VACANTIS APOSTOLICAE SEDIS
S.S. JUAN IX, PAPA Nº 118
JUAN IX (898-900)
Monje de la orden de San Benito, hijo de Rampoaldo de Tivoli, de origen germánico, fue elegido papa contra la voluntad de los numerosos partidarios de su competidor Sergio. En un principio reconoció emperador a Berengario, duque de Friuli, que ocupaba Roma con un ejército, pero al partir Berengario impuso la corona imperial a Lamberto, duque de Espoleto.
Celebró varios concilios; los más importantes fueron: el de Roma, en el que fué rehabilitada la memoria del papa Formoso, acusado de herejía por Esteban VI o VII, y el de Rávena, en el que el Pontífice declaró excomulgado a todo el que se hubiese opuesto a la ejecución de los cánones y capitulares de Carlomagno, Lotario y Ludovico, relativos a los diezmos. Además, hizo condenar por el concilio de Rávena la costumbre de abandonar al saqueo las casas y bienes de los papas y obispos después de su muerte.
Dotado de temple de reformador, encontró demasiados obstáculos en las condiciones infelices de su tiempo.
Durante su pontificado los húngaros invadieron la Italia septentrional (899) sembrando la desolación.
Está sepultado en San Pedro.
Los Papas, desde San Pedro hasta Pío XII
Giuseppe Arienti
Con Licencia Eclesiástica 1945
LOS CLÉRIGOS PECAN MORTALMENTE EN BAILAR
S.S. Benedicto XIV
Aunque por lo común los bailes son ocasión de pecar, por su naturaleza son lícitos, y se pueden permitir. Los más de los Teólogos afirman, que los Clérigos pecan mortalmente en bailar, y que el Obispo les puede mandar, no solo que no bailen, sino que ni toquen instrumentos para que otros bailen, ni consientan danzas en casas Eclesiásticas, Canonicales, Parroquiales, ó Beneficiales deputadas para domicilio de Sacerdotes: aunque por otra parte estas diversiones se hagan con pretexto de divertir a los parientes que habitan en dichas casas ; cuyas palabras son del decreto de la Santa Congregación.
Compendio de la doctrina moral y canónica de Su Santidad Benedicto XIV
Institución Eclesiástica 76
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S.S. TEODORO II, PAPA Nº 117
TEODORO II (898)
Fué romano, hijo de Focio y de origen probablemente griego. La misma facción que había hecho elegir a Romano, impuso con la violencia la elección de Teodoro II. La consagración de este papa se celebró en presencia de los enviados del emperador Lamberto.
Teodoro II, en un sínodo celebrado probablemente entre noviembre y diciembre de 897, rehabilitó a todos los obispos, sacerdotes y diáconos que habían sido depuestos por Esteban VI o VII. Habiendo encontrado unos pescadores algunos restos del cadáver destrozado del papa Formoso, los hizo sepultar con gran solemnidad.
Sólo veinte días duró su pontificado.
Los Papas, desde San Pedro hasta Pío XII
Giuseppe Arienti
Con Licencia Eclesiástica 1945
NIGROMANCIA
Arte de interrogar a los muertos para saber lo futuro por medio de una ceremonia que se llamaba evocación de los manes. Dejemos a los escritores de la historia antigua el cuidado de hacer la descripción de esta ceremonia supersticiosa; y limitémonos a indagar su origen y manifestar sus perniciosas consecuencias, y la sabiduría de las leyes que proscribieron este género de divinación
Entre los antiguos había en los funerales un convite común, en el cual reunidos todos los parientes del difunto trataban de sus buenas cualidades y de sus virtudes, mostrando cada cual su sentimiento con lágrimas y suspiros. Nada tiene de extraño que una imaginación acalorada con este objeto hiciese delirar a muchos de los asistentes, figurándose que se les aparecía el difunto, conversaba con ellos, enseñándoles lo que deseaban saber, y que estos delirios se tomasen por una realidad. De semejantes visiones infirieron que los muertos podían volver a este mundo a tratar con los vivos, y que se les podía obligar a ello repitiendo lo que habían hecho en sus funerales u otras ceremonias semejantes.
