SANTIAGO EL MAYOR,
Apóstol
La paz os dejo, mi paz os doy: no os la doy Yo como
la da el mundo. No se turbe vuestro corazón, ni tema.
(Juan, 14, 27).
Santiago el Mayor, hijo de Zebedeo y hermano de San Juan, predicó el Evangelio en Jerusalén inmediatamente después de la ascensión de Jesucristo. Llevó después la antorcha de la fe a España; mas, no correspondiendo el éxito a sus esperanzas, volvió a Jerusalén donde, entre otras personas, convirtió al mago Hermógenes. Irritados los judíos, excitaron contra él a Herodes Agripa, y éste para complacerlos, hizo decapitar al santo Apóstol. Su cuerpo, enterrado en Jerusalén, fue después transportado a España; descansa en la catedral de Santiago de Compostela, en Galicia, y todos los años atrae a un número prodigioso de peregrinos.
ORACIÓN
Señor, santificad y proteged a vuestro pueblo, a fin de que ayudado por la asistencia de vuestro Apóstol Santiago, os sea agradable por su conducta y os sirva en perfecta tranquilidad de espíritu. Por J. C. N. S. Amén.
MEDITACIÓN SOBRE LA VIDA
DE SANTIAGO, APÓSTOL
I. Santiago dejó su barca, sus redes, su padre y todo lo que poseía, al primer llamado del Salvador . Jesús te llama a ti desde hace muchos años a una vida más santa, y todavía estás en medio de los estorbos del mundo. Tus inclinaciones, tus riquezas, tus empresas. son otras tantas redes que te impiden ir a Dios. Rompe tus ataduras; esas ocupaciones que te divierten y cautivan son indignas de un corazón hecho para amar a Dios.
II. Este santo Apóstol no vio siempre el éxito responder a sus esperanzas; pero sus decepciones no lo abatían, porque regulaba su conducta según la de Dios. Haz todo lo que esté en tu poder para cumplir dignamente la tarea que Dios te ha confiado. Si el éxito corona tus trabajos, bendice al Señor por ello y a Él refiere toda la gloria que provenga. Si no obtienes lo que esperas, no te quejes, es cosa de Dios proporcionar el éxito que a Él le plazca. Acaso te perdería la vanidad si llevases a buen fin todas tus empresas.
III. Santiago volvió a Jerusalén, su patria; y sus conciudadanos, como recompensa a sus trabajos, le dieron muerte. Prepárate a recibir el mal por el bien que haces a tu prójimo. Los sufrimientos y las aflicciones nunca faltarán a los que buscan a Dios; es una señal infalible de que Dios quiere recompensarlos en el otro mundo. No puede faltar la gloria a los justos que soportan el sufrimiento y las tribulaciones; espérales la corona eterna.
Fuentes: Martirologio Romano (1956), Santoral de Juan Esteban Grosez, S.J. – Tomo III, Patron Saints Index.
SANTIAGO EL MAYOR,
Apóstol y Mártir
† hacia el año 44 en Jerusalén
Patrono de quienes sufren artritis y reumatismo; peregrinos; farmacéuticos; herreros; jinetes; caballeros; peleteros; obreros; soldados; veterinarios; Santiago de Chile; Compostela, España. Protector contra el reumatismo y la artritis.
La paz os dejo, mi paz os doy: no os la doy Yo como la da el mundo. No se turbe vuestro corazón, ni tema. (Filipenses 2, 21)
+ Santiago Apóstol, que fue hermano de san Juan Evangelista, y degollado por Herodes Agripa, cerca de la fiesta de Pascua, fue el primero de los Apóstoles que recibió la corona del martirio. Sus sagrados huesos, trasladados en este día desde Jerusalén a España, y colocados en sus últimos confines en Galicia, son piadosamente venerados con singularísima devoción de aquellas gentes y de los fieles de toda la Cristiandad, que por devoción y por voto acuden a visitarlos.
+ En Licia, san Cristóbal, Mártir, el cual, en el imperio de Decio, magullado con varas de hierro, y preservado por la celestial virtud de Cristo, de la voracidad de las llamas, finalmente acribillado a saetas y cortada la cabeza, consumó el martirio.
+ En Barcelona de España, el triunfo de san Cucufate, Mártir, que, en la persecución de Diocleciano, siendo Presidente Daciano, superados muchísimos tormentos y muerto al filo de la espada, se fue vencedor al cielo.
+ En Palestina, san Pablo, Mártir, el cual, en la persecución de Maximiano Galerio, siendo Presidente Firmiliano, condenado a muerte y obtenido un corto espacio de tiempo para orar, rogó a Dios de todo corazón, primero por sus hermanos los Cristianos, después por los Judíos y Gentiles para que conociesen la verdad de la fe, luego por la muchedumbre de los circunstantes, últimamente por el Juez que le había condenado y por el verdugo que le iba a dar el golpe; y cortada la cabeza, recibió la corona del martirio.
+ En Furco de los Vestinos, los santos Mártires Florencio y Félix, naturales de Siponte.
+ En Córdoba de España, san Teodomiro, Monje y Mártir.
+ En Palestina, santa Valentina, Virgen, la cual, conducida al altar para que ofreciese sacrificio, y habiéndolo echado a tierra con los pies, fue primero cruelísimamente atormentada, y arrojada luego en la hoguera con otra Virgen compañera suya, voló al Esposo.
+ En Tréveris, san Magnerico, Obispo y Confesor.
+ En Licia, san Cristóbal, Mártir, el cual, en el imperio de Decio, magullado con varas de hierro, y preservado por la celestial virtud de Cristo, de la voracidad de las llamas, finalmente acribillado a saetas y cortada la cabeza, consumó el martirio.
+ En Barcelona de España, el triunfo de san Cucufate, Mártir, que, en la persecución de Diocleciano, siendo Presidente Daciano, superados muchísimos tormentos y muerto al filo de la espada, se fue vencedor al cielo.
+ En Palestina, san Pablo, Mártir, el cual, en la persecución de Maximiano Galerio, siendo Presidente Firmiliano, condenado a muerte y obtenido un corto espacio de tiempo para orar, rogó a Dios de todo corazón, primero por sus hermanos los Cristianos, después por los Judíos y Gentiles para que conociesen la verdad de la fe, luego por la muchedumbre de los circunstantes, últimamente por el Juez que le había condenado y por el verdugo que le iba a dar el golpe; y cortada la cabeza, recibió la corona del martirio.
+ En Furco de los Vestinos, los santos Mártires Florencio y Félix, naturales de Siponte.
+ En Córdoba de España, san Teodomiro, Monje y Mártir.
+ En Palestina, santa Valentina, Virgen, la cual, conducida al altar para que ofreciese sacrificio, y habiéndolo echado a tierra con los pies, fue primero cruelísimamente atormentada, y arrojada luego en la hoguera con otra Virgen compañera suya, voló al Esposo.
+ En Tréveris, san Magnerico, Obispo y Confesor.
+ Y en otras partes, otros muchos santos Mártires y Confesores, y santas Vírgenes.
R. Deo Gratias.
R. Deo Gratias.