Rev. Bertrand Louis Conway
VACANTIS APOSTOLICAE SEDIS
LOS PROTESTANTES BASAN LA AUTORIDAD DE LOS LOS PRÍNCIPES EN EL LLAMADO DERECHO DIVINO PARA COMBATIR LA AUTORIDAD DIVINA DEL PAPA
Rev. Bertrand Louis Conway
SOBRE EL MES DE MAYO, MES DE LA STMA. VIRGEN
1955
SOBRE EL MES DE MAYO
El amor que los fieles profesan a la benditísima Virgen María parece que se acrecienta en el mes consagrado tradicionalmente a su culto especial. Las galas con que en él se reviste la naturaleza nos recuerdan vivamente las gracias y los dones con que quiso el Señor adornar a la Virgen Santísima, haciéndola sumamente amable.
A ella debemos de rendir nuestros homenajes, y elevar nuestras plegarias y manifestar nuestro amor.
Celebrense durante el mes de mayo especiales cultos en honor de nuestra Madre y Señora; pero sobre todo esforcémonos en imitar sus virtudes copiándolas en nuestra vida, para que no haya en ella nada que desdiga de nuestra condición de hijos de tan Santa y buena Madre. Su humildad, su espíritu de sacrificio y su intenso amor a Dios y al prójimo deben de ser objeto de nuestra consideración e imitación.
Otra virtud resplandece en la Santísima Virgen en la que hemos de fijar nuestra atención de manera especial, porque de manera especial está siendo conculcada en nuestros días. Es su pureza.
No hace mucho, el 15 de agosto del pasado año, la Sagrada Congregación del Concilio hizo, en nombre de Su Santidad el Papa, una seria llamada a los fieles del mundo entero para que se opusieran vigorosamente a la corriente de impiedad y de lascivia que se extiende por todas partes.
A nadie se ocultan, dice la Sagrada Congregación, los espectáculos que, sobre todo en el período de verano, se producen, y que no pueden menos de ofender a cuantos todavía no han olvidado y no del todo desprecian la virtud cristiana y el humano pudor. No sólo en las playas, no sólo en los pueblos de veraneo, sino en todas partes, aun en las calles de ciudades y aldeas, en sitios públicos y privados, prevalecen los vestidos indignos y desvergonzados.
Esto de modo especial al espíritu de los jóvenes, tan fácilmente inclinado al mal, pone en gravísimo peligro.
El ornato femenino, si ornato puede llamarse; los vestidos femeninos si como vestidos han de tenerse -decía Séneca-, aquellos en los que nada hay que pueda defender el cuerpo y ni siquiera el pudor», son frecuentemente tales, que parece sirven mejor para fomentar la impudicia que para defender la honestidad.
Es absolutamente preciso avisar y exhortar a toda clase de personas, pero especialmente a la juventud, a evitar tales escándalos, que repugnan totalmente con el sentido cristiano y la civilización y ponen ambas cosas en gravísimo peligro.
Por su parte el Congreso de Moralidad, celebrado en Madrid en el pasado febrero, ante la gravedad del mal aprobó entre otras las dos conclusiones siguientes: «El buen ejemplo debe ser la norma primera de todo católico donde quiera que se encuentre, venciendo para ello todo respeto humano y superando con su propia conducta las nuevas formas extrañas a nuestra tradición cristiana». «En la manera de comportarse y en las apreciaciones de la conducta moral de los demás, afirmamos que la inmoralidad produce escándalo y que los perjuicios que el escándalo origina son, en la mayor parte de los casos, irreparables, por lo que el acto inmoral causa grave daño no sólo al que lo comete, sino a la sociedad en que vive.
También entre nosotros cunden, por desventura, costumbres y modos de vestir y de comportarse que desdicen totalmente de nuestra condición de cristianos.
Sea éste uno de los homenajes que rindamos a la Stma. Virgen en el mes de mayo: que en nuestra vida resplandezca la más exquisita pureza para contrarrestar así el torrente de mal que nos invade. Santiago, 16 de abril de 1955.
+ FERNANDO, CARDENAL ARZOBISPO.
NUESTRA DETERMINACIÓN DE INSTITUIR, COMO DE HECHO LO HACEMOS, LA FIESTA LITÚRGICA DE SAN JOSÉ OBRERO, SEÑALANDO PARA ELLA EL DÍA 1 DE MAYO
A.A.S., vol. 47. página 402.
