"Quieren tratar a los modernistas con aceite, jabón y caricias. Pero deberían ser golpeados con los puños."
'Me asombra', escribió al Arzobispo de Cremona, 'que encuentre excesivas las medidas tomadas para contener la inundación que amenaza con anegarnos, cuando el error que se esfuerzan por difundir es mucho más mortal que el de Lutero, porque apunta directamente a la destrucción no solo de la Iglesia, sino del Cristianismo'. 'La amabilidad es para los tontos', le dijo a alguien que le rogaba que mostrara piedad hacia un modernista. Y en otra ocasión similar: 'Quieren que se les trate con aceite, jabón y caricias. Pero deberían ser golpeados con los puños. En un duelo, no se cuentan ni se miden los golpes, se asestan como se puede. La guerra no se hace con caridad: es una lucha, un duelo. Si Nuestro Señor no fuera terrible, no habría dado un ejemplo también en esto. ¡Miren cómo trató a los filisteos, a los sembradores de errores, a los lobos con piel de cordero, a los mercaderes: los azotó con látigos!'"