VACANTIS APOSTOLICAE SEDIS

✠✠ "Sede Vacante Nihil Innovetur" ✠ "Ipsum Suprema Nostra auctoritate nullum et irritum declaramus" ✠ "Inferior non potest tollere legem superioris" ✠✠

SAN PIO X, PAPA Y CONFESOR.



S.S.San Pío X

VIDA

José Sarto nació en Rieze, en la diócesis de Treviso, el 2 de junio de 1835, de padres pobres, pero de una honradez y virtud notables. Bautizado el día siguiente, fue confirmado el 1 de septiembre de 1845 y recibió por primera vez la Eucaristía el 6 de abril de 1847. Ingresó en el Seminario de Padua en 1850 y fue ordenado de sacerdote el 17 de septiembre de 1858. Nombrado párroco de Salzano y luego Canciller del Obispado y director espiritual del Seminario de Treviso, llegó a ser Obispo de Mantua en 1884, y Cardenal y Patriarca de Venecia en 1893. El 4 de agosto de 1903 fue elevado al Sumo Pontificado, que aceptó a pesar suyo y como una cruz, y tomó el nombre de S.S. Pío X. Los desastres de la guerra que no logró conjurar, le hicieron morir de dolor el 20 de agosto de 1914. El pueblo católico entero le consideró inmediatamente como Santo y después de múltiples gracias y numerosos milagros obtenidos por su intercesión, S.S. Pío XII le beatificó el 3 de junio de 1951 y, en fin, le canonizó el 29 de mayo de 1954.



PELIGROS GRAVES

La ancianidad de S.S. León XIII, cuyo pontificado fue tan largo y glorioso, se vio entristecida por la aparición de peligros graves que amenazaron a la Iglesia. Una herejía sutil atacaba derechamente al corazón mismo de la Revelación, y, con la apariencia engañosa de un esplendente progreso, destruía las tradiciones y alteraba el dogma. Con todo eso, de ningún otro Papa de los tiempos modernos había proyectado más luz sobre los hombres. El número y la calidad de sus Encíclicas le colocan entre los grandes Doctores, que acertaron a comprender su época, y a resolver las candentes cuestiones actuales. Se le escuchó, se le aplaudió; pero en muchísimas esferas no se le entendió, y hasta, lo que era más grave, se llegó a alterar el pensamiento del Papa.


Las ciencias eclesiásticas que S.S. León XIII procuró renovar por medio del tomismo, derivaban por caminos opuestos; la acción social católica, que él había definido con claridad, se veía suplantada por la elaboración de una falsa democracia liberal; el laicismo, invadiendo todos los dominios, amenazaba con oscurecer enteramente en los espíritus los principios que regulan las sociedades y sus relaciones con la Iglesia.


INSTAURARE OMNIA IN CHRISTO

S.S. León XIII no tuvo tiempo para desenmascarar y abatir al "modernismo", esa hidra de la que cada cabeza era una antigua herejía resucitada. No tuvo tampoco tiempo para emprender el reajuste de las instituciones eclesiásticas que le permitiesen ejercer con mayor amplitud, armonía y eficacia las funciones esenciales de magisterio y de gobierno que emanan de la autoridad suprema de la Silla Apostólica. Pero Dios le concedió el sucesor que realizaría sus deseos. San Pío X era uno de sus discípulos más fieles, penetrado de las doctrinas de sus magníficas encíclicas, y que tenía igualmente la clara visión de los daños que amenazaban a la Iglesia. En fin, la mucha experiencia que había adquirido en el gobierno de las almas, como cura párroco, como obispo y como Patriarca, junto con sus excepcionales dotes naturales y con una santidad eminente, le habían preparado para llevar al cabo una obra de renovación universal en la Iglesia. Desde el primer día de su pontificado dio a conocer la extensión de su programa, al tomar por lema las palabras con las que San Pablo define el programa de Dios mismo al salvar el mundo Instaurare omnia in Christo; obra que esencialmente se realizó al fin de la vida del Redentor, pero cuyo cumplimiento perfecto debe verificarse en todos los tiempos, con el concurso de los hombres mismos. San Pío X hacía de este modo saber que las circunstancias no pedían al Papa una vigilancia especial sobre tales o cuales puntos de la vida de la Iglesia, sino que todas las cosas, "omnia", exigían una revisión con mano vigorosa, a fin de que ninguna escapase a Cristo ni a la Redención.


LA VIDA LITÚRGICA

Es sumamente notable que, para proceder en esta renovación universal, su primer acto tuviese por fin algo que muchos entonces juzgaron insignificante. Por un Motu Proprio fechado pocos meses después de su elección, realizaba la primera etapa de una reforma completa de la liturgia, mediante las prescripciones sobre el canto sagrado. Con esto su santidad se nos revela en uno de sus aspectos más atrayentes, más profundos y más auténticos. S.S. Pío X, este gran hombre de acción, fue en primer término un hombre de oración. Y la oración que primeramente recomienda, es la oración pública y solemne de la Iglesia: la oración que reúne en una alabanza común, en una oración común, en un sacrificio común, todas las almas bautizadas. Esto es ya un anticipo de la oración de la eternidad; la oración del cielo inaugurada en la tierra y acomodada a las condiciones de este tiempo de prueba. El Papa Santo quiso que los fieles comenzasen por hallar el sentido de esta sublime oración litúrgica, envuelta en la oración que Jesucristo dirige a su Padre, inspirada por el Espíritu Santo, presente en su Iglesia, y oración que debe ser la fuente la inspiración normal de las oraciones privadas, personales, a las que además deben los fieles entregarse cada día.


La oración será siempre la principal palanca de la acción de S.S. Pío X. Pero esta renovación del canto gregoriano no es más que el principio de toda una serie de reformas y empresas de orden litúrgico, que orientarán por sendas nuevas y tradicionales a la vez, la vida espiritual de los bautizados. Reforma del Breviario, que armoniza y proporciona la distribución de los Salmos, y que da al domingo el puesto preeminente que el culto de los Santos le había hecho perder durante la Edad Media; desarrollo del culto eucarístico, invitación apremiante a la comunión frecuente y diaria, y esto desde el uso de razón; en fin, instauración del ideal del sacerdote tal cual conviene a nuestro tiempo. Todo el ardor de la caridad del Papa Santo, ignis ardens, se deja ver en sus enseñanzas y en sus prescripciones. De este modo se dilata poco a poco en la Iglesia una maravillosa renovación de vida espiritual, junto con una unión más total de las almas entre sí y con Jesucristo. Resultado de esto fue el doble acrecentamiento simultáneo por una parte, de las fuerzas de resistencia contra los ataques o amenazas de los enemigos y, por otra, del grandioso homenaje rendido a Dios en una forma más extensa, más elevada y más pura.




ORGANIZADOR Y LEGISLADOR

No sin razón el Papa Santo había comenzado por recordar al pueblo fiel la importancia capital, no tan sólo de la oración, cosa que nunca se había perdido de vista, sino muy particularmente de la oración litúrgica: es, sobre todo, porque ésta es la oración de la Iglesia. Así pues, queriendo restaurarlo todo en Cristo, por la Iglesia y en la Iglesia convenía invitar a los hombres a volver a hallar a Cristo. La Iglesia es a la vez el camino para llegar a Cristo; y es también el mismo Cristo, extendido y comunicado a todas las almas, pues la Iglesia es su cuerpo místico. Este cuerpo visible es el que S.S. Pío X quiso hacer cada día más atrayente y más acogedor para las almas. No quiso en manera alguna que la Iglesia pareciese una sociedad religiosa anticuada, una supervivencia medieval, el bello testimonio de un pasado concluido, sin relación con el presente y sin influencia sobre él: era indispensable un esfuerzo sano de reajuste a la sociedad moderna. S.S. León XIII tuvo ya plena conciencia de ello; pero debió consagrarse a lo más urgente: la Proclamación de las doctrinas, bastante desconocidas, y le faltó tiempo para emprender la reorganización de los servicios del gobierno y de la administración eclesiástica. S.S. Pío X no retrocedió ante tal reforma de la Curia y de las oficinas de las Congregaciones Romanas. Se trataba de un mundo de funcionarios apegados a costumbres seculares que era menester reavivar No faltaron vivas resistencias. Pero el Papa Santo sabía mostrar, cuando hacía falta, no menos fortaleza y tenacidad que dulzura y paciencia. En pocos años se llevó a cabo toda la reforma, algunas Congregaciones quedaron suprimidas, otras se fusionaron, y a todas se las señalaron atribuciones bien precisas. Solo esta revolución pacífica hubiera bastado para hacer glorioso su pontificado. Mas S.S. Pío X a esto añadió todavía la refundición completa del Derecho Canónico. Con todo eso, el Código no se había terminado a su muerte, y fue su sucesor, S.S. Benedicto XV, quien le promulgó declarando al mismo tiempo que esta obra importantísima colocaba a S.S. Pío X en las filas de los mayores canonistas de la historia.


