VACANTIS APOSTOLICAE SEDIS

"Quod si ex Ecclesiae voluntate et praescripto eadem aliquando fuerit necessaria ad valorem quoque." "Ipsum Suprema Nostra auctoritate nullum et irritum declaramus."

SE ESFUERCEN EN SALIR DE ESE ESTADO, EN EL CUAL NO PUEDEN ESTAR SEGUROS DE SU PROPIA SALVACIÓN

S.S.Pío IX      &     S.S.Pío XII

Citamos a S.S.Pío IX:

"Iam vos omnes" 


Que todos los que no poseen la unidad y la verdad de la Iglesia católica aprovechan la ocasión de este Concilio en que la IGLESIA CATÓLICA, A LA CUAL PERTENECÍAN SUS PADRES (ancestros), da una nueva prueba de su profunda unidad y de su invencible vitalidad, y que, satisfaciendo las necesidades de su corazón, SE ESFUERCEN EN SALIR DE ESE ESTADO, EN EL CUAL NO PUEDEN ESTAR SEGUROS DE SU PROPIA SALVACIÓN. Que no cesen de dirigir las mas fervientes oraciones al Dios de las misericordias á fin de que rompa el muro de división que dirige las tinieblas del error, y que los conduzca á la Santa Madre Iglesia...
[...] Nos dirigimos estas Letras a todos los cristianos separados de Nos, y de nuevo les exhortamos y conjuramos a volver apresuradamente al único rebaño de Cristo. Porque Nos deseamos ardientemente su salvación en Jesucristo, y temeríamos tener que dar cuenta á El, que es nuestro Juez, de no haberles mostrado y proporcionado, en lo que en Nos cabe, el medio seguro de reconocer el camino que conduce á la eterna salvación. En todas nuestras oraciones, cuando pedimos mercedes ó damos acciones de gracias,...

Fin de la cita.

Citamos a S.S.Pío XII:

 Mystici Corporis Christi 


También a aquellos que no pertenecen al organismo visible de la Iglesia católica, ya desde el comienzo de nuestro pontificado, como bien sabéis, venerables hermanos, Nos los hemos confiado a la celestial tutela y providencia, afirmando solemnemente, a ejemplo del Buen Pastor, que nada nos preocupa más sino que tengan vida y la tengan con mayor abundancia. Esta nuestra solemne afirmación deseamos repetirla por medio de esta carta encíclica, en la cual hemos cantado las alabanzas del grande y glorioso Cuerpo de Cristo, implorando oraciones de toda la Iglesia para invitar, de lo más íntimo del corazón, a todos y a cada uno de ellos a que, rindiéndose libre y espontáneamente a los internos impulsos de la gracia divina, se esfuercen por salir de ese estado, en el que no pueden estar seguros de su propia salvación eterna; pues, aunque por cierto inconsciente deseo y aspiración están ordenados al Cuerpo místico del Redentor, carecen, sin embargo, de tantos y tan grandes dones y socorros celestiales, como sólo en la Iglesia católica es posible gozar. Entren, pues, en la unidad católica, y, unidos todos con Nos en el único organismo del Cuerpo de Jesucristo, se acerquen con Nos a la única cabeza en comunión de un amor gloriosísimo. Sin interrumpir jamás las plegarias al Espíritu de amor y de verdad, Nos les esperamos con los brazos elevados y abiertos, no como a quienes vienen a casa ajena, sino como a hijos que llegan a su propia casa paterna.

Fin de la cita.


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