Y AL CONGRESO EN DEFENSA DE LA UNIDAD CATÓLICA
"La ley no tiene fuerza de obligar si no es justa, y no es justa si es contraria a la recta razón, que es la norma dada por Dios al hombre para dirigir sus acciones al fin último...
Según ella, no hay más que un solo culto verdadero el católico apostólico romano."
Es doctrina corriente entre los filósofos en general, y entre los teólogos católicos en particular, que toda ley, según gráficamente expresa el Ángel de las Escuelas, ha de ser «ordenacion de la razón para el bien común» ordinatio rationis ad bonum commune; y esto porque la ley no tiene fuerza de obligar si no es justa, y no es justa si es contraria a la recta razón, que es la norma dada por Dios al hombre para dirigir sus acciones al fin último. Ahora bien: la libertad o tolerancia de cultos, ¿es conforme al dictamen de esta misma recta razón? De ninguna manera.
Según ella, no hay más que un solo culto verdadero, el católico apostólico romano; los innumerables antiguos y modernos que lo contradicen, todos son falsos; no es lícito apoyar el error, la mentira o la inmoralidad directa ni indirectamente; y por lo tanto, ni autorizarlo ni tolerarlo por medio de una ley que de uno ú otro modo les otorgue algún derecho. De donde se infiere que la que consignase la libertad ó tolerancia de cultos en España jamás llegaría a ser ley, porque nunca adquiriría el carácter de justa: jamás sería ordinatio rationis, sino ordinatio contra rationem; y siendo así, nunca merecería el acatamiento, la reverencia y la sumisión de un pueblo culto y civilizado como el español, que no ignora los fundamentos del derecho y del deber.
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