VACANTIS APOSTOLICAE SEDIS

"Quod si ex Ecclesiae voluntate et praescripto eadem aliquando fuerit necessaria ad valorem quoque." "Ipsum Suprema Nostra auctoritate nullum et irritum declaramus."

LOS QUE REHÚSAN HONRAR A LOS GOBERNANTES REHÚSAN HONRAR AL MISMO DIOS

48,49,50 

S.S. León XIII
DIUTURNUM ILLUD
29 de junio de 1881

Ninguna opinión o sentencia puede hallarse, no sólo más verdadera, pero ni más útil seguramente. Pues si la potestad de los que gobiernan las ciudades es cierta comunicación de la potestad divina, por esta misma causa la potestad humana consigue al punto mayor dignidad; no aquella impía y absurdísima pretendida por los emperadores paganos, que afectaban algunas veces honores divinos, sino verdadera y sólida, y ésta recibida por cierto don y beneficio divino. Por lo cual convendrá que los ciudadanos estén sujetos y obedezcan a los príncipes, como a Dios, no tanto por el temor del castigo, cuanto por el respeto de la majestad, y no por adulación, sino por la conciencia del deber. Con lo cual, el imperio permanecerá en su grado colocado con muchísima más firmeza. Pues experimentando los ciudadanos la fuerza de este deber, es necesario que huyan de la maldad y de la contumacia; porque deben estar persuadidos de que los que resisten a la potestad política, resisten a la divina voluntad, y que los que rehúsan honrar a los príncipes, rehúsan honrar a Dios.

Conforme con esta doctrina instruyó el Apóstol San Pablo a los romanos en particular, a los cuales escribió acerca de la reverencia que se debe a las supremas potestades con tan grande autoridad y peso, que parece que nada pueda mandarse con más severidad: Toda alma está sujeta a las potestades superiores: pues no hay potestad sino de Dios: las cosas que son, de Dios ordenadas son. Así quien resiste à la potestad resiste a la ordenación de Dios. Mas los que resisten se hacen reos de condenación..... Por tanto debéis estarle sujetos no solo por el castigo, sino también por conciencia . Y en este mismo sentido está del todo conforme la nobilísima sentencia de San Pedro, príncipe de los Apóstoles: Estad sujetos a toda humana criatura (constituida sobre vosotros) por respeto a Dios, ya sea el rey como que ocupa el primer lugar, ya sean los gobernadores, como puestos por Dios para castigo de los malhechores y alabanza de los buenos; porque así es la voluntad de Dios.

Una sola causa tienen los hombres para no obedecer, y es, cuando se les pide algo que repugne abiertamente al derecho natural o divino; pues todas aquellas cosas en que se viola la ley natural o la voluntad de Dios, es malo el mandarlas y el hacerlas. 

Si, pues, aconteciere a alguno el ser obligado a querer más una de dos cosas, a saber, o despreciar los mandatos de Dios o de los príncipes, se debe obedecer a Jesucristo que manda dar al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios,  y a ejemplo de los Apóstoles responder animosamente: conviene obedecer a Dios más bien que a los hombres . Y sin embargo no hay porqué argüir a los que se portan de este modo de que quebrantan la obediencia; pues si la voluntad de los príncipes pugna con la voluntad y las leyes de Dios, ellos exceden la medida de su potestad y pervierten la justicia: ni entonces puede valer su autoridad, la cual es nula, cuando no hay justicia.