1. El día de la Beatificación.
2. El día de la Canonización .
Dom Prosper Gueranger
Porque Pío X se movía en el mundo de la Fe, podía estimar en su justo valor el estado del mundo y medir la gravedad de los errores que le amenazaban. De aquí el significado de sus reprobaciones contra desvaríos espirituales que han determinado el estado calamitoso en que se encuentra hoy el mundo.
Tres son estos desvaríos. El primero lo constituye la guerra contra los derechos imprescriptibles de la Iglesia, llevada a cabo particularmente en Francia por el gobierno masónico de Combes. Frente a un gobierno, empeñado en crear una Iglesia y un episcopado "nacional", Pío X se yergue como un gigante en toda la majestad de su soberana autoridad y pronuncia el non possumus. El gobierno rompe relaciones con la Iglesia, se incauta de sus bienes, prohíbe todo acto de culto en las escuelas, en el ejército y en todos los establecimientos públicos y niega en absoluto el derecho de enseñar a las congregaciones religiosas. Pío X, en su encíclica Vehementer del 11 de febrero de 1907 reprueba y condena la ley votada en Francia de separación de la Iglesia y del Estado. "En consecuencia, dice allí, “Nos protestamos solemnemente con todas nuestras fuerzas contra la proposición, contra el voto y contra la promulgación de esta ley, declarando que nunca podrá ser ella alegada contra los derechos imprescriptibles de la Iglesia para debilitarlos”.
Más peligrosa que la acción de los enemigos de fuera lo es siempre la de los enemigos de dentro. Pío X va a proceder con toda energía para conjurar el mal, tan frecuente entonces como ahora en los medios católicos, de acomodar la doctrina y la acción social-política a los requerimientos del siglo.
Las corrientes subjetivistas, inmanentistas y evolucionistas que inficionaban la mentalidad moderna se infiltraban en los ambientes intelectuales católicos determinando en exégesis, historia de los dogmas y de la Iglesia, filosofía y teología una nueva interpretación del cristianismo que, en la realidad de los hechos, lo alteraba fundamentalmente, y, con ello, lo destruía. Contra ese segundo desvarío espiritual, conocido con el nombre de modernismo, Pío X pronuncia sentencia de condenación en el decreto Lamentabili del 17 de julio de 1907, y más particularmente en la encíclica Pascendi, del 7 de setiembre del mismo año, en la que lo califica como "colección de todas las herejías". La adaptación al espíritu moderno determinaba en el plano social-político errores no menos peligrosos que podríamos denominar demoliberales. Haciendo del pueblo la fuente de la autoridad pública, Marc Sangnier y su equipo del “Sillon” buscaba un ordenamiento social-político fundado en la nivelación de clases, soñando así cambiar las bases naturales y tradicionales de la sociedad para edificar la sociedad del futuro sobre otros principios que serían más fecundos y bienhechores que aquellos sobre los que reposa la sociedad cristiana actual. Contra este tercer desvarío espiritual, mezcla de liberalismo y socialismo, Pío X enseña de manera categórica " No, Venerables Hermanos —preciso es recordarlo enérgicamente en estos tiempos de anarquía social e intelectual en que todos sientan plaza de doctores y legisladores—, no se edificará la ciudad de modo distinto de como Dios la edificó; no se edificará la sociedad si la Iglesia no pone los cimientos y dirige los trabajos; no, la civilización no está por inventar ni la ciudad nueva por edificar en las nubes. Ha existido y existe; es la civilización cristiana, es la ciudad católica. No se trata más que de establecerla y restaurarla sin cesar sobre sus fundamentos naturales y divinos contra los ataques, siempre renovados, de la utopía malsana, de la rebeldía y de la impiedad: omnia instaurare in Christo".
Pero Pío X comprendió que de nada valían estas condenaciones de los documentos públicos si la conducción diaria de los asuntos de la Iglesia no estaba en manos de hombres verdaderamente de Dios. Por esto llamó junto a sí, para que compartiera el gobierno de la Iglesia en la secretaría de Estado, al Cardenal Merry del Val. Pero no es esto todo. Un prelado romano, muy discutido y atacado, Mons. Benigni, fundó con la aprobación expresa de Pío X el Sodalitium Pianum, o Sapiniére, en abreviatura S. P., para descubrir las infiltraciones modernistas y demoliberales dentro de la Iglesia y, con ello, mantener la pureza e integridad de la verdad católica en el plano del pensamiento y de la acción. Pío X ha sido violentamente atacado por la firmeza de sus directivas espirituales. Y cuando, en razón de la santidad notoria de su vida, no se han atrevido a atacarlo a él directamente, lo han considerado "un santo cura de campaña" y se han ensañado, en cambio, con el Cardenal Merry del Val y con Mons. Benigni. Una de las objeciones, en apariencia más sólidas, que se ha levantado contra la santidad del Pontífice en el proceso de su canonización, la han constituido precisamente las actividades del ilustre Cardenal y de Mons. Benigni.