EL DEFENSOR DE LA FE

Pero esta obra de restauración no habría dado mucho fruto si el fundamento mismo de la unidad de la Iglesia, la fe, hubiese quedado directamente amenazado por las infiltraciones de la herejía. El espíritu de orden y de justicia que se manifestaba en las reformas institucionales ya realizadas, debía llevar al Papa Santo a proseguir las enseñanzas de S.S. León XIII, y a hacer brillar en toda su pureza la doctrina cristiana. Tuvo por lo mismo que lanzarse a la lucha contra la insidiosa herejía que pretendía destruir el fundamento de la fe. Puede decirse que los once años de su pontificado fueron una magistral y vigorosa afirmación de la fe católica contra ella. Recuerda los grandes dogmas que los modernistas alteraban hasta el punto de aniquilarlos: Dios, a la vez trascendente y presente a todas las criaturas; el orden sobrenatural y sus relaciones con la razón y la ciencia; Jesucristo, verdadero Dios y verdadero hombre; la esencia de la Iglesia, cuerpo místico de Cristo, sociedad sobrenatural, fundada sobre Pedro; la distinción entre la Iglesia docente y la Iglesia discente; el valor absoluto de las definiciones dogmáticas; la profunda eficacia de los Sacramentos, que sobrepasa con mucho al puro simbolismo; las reglas de la interpretación de la Biblia; el sentido de la Historia; las relaciones entre la Iglesia y el Estado; las condiciones de la salvación. De esta manera, con una claridad maravillosa, restablecía todos los elementos de nuestra vocación a un fin sobrenatural, al que sólo se puede llegar mediante la gracia gratuita de nuestro Redentor. Su máximo anhelo de restaurar todas las cosas en Cristo, se manifiesta sobre todo en esta solicitud por devolver todo su brillo a la pureza de la fe de la Iglesia. Su delicadeza de conciencia era extrema en este punto, y, para desenmascarar y condenar las menores tendencias heterodoxas, demostró una firmeza y una justicia inflexible.


EL SANTO

S.S. Pío XII, al describir en la homilía de la canonización la rica personalidad de San Pío X, dijo de él que era una figura gigante y apacible. Este es, efectivamente, el distintivo de su santidad, la cual supo juntar, mejor que en la mayoría de los demás Santos, una grandeza sobrehumana en la obra que realizó, con una humildad, una bondad, una sencillez que atraía hacia sí las almas. Supo en primer término cumplir en sí mismo el programa con que había brindado a los hombres: y Cristo reinó como Señor en su corazón, en su inteligencia, en su voluntad. La breve noticia que S.S. Pío XII ha insertado en el Martirologio para la fiesta de nuestro Santo, indica en pocas palabras la plenitud de dones y de virtudes sobrenaturales que engalanaba su alma y daba fecundidad a sus obras. Uno no sabe qué admirar más, si su caridad ardiente, su espíritu de piedad, su sentido de orden y de justicia, su profunda humildad, su desprendimiento o la integridad de su fe y la firmeza de sus directivas. Realizó el ideal del cristiano, del sacerdote y del Pontífice. Y en todas las cosas demostró un sentido penetrante de las necesidades, de las aspiraciones, de las energías de su tiempo. Es a la vez el juez y el doctor de nuestra sociedad moderna, y es así mismo el modelo de la santidad que conviene a los hombres de hoy. Ojalá nuestras sociedades descristianizadas se vuelvan hacia él, escuchen su mensaje y soliciten sus oraciones. Sometidas de nuevo al suave yugo del Rey Pacífico, hallarán al fin, la solución que ningún otro poder de éste mundo podrá jamás procurarlas.


ORACIÓN DE SU SANTIDAD PÍO XII


¡Oh glorioso Pontífice, siervo fiel del Señor, humilde y leal discípulo del Divino Maestro en el dolor y en la alegría, en los cuidados y en las inquietudes, Pastor experimentado de la grey de Cristo!, vuelve tu vista hacia nosotros. Difíciles son los tiempos en que vivimos, rudos los esfuerzos que de nosotros reclaman. La Esposa de Cristo confiada un día a tus cuidados, se encuentra de nuevo entre graves tormentas. Sus hijos se ven amenazados de innumerables peligros en el alma y en el cuerpo. El espíritu del mundo, como león rugiente, ronda en su derredor buscando a quien devorar. Muchos llegan a ser víctimas suyas; tienen ojos y no ven; tienen oídos y no oyen; apartan su mirada de la luz de la verdad eterna; oyen la voz de insidiosas sirenas, de mensajes engañosos. Tú, que fuiste en la tierra un gran inspirador y guía del pueblo de Dios, sé nuestra ayuda y nuestro intercesor y el de todos los que se proclaman discípulos de Jesucristo (1) .

¡Oh Santo Pío X, gloria del sacerdocio y honra del pueblo cristiano! tú, en quien la bondad pareció hermanarse con la grandeza, la austeridad con la mansedumbre, la piedad sencilla con la doctrina profunda; tú, Pontífice de la Eucaristía y del Catecismo, de la fe íntegra y de la firmeza impávida, vuelve tus miradas hacia la Iglesia que tanto amaste y a la que diste el mayor de los tesoros que la Bondad divina había, con mano pródiga, depositado en tu alma. Obtenednos la integridad y la constancia en medio de las dificultades y de las persecuciones de nuestros días; alivia a esta pobre humanidad, en cuyos dolores tuviste tanta parte, que acabaron por detener los latidos de tu magnánimo corazón. Haz que la paz triunfe en este mundo agitado; la paz que debe ser armonía entre las naciones, concordia fraterna y colaboración sincera entre las clases sociales, amor y caridad entre los hombres, a fin de que, de este modo, las angustias que agotaron su vida apostólica, se transformen, merced a tu intercesión, en una realidad de dicha, para gloria de nuestro Señor Jesucristo, quien con el Padre y el Espíritu Santo vive y reina por los siglos de los siglos. Así sea (2).

Notas
1. El día de la Beatificación.
2. El día de la Canonización .

Dom Prosper Gueranger

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SAN PÍO X,
Papa y Confesor
Martirologio Romano (1956)

- “Padre Santo, bendiga a mi hijo para que sea bueno, porque sé que si Ud. lo hace así lo será, porque Ud. es un SANTO”.

- “Buena Señora, Ud. se equivoca de consonantes: Yo soy un Sarto (sastre) no un Santo”. Hacía alusión a su apellido que en italiano significa sastre.

De origen humilde, su padre Juan Bautista, sencillo alguacil de Riese (Treviso, Italia) y Margarita Sansón, ama de casa. El Señor bendijo aquel hogar con diez hijos, de los cuales ocho llegaron a ser mayores. A nuestro protagonista se le impuso en el bautismo el nombre de José. Llamó la atención desde niño por su inteligencia, bondad y amor a todo lo que se refería a cosas del Señor. Quedó huérfano de padre muy pequeño. Su madre suplió muy bien aquella carencia y supo plasmar en el corazón de Beppi –como todos le llamaban cariñosamente– toda una gama de virtudes cristianas que luego dieron su fruto abundantemente. Al ser canonizado el 1954, el Papa Pío XII decía de él: “Pío X, pobre y rico, suave y humilde, de corazón fuerte, luchador por los derechos de la Iglesia, esforzado en el empeño de restaurar en Cristo todas las cosas”. Buen resumen de su preciosa y larga vida.


D. Tito Fusarini, párroco de Riese, pronto caló en el alma grande del pequeño Beppi. Dijo un día, hablando de aquel niño: “Es el alma más noble de este país…”. Viendo claramente cuál era su vocación, le envió al Seminario y ayudó a pagar su carrera sacerdotal. En el archivo del seminario de Padua se conservan las notas de aquellos años y dicen de él: “Discípulo irreprochable. Inteligencia superior. Memoria excelente. Ofrece toda esperanza”. No se equivocaron. Era todo un presagio…
Subió todos los escalones hasta llegar al sacerdocio, don que le llegó el 18 de septiembre de 1858, año de las apariciones de la Virgen de Lourdes.


Así era él: Alto, delgado pero fuerte, elegante, de cutis blanco, labios finos, modales señoriales a la vez que sencillos y sin fingimiento, frente alta y cabellos abundantes, de mirada bondadosa.


La Divina Providencia guió los pasos de D. Beppi de un modo maravilloso. Estaban marcados de nueve en nueve: como coadjutor, como arcipreste, como canónigo, como obispo, como cardenal… Cuando llegaba el noveno aniversario, ya sabía él que debía cambiar de cargo. Siempre en ascenso. Sólo como Papa fue dos años más.


Al morir S.S. el Papa León XIII, en el aula de Consistorio alguien votó al Cardenal Sarto de Venecia. Decía él: “Estos Padres me toman el pelo”. Un cardenal francés le preguntó si sabía o no su idioma; al contestarle que no, dijo: “Pues no es papable”. Sarto respondió: “Demos gracias a Dios”. Pero a la séptima votación fue elegido. Se resistió, mas al ver que era la voluntad divina manifestada por los votos de los Cardenales, aceptó convencido de que si Dios da un cargo, da las gracias necesarias para llevarlo a cabo.


Tres eran sus más grandes características: La pobreza. Fue un Papa pobre que nunca fue servido más que por dos de sus hermanas, para las que tuvo que solicitar una pensión para que no se quedaran en la miseria a la hora de su muerte. La humildad. S.S. Pío X siempre se sintió indigno del cargo de Papa, no permitía lujos excesivos en sus recámaras, y sus hermanas que lo atendían no gozaban de privilegio alguno en el Vaticano. La bondad. Nunca fue difícil tratar con S.S. Pío X, pues siempre estaba de buen genio y dispuesto a mostrarse como padre bondadoso con quien necesitara de él.


