19 de marzo de 1902
"...en el loco intento de emanciparse de Dios, la sociedad civil rechazó lo sobrenatural y la revelación divina, substrayéndose así a la vivificante eficiencia del cristianismo, es decir, a la más sólida garantía del orden, al más poderoso vínculo de fraternidad, a la fuente inexhausta de las virtudes individuales y públicas; y depende de esta bosquejada apostasía el trastorno de la vida práctica.
Al seno del cristianismo debe, por tanto, retornar la sociedad extraviada si quiere el bienestar, el reposo, la salud....el retorno al cristianismo no será remedio verdadero y completo si no significa retorno y amor a la Iglesia una, santa, católica, apostólica."