigen a Jesucristo y le dicen: Señor, aquél a quien amas está enfermo. ¿Quieres tú ser ayudado en tus necesidades? Preséntalas ante Jesucristo, él te ama y quiere ayudarte. No te desanimes, persevera en la oración; cuando todo parezca desesperado, hay que esperar todo de Dios. ¿No es verdad, acaso, que tú ordinariamente no te diriges a Dios sino después de haber reconocido la inutilidad de todo socorro humano? Es preciso invocar, en primer lugar, el Nombre de Dios Y, después de esto, buscar los medios convenientes para llevar a cabo tus propósitos.

II. Jesús fue finalmente; derramó lágrimas en la tumba de Lázaro, agradeció a su Padre celestial y, después, llamó a su amigo en alta voz. Aprende de Jesús a agradecer a Dios las gracias que te concede, si quieres obtener otras nuevas. Alégrate, alma mía: tanto te ama Jesús cuanto amó a Lázaro. Señor, aquél a quien amáis está enfermo: basta que Vos conozcáis su mal, porque Vos no abandonáis a los que os aman. (San Agustín).

III. Lázaro obedeció de inmediato a la voz de Jesús y salió de su tumba. Ya hace mucho tiempo, Señor, que me invitáis a salir del pecado en que estoy amortajado; pero estoy sordo a vuestras santas inspiraciones: ¡ya es tiempo de obedeceros! ¡Oh Vida que me dais la vida, Vos por quien vivo yo y sin el cual me muero!, ¿dónde os encontraré, a fin de morir a mí mismo y vivir de Vos? (San Agustín).

Fuentes: Martirologio Romano (1956), Santoral de Juan Esteban Grosez, S.J. – Tomo IV, Patron Saints Index.


17 de Diciembre del Año del Señor.
SAN LÁZARO
Obispo

Las hermanas de Lázaro enviaron a decir a Jesús: Señor, aquél a quien amas está enfermo. (Juan 11, 3)

+ En Roma, el tránsito de san Juan de Mata, Presbítero y Confesor, que fue Fundador de la Orden de la Santísima Trinidad, Redención de cautivos. Su festividad, por decreto de S.S. Inocencio XI.
+ En Marsella de Francia, san Lázaro, Obispo, hermano de las santas María Magdalena y Marta, a quien se lee en el Evangelio que el Señor llamó amigo y le resucitó de entre los muertos.
+ En Eleuterópolis de Palestina, los santos Mártires Florián, Calanico y cincuenta y ocho Compañeros, los cuales, en tiempo del Emperador Heraclio, fueron muertos por los Sarracenos en odio de la fe de Cristo.
+ En el monasterio de Fulda, san Esturmio, Abad y Apóstol de Sajonia, a quien S.S. el Papa Inocencio II en el segundo Concilio Lateranense puso en el número de los Santos.
+ En Bigardén, cerca de Bruselas, en Brabante, santa Vivina, Virgen, de cuya egregia santidad dan testimonio sus frecuentes milagros.
+ En Constantinopla, santa Olimpíada, Viuda.
+ En Andance, cerca de Siete Iglesias, en Bélgica, santa Begga, Viuda, que fue hermana de santa Gertrudis.
+ El mismo día, la Traslación de san Ignacio, Obispo y Mártir, el tercero que después de san Pedro Apóstol gobernó la Iglesia de Antioquía. Su cuerpo, llevado de Roma, donde en tiempo de Trajano, el 20 de Diciembre, había consumado un glorioso martirio, a Antioquía, fue allí enterrado en el cementerio de la Iglesia, fuera de la puerta de Dafne; y en aquella festividad predicó san Juan Crisóstomo un sermón al pueblo. Pero más tarde sus reliquias fueron de nuevo transportadas a Roma y colocadas con grandísima veneración en la Iglesia de san Clemente, junto con el cuerpo de este mismo santísimo Papa y Mártir.

+ Y en otras partes, otros muchos santos Mártires y Confesores, y santas Vírgenes.
R. Deo Gratias.


*** *** ***