EN LA NUEVA LEY
Seria fácil aducir muchos pasajes de San Pablo y de los otros Apóstoles en que se ataca a la idolatría, al judaísmo y a la herejía, y, por consiguiente, a la falsa tolerancia del error, la pluralidad y la libertad de cultos. Pero el que presenta una teoría mas completa es San Pablo, que precisamente había sido enemigo de la Iglesia y perseguidor de ella. Tal es el capítulo X, de la epístola I a los de Corinto.
Principia por prohibir la apostasía. Fugite ab idolorum cultura. Huid de la idolatría. No es indiferente todo culto, ni la inmolación al Dios verdadero puede confundirse ni equipararse a la inmolación hecha a una falsa divinidad, como hacen muchos de los librecultistas. Sed quæ immolant gentes dæmoniis immolant et non Deo. Nolo vos socios fieri dæmoniorum: non potestis calicem Domini bibere et calicem dæmoniorum. Pero si lo que inmolan los gentiles, ¡lo inmolan a los demonios y no a Dios! Y yo no quiero que entréis en comunión con los demonios. No podéis beber de la copa del Señor y de la copa de los demonios. Así, pues, lo que hacen las autoridades extranjeras que favorecen lo mismo a una iglesia que a una sinagoga ó una mezquita, es beber un sorbo en el cáliz de Dios y dos en los cálices del demonio.
Pero, ¿A qué fin me ha dado Dios la libertad? Si Dios me la dio, ¿Quién me la puede quitar?
Parece que San Pablo estaba oyendo este argumento librecultista, pues añade en seguida: Omnia mihi licent; pero se responde a sí mismo: Omnia mihi licent, sed non omnia expediunt Omnia mihi licent, sed non omnia ædificant. «Todo es lícito», mas no todo es conveniente. «Todo es lícito», mas no todo edifica.
No todo lo que se puede hacer se debe hacer, y lo que no se debe hacer se dice que no se puede hacer. Yo puedo ser ladrón y adúltero, pero no debo serlo; por consiguiente, aunque tenga libertad y posibilidad física para hacerlo, no tengo posibilidad moral; luego no puedo hacerlo, y no puedo hacer aquello que escandaliza y arruina al prójimo.
Da en seguida un consejo práctico para que los cristianos que viven entre infieles comuniquen con ellos sin escrúpulo, pero no en cosa que pueda tener ningún colorido religioso ni de culto.
Si os convida a comer un infiel, no tengáis inconveniente en acompañarle a la mesa. Para evitar escrúpulos, no preguntéis la procedencia de los manjares (propter conscientiam). Pero si el que convidó dice:-"Esto fue sacrificado a los ídolos," ya no podéis comer de aquello. Tan lejos estaba San Pablo de admitir libertad de cultos, que ni aun permitía a los cristianos comer las carnes vendidas públicamente, si habían sido destinadas antes a un culto idolátrico y ellos lo sabían.
Estando entonces el mundo lleno de infieles y de cultos falsos é idolátricos, siendo los cristianos en escaso número, no podía ser objeto de cuestión si los católicos debían tolerar todos los cultos, cuando ellos no eran tolerados y morían por su religión. Pero aun así, y siendo él mismo destinado a predicar a los gentiles, cuyo Apóstol era, no quiere que los cristianos tengan trato con ellos, sino lo mas preciso. En caso de litigio, les prescribe que no vayan a los tribunales paganos, sino que busquen árbitros y amigables componedores entre sus mismos coreligionarios, prefiriendo al mas despreciable de los cristianos (contemptibiles qui sunt in vobis) mejor que al mas sabio jurisconsulto ó al pretor mas inteligente de entre los paganos.
Prohíbeles igualmente contraer matrimonios civiles, ni casarse con infieles (Epistola 2ª a los de Corintos, capitulo VI, versículo 14.). Nolite jugum portare cum infidelibus. ¿Quæ enim participatio justitiæ cum iniquitate? ¡Aut quae societas lucis ad tenebras? ¿Qui autem consensus templo Dei cum idolis? Vos enim estis templum Dei vivi. ¡No unciros en yugo desigual con los infieles! Pues ¿qué relación hay entre la justicia y la iniquidad? ¿Qué unión entre la luz y las tinieblas?¿Qué conformidad entre el santuario de Dios y el de los ídolos? Porque nosotros somos templo de Dios vivo.
Hasta tal punto era San Pablo enemigo de la pluralidad de cultos y de la libertad de ellos, a pesar de tener que vivir entre infieles.
En su odio a las falsas religiones, San Pablo, no solo no admite tolerancia con ellas y con el error, sobre todo en lo relativo al culto, sino que exhorta a los cristianos a huir paganos y no vivir con ellos, Propter quod exite de medio Dominus, et immundum ne, Por tanto, salid de entre ellos y apartaos, dice el Señor. No toquéis cosa impura, aun el trato exterior de los si pueden estar separados. corum et separamini, dicit tetigeritis.
Si los cristianos, y sobre todo los católicos, deben huir de los infieles y separarse de ellos, según manda Dios y dice San Pablo como doctrina del Señor (dicit Dominus), ¿deberán permitir los cultos falsos y falsas religiones donde pueden evitarlo, y manchar lo que está limpio, como está España por la misericordia de Dios?
A los españoles se dirigen estas palabras del Espíritu Santo por boca de San Pablo: "Estáis limpios? pues no contaminéis vuestra patria con inmundicia extranjera. Et immundum ne tetigeritis. No toquéis cosa impura.
https://archive.org/details/la-pluralidad-de-cultos-y-sus-inconvenientes-dr.-vicente-de-la-fuente-1865/page/78/mode/2up
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