VACANTIS APOSTOLICAE SEDIS

"Quod si ex Ecclesiae voluntate et praescripto eadem aliquando fuerit necessaria ad valorem quoque." "Ipsum Suprema Nostra auctoritate nullum et irritum declaramus."

EL LEGÍTIMO Y JUSTO AMOR A LA PROPIA PATRIA


S.S.Pío XI
SUMMI PONTIFICATUS
20 de octubre de 1939

No hay que temer que la conciencia de la fraternidad universal, fomentada por la doctrina cristiana y el sentimiento que ella inspira, se oponga al amor, a la tradición y a las glorias de la propia patria, e impidan promover la prosperidad y los intereses legítimos; pues la misma doctrina enseña que en el ejercicio de la caridad existe un orden establecido por Dios, según el cual se debe amar más intensamente y ayudar preferentemente a los que nos están unidos por especiales vínculos.

Aun el Divino Maestro dió ejemplo de esta preferencia a su tierra y a su Patria, llorando sobre las inminentes ruinas de la Ciudad Santa.

Pero el legítimo y justo amor a la propia Patria no nos debe cerrar los ojos para reconocer la universalidad de la caridad cristiana, que considera igualmente a los otros y su prosperidad en la luz pacificadora del amor.


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S.S.Pío XI
A LOS RESPONSABLES DIOCESANOS DE ACCIÓN CATÓLICA ITALIANA
4 de septiembre de 1940.

Además, así como "no hay potestad sino de Dios, y aquellas que existen, por Dios están ordenadas", rindan los adscritos a la Acción Católica el debido respeto y presten la leal y concienzuda obediencia a las autoridades civiles y a sus legítimas prescripciones; "porque, dice el Príncipe de los Apóstoles, tal es la voluntad de Dios, que haciendo el bien tapéis la boca a la ignorancia de los hombres necios; como libres y no como si tuvierais la libertad por tapadera de la malicia, sino como siervos de Dios. Honrad a todos; amad a los hermanos; temed a Dios; rendid honor al rey". De este modo los socios de la Acción Católica, la cual no es ni quiere ser una asociación de partido, sino una selección de ejemplo y fervor religioso, demostrarán ser, no sólo ferventísimos cristianos, sino también perfectos ciudadanos, no extraños a los altos cometidos de la convivencia nacional y social, amantes de la patria y prontos a dar por ella incluso la vida, siempre que el legítimo bien del país requiera este supremo sacrificio.


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