...la situación política de España con respecto al extranjero, pues que, teniendo la monarquía española tantos enemigos y rivales, temíase con fundamento que éstos se valdrían de la herejía para introducir en nuestra patria la discordia religiosa y, por consiguiente, la guerra civil.
Esto hacía naturalmente que Felipe II se mostrase desconfiado y suspicaz y que, combinándose en su espíritu el odio a la herejía y el deseo de la propia conservación, se manifestase severo e inexorable con todo lo que pudiese alterar en sus dominios la pureza de la fe católica.