Dentro de sus obras destaca el combate contra dos herejías en boga en esa época: El Modernismo, al que combatió fuertemente, principalmente con la encíclica Pascendi; el Jansenismo, decretando la autorización para que los niños pudieran recibir la comunión desde el momento en que entendieran quién está en la Santa Hostia Consagrada. Este decreto le valió ser llamado el Papa de la Eucaristía. Fundó el Instituto Bíblico para perfeccionar las traducciones de la Biblia y nombró una comisión encargada de ordenar y actualizar el Derecho Canónico. Promovió el estudio del Catecismo.


Aceptó el Papado “como una cruz”, y de veras que lo fue para él. Había escogido el nombre de Pío inspirado en que los Papas que eligieron ese nombre habían sufrido por defender la religión. Poco antes de morir estalló la primera guerra mundial, a pesar de haber trabajado cuanto pudo para evitarla.


Era el 20 de agosto de 1914 cuando volaba al cielo, llorado por toda la cristiandad.


ORACIÓN A SAN PÍO X

Glorioso Papa de la Eucaristía, San Pío X, que te has empeñado en “restaurar todas las cosas en Cristo”. Obtenme un verdadero amor a Jesucristo, de tal manera que sólo pueda vivir por y para Él. Ayúdame a alcanzar un ardiente fervor y un sincero deseo de luchar por la santidad, y a poder aprovechar todas las riquezas que brinda la Sagrada Eucaristía. Por tu gran amor a María, madre y reina de todo lo creado, inflama mi corazón con una tierna y gran devoción a ella.

Bienaventurado modelo del sacerdocio, intercede para que cada vez hayan más santos y dedicados sacerdotes, y se acrecienten las vocaciones religiosas. Disipa la confusión, el odio y la ansiedad, e inclina nuestros corazones a la paz y la concordia, a fin de que todas las naciones se coloquen bajo el dulce reinado de Jesucristo. Amén.

Fuentes: Martirologio Romano (1956).


*Nota: Hoy la Santa Iglesia Católica Apostólica y Romana ha sido eclipsada de la faz de la tierra, diríase que como borrada por completo, y la Esposa santa e inmaculada de Cristo se encuentra viva en los corazones y las almas de los poquísimos que hemos comprendido la monstruosa impostura diabólica operada bajo la luz del sol, y guardamos la Santa Fe pura y sin adulterar en las catacumbas de nuestros hogares, alejados de la abominable Ramera montiniana o de Babilonia la Grande, así como de sus tentáculos lefebvristas y thucistas. Por tanto, no hay ya Sagrada Eucaristía ni tampoco hay Sacerdotes ni Religiosos en ningún lado, siendo todo lo que vemos graves profanaciones sacrílegas realizadas por meros laicos disfrazados sin misión ni jurisdicción sobre nadie, las cuales ofenden gravemente a Dios. En consecuencia, lo que debemos pedir a S.S. Pío X en la oración es que nos conserve y acreciente la verdadera Fe Católica en medio de esta universal Sodoma-Egipto en que ha quedado transformado el mundo, dándonos mucho amor, fidelidad y obediencia a la Roca del Papado y al Magisterio infalible de los Vicarios de Cristo, que es el elemento ESENCIAL que nos mantiene dentro del Redil del Buen Pastor. Amén.

COMPAÑÍA DE JESÚS, CLEMENTE XIII Y CLEMENTE XIV


Cómo debe de juzgarse la conducta distinta de esos dos Papas
respecto de los Jesuitas. 

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Más información en
"Pío IX, historia documentada de su vida"
Tomo I Capítulo XIII
de Eduardo María Vilarrasa y Costa, ‎Emilio Moreno Cebada · 1871

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Cardenal Ganganelli
(S.S. Clemente XIV)

"...tan puras como sus intenciones, y por un zelo el más cabal; pero siempre diré: que fue gran lastima que no hubiese mirado las cosas como debía."
(Sobre S.S.Clemente XIII y su forma de actuar con las Monarquías Europeas a razón de los Jesuitas) 



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EL SIGNIFICADO DE LA CANONIZACIÓN DE PÍO X


S.S. San Pío X


R. P. Julio Meinvielle

A los cuarenta años de su muerte, Pío X acaba de ser canonizado. Todavía están presentes en el escenario del mundo, muchos que fueran testigos del fuego ardiente de su fe y de su caridad. Pío X fue un santo. Y el secreto de su santidad fue la Fe. "Nada había más natural a sus ojos que lo sobrenatural. Creía como respiraba, porque de tal suerte Dios le era sensible. El mundo de la Fe le era familiar, y se movía en él con comodidad, mientras que el mundo, así solo, donde iba a vivir y actuar debía permanecerle extraño, o al menos le parecía tal, porque la fealdad de sus pensamientos y de sus costumbres horribles le repugnaban. No se mezclará en él sino forzado a la lucha contra los enemigos declarados de la Iglesia y contra los adversarios emboscados del Dogma, en que las antenas sobrenaturales de su Fe intrépida captarán las inspiraciones divinas para dictarle decisiones humanamente sorprendentes, imprevistas, pero poderosamente fecundas".

Porque Pío X se movía en el mundo de la Fe, podía estimar en su justo valor el estado del mundo y medir la gravedad de los errores que le amenazaban. De aquí el significado de sus reprobaciones contra desvaríos espirituales que han determinado el estado calamitoso en que se encuentra hoy el mundo.


Tres son estos desvaríos. El primero lo constituye la guerra contra los derechos imprescriptibles de la Iglesia, llevada a cabo particularmente en Francia por el gobierno masónico de Combes. Frente a un gobierno, empeñado en crear una Iglesia y un episcopado "nacional", Pío X se yergue como un gigante en toda la majestad de su soberana autoridad y pronuncia el non possumus. El gobierno rompe relaciones con la Iglesia, se incauta de sus bienes, prohíbe todo acto de culto en las escuelas, en el ejército y en todos los establecimientos públicos y niega en absoluto el derecho de enseñar a las congregaciones religiosas. Pío X, en su encíclica Vehementer del 11 de febrero de 1907 reprueba y condena la ley votada en Francia de separación de la Iglesia y del Estado. "En consecuencia, dice allí, “Nos protestamos solemnemente con todas nuestras fuerzas contra la proposición, contra el voto y contra la promulgación de esta ley, declarando que nunca podrá ser ella alegada contra los derechos imprescriptibles de la Iglesia para debilitarlos”.


Más peligrosa que la acción de los enemigos de fuera lo es siempre la de los enemigos de dentro. Pío X va a proceder con toda energía para conjurar el mal, tan frecuente entonces como ahora en los medios católicos, de acomodar la doctrina y la acción social-política a los requerimientos del siglo.


Las corrientes subjetivistas, inmanentistas y evolucionistas que inficionaban la mentalidad moderna se infiltraban en los ambientes intelectuales católicos determinando en exégesis, historia de los dogmas y de la Iglesia, filosofía y teología una nueva interpretación del cristianismo que, en la realidad de los hechos, lo alteraba fundamentalmente, y, con ello, lo destruía. Contra ese segundo desvarío espiritual, conocido con el nombre de modernismo, Pío X pronuncia sentencia de condenación en el decreto Lamentabili del 17 de julio de 1907, y más particularmente en la encíclica Pascendi, del 7 de setiembre del mismo año, en la que lo califica como "colección de todas las herejías". La adaptación al espíritu moderno determinaba en el plano social-político errores no menos peligrosos que podríamos denominar demoliberales. Haciendo del pueblo la fuente de la autoridad pública, Marc Sangnier y su equipo del “Sillon” buscaba un ordenamiento social-político fundado en la nivelación de clases, soñando así cambiar las bases naturales y tradicionales de la sociedad para edificar la sociedad del futuro sobre otros principios que serían más fecundos y bienhechores que aquellos sobre los que reposa la sociedad cristiana actual. Contra este tercer desvarío espiritual, mezcla de liberalismo y socialismo, Pío X enseña de manera categórica " No, Venerables Hermanos —preciso es recordarlo enérgicamente en estos tiempos de anarquía social e intelectual en que todos sientan plaza de doctores y legisladores—, no se edificará la ciudad de modo distinto de como Dios la edificó; no se edificará la sociedad si la Iglesia no pone los cimientos y dirige los trabajos; no, la civilización no está por inventar ni la ciudad nueva por edificar en las nubes. Ha existido y existe; es la civilización cristiana, es la ciudad católica. No se trata más que de establecerla y restaurarla sin cesar sobre sus fundamentos naturales y divinos contra los ataques, siempre renovados, de la utopía malsana, de la rebeldía y de la impiedad: omnia instaurare in Christo".