Con el tiempo hubo impostores que se preciaban de que podían obligar a las almas de los muertos con palabras mágicas y algunas fórmulas de evocación, a que se apareciesen, y se presentasen a responder a las preguntas que les hacían. No faltó quien les diese crédito, porque los hombres se deciden con facilidad a creer lo que desean. No fue difícil a los nigrománticos por medio de una linterna mágica ó de cualquiera otro modo hacer que se apareciese en medio de las tinieblas cualquiera figura que se tenía por el muerto con quién se quería hablar.
No entraremos en la cuestión sobre si nunca hubo más que artificio en esta magia, si alguna vez el demonio se mezcló en ella para seducir a sus adoradores, ó si Dios en castigo de una curiosidad criminal permitió que se apareciese un muerto real y verdaderamente, para que anunciase los decretos de su justicia a los que habían querido consultarle: sobre este punto diremos alguna cosa en el art. Pitonisa. Algunos autores aseguran que, según la creencia de los paganos, no era el cuerpo ni el alma del muerto quien se aparecía, sino su sombra y esto es, una sustancia media entre alma y cuerpo, pero no lo prueban sino por conjeturas, y no hacía una distinción tan sutil el vulgo de los paganos.
Por la ley de Moisés se prohibía severamente a los judíos interrogar a los muertos; Deuteronomio capítulo 18, versículo 11: hacer ofrendas a los muertos, capítulo 26, versículo 14: cortarse los cabellos ó la barba y hacerse incisiones en señal de luto; Levítico capítulo 19, versículo 27 y 28. Isaías condena a los que piden a los muertos lo que interesa a los vivos, capítulo 8, versículo 19, y a los que duermen sobre los sepulcros para tener sueños, capítulo 65, versículo 4. Se sabe el exceso de las supersticiones que los paganos practicaban respecto a los muertos, y las crueldades que ejercían hasta consigo mismos en un duelo insensato. Esta es la razón porque tenían los judíos por impuro al que tocaba algún cadáver.
Es verdad que las costumbres absurdas de los paganos respecto a los muertos, eran una prueba visible de su creencia en orden a la inmortalidad del alma, y la propensión de los judíos a imitarlos demuestra que estaban en la misma persuasión; pero para profesar esta importante verdad, no era necesario imitar las costumbres insensatas é impias de los paganos: bastaba conservar la práctica sencilla é inocente de los patriarcas, que daban a los muertos una honrosa sepultura, y respetaban los sepulcros sin caer en ningún exceso.
Los reyes de Israel y de Judá que cayeron en la idolatría, no dejaron de proteger todas las especies de magia y de divinación, y por consiguiente la Nigromancia; pero los reyes piadosos tomaron a su cargo el proscribir estos desórdenes y castigar a los que las profesaban. Así obró Saul en el principio de su reinado; pero después de haber infringido la ley del Señor en otras muchas cosas, fue también infiel, tratando de consultar con el alma de Samuel. libro I de los Reyes, capítulo 28, versículo 8. Cuando Josías subió al trono, empezó por el exterminio de los mágicos y adivinos, que se habían multiplicado en tiempo del impío Manasés. libro 4 de los Reyes, capítulo 21, versículo 6: capítulo 23, versículo 24.
Es evidente que la Nigromancia era una de las especies de Goecia o magia negra y diabólica. Era una rebelión contra la sabiduría divina el querer saber la voluntad de Dios y las cosas que quiere ocultarnos, y querer restituir a este mundo las almas que él trasladó a otro. Para conseguirlo no invocaban los paganos a las divinidades del cielo sino a los dioses del infierno. La ceremonia de la evocación de los mares, según la describe Lucano en su Farsalia libro 6, versículo 668, es una mezcla de impiedad, de demencia y de atrocidad que causa horror. La furia, a quien hace hablar el poeta para conseguir de las divinidades infernales la restitución de un alma a su respectivo cuerpo, se precia de haber cometido unos crímenes de que no tiene idea el entendimiento humano.
