VACANTIS APOSTOLICAE SEDIS

✠✠ "Sede Vacante Nihil Innovetur" ✠ "Ipsum Suprema Nostra auctoritate nullum et irritum declaramus" ✠ "Inferior non potest tollere legem superioris" ✠✠

NINGUNA DUDA DE LA COMPLETA VALIDEZ CANÓNICA DE LA ELECCIÓN DE URBANO VI

Ludwig von Pastor
Historia de los Papas

1. Sobre la validez de Urbano VI 

Ya los más célebres juristas de aquella época, como Juan de Lignano (cf. acerca de este famoso canonista F. Bosdari, Giov. da Legnano. Bologna 1901). Baldo de Perugia y Bartolomé de Saliceto se declararon en extensos dictámenes por la validez de la elección de Urbano VI; cf. Hefele VI, 645. 652 y Savigny VI, 232 s. 268. Como complemento de los datos de Savigny, noto que el Consilium pro Urbano VI, de Bartolomé de Saliceto, se halla también en el Cod. Vatic. 5608 f. 119-131. Sobre las numerosas actas relativas al Cisma, de los archivos y bibliotecas romanos, se da algunas noticias en el Apéndice n.º 14. En el mismo sentido se han expresado en nuestra época los principales investigadores católicos (Hefele VI, 653 ss.; Papencordt 441; Hergenröther II, 18; Heinrich, Dogm. II, 418 y otros), y también varios protestantes (como Leo II, 647; Hinschius I, 271; Siebeking 14 Anm. 3; Lindner loc. cit. 126; Gregorovius VI, 478, y Erler, Niem 47), por la indudable validez de la elección de Urbano VI. También Simonsfeld dice en su Analecten, p. 4, que hoy no queda ya ninguna duda acerca de la completa validez canónica de la elección de Urbano VI. Mas de aquí se deduce que los sucesores de Urbano VI, Bonifacio IX, Inocencio VII y Gregorio XII fueron los únicos papas legítimos. Souchon está enteramente aislado con su diferente opinión sobre la elección de Urbano VI, y contra él se ha declarado también Bachmann en la Deutschen Litt-Ztg. 1889, p. 1649; y recientemente, en particular Jahr, quien llega á la conclusión: Que sobre la perfecta validez de la elección de Urbano VI no queda ninguna duda (p. 87). Cf. también Knöpfler en la Passauer theol. Monatsschrift 1891, p. 115. 201; Wenck en Gött. Gel. Anz. 1898, p. 238; Ehrle en Stimmen aus Maria-Laach LII, 451; Bröcking en Mitteil. aus der hist. Litt. XX, 257; Bess en la Hist. Zeitschr. LXXX, 526 y Salembier 50.

2. Sobre la convocatoria del Concilio de Constanza y la renuncia de Gregorio XII

Ya antes de la fuga de Juan XXIII, había el Papa Gregorio autorizado á su apoderado Carlos Malatesta, para presentar su renuncia á la dignidad papal. A 15 de Junio 1415 llegó Malatesta á Constanza y declaró á Segismundo, que Gregorio XII le enviaba á él y no al Concilio, al cual no reconocía el Papa romano, para restituir la paz á la Iglesia; y después que la proposición de Malatesta fué discutida en varias congregaciones, se celebró á 4 de Julio una sesión general del Concilio, en la que presidió el Rey de romanos para que Malatesta pudiera reconocer aquella asamblea. Empezóse por dar lectura á varias bulas, por las cuales nombraba Gregorio procuradores en el sínodo y autorizaba á su cardenal Dominici, junto con Malatesta, para convocar de nuevo el Concilio reunido por el Rey de romanos, con el objeto de que recibiera su abdicación, y autorizarlo como Concilio general, con tal que no lo presidiera Baltasar Cossa ni pudiera hallarse en él presente. Desde el momento en que el Concilio admitió estas condiciones, confesaba indirectamente que las sesiones anteriores, y por consiguiente la tercera, cuarta y quinta, no habían tenido carácter ecuménico, y asimismo, que los predecesores de Gregorio hasta Urbano VI inclusive, habían sido papas legítimos.

3. Sobre la Sede Vacante y el gobierno de la Iglesia

Ante el Concilio universal, nuevamente constituído por el Papa romano, declaró entonces Malatesta, que Gregorio XII renunciaba á la tiara; y el documento correspondiente estaba concebido en las más claras y precisas expresiones. Luego, pues, que el Concilio hubo aceptado la renuncia, se resolvió invitar de nuevo á Pedro de Luna, que se daba el nombre de Benedicto XIII, á renunciar por su parte.

En agradecimiento por su condescendencia, nombró el Concilio á Gregorio XII Legatus a latere de la Marca de Ancona; pero Gregorio disfrutó poco tiempo de esta dignidad, pues murió á 18 de Octubre de 1417; y se dice que sus últimas palabras fueron: «No he conocido el mundo y el mundo no me ha conocido á mí» (5). Su presta muerte se consideró como una señal de que había sido verdadero Papa; como si Dios no hubiera querido permitir que, viviendo Gregorio, fuera elegido otro pontífice.

Desde la resignación de Gregorio XII hasta la elección de Martín V, quedó, pues, la Sede apostólica vacante, y el Concilio convocado y autorizado por el Papa legítimo antes de su abdicación, en posesión del gobierno de la Iglesia.






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RELACIONADO
CONCILIO GENERAL COMO EN CONSTANZA,
CONVOCADO POR EL PAPA
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