«Respecto de los judíos, el Santo Sínodo ordena que en adelante a nadie se le fuerce a creer, puesto que de quien quiere tiene misericordia y a quien quiere Te endurece (Rom. 9, 18). Pues no han de salvarse a la fuerza, sino libremente, y así será íntegra la forma de la justicia. Así como el hombre se perdió obedeciendo a la serpiente, así todo hombre, convertido de corazón por la gracia de Dios, se salva creyendo. Por consiguiente, no por la fuerza, sino por libre persuasión se han de convertir»
(Cap. 57. D. MANSI, Sacrorum Conciliorum nova et amplissima collectio, t. 10, col. 633).
Concilio Vaticano
sea anatema
24 de diciembre de 1942
la recta conciencia"
Libertas
Pero puede entenderse también en el sentido de que el hombre en el Estado tiene el derecho de seguir, según su conciencia, la voluntad de Dios y de cumplir sus mandamientos sin impedimento alguno.
Esta libertad, la libertad verdadera, la libertad digna de los hijos de Dios, que protege tan gloriosamente la dignidad de la persona humana, está por encima de toda violencia y de toda opresión y ha sido siempre el objeto de los deseos y del amor de la Iglesia. Esta es la libertad que reivindicaron constantemente para sí los apóstoles, ésta es la libertad que confirmaron con sus escritos los apologistas, ésta es la libertad que consagraron con su sangre los innumerables mártires cristianos. Y con razón, porque la suprema autoridad de Dios sobre los hombres y el supremo deber del hombre para con Dios encuentran en esta libertad cristiana un testimonio definitivo. Nada tiene de común esta libertad cristiana con el espíritu de sedición y de desobediencia. Ni pretende derogar el respeto debido al poder público, porque el poder humano en tanto tiene el derecho de mandar y de exigir obediencia en cuanto no se aparta del poder divino y se mantiene dentro del orden establecido por Dios. Pero cuando el poder humano manda algo claramente contrario a la voluntad divina, traspasa los límites que tiene fijados y entra en conflicto con la divina autoridad. En este caso es justo no obedecer.
(1 Tim 1,5)
¿Estamos obligados a seguir la conciencia recta
por precepto natural?
Suma moral
Tomo 1
Bernardo Pacheco
1766
https://www.google.es/books/edition/Suma_moral_escrita_en_breve_compendio/dhFOgA6rBg0C?hl=es&gbpv=1
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1945-1957
Lucio Cecilio Firmiano Lactancio
INSTITUCIONES DIVINAS
LIBRO IV CAPÍTULO 28
Diferencia entre religión y superstición
https://archive.org/details/LACTANCIOInstitucionesDivinasIIII/LACTANCIO%20Instituciones%20Divinas%20IV-VII/page/n43/mode/2up
Está claro que el hombre no tiene otra esperanza de vida que, tras abandonar las vanidades y el mísero error, conocer y servir a Dios; que renunciar a esta vida temporal y dedicarse, a partir del instrumento del bien, a la práctica de la verdadera religión.
Nacemos, en efecto, con esta condición: para ofrecer al Dios que nos ha engendrado el justo y debido culto, para conocerle a él solo y seguirle. [...]
¿Qué decir, pues? Sin duda que la religión alude a un culto verdadero y la superstición a un culto falso. [...]
Ahora bien, como ya hemos descubierto que también los dioses antiguos fueron igualmente divinizados tras su muerte, hay que concluir que son también supersticiosos quienes adoran a muchos y falsos dioses, y que nosotros, que rogamos al único y verdadero Dios, somos religiosos.
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