Cardenal Merry del Val
Mons. Benigni
S.S.Pío XII
Pero hay todavía más. Pío XII no se ha contentado con defender a Pío X y a sus ilustres colaboradores. Ha hecho el elogio positivo de sus cualidades extraordinarias. "Con su mirada de águila, más perspicaz y más segura que la corta vista de miopes razonadores, veía el mundo tal como era, veía la misión de la Iglesia en el mundo, veía con ojos de santo Pastor cuál era su deber en el seno de una sociedad descristianizada, de una cristiandad contaminada, o, al menos, acechada por los errores de la época y por la perversión del siglo."
"La mirada de águila" de Pío X vio claro asimismo en el asunto de l'Action Française y de Charles Maurras. Cierto que la incredulidad religiosa de Maurras, que había perdido la fe en su juventud, ha alcanzado un grado de sacrílega impiedad y de blasfemia en obras como Anthinea y Le chemin de Paradis. Pero el programa de acción política contra el demoliberalismo de la Revolución, forjado por Maurras, ofrecía garantías para una firme restauración social-política en la línea católica. Su Action Française era, en el plano político, una defensa de la Iglesia contra la Revolución. A Camille Bellaigue, que pedía una bendición para Maurras, le respondió Pío X: "¡Nuestra bendición! ¡Pero todas nuestras bendiciones! Y decidle que es buen defensor de la Fe".
Creemos conveniente recordar estos hechos para descubrir el significado completo de la canonización de Pío X, en este año de 1954. Los errores que él condenó y anatematizó con energía desusada se encuentran hoy, para mal de Francia y del mundo, en pleno apogeo. Laicismo de Estado, debilitamiento de la doctrina católica, infiltración del marxismo. De modo particular estos errores han hecho presa de Francia y aún de Italia. Los acontecimientos últimos producidos en el sector católico de estos dos países los ponen en evidencia.
Pero, felizmente, estos errores al desarrollarse y mostrar sus perversas virtualidades han puesto en guardia a muchos hombres todavía responsables y ello ha de determinar que los pueblos busquen la solución de sus problemas en el camino señalado por el gran Pontífice. Santidad de vida e integridad de doctrina, recta concepción del ordenamiento económico-político de la ciudad, prudentes pero progresivas y efectivas reformas que eliminen las injusticias sociales, son tres condiciones inseparables para restaurar la ciudad católica. Desgraciadamente en nuestro tiempo se ha confundido, de manera inextricable, reforma de las injusticias con izquierdismo económico-político y se ha querido bautizar esa confusión con un sentimentalismo evangélico, sucedáneo de la caridad. El mérito excepcional de San Pío X consiste precisamente en que, siendo él un luminar ardiente de auténtica caridad, ha establecido las condiciones para que, sin confusión, se adjudicasen las justas partes que se deben a la verdad y a la justicia.
Finalmente, la canonización del Papa que condenó el modernismo y el demoliberalismo en el mismo año en que su sucesor Pío XII toma enérgicas medidas contra el modernismo de teólogos franceses y contra el socialismo de los prêtres-ouvriers, es signo de feliz presagio para la noble nación francesa. Los que amamos a Francia, a la Francia de San Luis y de Juana de Arco, creemos que han de encontrar cumplimiento las palabras que Pío X pronunció en el Consistorio del 29 de noviembre de 1911.
