F. H. Reinerding
Theologiae Fundamentalis Tractatus Duo
Tractatus Posterior
1864
358. Ahora bien, aunque, como vimos en el artículo anterior, es indudable que por voluntad divina de Cristo hay Obispos en la Iglesia, y aunque, por consiguiente, tengamos por cierto que los Obispos no son meros vicarios del Romano Pontífice, sin embargo, no podemos sino inclinarnos hacia aquella sentencia que asume que la potestad episcopal de los Obispos deriva de Dios no de forma inmediata, sino solo mediata, es decir, mediante la intervención de la autoridad del Romano Pontífice. Para que nos inclinemos hacia esta sentencia, nos mueve el hecho de que, mientras que ninguna razón en absoluto favorece la sentencia contraria, muchas parecen persuadir esta.
F. H. Reinerding, Theologiae Fundamentalis Tractatus Duo, Monasterii Guestphalorum, 1864, Tractatus Posterior, N. 358, P. 205.
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