MIENTRAS NO DESAPAREZCA LA HEREJÍA LIBERAL, NO HABRÁ PAZ EN EL MUNDO
Ramiro Fernández Valbuena
CANONIGO PENITENCIARIO DE LA SANTA IGLESIA PRIMADA DE TOLEDO
RECTOR DEL SEMINARIO CONCILIAR CENTRAL DE SAN ILDEFONSO
Obispo Auxiliar de Santiago de Compostela
Senador Español
LA HEREJÍA LIBERAL
EDICIÓN DE 1907
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AFIRMAR QUE EL HOMBRE TIENE DERECHO ANTE DIOS DE PENSAR Y DE CREER EN RELIGIÓN COMO ÉL QUIERA, ES UN ERROR
Santo Domingo y la Inquisición, ante el tribunal de la razón y la historia.
Págs. 122-123
Dignitatis humanae
PUEDEN SALVARSE LOS QUE DE BUENA FE SE HALLAN EN EL CISMA O EN LA HEREJÍA
La Iglesia fundada por Cristo, desde los primeros siglos recibió el nombre de Católica, que equivale a Universal. Esta universalidad abraza tres conceptos, el concepto del tiempo, el del espacio y el de la verdad.
Es católica en cuanto al tiempo; puesto que abarca todos los siglos desde la creación del hombre hasta la eternidad en la cual triunfará con Cristo su Cabeza sin temor de la muerte ni de los males.
En cuanto al espacio: porque sus límites son los de la tierra y por eso envía sus Apóstoles a todas las latitudes y a todos los climas.
Es católica en cuanto a la verdad religiosa y moral; porque no se dá ninguna de esas verdades que a ella no haya sido entregada y de la cual no sea depositaria. «Os enseñará, decía el Salvador a sus Apóstoles, toda la verdad», (S. Juan XVI-13) refiriéndose al' Espíritu Santo.
Entendida como se debe la catolicidad de la Iglesia en esos tres órdenes, se comprenden perfectamente otras verdades cristianas, que dependen de aquella inteligencia.
Se comprende de qué manera nadie se salva fuera de la Iglesia y cómo todos cuantos se salvaron antes y se salvarán en los siglos futuros pertenecieron y pertenecerán a la Iglesia, comparada por los PP. al arca de Noé, fuera de la cuál todos se ahogaron.
Se comprende bien cómo pueden salvarse los que de buena fe se hallan en el cisma ó en la herejía; y por eso decía S. Agustín que la Iglesia pare hijos para Cristo por medio de sus esclavas, per ancillarum sinus.
LA HEREJÍA LIBERAL
1907
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LA SANTA IGLESIA PUEDE PRIVAR DE LA SOBERANÍA A UN PRÍNCIPE INFIEL QUE SE OBSTINE EN NEGAR LA ENTRADA EN SU REINO A LOS EVANGELIZADORES
Y como el sínodo jansenista de Pistoya re novara aquellos errores, pretendiendo cubrirlos, eso sí, con manto de celo religioso, el Pontífice Pío VI renovó igualmente el anatema eclesiástico contra los novadores. «La proposición, dice el Papa, que afirma ser un abuso de la potestad eclesiástica, traspasar los límites de la doctrina y costumbres, y extenderla a cosas exteriores, exigiendo por fuerza lo que pende de la persuasión y de la voluntad; y además, que mucho menos pertenece a la Iglesia exigir por la fuerza exterior la sumisión a sus decretos.... En cuanto insinúa que la Iglesia no tiene el derecho de exigir la sumisión a sus decretos por otros medios que la persuasión: como si la Iglesia no hubiera recibido de Dios el poder de gobernar, no sólo por consejos y amonestaciones, sino por leyes, y de obligar a los rebeldes y contumaces por un juicio exterior y con penas saludables..... induce a un sistema ya condenado como HERÉTICO».
PÍO XII SOBRE LA VENTILACIÓN ASISTIDA Y EL PAPEL DEL MÉDICO Y FAMILIARES
RESUEMEN (NO AUTORIZADO)
Principios generales
Pío XII abordó explícitamente el tema del uso de la ventilación asistida y la responsabilidad tanto de los médicos como de los familiares en la toma de decisiones al respecto. El Papa estableció que el deber de conservar la vida obliga habitualmente solo al empleo de medios ordinarios, es decir, aquellos que no imponen una carga extraordinaria para el enfermo o sus allegados. No existe una obligación moral de recurrir siempre a medios extraordinarios, como puede ser la ventilación mecánica en situaciones graves o desesperadas.
Sobre la ventilación asistida
- El Papa sostuvo que el uso de aparatos modernos de respiración artificial es lícito en casos normales, pero no obligatorio, salvo que sea el único medio para cumplir con otro deber moral cierto.
- Las técnicas de reanimación y respiración artificial no son inmorales en sí mismas, y el paciente, si puede decidir, puede autorizarlas lícitamente. Sin embargo, como estos tratamientos suelen superar los medios ordinarios, no se puede exigir su uso como una obligación moral general.