Dijo el Santo Pontífice: "Hijos de Francia que gemís bajo la persecución, sabedlo, el pueblo que ha hecho alianza con Clodoveo en las fuentes bautismales de Reims, se arrepentirá y volverá a su primera vocación. Un día vendrá, y Nos esperamos que no sea lejano, en que Francia, como Saulo sobre el camino de Damasco, será envuelta con una luz celeste y oirá una voz que le repetirá: «Hija mía, ¿por qué me persigues?». Y sobre su respuesta: «¿quién eres tú, señor?» la voz replicará: «Yo soy Jesús a quien tú persigues... Duro te es dar coces contra el aguijón, porque en tu obstinación tú te reniegas a ti misma». Ella, temblando, sorprendida, dirá: «Señor, ¿qué queréis que haga?» y Él: «Levántate, lávate de las manchas que te han desfigurado, despierta en tu seno los sentimientos dormidos y el pacto de nuestra alianza, y anda, Hija muy amada de la Iglesia, Nación predestinada, Vaso de elección, anda a llevar, como en el pasado, mi Nombre delante de los pueblos y de todos los reyes de la tierra»".
R. P. Julio Meinvielle
https://ia902900.us.archive.org/31/items/MeinvielleElSignificadoDeLaCanonizacionDePioX/Meinvielle-El-significado-de-la-canonizacion-de-Pio-X.pdf
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amen dico vobis quæcumque alligaveritis super terram erunt ligata et in cælo et quæcumque solveritis super terram erunt soluta et in cælo
Los semiliberales de quienes hablamos tienen la doctrina del el más vivo horror a la doctrina del corto número de los de los escogidos. Se indignan contra ella con frecuencia. «Es, dicen, una doctrina monstruosa, que mueve a odiar a Dios. Es una doctrina que hace de este Dios, a quien el pueblo cristiano ha llamado siempre el buen Dios, un tirano cruel que parece halla su gloria y su gozo en la perdición de los hombres.»
Si les citáis la inmensa serie de doctores católicos que han enseñado ser corto el número de los predestinados; ó no os creen, ó responden que en este punto pensaron con ligereza. «Esta doctrina es la más cruel y absurda que jamás se haya propuesto, y tan absurda, que nadie nos persuadirá jamás que la crean verdadera aquellos que la defienden. Cuando nos vienen con semejantes cosas, nos estremecemos, y deploramos la ceguedad de aquellos que, en vez de correr la cortina en estos lugares de los antiguos, los ponen al descubierto y se glorian de ellos. Son prodigios de crueldad que no creeremos jamás pueda digerirlos en el dia un hombre de buen sentido.» O también: «La civilización, propagando doctrinas humanitarias, ha traído nuevas luces sobre la naturaleza de la Divinidad. Cuando el hombre veía en su semejante un rival, y a menudo un enemigo, se figuraba en Dios a un Sér supremo a quien poco interesaba la desgracia de los hombres. Pero, desde que el hombre ha probado la doctrina de la fraternidad universal, se forma de Dios un concepto más humano. La antigua opinión del corto número de los escogidos no puede sostenerse ante las luces derramadas por la filosofía.» ¡Como si no fuese el Evangelio la ley misma de la caridad! ¡Como si «la humanidad y benignidad de nuestro Dios (2)» pudiesen aparecer más esplendorosas que en el Calvario! Pero las inmensas ternezas de la misericordia no impiden las severidades de la justicia.
Citad a los contrarios las frases del Evangelio: «¡Cuán ancho y espacioso es el camino de la perdición, y cuán innumerables son los que andan por él! ¡Cuán estrecho y angosto es el camino de la salvación, y cuán pocos dan con él!» Citadles los demás textos inspirados que la tradición constante ha interpretado en sentido del corto número de los escogidos. Si habláis con un seglar, os dice: «No soy teólogo para poder contestaros.» O tambien: «Hablais teológicamente; yo hablo filosóficamente.» Si es sacerdote, os aduce interpretaciones nuevas que no puede apoyar en la autoridad de ningún doctor antiguo.
La ciudad anticristiana, Tomo II
Página 148
2 de septiembre del Año del Señor
SAN ESTEBAN,
Rey de Hungría
Hay un error muy común que consiste en creer que es virtud, buena cualidad el desanimarse, desalentarse, dejarse vencer por la tristeza y el pesimismo cuando se comete alguna falta. Pues en estos casos casi siempre sucede que la amargura que se siente por haber pecado no proviene mayormente del dolor de haber ofendido y disgustado a Dios, sino que el orgullo ha quedado herido al constatarse la propia miseria y debilidad, la confianza que se tenía en las propias fuerzas y capacidades para resistir al mal, falló totalmente.
