VACANTIS APOSTOLICAE SEDIS

"Quod si ex Ecclesiae voluntate et praescripto eadem aliquando fuerit necessaria ad valorem quoque." "Ipsum Suprema Nostra auctoritate nullum et irritum declaramus."

CORREDENTORA DEL GÉNERO HUMANO

S.S.Pío XII
Enchiridion Indulgentiarum
1952

...Y como era absolutamente necesario, el asunto en su totalidad fue sometido al juicio del Augusto Pontífice Pío XII, quien, en la audiencia concedida al Cardenal Penitenciario Mayor abajo firmante el día 1 de marzo del año en curso, aprobó esta Colección de oraciones y obras piadosas, impresa por la Tipografía Vaticana; y revocadas las concesiones generales de indulgencias no incluidas en esta Colección, mandó que solo esta fuese tenida como auténtica.

Corredentrice del genere umano.
Corredentora del género humano.
...e dei dolori della Corredentrice
...de los dolores de la Corredentora.
...che sul Calvario divenisti la Corredentrice
...que en el Calvario te convertiste en la Corredentora.


Página 210
Virgen bendita, Madre de Dios, volved benigna la mirada desde el cielo, donde os sentáis como reina, sobre este miserable pecador, vuestro siervo. Él, aunque consciente de su indignidad, para resarcimiento de las ofensas que a vos os hacen lenguas impías y blasfemas, desde lo íntimo de su corazón os bendice y exalta como la más pura, la más bella y la más santa de todas las criaturas. Bendice vuestro santo Nombre, bendice vuestras sublimes prerrogativas de verdadera Madre de Dios, siempre Virgen, concebida sin mancha de pecado, de Corredentora del género humano. Bendice al Eterno Padre, que os escogió de modo particular por Hija; bendice al Verbo encarnado, que vistió...


Página 394
IV. ¡Oh tiernos amantes de Jesús Crucificado y siervos devotos de la Reina de los Mártires, que en la contemplación de las penas del Redentor y de los dolores de la Corredentora, alimentasteis en vosotros la llama del divino amor, impetradnos la gracia de crecer en el conocimiento y en el amor de Jesús Crucificado y de la Reina de los Mártires María....


Página 482
¡Oh clementísima Reina del Rosario de Pompeya, Tú, sede de sabiduría, has puesto un trono de nuevas misericordias sobre la tierra que fue del paganismo, para atraer a todos los pueblos a la salvación con la corona de tus místicas rosas: ¡ah!, recuerda que tu divino Hijo nos dejó dicho: "Yo tengo otras ovejas, las cuales no son de este redil; y es menester que yo también las reúna, y ellas oirán mi voz; y habrá un solo rebaño y un solo Pastor." Pero recuerda también que en el Calvario te convertiste en la Corredentora, cooperando mediante la crucifixión de tu corazón a la salvación del mundo junto con tu Hijo crucificado; y desde aquel día te convertiste en la Reparadora del género humano, el refugio de los pecadores y la Madre de todos los hombres. ¡Mira, oh Madre, cuántas almas se pierden eternamente a cada hora! ¡Mira, cuántos millones de Indios, de Chinos y de gentes de regiones bárbaras no conocen aún a Jesucristo! ¡Ve, cuántos otros que son cristianos y están, no obstante, lejos del...







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