Las ceremonias de los nigrománticos se hacían regularmente por la noche en cavernas profundas y en sitios retirados, y por esto solo se conoce a cuántas ilusiones y crímenes podían dar lugar. El autor del libro de la Sabiduría después de haber notado los abusos de los sacrificios nocturnos, concluye que la idolatría fue el origen y el colmo de todos los males, capítulo 14, versículo 23 y 27.
Convertido Constantino, aún permitía que los paganos consultasen a sus augures con tal que lo hiciesen a la claridad del día, y que no tratasen de los negocios del imperio ni de la vida del emperador; pero no toleró la magia negra ni la Nigromancia. Cuando puso en libertad los presos en las fiestas de la Pascua, exceptuó expresamente los nigrománticos, in mortuos veneficus libro 9, título 38, ley 3.a Su hijo Constancio los condenó a muerte: ibid. Ley 5.a Amiano Marcelino, Mamertino y Libanio, paganos obstinados, fueron tan ciegos que reprobaron esta severidad. El emperador Juliano acusaba maliciosamente a los cristianos de una especie de Nigromancia: suponía que las vigilias en el sepulcro de los mártires tenían por objeto el interrogar a los muertos, ó tener delirios y sueños. San Cirilo contra Juliano, libro 10, pág. 339. Bien sabía lo contrario, porque él mismo había practicado este culto antes de su apostasía.
Las leyes de la Iglesia no fueron menos severas que las de los emperadores contra la magia y contra toda especie de divinación. El concilio de Laodicea y el cuarto de Cartago prohibieron estos crímenes so pena de excomunión; no admitían al bautismo a los paganos que los cometían, sino solo con la promesa de abandonarlos para siempre. "Después del Evangelio, dice Tertuliano, no hallaréis en ninguna parte astrólogos, encantadores, adivinos y mágicos a quienes no se hubiese castigado."
Después de la irrupción de los bárbaros en Occidente volvieron a renacer algunas supersticiones del paganismo; pero los obispos no cesaron de prohibirlas y de predicar a los fieles contra ellas, ya en los concilios, ya también en sus Instrucciones pastorales.
Como la religión nos enseña que las almas de los muertos pueden estar detenidas en el purgatorio, el vulgo cree con facilidad que estas almas que están padeciendo pueden volver al mundo a pedir oraciones, etc. Pero la Iglesia jamás autorizó semejante opinión, y no es digna de crédito ninguna de las historias publicadas sobre esta materia por unos autores de demasiada credulidad. Jesucristo en lo que dijo del rico avariento en el capítulo 16 del Evangelio de San Lucas versículo 30 y 31, parece que decide que no se permite a ningún muerto venir a conversar con los vivos.
DICCIONARIO DE TEOLOGÍA BERGIER 1733***
S.S. ROMANO, PAPA Nº 116
Poco después de la muerte de Esteban VI o VII, fué elegido el papa Romano. Se le cree natural de Gallese, y su nombramiento fué debido probablemente al partido imperial. Declaró nulas y delictivas las medidas tomadas por su predecesor inmediato, y rehabilitó la memoria y fama del papa Formoso. Nada se sabe de su muerte.
Los Papas, desde San Pedro hasta Pío XII
Giuseppe Arienti
Con Licencia Eclesiástica 1945
LA SENTENCIA DEFINITIVA APROBANDO LOS MILAGROS LA PRONUNCIA EL ROMANO PONTÍFICE
- 1. si el que la ha conseguido debe tenerse por curado realmente;
- 2. si el hecho propuesto como milagro puede explicarse o no por las leyes de la naturaleza (c. 2119).
S.S. ESTEBAN VI o VII, PAPA Nº 115
Sucedió a Bonifacio VI, Esteban VII, sobre quien la Historia no puede emitir un juicio favorable.