Peligro propio de gente orgullosa. Ordinariamente las almas presuntuosas que se creen más capaces de ser buenas de lo que en realidad son, no les dan la debida importancia a los peligros que les van a llegar y a las tentaciones que les pueden venir, luego al caer en alguna y reconocer por amarga experiencia cuán grande son su miseria y su debilidad, se maravillan y se afanan por su caída como si se tratara de cosa nueva y rara, porque ven derrumbado por el suelo el ídolo del amor propio y de la falsa confianza en sí mismas en lo cual imprudentemente habían puesto su esperanza, y demostrando que son almas que más ponían la confianza en sus propias fuerzas que en la ayuda de Dios, se dejan llevar por la tristeza, el desánimo y hasta pueden llegar a la desesperación.
ALGO QUE NO SUCEDE A LOS HUMILDES
Esto no sucede a las almas verdaderamente humildes que no ponen su confianza en las propias fuerzas o capacidades para resistir al mal, sino únicamente en la ayuda y en la bondad de Dios, porque cuando caen en alguna falta, aunque sienten gran dolor de haber ofendido al buen Dios, haber manchado su alma y haber hecho daño a los demás, no se maravillan, ni se inquietan, ni se desaniman, pues muy bien conocen que su caída es un efecto natural de su espantosa debilidad y de la impresionante inclinación que su naturaleza siente hacia el mal. Estas almas repiten lo que decía aquella santa antigua: "Todo lo temo de mi malicia, de mi debilidad y de mi inclinación al mal. Todo lo espero de la bondad y de la misericordia de Dios". Cada día constatamos el combate entre la debilidad humana y la omnipotencia de Dios. En verdad que se cumple lo que dicen los santos: "La humildad produce tranquilidad". De lo único propio de lo cual el humilde está seguro es de su debilidad. Pero se conserva alegre si al mismo tiempo vive seguro de que la bondad de Dios nunca lo abandonará. "Yo nunca te abandonaré", dice el Señor varias veces en la Sagrada Escritura.
Con razón un director espiritual le dijo a alguien que le pedía un consejo: "No eres más santo porque no eres más humilde". Como los tres jóvenes en el horno (de los cuales nos habla el profeta Daniel), tenemos que decir: "Señor: hemos pecado. Por eso con toda justicia nos han llegado tantas humillaciones".
San Agustín cuando recordaba los terribles y tan numerosos pecados de su vida no se dedicaba a lamentarse o desanimarse sino a proclamar la maravillosa bondad de Dios que lo supo perdonar.
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CUESTIONAMIENTO 18:
Usted, al igual que los modernistas, los lefebvristas y los herejes galicanos, confunde la potestad de orden con la de jurisdicción, citando documentos que clarísimamente nada tiene que ver con la cuestión de la validez/legitimidad del episcopado de la resistencia católica.
RESPUESTA:
Por José Augusto Ceccarelli.
No, contrariamente a lo que usted distorsionadamente afirma, todas las facciones del ánomos que acaba de enumerar incluyendo al pérfido y escandaloso thucismo, profesan una neoteología improvisada, pues han creado una especie de "magisterio propio" para justificarse y justificar sus sacrilegios y profanaciones, despreciando y minimizando al único y verdadero Magisterio que toda criatura está obligada a obedecer si quiere salvarse, de ahí que el caos y la confusión sean totales dentro de la secta que usted defiende bajo el estandarte del non serviam luciferino en contra del Romano Pontífice y sus mandatos. En realidad, son ustedes los que no han entendido realmente cuál es la diferencia entre validez y licitud, de ahí que consigan engañar tan fácilmente a los simples, por lo que se impone una explicación urgente de ambos conceptos clave.
PARA SER LÍCITO SE REQUIERE PERMISO DEL PAPA, la misión canónica para ser consagrado Obispo Católico (can. 953), y que éste pueda ordenar Sacerdotes Católicos; esta misión canónica es fundamental, dado que es lo que haría que el ministro FUERA CATÓLICO, TUVIERA SUCESIÓN APOSTÓLICA, FORMARA PARTE DE LA JERARQUÍA DE LA SANTA IGLESIA CATÓLICA APOSTÓLICA Y ROMANA, TUVIERA CARGO U OFICIO ECLESIÁSTICO (can. 147) y, en consecuencia, tuviera el poder de gobernar al rebaño de Nuestro Divino Redentor, poder que SOLO EL PAPA PUEDE TRANSMITIR AL OBISPO CATÓLICO, poder que recibe el Papa inmediatamente de Cristo (Mystici Corporis Christi, Ad Sinarum Gentem, Apostolorum Principis Sepulcrum). Por tanto, la licitud es un REQUISITO ESENCIAL para funcionar como Eclesiástico, pues faltando ésta, NO SE ES CATÓLICO SINO CISMÁTICO.
