S.S. San León Magno
De la carta 15 a Toribio, obispo de Astorga, sobre los errores de los priscilianistas,
21 de julio del 447
21 de julio del 447
Toribio, obispo de Astorga, había enviado al papa San León, por el diácono Pervinco, una relación de los principales errores priscilianistas redactados en 16 artículos, pidiéndole su parecer. El Papa contesta a cada uno de ellos. El artículo 15 decía: «Quod multos codices detestandae perfidiae praesumptione diabolica canonicos esse simulata titulaverint veritate; quodque ea quae extra canonicas Scripturas reperta fuerint, igne debeant concremari».«Que muchos códices de detestable perfidia, con diabólica presunción, hayan sido titulados como canónicos con una verdad simulada; y que aquellas cosas que se encuentren fuera de las Escrituras canónicas deban ser quemadas con fuego».
Capítulo XV. (Los priscilianistas) adulteran las verdaderas Escrituras, introducen otras falsas.
De esto (de la corrupción de las Escrituras por los priscilianistas) se lamenta el capítulo 15, y con razón detesta la presunción diabólica (de los partidarios de Prisciliano), porque nosotros mismos lo hemos descubierto relacionando los buenos códices, y hemos hallado muy corrompidos muchos de los que deberían ser considerados como canónicos.
Pues ¿cómo podrían engañar a los sencillos si no adobaran con miel las bebidas venenosas, para que no resultaran del todo amargas las que habían de ser mortíferas?
Se ha de procurar, por consiguiente, y proveer con la máxima diligencia por parte de los sacerdotes, que no se empleen en la lectura los códices falseados y disconformes con la verdad sincera.
Pues ¿cómo podrían engañar a los sencillos si no adobaran con miel las bebidas venenosas, para que no resultaran del todo amargas las que habían de ser mortíferas?
Se ha de procurar, por consiguiente, y proveer con la máxima diligencia por parte de los sacerdotes, que no se empleen en la lectura los códices falseados y disconformes con la verdad sincera.
Y las Escrituras apócrifas que bajo los nombres de los apóstoles son semillero de numerosos errores, no solo deben ser prohibidas, sino totalmente retiradas y entregadas al fuego.
Porque, aunque se encuentren en ellas cosas que parezcan tener apariencia de piedad, nunca, sin embargo, están exentas de veneno, y con el aliciente de las fábulas suelen ocultamente envolver en las redes de cualquier error a los que seducen con la descripción de maravillas.
Por lo tanto, si algún obispo no prohibiere que se tengan en casa apócrifos o permitiera que se lean en la iglesia como canónicos los códices viciados por las enmiendas adulterinas de Prisciliano, sepa que será considerado hereje; porque el que no aparta del error a los demás, demuestra estar él mismo en el error.
Porque, aunque se encuentren en ellas cosas que parezcan tener apariencia de piedad, nunca, sin embargo, están exentas de veneno, y con el aliciente de las fábulas suelen ocultamente envolver en las redes de cualquier error a los que seducen con la descripción de maravillas.
Por lo tanto, si algún obispo no prohibiere que se tengan en casa apócrifos o permitiera que se lean en la iglesia como canónicos los códices viciados por las enmiendas adulterinas de Prisciliano, sepa que será considerado hereje; porque el que no aparta del error a los demás, demuestra estar él mismo en el error.