Rol de los familiares
- Los derechos y deberes de la familia dependen de la voluntad presumida del paciente inconsciente si este es mayor de edad y capaz de decidir por sí mismo ("sui juris").
- La familia, en su propio deber independiente, solo está obligada al uso de medios ordinarios. Si la reanimación o la ventilación asistida representa una carga que en conciencia no se puede imponer a la familia, esta puede lícitamente pedir al médico que interrumpa los intentos de mantener la vida mediante estos medios, y el médico puede acceder a esta solicitud de manera lícita.
- En caso de que la familia solicite retirar el aparato de respiración artificial, el Papa consideró lícito que el médico lo haga, incluso antes de la paralización definitiva de la circulación, siempre que se hayan considerado los principios de proporcionalidad y carga extraordinaria.
Criterios de proporcionalidad
- El juicio sobre si un tratamiento es proporcionado o desproporcionado debe considerar la dificultad, el riesgo, los gastos y las posibilidades reales de éxito, así como las condiciones físicas y morales del enfermo. Si el tratamiento supone una carga excesiva, puede considerarse no obligatorio.
Conclusión
Pío XII enseñó que ni los médicos ni los familiares están obligados a mantener tratamientos extraordinarios como la ventilación asistida cuando estos suponen una carga desproporcionada. La familia puede, en conciencia, solicitar la retirada de estos medios, y el médico puede acceder a ello lícitamente, siempre guiados por los principios de proporcionalidad y respeto a la voluntad del paciente, si esta puede ser conocida o presumida.
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TEXTO ORIGINAL DE S.S.PÍO XII
Discurso a los miembros del Instituto Italiano de Genética "Gregorio Mendel"
LAS RELIGIONES DICE EL INDIFERENTE SON CAMINOS QUE LLEVAN AL CIELO
Rev. Bertrand Louis Conway
¿No son iguales todas las religiones? ¿No son los diversos credos algo accidental, conteniendo todos ellos lo sustancial para salvarse?
En esta objeción se aboga francamente por el indiferentismo, la enfermedad más común en el día de hoy. Para el indiferente, la religión es algo así como la Policía, cuyo fin es tener a raya a los descontentos, o como una desembocadura por la que se da salida a las emociones de sentimentalistas píos. El indiferente se hará lenguas de todas las religiones, alabándolas por los hombres ilustres que han producido; defenderá tenazmente que la educación y la urbanidad piden tolerancia para todos los credos e ideologías; condenará implacablemente a la Iglesia católica por intolerante y dogmática, que exige obediencia a sus definiciones bajo pena de excomunión.
Las religiones dice el indiferente son caminos que llevan al cielo; tomar éste o aquél es cosa accidental.
Al indiferente lo encontraréis en todas partes. En los campos de la enseñanza es un laico que se maravilla de que los católicos hagamos esfuerzos por tener escuelas aparte donde podamos educar a nuestros niños religiosamente; en política es un defensor acérrimo de la separación de la Iglesia y el Estado, y no quiere que éste tenga religión; en cuestiones sociales defiende mil principios subversivos y vocifera que la Iglesia no debe meterse a legislar sobre el matrimonio, el divorcio, la inmoralidad, etc. La Iglesia católica condena el indiferentismo en términos inequívocos y le declara el mayor de los enemigos contra la religión. Un hombre que odia a la Iglesia católica porque ha sido imbuído falsamente en toda clase de calumnias contra ella, no es un enemigo temible. Basta que estudie imparcialmente y a fondo la doctrina católica para que, si es sincero, se convierta, como San Agustín, de impugnador en panegirista. Será otro Saulo convertido en San Pablo, el apóstol por excelencia. Pero un hombre que dice que Dios es indiferente a la verdad, porque él lo es, y se gloría de haber fabricado una religión de manga ancha, en la que caben todos los credos e ideologías..., ése difícilmente reaccionará, hasta el punto de someterse con humildad a las enseñanzas infalibles de la Iglesia católica.
[...]
Decir que todas las religiones son iguales es un error. Dos proposiciones contradictorias no pueden ser verdaderas; si una lo es, la otra tiene que ser falsa. Ejemplos: hay un solo Dios; hay muchos dioses; Jesucristo es Dios: no lo es; Mahoma fue profeta: fue un impostor; Jesucristo no permitió el divorcio: lo permitió. Una de dos, o la primera proposición es verdadera, o la segunda; pero las dos verdaderas o las dos falsas, eso no puede ser. Decir, pues, que todas las religiones son verdaderas o que sus diferencias no son esenciales, es negar la verdad objetiva al estilo de los pragmatistas. Si eso fuera cierto, el hombre debería cambiar de religión como cambia el corte del traje, según las modas o las circunstancias. Uno debería ser católico en Italia, luterano en Suecia, mahometano en Turquía, budista en China y sintoísta en el Japón. Esta perniciosa doctrina está expresamente condenada por Jesucristo, que envió a sus apóstoles a predicar una doctrina definitiva: «... enseñándoles a cumplir todo lo que os he encargado» (Mateo, XXVIII, 20) y condenando al infierno a los que rehusen aceptar las enseñanzas apostólicas (Marcos, XVI, 16). Predijo, además, que muchos tergiversarían su doctrina, pero los desenmascaró para siempre diciendo: «Guardaos de los falsos profetas que vienen vestidos con pieles de oveja, pero por dentro son lobos rapaces» (Mateo, VII, 15).