Pero Pío X comprendió que de nada valían estas condenaciones de los documentos públicos si la conducción diaria de los asuntos de la Iglesia no estaba en manos de hombres verdaderamente de Dios. Por esto llamó junto a sí, para que compartiera el gobierno de la Iglesia en la secretaría de Estado, al Cardenal Merry del Val. Pero no es esto todo. Un prelado romano, muy discutido y atacado, Mons. Benigni, fundó con la aprobación expresa de Pío X el Sodalitium Pianum, o Sapiniére, en abreviatura S. P., para descubrir las infiltraciones modernistas y demoliberales dentro de la Iglesia y, con ello, mantener la pureza e integridad de la verdad católica en el plano del pensamiento y de la acción. Pío X ha sido violentamente atacado por la firmeza de sus directivas espirituales. Y cuando, en razón de la santidad notoria de su vida, no se han atrevido a atacarlo a él directamente, lo han considerado "un santo cura de campaña" y se han ensañado, en cambio, con el Cardenal Merry del Val y con Mons. Benigni. Una de las objeciones, en apariencia más sólidas, que se ha levantado contra la santidad del Pontífice en el proceso de su canonización, la han constituido precisamente las actividades del ilustre Cardenal y de Mons. Benigni.

Cardenal Merry del Val

Mons. Benigni

Pero, en vano, como lo manifestó Pío XII, en el discurso que pronunció el 3 de junio de 1951 en la Plaza de San Pedro, en ocasión de la beatificación del gran Pontífice. "Ahora, dijo entonces, que el examen más minucioso ha descubierto a fondo todos los actos y las vicisitudes de su pontificado, ahora que se conocen las consecuencias de aquellas vicisitudes, ninguna duda, ninguna reserva es ya posible, y se debe reconocer que, aun en los períodos más difíciles, más ásperos, más graves y de más responsabilidad, Pío X, asistido por la gran alma de su fidelísimo secretario de Estado, el Cardenal Merry del Val, dio prueba de aquella iluminada prudencia que nunca falta en los santos, aunque en sus aplicaciones se encuentre en contraste doloroso, pero inevitable, con los engañosos postulados de la prudencia humana y puramente terrestre".

S.S.Pío XII

Pero hay todavía más. Pío XII no se ha contentado con defender a Pío X y a sus ilustres colaboradores. Ha hecho el elogio positivo de sus cualidades extraordinarias. "Con su mirada de águila, más perspicaz y más segura que la corta vista de miopes razonadores, veía el mundo tal como era, veía la misión de la Iglesia en el mundo, veía con ojos de santo Pastor cuál era su deber en el seno de una sociedad descristianizada, de una cristiandad contaminada, o, al menos, acechada por los errores de la época y por la perversión del siglo."


"La mirada de águila" de Pío X vio claro asimismo en el asunto de l'Action Française y de Charles Maurras. Cierto que la incredulidad religiosa de Maurras, que había perdido la fe en su juventud, ha alcanzado un grado de sacrílega impiedad y de blasfemia en obras como Anthinea y Le chemin de Paradis. Pero el programa de acción política contra el demoliberalismo de la Revolución, forjado por Maurras, ofrecía garantías para una firme restauración social-política en la línea católica. Su Action Française era, en el plano político, una defensa de la Iglesia contra la Revolución. A Camille Bellaigue, que pedía una bendición para Maurras, le respondió Pío X: "¡Nuestra bendición! ¡Pero todas nuestras bendiciones! Y decidle que es buen defensor de la Fe".


Creemos conveniente recordar estos hechos para descubrir el significado completo de la canonización de Pío X, en este año de 1954. Los errores que él condenó y anatematizó con energía desusada se encuentran hoy, para mal de Francia y del mundo, en pleno apogeo. Laicismo de Estado, debilitamiento de la doctrina católica, infiltración del marxismo. De modo particular estos errores han hecho presa de Francia y aún de Italia. Los acontecimientos últimos producidos en el sector católico de estos dos países los ponen en evidencia.


Pero, felizmente, estos errores al desarrollarse y mostrar sus perversas virtualidades han puesto en guardia a muchos hombres todavía responsables y ello ha de determinar que los pueblos busquen la solución de sus problemas en el camino señalado por el gran Pontífice. Santidad de vida e integridad de doctrina, recta concepción del ordenamiento económico-político de la ciudad, prudentes pero progresivas y efectivas reformas que eliminen las injusticias sociales, son tres condiciones inseparables para restaurar la ciudad católica. Desgraciadamente en nuestro tiempo se ha confundido, de manera inextricable, reforma de las injusticias con izquierdismo económico-político y se ha querido bautizar esa confusión con un sentimentalismo evangélico, sucedáneo de la caridad. El mérito excepcional de San Pío X consiste precisamente en que, siendo él un luminar ardiente de auténtica caridad, ha establecido las condiciones para que, sin confusión, se adjudicasen las justas partes que se deben a la verdad y a la justicia.


Finalmente, la canonización del Papa que condenó el modernismo y el demoliberalismo en el mismo año en que su sucesor Pío XII toma enérgicas medidas contra el modernismo de teólogos franceses y contra el socialismo de los prêtres-ouvriers, es signo de feliz presagio para la noble nación francesa. Los que amamos a Francia, a la Francia de San Luis y de Juana de Arco, creemos que han de encontrar cumplimiento las palabras que Pío X pronunció en el Consistorio del 29 de noviembre de 1911.


Dijo el Santo Pontífice: "Hijos de Francia que gemís bajo la persecución, sabedlo, el pueblo que ha hecho alianza con Clodoveo en las fuentes bautismales de Reims, se arrepentirá y volverá a su primera vocación. Un día vendrá, y Nos esperamos que no sea lejano, en que Francia, como Saulo sobre el camino de Damasco, será envuelta con una luz celeste y oirá una voz que le repetirá: «Hija mía, ¿por qué me persigues?». Y sobre su respuesta: «¿quién eres tú, señor?» la voz replicará: «Yo soy Jesús a quien tú persigues... Duro te es dar coces contra el aguijón, porque en tu obstinación tú te reniegas a ti misma». Ella, temblando, sorprendida, dirá: «Señor, ¿qué queréis que haga?» y Él: «Levántate, lávate de las manchas que te han desfigurado, despierta en tu seno los sentimientos dormidos y el pacto de nuestra alianza, y anda, Hija muy amada de la Iglesia, Nación predestinada, Vaso de elección, anda a llevar, como en el pasado, mi Nombre delante de los pueblos y de todos los reyes de la tierra»".

R. P. Julio Meinvielle
https://ia902900.us.archive.org/31/items/MeinvielleElSignificadoDeLaCanonizacionDePioX/Meinvielle-El-significado-de-la-canonizacion-de-Pio-X.pdf

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BEATOS ANTONIO IXIDA Y SUS COMPAÑEROS, Mártires


3 de septiembre del Año del Señor
BEATOS ANTONIO IXIDA
Y SUS COMPAÑEROS,
Mártires

Que cada uno examine bien sus propias acciones;
entonces el motivo que tenga para gloriarse lo tendrá
para sí mismo solamente, y no delante de otro.
(Gálatas, 6, 4).

Estos beatos son los últimos, en cuanto a fecha, de los mártires del Japón, beatificados en 1867. Antonio Ixida, japonés, nacido en 1569, entró en la compañía de Jesús a la edad de 20 años. Ordenado sacerdote, se distinguió por su celo y su elocuencia, sobre todo durante la gran persecución que comenzó en 1614. Fue detenido y, después de dos años de prisión, sometido a horribles torturas. Finalmente, pereció en la hoguera con sus compañeros, el 3 de septiembre de 1632.


ORACIÓN

Oh Dios, que nos regocijáis con la solemnidad anual de los bienaventurados mártires Antonio y sus compañeros, concedednos que imitemos la fortaleza demostrada en sus sufrimientos por aquellos cuyo nacimiento al cielo celebramos. Por J. C. N. S. Amén.


MEDITACIÓN SOBRE EL EXAMEN
DE CONCIENCIA

I. Todos los días debes examinar tu conciencia; en este examen, como en espejo fiel, descubrirás todos los defectos de tu alma. Tan escrupulosamente examinas todos los defectos de tu cuerpo para hacerlos desaparecer, o por lo menos para disimularlos ante los ojos de los hombres, ¡y no indagas las imperfecciones que vuelven desagradable tu
alma para toda la corte celestial! Pide al Señor que te ilumine; sean cuales fueren las tinieblas que envuelven a tu alma, Dios, que es luz, las disipará. (Tertuliano).

II. Tu conciencia no debe ser como esos espejos que representan a los objetos más grandes o más chicos de lo que son; debe representarlos fielmente y al natural. No tengas una conciencia laxa, que te represente los más grandes pecados como faltas ligeras; ni seas escrupuloso tampoco. Para evitar estos dos extremos, manifiesta el estado de tu conciencia a un director espiritual sabio y piadoso, y atente a sus avisos.

III. Después de haber consultado al espejo, deben hacerse desaparecer las manchas que él ha señalado. De igual modo corrígete de los pecados que tu conciencia te reprocha, y no imites a esas personas que tiran el espejo porque les acusa su fealdad. Por desagradable que sea el examen de conciencia, hazlo todos los días, y, sobre todo, toma la resolución de evitar en lo futuro las faltas de que te reconoces culpable. ¡Qué espectáculo más triste el ver a los cristianos recaer sin cesar en las faltas que lamentan haber cometido! (Salviano).



Fuentes: Martirologio Romano (1956), Santoral de Juan Esteban Grosez, S.J. – Tomo III, Patron Saints Index.