Por otra parte, para ser válido no se requiere permiso del Papa, luego no se es Católico, no se tiene oficio eclesiástico, no se tiene potestad jurisdiccional, luego se es un intruso puesto que no se ha entrado por la puerta del Redil, luego no se tiene el poder de gobernar el rebaño de Cristo. Para ser válido, solo se requiere que el ordenante sea un obispo válidamente consagrado (materia, forma, intención), es decir, sin permiso del Papa, pero evidentemente todas estas consagraciones y ordenaciones serán ILEGALES, PROFANACIONES, GRAVEMENTE PECAMINOSAS, ESTANDO EXCOMULGADOS todos ellos y sus ordenados, pues están fuera del Cuerpo Místico de la Iglesia, carecen de misión y poder de gobernar, son intrusos, los cuales no harían sino ACTOS NULOS, y todas las funciones que ejercieran serían otras tantas PROFANACIONES Y SACRILEGIOS. Es el caso de los cismáticos «ortodoxos» griegos y rusos, los cuales ERAN CLERO VÁLIDO, PERO COMPLETAMENTE ILÍCITO, ACATÓLICO.
“El obispo de cualquier rito y dignidad, que confiera la consagración episcopal a alguien sin haber recibido el nombramiento de la Sede Apostólica o sin por la misma hubiera sido expresamente confirmada, y también el que recibe dicha consagración, aunque uno y otros lo hagan coaccionados por miedo grave (canon 2229 § 3, 3°), incurren ipso facto en excomunión reservada de un modo especialísimo a la Sede Apostólica”. PÍO XII 1951 ACTAS S. CONGREGATIONUM SUPREMA SACRA CONGREGATIO S. OFFICII II DECRETUM DE CONSECRATIONE EPISCOPI SINE CANONICA PROVISIONE AAS 43 (1951), 9 de Abril, pp. 217-218.
“Todos los que apoyan a un sacerdote, obispo o administrador diocesano que NO HA RECIBIDO LEGÍTIMAMENTE SU MISIÓN DEL PAPA, y todos los que mantienen relaciones con él en asuntos espirituales, son, como aquel a quien apoyan, tratados por la Iglesia como CISMÁTICOS, porque con tal acción se separan de la unidad de la Iglesia”. Manual de la Religión Cristiana, 1891, pág. 371 por Wilmers, Wilhelm, 1817-1901.
Resumiendo: Válido = ordenado sin permiso del Papa, acatólico, sin poder de gobierno, todos sus actos y funciones son sacrílegos, pecaminosos, nulos.
Lícito = ordenado con permiso del Papa, Católico, con poder de gobierno, sus actos son sagrados.
Su Santidad Pío VI nos dice a este propósito: «Unos ministros sin misión y pastores sin jurisdicción, y por consiguiente párrocos intrusos, no harían sino actos nulos, y que todas las funciones que ejercieran serían otras tantas profanaciones.»
Queda meridianamente claro que la supuesta validez que estos intrusos reclaman no les sirve absolutamente para NADA, porque no les hace Católicos ya que NUNCA RECIBIERON PERMISO NI JURISDICCIÓN DEL PAPA. Por tanto, es absurdo y hasta suicida que se aferren a esa muy dudosa validez para justificar sus sacrilegios y profanaciones ante sus engañados acólitos. Pero es que, además, NI SIQUIERA SON VÁLIDOS, sino que no son nada más que simples laicos disfrazados, pues el Magisterio les denuncia y les deja en evidencia.