Unido a Lamberto de Espoleto y a la facción itálica, había sido un acérrimo adversario del Papa Formoso. Convocó un concilio de sacerdotes y obispos de la facción a que pertenecía e hizo exhumar el cadáver del papa Formoso. Acusó a este papa de usurpación, condenó su memoria, y declaró anulados todos los actos de su pontificado. Ordenó, además, que cortaran al cadáver los tres dedos con que se da la bendición papal, e hizo arrojar al Tiber los venerados despojos de Formoso, que Teodoro II, en su brevísimo pontificado, depositó después en un sepulcro junto a la tumba de los papas.
Juan IX reivindicó la memoria del papa Formoso.
La facción contraria organizó poco tiempo después una conjuración contra Esteban, que fué encarcelado y luego estrangulado.
Los Papas, desde San Pedro hasta Pío XII
Giuseppe Arienti
Con Licencia Eclesiástica 1945
POR MÁS MILAGROS QUE HAGA NO OS ES PERMITIDO HONRARLE SIN LA APROBACIÓN DEL PAPA
no os es permitido honrarle sin la aprobación de la Iglesia Romana."
S.S. BONIFACIO VI, PAPA Nº 114
BONIFACIO VI (896)
Bonifacio, sacerdote romano, fué elegido papa por la influencia de la facción italiana.
Su pontificado duró sólo quince días; murió de gota.
El concilio de Rávena, celebrado en 1304, decidió borrar el nombre de Bonifacio VI de la lista de los papas porque su elección había sido injusta y escandalosa; mas la opinión pública conservó este nombre entre los de los pontífices legítimos, ya que había sido aceptado por el clero y el pueblo. Además, el historiador Flodoardo le recuerda alabándole.
Los Papas, desde San Pedro hasta Pío XII
Giuseppe Arienti
Con Licencia Eclesiástica 1945
S.S. FORMOSO, PAPA Nº 113
Cardenal obispo de Porto, fué partidario de Arnolfo, rey de Germania, y fué excomulgado por Juan VIII; mas en 883 fué rehabilitado por el papa Marín.
Asumió el pontificado en momentos muy difíciles y, política y religiosamente, en una Roma dominada por facciones.
Su acción política no fué siempre feliz y su unión con el partido germánico le atrajo profundos odios.
Con su pontificado empieza el llamado siglo de hierro de la Iglesia. Este siglo fué descrito por Baronio y por la mayoría de los historiadores eclesiásticos, como una época en la que entró la desolación en la Iglesia por obra de papas indignos. Pero estos escritores observan también, que Dios permitió tales acontecimientos para que se viese que la Iglesia no está basada sobre fundamento humano, sino sobre un fundamento divino, que es Cristo mismo. Sin embargo, no faltaron en medio de tanta obscuridad rayos de luz: hubo papas dignos de tal nombre y tuvo efecto una consoladora difusión del Evangelio en los pueblos paganos.
Formoso coronó emperador a Arnolfo, y en Francia promovió un acuerdo entre Eudes Carlos el Simple.
En Oriente concedió la absolución de los obispos, secuaces de Focio en el cisma, que se habían arrepentido.
Convocó un sínodo para la reforma de las costumbres.
Murió el 4 de abril de 896, presa de horribles dolores, no sin la sospecha de que se hubiesen utilizado medios violentos contra él.
Los Papas, desde San Pedro hasta Pío XII
Giuseppe Arienti
Con Licencia Eclesiástica 1945
CRISTO REY CONTRA EL LAICISMO Y EL INDIFERENTISMO
PÍO XI
S.S. ESTEBAN V, PAPA Nº 112
ESTEBAN V (885-891)
Fué hijo de Adriano, de familia noble, de la región de Via Lata.
Fué elegido después de la muerte de Adriano III, y no pidió la confirmación imperial. El emperador Carlos III llamado el Gordo, expresó su descontento por este hecho. Esteban le envió la prueba de su legitima consagración haciéndole desistir de sus protestas.
Apoyó a Guido de Espoleto contra Berengario, que aspiraba substituir a Carlos el Gordo, y excomulgó a todos los que en Francia habían usurpado la corona imperial a la familia de Carlomagno.
A pesar de esto, los franceses eligieron a Eudes y abandonaron a Carlos el Simple, quien no pudo reinar sino hasta la muerte de Eudes.
