VACANTIS APOSTOLICAE SEDIS

✠✠ "Sede Vacante Nihil Innovetur" ✠ "Ipsum Suprema Nostra auctoritate nullum et irritum declaramus" ✠ "Inferior non potest tollere legem superioris" ✠✠

EL PROTESTANTISMO QUEBRANTÓ EL PODER DEL CLERO, TRAYENDO EL ABSOLUTISMO Y LA REVOLUCIÓN


P. Jaime Balmes y Urpiá

El Protestantismo quebrantó el poder del clero, no sólo en los países en que llegó a establecer sus errores, sino también en los demás; porque allí donde él no pudo introducirse se difundieron un tanto sus ideas en la parte que no estaba en abierta oposición con la fe católica. 

Desde entonces el poder del clero quedó sin uno de sus principales apoyos, cual era la influencia política del Papa; pues, no sólo los reyes cobraron mayor osadía contra las pretensiones de la Sede apostólica, sino también los mismos papas, para no dar ningún pretexto ni ocasión a las declamaciones de los protestantes, debieron andar con mucha circunspección en lo perteneciente a negocios temporales.

To
do esto se ha mirado como un progreso de la civilización europea, como un paso hacia la libertad; sin embargo, el rápido bosquejo que acabo de presentar con respecto á la política, manifiesta claramente que, lejos de seguirse el camino más acertado para desenvolver las formas representativas, se anduvo por el sendero que conducía al gobierno absoluto.

El Protestantismo, como interesado en quebrantar de todos modos el poder del Papa, ensalzó el de los reyes hasta en las cosas espirituales; y, concentrando de esta manera en sus manos el temporal y espiritual, dejó al real sin ningún linaje de contrapeso. Así, quitando la esperanza de alcanzar libertad por medios suaves, arrojó á los pueblos al uso de la fuerza, y abrió el cráter de las revoluciones, que tantas lágrimas han costado á la Europa moderna.

Si las formas de libertad política habían de arraigarse y perfeccionarse, era necesario que no salieran prematuramente de la atmósfera en que habían nacido: y toda vez que en esa atmósfera había el elemento monárquico, el aristocrático y el democrático, todos fecundizados y dirigidos por la religión católica; toda vez que bajo la influencia de la misma empezaban á combinarse suavemente, era menester no separar la política de la religión; y, lejos de mirar al clero cual si fuera un elemento dañino, importaba considerarle como un mediador entre todas las clases y poderes, que templara el calor de las luchas, pusiera coto á las demasías y no permitiera el prevalecimiento exclusivo ni del monarca, ni de los grandes, ni del pueblo. Siempre que se trata de combinar poderes é intereses muy diferentes, es necesario un mediador, es necesario que intervenga algo que impida los choques violentos; si este mediador no existe por la naturaleza de las cosas, es preciso crearle con la ley. Por lo cual, sube muy de punto la evidencia del daño que hizo á la Europa el Protestantismo, pues fué su primer paso aislar completamente al poder temporal, ponerle ó en rivalidad ó en hostilidad con el espiritual, y dejar al monarca frente á frente con el pueblo solo. La aristocracia lega perdió desde luego su influencia política, porque le faltó la fuerza y trabazón que sacaba de estar mezclada con la aristocracia eclesiástica; y, reducidos los nobles á la esfera de cortesanos, encontróse sin contrapeso el poder del rey.

El protestantismo comparado con el catolicismo en sus relaciones con la civilización europea

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