Los documentos citados son claros como toda la disciplina expuesta, que le salvaguarda a la Iglesia de los autonombrados galicanos que lideran acéfalamente sus tantas facciones en desunión. Le recuerdo que el denominador de galicano, se les atribuye a quienes pretenden funcionar SIN Y CONTRA PEDRO, y tienen la osadía de hacerse llamar «católicos», cuando defender al Papado contra todos sus enemigos es donde reside el elemento CENTRAL y COHESIVO de nuestra santa Fe Católica Apostólica y Romana. Quitado el Papado, sólo hay disgregación y ruina, que la encontramos justamente en la resistencia que usted alude… resistencia al legado pontificio de S.S. Pío XII, que los ANULA TOTALMENTE en su Constitución Apostólica dispuesta para el periodo de sede vacante. Si usted reconoce a S.S. Pío XII como legítimo y último sucesor del bienaventurado Pedro y, además, que nos encontramos en la vacancia de la Sede Apostólica tras su defunción, entonces debe necesariamente acatar enteramente lo prescripto en la Vacantis Apostolicæ Sedis, para que su postura sea congruente, y sobre todo Católica.
CUESTIONAMIENTO 17:
Entonces en aquel cónclave que duró alrededor de tres años, no se consagraron Obispos verdaderos, porque no había Papa.
Finalmente, entonces los Obispos ortodoxos (reconocidos por Roma, aunque cismáticos) no serían Obispos, porque sus consagraciones no han contado con mandato pontificio.
RESPUESTA:
Por José Augusto Ceccarelli.
Las mismas penalidades aludidas recaen para el falso clero de la secta de Montini que se empezó a configurar con el agente masón de Roncalli, que gracias a la Bula Cum Ex Apostolatus Officio de S.S. Pablo IV y los cánones que tienen como fuente a este documento pontificio, disciplinar e infalible, que además cuenta con idéntica estructura que la Vacantis Apostolicæ Sedis, que anula a sus defendidos autonombrados de la anomia.
A su vez, durante el interregno acontecido una vez fallecido S.S. Clemente IV, previo a la asunción de S.S. Gregorio X, las consagraciones realizadas se sustentan en el otorgamiento de beneficios eclesiásticos dados por el mismo Papa Clemente IV, razón que permitió que se llevaran adelante las consagraciones episcopales que usted alude.
Cito a S.S. Clemente IV, en la Bula Licet Ecclesiarum, del 17 de agosto de 1265:
«Licet ecclesiarum, personatuum, dignitatum aliorumque beneficiorum ecclesiasticorum plenaria dispositio ad Romanum noscatur Pontificem pertinere ita, quod non solum ipsa quum vacant, potest de iure conferre, verum etiam ius in ipsis tribuere vacaturis: collationem tamen ecclesiarum, personatuum, dignitatem et beneficiorum apud sedem apostolicam vacantium specialius ceteris antiqua consuetudo Romanis Pontificibus reservavit. Nos itaque, laudabilem reputantes huiusmodi consuetudinem, et eam auctoritate apostolica approbantes, ac nihilominus volentes ipsam inviolabiliter observari, eadem auctoritate statuimus, ut ecclesias, personatus, dignitates et beneficia, quae apud Seden ipsam deinceps vacare contingerit, aliquis praeter Romanum Pontificem, quacunque super hoc sit auctoritate munitus, sive iure ordinariae potestatis ipsorum electio, provisio seu collatio ed eum pertineat, sive litteras super aliquorum provisione generales vel etiam speciales sub quacumque forma receperit, (nisi ei sit super conferendis eisdem in Curia Romana vacantibus specialis et expressa ab ipso Pontifice auctoritas attributa), conferre alicui seu aliquibus non praesumat. Nos enim si secus actum seu attentatum fuerit, decernimus irritum et inane»
«Aunque, como se sabe, pertenece al Romano Pontífice la TOTAL AUTORIDAD SOBRE LAS IGLESIAS, las personalidades relevantes, las dignidades, y demás beneficios eclesiásticos, de manera que no sólo pueda el Romano Pontífice nombrar a personas de acuerdo al derecho cuando los cargos estén vacantes, sino también PUEDA ESTABLECER EN ELLOS, los puestos que vayan a estar vacantes, las REGLAS LEGALES: sin embargo es una antigua costumbre la de RESERVAR ESPECÍFICAMENTE A LOS ROMANOS PONTÍFICES, con preferencia a otros, la colación de dignidad a las iglesias, personalidades relevantes, y BENEFICIOS ECLESIÁSTICOS que ESTÉN VACANTES. Así pues, Nos, juzgando que es laudable esta costumbre, y aprobándola con nuestra autoridad apostólica, con todo queriendo que esta costumbre sea observada inviolablemente, establecemos con la misma autoridad que nos es propia, que las iglesias, personalidades relevantes, dignidades y beneficios eclesiásticos que acontezca estar en el futuro vacantes a JUICIO DE LA MISMA SEDE, QUE NADIE PRESUMA, FUERA DEL ROMANO PONTÍFICE, ya sea por el derecho de ordinaria potestad obtenida por su elección, provisión o recepción de cualquier manera que fuera, que le pertenece el estar dotado de cualquier autoridad sobre las susodichas personas, ya sea por cartas generales o específicas, que de cualquier forma haya recibido acerca de cualquier provisión sobre alguno o algunos de los citados (a no ser que sea por la autoridad de la curia Romana sobre la nominación de personas para los cargos vacantes, RECIBIDA EXPRESA Y ESPECÍFICAMENTE DEL MISMO PONTÍFICE). Así pues, Nos, si algo se hace o se atente hacerlo, de otra manera que la dicha, DECRETAMOS QUE SEA NULO E INVÁLIDO, ÍRRITO Y SIN VALIDEZ.» (CLAUSULA IRRITANTE, IMPEDIMENTO DIRIMENTE).
