VACANTIS APOSTOLICAE SEDIS

✠✠ "Sede Vacante Nihil Innovetur" ✠ "Ipsum Suprema Nostra auctoritate nullum et irritum declaramus" ✠ "Inferior non potest tollere legem superioris" ✠✠

MONTINI ELIMINÓ EL EVANGELIO DE S. JUAN Y LAS PRECES FINALES DE LA MISA, ENTRE ELLAS LA DE PROTECCIÓN DE SAN MIGUEL ARCÁNGEL, PRESCRITAS POR LEÓN XIII

Giovanni Battista Montini
EL ANTICRISTO
26 de septiembre de 1964

"Ultimum Evangelium omittitur ;
preces Leonianae supprimuntur."

"Se omite el Último Evangelio; se suprimen las preces Leoninas."


La oración a San Miguel Arcángel (junto con las demás oraciones finales que se rezaban de rodillas que componían las llamadas Preces Leoninas) fue eliminada de la conclusión de la Misa mediante la Instrucción Inter Oecumenici. 

  • Fecha de emisión: 26 de septiembre de 1964.   
  • Documento/Decreto: Instrucción Inter Oecumenici (Sacra Congregatio Rituum), específicamente en su numeral 48 j, aprobada por el jamás Papa Montini para aplicar las directrices del Conciliábulo Vaticano II.   
  • Entrada en vigor: El 7 de marzo de 1965 (primer Domingo de Cuaresma de ese año).


S.S. León XIII
Oración a San Miguel Arcángel

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Sancte Michael Archangele, defende nos in proelio,

contra nequitiam et insidias diaboli esto praesidium.

Imperet illi Deus, supplices deprecamur:

tuque, Princeps militiae caelestis,

Satanam aliosque spiritus malignos,

qui ad perditionem animarum pervagantur in mundo,

divina virtute, in infernum detrude.

Amen.

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San Miguel Arcángel, defiéndenos en batalla,

sé nuestro amparo contra las maldades y asechanzas del diablo,

que Dios le reprenda, es nuestra humilde súplica;

y tú, Príncipe de las huestes celestiales,

por el poder de Dios,

arroja al Infierno a Satanás y a los demás espíritus malignos,

que rondan por el mundo buscando la ruina de las almas.

Amén.



Dedicación de San Miguel, Arcángel
(29 septiembre) 

Vindicador del honor divino, el Arcángel San Miguel acaudilló a las milicias angélicas en su lucha contra Satanás y los ángeles rebeldes. La Sagrada Escritura lo representa como el protector de la Sinagoga, y lo es, con más razón, de la Iglesia católica, figurada por aquélla.

La liturgia lo conmemora con mucha frecuencia; así, en las misas rezadas se le invoca al principio en el «Confiteor»; también se le invoca en las preces finales que se rezan de rodillas, al pie del altar, prescritas por León XIII.

Este mismo Pontífice mandó invocarle en los exorcismos contra los poderes infernales.



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