Reivindicó la memoria del papa Marín cerca del emperador de Constantinopla, Basilio, y condenó nuevamente a Focio, que había intentado dar un fundamento dogmático al cisma.
Durante su pontificado murieron Carlos el Gordo (888) y Focio (6 de febrero de 891).
Quedaron de este papa algunas cartas dirigidas a ciertos obispos de Francia confortándolos por las persecuciones de los normandos.
Murió el 14 de septiembre de 891 y fué sepultado en San Pedro.
Los Papas, desde San Pedro hasta Pío XII
Giuseppe Arienti
Con Licencia Eclesiástica 1945
INCIDENTE DE ANTIOQUÍA, UNA OPINIÓN HISTÓRICO CRÍTICA ¿CEFAS O SAN PEDRO?
S.S. ADRIANO III, PAPA Nº 111
ADRIANO III (884-885)
Romano, hijo de Benito, fué elegido en 884 y murió poco después de un año de su elección.
Continuó con energía la lucha contra el heresiarca Focio.
En un decreto estableció que ya no sería necesaria la aprobación imperial en la elección del Papa, y en otro, que la corona imperial de Occidente fuese anexa al reino de Italia, cosa que no se realizó. Sin embargo, la autenticidad de estos dos decretos es muy dudosa.
Murió en una villa de Panaro durante su viaje a Worms, llamado a la dieta que se había reunido allí para decidir sobre la sucesión del Imperio después de la muerte de Carlomán, rey de Francia.
Fué sepultado en la célebre abadía de Nonantola.
Los Papas, desde San Pedro hasta Pío XII
Giuseppe Arienti
Con Licencia Eclesiástica 1945
S.S. MARINO I, PAPA Nº 110
Marín I (que en algunas listas de pontífices figura con el nombre de Martín II) fué el sucesor de Juan VIII. Era legado pontificio en Constantinopla y había observado de cerca el proceder de Focio, contra el cual se había declarado.
Entregó nuevamente el obispado de Porto a Formoso, quien, unido a la facción tosco-espoletana, se había puesto contra Juan VIII que le excomulgó.
Renovó la condenación de Focio, creándose la enemistad de Basilio, que no quiso reconocerle como papa.
Su breve pontificado se vió turbado por la guerra que le hizo Guido, duque de Espoleto, quien había usurpado los bienes de la Santa Sede, lucha que no cesó ni aun con la intervención de Carlos el Calvo, que él había llamado en su auxilio.
Tuvo el dolor de ver Monte Cassino destruída por los sarracenos y a sus monjes asesinados.
Es recordado como un pontífice sabio y piadoso.
Murió en 884, y le sucedió Adriano III.
Los Papas, desde San Pedro hasta Pío XII
Giuseppe Arienti
Con Licencia Eclesiástica 1945
UNA OPINIÓN TEOLÓGICA SOBRE LAS ORDENACIONES PER SALTUM
El Papa Alejandro II condenó las ordenaciones que llaman per saltum; es decir, que prohíbe ascender a órdenes mayores a un clérigo que no hubiese recibido las órdenes menores, ó que deben preceder al orden que va a recibir, como de ordenar de presbítero al que no hubiese recibido el orden del diaconado.
Aunque muchos teólogos sostuvieron que estas ordenaciones serian válidas sin ser lícitas, su opinión no fue seguida, y algunos ejemplos, que se pueden citar, mas bien merecen el nombre de abusos.
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S.S. JUAN VIII, PAPA Nº 109
JUAN VIII (872-882)
El sucesor de Adriano II coronó en Roma (875) a Carlos el Calvo, a quien se dirigió luego para obtener ayuda contra las correrías de los sarracenos. Pero muerto Carlos y perdida toda esperanza de un socorro eficaz, Juan VIII convino en pagar a los sarracenos un tributo anual para librarse de ellos.
Fué atacado luego por Lamberto, duque de Espoleto, que habiendo llegado a Roma bajo el pretexto de ayudar al Papa quería adueñarse de la ciudad.