3 de Septiembre del Año del Señor.
SAN PÍO X,
Papa y Confesor
n. 2 de junio de 1835 en Riese (Treviso), Italia;
† 20 de agosto de 1914

"Sufro por Jesucristo hasta estar en cadenas como un criminal, pero la palabra de Dios no está encadenada." (2 Timoteo 2, 9)

+ En Roma, San Pío X, Papa y Confesor, cuyo tránsito se conmemora el 20 de agosto.
+ En Corinto, el triunfo de santa Febe, de quien hace mención el Apóstol san Pablo escribiendo a los Romanos.
+ En Capua, los santos Mártires Aristeo, Obispo, y Antonino, niño.
+ El mismo día, el triunfo de los santos Mártires Aigulfo, Abad de Lerins, y sus Compañeros Monjes, los cuales, después de cortadas las lenguas y, sacados los ojos, fueron degollados.
+ También los santos Mártires Zenón y Caritón, de los cuales el uno fue arrojado en una caldera de plomo derretido y el otro a las llamas de un horno.
+ En Córdoba de España, san Sándalo, Mártir.
+ En Aquilea, las santas Vírgenes y Mártires Eufemia, Dorotea, Tecla y Erasma, las cuales, siendo Emperador Nerón y Presidente Sebasto, al cabo de muchos suplicios, fueron degolladas y sepultadas por san Hermágoras.
+ En Nicomedia, el suplicio de santa Basilisa, Virgen y Mártir, que siendo de nueve años, en la persecución del Emperador Diocleciano, y presidiendo Alejandro, superó por virtud divina los azotes, el fuego y las fieras a que fue condenada, convirtió a la fe de Cristo al mismo Presidente, y por fin, fuera de la ciudad, puesta en oración, entregó el alma a Dios.
+ En Toul de Francia, san Mansueto, Obispo y Confesor.
+ En Milán, la dichosa muerte de san Auxano, Obispo.
+ El mismo día, san Simeón Estilita, el Joven.
+ En Roma, la Traslación de santa Serapia, Virgen y Mártir, que padeció el martirio el 29 de Julio.
+ En Japón, Beatos Antonio Ixida y sus compañeros, Mártires.
+ En Roma también, la Exaltación al Sumo Pontificado del incomparable varón san Gregorio Magno, que, obligado a tomar sobre sí aquella carga, desde más elevado trono ilustró el Orbe con mayores resplandores de santidad.

+ Y en otras partes, otros muchos santos Mártires y Confesores, y santas Vírgenes.
R. Deo Gratias.

VOLUNTAD DE DIOS


San Alfonso María de Ligorio
¡Voluntad del Papa, voluntad de Dios!


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TEMED QUE EL MISMO JESUCRISTO NO VENGUE A SU IGLESIA ULTRAJADA

 


S.S.Clemente XIII
Temed que el mismo Jesucristo no vengue a su Iglesia ultrajada:
no existe ningún peligro que no se deba temer el mundo


Refutación de algunos errores sobre el pontificado
 Louis Veuillot · 1859
página 169

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EL ESPEJO DE LA CRUZ (XXV)


CAPITULO 20 - Sobre los dolores de Cristo. Y antes consideremos su fina sensibilidad y su inocencia.


En séptimo lugar debemos meditar los dolores de Cristo: puesto que tuvo tantos, que Isaías, profetizando sobre Él, lo llama “el hombre de dolores”, porque estuvo lleno de dolores de los pies a la cabeza, por dentro y por fuera. Por eso dice el profeta Jeremías en persona de Cristo: “¡Oh vosotros todos que pasáis por el camino, mirad, ved y considerad si algún dolor es semejante a mi dolor!”.


Y el dolor de Cristo fue más grande y más acerbo, porque no le fue mostrada compasión de parte de los hombres, ni consolación de parte de Dios. Por eso Cristo, estando en la cruz, grita diciendo: “¡Oh Dios Padre! ¿cómo es que me has abandonado?”. A pesar de que el alma de Cristo fuese siempre bienaventurada y viese a Dios, sin embargo de un modo admirable Dios dejó la parte sensitiva en su pura naturaleza (Cfr. San Juan de la Cruz, “Subida al monte Carmelo”, l. 2, c 7, 11), es decir sin darle consolación ninguna ni dulzura como sí dio a los mártires, los cuales se burlaban de los castigos, como si no los sintieran. Por eso muchos caminaban sobre el fuego diciendo que les parecía caminar sobre rosas. Y si bien muchos mártires fueron al martirio cantando y alegres, como si no sintiesen los castigos (y vivieron en mucho gravísimos martirios), Cristo, en cambio, durante su pasión comenzó a tener miedo y gran angustia. Y estando en la cruz no aguantó con vida sino desde la hora tercia hasta sexta, o quizás hasta nona. Por eso Pilato se maravilló de que hubiera muerto tan pronto. Esto no fue por otra cosa sino porque como yo he dicho, Él no tuvo ninguna consolación, y estuvo colmado de grandes dolores en cuanto al alma según la parte sensitiva, y en cuanto al cuerpo.


Y podemos considerar la gravedad de sus dolores en cuatro puntos. Primero por parte de la persona que sufrió; por parte de los que lo crucificaron; por parte de la clase de muerte, y por parte de la cruz en la que murió.


En cuanto a la persona, soportó y padeció grandes dolores, considerando su sensibilidad y su delicada complexión. En cuanto al cuerpo, digo que la carne de Cristo fue más delicada y mejor constituida que la de cualquier otro hombre: ya que fue formada de la purísima sangre de la Virgen María por obra del Espíritu Santo. Y por eso todo castigo le fue más acerbo, pues vemos que un mismo castigo lo siente uno más que otro, en cuanto que tenga una complexión más perfecta; y un hombre delicado siente más un pequeño pinchazo que un zafio rústico una espina que se le haya clavado en el pie; y vemos que más se siente en el ojo una pequeña molestia que en el talón una grande. Y porque el cuerpo de Cristo fue más bello y más delicado que el de todos los otros hombres, cualquier sufrimiento le resultó más acerbo.


En cuanto al alma, debemos considerar su inocencia y su justicia. Que, como dice san Pedro, “Cristo no cometió ningún pecado de ninguna especie”, y sin embargo su muerte fue más injusta y más dolorosa. Porque vemos que un mismo castigo sufrido por alguien que lo ha merecido y por alguien que sea inocente, más lo siente el que es inocente, y tanto más lo siente cuanto más inocente es. Y supongamos que el hombre no haya cometido aquella culpa por la cual es castigado, entonces éste puede pensar que Dios lo haya juzgado por otros pecados suyos, como suele decirse: “un pecado viejo conlleva una penitencia nueva”; y con esto se consuela de algún modo. Pero Cristo no encontraba culpa en Él, ni pequeña ni grande, por la cual debiese ser castigado. Por eso Él, lamentándose por medio del profeta, dice: “Pueblo mío, ¿Qué te he hecho, que me devuelves tanto mal a cambio?”. Y en el Salmo dice: “Pago aquella deuda que yo no contraje”.


Además, supongamos que el hombre padezca injustamente: él tiene gran consuelo cuando ve que la gente le tiene compasión, y consideran que se le ha hecho una injusticia. Pero el dolor de Cristo fue grave por eso: porque todos los hombres le gritaban que Él era pecador y digno de muerte. Y decían a Pilato: “Si éste no fuese un malhechor, no lo habríamos traído ante ti”. Y para mayor dolor suyo y desprecio, Barrabás, conocido ladrón y homicida, fue liberado por aclamación del pueblo; y Cristo fue juzgado por la furia del pueblo, al grito de: “¡mátalo!, ¡mátalo! ¡crucifícalo!”. Y además, para mayor deshonor suyo, y para dar a entender que Él era no solamente malvado, sino el capitán principal entre los malhechores, fue crucificado en medio de dos ladrones.


Tuvo también dolor de compasión, cuando veía a la Madre llorar afligida, y veía que era maltratada por los Judíos, que no la dejaban acercar a la cruz; y porque la amaba con gran amor, sintió por ella un gran dolor. Pero especialmente tuvo dolor de compasión por los Judíos y otros pecadores, a los que veía de tal manera obstinados en el pecado, que no tendrían participación en el mérito de la pasión. Y este dolor mostró antes de su pasión llorando sobre Jerusalén; y luego lo demostró en la cruz, cuando llorando y gritando rogaba al Padre por los que lo crucificaban. Y que el dolor de la compasión fuese mayor que el de la pasión, se demuestra en que Cristo jamás lloró por su propia pena, sino que más bien lloró por compasión de nuestra culpa y nuestra pena.

Continuará...




NADA EXCEPTÚA


Mateo XVIII, 18 

amen dico vobis quæcumque alligaveritis super terram erunt ligata et in cælo et quæcumque solveritis super terram erunt soluta et in cælo



"Quien dice todo, nada exceptúa"
Jacques-Bénigne Lignel Bossuet

*** *** ***

HORROR A LA DOCTRINA DEL PEQUEÑO NÚMERO DE LOS ESCOGIDOS.


Los semiliberales de quienes hablamos tienen la doctrina del el más vivo horror a la doctrina del corto número de los de los escogidos. Se indignan contra ella con frecuencia. «Es, dicen, una doctrina monstruosa, que mueve a odiar a Dios. Es una doctrina que hace de este Dios, a quien el pueblo cristiano ha llamado siempre el buen Dios, un tirano cruel que parece halla su gloria y su gozo en la perdición de los hombres.»


