Fragmento de "El llamamiento de Metz", una declaración interreligiosa firmada por los diversos líderes de falsas religiones franceses con motivo del viaje de prevost a Metz (Mosela), el 28 de septiembre de 2026.
https://www.la-croix.com/religion/texte-integral-pape-en-france-l-appel-de-metz-des-responsables-de-culte-francais-20260928
***
***
DISCURSO DEL 25 DE SEPTIEMBRE EN LA UNESCO (PARíS)
(UN FRAGMENTO)
[...]Queremos afirmar una vez más, siguiendo a nuestro predecesor, que hay un error y un peligro en enfeudar, por principio, el catolicismo a una forma de gobierno; error y peligro que son tanto más grandes cuando se identifica la religión con un género de democracia cuyas doctrinas son erróneas. Este es el cas
[Se niega a defender a la Iglesia atacada].
Y he aquí, venerables hermanos, una admirable contradicción. Es precisamente porque la religión debe trascender sobre todos los partidos por lo que, invocando este principio, se abstiene el Sillon de defender a la Iglesia atacada. Ciertamente no es la Iglesia la que ha bajado a la arena política; se la ha arrastrado hasta ésta para mutilarla y para despojarla. La obligación de todo católico, ¿no es la de usar las armas políticas que tiene a mano para defenderla (La Iglesia Católica), y también para forzar a la política a permanecer en su dominio y a no ocuparse de la Iglesia más que para darle lo que le es debido?
Pues bien, frente a la Iglesia así violentada, se tiene con frecuencia el dolor de ver a los sillonistas cruzarse de brazos, no ser que la defensa de la Iglesia redunde en ventaja del Sillon, ni se les ve dictar o sostener un programa que ni en parte alguna ni en grado alguno revela al católico. Lo cual no impide a estos mismos hombres, en plena lucha política, bajo el golpe de una provocación, alardear públicamente de su fe. ¿Qué significa esto sino que hay dos hombres en el sillonista: el individuo que es católico y el sillonista, hombre de acción, que es neutral?
[Incurren en el indiferentismo]
Hubo un tiempo en que el Sillon, como tal, era formalmente católico. En materia de fuerza moral, no reconocía más que una, la fuerza católica, e iba proclamando que la democracia sería católica o no sería democracia.
Vino un momento en que se operó una revisión. Dejó a cada uno su religión o su filosofía. Cesó de llamarse católico, y a la fórmula «La democracia será católica» sustituyó esta otra: «La democracia no será anticatólica», de la misma manera que no será antijudía o antibudista. Esta fué la época del plus grand Sillon.
Se llamó para la construcción de la ciudad futura a todos los obreros de todas las religiones y de todas las sectas. Sólo se les exigió abrazar el mismo ideal social, respetar todas las creencias y aportar una cierta cantidad de fuerzas mo
Es cierto, se proclamaba, «los jefes del Sillon ponen su fe religiosa por encima de todo. Pero ¿pueden negar a los demás el derecho de beber su energía moral allí donde les es posible? En compensación, quieren que los demás respeten a ellos su derecho de beberla en la fe católica. Exigen, por
Recientemente, el nombre del plus grand Sillon ha desaparecido, y una nueva organización ha intervenido, sin modificar, todo lo contrario, el espíritu y el fondo de las cosas «para poner orden en el trabajo y organizar las diversas fuerzas de actividad. El Sillon queda siempre como un alma, un espíritu, que se mezclará a los grupos e inspirará su actividad». Y todos los grupos nuevos quedan en apariencia autónomos: a los católicos, a los protestantes, a los librepensadores se les pide que se pongan a trabajar. «Los camaradas católicos trabajarán entre ellos en una organización especial para instruirse y educarse. Los demócratas protestantes y librepensadores harán lo mismo por su parte. Todos, católicos, pr
Estas declaraciones y esta nueva organización de la acción sillonista provocan graves reflexiones.
He aquí, fundada por católicos, una asociación interconfesional para trabajar en la reforma de la civilización, obra religiosa de primera clase; porque no hay verdadera civilización sin la civilización moral, y no hay verdadera civilización moral
Esto supuesto, ¿qué pensar de la promiscuidad en que se encontrarán colocados los jóvenes católicos con heterodoxos e incrédulos de toda clase en una obra de esta naturaleza? ¿Qué pensar de este llamamiento a todos los heterodoxos y a todos los incrédulos para probar la excelencia de sus convicciones en el terreno social, en una especie de concurso apologético, como este concurso no durase ya hace diecinueve siglos, en condiciones menos peligrosas para la fe de los fieles y con toda honra de la Iglesia católica?
¿Qué pensar de este respeto a todos los errores y d
Porque los sillonistas, que en las conferencias públicas
¿Qué pensar, finalmente, de un católico que al entrar en su círculo
Tal es la profesión de fe del nuevo comité demócrata de acción social [sillonista], que ha heredado el defecto mayor de la antigua organización y que, dice, «rompiendo el equívoco mantenido en torno al plus grand Sillon, tanto en los medios reaccionarios como en los medios anticlericales», [dicen] está abierto a todos los hombres «respetuosos de las fuerzas morales y religiosas y convencidos de que ninguna emancipación social verdadera es posible sin el fermento de un generoso idealismo».
[Provoca una perturbación general].
Sí, por desgracia, el equívoco está deshecho; la acción social del Sillon ya no es católica; el sillonista, como tal, no trabaja para un grupo, y «la Iglesia, dice, no podrá ser por título alguno beneficiaria de las simpatías que su acción podrá suscitar».
¡Institución verdaderamente extraña! Se teme que la Iglesia se aproveche de la acción social del Sillon con un fin egoísta e interesado, como si todo lo que aprovecha a la Iglesia no aprovechase a la humanidad. Extraña inversión de ideas: es la Iglesia la que sería la beneficiaria de la acción social, como si los más grandes economistas no hubieran reconocid
Pero más extra
Cuando se piensa en todo lo que ha sido necesario de fuerzas, de ciencia, de virtudes sobrenaturales para establecer la ciudad cristiana, y los sufrimientos de millones de mártires, y las luces de los Padre
¿Qué van a producir? ¿Qué es lo que va a salir de esta colaboración? Una construcción puramente verbal y quimérica, en la que veremos reflejarse desordenadamente y en confusión seductora las palabras de libertad, justicia, fraternidad y amor, igualdad y exaltación humana, todo basado sobre la dignidad humana mal entendida. Será una agitación tumultuosa, útil para el fin pretendido y que aprovechará a los agitadores de las masas menos utopistas. Sí, verdaderamente se puede afirmar que el Sillon se ha hecho compañero de viaje del socialismo, puesta la mirada sobre una
Nos tememos algo todavía peor. El resultado de esta promiscuidad en el trabajo, el beneficiario de esta acción social cosmopolita no puede ser otro que una democracia que no será ni católica, ni prot
[«Le Sillon» se ha desviado!].
Y ahora, penetrados de la más viva tristeza, Nos nos preguntamos, venerables hermanos, en qué ha quedado convertido el catolicismo del Sillon. Desgraciadamente, el que daba en otro tiempo tan bellas esperanzas, este río límpido e impetuoso, ha sido arrastrado en su marcha por los enemigos modernos de la Iglesia y se forma ya en adelante más que un miserable afluente del gran movimiento de apostasía, organizado, en todos los países, para el establecimiento de una Iglesia universal que no tendrá ni dogmas, ni jerarquía, ni regla para el espíritu, ni freno para las pasiones, y q