Juan hizo un viaje a Francia para pedir socorros a Luis el Tartamudo, y celebró un concilio en Troyes, aunque sin resultado.
De vuelta a Italia y habiéndosele malogrado las tentativas de separar a los príncipes italianos de la alianza con los sarracenos, recurrió al emperador Basilio, quien, al morir el patriarca San Ignacio, había restituído a Focio en la sede de Constantinopla y pedía la aprobación del Pontifice.
Engañado por falsas cartas y traicionado por los legados que había enviado a Oriente a examinar los hechos, Juan reconoció a Focio en un concilio de Roma (879), pero mediante condiciones que Focio ni publicó ni observó.
En estas condiciones, mientras Oriente se dirigía irremisiblemente hacia el cisma, ninguna ayuda llegó a Italia, devastada por los sarracenos.
Entonces el Papa pidió ayuda a Carlos el Gordo, al que confirió la corona imperial (881), pero tampoco esta vez obtuvo ningún resultado apreciable.
En 882, informado por el diácono Marino, que volvía de Constantinopla, de la perfidia de los orientales, pronunció contra Focio una solemne excomunión.
En Roma y en aquel mismo año, sus enemigos instigaron contra él a un pariente suyo, el cual lo envenenó y remató de un martillazo en la sien el 15 de diciembre de 882.
Espíritu justo y viril, vió los males de la Iglesia y de la sociedad y quiso constantemente su remedio; pero su obra fué impedida y traicionada por aquellos que le habrían debido ayudar.
Los Papas, desde San Pedro hasta Pío XII
Giuseppe Arienti
Con Licencia Eclesiástica 1945
S.S. ADRIANO II, PAPA Nº 108
ADRIANO II (867-872)
Adriano, sacerdote titular de San Marcos de Roma, fué elegido Papa a los setenta y seis años, inmediatamente después de la muerte de Nicolás I, y fué consagrado el 14 de diciembre de 867.
Logró el arreglo de las cuestiones jurisdiccionales surgidas en Francia bajo el pontificado de Nicolás I, puso freno a Lotario II, que tenía alejada a su legítima consorte, y contuvo los atropellos del partido tosco-napolitano, que eran el tormento de Roma.
El hecho más importante de su pontificado fué el IV concilio constantinopolitano propuesto por San Ignacio y por el emperador Basilio.
Después de reunir un concilio en Roma, en el que condenó a Focio y todos sus actos, decidió la convocación del concilio, al que mandó sus legados. Este fué abierto el 5 de octubre de 869 en Santa Sofía de Constantinopla; tuvo diez sesiones y terminó el 28 de febrero de 870. Focio fué definitivamente condenado.
Durante los últimos años de su pontificado los sarracenos invadieron la Italia Meridional, devastándola horriblemente.
Murió en noviembre de 872.
Los Papas, desde San Pedro hasta Pío XII
Giuseppe Arienti
Con Licencia Eclesiástica 1945
LA MIES ES MUCHA Y LOS OBREROS POCOS
14 de septiembre de 1951
14 de septiembre de 1951
S.S. SAN NICOLÁS I, PAPA Nº 107
Diácono de Roma, fué elegido Papa con la autorización del emperador, en 858.
Se hizo coronar solemnemente, y parece que fué él el primero en dar una gran solemnidad a la ceremonia, que se fué repitiendo luego fielmente en la elección de cada papa.
En Occidente, Nicolás I mantuvo la autoridad suprema de la Santa Sede sobre los obispos de Francia y de otros países.
Afirmó con gran energía el derecho de la Iglesia a juzgar al rey, y en la cuestión del divorcio de Lotario II, rey de Lorena, mostrándose enérgico defensor de la fe y de la moral, obligó a aquel príncipe a tomar de nuevo a su legitima consorte Teotberga.
Defendió enérgicamente a Ignacio, patriarca de Constantinopla, que injustamente había sido depuesto por Miguel III, quien lo substituyó por el seglar Focio.
En un concilio de Roma del año 863 Focio fué condenado; mas nada se logró, porque éste, protegido por el emperador, continuó en su cargo y persiguió a los fieles y a Ignacio.