Si les citáis la inmensa serie de doctores católicos que han enseñado ser corto el número de los predestinados; ó no os creen, ó responden que en este punto pensaron con ligereza. «Esta doctrina es la más cruel y absurda que jamás se haya propuesto, y tan absurda, que nadie nos persuadirá jamás que la crean verdadera aquellos que la defienden. Cuando nos vienen con semejantes cosas, nos estremecemos, y deploramos la ceguedad de aquellos que, en vez de correr la cortina en estos lugares de los antiguos, los ponen al descubierto y se glorian de ellos. Son prodigios de crueldad que no creeremos jamás pueda digerirlos en el dia un hombre de buen sentido.» O también: «La civilización, propagando doctrinas humanitarias, ha traído nuevas luces sobre la naturaleza de la Divinidad. Cuando el hombre veía en su semejante un rival, y a menudo un enemigo, se figuraba en Dios a un Sér supremo a quien poco interesaba la desgracia de los hombres. Pero, desde que el hombre ha probado la doctrina de la fraternidad universal, se forma de Dios un concepto más humano. La antigua opinión del corto número de los escogidos no puede sostenerse ante las luces derramadas por la filosofía.» ¡Como si no fuese el Evangelio la ley misma de la caridad! ¡Como si «la humanidad y benignidad de nuestro Dios (2)» pudiesen aparecer más esplendorosas que en el Calvario! Pero las inmensas ternezas de la misericordia no impiden las severidades de la justicia.


Citad a los contrarios las frases del Evangelio: «¡Cuán ancho y espacioso es el camino de la perdición, y cuán innumerables son los que andan por él! ¡Cuán estrecho y angosto es el camino de la salvación, y cuán pocos dan con él!» Citadles los demás textos inspirados que la tradición constante ha interpretado en sentido del corto número de los escogidos. Si habláis con un seglar, os dice: «No soy teólogo para poder contestaros.» O tambien: «Hablais teológicamente; yo hablo filosóficamente.» Si es sacerdote, os aduce interpretaciones nuevas que no puede apoyar en la autoridad de ningún doctor antiguo.


La ciudad anticristiana, Tomo II
Página 148

https://www.google.es/books/edition/La_Ciudad_anticristiana_en_el_siglo_XIX/Q0YsvDBjNkgC?hl=es&gbpv=1&dq=La+Ciudad+anticristiana+en+el+siglo+XIX+tomo+ii&pg=PA3&printsec=frontcover


SAN ESTEBAN, Rey de Hungría

2 de septiembre del Año del Señor

SAN ESTEBAN, 
Rey de Hungría


Quien es justo justifíquese más,
y quien es santo santifíquese más.
(Apocalipsis. 22, 11).


San Esteban, duque de Hungría en el año 997, combatió victoriosamente, aun a mano armada, contra la rebeldía, la idolatría y la esclavitud en sus estados, y dio ejemplo a sus súbditos de todas las virtudes. Una gran parte de las noches pasábala orando y meditando, y, para con los pobres, mostraba una gran generosidad verdaderamente real hasta llegar a vender su vajilla para socorrerlos. Recibió la corona real del Papa Silvestre II, y dividió su reino en once diócesis, después de haber llamado a él a una cantidad de clérigos y monjes. Este rey apóstol, para favorecer las relaciones entre los pueblos, fundó hospitales con monasterios en Jerusalén, Constantinopla, Roma y Ravena. Una madre cristiana, Gisela de Baviera, lo había formado. De noche, iba de incógnito a los hospitales y prestaba a los enfermos los más humildes servicios. Consagró su reino a la Madre de Dios, y la Virgen, en retorno, lo llamó al cielo el día de su gloriosa Asunción, en 1038.


ORACIÓN

Conceded a vuestra Iglesia, oh Dios omnipotente, que después de haber tenido al bienaventurado Esteban, vuestro confesor, como su propagador durante su reinado terrenal, merezca Ella encontrar en él un glorioso defensor en el cielo. Por J. C. N. S. Amén.


MEDITACIÓN SOBRE LA JUSTICIA

I. Temed la justicia de Dios; será terrible en el otro mundo. Ahora la misericordia le ata las manos, pero entonces habrá pasado el tiempo de la misericordia, y Dios nos juzgará en todo el rigor de su justicia. ¿Qué será de mí, Señor, si de tal modo me juzgáis? ¡Ah! es preciso que sea yo mismo mi juez, y que me condene a hacer penitencia de mis pecados en este mundo; porque Vos me indultaréis, si yo me castigo a mí mismo. Cuanto menos te perdones a ti mismo, tanto más te perdonará Dios. (Tertuliano).

II. Cuando hables de los demás, sé justo con ellos; habla de lo que les concierne como de lo que te toca a ti mismo. Al oírte, diríase que todo lo que tú haces es excelente, y que todo lo que hacen los demás deja mucho que desear. Mucha injusticia hay y poquísima caridad en la comparación que haces de tus acciones con las de tu prójimo.

III. Trabaja por hacerte cada día más justo y más santo; olvídate del poco bien que hiciste, para no pensar sino en los pecados que cometiste. Considera cuán alejado estás todavía de la santidad de Jesucristo y de los elegidos; compara también tu vida con la de tantas santas almas que conoces, y te humillarás viendo el camino que te queda por recorrer para llegar a la santidad. Pon manos a la obra con valentía. No avanzar es retroceder; porque nada queda estacionario en esta vida. (San Bernardo).


Fuentes: Martirologio Romano (1956), Santoral de Juan Esteban Grosez, S.J. – Tomo III, Patron Saints Index.




2 de Septiembre del Año del Señor.
SAN ESTEBAN,
Rey de Hungría
n. 969 en Esztergom, Hungría;
† 15 de agosto de 1038

Patrono de los albañiles; Hungría; reyes. Protector contra la mortalidad infantil.

Quien es justo justifíquese más, y quien es santo santifíquese más. (Apocalipsis 22, 11)

+ San Esteban, Rey de los Húngaros y Confesor, que durmió en el Señor el 15 de Agosto.
+ En Roma, Santa Máxima, Mártir, que durante la persecución de Diocleciano, confesando a Cristo a una con san Ansano, mientras la apaleaban entregó su espíritu.
+ En Pamiers de Francia, san Antolín, Mártir, cuyas reliquias se conservan con gran veneración en Palencia de España.
Igualmente los santos Mártires Diomedes, Julián, Felipe, Eutiquiano, Esiquio, Leónides, Filadelfo, Menalipo y Pantágapas; de los cuales unos consumaron el martirio en el fuego, otros en el agua, y otros por la espada y en la cruz.
+ En Nicomedia, los santos Mártires Zenón y sus hijos Concordio y Teodoro.
+ En Lyon de Francia, san Elpidio, Obispo y Confesor.
+ En el Piceno, otro san Elpidio, Abad, cuyo nombre tomó el pueblo que se gloría de poseer su santo cuerpo.
+ En el monte Soracte, san Nonoso, Abad, el cual con su oración trasladó de un lugar a otro un gran peñasco, y resplandeció con otros milagros.
+ El mismo día, la Conmemoración de los santos hermanos Mártires Evodio, Hermógenes y Calixta. Padecieron el martirio en la ciudad de Siracusa, en Sicilia, y de ellos se hace mención también el 25 de Abril.
+ En Lyon de Francia, la Traslación de los santos Justo, Obispo y Confesor, y Viador, que había sido su ministro, cuyos tránsitos se conmemoran, respectivamente, el 14 y el 21 de Octubre.

+ Y en otras partes, otros muchos santos Mártires y Confesores, y santas Vírgenes.
R. Deo Gratias.

EL ERROR DE ALGUNAS PERSONAS QUE CONFUNDEN EL MIEDO Y EL PESIMISMO CON UNA CUALIDAD O VIRTUD


Aunque vuestros pecados fuesen como la grana, quedarán blancos como la nieve. Aunque fuesen rojos como el carmesí, vendrán a ser como la lana.
(Isaias 1 : 18)

Capítulo 5, El combate espiritual
P. Lorenzo Escúpoli

Hay un error muy común que consiste en creer que es virtud, buena cualidad el desanimarse, desalentarse, dejarse vencer por la tristeza y el pesimismo cuando se comete alguna falta. Pues en estos casos casi siempre sucede que la amargura que se siente por haber pecado no proviene mayormente del dolor de haber ofendido y disgustado a Dios, sino que el orgullo ha quedado herido al constatarse la propia miseria y debilidad, la confianza que se tenía en las propias fuerzas y capacidades para resistir al mal, falló totalmente.


Peligro propio de gente orgullosa. Ordinariamente las almas presuntuosas que se creen más capaces de ser buenas de lo que en realidad son, no les dan la debida importancia a los peligros que les van a llegar y a las tentaciones que les pueden venir, luego al caer en alguna y reconocer por amarga experiencia cuán grande son su miseria y su debilidad, se maravillan y se afanan por su caída como si se tratara de cosa nueva y rara, porque ven derrumbado por el suelo el ídolo del amor propio y de la falsa confianza en sí mismas en lo cual imprudentemente habían puesto su esperanza, y demostrando que son almas que más ponían la confianza en sus propias fuerzas que en la ayuda de Dios, se dejan llevar por la tristeza, el desánimo y hasta pueden llegar a la desesperación.


