§. IV. Respuesta a la objeción de que las llaves de la Iglesia no fueron dadas inmediatamente a San Pedro.
Parece que aquellos (los jansenistas) que presentan hoy esta objeción quieren contradecir lo que el Salvador afirma en el Evangelio. Jesucristo afirma que dará las llaves del Cielo a Pedro; y sostienen que no se las dio a él, sino a la Iglesia. Jesucristo dice que se las dará a Simón, hijo de Juan, y no quieren que las haya recibido este Simón, hijo de Juan; sino [que dicen que fue] una figura sin sustancia que representaba a la Iglesia; de modo que Simón, o Pedro, hijo de Juan, las recibió de la Iglesia, y no ya de Jesucristo, ni siquiera por medio de la Iglesia. He aquí el bello sistema (Jansenista) que se forman sobre la potestad de jurisdicción: los Obispos no reciben esta jurisdicción del Papa; sino que el mismo Papa la recibe de la Iglesia.
Se pretende apoyar ese sistema en muchos pasajes de los Santos Padres, principalmente de San Agustín, quien por todas partes enseña que cuando el Salvador hizo sus promesas a San Pedro, aquel Apóstol era la figura de la Iglesia y representaba a toda la Iglesia. De lo que se infiere que, siendo las promesas de Jesucristo hechas inmediatamente a la Iglesia, el don de la Infalibilidad se encuentra en el cuerpo de la Iglesia, y no ya en los sucesores de San Pedro.
Pero no es difícil abatir ese sistema. Puesto que:
I. No es cierto en absoluto que las promesas de Jesucristo no hayan sido inmediatamente para San Pedro y para sus sucesores. He probado lo contrario por toda la Tradición y por el consenso de la Iglesia.