Bajo el reinado de Basilio, Focio fué echado e Ignacio restituído en la sede (867); el Papa no llegó a saberlo, pues mientras tanto pasó a mejor vida.
Tuvo que imponerse a Juan, arzobispo de Rávena, que abusando de su poder tiranizaba a los obispos y al clero que estaban bajo su autoridad.
Tuvo el consuelo de ver difundir el Evangelio en Bulgaria, Moravia y cerca de los Cazaros por obra especialmente de los Santos Cirilo y Metodio.
Nicolás I fué justamente llamado el grande por su fortaleza de espíritu, por su celo y virtud y por el fervor con que abrazó la defensa de los derechos de la verdad y de la justicia.
Murió el 3 de noviembre de 867 y fué sepultado en San Pedro.
Quedaron de él muchas cartas (cerca de cien), importantísimas para la historia.
Los Papas, desde San Pedro hasta Pío XII
Giuseppe Arienti
Con Licencia Eclesiástica 1945
APÓSTOLES SEGLARES
S.S. BENEDICTO III, PAPA Nº 106
BENEDICTO III (855-858)
Los Papas, desde San Pedro hasta Pío XII
Giuseppe Arienti
Con Licencia Eclesiástica 1945
CONSUMMATIONEM SÆCULI, SIGNIFICA ERA HUMANA
Verbum Dei. Comentario a la Sagrada Escritura.
B. ORCHARD, E. F. SUTCLIFFE
R. C. FULLER Y R. RUSSELL. Editorial HERDER (1957),
Imprimatur de 1956.
Consumación de los siglos
S.S. SAN LEÓN IV, PAPA Nº 105
SAN LEÓN IV (847-855)
Los Papas, desde San Pedro hasta Pío XII
Giuseppe Arienti
Con Licencia Eclesiástica 1945
NO MENTISTE A LOS HOMBRES, SINO A DIOS
- En el siglo II la Iglesia de Esmirna, Epist. núm. 14, escribe a la de Filadelfia que San Policarpo, cercano al martirio, glorificó a Dios Padre, a su Hijo Jesucristo, y al Espíritu Santo. San Justino, en su primera apología, número 6, dice: nosotros honramos al verdadero Dios, Padre, Hijo y Espíritu Profético. Luciano, ó el autor del diálogo titulado Philopatris introduce un cristiano que invita a un catecúmeno a jurar por el Dios supremo, por el Hijo del Padre, y por el Espíritu que procede de los dos, que son uno en tres, y tres en uno: he aquí, concluye, nuestro verdadero Dios. San Ireneo profesó la misma creencia, como lo probó su editor, Dissert. 3.2, art. 5. Lo mismo se encuentra en Atenágoras Legat. pro christ., núm. 12 y 24; en San Teófilo de Antioquía, lib. 2, ad Autol. núm. 9, quien dice que los profetas tuvieron inspiración del Espíritu Santo ó de Dios.
- En el siglo III San Clemente de Alejandría concluye su obra del Pedagogo con una doxología dirigida a las tres divinas personas. Tertuliano contra Praxeas, cap. 2, 3 y 13, refuta a los herejes que acusaban a los cristianos de adorar tres dioses: enseña para combatirlos que las tres divinas personas son un solo Dios, La misma doctrina profesa Origenes in Epist. ad Rom., lib. 4, núm. 9: lib. 7, núm. 13: lib. 8, núm. 5, etc.
- En el IV, San Basilio, lib. de Espiritu Sancto, cap. 29, prueba este dogma con el testimonio de los Padres que vivieron en los tres siglos anteriores, y por un pasaje de San Clemente de Roma discípulo inmediato de los Apóstoles: insiste sobre la doxología que estaba en uso en toda la Iglesia, confesando que no se conoce su origen: esta fórmula testifica la igualdad perfecta de las tres personas divinas, concediendo a todas tres igual honor y acatamiento.
- De la Santa Iglesia Romana.I. La Iglesia Romana es la única verdadera Iglesia de Jesucristo. Porque reúne las…
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