ALGO QUE NO SUCEDE A LOS HUMILDES 

Esto no sucede a las almas verdaderamente humildes que no ponen su confianza en las propias fuerzas o capacidades para resistir al mal, sino únicamente en la ayuda y en la bondad de Dios, porque cuando caen en alguna falta, aunque sienten gran dolor de haber ofendido al buen Dios, haber manchado su alma y haber hecho daño a los demás, no se maravillan, ni se inquietan, ni se desaniman, pues muy bien conocen que su caída es un efecto natural de su espantosa debilidad y de la impresionante inclinación que su naturaleza siente hacia el mal. Estas almas repiten lo que decía aquella santa antigua: "Todo lo temo de mi malicia, de mi debilidad y de mi inclinación al mal. Todo lo espero de la bondad y de la misericordia de Dios". Cada día constatamos el combate entre la debilidad humana y la omnipotencia de Dios. En verdad que se cumple lo que dicen los santos: "La humildad produce tranquilidad". De lo único propio de lo cual el humilde está seguro es de su debilidad. Pero se conserva alegre si al mismo tiempo vive seguro de que la bondad de Dios nunca lo abandonará. "Yo nunca te abandonaré", dice el Señor varias veces en la Sagrada Escritura.


Con razón un director espiritual le dijo a alguien que le pedía un consejo: "No eres más santo porque no eres más humilde". Como los tres jóvenes en el horno (de los cuales nos habla el profeta Daniel), tenemos que decir: "Señor: hemos pecado. Por eso con toda justicia nos han llegado tantas humillaciones".


San Agustín cuando recordaba los terribles y tan numerosos pecados de su vida no se dedicaba a lamentarse o desanimarse sino a proclamar la maravillosa bondad de Dios que lo supo perdonar.

***


CUESTIONAMIENTO 18 y 17

DIFERENCIAS ENTRE VALIDEZ Y LICITUD


CUESTIONAMIENTO 18

Usted, al igual que los modernistas, los lefebvristas y los herejes galicanos, confunde la potestad de orden con la de jurisdicción, citando documentos que clarísimamente nada tiene que ver con la cuestión de la validez/legitimidad del episcopado de la resistencia católica.


RESPUESTA:
Por José Augusto Ceccarelli.

 No, contrariamente a lo que usted distorsionadamente afirma, todas las facciones del ánomos que acaba de enumerar incluyendo al pérfido y escandaloso thucismo, profesan una neoteología improvisada, pues han creado una especie de "magisterio propio" para justificarse y justificar sus sacrilegios y profanaciones, despreciando y minimizando al único y verdadero Magisterio que toda criatura está obligada a obedecer si quiere salvarse, de ahí que el caos y la confusión sean totales dentro de la secta que usted defiende bajo el estandarte del non serviam luciferino en contra del Romano Pontífice y sus mandatos. En realidad, son ustedes los que no han entendido realmente cuál es la diferencia entre validez y licitud, de ahí que consigan engañar tan fácilmente a los simples, por lo que se impone una explicación urgente de ambos conceptos clave.

PARA SER LÍCITO SE REQUIERE PERMISO DEL PAPA, la misión canónica para ser consagrado Obispo Católico (can. 953), y que éste pueda ordenar Sacerdotes Católicos; esta misión canónica es fundamental, dado que es lo que haría que el ministro FUERA CATÓLICO, TUVIERA SUCESIÓN APOSTÓLICA, FORMARA PARTE DE LA JERARQUÍA DE LA SANTA IGLESIA CATÓLICA APOSTÓLICA Y ROMANA, TUVIERA CARGO U OFICIO ECLESIÁSTICO (can. 147) y, en consecuencia, tuviera el poder de gobernar al rebaño de Nuestro Divino Redentor, poder que SOLO EL PAPA PUEDE TRANSMITIR AL OBISPO CATÓLICO, poder que recibe el Papa inmediatamente de Cristo (Mystici Corporis Christi, Ad Sinarum Gentem, Apostolorum Principis Sepulcrum). Por tanto, la licitud es un REQUISITO ESENCIAL para funcionar como Eclesiástico, pues faltando ésta, NO SE ES CATÓLICO SINO CISMÁTICO.

Por otra parte, para ser válido no se requiere permiso del Papa, luego no se es Católico, no se tiene oficio eclesiástico, no se tiene potestad jurisdiccional, luego se es un intruso puesto que no se ha entrado por la puerta del Redil, luego no se tiene el poder de gobernar el rebaño de Cristo. Para ser válido, solo se requiere que el ordenante sea un obispo válidamente consagrado (materia, forma, intención), es decir, sin permiso del Papa, pero evidentemente todas estas consagraciones y ordenaciones serán ILEGALES, PROFANACIONES, GRAVEMENTE PECAMINOSAS, ESTANDO EXCOMULGADOS todos ellos y sus ordenados, pues están fuera del Cuerpo Místico de la Iglesia, carecen de misión y poder de gobernar, son intrusos, los cuales no harían sino ACTOS NULOS, y todas las funciones que ejercieran serían otras tantas PROFANACIONES Y SACRILEGIOS. Es el caso de los cismáticos «ortodoxos» griegos y rusos, los cuales ERAN CLERO VÁLIDO, PERO COMPLETAMENTE ILÍCITO, ACATÓLICO.

“El obispo de cualquier rito y dignidad, que confiera la consagración episcopal a alguien sin haber recibido el nombramiento de la Sede Apostólica o sin por la misma hubiera sido expresamente confirmada, y también el que recibe dicha consagración, aunque uno y otros lo hagan coaccionados por miedo grave (canon 2229 § 3, 3°), incurren ipso facto en excomunión reservada de un modo especialísimo a la Sede Apostólica”. PÍO XII 1951 ACTAS S. CONGREGATIONUM SUPREMA SACRA CONGREGATIO S. OFFICII II DECRETUM DE CONSECRATIONE EPISCOPI SINE CANONICA PROVISIONE AAS 43 (1951), 9 de Abril, pp. 217-218.

“Todos los que apoyan a un sacerdote, obispo o administrador diocesano que NO HA RECIBIDO LEGÍTIMAMENTE SU MISIÓN DEL PAPA, y todos los que mantienen relaciones con él en asuntos espirituales, son, como aquel a quien apoyan, tratados por la Iglesia como CISMÁTICOS, porque con tal acción se separan de la unidad de la Iglesia”. Manual de la Religión Cristiana, 1891, pág. 371 por Wilmers, Wilhelm, 1817-1901.

Resumiendo: Válido = ordenado sin permiso del Papa, acatólico, sin poder de gobierno, todos sus actos y funciones son sacrílegos, pecaminosos, nulos.

Lícito = ordenado con permiso del Papa, Católico, con poder de gobierno, sus actos son sagrados.

Su Santidad Pío VI nos dice a este propósito: «Unos ministros sin misión y pastores sin jurisdicción, y por consiguiente párrocos intrusos, no harían sino actos nulos, y que todas las funciones que ejercieran serían otras tantas profanaciones.»

Queda meridianamente claro que la supuesta validez que estos intrusos reclaman no les sirve absolutamente para NADA, porque no les hace Católicos ya que NUNCA RECIBIERON PERMISO NI JURISDICCIÓN DEL PAPA. Por tanto, es absurdo y hasta suicida que se aferren a esa muy dudosa validez para justificar sus sacrilegios y profanaciones ante sus engañados acólitos. Pero es que, además, NI SIQUIERA SON VÁLIDOS, sino que no son nada más que simples laicos disfrazados, pues el Magisterio les denuncia y les deja en evidencia.


Los documentos citados son claros como toda la disciplina expuesta, que le salvaguarda a la Iglesia de los autonombrados galicanos que lideran acéfalamente sus tantas facciones en desunión. Le recuerdo que el denominador de galicano, se les atribuye a quienes pretenden funcionar SIN Y CONTRA PEDRO, y tienen la osadía de hacerse llamar «católicos», cuando defender al Papado contra todos sus enemigos es donde reside el elemento CENTRAL y COHESIVO de nuestra santa Fe Católica Apostólica y Romana. Quitado el Papado, sólo hay disgregación y ruina, que la encontramos justamente en la resistencia que usted alude… resistencia al legado pontificio de S.S. Pío XII, que los ANULA TOTALMENTE en su Constitución Apostólica dispuesta para el periodo de sede vacante. Si usted reconoce a S.S. Pío XII como legítimo y último sucesor del bienaventurado Pedro y, además, que nos encontramos en la vacancia de la Sede Apostólica tras su defunción, entonces debe necesariamente acatar enteramente lo prescripto en la Vacantis Apostolicæ Sedis, para que su postura sea congruente, y sobre todo Católica.


CUESTIONAMIENTO 17:

Entonces en aquel cónclave que duró alrededor de tres años, no se consagraron Obispos verdaderos, porque no había Papa.

Finalmente, entonces los Obispos ortodoxos (reconocidos por Roma, aunque cismáticos) no serían Obispos, porque sus consagraciones no han contado con mandato pontificio.


RESPUESTA:
Por José Augusto Ceccarelli.


Las mismas penalidades aludidas recaen para el falso clero de la secta de Montini que se empezó a configurar con el agente masón de Roncalli, que gracias a la Bula Cum Ex Apostolatus Officio de S.S. Pablo IV y los cánones que tienen como fuente a este documento pontificio, disciplinar e infalible, que además cuenta con idéntica estructura que la Vacantis Apostolicæ Sedis, que anula a sus defendidos autonombrados de la anomia.