Fuente: https://dadun.unav.edu/handle/10171/6797
En la citada fuente, en las páginas 647-648 donde trata puntualmente el tema, el autor de la obra analizando la Bula, concluye:
«El Papa se refiere a la concesión de los beneficios ya vacantes o QUE ESTÉN POR QUEDARSE SIN TITULAR. A partir de aquí, y para conservar la laudable antigua costumbre, declara que, cuando un beneficio de estos últimos quede vacante, NADIE PUEDA PROVEERLO, aunque tenga autoridad ordinaria o concedida POR ALGÚN PRIVILEGIO ESPECIAL. Y concluye con una cláusula irritante: “Nos enim, si secus actum seu attentatum fuerit, decernimus irritum et inane.”»
Es de público conocimiento que S.S. Clemente IV concedió esos beneficios eclesiásticos, por ello su sucesor, resolvió darlas por lícitas. Ahora, sabiendo que la naturaleza misma de estas concesiones, comprende que sean OTORGADAS SOLAMENTE PARA SU USO LIMITADO DENTRO DE LA DIOCESIS O REGIÓN PREVIAMENTE DEFINIDAS POR EL SUMO PONTÍFICE OTORGANTE ¿Qué Romano Pontífice les otorgo a los perpetradores del cisma thucista/lefebvrista tales concesiones? NINGÚN ROMANO PONTÍFICE LES OTORGÓ DICHAS CONCESIONES A USTEDES, DEFENSORES DEL DESACATO PONTIFICIO.
En cuanto a la situación de los cismáticos focianos, sus órdenes como usted dice solo son válidas, pero lo que está omitiendo y que ya expliqué anteriormente, es que dichas consagraciones sacrílegas tienen validez únicamente cuando son llevadas a cabo cuando un Papa reina en vida, NO DURANTE LA ACTUAL VACANCIA DONDE IMPERA LO PROYECTADO EN LA VACANTIS APOSTOLICÆ SEDIS, que impone nulidad a TODOS los intentos de consagrar obispos mediante sus impedimentos dirimentes.
Más, por indóciles que sean a las enseñanzas de la Iglesia los semiliberales (católicos liberales), manifiéstanse todavía más independientes respecto de los actos de su gobierno.
Cuando la Iglesia manda o dirige, son poco aficionados a obedecer. (Como las sectas acatólicas sedevacantistas congregacionalistas).
Diríase que no le reconocen el derecho de regular la conducta de los fieles tanto como su fe. Por lo menos pretenden o parecen pretender que sólo vienen obligados a obedecer en aquellas materias ó en aquellos casos en que goza de infalibilidad. (Los inválidos thucistas ni eso).
También hay pocos semiliberales que no crean saber mejor que la Iglesia qué medidas le conviene tomar, y qué conducta ha de seguir según las diversas coyunturas. (Como las sectas cismáticas y heréticas thucistas que deciden usurpar los poderes y jurisdicción del Papa, como si pudieran).
1887 El liberalismo es pecado: Cuestiones candentes. Capítulo VII
"En qué consiste probablemente la esencia del llamado Catolicismo Liberal"
https://archive.org/details/elliberalismoes00salvgoog/page/n31/mode/2up?q=
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S.S.PÍO IX CONDENA EL CATOLICISMO-LIBERAL
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