...diácono-cardenal, hijo de Alberico, conde de Tusculum, sobrino de los dos anteriores pontifices de la familia Conti. Fué elegido Papa en 9 de Diciembre de 1033, cuando contaba únicamente diez años de edad, según Bury, si bien Novaes afirma que tenía ya diez y ocho años ó veinte, sino que copistas ignorantes, escribieron decennis en vez de vicennis. Aunque intruso, dice Montor, su familia sembró con tanta liberalidad el oro, que los romanos le recibieron como pontífice legítimo. Sea como quiera, es de lamentar el escándalo de que la más sublime dignidad de la Iglesia estuviese a merced de los poderosos de Roma, y que un joven inexperto fuese sentado en la cátedra de San Pedro.
Este hecho, dice Moreno Cebada nos sugirió las siguientes reflexiones que estampamos en nuestra obra primitiva:
»San Pedro Damiano vitupera en este Pontífice su inmoralidad desde que fué elevado a la Silla de San Pedro, y hace notar como un especial beneficio de la Providencia que en tiempo. de los papas viciosos ó ineptos no se han visto turbulencias ni herejías y que la Iglesia ha disfrutado de una tranquilidad que no tuvo en tiempo de los más sabios pontífices. En efecto, es admirable en esta parte, la Providencia de Dios justamente cuando por una parte los magnates y poderosos de Roma elevaban a la cátedra de San Pedro a hombres indignos de tan elevada dignidad y aun a jóvenes inexpertos y viciosos como Benedicto IX, indignos de poner su mano en el timón de la nave de la Iglesia: (cuando el feudalismo de la edad media daba las altas dignidades de la Iglesia al mejor postor, sin atender para nada al mérito ni a las circunstancias de las personas; cuando la simonía y la incontinencia afligían de un modo extraordinario a la Iglesia, abría los ojos a la luz del mundo en la Soana, ciudad de la Toscana, el gran Hildebrando, que más tarde veremos ocupar la Silla del príncipe de los apóstoles, conjurando todos los males que deploraba la Iglesia y que hacían derramar lágrimas de desconsuelo a los buenos. Nos vamos acercando a esta época regeneradora, en la que veremos aparecer à la Iglesia vigorosa y con su virilidad primitiva, renovando su juventud como la del águila sirviéndoos de una expresión de los libros santos.
» A pesar de su corta edad, Benedicto algún tiempo antes de su pontificado era ya diácono cardenal y había dado grandes escándalos a causa de la depravación de su conducta. Como quiera que en vez de corregirse se hizo aún más disoluto al verse elevado a la suprema dignidad de la Iglesia, los romanos llegaron a despreciarle y en el año 1038 no obstante la autoridad que gozaban en la ciudad sus criminales parientes, le arrojaron de su Silla; empero cuando había pasado un año de su deposición, el emperador Conrado que pasó a Italia para disipar las grandes turbulencias que la agitaban, le colocó nuevamente en su Silla: poco después murió el mismo Emperador, sucediéndole su hijo Enrique III llamado el Negro, que un año antes había sido coronado rey. El papa Benedicto a quien no sirvió de lección el haber sido depuesto y arrojado de Roma a causa de sus excesos, volvió nuevamente a ellos confitándose la indignación pública de tal modo, que a principios del año 1044 fué segunda vez arrojado de Roma y Ptolomeo hizo proclamar papa a Silvestre III, el cual ocupó la silla como unos tres meses, después de los cuales Benedicto consiguió ser restablecido en ella con el auxilio de sus parientes. Más como continuase viviendo en los mismos escándalos y se viese despreciado del clero y del pueblo, se resolvió a abandonar el pontificado para entregarse mejor a los vicios. Para conseguir esto, los descontentos le entregaron una crecida suma de dinero y Benedicto cedió el pontificado al arcipreste Juan Graciano que tomó el nombre de Gregorio VI, pero al poco tiempo el inconstante Benedicto volvió à apoderarse del pontificado, siempre con el auxilio de sus parientes, ocupando esta última vez la Silla desde el 8 de Noviembre de 1047 al 17 de Julio de 1048, de suerte que arrojado y restablecido duró su pontificado el espacio de más de diez años. De este modo Roma contaba tres pontífices a un mismo tiempo, Benedicto IX, Silvestre III y Gregorio VI.
El antipapa Silvestre III, que debió su efímero poder a Ptolomeo, murió en la oscuridad. Gregorio fué como hemos dicho el Sucesor de Benedicto.»
Gregorio VI es reconocido como papa legítimo, en cuanto San Gregorio VII al tomar este número y no el anterior, manifestó aprobar el advenimiento de Gregorio VI. Este gobernó la Iglesia. dos años y nueve meses.
debo ser separado del pontificado romano."
https://pioxiivacantisapostolicaesedis.blogspot.com/p/el-indigno-benedicto-ix-y-el-concilio.html
*** *** ***
Tomo IV