Rescripto del 24 de marzo de 1905
(2 junio 1905)
¡Oh María! Tú, que, coronada de estrellas, tienes por escabel a tus pies la luna y estás sentada sobre ,los coros de los ángeles, inclina tu mirada a este valle de afanes y escucha la voz del que sólo en ti pone su refugio y su esperanza.
Tú disfrutas ahora las dulzuras infinitas del paraíso; mas Tú has probado las miserias de este destierro, y por eso sabes cuan amargos corren los días para quien vive en el dolor.
Tú, en el Calvario, oíste una voz para ti conocida que te dijo: “Señora, he ahí, en mi lugar, a tu hijo”, y con esas palabras fuiste destinada a ser madre de los creyentes.
Y ¿Qué sería sin ti la vida a los miserables hijos de Adán? Cada uno de ellos tiene un dolor que le consume, una angustia que le oprime, una herida que le atormenta. Y todos recurren a ti como al puerto de salvación y a la fuente de todo descanso. Cuando las olas se desatan en tempestad, vuélvese a ti el navegante y te implora la calma. A ti recurre la huérfana que, como flor en el desierto, vese expuesta al remolino de la vida. A ti suplican los pobres que se ven privados del pan de cada día; y nadie acude a ti que se vea privado de socorro y de consuelo.
¡Oh María!, Madre nuestra, ilumina las mentes, ablanda los corazones para que el purísimo amor que fluye de tus ojos se derrame en tu derredor y produzca los frutos estupendos que tu Hijo nos procuró derramando su sangre mientras soportabas Tú las más atroces conmociones cabe el pie de la cruz.
O Maria, Tu che incoronata di stelle, hai per sgabeiio ai tuoi piedi la luna e siedi sopra i cori degii Angeii, inchina il tuo sguardo a questa valle di affanni e ascoita la voce di chi solo in te pone il suo rifugio e la sua speranza.Tu ora godi dolceze infinite del paradiso; ma Tu pure hai provato glistenti di questo esilio, e perció sai quanto amari scorrono i giorni a chi vive nel dolore.Tu, sul Calvario, udisti una voce a te nota, che ti disse: O donna, eccoti in mia vece il tuo figlio, e con quelle parole fosti destinata a Madre dei credenti.E senza di te che sarebbe la vita ai miseri figliuoli di Adamo? Ognuno di essi ha un dolore che lo travaglia, un afanno che l’opprime, una ferita che lo tormenta. E tutti ricorrono a te, comi: al porto di salute ed alla fonte di ogni ristoro. Quando le onde si sconvolgono in tempesta, volgesi a te il navegante e da te implora la calma. A te ricorre l’orfana, che, come un fiore nel deserto, vedesi esposta al turbine della vita. A te supplicano i poveri, che veggono mancarsi il vito quotidiano; ed alcuno non v'ha che resti privo di soccorso e di consolazione.O Maria, Madre nostra, ilumina le menti, intenerisci i cuore, perchè quell'amore purissimo, che si riserva dagli occhi tuoi, si spanda d'ogni intorno e produca i frutti stupendi che il tuo Figliuolo procurò spargando il suo Sangue, mentre Tu sostenevi i più atroci spasimi sotto la sua Croce.
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