Ya el sol ardiente se aparta. Y así, oh luz perenne unida, En nuestros pechos infunde Amor, Trinidad divina. En la aurora te alabamos, Y también al mediodía, Y pedimos que te hagamos En el cielo compañía. Al Padre, al Hijo y a Ti, Espíritu que das vida, Ahora y siempre se den Alabanzas infinitas. Amén.
***