VACANTIS APOSTOLICAE SEDIS

✠✠ "Sede Vacante Nihil Innovetur" ✠ "Ipsum Suprema Nostra auctoritate nullum et irritum declaramus" ✠ "Inferior non potest tollere legem superioris" ✠✠

LUGAR DEL ISLAMISMO EN EL PLAN DIVINO

Cardenal Joseph Hergenröther
HISTORIA DE LA IGLESIA
TOMO III
1885

CAP. II. LAS LUCHAS Y DISPUTAS RELIGIOSAS. 15

Lugar del islamismo en el plan divino

El mahometismo ejerció una influencia disolvente y trastornadora en los progresos de la fe cristiana por el mundo. Y sin embargo, puede asignársele también su lugar en el plan divino. Efectivamente, la nueva institución político-religiosa fue:

1.° un castigo para los cristianos degenerados, principalmente los orientales, que con su corrupción moral, sus cismas religiosos y la profanación de las cosas sagradas por el poder despótico del Estado allanaron el camino a su propagación y a su perniciosa influencia.

2.° Al mismo tiempo sirvió de preparación para el desarrollo de la cultura entre los pueblos más salvajes, especialmente de África, que pasaron así del más grosero fetichismo a una religión monoteísta, sirviéndoles esta de transición, al parecer necesaria, atendido el ínfimo grado de cultura a que habían descendido para llegar al cristianismo, cuyas enseñanzas puras, exentas de toda mezcla de sensualismo, exigen mayor pureza de costumbres y rectitud de ideas.

3.° La propagación y dominio del islamismo, que se introdujo como una cuña entre el Occidente cristiano y el extremo Oriente con sus enormes imperios paganos de la China, del Japón y de la India, vino a constituir como una valla espiritual, especie de cuarentena para aquellos pueblos asiáticos, que sin ese obstáculo hubieran recibido la religión cristiana bajo formas alteradas y corrompidas por cismáticos y herejes, muy particularmente por los monofisitas y nestorianos; pero interpuesto ahora el mahometismo, que les separó cada vez más de aquellos hijos rebeldes de la Iglesia, quedaron como en expectativa de mejores tiempos y de épocas más bonancibles para entrar en la nave de Pedro.

4.° Por otra parte, la irrupción mahometana produjo también el efecto de sacar a los pueblos occidentales de su tibieza, y despertarles de su estado de indolencia, obligándoles a aceptar la batalla que les presentaba, y a apelar a nuevos recursos de civilización y cultura, como se vio muy particularmente en España.

5.° Por último, este nuevo engendro del orgullo y de las pasiones del hombre proporcionará a la Iglesia ocasión de celebrar un nuevo triunfo, siquiera sea tardío, con la destrucción del islamismo, dando una prueba más de su inquebrantable firmeza. Después de algunos siglos de prepotente dominación empezaron a decaer los estados mahometanos, no sin sufrir radicales transformaciones y reformas; en tanto que la Iglesia, si sufrió algunas pérdidas en las regiones más apartadas de sus dominios, robusteció más su poder en los países europeos; y es un hecho curioso, que aun entre los musulmanes se conservara el recuerdo de vaticinios que anunciaban la destrucción del imperio muslímico por los cristianos.

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