La historia del cristianismo nos muestra cuán opuesto es al verdadero espíritu de Jesucristo este indiferentismo material divulgado por los deístas ingleses y por los racionalistas franceses del siglo XVIII.
LA LIBERTAD DE CONCIENCIA Y LA LIBERTAD DE CULTOS, ES DECIR, LA APOSTASÍA
y el liberalismo estableciendo un nuevo orden fundado
en la libertad de conciencia y la libertad de cultos,
es decir,
en la apostasía
Parte primera: Los errores modernos
P. Benoit
RATZINGER: "EL VATICANO II, RECONOCIENDO Y HACIENDO SUYO UN PRINCIPIO ESENCIAL DEL ESTADO MODERNO"
Syllabus
LA LIBERTAD DE CULTO, Y AUN LA SIMPLE TOLERANCIA DOGMÁTICA, ES IMPÍA, ES ABSURDA Y HERÉTICA
LA HEREJIA LIBERAL
Al liberalismo le parecía poco la permisión del mal, y aspiraba a sancionarlo en la ley; quería concederle iguales derechos que al bien, y se los concedió sobradamente.
La libertad civil de religión que defiende el liberalismo, está fundada en la libertad dogmática, en la suposición de igualdad entre confesiones é Iglesias distintas. Por eso asegura que en nuestra época no conviene la unidad religiosa dentro de la verdad, y extiende a todos los casos y a todas las naciones, aun las católicas, esa maldita libertad, y se enamora de aquellas leyes que la otorgan dentro de las sociedades cristianas y católicas. Pero la libertad, y aun la simple tolerancia dogmática en materias religiosas, es impía, es absurda y herética. Luego por esta parte tenemos otra vez la heterodoxia del liberalismo moderado. Es poco, puesto que tal principio de simple tolerancia, en el orden de las ideas, se resuelve en puro ateísmo, yendo a parar en último término el moderado al mismo abismo ateísta que el liberalismo radical.
Fácil es la demostración; por eso nos contentaremos con pocas palabras, en las cuales se verá el fondo oscuro, como de pozos negros, del liberalismo moderado. La tolerancia religiosa, en efecto, fuera de aquellos casos en que la teología católica la considera lícita, supone en el tolerante una de dos cosas: ó que para él todas las religiones son igualmente falsas, ó que todas son igualmente verdaderas. En ambos casos se explica que las tolere todas. Si falsas, por no luchar contra la humanidad, que es esencialmente religiosa; si verdaderas, porque todas serían agradables por igual modo a la divinidad.
Ahora bien; en el supuesto de considerar falsas todas las religiones, ya tenemos el ateísmo; porque, dada la existencia de Dios, no hay medio hábil de negarle el culto religioso. Y si se las admite a todas como verdaderas, siendo entre sí contradictorias, tendríamos verdadera la contradicción, el sí y el no al mismo tiempo. Mas, como dos términos contradictorios se destruyen, la religión quedaría destruída a la vez, y con ella el objeto de esta virtud, Dios, y henos otra vez en el ateísmo, robustecido con el absurdo.
A él va a parar con pasos de gigante la herejía liberal, que si no proclama el ateísmo especulativo, por temor a que los pueblos se levanten airados contra ella y la barran de la superficie de la tierra, establece y propaga eficazmente el ateísmo práctico, el indiferentismo, que no es más que un ateísmo vergonzante, apartando a los hombres de la religión, a la que veja y oprime de mil maneras, y sumergiéndole en las profundidades del naturalismo sensualista, que no reconoce otro Dios que el estómago: quorum Deus venter est.
Váyase pasando revista por los prohombres liberales, y se les verá prescindir en absoluto de las prácticas religiosas, como si a ellas no estuvieran obligados; y del primer deber del hombre racional, que es aquel Dominum Deum tuum adorabis, que tienen enteramente olvidado, efecto de su liberalismo más ó menos consciente. A los prohombres imita siempre la turba multa de vividores que les hacen la rueda, y que extendiéndose por todas partes, cual ramas de manzanillo, van infiltrando en la sociedad el veneno de la indiferencia ateísta.
Dignitatis humanae