A su vez, durante el interregno acontecido una vez fallecido S.S. Clemente IV, previo a la asunción de S.S. Gregorio X, las consagraciones realizadas se sustentan en el otorgamiento de beneficios eclesiásticos dados por el mismo Papa Clemente IV, razón que permitió que se llevaran adelante las consagraciones episcopales que usted alude.

Cito a S.S. Clemente IV, en la Bula Licet Ecclesiarum, del 17 de agosto de 1265:

«Licet ecclesiarum, personatuum, dignitatum aliorumque beneficiorum ecclesiasticorum plenaria dispositio ad Romanum noscatur Pontificem pertinere ita, quod non solum ipsa quum vacant, potest de iure conferre, verum etiam ius in ipsis tribuere vacaturis: collationem tamen ecclesiarum, personatuum, dignitatem et beneficiorum apud sedem apostolicam vacantium specialius ceteris antiqua consuetudo Romanis Pontificibus reservavit. Nos itaque, laudabilem reputantes huiusmodi consuetudinem, et eam auctoritate apostolica approbantes, ac nihilominus volentes ipsam inviolabiliter observari, eadem auctoritate statuimus, ut ecclesias, personatus, dignitates et beneficia, quae apud Seden ipsam deinceps vacare contingerit, aliquis praeter Romanum Pontificem, quacunque super hoc sit auctoritate munitus, sive iure ordinariae potestatis ipsorum electio, provisio seu collatio ed eum pertineat, sive litteras super aliquorum provisione generales vel etiam speciales sub quacumque forma receperit, (nisi ei sit super conferendis eisdem in Curia Romana vacantibus specialis et expressa ab ipso Pontifice auctoritas attributa), conferre alicui seu aliquibus non praesumat. Nos enim si secus actum seu attentatum fuerit, decernimus irritum et inane»

«Aunque, como se sabe, pertenece al Romano Pontífice la TOTAL AUTORIDAD SOBRE LAS IGLESIAS, las personalidades relevantes, las dignidades, y demás beneficios eclesiásticos, de manera que no sólo pueda el Romano Pontífice nombrar a personas de acuerdo al derecho cuando los cargos estén vacantes, sino también PUEDA ESTABLECER EN ELLOS, los puestos que vayan a estar vacantes, las REGLAS LEGALES: sin embargo es una antigua costumbre la de RESERVAR ESPECÍFICAMENTE A LOS ROMANOS PONTÍFICES, con preferencia a otros, la colación de dignidad a las iglesias, personalidades relevantes, y BENEFICIOS ECLESIÁSTICOS que ESTÉN VACANTES. Así pues, Nos, juzgando que es laudable esta costumbre, y aprobándola con nuestra autoridad apostólica, con todo queriendo que esta costumbre sea observada inviolablemente, establecemos con la misma autoridad que nos es propia, que las iglesias, personalidades relevantes, dignidades y beneficios eclesiásticos que acontezca estar en el futuro vacantes a JUICIO DE LA MISMA SEDE, QUE NADIE PRESUMA, FUERA DEL ROMANO PONTÍFICE, ya sea por el derecho de ordinaria potestad obtenida por su elección, provisión o recepción de cualquier manera que fuera, que le pertenece el estar dotado de cualquier autoridad sobre las susodichas personas, ya sea por cartas generales o específicas, que de cualquier forma haya recibido acerca de cualquier provisión sobre alguno o algunos de los citados (a no ser que sea por la autoridad de la curia Romana sobre la nominación de personas para los cargos vacantes, RECIBIDA EXPRESA Y ESPECÍFICAMENTE DEL MISMO PONTÍFICE). Así pues, Nos, si algo se hace o se atente hacerlo, de otra manera que la dicha, DECRETAMOS QUE SEA NULO E INVÁLIDO, ÍRRITO Y SIN VALIDEZ.» (CLAUSULA IRRITANTE, IMPEDIMENTO DIRIMENTE).
Fuente: https://dadun.unav.edu/handle/10171/6797

En la citada fuente, en las páginas 647-648 donde trata puntualmente el tema, el autor de la obra analizando la Bula, concluye:

 «El Papa se refiere a la concesión de los beneficios ya vacantes o QUE ESTÉN POR QUEDARSE SIN TITULAR. A partir de aquí, y para conservar la laudable antigua costumbre, declara que, cuando un beneficio de estos últimos quede vacante, NADIE PUEDA PROVEERLO, aunque tenga autoridad ordinaria o concedida POR ALGÚN PRIVILEGIO ESPECIAL. Y concluye con una cláusula irritante: “Nos enim, si secus actum seu attentatum fuerit, decernimus irritum et inane.”»

Es de público conocimiento que S.S. Clemente IV concedió esos beneficios eclesiásticos, por ello su sucesor, resolvió darlas por lícitas. Ahora, sabiendo que la naturaleza misma de estas concesiones, comprende que sean OTORGADAS SOLAMENTE PARA SU USO LIMITADO DENTRO DE LA DIOCESIS O REGIÓN PREVIAMENTE DEFINIDAS POR EL SUMO PONTÍFICE OTORGANTE ¿Qué Romano Pontífice les otorgo a los perpetradores del cisma thucista/lefebvrista tales concesiones? NINGÚN ROMANO PONTÍFICE LES OTORGÓ DICHAS CONCESIONES A USTEDES, DEFENSORES DEL DESACATO PONTIFICIO.

En cuanto a la situación de los cismáticos focianos, sus órdenes como usted dice solo son válidas, pero lo que está omitiendo y que ya expliqué anteriormente, es que dichas consagraciones sacrílegas tienen validez únicamente cuando son llevadas a cabo cuando un Papa reina en vida, NO DURANTE LA ACTUAL VACANCIA DONDE IMPERA LO PROYECTADO EN LA VACANTIS APOSTOLICÆ SEDIS, que impone nulidad a TODOS los intentos de consagrar obispos mediante sus impedimentos dirimentes.


Ver más cuestionamientos aquí: 





LOS LOBOS SON INVÁLIDOS E ILÍCITOS
Jamás recibieron la potestad de orden.

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NO ABANDONA EL TIMÓN DE LA IGLESIA


San León Magno
Permanece, pues, la disposición de la verdad, y el bienaventurado Pedro, permaneciendo en la fortaleza de piedra que recibiera, no abandona el timón de la Iglesia que una vez empuñara.

EL PAPA


FUNDAMENTO DE LA IGLESIA
 DIVINAMENTE ASENTADO
Concilio Vaticano.
Sesión IV
Constitución dogmática sobre la Iglesia de Cristo
18 de julio de 1870


EL CATOLICISMO LIBERAL DECIMONÓNICO Y EL THUCISMO


Más, por indóciles que sean a las enseñanzas de la Iglesia los semiliberales (católicos liberales), manifiéstanse todavía más independientes respecto de los actos de su gobierno. 

«No es difícil comprobar que entre los católicos, a causa sin duda de lo calamitoso de los tiempos, hay quienes, poco contentos de la condición de súbditos que tienen en la Iglesia, creen poder tomar alguna parte en su gobierno, o que piensan cuando menos que les es lícito examinar y juzgar a su manera los actos de la autoridad .»
Carta de S. S. León XIII al cardenal Guibert, 17 Junio 1885

Cuando la Iglesia manda o dirige, son poco aficionados a obedecer. (Como las sectas acatólicas sedevacantistas congregacionalistas).

Diríase que no le reconocen el derecho de regular la conducta de los fieles tanto como su fe. Por lo menos pretenden o parecen pretender que sólo vienen obligados a obedecer en aquellas materias ó en aquellos casos en que goza de infalibilidad. (Los inválidos thucistas ni eso).

También hay pocos semiliberales que no crean saber mejor que la Iglesia qué medidas le conviene tomar, y qué conducta ha de seguir según las diversas coyunturas. (Como las sectas cismáticas y heréticas thucistas que deciden usurpar los poderes y jurisdicción del Papa, como si pudieran).

https://www.google.es/books/edition/La_Ciudad_anticristiana_en_el_siglo_XIX/Q0YsvDBjNkgC?hl=es&gbpv=1&dq=La+Ciudad+anticristiana+en+el+siglo+XIX+tomo+ii&pg=PA3&printsec=frontcover



Félix Sardà y Salvany
"...si admiran el culto, no es sino en atención a su brillo exterior y poesía ; [...]

De este modo de encarecer las cosas católicas únicamente por su grandeza, belleza, utilidad o material excelencia, síguese en recta lógica que merece iguales encarecimientos el error cuando tales condiciones reuniere, como sin duda las reúne aparentemente en más de una ocasión alguno de los falsos cultos."

1887 El liberalismo es pecado: Cuestiones candentes. Capítulo VII
"En qué consiste probablemente la esencia del llamado Catolicismo Liberal"
https://archive.org/details/elliberalismoes00salvgoog/page/n31/mode/2up?q=


Relacionado:
https://pioxiivacantisapostolicaesedis.blogspot.com/search?q=catolicismo+liberal

S.S.PÍO IX CONDENA EL CATOLICISMO-LIBERAL
https://pioxiivacantisapostolicaesedis.blogspot.com/2023/07/su-santidad-pio-ix-condena-el.html