Escribiendo a los obispos de Oriente a causa de la excomunión de Acacio, patriarca de Constantinopla
Los cánones tienen establecido que las apelaciones de toda la Iglesia se dirijan a esta silla, y que de ella no pueda apelarse a ninguna otra; de manera que, juzgando ésta a toda la Iglesia, no pueda ser juzgada por nadie, siendo sus juicios irreformables... Tratándose de religión, la soberana autoridad de juzgar no reside, según los cánones, sino en la silla apostólica.
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